Image 1 — Un inesperado viaje la República Checa (Petición por More_Blacksmith8367)
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Un inesperado viaje la República Checa (Petición por More_Blacksmith8367)

Ehhh bueno es algo inesperado para mi y los demas pero aca estoy otra ves.

Bueno supongo que ahora acepto Peticiónes de la gente aunque esta es mi primera ves aceptado este tipo de dibujos aunque no creo que me genere problemas porque este no tarde mas de 2 horas en dibujar.

Bueno es curioso pensar que lo dibujé en medio de una clase de artes en mi escuela Xd pero aun asi creo que quedó bien.

Esta petición fue enviada por el usuario More_Blacksmith8367 quien me solicitó este dibujo por lo que todo esta bien en general.

Bueno esto es corto pero cuenta como algo extra miestras dibujo otras cosas.

Ahora mismo probablemente estaré en la escuela por lo que estaré medio muerto por unas horas💀

u/Suspicious_Law_8380 — 3 days ago
▲ 136 r/fpecompany+3 crossposts

Ehh.. Feliz cumpleaños para mi... (Dibujo algo especial)

Ehh.. bueno la verdad esto es raro para mi.. en primer lugar no iba a dibujar hoy pero pensé que seria bueno dejar un bonito dibujo y decir unas palabras.

Bueno hoy es mi cumpleaños 🎂 para mi es algo loco pensar que ya llevamos 6 meses en este subreddit pero la verdad estoy muy agradecido de haberme quedado aca.

Aunque solo fueron 6 meses ,han sido unos de mis mejores meses ya que me ha permitido subir mis dibujos y sobretodo conocer gente increíble o gente que le gustaba mis dibujos para mi fue hermoso ya que nunca pensé que terminaria recibiendo apoyo por mis dibujos, creo que es algo chistoso ver mis primeros dibujos y luego ver los nuevos porque me hace darme cuenta que he ido mejorado y me siento orgulloso de eso.

Y la gente que he conocido aca me hecho sentir mucho mejor de lo que esperaba, literalmente al principio pensé que pasaria sin pena ni gloria pero al ver como hay gente que en verdad le gusta mi contenido me animo a seguir con mi arte aunque tambien es algo tonto pensar que gracias a estos post me volvio un experto en escribir mensajes extra largo xd pero creo que estar en este subreddit me ha hecho conocer cosas que antes no conocia como escribir historias,experimentar con estilos de katie, ect.

Personalmente amo Fpe por varias razones como sus personajes, estilos,ect pero algo que mas amo es la gente, se que en el pasado el fandom fue malo pero al entrar en este subreddit me hizo darme cuenta que no toda la gente es mala simplemente hay que encontrar nuestro lugar ,por suerte este lugar es bastante sano y agradeco esto y mucho..

Probablemente sin Fpe no hubiera estado actual escribiendo esto y ni dibujado por eso siempre estaré agradecido con katie por haber creado fpe porque hizo que aprenda a dibujar,escribir,ect ,donde quiera que ella este ,yo estaré agradecido con ella..

Bueno creo que no soy el mejor expresado sentimientos pero juro que estoy agradecido con esta comunidad y katie y espero que se haya entiendo mi mensaje

Gracias por leer y ver mi dibujo :)

u/Suspicious_Law_8380 — 8 days ago

Espera... ¿Acaso esto no era al reves? (Diario de will + Triple Dato Curioso Del Dia) (Dibujo De Descanso)

Sobre el dibujo de este post es curioso porque no es algo que normalmente hago pero técnicamente seria un "dibujo de descanso" por lo que no sera tan "serio" porque sirve para tener algo de contenido miestras dibujo los demas post que necesitan mas tiempo como ese maldito post de la parte 3 del diario de claire pero por esa razón este post se podria considerar no canon en el lore de los otros post.. pero tambien me sirve para experimentar con una historia rara y diferente..

Creo que eso seria todo,espero que les guste esta historia rara...

:)

#Diario de Will (willam de mas o menos de 15 o 16 años):

Antes que nada...

No sé por qué estoy escribiendo esto...

Bueno, sí sé. Porque mi amigo el "Cerebrito" dijo que "anotar las cosas ayuda a pensar".

Personalmente creo que es una pérdida de tiempo, pero cuando sea famoso como el mejor bromista de la escuela seguro este diario valdrá millones.

Así que... hola.

Soy Willam.

El "líder".

Bueno... el verdadero líder aunque hay gente que todavía no lo entiende, pero eso es porque les falta visión.

Aunque a veces tambien pueden llamarme "will" o "willy" aunque esos nombres solo estan reservado para personas especiales para mi...

Sobre mi dia... Digamos que..

Hoy fue un día increíblemente aburrido.

Y eso es un gran problema.

Porque cuando una escuela es aburrida significa que nadie está haciendo bien su trabajo.

Especialmente yo.

Mi rutina es realmente sencilla.

Dejar insectos dentro de algunos casilleros.

Cambiar carteles de dirección.

Esconder tizas.

Mover escritorios unos centímetros para que nadie entienda por qué todo se siente raro.

Asustar a la "jirafa"...

Sí, esa también cuenta.

Pero hoy...

Ya había hecho todo eso.

Y seguía aburrido.

Por eso necesitaba una broma enorme.

Una legendaria.

Una que hiciera historia.

...

Así que fui a buscar a mi equipo.

Aunque ellos todavía no aceptan que trabajan para mí.

Después de caminar un rato por los pasillos encontré al fin al "Cerebrito" y a la "Artista Silenciosa".

El "Cerebrito" estaba sentado junto a "Artista Silenciosa" mientras compartían algo de comida.

Créanme...

La escena era demasiado tranquila.

Así que fui a arruinarla.

—¡¿Se puede saber por qué abandonaron a su líder?!

"Cerebrito" levantó la vista con una tranquilidad que me desespera.

—Hola, Willam.

—Tu no cambies el tema.

—Pense que ya habiamos hablado que se supone que el grupo no tiene lider.

—Claro que sí.

—No.

—Sí.

—No.

—La ley del más fuerte dice que yo estoy al mando.

El "Cerebrito" sonrió.

—¿El mas fuerte? Con esa logica Circle podría ganarte el puesto.

...

Eso fue un golpe bajo...

—E-eso no cuenta...

—¿Por qué?

—Porque...

Porque...

Bueno...

Es Circle... Tu sabes como es ella..

"Artista Silenciosa" tomó rápidamente su cuaderno.

Empezó a dibujar.

Cuando terminó, me enseñó el dibujo.

Era yo...

...siendo aplastado por Circle.

El "Cerebrito" casi se atragantó de la risa.

—¡JAJAJAJA! ¡Hasta le puso estrellitas cuando caes!

—¡Oigan!

Sentí la cara caliente.

—¡Paren o les voy a quitar sus privilegios!

El "Cerebrito" me miró unos segundos.

—¿Qué privilegios?

...

Silencio.

...

Buena pregunta.

Suspiré.

—Olvídenlo.

Los dos siguieron riéndose.

Qué malos amigos.

Aunque técnicamente siguen siendo mis amigos.

El "Cerebrito" me hizo un espacio para sentarme.

—Ven.

No importa quién sea el líder.

Sólo siéntate.

Lo hice.

Apoyé los codos sobre la mesa mientras jugueteaba con mis cuernos falsos.

Suspiré otra vez.

—Este día esta siendo demasiado aburrido...

—Eso significa que nada malo pasó.

—Exacto —añadió El "Cerebrito". —También significa que no estoy castigado por tu culpa.

La "Artista Silenciosa" asintió varias veces.

—¡Eh!

No era justo.

—¡Yo no tuve la culpa de lo del profesor dinosaurio!

El "Cerebrito" levantó una ceja.

—¿Hablas de Mister Túcket.?

—Sí.

—Willam... tú hiciste explotar un tubo de ensayo cuando reemplazó a Mister Boyles.

—Fue un accidente pequeño.

—No fue pequeño.

—Además...

...ese profesor se lo merecía por ser tan aburrido.

"Cerebrito" soltó otro suspiro.

Creo que hoy rompió un récord.

—Prométeme que no volverás a hacer algo así.

—¿Por qué?

—Porque ya pasas el límite entre una broma y algo peligroso.

Crucé los brazos.

—Me da igual.

Yo sólo quiero que esta escuela sea divertida.

"Cerebrito" sonrió de lado.

—A veces parece que lo que quieres es hacer explotar la escuela para que no haya clases.

Me quedé pensando.

No era mala idea...

—Anotado.

"Cerebrito" abrió los ojos.

—¡No!

—¿Qué?

—¡Ni de chiste!

—Nunca se sabe qué tan aburrido estaré la próxima semana...

Él volvió a suspirar.

La "Artista Silenciosa" escribió algo y le mostró la hoja al "Cerebrito".

"¿Me das un poco de tu comida?"

El "Cerebrito" sonrió.

—Claro.

Le pasó la mitad de su pan sin dudar.

Los miré unos segundos.

Luego sonreí.

—Qué linda pareja.

La "Artista Silenciosa" casi dejó caer el pan.

Se puso completamente roja.

"Cerebrito" negó con la cabeza.

—No digas tonterías.

Sólo estoy compartiendo comida.

—Así empiezan todas las historias.

—Willam...

—Primero compartes un pan.

Luego caminan juntos.

Después...

—¡Willam!

"Artista Silenciosa" escondió la cara detrás del cuaderno.

"Cerebrito" me dio un golpecito en la cabeza.

—Con esas cosas no se juega y además ¿que sabes sobre amor? si nunca has tenido pareja

Me reí.

—Está bien, está bien.

Era una broma.

No se lo tomen tan personal.

"Artista Silenciosa" respiró tranquila.

Le di unas palmadas en el hombro a "Cerebrito".

—Prometo no volver a molestarlos con eso.

Él me miró con desconfianza.

—Más te vale.

Casi nunca cumples tus promesas.

Me encogí de hombros.

—No soy bueno cumpliendo promesas.

Sólo las que hago con personas especiales.

"Cerebrito" soltó una risa.

—Eres un tonto.

—Gracias.

Lo tomo como un cumplido.

Seguimos caminando por la escuela.

Ya casi sonaba la campana.

Todavía necesitaba una gran idea...

—Oigan...

¿Por qué nunca intentamos robar las llaves de la directora?

"Cerebrito" dejó de comer.

—¿Para qué?

—Para que entramos al laboratorio.

Robamos materiales.

Creamos bromas nuevas.

"Cerebrito" miró primero a "Artista Silenciosa".

Luego a mí.

—Suena más como si te gustara ir a detención.

—Ademas sólo quedan diez minutos.

—Precisamente.

Suspiré.

—Es imposible que no haya nada divertido que hacer.

De pronto levanté un dedo.

—¡Ya sé!

¡Dominemos la piscina!

"Artista Silenciosa" empezó a dibujar otra vez.

Terminó en menos de un minuto.

Me enseñó el dibujo.

Era yo...

Ahogándome.

"Cerebrito" volvió a reír.

—Tiene razón.

La semana pasada intentaste "dominar la piscina".

Casi te ahogas.

Miré hacia otro lado.

—No suelo nadar mucho.

—Parecías un venado asustado.

...

Otra vez con el venado...

No respondí.

Sólo seguí caminando.

—La directora nos mata si repetimos eso —continuó "Cerebrito"—. Piensa en algo diferente.

"Artista Silenciosa" empezó a hacer pequeños dibujos.

Tirar papeles.

Aceite en el suelo.

Cubetas de agua.

Bromas pequeñas.

Aeron las observó.

—Tienes demasiada creatividad para esto.

Más que Willam.

—¡Eso no es cierto!

Mis bromas sólo fallan porque "Cerebrito" siempre las arruina.

—¿Como la catapulta?

—...

—Eso fue culpa tuya.

No esperaste a que terminara los cálculos.

Gruñí.

—Quizá deba ser más original...

—O más responsable.

—Qué aburrido eres.

—Y tú eres un desastre.

"Artista Silenciosa" asintió.

Los dos contra mí.

Como siempre.

En ese momento...

RIIIIIIING.

La campana.

Suspiré.

—Me toca matemáticas...

Qué castigo.

"Cerebrito" sonrió con esa sonrisa que sólo pone cuando sabe que va a molestarme.

—Con tu profesor favorito.

—No empieces.

—Mister Boyles sigue ausente.

Así que probablemente Mister Túcket vuelva a reemplazarlo.

Eso significa que hoy verás dos veces al señor dinosaurio.

Le saqué la lengua.

Él hizo exactamente lo mismo.

—Nos vemos después.

Yo me fui hacia matemáticas.

Ellos caminaron hacia educación física.

Mientras avanzaba por el pasillo sólo podía pensar una cosa.

¿Por qué demonios no todos estamos en la misma clase?

Suspiré.

No tenía opción.

Me detuve frente a la puerta del salón.

Sonreí.

Quizá...

Podía divertirme un poco antes de que empezara la clase.

Abrí la puerta del salón con toda la confianza del mundo.

Y ahí estaba...

Mister Túcket.

Suspirando apenas me vio entrar.

No sé por qué siempre hace eso.

Es como si mi sola presencia le agotara diez años de vida.

—Buenos días, Willam.

—Hola, Mister Dinosaurios.

Subí de un salto a una silla antes de sentarme.

Lo saludé moviendo la mano exageradamente.

—¿Qué pasa con esa cara? ¿ya se le extinguió el sentido del humor cuando entré al salón?

Se escucharon unas cuantas risas.

Mister Túcket simplemente acomodó unos cuadernos.

—Siéntate, por favor.

...

Qué hombre tan difícil...

Me senté haciendo el mayor ruido posible con la silla.

No reaccionó.

Ni siquiera un regaño.

Eso le quitaba toda la gracia.

La clase empezó.

Matemáticas...

El invento más aburrido de la humanidad.

Mientras Mister Túcket explicaba cosas sobre números, yo hacía algo muchísimo más importante.

Pensar en bromas.

Bueno...

Intentarlo.

Primero dibujé un plano para robar las llaves de los profesores.

Lo taché.

Mucho riesgo.

Después imaginé llenar el salón de pelotas.

También lo taché.

Demasiado caro.

Luego...

Tuve una idea.

Una idea tan buena...

Tan brillante...

Que seguro haría historia.

Sonreí mientras levantaba el lápiz para dibujarla, escuche mi nombre...

—Willam.

...

Qué mala puntería tiene el destino...

Levanté lentamente la cabeza.

Mister Túcket me estaba mirando.

—¿Podrías pasar al frente un momento? Por favor..

Suspiré.

—¿Por qué yo?

—Porque quiero que resuelvas un ejercicio.

Toda la clase me quedó mirando.

Genial.

Caminé hasta la pizarra intentando parecer tranquilo.

"No pasa nada", pensé.

"Seguro es fácil."

Entonces vi el ejercicio.

2 + 8 = ?

...

Me quedé inmóvil.

Esperé unos segundos.

Tal vez aparecía otra pregunta.

No apareció.

Miré a Mister Túcket.

—¿No tiene una más fácil?

Varias personas soltaron una pequeña risa.

Él negó con calma.

—Ya hemos visto este contenido varias veces ademas no importa si te equivocas.

Solo Inténtalo.

Bueno...

Si él insistía...

Escribí:

9

El salón explotó en carcajadas.

Sentí cómo me ardían las orejas.

...

Había escrito mal.

Rápidamente intenté borrar el número.

Pero ya era tarde.

—Está bien —dijo Mister Túcket con tranquilidad—. Inténtalo otra vez.

Después miró al resto del salón.

—Y ustedes dejen de reírse. Todos pueden equivocarse si no estudian.

Eso sólo empeoró las cosas.

Ahora parecía que me estaba defendiendo.

¡Yo no necesitaba ayuda!

Dejé la tiza sobre la bandeja.

—Ya no quiero.

Volví a mi asiento sin mirar a nadie.

Podía escuchar algunas risas todavía.

Qué vergüenza.

