Ser elegido, no recordado
Me gustaría que vuelvas.
No una vez,
sino todas las veces que haga falta.
Pero no así.
No cuando te sentís solo.
No cuando te acordás de mí
como si fuera una opción.
Me gustaría ser elegido,
no recordado.
Me gustaría que vuelvas.
No una vez,
sino todas las veces que haga falta.
Pero no así.
No cuando te sentís solo.
No cuando te acordás de mí
como si fuera una opción.
Me gustaría ser elegido,
no recordado.
No me duele que te vayas.
Me duele la forma.
La idea de que puedas volver cuando quieras,
como si yo siguiera donde me dejaste.
Como si fuera un lugar,
y no alguien.
No soy algo que se guarda
para cuando lo necesites.
Me sirve leer qué les transmite
Colapsé. Esa es mi verdad.
Respiro y tiemblo, como si el aire ya no supiera sostenerme.
Esto me arrastró de vuelta a esos rincones de mi alma que solo yo conozco,
los que nunca le muestro a nadie, ni siquiera a quienes tengo cerca.
Tiemblo porque ya no sé qué hacer.
Porque todo lo que guardé tanto tiempo está empujando por salir,
de una forma u otra,
y no sé si estoy listo para sostenerlo.
Estoy cansado.
Cansado de cargar con todo esto sin entender por qué me toca a mí.
Y a veces no puedo evitar preguntarme cuánto mal habré hecho
para merecer todo esto.
Capaz lo merezco.
Capaz no.
La verdad es que ya no sé…
y lo que más pesa no es la respuesta,
sino haber perdido incluso las preguntas.