Como persona progresista, sigo sin entender la candidatura de Aida Quilcué
Después de lo espantoso que ya está siendo este gobierno que ni se ha posesionado, y de la paridera que vamos a tener todos tratando que no desmonten y regalen el país, la ansiedad me abruma.
Y no puedo pensar en los desaciertos de campaña, pero más que todo en lo difícil que fue para mí defender la candidatura de Aida Quilcué.
Más allá de si su candidatura era buena, me parece un desacierto estratégico. La política es psicología social en una inmensa parte, y tanto la manipulación que hicieron como las en zoom para formar una gran estrategia de desinformación lo demuestran.
No es sorpresa para nadie, y tiene décadas de estudio, que para convencer a la gente los argumentos son lo menos importante, sino ganarse la confianza y afinidad de las personas. Pude hacer que varias personas confiaran en Cepeda, pero casi imposible que confiaran en la fórmula vicepresidencial.
Tal vez estoy pasando algo por alto, y por eso lo pregunto de buena fe: ¿cuál era el cálculo estratégico detrás de esta candidatura? ¿Qué aportaba electoralmente Aida Quilcué que no pudiera aportar otra figura progresista con mayor capacidad de sumar apoyos?
Porque, sinceramente, desde mi perspectiva, sigue pareciéndome una decisión difícil de entender.