Mister Túcket parecía preocupado.

Creo que intentó ayudar.

Pero consiguió exactamente lo contrario.

Me crucé de brazos.

"Qué gran día..."

Durante el resto de la clase intenté recordar aquella gran idea que había tenido.

Nada.

Se me había olvidado completamente.

Fantástico.

Hasta mis propias bromas me abandonaban.

Cuando finalmente sonó la campana fui el primero en levantarme pero otra ves escuche mi nombre.

—Willam.

Era la voz de Mister Túcket detrás de mí.

Me di vuelta de mala gana.

—No era mi intención hacerte pasar vergüenza.

Sólo quería ayudarte.

Lo miré unos segundos.

Después levanté los hombros.

—No importa.

Claro que importaba.

Pero jamás iba a admitirlo.

Salí antes de que pudiera seguir hablando.

Ya afuera empecé a buscar a "Cerebrito" y a "Artista Silenciosa".

Tenía hambre.

Entonces recordé algo.

Había olvidado traer almuerzo.

Perfecto.

El peor día seguía mejorando.

Mientras caminaba vi a Circle frente a su casillero.

Estaba acomodando sus cosas completamente tranquila.

Sonreí.

Al fin...

Algo divertido.

Me acerqué sin hacer ruido.

Tres...

Dos...

Uno...

—¡¡BUU!!

Circle pegó un salto tan grande que casi se metió dentro del casillero.

—¡JAJAJAJA!

No pude parar de reír.

—¡No puedo creer que siempre funcione!

Circle temblaba.

—¿Q-qué quieres ahora...?

—Sólo vine a ver cómo está mi jirafa favorita.

Intentó irse.

La sujeté del cabello antes de que escapara.

—Espera.

Ella cerró los ojos.

Ya sabía lo que venía.

—Sé que trajiste dinero para el almuerzo.

—N-no...

—Las "jirafas" no deberían mentir.

Después de unos segundos de silencio me entregó unos cinco dólares.

Los guardé.

Pero seguí sujetándola.

—Eso no es todo.

—D-de verdad...

—Si la próxima vez me haces perder tiempo te voy a cobrar intereses.

Circle estaba a punto de llorar.

En ese momento...

Una bola de papel y un títere me golpeó la cabeza.

Me giré.

Compass estaba ahí con sus tontos títeres.

Con los brazos cruzados.

—Suéltala.

—¿Y si no quiero?

—Entonces tendremos un problema.

Intenté mantener la sonrisa.

Aunque...

Era enorme.

Muchísimo más grande que yo.

—Oblígame.

Compass dio un paso.

Luego otro.

Después simplemente apoyó una mano sobre mi hombro.

...

Corrí.

No fue cobardía.

Fue...

Una retirada estratégica.

Sí.

Eso.

Escuché a Compass siguiéndome por el pasillo mientras gritaba:

—¡Devuélvele el dinero!

—¡Considéralo un impuesto por ser tan alta!

Seguí corriendo sin mirar atrás.

Sólo había un lugar donde podía esconderme.

La piscina.

Y esperaba que "Cerebrito" y "Artista Silenciosa" siguieran allí.

Porque, sinceramente...

Necesitaba un plan nuevo.

Y, sobre todo...

Necesitaba olvidar que hacía apenas diez minutos había perdido contra una operación de 2 + 8.

Aunque ahora sí tenía una idea.

Y era buenísima que hasta pagaría esa deuda de ese dinosaurio..

Por lo menos eso pensé.

Cuando encontré al "Cerebrito" y a la "Artista Silenciosa" en la piscina les conté que tenía dinero para comprar comida después.

No les dije exactamente de dónde había salido.

No hacía falta.

El "Cerebrito" me preguntó por qué había tardado tanto.

—Porque tuve asuntos importantes.

—¿Otra vez molestaste a alguien?

—Depende de la definición de "molestar".

"Artista Silenciosa" escribió:

"¿Cómo te fue con Mister Túcket?"

...

Preferí cambiar de tema.

—Fue una pérdida de tiempo.

Ella soltó una pequeña risa.

El "Cerebrito" también.

—Entonces nuestro famoso líder fue derrotado por una simple operacion matemática.

—¡Cállate!

—¿Era diez o era nueve?

—¡CÁLLATE!

Los dos se rieron.

Decidí ignorarlos.

Había cosas más importantes.

Saqué los cinco dólares.

—Necesito que compren algunas cosas.

"Artista Silenciosa" leyó la lista.

Levantó una ceja.

Después me miró.

Otra vez la lista.

Y volvió a mirarme.

El "Cerebrito" intentó asomarse.

—¿Qué es eso?

—Información clasificada.

—Willam...

—No preguntes.

"Artista Silenciosa" dudó unos segundos.

Después asintió.

Ella era muy buena mezclando cosas de química.

Muchísimo mejor que yo.

Eso era justo lo que necesitaba..

Más tarde llegó la última clase.

Tal como dijo el "Cerebrito"...

Mister Boyles seguía ausente.

Y quien estaba delante del salón era...

Mister Túcket.

Perfecto.

Todo salía según el plan.

O eso creo..

Esperé unos minutos.

Después le hice una seña a "Artista Silenciosa".

Nos escondimos debajo de una mesa.

El "Cerebrito" nos miraba desde su asiento con cara de que ya estaba arrepentido de existir.

Mister Túcket comenzó la clase.

Escribía tranquilamente en la pizarra.

Todo iba demasiado bien.

—¿Qué están haciendo? —susurró el "Cerebrito".

—Historia.

—Eso no responde nada.

—Confía.

—Eso me preocupa más.

"Artista Silenciosa" comenzó a preparar la mezcla.

Sacó pequeños frascos.

Hizo cálculos.

Escribió fórmulas.

Yo sólo esperaba.

Cada tanto la apuraba.

—Más rápido.

Ella negó con la cabeza.

Escribió:

"Falta revisar."

—No pasa nada.

"Sí pasa."

—No pasa.

"Puede salir mal."

—Siempre dices eso.

Quedaban quince minutos.

No había tiempo.

Terminó la mezcla.

No se veía muy estable.

Pero...

¿Cuándo una buena broma necesitó estabilidad?

Le sonreí.

—Ve.

Ella dudó.

Mucho.

Pero al final caminó lentamente hasta el escritorio del profesor.

El "Cerebrito" casi se levantó.

—Willam...

—Shhh.

Mister Túcket seguía escribiendo.

"Artista Silenciosa" dejó el pequeño artefacto debajo del escritorio.

Volvió despacio.

Respiró aliviada.

Me miró.

Yo levanté el pulgar.

Ella activó el mecanismo.

Durante un segundo...

Nada ocurrió.

Entonces...

Tic.

Mister Túcket giró la cabeza.

—¿Hm?

Se acercó.

Vio a "Artista Silenciosa".

—¿Qué estás haciendo ahí?

Ella abrió el cuaderno para responder...

Pero no alcanzó.

BOOM.

No fue una explosión enorme.

Sólo un golpe fuerte.

Todos gritaron.

Yo me empecé a reír.

Hasta que vi fuego.

...

Fuego de verdad.

Las llamas empezaron a subir por un lado del escritorio.

Mister Túcket empujó a "Artista Silenciosa" hacia atrás para alejarla.

Los alumnos comenzaron a correr.

El humo llenó el salón.

Y de pronto...

La broma dejó de dar risa.

El "Cerebrito" fue directo hacia "Artista Silenciosa".

—¡¿Estás bien?!

Mister Túcket Los miró.

Después vio el artefacto.

Luego los miró otra vez.

—¿Qué hicieron esta vez?

—¡Fue un accidente!

El "Cerebrito" intentó señalarme.

Giró la cabeza.

...

Yo ya no estaba.

Sí.

Corrí.

Muy rápido.

No era cobardía.

Era...

Retirada estratégica.

Creo.

Más tarde me enteré de todo.

Mister Túcket apagó el incendio con un extintor.

Los llevaron a dirección.

La directora "amagada" les dio una charla larguísima.

Y terminaron castigados.

Esperé afuera de la escuela.

Pensé que seguramente se reirían después.

Era una broma.

Nada más.

Cuando salieron...

El primero fue el "Cerebrito".

No levantó la vista.

"Artista Silenciosa" caminaba detrás.

Se veía agotada.

Me acerqué sonriendo.

—¿Y?

¿Cómo les fue con la señorita amargada?

Nadie respondió.

—No me digan que siguen enojados por una bromita.

Además...

Fue culpa de la "Artista Silenciosa".

Calculó mal.

Entonces ocurrió.

Por primera vez...

El "Cerebrito" explotó.

Me empujó.

No muy fuerte.

Pero nunca antes me había empujado.

—¡¿Cómo puedes decir eso?!

Me quedé mirándolo.

—Nos dejaste solos.

—Ustedes también podían correr.

—¡Tú huiste!

—Porque alguien tenía que hacerlo.

—¡Se supone que somos tus amigos!

Silencio.

Nunca lo había visto así.

Tenía los ojos llenos de rabia.

Y también de decepción.

—Siempre hacemos lo que tú quieres.

Siempre terminamos castigados.

Siempre dices que será una broma.

Y cuando todo sale mal...

Desapareces.

Me crucé de brazos.

—Qué exagerado.

Sólo fue una broma.

—¡No!

¡Ya me cansé!

Me cansé de seguirte.

Me cansé de mentir por ti.

Me cansé de pagar por tus errores.

Sentí un nudo raro en el pecho.

No me gustó.

Así que respondí como siempre.

—Deja de hacerte la víctima.

El inmaduro eres tú.

Él dio un paso adelante.

—¿Sabes qué eres?

Un cobarde.

...

Eso sí me dolió.

Mucho más de lo que quería admitir.

—No eres nadie para decirme eso.

—No.

Pero sí soy alguien que ya no quiere ser tu amigo de un corbade.

Quise responder.

Quise burlarme.

Quise decir algo ingenioso.

No salió nada.

El "Cerebrito" levantó el puño.

Por un momento pensé que iba a golpearme.

"Artista Silenciosa" lo sujetó del brazo.

Negó con la cabeza.

Él respiró hondo.

Bajó la mano.

—No vale la pena.

Después me miró por última vez.

—Ojalá algún día entiendas lo que hiciste pero simplementeno lo haras...

Se dio media vuelta.

Empezó a caminar.

"Artista Silenciosa" permaneció quieta unos segundos.

Me observó.

Parecía querer decir algo.

Pero sólo hizo una pequeña inclinación de cabeza.

Y siguió al "Cerebrito".

Me quedé solo.

...

Suspiré.

—Ya se les pasará.

Nadie respondió.

Claro.

No había nadie.

Comencé a caminar hacia mi casa.

Las manos en los bolsillos.

Intentando convencerme.

No fue para tanto.

Sólo fue un accidente.

No era mi culpa.

...

¿Verdad?

...

Seguro mañana estarán de mejor humor.

...

¿Verdad?

Fin del diario....

#Dato curioso del dia (esta ves es triple):

  1. Los venados, cuando se asustan, levantan la cola mostrando la parte blanca para alertar a los demás del peligro... pero también pueden salir corriendo antes de entender qué pasó.

  2. Muchas aves muy inteligentes, como los cuervos y algunas urracas, pueden planificar antes de actuar e incluso recordar quién las trató bien o mal durante su vida.

  3. En el folclore japonés, los tanuki son criaturas traviesas capaces de transformarse y hacer bromas, pero rara vez buscan lastimar a alguien; normalmente sólo quieren divertirse o confundir a los demás.

u/Suspicious_Law_8380 — 9 days ago

Espera... ¿Acaso esto no era al reves? (Diario de will + Triple Dato Curioso Del Dia) (Dibujo De Descanso)

Sobre el dibujo de este post es curioso porque no es algo que normalmente hago pero técnicamente seria un "dibujo de descanso" por lo que no sera tan "serio" porque sirve para tener algo de contenido miestras dibujo los demas post que necesitan mas tiempo como ese maldito post de la parte 3 del diario de claire pero por esa razón este post se podria considerar no canon en el lore de los otros post.. pero tambien me sirve para experimentar con una historia rara y diferente..

Creo que eso seria todo,espero que les guste esta historia rara...

:)

#Diario de Will (willam de mas o menos de 15 o 16 años):

Antes que nada...

No sé por qué estoy escribiendo esto...

Bueno, sí sé. Porque mi amigo el "Cerebrito" dijo que "anotar las cosas ayuda a pensar".

Personalmente creo que es una pérdida de tiempo, pero cuando sea famoso como el mejor bromista de la escuela seguro este diario valdrá millones.

Así que... hola.

Soy Willam.

El "líder".

Bueno... el verdadero líder aunque hay gente que todavía no lo entiende, pero eso es porque les falta visión.

Aunque a veces tambien pueden llamarme "will" o "willy" aunque esos nombres solo estan reservado para personas especiales para mi...

Sobre mi dia... Digamos que..

Hoy fue un día increíblemente aburrido.

Y eso es un gran problema.

Porque cuando una escuela es aburrida significa que nadie está haciendo bien su trabajo.

Especialmente yo.

Mi rutina es realmente sencilla.

Dejar insectos dentro de algunos casilleros.

Cambiar carteles de dirección.

Esconder tizas.

Mover escritorios unos centímetros para que nadie entienda por qué todo se siente raro.

Asustar a la "jirafa"...

Sí, esa también cuenta.

Pero hoy...

Ya había hecho todo eso.

Y seguía aburrido.

Por eso necesitaba una broma enorme.

Una legendaria.

Una que hiciera historia.

...

Así que fui a buscar a mi equipo.

Aunque ellos todavía no aceptan que trabajan para mí.

Después de caminar un rato por los pasillos encontré al fin al "Cerebrito" y a la "Artista Silenciosa".

El "Cerebrito" estaba sentado junto a "Artista Silenciosa" mientras compartían algo de comida.

Créanme...

La escena era demasiado tranquila.

Así que fui a arruinarla.

—¡¿Se puede saber por qué abandonaron a su líder?!

"Cerebrito" levantó la vista con una tranquilidad que me desespera.

—Hola, Willam.

—Tu no cambies el tema.

—Pense que ya habiamos hablado que se supone que el grupo no tiene lider.

—Claro que sí.

—No.

—Sí.

—No.

—La ley del más fuerte dice que yo estoy al mando.

El "Cerebrito" sonrió.

—¿El mas fuerte? Con esa logica Circle podría ganarte el puesto.

...

Eso fue un golpe bajo...

—E-eso no cuenta...

—¿Por qué?

—Porque...

Porque...

Bueno...

Es Circle... Tu sabes como es ella..

"Artista Silenciosa" tomó rápidamente su cuaderno.

Empezó a dibujar.

Cuando terminó, me enseñó el dibujo.

Era yo...

...siendo aplastado por Circle.

El "Cerebrito" casi se atragantó de la risa.

—¡JAJAJAJA! ¡Hasta le puso estrellitas cuando caes!

—¡Oigan!

Sentí la cara caliente.

—¡Paren o les voy a quitar sus privilegios!

El "Cerebrito" me miró unos segundos.

—¿Qué privilegios?

...

Silencio.

...

Buena pregunta.

Suspiré.

—Olvídenlo.

Los dos siguieron riéndose.

Qué malos amigos.

Aunque técnicamente siguen siendo mis amigos.

El "Cerebrito" me hizo un espacio para sentarme.

—Ven.

No importa quién sea el líder.

Sólo siéntate.

Lo hice.

Apoyé los codos sobre la mesa mientras jugueteaba con mis cuernos falsos.

Suspiré otra vez.

—Este día esta siendo demasiado aburrido...

—Eso significa que nada malo pasó.

—Exacto —añadió El "Cerebrito". —También significa que no estoy castigado por tu culpa.

La "Artista Silenciosa" asintió varias veces.

—¡Eh!

No era justo.

—¡Yo no tuve la culpa de lo del profesor dinosaurio!

El "Cerebrito" levantó una ceja.

