u/Ramos_Clemente

Probé los pies de mi amiga cuando estábamos haciendo práctica profesional

Esto pasó con Arantza, una amiga de la universidad cuando estábamos haciendo práctica profesional.

Ese día nos quedamos solos en el cubículo. Recuerdo que llevaba unos jeans ajustados y en sus pies unos lindos flats plateados, me encantaba verla con esos zapatos.

De pronto se quitó un flat debajo de la mesa, el delicioso aroma de su piecito era un poco penetrante. Soltó un suspiro largo y comenzó a masajearse el arco del pie con evidente cansancio.

Yo no pude evitar mirar, mi fetiche era un secreto absoluto, pero mis ojos fijos me delataron de inmediato.

Arantza notó mi mirada. En lugar de cubrirse, arqueó una ceja, detuvo el masaje y me observó con una chispa de picardía. Con un movimiento deliberadamente lento, se quitó el otro zapato. Estiró las piernas por debajo de la mesa, rozando suavemente mi pantorrilla con sus dedos descalzos.

—¿Te gusta lo que ves o solo estás analizando la anatomía humana?—. Preguntó en un susurro retador, con una sonrisa de medio lado.

Los nervios me congelaron la garganta. Sentí que el rostro me ardía, pero decidí ser honesto.

—Son perfectos, Ara. Lo siento, no quería incomodarte.

—No es la primera vez que te cacho viéndomelos.

Un calor recorrió mi cuerpo. Ella soltó una pequeña risa, una mezcla de sorpresa e intriga por mi confesión. Sus mejillas se tiñeron de un leve rubor, revelando que la situación también aceleraba su pulso.

—No me incomoda —dijo acomodándose en la silla y extendiendo un poco más las piernas—. De hecho tengo curiosidad, ¿qué te gusta más de ellos?

—Tus dedos, te queda perfecto ese esmalte carmesí.

—Te voy a dejar tocarlos pero solo si me quitas este cansancio de encima. Es un trato justo, ¿no?

Sin pensarlo dos veces, me deslicé de la silla hasta el suelo, quedando de rodillas frente a ella. Tomé su delicado pie entre mis manos. Su piel estaba tibia, suave y ligeramente húmeda por el calzado. Comencé a dar un masaje firme en su planta, con virutas del zapato, presionando los puntos de tensión.

Arantza echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos, dejando escapar un gemido suave de alivio.

—Dios, ¿tienes una idea de lo mucho que me dolían?—. Murmuró derritiéndose en la silla.

—Déjame consentirte.

—Si sigues haciéndolo así de bien vas a tener que cargarme hasta mi casa.

La confianza creció en mí al ver cómo disfrutaba.

Buscando su aprobación con la mirada, acerqué mis labios a su empeine. Arantza abrió los ojos de golpe al sentir el contacto húmedo de mi boca. Su respiración se volvió más rápida y un ligero estremecimiento recorrió su cuerpo.

—¿También vas a probarlos?—. Preguntó en un hilo de voz, conteniendo el aliento mientras sus deditos se curvaban instintivamente por la sensibilidad.

Asentí contra su piel, recorriendo el delicado contorno de sus pies y besando la base de sus dedos perfectos.

Arantza volvió a cerrar los ojos, entregándose por completo a la sensación, mientras sus manos se aferraban fuertemente a los bordes de la silla. La tensión eléctrica entre los dos era absoluta.

Después de unos minutos que parecieron eternos, Arantza se incorporó despacio y retiró los pies con delicadeza, soltando un suspiro tembloroso para recuperar el control.

—Suficiente por hoy, ya casi es hora de irnos—. Dijo intentando sonar firme, aunque su sonrisa delataba lo mucho que le había gustado el juego.

Se puso de pie con las piernas un poco temblorosas y sacó unos tenis de su bolsa para cambiarse. Luego se agachó, tomó sus flats y me los extendió, mirándome fijamente a los ojos.

—Quédatelos —dijo con un guiño cómplice y una sonrisa traviesa—. Un regalo para que te acuerdes de mí y estudies la anatomía de mis pies en tu casa chico fetichista.

Esa vez llegué a casa y ya saben, le di amor a esos flats🍆

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u/Ramos_Clemente — 20 hours ago