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Aquella vez que viajé con una araña por el espacio capitulo 9

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Capítulo 9 un secreto revelado

—Ya casi llegamos. Recuerden lo que pueden hacer sus armas de plasma —les recordé mientras saltábamos sobre una raíz del tamaño de un autobús.

 

—Estos trajes son molestos... ¿Seguro que no podemos quitárnoslos? —gruñó Ashka. Corría a cuatro patas, retorciéndose ocasionalmente para intentar acomodar la tela inteligente a su fisionomía.

 

—Trataré de mejorar el diseño. —dijo Jonny secamente en el comunicador. — De igual forma no servirán de mucho si siguen moviéndose a esa velocidad mientras usan el camuflaje, el procesador del traje se sobrecarga, tengan más cuidado.

 

—Escuchen los tres —la voz de Jonny subió de tono, adoptando un aire autoritario de instructor militar —El camuflaje tiene varios defectos. Primero: si corren a toda velocidad, la tasa de refresco óptico falla y se verán como una silueta "glitcheada", resaltando más que sino llevaran nada. Segundo: los trajes solo los ocultan del espectro visible y algunas ondas de radar básicas.

 

Jonny hizo una pausa deliberada para dejarnos absorber la información mientras seguíamos volando entre los árboles. La gravedad de este planeta, incluso menor que la de Lykaios, convertía a las Lycans en proyectiles vivientes de agilidad pura. Disfrutaban de la carrera con cada fibra de su ser, a pesar de la incomodidad de los trajes.

 

—Tercero: los trajes no enmascaran su aroma, su firma térmica ni el sonido de sus pisadas. Y por último: un golpe lo suficientemente fuerte y el sistema colapsará. Hasta ahora no los han tocado, pero no se confíen.

 

—Entonces no nos servirán de mucho si cazamos en la nave, ¿verdad? —preguntó Luna jadeando un poco mientras usaba sus garras para saltar lateralmente entre los troncos.

 

—Exactamente. No tengo ángulo de tiro hacia la esclusa, así que no puedo cubrir su entrada. si no los alcanzan antes de que cierren, sugiero que cambien de táctica. Las emboscadas con camuflaje no les servirán en el interior de una nave.[C1] 

 

—Sobre eso…—intervino Adi con timidez —Los mercenarios están entrando a la nave, lo siento, apenas llegó uno de mis drones para tener una imagen.

 

Apreté los dientes con impotencia. La frustración me quemaba el pecho; aún nos faltaban varios minutos para llegar al claro. Podría forzar mis músculos al límite y llegar solo, pero estaría demasiado exhausto para pelear contra un escuadrón atrincherado.

 

A lo lejos, entre el follaje, vi la nave mercenaria. Los motores de despegue ya emitían un resplandor azulado; estaban iniciando la secuencia de ignición.

 

—Tranquilos —dijo Jonny con una calma que me erizó la piel. Sonaba como si hubiera predicho cada movimiento de los mercenarios. En el canal de audio se escuchaban los clicks mecánicos de él ajustando los condensadores y el cañón del railgun—. Traje un regalo por si decidían huir con la cola entre las patas.

 

La nave comenzó a elevarse, sacudiendo la vegetación cercana. Nos detuvimos en seco, impotentes. Luna se dejó caer al suelo, hundiendo sus garras en la corteza del árbol donde habíamos aterrizado. Ashka soltó un rugido de rabia, arrancando un trozo de madera con un zarpazo feroz. Nuestros enemigos se escapaban.

 

—Listo. Miren esto —sentí la sonrisa de Jonny a través del comunicador. 

 

Un segundo después, el cielo pareció desgarrarse. No fue una luz común; fue una estela cinética que distorsionó el aire por la pura fricción hipersónica. El proyectil atravesó la atmósfera con un rugido ensordecedor.

 

¡BOOM!

 

Una explosión masiva envolvió uno de los motores principales. La nave, que ya estaba a varios metros de altura, perdió el equilibrio instantáneamente y se desplomó como una piedra. La onda expansiva nos golpeó con tal fuerza que tuvimos que aferrarnos a los troncos para no caer.

 

—¡¿Qué carajo fue eso?! —grité, con los oídos pitando.