—¿Hablas de Mister Túcket.?

—Sí.

—Willam... tú hiciste explotar un tubo de ensayo cuando reemplazó a Mister Boyles.

—Fue un accidente pequeño.

—No fue pequeño.

—Además...

...ese profesor se lo merecía por ser tan aburrido.

"Cerebrito" soltó otro suspiro.

Creo que hoy rompió un récord.

—Prométeme que no volverás a hacer algo así.

—¿Por qué?

—Porque ya pasas el límite entre una broma y algo peligroso.

Crucé los brazos.

—Me da igual.

Yo sólo quiero que esta escuela sea divertida.

"Cerebrito" sonrió de lado.

—A veces parece que lo que quieres es hacer explotar la escuela para que no haya clases.

Me quedé pensando.

No era mala idea...

—Anotado.

"Cerebrito" abrió los ojos.

—¡No!

—¿Qué?

—¡Ni de chiste!

—Nunca se sabe qué tan aburrido estaré la próxima semana...

Él volvió a suspirar.

La "Artista Silenciosa" escribió algo y le mostró la hoja al "Cerebrito".

"¿Me das un poco de tu comida?"

El "Cerebrito" sonrió.

—Claro.

Le pasó la mitad de su pan sin dudar.

Los miré unos segundos.

Luego sonreí.

—Qué linda pareja.

La "Artista Silenciosa" casi dejó caer el pan.

Se puso completamente roja.

"Cerebrito" negó con la cabeza.

—No digas tonterías.

Sólo estoy compartiendo comida.

—Así empiezan todas las historias.

—Willam...

—Primero compartes un pan.

Luego caminan juntos.

Después...

—¡Willam!

"Artista Silenciosa" escondió la cara detrás del cuaderno.

"Cerebrito" me dio un golpecito en la cabeza.

—Con esas cosas no se juega y además ¿que sabes sobre amor? si nunca has tenido pareja

Me reí.

—Está bien, está bien.

Era una broma.

No se lo tomen tan personal.

"Artista Silenciosa" respiró tranquila.

Le di unas palmadas en el hombro a "Cerebrito".

—Prometo no volver a molestarlos con eso.

Él me miró con desconfianza.

—Más te vale.

Casi nunca cumples tus promesas.

Me encogí de hombros.

—No soy bueno cumpliendo promesas.

Sólo las que hago con personas especiales.

"Cerebrito" soltó una risa.

—Eres un tonto.

—Gracias.

Lo tomo como un cumplido.

Seguimos caminando por la escuela.

Ya casi sonaba la campana.

Todavía necesitaba una gran idea...

—Oigan...

¿Por qué nunca intentamos robar las llaves de la directora?

"Cerebrito" dejó de comer.

—¿Para qué?

—Para que entramos al laboratorio.

Robamos materiales.

Creamos bromas nuevas.

"Cerebrito" miró primero a "Artista Silenciosa".

Luego a mí.

—Suena más como si te gustara ir a detención.

—Ademas sólo quedan diez minutos.

—Precisamente.

Suspiré.

—Es imposible que no haya nada divertido que hacer.

De pronto levanté un dedo.

—¡Ya sé!

¡Dominemos la piscina!

"Artista Silenciosa" empezó a dibujar otra vez.

Terminó en menos de un minuto.

Me enseñó el dibujo.

Era yo...

Ahogándome.

"Cerebrito" volvió a reír.

—Tiene razón.

La semana pasada intentaste "dominar la piscina".

Casi te ahogas.

Miré hacia otro lado.

—No suelo nadar mucho.

—Parecías un venado asustado.

...

Otra vez con el venado...

No respondí.

Sólo seguí caminando.

—La directora nos mata si repetimos eso —continuó "Cerebrito"—. Piensa en algo diferente.

"Artista Silenciosa" empezó a hacer pequeños dibujos.

Tirar papeles.

Aceite en el suelo.

Cubetas de agua.

Bromas pequeñas.

Aeron las observó.

—Tienes demasiada creatividad para esto.

Más que Willam.

—¡Eso no es cierto!

Mis bromas sólo fallan porque "Cerebrito" siempre las arruina.

—¿Como la catapulta?

—...

—Eso fue culpa tuya.

No esperaste a que terminara los cálculos.

Gruñí.

—Quizá deba ser más original...

—O más responsable.

—Qué aburrido eres.

—Y tú eres un desastre.

"Artista Silenciosa" asintió.

Los dos contra mí.

Como siempre.

En ese momento...

RIIIIIIING.

La campana.

Suspiré.

—Me toca matemáticas...

Qué castigo.

"Cerebrito" sonrió con esa sonrisa que sólo pone cuando sabe que va a molestarme.

—Con tu profesor favorito.

—No empieces.

—Mister Boyles sigue ausente.

Así que probablemente Mister Túcket vuelva a reemplazarlo.

Eso significa que hoy verás dos veces al señor dinosaurio.

Le saqué la lengua.

Él hizo exactamente lo mismo.

—Nos vemos después.

Yo me fui hacia matemáticas.

Ellos caminaron hacia educación física.

Mientras avanzaba por el pasillo sólo podía pensar una cosa.

¿Por qué demonios no todos estamos en la misma clase?

Suspiré.

No tenía opción.

Me detuve frente a la puerta del salón.

Sonreí.

Quizá...

Podía divertirme un poco antes de que empezara la clase.

Abrí la puerta del salón con toda la confianza del mundo.

Y ahí estaba...

Mister Túcket.

Suspirando apenas me vio entrar.

No sé por qué siempre hace eso.

Es como si mi sola presencia le agotara diez años de vida.

—Buenos días, Willam.

—Hola, Mister Dinosaurios.

Subí de un salto a una silla antes de sentarme.

Lo saludé moviendo la mano exageradamente.

—¿Qué pasa con esa cara? ¿ya se le extinguió el sentido del humor cuando entré al salón?

Se escucharon unas cuantas risas.

Mister Túcket simplemente acomodó unos cuadernos.

—Siéntate, por favor.

...

Qué hombre tan difícil...

Me senté haciendo el mayor ruido posible con la silla.

No reaccionó.

Ni siquiera un regaño.

Eso le quitaba toda la gracia.

La clase empezó.

Matemáticas...

El invento más aburrido de la humanidad.

Mientras Mister Túcket explicaba cosas sobre números, yo hacía algo muchísimo más importante.

Pensar en bromas.

Bueno...

Intentarlo.

Primero dibujé un plano para robar las llaves de los profesores.

Lo taché.

Mucho riesgo.

Después imaginé llenar el salón de pelotas.

También lo taché.

Demasiado caro.

Luego...

Tuve una idea.

Una idea tan buena...

Tan brillante...

Que seguro haría historia.

Sonreí mientras levantaba el lápiz para dibujarla, escuche mi nombre...

—Willam.

...

Qué mala puntería tiene el destino...

Levanté lentamente la cabeza.

Mister Túcket me estaba mirando.

—¿Podrías pasar al frente un momento? Por favor..

Suspiré.

—¿Por qué yo?

—Porque quiero que resuelvas un ejercicio.

Toda la clase me quedó mirando.

Genial.

Caminé hasta la pizarra intentando parecer tranquilo.

"No pasa nada", pensé.

"Seguro es fácil."

Entonces vi el ejercicio.

2 + 8 = ?

...

Me quedé inmóvil.

Esperé unos segundos.

Tal vez aparecía otra pregunta.

No apareció.

Miré a Mister Túcket.

—¿No tiene una más fácil?

Varias personas soltaron una pequeña risa.

Él negó con calma.

—Ya hemos visto este contenido varias veces ademas no importa si te equivocas.

Solo Inténtalo.

Bueno...

Si él insistía...

Escribí:

9

El salón explotó en carcajadas.

Sentí cómo me ardían las orejas.

...

Había escrito mal.

Rápidamente intenté borrar el número.

Pero ya era tarde.

—Está bien —dijo Mister Túcket con tranquilidad—. Inténtalo otra vez.

Después miró al resto del salón.

—Y ustedes dejen de reírse. Todos pueden equivocarse si no estudian.

Eso sólo empeoró las cosas.

Ahora parecía que me estaba defendiendo.

¡Yo no necesitaba ayuda!

Dejé la tiza sobre la bandeja.

—Ya no quiero.

Volví a mi asiento sin mirar a nadie.

Podía escuchar algunas risas todavía.

Qué vergüenza.

Mister Túcket parecía preocupado.

Creo que intentó ayudar.

Pero consiguió exactamente lo contrario.

Me crucé de brazos.

"Qué gran día..."

Durante el resto de la clase intenté recordar aquella gran idea que había tenido.

Nada.

Se me había olvidado completamente.

Fantástico.

Hasta mis propias bromas me abandonaban.

Cuando finalmente sonó la campana fui el primero en levantarme pero otra ves escuche mi nombre.

—Willam.

Era la voz de Mister Túcket detrás de mí.

Me di vuelta de mala gana.

—No era mi intención hacerte pasar vergüenza.

Sólo quería ayudarte.

Lo miré unos segundos.

Después levanté los hombros.

—No importa.

Claro que importaba.

Pero jamás iba a admitirlo.

Salí antes de que pudiera seguir hablando.

Ya afuera empecé a buscar a "Cerebrito" y a "Artista Silenciosa".

Tenía hambre.

Entonces recordé algo.

Había olvidado traer almuerzo.

Perfecto.

El peor día seguía mejorando.

Mientras caminaba vi a Circle frente a su casillero.

Estaba acomodando sus cosas completamente tranquila.

Sonreí.

Al fin...

Algo divertido.

Me acerqué sin hacer ruido.

Tres...

Dos...

Uno...

—¡¡BUU!!

Circle pegó un salto tan grande que casi se metió dentro del casillero.

—¡JAJAJAJA!

No pude parar de reír.

—¡No puedo creer que siempre funcione!

Circle temblaba.

—¿Q-qué quieres ahora...?

—Sólo vine a ver cómo está mi jirafa favorita.

Intentó irse.

La sujeté del cabello antes de que escapara.

—Espera.

Ella cerró los ojos.

Ya sabía lo que venía.

—Sé que trajiste dinero para el almuerzo.

—N-no...

—Las "jirafas" no deberían mentir.

Después de unos segundos de silencio me entregó unos cinco dólares.

Los guardé.

Pero seguí sujetándola.

—Eso no es todo.

—D-de verdad...

—Si la próxima vez me haces perder tiempo te voy a cobrar intereses.

Circle estaba a punto de llorar.

En ese momento...

Una bola de papel y un títere me golpeó la cabeza.

Me giré.

Compass estaba ahí con sus tontos títeres.

Con los brazos cruzados.

—Suéltala.

—¿Y si no quiero?

—Entonces tendremos un problema.

Intenté mantener la sonrisa.

Aunque...

Era enorme.

Muchísimo más grande que yo.

—Oblígame.

Compass dio un paso.

Luego otro.

Después simplemente apoyó una mano sobre mi hombro.

...

Corrí.

No fue cobardía.

Fue...

Una retirada estratégica.

Sí.

Eso.

Escuché a Compass siguiéndome por el pasillo mientras gritaba:

—¡Devuélvele el dinero!

—¡Considéralo un impuesto por ser tan alta!

Seguí corriendo sin mirar atrás.

Sólo había un lugar donde podía esconderme.

La piscina.

Y esperaba que "Cerebrito" y "Artista Silenciosa" siguieran allí.

Porque, sinceramente...

Necesitaba un plan nuevo.

Y, sobre todo...

Necesitaba olvidar que hacía apenas diez minutos había perdido contra una operación de 2 + 8.

Aunque ahora sí tenía una idea.

Y era buenísima que hasta pagaría esa deuda de ese dinosaurio..

Por lo menos eso pensé.

Cuando encontré al "Cerebrito" y a la "Artista Silenciosa" en la piscina les conté que tenía dinero para comprar comida después.

No les dije exactamente de dónde había salido.

No hacía falta.

El "Cerebrito" me preguntó por qué había tardado tanto.

—Porque tuve asuntos importantes.

—¿Otra vez molestaste a alguien?

—Depende de la definición de "molestar".

"Artista Silenciosa" escribió:

"¿Cómo te fue con Mister Túcket?"

...

Preferí cambiar de tema.

—Fue una pérdida de tiempo.

Ella soltó una pequeña risa.

El "Cerebrito" también.

—Entonces nuestro famoso líder fue derrotado por una simple operacion matemática.

—¡Cállate!

—¿Era diez o era nueve?

—¡CÁLLATE!

Los dos se rieron.

Decidí ignorarlos.

Había cosas más importantes.

Saqué los cinco dólares.

—Necesito que compren algunas cosas.

"Artista Silenciosa" leyó la lista.

Levantó una ceja.

Después me miró.

Otra vez la lista.

Y volvió a mirarme.

El "Cerebrito" intentó asomarse.

—¿Qué es eso?

—Información clasificada.

—Willam...

—No preguntes.

"Artista Silenciosa" dudó unos segundos.

Después asintió.

Ella era muy buena mezclando cosas de química.

Muchísimo mejor que yo.

Eso era justo lo que necesitaba..

Más tarde llegó la última clase.

Tal como dijo el "Cerebrito"...

Mister Boyles seguía ausente.

Y quien estaba delante del salón era...

Mister Túcket.

Perfecto.

Todo salía según el plan.

O eso creo..

Esperé unos minutos.

Después le hice una seña a "Artista Silenciosa".

Nos escondimos debajo de una mesa.

El "Cerebrito" nos miraba desde su asiento con cara de que ya estaba arrepentido de existir.

Mister Túcket comenzó la clase.

Escribía tranquilamente en la pizarra.

Todo iba demasiado bien.

—¿Qué están haciendo? —susurró el "Cerebrito".

—Historia.

—Eso no responde nada.

—Confía.

—Eso me preocupa más.

"Artista Silenciosa" comenzó a preparar la mezcla.

Sacó pequeños frascos.

Hizo cálculos.

Escribió fórmulas.

Yo sólo esperaba.

Cada tanto la apuraba.

—Más rápido.

Ella negó con la cabeza.

Escribió:

"Falta revisar."

—No pasa nada.

"Sí pasa."

—No pasa.

"Puede salir mal."

—Siempre dices eso.

Quedaban quince minutos.

No había tiempo.

Terminó la mezcla.

No se veía muy estable.

Pero...

¿Cuándo una buena broma necesitó estabilidad?

Le sonreí.

—Ve.

Ella dudó.

Mucho.

Pero al final caminó lentamente hasta el escritorio del profesor.

El "Cerebrito" casi se levantó.

—Willam...

—Shhh.

Mister Túcket seguía escribiendo.

"Artista Silenciosa" dejó el pequeño artefacto debajo del escritorio.

Volvió despacio.

Respiró aliviada.

Me miró.

Yo levanté el pulgar.

Ella activó el mecanismo.

Durante un segundo...

Nada ocurrió.

Entonces...

Tic.

Mister Túcket giró la cabeza.

—¿Hm?

Se acercó.

Vio a "Artista Silenciosa".

—¿Qué estás haciendo ahí?

Ella abrió el cuaderno para responder...

Pero no alcanzó.

BOOM.

No fue una explosión enorme.

Sólo un golpe fuerte.

Todos gritaron.

Yo me empecé a reír.

Hasta que vi fuego.

...

Fuego de verdad.

Las llamas empezaron a subir por un lado del escritorio.

Mister Túcket empujó a "Artista Silenciosa" hacia atrás para alejarla.

Los alumnos comenzaron a correr.

El humo llenó el salón.

Y de pronto...

La broma dejó de dar risa.

El "Cerebrito" fue directo hacia "Artista Silenciosa".

—¡¿Estás bien?!

Mister Túcket Los miró.

Después vio el artefacto.

Luego los miró otra vez.

—¿Qué hicieron esta vez?

—¡Fue un accidente!

El "Cerebrito" intentó señalarme.

Giró la cabeza.

...

Yo ya no estaba.

Sí.

