A veces estudiar más no es lo que hace falta
Cuando estaba pensando en las dificultades que tienen muchos estudiantes con las Matemáticas, me vino a la mente algo que ocurre con bastante frecuencia: pasar horas haciendo ejercicios y seguir sin entender realmente lo que se está haciendo.
A veces uno aprende a resolver un ejercicio porque recuerda los pasos que vio en un ejemplo. Mientras el problema sea parecido, todo va bien. Pero cuando cambia un poco, aparecen las dudas.
Creo que ahí está una de las diferencias entre memorizar un procedimiento y comprenderlo de verdad.
Esto no pasa solamente con las Matemáticas. También ocurre en Física y Química, donde conocer una fórmula no siempre significa saber cuándo utilizarla o qué representa.
A mí me parece que hemos dado demasiada importancia a terminar muchos ejercicios y, en ocasiones, muy poca a detenernos a pensar por qué se resuelven de una manera determinada.
Entender algo puede llevar más tiempo al principio, pero ese esfuerzo tiene sentido cuando después somos capaces de aplicar lo aprendido en una situación diferente.
Aprender no siempre consiste en avanzar rápido. A veces consiste en detenerse, revisar lo que no quedó claro y volver a intentarlo.