 

—¿crees que les gustó mi munición antiaérea de tungsteno condensado?. —Jonny soltó una carcajada cargada de adrenalina. —Es la munición más destructiva que tengo por el momento, pero gracias a ese tiro, el carril del railgun está al rojo vivo; no podré usarlo en un buen rato. así que muévanse, ¡no dejen que esos bastardos se dispersen de nuevo!

 

—¿L-Los humanos tienen armas capaces de este nivel de destrucción? —la voz de Adi era un hilo de incredulidad absoluta. Para ella, que una especie "primitiva" pudiera derribar un cazador estelar con un proyectil sólido era una imposibilidad física.

 

—En la Tierra apenas estamos experimentando con esto, pero aún no tienen un modelo funcional, incluso la munición que usé solo fue una opción viable gracias a tu procesador de materiales. —explicó Jonny, con un deje de arrogancia—. Pero aunque no tengamos armas así de elegantes, hay cosas más destructivas, aunque más lentas como las bombas nucleares.

 

Adi guardó un silencio sepulcral. Sospecho que en shock intentando procesar la información

 

—Jonny... si tenías eso, pudimos evitarnos la molestia de cazarlos uno por uno en el bosque —dije, recuperando el aliento.

 

—Solo tenía un tiro garantizado. Si fallaba o el escudo de la nave desviaba el proyectil, perdíamos la sorpresa. Además, necesitamos al líder vivo para el interrogatorio. 

 

—Recuerden que el líder de esa nave debería ser un ser con cola larga y piel verde, esas naves mercenarias pertenecen a su especie. —Añadió Adi recordándonos al objetivo.[C2] 

 

Sin perder más tiempo, arremetimos hacia la columna de humo negro que se alzaba en el claro. Cuando llegamos, la escena era dantesca. El disparo de Jonny no solo había dañado el motor; prácticamente había borrado la sección trasera de la nave mercenaria, dejando cables expuestos y metal fundido por todos lados y una entrada perfecta de metal retorcido y chispas eléctricas.

 

—Escuchen, nos dividimos aquí —ordené, deteniéndome ante la brecha humeante—. Ashka, Luna, ustedes se encargarán de eliminar a los mercenarios en los niveles inferiores, también si alguno intenta escapar, usen su olfato, no dejen que ellos se reagrupen.

 

Luna mostró sus dientes, inhalando el aire cargado de ozono y sangre alienígena. —Huelo su sangre derramada, Están dispersos y heridos. No saldrán de aquí.

 

—Sobre eso, estoy buscando los canales de conexión de la nave. —la voz de Adi resonó en nuestros oídos, sonaba más segura, alimentada por la adrenalina— Una vez que los encuentre con la ayuda de Eva puedo entrar a los sistemas y ayudarlos desde dentro.

 

—Hazlo, Adi. Necesitamos el control total.

 

Me adentré en el pasillo principal con la hoja oculta preparada para segar más vidas alienígenas. El interior de la nave era un caos de luces rojas de emergencia y alarmas sordas.

 

—Acceso total concedido. —anunció la voz de Eva— tomando control de sistemas internos de la nave.

 

De repente, las luces parpadearon y se apagaron por completo, sumergiendo la nave en una oscuridad sepulcral. Un segundo después, se escuchó el siseo de las compuertas cerrándose violentamente en diferentes secciones.

 

—¡Lo tengo! —exclamó Adi—. He bloqueado todas las salidas. Los mercenarios están atrapados en sectores aislados. Luna, Ashka, les he abierto los conductos de ventilación de los sectores B y C. Tienen paso libre hacia sus presas, sigan el camino de luz que ven. Daniel, hay un mercenario en el puente intentando retomar el control de la nave, parece ser el líder. ¡Date prisa!.

 

***

 

La oscuridad no era un obstáculo; era mi hogar, mi zona favorita de caza. Podía oír el latido errático de un corazón alienígena tras una puerta de metal a pocos metros.

 

—A tu izquierda, Ashka. Hay uno intentando abrir la escotilla manualmente —susurró Adi por el enlace.