Corrí.

Muy rápido.

No era cobardía.

Era...

Retirada estratégica.

Creo.

Más tarde me enteré de todo.

Mister Túcket apagó el incendio con un extintor.

Los llevaron a dirección.

La directora "amagada" les dio una charla larguísima.

Y terminaron castigados.

Esperé afuera de la escuela.

Pensé que seguramente se reirían después.

Era una broma.

Nada más.

Cuando salieron...

El primero fue el "Cerebrito".

No levantó la vista.

"Artista Silenciosa" caminaba detrás.

Se veía agotada.

Me acerqué sonriendo.

—¿Y?

¿Cómo les fue con la señorita amargada?

Nadie respondió.

—No me digan que siguen enojados por una bromita.

Además...

Fue culpa de la "Artista Silenciosa".

Calculó mal.

Entonces ocurrió.

Por primera vez...

El "Cerebrito" explotó.

Me empujó.

No muy fuerte.

Pero nunca antes me había empujado.

—¡¿Cómo puedes decir eso?!

Me quedé mirándolo.

—Nos dejaste solos.

—Ustedes también podían correr.

—¡Tú huiste!

—Porque alguien tenía que hacerlo.

—¡Se supone que somos tus amigos!

Silencio.

Nunca lo había visto así.

Tenía los ojos llenos de rabia.

Y también de decepción.

—Siempre hacemos lo que tú quieres.

Siempre terminamos castigados.

Siempre dices que será una broma.

Y cuando todo sale mal...

Desapareces.

Me crucé de brazos.

—Qué exagerado.

Sólo fue una broma.

—¡No!

¡Ya me cansé!

Me cansé de seguirte.

Me cansé de mentir por ti.

Me cansé de pagar por tus errores.

Sentí un nudo raro en el pecho.

No me gustó.

Así que respondí como siempre.

—Deja de hacerte la víctima.

El inmaduro eres tú.

Él dio un paso adelante.

—¿Sabes qué eres?

Un cobarde.

...

Eso sí me dolió.

Mucho más de lo que quería admitir.

—No eres nadie para decirme eso.

—No.

Pero sí soy alguien que ya no quiere ser tu amigo de un corbade.

Quise responder.

Quise burlarme.

Quise decir algo ingenioso.

No salió nada.

El "Cerebrito" levantó el puño.

Por un momento pensé que iba a golpearme.

"Artista Silenciosa" lo sujetó del brazo.

Negó con la cabeza.

Él respiró hondo.

Bajó la mano.

—No vale la pena.

Después me miró por última vez.

—Ojalá algún día entiendas lo que hiciste pero simplementeno lo haras...

Se dio media vuelta.

Empezó a caminar.

"Artista Silenciosa" permaneció quieta unos segundos.

Me observó.

Parecía querer decir algo.

Pero sólo hizo una pequeña inclinación de cabeza.

Y siguió al "Cerebrito".

Me quedé solo.

...

Suspiré.

—Ya se les pasará.

Nadie respondió.

Claro.

No había nadie.

Comencé a caminar hacia mi casa.

Las manos en los bolsillos.

Intentando convencerme.

No fue para tanto.

Sólo fue un accidente.

No era mi culpa.

...

¿Verdad?

...

Seguro mañana estarán de mejor humor.

...

¿Verdad?

Fin del diario....

#Dato curioso del dia (esta ves es triple):

  1. Los venados, cuando se asustan, levantan la cola mostrando la parte blanca para alertar a los demás del peligro... pero también pueden salir corriendo antes de entender qué pasó.

  2. Muchas aves muy inteligentes, como los cuervos y algunas urracas, pueden planificar antes de actuar e incluso recordar quién las trató bien o mal durante su vida.

  3. En el folclore japonés, los tanuki son criaturas traviesas capaces de transformarse y hacer bromas, pero rara vez buscan lastimar a alguien; normalmente sólo quieren divertirse o confundir a los demás.

u/Suspicious_Law_8380 — 9 days ago

Espera... ¿Acaso esto no era al reves? (Diario de will + Triple Dato Curioso Del Dia) (Dibujo De Descanso)

Eh.. hola? ,bueno aca otra ves (cada ves con menos imaginación para saludo xd), bueno se que estuve muerto por 7 dias pero esta ves si hay una justificación real para eso... bueno esta ves solo tarde porque prefiri hacer todos los dibujos y luego subirlo.. o en otras palabras deje todo para subirlo estos dias, este dibujo mas o menos fue terminado el lunes pero lo guarde hasta hoy porque queria terminar los otros 2 dibujos que casi estan terminado.

Creo que eso seria una explicación de mi "muerte" pero intentaré traer todo lo mas temprano posible..

Bueno mañana es mi cumpleaños por lo que habrá un pequeño dibujo con esa temática aunque es obvio que no habrá lore en ese post pero sera un pequeño dibujo para festejar.

Sobre el dibujo de este post es curioso porque no es algo que normalmente hago pero técnicamente seria un "dibujo de descanso" por lo que no sera tan "serio" porque sirve para tener algo de contenido miestras dibujo los demas post que necesitan mas tiempo como ese maldito post de la parte 3 del diario de claire pero por esa razón este post se podria considerar no canon en el lore de los otros post.. pero tambien me sirve para experimentar con una historia rara y diferente..

Creo que eso seria todo,espero que les guste esta historia rara...

:)

#Diario de Will (willam de mas o menos de 15 o 16 años):

Antes que nada...

No sé por qué estoy escribiendo esto...

Bueno, sí sé. Porque mi amigo el "Cerebrito" dijo que "anotar las cosas ayuda a pensar".

Personalmente creo que es una pérdida de tiempo, pero cuando sea famoso como el mejor bromista de la escuela seguro este diario valdrá millones.

Así que... hola.

Soy Willam.

El "líder".

Bueno... el verdadero líder aunque hay gente que todavía no lo entiende, pero eso es porque les falta visión.

Aunque a veces tambien pueden llamarme "will" o "willy" aunque esos nombres solo estan reservado para personas especiales para mi...

Sobre mi dia... Digamos que..

Hoy fue un día increíblemente aburrido.

Y eso es un gran problema.

Porque cuando una escuela es aburrida significa que nadie está haciendo bien su trabajo.

Especialmente yo.

Mi rutina es realmente sencilla.

Dejar insectos dentro de algunos casilleros.

Cambiar carteles de dirección.

Esconder tizas.

Mover escritorios unos centímetros para que nadie entienda por qué todo se siente raro.

Asustar a la "jirafa"...

Sí, esa también cuenta.

Pero hoy...

Ya había hecho todo eso.

Y seguía aburrido.

Por eso necesitaba una broma enorme.

Una legendaria.

Una que hiciera historia.

...

Así que fui a buscar a mi equipo.

Aunque ellos todavía no aceptan que trabajan para mí.

Después de caminar un rato por los pasillos encontré al fin al "Cerebrito" y a la "Artista Silenciosa".

El "Cerebrito" estaba sentado junto a "Artista Silenciosa" mientras compartían algo de comida.

Créanme...

La escena era demasiado tranquila.

Así que fui a arruinarla.

—¡¿Se puede saber por qué abandonaron a su líder?!

"Cerebrito" levantó la vista con una tranquilidad que me desespera.

—Hola, Willam.

—Tu no cambies el tema.

—Pense que ya habiamos hablado que se supone que el grupo no tiene lider.

—Claro que sí.

—No.

—Sí.

—No.

—La ley del más fuerte dice que yo estoy al mando.

El "Cerebrito" sonrió.

—¿El mas fuerte? Con esa logica Circle podría ganarte el puesto.

...

Eso fue un golpe bajo...

—E-eso no cuenta...

—¿Por qué?

—Porque...

Porque...

Bueno...

Es Circle... Tu sabes como es ella..

"Artista Silenciosa" tomó rápidamente su cuaderno.

Empezó a dibujar.

Cuando terminó, me enseñó el dibujo.

Era yo...

...siendo aplastado por Circle.

El "Cerebrito" casi se atragantó de la risa.

—¡JAJAJAJA! ¡Hasta le puso estrellitas cuando caes!

—¡Oigan!

Sentí la cara caliente.

—¡Paren o les voy a quitar sus privilegios!

El "Cerebrito" me miró unos segundos.

—¿Qué privilegios?

...

Silencio.

...

Buena pregunta.

Suspiré.

—Olvídenlo.

Los dos siguieron riéndose.

Qué malos amigos.

Aunque técnicamente siguen siendo mis amigos.

El "Cerebrito" me hizo un espacio para sentarme.

—Ven.

No importa quién sea el líder.

Sólo siéntate.

Lo hice.

Apoyé los codos sobre la mesa mientras jugueteaba con mis cuernos falsos.

Suspiré otra vez.

—Este día esta siendo demasiado aburrido...

—Eso significa que nada malo pasó.

—Exacto —añadió El "Cerebrito". —También significa que no estoy castigado por tu culpa.

La "Artista Silenciosa" asintió varias veces.

—¡Eh!

No era justo.

—¡Yo no tuve la culpa de lo del profesor dinosaurio!

El "Cerebrito" levantó una ceja.

—¿Hablas de Mister Túcket.?

—Sí.

—Willam... tú hiciste explotar un tubo de ensayo cuando reemplazó a Mister Boyles.

—Fue un accidente pequeño.

—No fue pequeño.

—Además...

...ese profesor se lo merecía por ser tan aburrido.

"Cerebrito" soltó otro suspiro.

Creo que hoy rompió un récord.

—Prométeme que no volverás a hacer algo así.

—¿Por qué?

—Porque ya pasas el límite entre una broma y algo peligroso.

Crucé los brazos.

—Me da igual.

Yo sólo quiero que esta escuela sea divertida.

"Cerebrito" sonrió de lado.

—A veces parece que lo que quieres es hacer explotar la escuela para que no haya clases.

Me quedé pensando.

No era mala idea...

—Anotado.

"Cerebrito" abrió los ojos.

—¡No!

—¿Qué?

—¡Ni de chiste!

—Nunca se sabe qué tan aburrido estaré la próxima semana...

Él volvió a suspirar.

La "Artista Silenciosa" escribió algo y le mostró la hoja al "Cerebrito".

"¿Me das un poco de tu comida?"

El "Cerebrito" sonrió.

—Claro.

Le pasó la mitad de su pan sin dudar.

Los miré unos segundos.

Luego sonreí.

—Qué linda pareja.

La "Artista Silenciosa" casi dejó caer el pan.

Se puso completamente roja.

"Cerebrito" negó con la cabeza.

—No digas tonterías.

Sólo estoy compartiendo comida.

—Así empiezan todas las historias.

—Willam...

—Primero compartes un pan.

Luego caminan juntos.

Después...

—¡Willam!

"Artista Silenciosa" escondió la cara detrás del cuaderno.

"Cerebrito" me dio un golpecito en la cabeza.

—Con esas cosas no se juega y además ¿que sabes sobre amor? si nunca has tenido pareja

Me reí.

—Está bien, está bien.

Era una broma.

No se lo tomen tan personal.

"Artista Silenciosa" respiró tranquila.

Le di unas palmadas en el hombro a "Cerebrito".

—Prometo no volver a molestarlos con eso.

Él me miró con desconfianza.

—Más te vale.

Casi nunca cumples tus promesas.

Me encogí de hombros.

—No soy bueno cumpliendo promesas.

Sólo las que hago con personas especiales.

"Cerebrito" soltó una risa.

—Eres un tonto.

—Gracias.

Lo tomo como un cumplido.

Seguimos caminando por la escuela.

Ya casi sonaba la campana.

Todavía necesitaba una gran idea...

—Oigan...

¿Por qué nunca intentamos robar las llaves de la directora?

"Cerebrito" dejó de comer.

—¿Para qué?

—Para que entramos al laboratorio.

Robamos materiales.

Creamos bromas nuevas.

"Cerebrito" miró primero a "Artista Silenciosa".

Luego a mí.

—Suena más como si te gustara ir a detención.

—Ademas sólo quedan diez minutos.

—Precisamente.

Suspiré.

—Es imposible que no haya nada divertido que hacer.

De pronto levanté un dedo.

—¡Ya sé!

¡Dominemos la piscina!

"Artista Silenciosa" empezó a dibujar otra vez.

Terminó en menos de un minuto.

Me enseñó el dibujo.

Era yo...

Ahogándome.

"Cerebrito" volvió a reír.

—Tiene razón.

La semana pasada intentaste "dominar la piscina".

Casi te ahogas.

Miré hacia otro lado.

—No suelo nadar mucho.

—Parecías un venado asustado.

...

Otra vez con el venado...

No respondí.

Sólo seguí caminando.

—La directora nos mata si repetimos eso —continuó "Cerebrito"—. Piensa en algo diferente.

"Artista Silenciosa" empezó a hacer pequeños dibujos.

Tirar papeles.

Aceite en el suelo.

Cubetas de agua.

Bromas pequeñas.

Aeron las observó.

—Tienes demasiada creatividad para esto.

Más que Willam.

—¡Eso no es cierto!

Mis bromas sólo fallan porque "Cerebrito" siempre las arruina.

—¿Como la catapulta?

—...

—Eso fue culpa tuya.

No esperaste a que terminara los cálculos.

Gruñí.

—Quizá deba ser más original...

—O más responsable.

—Qué aburrido eres.

—Y tú eres un desastre.

"Artista Silenciosa" asintió.

Los dos contra mí.

Como siempre.

En ese momento...

RIIIIIIING.

La campana.

Suspiré.

—Me toca matemáticas...

Qué castigo.

"Cerebrito" sonrió con esa sonrisa que sólo pone cuando sabe que va a molestarme.

—Con tu profesor favorito.

—No empieces.

—Mister Boyles sigue ausente.

Así que probablemente Mister Túcket vuelva a reemplazarlo.

Eso significa que hoy verás dos veces al señor dinosaurio.

Le saqué la lengua.

Él hizo exactamente lo mismo.

—Nos vemos después.

Yo me fui hacia matemáticas.

Ellos caminaron hacia educación física.

Mientras avanzaba por el pasillo sólo podía pensar una cosa.

¿Por qué demonios no todos estamos en la misma clase?

Suspiré.

No tenía opción.

Me detuve frente a la puerta del salón.

Sonreí.

Quizá...

Podía divertirme un poco antes de que empezara la clase.

Abrí la puerta del salón con toda la confianza del mundo.

Y ahí estaba...

Mister Túcket.

Suspirando apenas me vio entrar.

No sé por qué siempre hace eso.

Es como si mi sola presencia le agotara diez años de vida.

—Buenos días, Willam.

—Hola, Mister Dinosaurios.

Subí de un salto a una silla antes de sentarme.

Lo saludé moviendo la mano exageradamente.

—¿Qué pasa con esa cara? ¿ya se le extinguió el sentido del humor cuando entré al salón?

Se escucharon unas cuantas risas.

Mister Túcket simplemente acomodó unos cuadernos.

—Siéntate, por favor.

...

Qué hombre tan difícil...

Me senté haciendo el mayor ruido posible con la silla.

No reaccionó.

Ni siquiera un regaño.

Eso le quitaba toda la gracia.

La clase empezó.

Matemáticas...

El invento más aburrido de la humanidad.

Mientras Mister Túcket explicaba cosas sobre números, yo hacía algo muchísimo más importante.

Pensar en bromas.

Bueno...

Intentarlo.

Primero dibujé un plano para robar las llaves de los profesores.

Lo taché.

Mucho riesgo.

Después imaginé llenar el salón de pelotas.

También lo taché.

Demasiado caro.

Luego...

Tuve una idea.

Una idea tan buena...

Tan brillante...

Que seguro haría historia.

Sonreí mientras levantaba el lápiz para dibujarla, escuche mi nombre...

—Willam.

...

Qué mala puntería tiene el destino...

Levanté lentamente la cabeza.

Mister Túcket me estaba mirando.

—¿Podrías pasar al frente un momento? Por favor..

