¿Aplicación de la ley o abuso de autoridad? El caso de la estudiante en Tijuana
Vi un video grabado aquí en Tijuana donde una estudiante termina esposada y subida a una patrulla por vender gomitas enchiladas dentro de la escuela sin permiso.
Y honestamente, más allá de si la estudiante rompió reglas escolares o no… el video deja una pregunta mucho más incómoda:
¿En qué momento la autoridad deja de aplicar orden y empieza a disfrutar demostrar poder?
Porque una cosa es corregir una falta administrativa escolar.
Otra muy distinta es amenazar a una estudiante con “llevarla ante un juez”, ponerle esposas, burlarse de ella y de su madre, darle un “paseo” en patrulla para asustarla y actuar como si se tratara de una criminal peligrosa.
Lo más fuerte del video no es la venta de gomitas.
Es la frase de uno de los oficiales:
“Espósenla para que vea quién es la autoridad”.
Y creo que esa frase resume un problema mucho más profundo que existe en México.
Muchos crecimos viendo una autoridad que no busca respeto, sino sometimiento. Una autoridad que a veces parece sentirse más cómoda siendo dura con estudiantes, trabajadores o ciudadanos comunes… que enfrentando problemas verdaderamente graves.
Y ahí es donde nace la desconfianza social.
Porque cuando la ley se usa para humillar, intimidar o “dar escarmientos”, deja de percibirse como justicia y empieza a percibirse como abuso legitimado por uniforme.
Incluso si la escuela tenía derecho a prohibir ventas dentro del plantel, ¿realmente era necesario llegar a ese nivel?
¿De verdad esposar a una estudiante mejora algo?
¿Eso construye respeto por la ley?
¿O solo enseña miedo hacia la autoridad?
Y algo todavía más preocupante:
según el video, el oficial intentó sacar a la madre de la dirección para hablar “afuera”, insinuando un posible arreglo o “mordida”. Cuando ella insistió en que le dijera todo enfrente, la actitud cambió completamente.
Eso también refleja otro problema mexicano del que casi nadie quiere hablar: la normalización de la corrupción pequeña, cotidiana, la que muchos ya ven como parte normal del sistema.
Tal vez el tema aquí no son las gomitas.
Tal vez el verdadero tema es qué tipo de autoridad estamos construyendo como sociedad.
¿Una que inspira respeto?
¿O una que necesita humillar para sentirse respetada?