 

Me deslicé silenciosamente por el tubo de ventilación en el que me encontraba hasta encontrar una ventana que empuje despacio para abrir. El mercenario, un ser escamoso que jadeaba de terror, forcejeaba con una palanca tratando de abrir la puerta. No me vio bajar. Solo sintió el frío de mis garras en su nuca antes de que todo terminara para él.

 

—Uno menos —gruñí. Por el comunicador, escuché un crujido seco en la habitación a mi lado. Luna también había encontrado a su presa.

 

—Buen trabajo chicas, les abriré el camino al siguiente sector. —dijo Adi mientras manipulaba los sistemas de la nave para guiarlas a sus siguientes objetivos.

 

***

 

Corriendo por los pasillos vi como la infraestructura fallaba rápidamente, entre el humo, chispazos ocasionales y los movimientos que estaba haciendo Adi, todo se había vuelto un caos

 

—Estoy buscando en la base de datos de la nave mercenaria pero no veo información acerca de la misión, lo siento pero tendrás que interrogar en persona al capitán de esta nave. —dijo Adi mientras tecleaba frenéticamente en la consola, podía escuchar a Adi en el puente de fondo ayudando a las Lycans con su tarea.

 

—No te preocupes, desde un principio estaba preparado para golpear un poco a un lagarto alienígena

 

—Ashka y Luna terminaron con los demás mercenarios, solo falta el líder, apresúrate, ese sujeto está sobrecargando el núcleo de la nave. —La voz de Adi sonaba más preocupada que cuando estábamos en plena cacería.

 

Derribe una puerta al final del pasillo iluminado con una patada, lo primero que vi fue un alien mas grande que yo con una cola enorme, piel de color verde opaco y giró el rostro para verme entrar al puente, sus ojos eran vidriosos, enormes. No intentó dispararme. Ni siquiera se movió.

 

—Todos tus compañeros están muertos, solo faltas tú. —Dije acercándome mientras sacaba mi cuchilla de pulso. —Si cooperas tu muerte será rápida.

 

Después de un segundo en el que mi voz sonó en el común galáctico el sujeto soltó una risa seca. —Si te digo lo que quieres saber estaré muerto, si no te lo digo estaré muerto, quería llevarme conmigo a ustedes monstruos pero la Arathnai hizo un buen trabajo deteniéndome.

 

El sujeto giró completamente hacia mi, en su mano sostenía un pequeño dispositivo con un botón, las luces parpadeantes y el olor a circuitos quemados comenzó a llenar el puente.

 

—No le daré el gusto a un monstruo . —El alien levantó su dispositivo mientras presionaba un botón.

 

—¡Espera! —grité, extendiendo la mano.

 

No hubo tiempo. Un pulso electromagnético localizado frió su cerebro. Su cuerpo se desplomó sobre el tablero, inerte.

 

—Mierda... —maldije, golpeando el metal.

 

—Daniel, los signos vitales de Vaxen han desaparecido. —la voz de Adi bajó de tono. —No hay datos acerca de su contratista, no sé si los borraron en cuanto cayeron, lo siento…

 

—No te preocupes, aún nos queda otra nave. —Dije apretando mis puños frente al cadáver carbonizado frente a mi. —Pero antes de eso necesitamos hacerle unas mejoras a la nave.

 

Una hora después, la jungla estaba en silencio, rota solo por el sonido de las herramientas de Jonny mientras desmantelaba las piezas útiles de la nave siniestrada. Adi había llevado la nave junto a los restos humeantes.

 

—¡Daniel, mira esta belleza! —exclamó Jonny, saliendo de la bodega de carga con dos cañones gigantes de plasma con los que nos golpearon en el espacio. — Tienen celdas de energía de alta densidad. Solo tengo que adaptarlas al fuselaje.

 

—Yo me encargo de integrarlas a los sistemas y calibrarlas, también quiero que veas esto. —Dije mientras le extendía varios componentes bastante familiares.

 

—¡¿Esos son… más núcleos de simetría cuántica perfecta?! ¿Qué planeas hacer esta vez con ellos? hay tantas cosas que se me ocurren para sacarles jugo.

 

—Ya tengo una idea de qué hacer con ellos pero necesitaré tu ayuda. —Dije con una sonrisa que inmediatamente se contagió en el rostro de Jonny.