Suspiré.

—¿Por qué yo?

—Porque quiero que resuelvas un ejercicio.

Toda la clase me quedó mirando.

Genial.

Caminé hasta la pizarra intentando parecer tranquilo.

"No pasa nada", pensé.

"Seguro es fácil."

Entonces vi el ejercicio.

2 + 8 = ?

...

Me quedé inmóvil.

Esperé unos segundos.

Tal vez aparecía otra pregunta.

No apareció.

Miré a Mister Túcket.

—¿No tiene una más fácil?

Varias personas soltaron una pequeña risa.

Él negó con calma.

—Ya hemos visto este contenido varias veces ademas no importa si te equivocas.

Solo Inténtalo.

Bueno...

Si él insistía...

Escribí:

9

El salón explotó en carcajadas.

Sentí cómo me ardían las orejas.

...

Había escrito mal.

Rápidamente intenté borrar el número.

Pero ya era tarde.

—Está bien —dijo Mister Túcket con tranquilidad—. Inténtalo otra vez.

Después miró al resto del salón.

—Y ustedes dejen de reírse. Todos pueden equivocarse si no estudian.

Eso sólo empeoró las cosas.

Ahora parecía que me estaba defendiendo.

¡Yo no necesitaba ayuda!

Dejé la tiza sobre la bandeja.

—Ya no quiero.

Volví a mi asiento sin mirar a nadie.

Podía escuchar algunas risas todavía.

Qué vergüenza.

Mister Túcket parecía preocupado.

Creo que intentó ayudar.

Pero consiguió exactamente lo contrario.

Me crucé de brazos.

"Qué gran día..."

Durante el resto de la clase intenté recordar aquella gran idea que había tenido.

Nada.

Se me había olvidado completamente.

Fantástico.

Hasta mis propias bromas me abandonaban.

Cuando finalmente sonó la campana fui el primero en levantarme pero otra ves escuche mi nombre.

—Willam.

Era la voz de Mister Túcket detrás de mí.

Me di vuelta de mala gana.

—No era mi intención hacerte pasar vergüenza.

Sólo quería ayudarte.

Lo miré unos segundos.

Después levanté los hombros.

—No importa.

Claro que importaba.

Pero jamás iba a admitirlo.

Salí antes de que pudiera seguir hablando.

Ya afuera empecé a buscar a "Cerebrito" y a "Artista Silenciosa".

Tenía hambre.

Entonces recordé algo.

Había olvidado traer almuerzo.

Perfecto.

El peor día seguía mejorando.

Mientras caminaba vi a Circle frente a su casillero.

Estaba acomodando sus cosas completamente tranquila.

Sonreí.

Al fin...

Algo divertido.

Me acerqué sin hacer ruido.

Tres...

Dos...

Uno...

—¡¡BUU!!

Circle pegó un salto tan grande que casi se metió dentro del casillero.

—¡JAJAJAJA!

No pude parar de reír.

—¡No puedo creer que siempre funcione!

Circle temblaba.

—¿Q-qué quieres ahora...?

—Sólo vine a ver cómo está mi jirafa favorita.

Intentó irse.

La sujeté del cabello antes de que escapara.

—Espera.

Ella cerró los ojos.

Ya sabía lo que venía.

—Sé que trajiste dinero para el almuerzo.

—N-no...

—Las "jirafas" no deberían mentir.

Después de unos segundos de silencio me entregó unos cinco dólares.

Los guardé.

Pero seguí sujetándola.

—Eso no es todo.

—D-de verdad...

—Si la próxima vez me haces perder tiempo te voy a cobrar intereses.

Circle estaba a punto de llorar.

En ese momento...

Una bola de papel y un títere me golpeó la cabeza.

Me giré.

Compass estaba ahí con sus tontos títeres.

Con los brazos cruzados.

—Suéltala.

—¿Y si no quiero?

—Entonces tendremos un problema.

Intenté mantener la sonrisa.

Aunque...

Era enorme.

Muchísimo más grande que yo.

—Oblígame.

Compass dio un paso.

Luego otro.

Después simplemente apoyó una mano sobre mi hombro.

...

Corrí.

No fue cobardía.

Fue...

Una retirada estratégica.

Sí.

Eso.

Escuché a Compass siguiéndome por el pasillo mientras gritaba:

—¡Devuélvele el dinero!

—¡Considéralo un impuesto por ser tan alta!

Seguí corriendo sin mirar atrás.

Sólo había un lugar donde podía esconderme.

La piscina.

Y esperaba que "Cerebrito" y "Artista Silenciosa" siguieran allí.

Porque, sinceramente...

Necesitaba un plan nuevo.

Y, sobre todo...

Necesitaba olvidar que hacía apenas diez minutos había perdido contra una operación de 2 + 8.

Aunque ahora sí tenía una idea.

Y era buenísima que hasta pagaría esa deuda de ese dinosaurio..

Por lo menos eso pensé.

Cuando encontré al "Cerebrito" y a la "Artista Silenciosa" en la piscina les conté que tenía dinero para comprar comida después.

No les dije exactamente de dónde había salido.

No hacía falta.

El "Cerebrito" me preguntó por qué había tardado tanto.

—Porque tuve asuntos importantes.

—¿Otra vez molestaste a alguien?

—Depende de la definición de "molestar".

"Artista Silenciosa" escribió:

"¿Cómo te fue con Mister Túcket?"

...

Preferí cambiar de tema.

—Fue una pérdida de tiempo.

Ella soltó una pequeña risa.

El "Cerebrito" también.

—Entonces nuestro famoso líder fue derrotado por una simple operacion matemática.

—¡Cállate!

—¿Era diez o era nueve?

—¡CÁLLATE!

Los dos se rieron.

Decidí ignorarlos.

Había cosas más importantes.

Saqué los cinco dólares.

—Necesito que compren algunas cosas.

"Artista Silenciosa" leyó la lista.

Levantó una ceja.

Después me miró.

Otra vez la lista.

Y volvió a mirarme.

El "Cerebrito" intentó asomarse.

—¿Qué es eso?

—Información clasificada.

—Willam...

—No preguntes.

"Artista Silenciosa" dudó unos segundos.

Después asintió.

Ella era muy buena mezclando cosas de química.

Muchísimo mejor que yo.

Eso era justo lo que necesitaba..

Más tarde llegó la última clase.

Tal como dijo el "Cerebrito"...

Mister Boyles seguía ausente.

Y quien estaba delante del salón era...

Mister Túcket.

Perfecto.

Todo salía según el plan.

O eso creo..

Esperé unos minutos.

Después le hice una seña a "Artista Silenciosa".

Nos escondimos debajo de una mesa.

El "Cerebrito" nos miraba desde su asiento con cara de que ya estaba arrepentido de existir.

Mister Túcket comenzó la clase.

Escribía tranquilamente en la pizarra.

Todo iba demasiado bien.

—¿Qué están haciendo? —susurró el "Cerebrito".

—Historia.

—Eso no responde nada.

—Confía.

—Eso me preocupa más.

"Artista Silenciosa" comenzó a preparar la mezcla.

Sacó pequeños frascos.

Hizo cálculos.

Escribió fórmulas.

Yo sólo esperaba.

Cada tanto la apuraba.

—Más rápido.

Ella negó con la cabeza.

Escribió:

"Falta revisar."

—No pasa nada.

"Sí pasa."

—No pasa.

"Puede salir mal."

—Siempre dices eso.

Quedaban quince minutos.

No había tiempo.

Terminó la mezcla.

No se veía muy estable.

Pero...

¿Cuándo una buena broma necesitó estabilidad?

Le sonreí.

—Ve.

Ella dudó.

Mucho.

Pero al final caminó lentamente hasta el escritorio del profesor.

El "Cerebrito" casi se levantó.

—Willam...

—Shhh.

Mister Túcket seguía escribiendo.

"Artista Silenciosa" dejó el pequeño artefacto debajo del escritorio.

Volvió despacio.

Respiró aliviada.

Me miró.

Yo levanté el pulgar.

Ella activó el mecanismo.

Durante un segundo...

Nada ocurrió.

Entonces...

Tic.

Mister Túcket giró la cabeza.

—¿Hm?

Se acercó.

Vio a "Artista Silenciosa".

—¿Qué estás haciendo ahí?

Ella abrió el cuaderno para responder...

Pero no alcanzó.

BOOM.

No fue una explosión enorme.

Sólo un golpe fuerte.

Todos gritaron.

Yo me empecé a reír.

Hasta que vi fuego.

...

Fuego de verdad.

Las llamas empezaron a subir por un lado del escritorio.

Mister Túcket empujó a "Artista Silenciosa" hacia atrás para alejarla.

Los alumnos comenzaron a correr.

El humo llenó el salón.

Y de pronto...

La broma dejó de dar risa.

El "Cerebrito" fue directo hacia "Artista Silenciosa".

—¡¿Estás bien?!

Mister Túcket Los miró.

Después vio el artefacto.

Luego los miró otra vez.

—¿Qué hicieron esta vez?

—¡Fue un accidente!

El "Cerebrito" intentó señalarme.

Giró la cabeza.

...

Yo ya no estaba.

Sí.

Corrí.

Muy rápido.

No era cobardía.

Era...

Retirada estratégica.

Creo.

Más tarde me enteré de todo.

Mister Túcket apagó el incendio con un extintor.

Los llevaron a dirección.

La directora "amagada" les dio una charla larguísima.

Y terminaron castigados.

Esperé afuera de la escuela.

Pensé que seguramente se reirían después.

Era una broma.

Nada más.

Cuando salieron...

El primero fue el "Cerebrito".

No levantó la vista.

"Artista Silenciosa" caminaba detrás.

Se veía agotada.

Me acerqué sonriendo.

—¿Y?

¿Cómo les fue con la señorita amargada?

Nadie respondió.

—No me digan que siguen enojados por una bromita.

Además...

Fue culpa de la "Artista Silenciosa".

Calculó mal.

Entonces ocurrió.

Por primera vez...

El "Cerebrito" explotó.

Me empujó.

No muy fuerte.

Pero nunca antes me había empujado.

—¡¿Cómo puedes decir eso?!

Me quedé mirándolo.

—Nos dejaste solos.

—Ustedes también podían correr.

—¡Tú huiste!

—Porque alguien tenía que hacerlo.

—¡Se supone que somos tus amigos!

Silencio.

Nunca lo había visto así.

Tenía los ojos llenos de rabia.

Y también de decepción.

—Siempre hacemos lo que tú quieres.

Siempre terminamos castigados.

Siempre dices que será una broma.

Y cuando todo sale mal...

Desapareces.

Me crucé de brazos.

—Qué exagerado.

Sólo fue una broma.

—¡No!

¡Ya me cansé!

Me cansé de seguirte.

Me cansé de mentir por ti.

Me cansé de pagar por tus errores.

Sentí un nudo raro en el pecho.

No me gustó.

Así que respondí como siempre.

—Deja de hacerte la víctima.

El inmaduro eres tú.

Él dio un paso adelante.

—¿Sabes qué eres?

Un cobarde.

...

Eso sí me dolió.

Mucho más de lo que quería admitir.

—No eres nadie para decirme eso.

—No.

Pero sí soy alguien que ya no quiere ser tu amigo de un corbade.

Quise responder.

Quise burlarme.

Quise decir algo ingenioso.

No salió nada.

El "Cerebrito" levantó el puño.

Por un momento pensé que iba a golpearme.

"Artista Silenciosa" lo sujetó del brazo.

Negó con la cabeza.

Él respiró hondo.

Bajó la mano.

—No vale la pena.

Después me miró por última vez.

—Ojalá algún día entiendas lo que hiciste pero simplementeno lo haras...

Se dio media vuelta.

Empezó a caminar.

"Artista Silenciosa" permaneció quieta unos segundos.

Me observó.

Parecía querer decir algo.

Pero sólo hizo una pequeña inclinación de cabeza.

Y siguió al "Cerebrito".

Me quedé solo.

...

Suspiré.

—Ya se les pasará.

Nadie respondió.

Claro.

No había nadie.

Comencé a caminar hacia mi casa.

Las manos en los bolsillos.

Intentando convencerme.

No fue para tanto.

Sólo fue un accidente.

No era mi culpa.

...

¿Verdad?

...

Seguro mañana estarán de mejor humor.

...

¿Verdad?

Fin del diario....

#Dato curioso del dia (esta ves es triple):

  1. Los venados, cuando se asustan, levantan la cola mostrando la parte blanca para alertar a los demás del peligro... pero también pueden salir corriendo antes de entender qué pasó.

  2. Muchas aves muy inteligentes, como los cuervos y algunas urracas, pueden planificar antes de actuar e incluso recordar quién las trató bien o mal durante su vida.

  3. En el folclore japonés, los tanuki son criaturas traviesas capaces de transformarse y hacer bromas, pero rara vez buscan lastimar a alguien; normalmente sólo quieren divertirse o confundir a los demás.

u/Suspicious_Law_8380 — 9 days ago

Espera... ¿Acaso esto no era al reves? (Diario de will + Triple Dato Curioso Del Dia) (Dibujo De Descanso)

Eh.. hola? ,bueno aca otra ves (cada ves con menos imaginación para saludo xd), bueno se que estuve muerto por 7 dias pero esta ves si hay una justificación real para eso... bueno esta ves solo tarde porque prefiri hacer todos los dibujos y luego subirlo.. o en otras palabras deje todo para subirlo estos dias, este dibujo mas o menos fue terminado el lunes pero lo guarde hasta hoy porque queria terminar los otros 2 dibujos que casi estan terminado.

Creo que eso seria una explicación de mi "muerte" pero intentaré traer todo lo mas temprano posible..

Bueno mañana es mi cumpleaños por lo que habrá un pequeño dibujo con esa temática aunque es obvio que no habrá lore en ese post pero sera un pequeño dibujo para festejar.

Sobre el dibujo de este post es curioso porque no es algo que normalmente hago pero técnicamente seria un "dibujo de descanso" por lo que no sera tan "serio" porque sirve para tener algo de contenido miestras dibujo los demas post que necesitan mas tiempo como ese maldito post de la parte 3 del diario de claire pero por esa razón este post se podria considerar no canon en el lore de los otros post.. pero tambien me sirve para experimentar con una historia rara y diferente..

Creo que eso seria todo,espero que les guste esta historia rara...

:)

#Diario de Will (willam de mas o menos de 15 o 16 años):

Antes que nada...

No sé por qué estoy escribiendo esto...

Bueno, sí sé. Porque mi amigo el "Cerebrito" dijo que "anotar las cosas ayuda a pensar".

Personalmente creo que es una pérdida de tiempo, pero cuando sea famoso como el mejor bromista de la escuela seguro este diario valdrá millones.

Así que... hola.

Soy Willam.

El "líder".

Bueno... el verdadero líder aunque hay gente que todavía no lo entiende, pero eso es porque les falta visión.

Aunque a veces tambien pueden llamarme "will" o "willy" aunque esos nombres solo estan reservado para personas especiales para mi...

Sobre mi dia... Digamos que..

Hoy fue un día increíblemente aburrido.

Y eso es un gran problema.

Porque cuando una escuela es aburrida significa que nadie está haciendo bien su trabajo.

Especialmente yo.

Mi rutina es realmente sencilla.

Dejar insectos dentro de algunos casilleros.

Cambiar carteles de dirección.

Esconder tizas.

Mover escritorios unos centímetros para que nadie entienda por qué todo se siente raro.

Asustar a la "jirafa"...

Sí, esa también cuenta.

Pero hoy...

Ya había hecho todo eso.

Y seguía aburrido.

Por eso necesitaba una broma enorme.

Una legendaria.

Una que hiciera historia.

...

Así que fui a buscar a mi equipo.

Aunque ellos todavía no aceptan que trabajan para mí.

Después de caminar un rato por los pasillos encontré al fin al "Cerebrito" y a la "Artista Silenciosa".

El "Cerebrito" estaba sentado junto a "Artista Silenciosa" mientras compartían algo de comida.

