una relación complicada con Powerclub
Tengo una relación complicada con Powerclub.
Para el contexto: fui powerlifter competitiva (con título y to’), entrenadora certificada (ACSM + CrossFit), así que no soy nueva en esto de los gimnasios. He levantado en cantidad de lugares. No soy delicada. Aguanto el caos.
¿Pero Powerclub? Powerclub es… una experiencia, mi amor.
Empecemos por decir: el ÚNICO local donde la gente parece entender la etiqueta básica del gimnasio es el de Vía Argentina. Ese sí. Civilizado. La gente limpia las máquinas, devuelve las pesas, existe en una realidad compartida.
¿En los demás? Un desastre total, chico.
El de San Francisco es como… un experimento social. Todo el mundo está ridículamente atractivo, y sí, voy por el ambiente nomás, no voy a mentirte. PERO. Todo el mundo pegado al teléfono como si les pagaran por scrollear. Vi a una muchacha dando una reunión de negocios completa en la máquina de curl de piernas. FaceTime zoom. AirPods puestos. Plenamente empleada. Mientras tanto, descansando 2 minutos entre series y pasando 25 minutos en UNA sola máquina. Envejecí ahí mismo.
En Soho igual, misma vaina.
¿Paitilla? Ay, ni me hagas empezar. Los entrenadores de allá se mueven como si estuvieran jugando ajedrez en cuatro dimensiones. Reservan SEIS máquinas a la vez para atender a un solo cliente. Seis. Y se supone que tú… no las toques. Como si hubiera un letrero de “reservado” invisible que solo ellos pueden ver. Bacano, bacano, supongo que hoy no tengo día de piernas ¿verdad?
Y también—en todos los locales sin excepción—nadie devuelve NI UNA VAINA. Platos regados por todas partes. Mancuernas en el programa de protección de testigos. Barras cargadas como proyectos abandonados. Me siento haciendo una búsqueda del tesoro solo pa’ poder empezar a entrenar.
¿Y las toallas? Aparentemente opcionales. Espiritualmente desaconsejadas, incluso. Nunca en mi vida había visto tanta gente usando el equipo así, en cuero, sin nada. En pleno clima tropical. Pónganse serios, por favor.
Ah, ¿y el horario de clases en la app? Ficción. Ficción pura. Llegas a una clase que supuestamente existe y te encuentras con oscuridad y decepción.
Y no creas que puedes ganarle al sistema yendo temprano o tarde. ¿5am? Un zoológico. ¿5pm? El mismo zoológico, diferente iluminación.
En fin. Sigo siendo miembro. Así que claramente me tienen cogida.
Pero si me ves deambulando por ahí buscando mancuernas del mismo par y cuestionando mis decisiones de vida… métete en lo tuyo.