 

—Por cierto, ¿qué tal estuvo esa ‘cacería de luna de miel’ con tu Beta? —soltó Jonny de la nada, aguantándose una carcajada.

 

—E-Eso no fue… ¡Jonny! —El comentario me dio de lleno. Intenté articular una defensa, señalando alternativamente a Ashka y a mí mismo sin decir nada coherente—. En todo caso... ¿no te dieron celos que me llevara a Luna? —contraataqué recuperando el aire—. Digo, como ahora te la pasas pegado a ella...

 

—No, no, ni lo intentes. No puedes regresarme el golpe, Adi se pondrá celosa de Ashka si pasas más tiempo con ella, ya sabes —dijo Jonny guiñando un ojo y riendo.

 

—Ni siquiera lo negaste, sabía que eras furro. —dije señalándolo con el dedo acusador.

 

—¡¿Qué?! No, no, lo nuestro es una relación... estrictamente profesional —balbuceó Jonny, poniéndose casi tan rojo como yo hace un momento.

 

—[¡Chicos!] . — exclamó Adi cortando nuestra conversación mientras corria hacia nosotros.

 

—[Eva ha detectado una señal de pulso proveniente del anillo de salto del sistema. La segunda nave mercenaria sigue allí, bloqueando la ruta de salida. Son más grandes que está y están en alerta máxima, no han intentado hacer contacto, pero no creo que tengamos mucho tiempo].

 

—Jonny, ¿cuánto tardarás en instalar estas celdas de plasma en nuestra nave? —pregunté, sintiendo el peso de la próxima batalla.

 

—Con Ayuda de todos una hora como máximo. ¿Tenemos plan de ataque para la segunda nave?

 

—Lo tendremos —dije, mirando a las Lycans, que ya estaban probando el peso de un par de rifles de plasma de largo alcance con una curiosidad salvaje—. No vinimos tan lejos para morir en un anillo de salto.

 

Una vez terminados de acoplar los nuevos cañones de plasma a la nave de Adi y de sincronizarlos con los sistemas, estábamos listos para partir.

 

—Recuerden el plan —dije, ajustando mi equipo—. Usaremos el camuflaje para simular que somos la primera nave mercenaria. Desactivamos sus motores con una salva de plasma y, una vez inmovilizados, nos filtramos. Esta vez no dejaré que el líder tenga tiempo de freírse el cerebro antes de hablar.

 

—[Sobre eso… quiero pedirles algo] —intervino Adi, levantando una mano con timidez pero firmeza—. [¿Podrían dejarme hablar con ellos antes de la infiltración? Creo que puedo conseguir que cooperen por su voluntad].

 

Apenas reconocía a nuestra amiga. Usualmente, ella sería la última en pedir estar en la línea de fuego, especialmente ante seres que intentaron asesinarla.

 

—Cada vez te vuelves más valiente, Adi. Me llenas de orgullo —dije, fingiendo limpiarme una lágrima, lo que le sacó un sonrojo instantáneo.

 

—[Eso es porque si les digo quién soy hay más posibilidades de que cooperen por su propia voluntad… de todas formas les iba a revelar a ustedes primero quién soy realmente y por qué creo que me buscan…].[C3] 

 

El silencio cayó sobre el puente. Jonny dejó de limpiar sus herramientas y las Lycans agudizaron el oído.

 

—No me digas que eres una princesa y te quieren secuestrar —bromeó Jonny con una risa nerviosa.

 

Adi se quedó callada, mirando fijamente a Jonny. La mirada no era de burla, sino de una verdad pesada y antigua. ¿De verdad Jonny había acertado de forma tan ridícula?

 

—Sin importar lo que sea, no cambiará el hecho de que eres Adi. Nuestra Adi —dije, poniendo una mano en su hombro—. Ahora movámonos. Si tardamos más, sospecharán.

 

Con la tensión del momento rota la nave de Adi camuflada de una nave mercenaria dejó la atmósfera del planeta esmeralda. Podía sentir como mi corazón latía a mil por hora preparándose para el último asalto con los mercenarios, volteé a ver a todos y cada uno estaba ansioso a su manera.

 

Salimos del hiperespacio y ahí estaba: una nave gemela a la anterior, pero de un tonelaje mucho mayor. El logo rojo en su casco brillaba como una herida abierta. Intentaron enlazar comunicaciones de inmediato.