Créanme...

La escena era demasiado tranquila.

Así que fui a arruinarla.

—¡¿Se puede saber por qué abandonaron a su líder?!

"Cerebrito" levantó la vista con una tranquilidad que me desespera.

—Hola, Willam.

—Tu no cambies el tema.

—Pense que ya habiamos hablado que se supone que el grupo no tiene lider.

—Claro que sí.

—No.

—Sí.

—No.

—La ley del más fuerte dice que yo estoy al mando.

El "Cerebrito" sonrió.

—¿El mas fuerte? Con esa logica Circle podría ganarte el puesto.

...

Eso fue un golpe bajo...

—E-eso no cuenta...

—¿Por qué?

—Porque...

Porque...

Bueno...

Es Circle... Tu sabes como es ella..

"Artista Silenciosa" tomó rápidamente su cuaderno.

Empezó a dibujar.

Cuando terminó, me enseñó el dibujo.

Era yo...

...siendo aplastado por Circle.

El "Cerebrito" casi se atragantó de la risa.

—¡JAJAJAJA! ¡Hasta le puso estrellitas cuando caes!

—¡Oigan!

Sentí la cara caliente.

—¡Paren o les voy a quitar sus privilegios!

El "Cerebrito" me miró unos segundos.

—¿Qué privilegios?

...

Silencio.

...

Buena pregunta.

Suspiré.

—Olvídenlo.

Los dos siguieron riéndose.

Qué malos amigos.

Aunque técnicamente siguen siendo mis amigos.

El "Cerebrito" me hizo un espacio para sentarme.

—Ven.

No importa quién sea el líder.

Sólo siéntate.

Lo hice.

Apoyé los codos sobre la mesa mientras jugueteaba con mis cuernos falsos.

Suspiré otra vez.

—Este día esta siendo demasiado aburrido...

—Eso significa que nada malo pasó.

—Exacto —añadió El "Cerebrito". —También significa que no estoy castigado por tu culpa.

La "Artista Silenciosa" asintió varias veces.

—¡Eh!

No era justo.

—¡Yo no tuve la culpa de lo del profesor dinosaurio!

El "Cerebrito" levantó una ceja.

—¿Hablas de Mister Túcket.?

—Sí.

—Willam... tú hiciste explotar un tubo de ensayo cuando reemplazó a Mister Boyles.

—Fue un accidente pequeño.

—No fue pequeño.

—Además...

...ese profesor se lo merecía por ser tan aburrido.

"Cerebrito" soltó otro suspiro.

Creo que hoy rompió un récord.

—Prométeme que no volverás a hacer algo así.

—¿Por qué?

—Porque ya pasas el límite entre una broma y algo peligroso.

Crucé los brazos.

—Me da igual.

Yo sólo quiero que esta escuela sea divertida.

"Cerebrito" sonrió de lado.

—A veces parece que lo que quieres es hacer explotar la escuela para que no haya clases.

Me quedé pensando.

No era mala idea...

—Anotado.

"Cerebrito" abrió los ojos.

—¡No!

—¿Qué?

—¡Ni de chiste!

—Nunca se sabe qué tan aburrido estaré la próxima semana...

Él volvió a suspirar.

La "Artista Silenciosa" escribió algo y le mostró la hoja al "Cerebrito".

"¿Me das un poco de tu comida?"

El "Cerebrito" sonrió.

—Claro.

Le pasó la mitad de su pan sin dudar.

Los miré unos segundos.

Luego sonreí.

—Qué linda pareja.

La "Artista Silenciosa" casi dejó caer el pan.

Se puso completamente roja.

"Cerebrito" negó con la cabeza.

—No digas tonterías.

Sólo estoy compartiendo comida.

—Así empiezan todas las historias.

—Willam...

—Primero compartes un pan.

Luego caminan juntos.

Después...

—¡Willam!

"Artista Silenciosa" escondió la cara detrás del cuaderno.

"Cerebrito" me dio un golpecito en la cabeza.

—Con esas cosas no se juega y además ¿que sabes sobre amor? si nunca has tenido pareja

Me reí.

—Está bien, está bien.

Era una broma.

No se lo tomen tan personal.

"Artista Silenciosa" respiró tranquila.

Le di unas palmadas en el hombro a "Cerebrito".

—Prometo no volver a molestarlos con eso.

Él me miró con desconfianza.

—Más te vale.

Casi nunca cumples tus promesas.

Me encogí de hombros.

—No soy bueno cumpliendo promesas.

Sólo las que hago con personas especiales.

"Cerebrito" soltó una risa.

—Eres un tonto.

—Gracias.

Lo tomo como un cumplido.

Seguimos caminando por la escuela.

Ya casi sonaba la campana.

Todavía necesitaba una gran idea...

—Oigan...

¿Por qué nunca intentamos robar las llaves de la directora?

"Cerebrito" dejó de comer.

—¿Para qué?

—Para que entramos al laboratorio.

Robamos materiales.

Creamos bromas nuevas.

"Cerebrito" miró primero a "Artista Silenciosa".

Luego a mí.

—Suena más como si te gustara ir a detención.

—Ademas sólo quedan diez minutos.

—Precisamente.

Suspiré.

—Es imposible que no haya nada divertido que hacer.

De pronto levanté un dedo.

—¡Ya sé!

¡Dominemos la piscina!

"Artista Silenciosa" empezó a dibujar otra vez.

Terminó en menos de un minuto.

Me enseñó el dibujo.

Era yo...

Ahogándome.

"Cerebrito" volvió a reír.

—Tiene razón.

La semana pasada intentaste "dominar la piscina".

Casi te ahogas.

Miré hacia otro lado.

—No suelo nadar mucho.

—Parecías un venado asustado.

...

Otra vez con el venado...

No respondí.

Sólo seguí caminando.

—La directora nos mata si repetimos eso —continuó "Cerebrito"—. Piensa en algo diferente.

"Artista Silenciosa" empezó a hacer pequeños dibujos.

Tirar papeles.

Aceite en el suelo.

Cubetas de agua.

Bromas pequeñas.

Aeron las observó.

—Tienes demasiada creatividad para esto.

Más que Willam.

—¡Eso no es cierto!

Mis bromas sólo fallan porque "Cerebrito" siempre las arruina.

—¿Como la catapulta?

—...

—Eso fue culpa tuya.

No esperaste a que terminara los cálculos.

Gruñí.

—Quizá deba ser más original...

—O más responsable.

—Qué aburrido eres.

—Y tú eres un desastre.

"Artista Silenciosa" asintió.

Los dos contra mí.

Como siempre.

En ese momento...

RIIIIIIING.

La campana.

Suspiré.

—Me toca matemáticas...

Qué castigo.

"Cerebrito" sonrió con esa sonrisa que sólo pone cuando sabe que va a molestarme.

—Con tu profesor favorito.

—No empieces.

—Mister Boyles sigue ausente.

Así que probablemente Mister Túcket vuelva a reemplazarlo.

Eso significa que hoy verás dos veces al señor dinosaurio.

Le saqué la lengua.

Él hizo exactamente lo mismo.

—Nos vemos después.

Yo me fui hacia matemáticas.

Ellos caminaron hacia educación física.

Mientras avanzaba por el pasillo sólo podía pensar una cosa.

¿Por qué demonios no todos estamos en la misma clase?

Suspiré.

No tenía opción.

Me detuve frente a la puerta del salón.

Sonreí.

Quizá...

Podía divertirme un poco antes de que empezara la clase.

Abrí la puerta del salón con toda la confianza del mundo.

Y ahí estaba...

Mister Túcket.

Suspirando apenas me vio entrar.

No sé por qué siempre hace eso.

Es como si mi sola presencia le agotara diez años de vida.

—Buenos días, Willam.

—Hola, Mister Dinosaurios.

Subí de un salto a una silla antes de sentarme.

Lo saludé moviendo la mano exageradamente.

—¿Qué pasa con esa cara? ¿ya se le extinguió el sentido del humor cuando entré al salón?

Se escucharon unas cuantas risas.

Mister Túcket simplemente acomodó unos cuadernos.

—Siéntate, por favor.

...

Qué hombre tan difícil...

Me senté haciendo el mayor ruido posible con la silla.

No reaccionó.

Ni siquiera un regaño.

Eso le quitaba toda la gracia.

La clase empezó.

Matemáticas...

El invento más aburrido de la humanidad.

Mientras Mister Túcket explicaba cosas sobre números, yo hacía algo muchísimo más importante.

Pensar en bromas.

Bueno...

Intentarlo.

Primero dibujé un plano para robar las llaves de los profesores.

Lo taché.

Mucho riesgo.

Después imaginé llenar el salón de pelotas.

También lo taché.

Demasiado caro.

Luego...

Tuve una idea.

Una idea tan buena...

Tan brillante...

Que seguro haría historia.

Sonreí mientras levantaba el lápiz para dibujarla, escuche mi nombre...

—Willam.

...

Qué mala puntería tiene el destino...

Levanté lentamente la cabeza.

Mister Túcket me estaba mirando.

—¿Podrías pasar al frente un momento? Por favor..

Suspiré.

—¿Por qué yo?

—Porque quiero que resuelvas un ejercicio.

Toda la clase me quedó mirando.

Genial.

Caminé hasta la pizarra intentando parecer tranquilo.

"No pasa nada", pensé.

"Seguro es fácil."

Entonces vi el ejercicio.

2 + 8 = ?

...

Me quedé inmóvil.

Esperé unos segundos.

Tal vez aparecía otra pregunta.

No apareció.

Miré a Mister Túcket.

—¿No tiene una más fácil?

Varias personas soltaron una pequeña risa.

Él negó con calma.

—Ya hemos visto este contenido varias veces ademas no importa si te equivocas.

Solo Inténtalo.

Bueno...

Si él insistía...

Escribí:

9

El salón explotó en carcajadas.

Sentí cómo me ardían las orejas.

...

Había escrito mal.

Rápidamente intenté borrar el número.

Pero ya era tarde.

—Está bien —dijo Mister Túcket con tranquilidad—. Inténtalo otra vez.

Después miró al resto del salón.

—Y ustedes dejen de reírse. Todos pueden equivocarse si no estudian.

Eso sólo empeoró las cosas.

Ahora parecía que me estaba defendiendo.

¡Yo no necesitaba ayuda!

Dejé la tiza sobre la bandeja.

—Ya no quiero.

Volví a mi asiento sin mirar a nadie.

Podía escuchar algunas risas todavía.

Qué vergüenza.

Mister Túcket parecía preocupado.

Creo que intentó ayudar.

Pero consiguió exactamente lo contrario.

Me crucé de brazos.

"Qué gran día..."

Durante el resto de la clase intenté recordar aquella gran idea que había tenido.

Nada.

Se me había olvidado completamente.

Fantástico.

Hasta mis propias bromas me abandonaban.

Cuando finalmente sonó la campana fui el primero en levantarme pero otra ves escuche mi nombre.

—Willam.

Era la voz de Mister Túcket detrás de mí.

Me di vuelta de mala gana.

—No era mi intención hacerte pasar vergüenza.

Sólo quería ayudarte.

Lo miré unos segundos.

Después levanté los hombros.

—No importa.

Claro que importaba.

Pero jamás iba a admitirlo.

Salí antes de que pudiera seguir hablando.

Ya afuera empecé a buscar a "Cerebrito" y a "Artista Silenciosa".

Tenía hambre.

Entonces recordé algo.

Había olvidado traer almuerzo.

Perfecto.

El peor día seguía mejorando.

Mientras caminaba vi a Circle frente a su casillero.

Estaba acomodando sus cosas completamente tranquila.

Sonreí.

Al fin...

Algo divertido.

Me acerqué sin hacer ruido.

Tres...

Dos...

Uno...

—¡¡BUU!!

Circle pegó un salto tan grande que casi se metió dentro del casillero.

—¡JAJAJAJA!

No pude parar de reír.

—¡No puedo creer que siempre funcione!

Circle temblaba.

—¿Q-qué quieres ahora...?

—Sólo vine a ver cómo está mi jirafa favorita.

Intentó irse.

La sujeté del cabello antes de que escapara.

—Espera.

Ella cerró los ojos.

Ya sabía lo que venía.

—Sé que trajiste dinero para el almuerzo.

—N-no...

—Las "jirafas" no deberían mentir.

Después de unos segundos de silencio me entregó unos cinco dólares.

Los guardé.

Pero seguí sujetándola.

—Eso no es todo.

—D-de verdad...

—Si la próxima vez me haces perder tiempo te voy a cobrar intereses.

Circle estaba a punto de llorar.

En ese momento...

Una bola de papel y un títere me golpeó la cabeza.

Me giré.

Compass estaba ahí con sus tontos títeres.

Con los brazos cruzados.

—Suéltala.

—¿Y si no quiero?

—Entonces tendremos un problema.

Intenté mantener la sonrisa.

Aunque...

Era enorme.

Muchísimo más grande que yo.

—Oblígame.

Compass dio un paso.

Luego otro.

Después simplemente apoyó una mano sobre mi hombro.

...

Corrí.

No fue cobardía.

Fue...

Una retirada estratégica.

Sí.

Eso.

Escuché a Compass siguiéndome por el pasillo mientras gritaba:

—¡Devuélvele el dinero!

—¡Considéralo un impuesto por ser tan alta!

Seguí corriendo sin mirar atrás.

Sólo había un lugar donde podía esconderme.

La piscina.

Y esperaba que "Cerebrito" y "Artista Silenciosa" siguieran allí.

Porque, sinceramente...

Necesitaba un plan nuevo.

Y, sobre todo...

Necesitaba olvidar que hacía apenas diez minutos había perdido contra una operación de 2 + 8.

Aunque ahora sí tenía una idea.

Y era buenísima que hasta pagaría esa deuda de ese dinosaurio..

Por lo menos eso pensé.

Cuando encontré al "Cerebrito" y a la "Artista Silenciosa" en la piscina les conté que tenía dinero para comprar comida después.

No les dije exactamente de dónde había salido.

No hacía falta.

El "Cerebrito" me preguntó por qué había tardado tanto.

—Porque tuve asuntos importantes.

—¿Otra vez molestaste a alguien?

—Depende de la definición de "molestar".

"Artista Silenciosa" escribió:

"¿Cómo te fue con Mister Túcket?"

...

Preferí cambiar de tema.

—Fue una pérdida de tiempo.

Ella soltó una pequeña risa.

El "Cerebrito" también.

—Entonces nuestro famoso líder fue derrotado por una simple operacion matemática.

—¡Cállate!

—¿Era diez o era nueve?

—¡CÁLLATE!

Los dos se rieron.

Decidí ignorarlos.

Había cosas más importantes.

Saqué los cinco dólares.

—Necesito que compren algunas cosas.

"Artista Silenciosa" leyó la lista.

Levantó una ceja.

Después me miró.

Otra vez la lista.

Y volvió a mirarme.

El "Cerebrito" intentó asomarse.

—¿Qué es eso?

—Información clasificada.

—Willam...

—No preguntes.

"Artista Silenciosa" dudó unos segundos.

Después asintió.

Ella era muy buena mezclando cosas de química.

Muchísimo mejor que yo.

Eso era justo lo que necesitaba..

Más tarde llegó la última clase.

Tal como dijo el "Cerebrito"...

Mister Boyles seguía ausente.

Y quien estaba delante del salón era...

Mister Túcket.

Perfecto.

Todo salía según el plan.

O eso creo..

Esperé unos minutos.

Después le hice una seña a "Artista Silenciosa".

Nos escondimos debajo de una mesa.

El "Cerebrito" nos miraba desde su asiento con cara de que ya estaba arrepentido de existir.

Mister Túcket comenzó la clase.

Escribía tranquilamente en la pizarra.

Todo iba demasiado bien.

—¿Qué están haciendo? —susurró el "Cerebrito".

—Historia.

—Eso no responde nada.

—Confía.

—Eso me preocupa más.

