Pasé 4 días sintiéndome un fraude por un bug, tiré mi código y así nació mi primer SaaS para LATAM.
Hace unos meses estaba revisando perfiles de coaches y negocios pequeños en Instagram. No tenía una idea clara, simplemente me sentía algo perdido y quería ver qué estaban haciendo otros para empezar algo propio.
Ahí fue cuando hablé con un conocido que anima eventos. Me enseñó su celular y entendí el problema real: tenía una galería con más de 300 imágenes de sus eventos solo para intentar armar collages de reseñas, y un WhatsApp a reventar de mensajes pidiendo informes o pruebas de su trabajo.
Era un caos manual. No era que fuera malo en lo suyo, es que no tenía una herramienta que hablara su idioma (literal y figuradamente).
El fracaso (y el golpe al ego). Decidí construir la solución. Pero el primer mes fue un desastre. Me obsesioné con un bug en los links de las páginas que no cargaban. Pasé 4 días enteros frente al monitor sin poder resolverlo.
Sentí una decepción enorme. Sentía que no era lo suficientemente inteligente para usar las herramientas que tenía literalmente en la punta de mis dedos. Me sentí un fraude. Tiré todo ese código a la basura después de esos 4 días de sentirme inútil.
La lección: Planear > Perfección. Para salir de ahí, tuve que cambiar el chip. Me di cuenta de que mi error fue obsesionarme con detalles técnicos que a nadie le importaban mientras descuidaba el propósito real.
- Simplifiqué mi stack (usé lo que ya dominaba).
- Planeé paso por paso, sin saltarme etapas por la emoción.
- Dejé de buscar la "perfección" y busqué la utilidad.
El resultado: Confía. Un mes después, logré terminar Confía. Es simple: un link donde tu cliente graba un video testimonio desde su celular (sin apps, sin fricción) y se publica en un muro de reputación. Sin capturas borrosas de WhatsApp y sin que las historias de Instagram desaparezcan a las 24 horas.
No tengo métricas de locura todavía, pero tengo un producto que funciona y precios pensados para la realidad de nuestra región (desde gratis hasta $9 USD).
Si tienes un negocio donde tu reputación es tu principal argumento de venta, o si simplemente te interesa saber más sobre cómo lo construí antes de que lo lance oficialmente, déjame un comentario o mándame un DM a la cuenta de IG que está en mi perfil.
Y de verdad, si estás pasando por un momento de frustración con tu propio proyecto, cuéntame tu historia.
Me interesa mucho saber cómo otros salen de ese bache.