 

—Jonny, adelante con los motores —ordené.

—A la orden, capitán —respondió él con una sonrisa feroz.

 

Con la ayuda de Eva, la carga de los nuevos cañones fue casi instantánea. Jonny presionó los gatillos y el rugido del plasma sacudió la nave mientras nuestro camuflaje se desvanecía. Un resplandor verde cruzó el vacío y golpeó limpiamente los motores del crucero enemigo. La nave quedó a la deriva, muerta en el espacio.

 

—Ahora sí, Adi. Todos tuyos —asentí.

Ella pulsó el botón de la consola y su imagen se proyectó en el puente mercenario. En ese instante, su postura cambió. Sus hombros se enderezaron y una dignidad ancestral emanó de ella.

—Saludos mercenarios, mi nombre es Adhara Thal’Arath, sexta hija del rey Aethelis de los Arathnai. —dijo Adi con una voz autoritaria que nunca había mostrado antes.

 

Su voz era gélida e implacable. Los mercenarios en la pantalla quedaron petrificados. Incluso a través de sus rasgos alienígenas, el pánico y el reconocimiento eran evidentes.

 

—Como verán, solo los hemos inmovilizado —continuó Adi con porte regio—. Si contestan con honestidad, estarán bajo la protección de la Casa Thal’Arath. No importa quién los haya contratado; nadie podrá tocarlos.

 

—Tus saludos son bastante... contundentes para la realeza —replicó el capitán mercenario, un veterano con cicatrices—. Creía que los Arathnai ya no armaban sus naves de exploración.

 

—Agradece a tus compañeros que bajaron al planeta; fueron muy amables al ‘obsequiarnos’ sus armas —respondió Adi sin pestañear—. Solo quiero saber una cosa: ¿Quién los envió a matarme?

 

El mercenario soltó una carcajada amarga y se desplomó en su asiento.

 

—Tienes agallas muchacha, me agrada eso, no eres como los cobardes de alta cuna que se ocultan tras sus sirvientes, lamentablemente no puedes garantizar nuestra seguridad. 

 

—¿Por qué no? —la voz de Adi tembló ligeramente—. Nuestra raza es una de las tres castas guerreras de la Federación. Nuestros ejércitos rivalizan con la mitad de los sistemas conocidos.

 

—Ese es exactamente el problema —dijo el capitán, sacando una licorera de su bolsillo y dándole un trago largo—. Si te seguimos, nos llevarás a la boca del lobo. Tendríamos más suerte viviendo en una luna orbitando un agujero negro.

 

—Explícate —exigió Adi.

 

—Me caíste bien, así que te lo diré como venganza contra ese maldito —el capitán vació el recipiente y lo tiró al suelo—. No sé su nombre, solo sé que un alto mando de tu Planeta Central nos envió por tu cabeza. Siempre a través de intermediarios, pero una vez escuché su voz en una llamada. Ese malagradecido nos trató como basura. 

 

—Incluso con este encargo, no nos dijo a lo que nos enfrentariamos, nos pareció extraño contratar dos grupos de mercenarios para ir por una sola exploradora perdida, pensamos que quería simplemente tirar su dinero, pero viendo las especies desconocidas de tus acompañantes, sabiendo que saliste de un planeta clase diez, solo hace falta sumar uno más uno… ese bastardo nos mandó al matadero.

 

El aire en nuestra nave se volvió gélido.

 

—Ten cuidado arañita, esto es una conjetura mía, puedes aceptarla o no… —El aire se puso tenso de golpe, incluso nosotros sentimos un escalofrío al ver la expresión del mercenario.

 

—Uno de tus hermanos fue por tu cabeza… —La mirada sombría del mercenario nos decía que no estaba bromeando.

 

Adi palideció. Sus manos, entrelazadas sobre la consola, empezaron a temblar.

 

—No sabes las noticias de tu mundo, ¿verdad? —continuó el mercenario con mirada sombría—. Nosotros ya estamos muertos. sino es por tu mano, será por la de tu propio ejército en una ‘limpieza de mercenarios de rutina’. Solo te pido un deseo, princesa.

 

—¿Cual es ese deseo? —Susurró Adi.