"Artista Silenciosa" comenzó a preparar la mezcla.

Sacó pequeños frascos.

Hizo cálculos.

Escribió fórmulas.

Yo sólo esperaba.

Cada tanto la apuraba.

—Más rápido.

Ella negó con la cabeza.

Escribió:

"Falta revisar."

—No pasa nada.

"Sí pasa."

—No pasa.

"Puede salir mal."

—Siempre dices eso.

Quedaban quince minutos.

No había tiempo.

Terminó la mezcla.

No se veía muy estable.

Pero...

¿Cuándo una buena broma necesitó estabilidad?

Le sonreí.

—Ve.

Ella dudó.

Mucho.

Pero al final caminó lentamente hasta el escritorio del profesor.

El "Cerebrito" casi se levantó.

—Willam...

—Shhh.

Mister Túcket seguía escribiendo.

"Artista Silenciosa" dejó el pequeño artefacto debajo del escritorio.

Volvió despacio.

Respiró aliviada.

Me miró.

Yo levanté el pulgar.

Ella activó el mecanismo.

Durante un segundo...

Nada ocurrió.

Entonces...

Tic.

Mister Túcket giró la cabeza.

—¿Hm?

Se acercó.

Vio a "Artista Silenciosa".

—¿Qué estás haciendo ahí?

Ella abrió el cuaderno para responder...

Pero no alcanzó.

BOOM.

No fue una explosión enorme.

Sólo un golpe fuerte.

Todos gritaron.

Yo me empecé a reír.

Hasta que vi fuego.

...

Fuego de verdad.

Las llamas empezaron a subir por un lado del escritorio.

Mister Túcket empujó a "Artista Silenciosa" hacia atrás para alejarla.

Los alumnos comenzaron a correr.

El humo llenó el salón.

Y de pronto...

La broma dejó de dar risa.

El "Cerebrito" fue directo hacia "Artista Silenciosa".

—¡¿Estás bien?!

Mister Túcket Los miró.

Después vio el artefacto.

Luego los miró otra vez.

—¿Qué hicieron esta vez?

—¡Fue un accidente!

El "Cerebrito" intentó señalarme.

Giró la cabeza.

...

Yo ya no estaba.

Sí.

Corrí.

Muy rápido.

No era cobardía.

Era...

Retirada estratégica.

Creo.

Más tarde me enteré de todo.

Mister Túcket apagó el incendio con un extintor.

Los llevaron a dirección.

La directora "amagada" les dio una charla larguísima.

Y terminaron castigados.

Esperé afuera de la escuela.

Pensé que seguramente se reirían después.

Era una broma.

Nada más.

Cuando salieron...

El primero fue el "Cerebrito".

No levantó la vista.

"Artista Silenciosa" caminaba detrás.

Se veía agotada.

Me acerqué sonriendo.

—¿Y?

¿Cómo les fue con la señorita amargada?

Nadie respondió.

—No me digan que siguen enojados por una bromita.

Además...

Fue culpa de la "Artista Silenciosa".

Calculó mal.

Entonces ocurrió.

Por primera vez...

El "Cerebrito" explotó.

Me empujó.

No muy fuerte.

Pero nunca antes me había empujado.

—¡¿Cómo puedes decir eso?!

Me quedé mirándolo.

—Nos dejaste solos.

—Ustedes también podían correr.

—¡Tú huiste!

—Porque alguien tenía que hacerlo.

—¡Se supone que somos tus amigos!

Silencio.

Nunca lo había visto así.

Tenía los ojos llenos de rabia.

Y también de decepción.

—Siempre hacemos lo que tú quieres.

Siempre terminamos castigados.

Siempre dices que será una broma.

Y cuando todo sale mal...

Desapareces.

Me crucé de brazos.

—Qué exagerado.

Sólo fue una broma.

—¡No!

¡Ya me cansé!

Me cansé de seguirte.

Me cansé de mentir por ti.

Me cansé de pagar por tus errores.

Sentí un nudo raro en el pecho.

No me gustó.

Así que respondí como siempre.

—Deja de hacerte la víctima.

El inmaduro eres tú.

Él dio un paso adelante.

—¿Sabes qué eres?

Un cobarde.

...

Eso sí me dolió.

Mucho más de lo que quería admitir.

—No eres nadie para decirme eso.

—No.

Pero sí soy alguien que ya no quiere ser tu amigo de un corbade.

Quise responder.

Quise burlarme.

Quise decir algo ingenioso.

No salió nada.

El "Cerebrito" levantó el puño.

Por un momento pensé que iba a golpearme.

"Artista Silenciosa" lo sujetó del brazo.

Negó con la cabeza.

Él respiró hondo.

Bajó la mano.

—No vale la pena.

Después me miró por última vez.

—Ojalá algún día entiendas lo que hiciste pero simplementeno lo haras...

Se dio media vuelta.

Empezó a caminar.

"Artista Silenciosa" permaneció quieta unos segundos.

Me observó.

Parecía querer decir algo.

Pero sólo hizo una pequeña inclinación de cabeza.

Y siguió al "Cerebrito".

Me quedé solo.

...

Suspiré.

—Ya se les pasará.

Nadie respondió.

Claro.

No había nadie.

Comencé a caminar hacia mi casa.

Las manos en los bolsillos.

Intentando convencerme.

No fue para tanto.

Sólo fue un accidente.

No era mi culpa.

...

¿Verdad?

...

Seguro mañana estarán de mejor humor.

...

¿Verdad?

Fin del diario....

#Dato curioso del dia (esta ves es triple):

  1. Los venados, cuando se asustan, levantan la cola mostrando la parte blanca para alertar a los demás del peligro... pero también pueden salir corriendo antes de entender qué pasó.

  2. Muchas aves muy inteligentes, como los cuervos y algunas urracas, pueden planificar antes de actuar e incluso recordar quién las trató bien o mal durante su vida.

  3. En el folclore japonés, los tanuki son criaturas traviesas capaces de transformarse y hacer bromas, pero rara vez buscan lastimar a alguien; normalmente sólo quieren divertirse o confundir a los demás.

u/Suspicious_Law_8380 — 9 days ago

Una pequeña y caótica búsqueda del tesoro (diario de Alice + doble dato curioso del dia)

Hola otra ves,ehh bueno supongo que ya reviví un poco mas ,este post iba a salir ayer aunque digamos que esta ves no fue por problemas para subir el contendio sino que fue unos problemas personales que me tuvieron ocupado todo el dia pero al final estoy bien...

Esta ves traje algo diferente que ya habia pensado hace un rato aunque no estaba seguro hasta ahora pero seria algo mas para variar con el lore y experimentar con estilos de katie.

Creo que seria eso ,espero que le guste el contenido y el dibujo y perdon si es algo largo pero creo que me deje llevar al momento de escribir el diario de hoy XD.

:)

#Diario de Alice (mas o menos por sus 7 a 8 años):

#"Una simple aventura, ¿cierto?"

Hace unos meses volvimos a la ciudad donde nació mi papá.

Él me contó que vivió aquí muchos años antes de irse para estudiar y trabajar. Mamá también había vivido aquí un tiempo, así que los dos conocían muy bien la ciudad.

Yo no conocía a nadie.

Todo era nuevo.

Las calles, las casas, el parque... incluso el aire parecía diferente.

Creo que por eso estaba un poquito triste.

Papá se dio cuenta enseguida.

—¿Princesa? —me llamó mientras terminaba de ordenar unos libros—. ¿Te gustaría salir un rato?

Lo miré.

—¿A dónde?

—Al parque. Solo para tomar aire. No hace bien quedarse encerrada todo el día.

Abracé a Mr. Conejo.

No estaba muy convencida.

Mamá siempre decía que debía tener cuidado con la gente que no conocía.

Pero si iba con papá, entonces no pasaría nada malo.

—Está bien...

Papá sonrió.

—Entonces vamos.

Después de unos minutos salimos de casa.

Mientras caminábamos, él llevaba me llevaba de la mano aunque yo estaba abrazaba fuerte a Mr. Conejo.

Después de un rato me preguntó:

—¿Estás emocionada por conocer algún amigo nuevo?

Lo pensé unos segundos.

—Sí...

Hice una pausa.

—...pero también me da miedo.

Papá me miró de reojo.

—¿Miedo?

Asentí.

—¿Y si no les caigo bien?

Papá sonrió con esa sonrisa tranquila que siempre pone cuando intento preocuparme por todo.

Me revolvió el cabello.

—Princesa... sé que mudarse fue difícil para ti.

Bajé un poco la cabeza.

—Pero era lo mejor para nosotros.

Cuando dijo "nosotros" sabía que hablaba de mamá, de él y de mí.

Suspiré.

—Lo sé.

—Solo date un poquito de tiempo. No tienes que hacer amigos necesariamente hoy mismo.

Eso me hizo sentir un poco mejor.

Cuando llegamos al parque había muchísimos niños.

Algunos corrían.

Otros jugaban en los columpios.

Otros estaban sentados intercambiando juguetes.

Sin darme cuenta terminé escondiéndome detrás de papá.

Él soltó una pequeña risa.

—¿Qué pasó?

—Hay muchos...

—Ese suele ser un requisito para que exista un parque.

Lo miré sin entender.

Él empezó a reír.

—Perdón. Era un chiste tonto.

Hice una pequeña mueca.

—No dio risa.

—Ya me imaginaba.

Después volvió a agacharse hasta quedar a mi altura.

—¿De verdad crees que nadie querrá jugar contigo?

Miré otra vez a los niños.

—No lo sé...

Papá señaló a Mr. Conejo.

—Además, no estás sola porque tienes a guardaespaldas.

Abracé más fuerte el peluche.

—Y ademas yo estaré aquí.

Señaló una banca.

—Voy a leer un rato, pero te estaré mirando todo el tiempo.

Asentí despacito.

Antes de irse me dio un beso en la frente.

—¡Papá!

Me tapé la frente enseguida.

—Ya soy grande.

Él sonrió divertido.

—¿Ah, sí?

—Sí.

—Entonces si eres una niña tan grande seguro puede hablar con otros niños.

Sentí que la cara me ardía.

Miré alrededor para asegurarme de que nadie hubiera visto eso.

Papá soltó una carcajada.

—Mucha suerte, princesa.

Le saqué un poquito la lengua y él se fue riendo hasta la banca.

Me quedé quieta.

Solo observando.

Había un grupo jugando con bloques.

Otro corría detrás de una pelota.

Y uno...

Bueno...

Había un niño que parecía dedicarse únicamente a molestar a los demás.

Les quitaba la pelota.

Se escondía detrás del resbalín.

Les hacía caras raras.

Y cuando alguno se enojaba...

él solo se reía.

"Qué niño más molesto..." pensé.

Decidí que era mejor mantenerme lejos de él.

Respiré profundo y me acerqué a unos niños que estaban jugando con dinosaurios.

Tenía preparada una pregunta.

"¿Puedo jugar?"

Era fácil.

Solo tenía que decirla.

Abrí la boca...

Pero no salió ninguna palabra.

Sentía que si hablaba iba a decir algo tonto.

Me quedé parada.

Solo mirando.

Uno de los niños levantó la cabeza.

—¿Necesitas algo?

Me puse tan nerviosa que casi escondí la cara detrás de Mr. Conejo.

—N-no...

Solo... estaba mirando.

Perdón por molestar.

El niño simplemente se encogió de hombros.

—Está bien.

Y volvió a jugar.

Yo me alejé casi corriendo.

Como un conejito asustado.

Papá levantó la vista desde su libro y me hizo una seña con la mano.

Me acerqué despacio.

Él cerró el libro.

—¿Cómo fue?

Bajé la mirada.

—No pude...

—¿No te sentiste cómoda?

Negué con la cabeza.

—Todavía no...

Papá permaneció unos segundos en silencio.

—No pasa nada.

No tienes que obligarte.

Podemos volver otro día.

Asentí.

Aunque me daba un poquito de pena.

—¿Quieres que volver a casa?

Miré alrededor.

Entonces vi un árbol grande, bastante apartado.

Había mucha sombra.

Se veía tranquilo.

—¿Puedo ir a leer allá?

Papá siguió mi mirada.

No parecía muy convencido.

—Desde ahí casi no voy a poder verte.

Le mostré a Mr. Conejo.

—Por favor...

Solo un ratito.

Papá suspiró.

—No te aproveches de que eres adorable.

Sonreí un poquito.

—Solo esta vez.

Pero si ocurre cualquier cosa, vuelves inmediatamente conmigo.

—Lo prometo.

Me acarició la cabeza.

Después me entregó el libro que había llevado.

—Que disfrutes tu aventura... aunque sea dentro del libro.

Mientras caminaba hacia el árbol sentí que alguien me observaba.

Giré.

Era el mismo niño molesto.

Estaba mirándome desde lejos.

Cuando nuestras miradas se cruzaron sonrió con una expresión burlona.

Lo ignoré.

"Seguro está molestando a alguien más."

Me senté bajo el árbol.

Puse a Mr. Conejo a mi lado.

Abrí el libro exactamente donde había dejado de leer la ultima ves.

Y por fin...

Silencio.

Solo el viento.

Las hojas moviéndose.

Y mi historia.

Pasaron varios minutos.

Hasta que tuve una sensación extraña.

Como si alguien siguiera mirándome.

Levanté la vista.

No había nadie.

Volví a leer.

Otra vez.

La misma sensación.

Miré detrás del árbol.

Nada.

Seguí leyendo.

Entonces escuché una risita.

Muy bajita.

Fruncí el ceño.

—¿Hola...?

No respondió nadie.

Y de pronto...

—¡¡BUUU!!

Un niño salió disparado desde un arbusto.

—¡¡A-AH!!

Salté del susto.

Mi libro cayó al suelo.

Mr. Conejo también.

Mi corazón latía tan fuerte que pensé que iba a salirse.

El niño no dejaba de reírse.

—¡Ja, ja! ¡Tenías que ver tu cara!

Yo recogí mi libro del suelo y luego abracé a Mr. Conejo con fuerza.

—¡Eso no tuvo ninguna gracia!

Él se limpió una lagrimita de la risa.

—Sí la tuvo.

—No.

—Sí.

—¡No!

—Bueno... para mí sí.

Lo miré molesta.

Ahora podía verlo mejor. Tenía algunas hojas pegadas en el pelo y las rodillas llenas de tierra.

Entonces lo reconocí.

Era el mismo niño que hacía un rato estaba molestando a los demás niños del parque.

Fruncí el ceño.

—Eres el niño molesto de allá.

Él sonrió orgulloso.

—Gracias.

—No era un cumplido.

—Ah...

Se quedó pensando unos segundos.

—Entonces... igual gracias.

Suspiré.

—¿Podrías dejarme leer tranquila?

—¿Por qué lees tanto?

—Porque me gusta.

—¿No te aburres?

—No.

—Yo sí me aburriría.

Me senté otra vez bajo el árbol.

Puse a Mr. Conejo a mi lado y abrí el libro donde había quedado.

Intenté seguir leyendo.

—Oye...

No respondí.

—Oyeee...

Pasé la página.

—Niña rara.

Apreté un poco el libro.

—No soy rara.

—Un poquito sí.

—No.

—Entonces explícame por qué estás aquí sola leyendo mientras todos juegan.

—Porque quería hacerlo.

—Raro.

Volví a ignorarlo.

Él caminó alrededor del árbol.

Pateó una piedra.

Silbó.

Se asomó por encima de mi libro.

Yo moví el libro para taparme.

Él volvió a asomarse por el otro lado.

Inflé las mejillas.

—¿Qué?

—Nada.

—Entonces deja de mirarme.

—Es que eres divertida.

—Ni siquiera estoy haciendo nada.

—Por eso.

No entendía cómo eso podía ser divertido.

Intenté seguir leyendo otra vez.

Pasó casi un minuto.

Pensé que por fin se había ido.

Entonces escuché:

—¿Cómo te llamas?

No respondí.

