Me corrieron de Banca Mifel y en mi lugar pusieron al hijo del subsecretario de economía de mi estado de 22 años
Jamás creí que algo así pasaría en una empresa privada. Trabajé tan duro por este trabajo, jamás llegué tarde, siempre hacia quince a veinte minutos más después de mi hora de salida. Entrené a varias personas que aún siguen en sus puestos. Soporté humillaciones tanto de clientes como de jefes. Hice esfuerzos sobrehumanos para sacar adelante una sucursal bancaria con sistemas totalmente obsoletos y una cultura laboral del asco.
Y mi recompensa fue ser despedido sin piedad. Llegar el lunes en la mañana, todavía convoqué a una junta para conversar unos temas, y mi directora me llama a su oficina teniendo todos los papeles listos; "firma". Se acabó. Estás en la calle.
Busco empleo, no hay. Los salarios están en el piso. La renta de mi departamento no perdona. Se acaba la liquidación. Me siento derrotado, triste, exhausto de las entrevistas de trabajo. No sé cómo explicar el despido. Veo sus caras. ¿Por qué dejaste Banca Mifel? "Fue decisión de la empresa". "Ya veo". Descartado.
Algunos amigos que dejé en la sucursal me siguen hablando y me platican de mi remplazo. Un niño de 22 años, sin título profesional, sin experiencia laboral, hijo de un político local, con un salario 7 mil pesos mayor al mío solo por ser él. Jamás creí que algo así pudiera ser posible.