—Cuando sepas cuál de esos bastardos fue... —el capitán se acercó a la cámara con una expresión de odio puro—. Mátalo.

La comunicación se cortó. El silencio que siguió fue absoluto, solo roto por la voz sintética de Eva:

SEÑALES DE VIDA EN LA NAVE ENEMIGA DISMINUYENDO... VIDAS RESTANTES: DIEZ... OCHO... CINCO… TRES... UNA... CERO.

 

Todos miramos el contador. Las Lycans bajaron sus colas, con el rostro desencajado por el dolor. Para ellas, que una presa se quitara la vida era un acto de desesperación que rompía el orden natural.

 

AMENAZA ELIMINADA. CONECTANDO AL ANILLO DE SALTO, —anunció Eva.

 

—Adi…

 

—[Yo… estoy bien. —Dijo saliendo de su estupor, comenzó a teclear las coordenadas del anillo receptor. —Ingresando coordenadas, sabiendo lo que el mercenario nos acaba de decir, ¿aún así quieren acompañarme?].

 

Adi nos miró a cada uno, aun con sus palabras todos podíamos sentir la determinación de cada uno a través del enlace, todos parecíamos más decididos que antes de estar a su lado.

 

—Prometí que te llevaría a tu hogar, ya deberías saber que no te desharás tan fácil de nosotros. —Dije mientras me preparaba para el salto en mi asiento.

 

—[Gracias Daniel. —Dijo mientras una cálida sonrisa se dibujaba en su rostro. —A todos, de verdad, sin ustedes no habría podido llegar tan lejos, mi planeta es más peligroso de lo que había pensado ahora mismo].

 

—Después de todo lo que hemos pasado creo que estaremos bien. —Dijo Jonny con una pizca de sentimentalismo, era raro ver a Jonny mostrando sus emociones abiertamente.

 

—[Pase lo que pase los protegeré en mi planeta. —con una mirada decidida presionó un botón en la pantalla y una especie de pantalla de plasma azul translúcido se vió en el anillo].

 

Un segundo después vimos del otro lado una sección completamente diferente del espacio, cruzamos el anillo y todas las estrellas que veíamos eran diferentes, giré a ver al anillo y este era completamente diferente, parecía más nuevo, más reciente de alguna manera.[C4] 

 

—¿Ya llegamos? eso fue… bastante anticlimático. —Dije aún sin poder creer por completo que estuviéramos en un sector completamente diferente de la galaxia.

 

—Aunque hay que admitir que el espectáculo de luces de hace un momento valió la pena. —Añadió Jonny comprobando el mapa de la consola.

 

Las Lycans estaban asombradas viendo el anillo que dejábamos atrás mientras Adi tecleaba nuevos comandos en la consola de mando.

 

—Ahora si vamos a casa, estaremos ahí en poco tiempo. —La luz pálida del hiperespacio envolvió nuestra visión mientras nos aproximamos a Arathia Prime.

 

Saliendo del hiperespacio nos encontramos frente a un planeta de colores pálidos, vimos a lo lejos una estación gigante con naves entrando y saliendo, varias naves comenzaron a acercarse a nuestra posición.

 

—[Tranquilos estaremos bien, solo… ¿podrían salir del cuadro mientras hablo? recuerden que no deberían de estar aquí].

 

Todos retrocedimos saliendo del puente, nos quedamos cerca del pasillo desde donde se escuchaba una notificación de solicitud de comunicaciones. Sujeté los hombros de Ashka mientras Jonny acariciaba la cabeza de Luna, nos acercamos hacia donde podíamos escuchar mejor poniéndonos los auriculares de traducción.

 

—Aquí nave exploradora de la federación 150324-Delta. —dijo Adi mientras abría comunicaciones.

 

—Sexta princesa, que bueno que está a salvo, estuvimos tratando de localizarla desde que perdimos contacto con su nave saliendo a su misión de exploración.

 

La voz del alienígena sonaba aliviada, parece que son aliados por suerte… Jonny yo nos miramos con esperanza en los ojos.

 

—Princesa, intentamos realizar escaneos internos de su nave para ver si hay anomalías, pero no podemos acceder a los sistemas internos

 

—Si, la nave sufrió bastante pero no te preocupes, realicé las reparaciones necesarias para volver, ahora si me pudieses escoltar hasta el dique seco del palacio te lo agradecería.[C5] 

 

Adi sonaba más nerviosa segundo a segundo.

 

—Lo lamento, pero es protocolo revisar todas las naves por su propia seguridad, si no sé puede por sistema los ingenieros abordarán la nave para revisar manualmente. —El Arathnai sonaba escéptico, si entran a la nave no se si podremos escondernos de todos los escáneres.[C6] 

 

—No hace falta, he pasado por mucho, de verdad agradecería que me llevaras al puerto, ¿tengo que hacerte una orden formal? —La voz de Adi volvió a ser autoritaria, el ser guardó silencio por un momento.

 

—¿Q-Qué es eso? la princesa está en peligro, rapido el gas somnífero.

 

En ese momento mi corazón dio un salto. En nuestra concentración por la conversación no pudimos ver que Luna se había acercado demasiado al puente. Su cabeza fue visible desde la visión del guardia. la comunicación se cortó de golpe mientras comenzaban a sonar las alarmas de la nave.

 

—Alerta, intento de conexión remota a los sistemas vitales de la nave denegados.

 

Corrimos de nuevo hacia el puente donde la mirada de Adi parecía completamente aterrada. 

 

—Buena suerte intentando atravesar los sistemas mejorados de seguridad, cerré todos los puertos de acceso.

 

—Alerta, se bloqueó un intento de acceso a controles maestros de la nave, cortando la comunicación completamente con la nave intrusa.

 

—[Daniel… perdón, no pude hacer que nos dejaran pasar a tiempo…].

 

—Esto no es tu culpa Adi, ni de Luna, de cualquier forma parecía que no nos iban a dejar pasar, ¿qué hacemos ahora? —Sostuve los hombros temblorosos de ella forzándola a concentrarse en el presente.

 

—[Lo arreglaré solo tengo que].

 

Lo siguiente que vimos fue un pulso de energía diferente del disparo de plasma, en cuanto tocó el casco de la nave todos los sistemas de la nave se apagaron, luces de emergencia iluminaron levemente los pasillos. El silencio de Eva fue mil veces peor que cualquiera de los planetas hostiles en los que habíamos estado.

 

—Un maldito PEM, no puede ser… ¡Eva!

 

El silencio de Eva fue toda la confirmación que necesitaba, un golpe sacudió la nave haciéndonos tropezar.

 

—[Están forzando su entrada a la nave]. —diciendo eso Adi se dejó caer en el suelo, sosteniendo su cabeza con ambas manos.

 

—Rápido, todos al cuarto de entrenamiento, es lo suficientemente fuerte como para preparar un contraataque.

 

Corrimos hacia la sala mientras escuchamos un zumbido fino, Las Lycans comenzaron a toser tapándose el hocico.

 

—[El gas… están inundando el sistema de ventilación].

 

Justo cuando entramos a la sala intenté forzar la puerta para cerrarla, el metal crujía mientras poco a poco iba cediendo. Antes de que pudiera cerrarla por completo un golpe seco en el pecho me hizo retroceder hasta el resto. Mi conciencia comenzaba a desvanecerse.

 

—Adi… Jonny… —-Miré a mi alrededor y todos comenzaban a caer inconscientes, vi a cuatro seres parecidos a Adi, con una armadura y cascos completos. Estaban recogiendo el cuerpo inerte de Adi. Juntando toda mi voluntad me arrojé hacia ellos y logré arrebatarles a Adi, abrazándola mientras ellos me rodeaban.

 

—¡Alejense de ella! —gruñí mientras intentaba alejarme de ellos como podía.

Lo siguiente que sentí fue un golpe seco en la nuca. El dolor fue una chispa blanca que se apagó instantáneamente en la oscuridad. Mi cuerpo golpeó el suelo, pero mis brazos se negaban a soltarla.

Mi vista se nubló, convirtiendo a los guardias en sombras borrosas y metálicas. Lo último que vi antes de que la conciencia me abandonara por completo fue el rostro de Adi, pálido y silencioso, mientras nos separaban a la fuerza.

—Adi... —susurré, pero mi propia voz sonó como si viniera de otro planeta.

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