—Vamos...

Silencio.

—Solo dime tu nombre.

Suspiré despacito.

—Alice.

Él sonrió.

—Alice...

Repitió mi nombre un par de veces.

—Está bonito.

Me dio un poquito de vergüenza.

Hasta que añadió:

—Bonito nombre... para una niña rara.

Lo miré seria.

—¿Por qué insistes tanto con eso?

—Porque sí.

—No tiene sentido.

—A mí me da risa.

—Pues eres muy raro tú.

Él abrió mucho los ojos.

—¡Oye!

No pude evitar sonreír un poquito.

Solo un poquito.

Volví a mirar el libro.

En ese momento sentí que algo desaparecía de mi lado.

Giré la cabeza.

—...

Mr. Conejo ya no estaba.

El niño lo sostenía en sus manos.

—¡Devuélvemelo!

Lo levantó por encima de su cabeza.

—¿Este?

—¡Sí, ese!

Intenté alcanzarlo.

Él dio un paso hacia atrás.

—No alcanzas.

—¡Devuélvemelo!

—¿Por qué te importa tanto?

—¡Porque sí!

—Pero es solo un peluche.

Negué rápidamente.

—No es solo un peluche.

Él dejó de sonreír por un momento.

—¿En serio es tan importante?

Asentí.

—Muchísimo.

Lo abracé con la mirada, como si pudiera recuperarlo solo viendo el peluche.

Él bajó un poquito los brazos.

—Pensé que solo era un juguete.

—Mi papá me lo regaló...

Respondí casi en un susurro.

—Y siempre viene conmigo.

El niño se quedó callado unos segundos.

Después rascó su cabeza.

—Bueno...

Suspiró.

—La verdad...

Yo seguía esperando a que me devolviera a Mr. Conejo.

—...es que estaba aburrido.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Todos los niños de allá me empezaron a ignorar despues de un rato.

Señaló el parque.

—Entonces vine para acá.

—¿Solo para molestarme?

—Más o menos.

Lo miré sin creerle.

—Qué mala idea.

Él soltó una pequeña risa.

—Sí... pero ahora ya no estoy aburrido.

Negué con la cabeza.

—Sigo pensando que eres molesto.

—Mi mamá dice lo mismo.

Eso me hizo reír bajito.

Él sonrió al darse cuenta.

—¿Ves? Ya no estás tan enojada.

—Todavía quiero que me devuelvas a Mr. Conejo.

—Sí...

Miró el bosque que estaba unos metros más allá.

De repente sus ojos brillaron.

—¡Ya sé!

Metió la mano en su mochila.

Sacó una pequeña pala de plástico.

La levantó como si fuera una espada.

—Necesito una compañera de aventuras.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Escuché que unos niños escondieron un tesoro en el bosque.

Señaló los árboles.

—Voy a encontrarlo.

—¿Y yo?

—Tú vienes conmigo.

—¿Por qué?

—Porque necesito ayuda.

—¿No tienes amigos?

Él dejó de sonreír.

Durante unos segundos solo miró el suelo.

Después habló muy rápido.

—No importa.

Me quedé esperando que siguiera.

Pero simplemente volvió a levantar la pala.

—Tú pareces buena encontrando cosas.

—Nunca he buscado un tesoro.

—Siempre hay una primera vez.

Miré hacia las bancas.

Papá seguía leyendo.

Parecía tranquilo.

Volví a mirar al niño.

—¿Y si mi papá se enoja?

—No nos demoraremos mucho.

—¿Seguro?

—Lo prometo.

Levantó una mano.

—Promesa de explorador.

Después levantó a Mr. Conejo.

—Y cuando terminemos...

te lo devuelvo.

Lo pensé unos segundos.

No quería ir.

Pero tampoco quería perder a Mr. Conejo.

Suspiré.

—Está bien...

Él dio un pequeño salto de felicidad.

—¡Sabía que aceptarías!

Antes de que pudiera decir otra cosa, tomó mi mano.

—¡Vamos!

—¡Espera!

Casi tropecé.

—No camines tan rápido...

Él soltó una carcajada.

—¡Las aventuras empiezan corriendo!

Y, sin darme tiempo para protestar otra vez, los dos cruzamos juntos la entrada del bosque.

Recuerdo que, apenas entramos al bosque, el ruido del parque empezó a desaparecer poco a poco.

Ya no se escuchaban tantos niños jugando. Solo el viento moviendo las hojas y algunos pájaros cantando.

No sé por qué, pero ese lugar me hizo sentir mucho más tranquila.

Tal vez porque había menos gente.

Tal vez porque los árboles hacían que todo pareciera más silencioso.

El niño caminaba delante de mí con mucha confianza, sujetando una pequeña pala de plástico.

—¡Estoy seguro de que el tesoro está por aquí! —dijo muy convencido.

Yo sonreí un poquito.

—¿Y cómo sabes?

—Porque unos niños grandes lo dijeron hace unos días.

—¿Y si estaban mintiendo?

El niño se quedó pensando unos segundos.

—...Entonces vamos a encontrar otra cosa.

No pude evitar reírme.

—Eso no tiene mucho sentido.

—Sí tiene.

Seguimos caminando hasta llegar a una zona donde había muchos arbustos.

El niño empezó a mover unas ramas con la mano.

Antes de que pudiera tocar una planta, lo sujeté del brazo.

—¡No!

El niño me miró confundido.

—¿Qué?

—No toques esa.

—¿Por qué?

Le señalé unas hojas.

—Mi papá me enseñó que esa puede hacerte mucho daño si la tocas. Creo que se llama hierba venenosa.

El niño volvió a mirar la planta.

—¿Hablas en serio?

Asentí.

—Cuando vamos a acampar él siempre me enseña cuáles plantas debo evitar.

El niño dio un paso hacia atrás.

—Qué miedo...

Después me miró con una sonrisa.

—Eres útil para las aventuras.

Me sonrojé un poco.

—Solo... escucho a mi papá.

—Pues sigue escuchándolo.

Nunca se sabe cuándo una planta quiere atacar.

Me reí otra vez.

A veces ese niño decía cosas tan tontas que era imposible no hacerlo.

Seguimos caminando unos minutos hasta encontrar un lugar donde la tierra estaba bastante limpia.

El niño abrió mucho los ojos.

—¡Aquí!

—¿Cómo sabes?

—Tengo un presentimiento.

—Eso tampoco suena muy científico...

—Los piratas no usan ciencia.

—¿Y cómo sabes eso?

—Porque sí.

No discutí más.

El niño me entregó una de las palas de plástico.

—Compañera de aventuras...

¿Lista?

Tomé la pala.

—Lista.

Los dos empezamos a cavar.

Después de unos minutos El niño dejó de cavar para mirarme.

—Oye.

—¿Sí?

—¿Por qué cavas tan despacito?

Miré mi vestido.

—Porque no quiero ensuciarlo.

El niño soltó una risa.

—Es solo un vestido.

—¡No es "solo un vestido"!

—¿Entonces?

Suspiré.

—Mi mamá se va a enojar muchísimo si llego toda llena de tierra.

El niño hizo una mueca.

—Mi mamá ni siquiera se da cuenta cuando me ensucio...

Bajó un poco la mirada.

—Bueno... hasta después.

No entendí muy bien qué quiso decir.

—¿Cómo es tu mamá?

Pensé unos segundos.

—Trabaja mucho...

—¿La ves poco?

Asentí.

—Sí... a veces llega muy tarde.

El niño empezó a cavar otra vez.

—La mía también.

Guardamos silencio unos segundos.

Luego El niño habló otra vez.

—Pero cuando llega... me regañar por cualquier cosa y ademas solo me trae los viernes al parque...

No supe qué responder.

Así que solo seguí cavando.

Después de un rato él volvió a hablar.

—¿Y por qué estabas sola en el parque?

Sonreí con un poco de vergüenza.

—Porque me daba miedo acercarme a los demás.

—¿Por qué?

—Pensaba que podía molestarlos.

El niño hizo una cara rara.

—Qué tontería.

Lo miré.

—¿Sí?

—Sí.

Si quieren jugar contigo, juegan.

Y si no quieren...

Se encogió de hombros.

—...se lo pierden.

No esperaba una respuesta así.

Me hizo sentir un poquito mejor.

—Además...

El niño me señaló con la pala.

—¿Eres nueva, no?

Asentí.

—Llegamos hace como dos meses mas o menos...

Mi madre volvió porque consiguió trabajo aquí.

Todavía no conozco a casi nadie.

—Con razón nunca te había visto antes.

Seguimos cavando.

Después El niño preguntó:

—¿Ya vas a la escuela?

Negué con la cabeza.

—Todavía no.

El próximo mes empiezo en la escuela que esta a 2 calles de este parque...

—¿En serio?

Yo asentí.

—Sí.

—¡Yo también voy ahí!

Le sonreí.

—Entonces tal vez seamos compañeros.

—Y si no...

El niño levantó la pala como si fuera una espada.

—Igual te puedo enseñar dónde queda el patio.

Me reí.

—Gracias.

Seguimos cavando durante un buen rato.

La tierra empezaba a acumularse alrededor del hoyo.

Pero no aparecía ningún tesoro.

El niño suspiró.

—Qué raro...

Yo levanté un poco de tierra con la pala.

—Creo que tus piratas nos mintieron.

—Sí...

Probablemente.

Nos sentamos debajo de un árbol para descansar.

Los dos estábamos bastante cansados.

El niño miró a Mr. Conejo.

—Oye.

—¿Sí?

—¿Por qué te gustan tanto los conejos?

Abracé a Mr. Conejo.

—Porque son suaves.

Y porque me parecen muy tiernos.

Aunque nunca he tenido uno de verdad.

—¿Por qué?

—Mi mamá dice que todavía soy pequeña para cuidar uno.

El niño sonrió.

—Cuando seas grande tendrás un ejército de conejos.

Me reí.

—Eso sería mucho trabajo.

—Pero sería divertido.

Nos quedamos un rato mirando el bosque.

Después El niño habló otra vez.

—¿Sabes?

—¿Qué?

—Pensé que eras una niña rara.

Lo miré.

—Gracias...

—Pero ahora creo que solo eres algo callada.. a veces.

No respondí.

Él sonrió.

—Pero minimo caes un poco mejor.

Sentí un calorcito en el pecho.

—Tú también me caes un poco mejor ,ahora...

Aunque sigues siendo un poco molesto.

El niño soltó una carcajada.

—Eso ya lo sabía.

Pasó un momento más.

Luego dijo:

—Entonces...

¿Creo ahora somos amigos?

Me quedé completamente callada.

Nunca antes un niño me había preguntado algo así.

Lo miré unos segundos.

Después sonreí.

—Sí...

Creo que sí.

Oliver extendió la mano.

—Entonces queda oficial.

Tomé su mano.

—Oficial.

Los dos nos levantamos riendo.

Fue entonces cuando miré mi vestido.

Estaba lleno de tierra.

Abrí mucho los ojos.

—¡Ay no!

El niño empezó a reírse.

—¿Qué pasó?

—¡Mi mamá me va a matar!

Él se reía tanto que casi se caía.

—Pero encontramos una amistad.

Eso vale más que un tesoro.

No pude evitar reírme también.

Tal vez tenía razón.

En ese momento escuché una voz conocida a lo lejos.

—¡¡¡Princesa!!!

Mi sonrisa desapareció.

Era mi papá.

Y sonaba muy preocupado.

El niño dejó de reír.

—Creo que... te están buscando.

Sentí un nudo en el estómago.

Habíamos pasado mucho más tiempo del que pensé.

—Creo... creo que me metí en problemas...

Oliver se rascó la cabeza.

—Nah.

Seguro solo está preocupado.

Me entregó a Mr. Conejo.

—Toma.

Lo abracé con fuerza.

—Gracias.

Empezamos a caminar hacia la salida del bosque.

En medio del camino recordé algo importante.

—¡Espera!

El niño se dio vuelta.

—¿Qué?

—Nunca me dijiste tu nombre.

Él sonrió con esa misma cara traviesa.

—Oliver.

—¿Solo Oliver?

—Sí.

Pero puedes decirme Oli si quieres.

Sonreí.

—Es un bonito nombre.

Él hizo una pequeña reverencia exagerada.

—Gracias, princesa.

Fruncí el ceño.

—No me digas así.

—¿Por qué?

—Porque ese apodo es de mi papá.

—Por eso mismo.

Empezó a reír mientras salíamos del bosque.

Apenas llegamos al borde del parque vi a mi papá caminando de un lado a otro.

Cuando me vio, corrió hasta donde estaba.

Se agachó frente a mí y me abrazó con fuerza.

—Princesa... ¿estás bien?

Asentí rápidamente.

—Sí...

Perdón...

Solo estaba buscando un tesoro.

Mi papá soltó un largo suspiro de alivio.

—Pensé que te había pasado algo.

Lo siento...

No debí perderte de vista.

Negué con la cabeza.

—No fue tu culpa.

Yo me fui sin avisar.

Entonces mi papá miró a Oliver, que también salía del bosque completamente cubierto de tierra.

Antes de que pudiera decir algo, una mujer llegó caminando muy rápido y algo enojada.

—¡Oliver!

Él levantó la cabeza.

—Oh.. hola, mamá.

La mujer cruzó los brazos.

—¿Otra vez lleno de tierra?

¿No puedes estar tranquilo ni una tarde?

Oliver bajó un poco la mirada.

Aunque ya parecía acostumbrado.

Mi papá intervino con calma.

—Disculpe. Mi hija también estaba con él. Ambos entraron al bosque.

La mujer suspiró enojada.

—Bueno... entonces quisas debería aprender a controlar a su hija..

Mi papá simplemente se mantuvo callado y no quiso discutir.

Supongo que los dos hicieron la travesura.

Después la mujer tomó la mano de Oliver.

Antes de irse, él giró hacia mí.

—Nos vemos, pequeña princesa.

Puse cara de molestia.

—No me digas así.

Él volvió a reír.

—Está bien.

Nos vemos el próximo viernes.

Le hice un pequeño saludo con la mano.

—Hasta luego.

Mi papá me cargó en brazos.

Me sonrojé.

—Papá...

Ya soy grande.

Él sonrió.

—Lo sé.

Pero también estás muy cansada.

Quise responder...

...pero justo bostecé.

Mi papá empezó a reír.

—¿Ves?

Apoyé la cabeza en su hombro.

Mientras salíamos del parque, él acarició mi cabello.

—Parece que hoy hiciste un amigo, ¿no?

Sonreí.

—Sí...

Mi primer amigo.

Él me dio un pequeño beso en la cabeza.

—Me alegro mucho, princesa.

Aunque creo que tu mamá va a matar cuando vea ese vestido.

Miré toda la tierra que tenía encima y suspiré.

—Sí...

Creo que tienes razón.

Después de unos segundos levanté la vista.

—Papá...

—¿Sí?

—¿Podemos volver el próximo viernes?

Mi papá me miró unos instantes.

Luego sonrió con esa misma sonrisa tranquila de siempre.

—Claro.

Pero esta vez me avisas antes de ir a buscar tesoros.

Reí bajito.

—Lo prometo.

Y así terminó el día en que no encontramos ningún tesoro enterrado...

...pero encontré algo mucho más importante.

Mi primer amigo...

#Dato curioso del dia: (esta ves doble)

Los conejos pueden mover sus orejas casi 270°, lo que les permite detectar depredadores sin girar la cabeza y cuando estan felices pueden saltar de un lado al otro...

Las cabras tienen pupilas rectangulares y horizontales, lo que les da un campo de visión de aproximadamente 320 a 340 grados. Gracias a eso pueden detectar depredadores con mucha facilidad.

u/Suspicious_Law_8380 — 17 days ago
▲ 102 r/FPEseries

Una pequeña y caótica búsqueda del tesoro (diario de Alice + doble dato curioso del dia)

Hola otra ves,ehh bueno supongo que ya reviví un poco mas ,este post iba a salir ayer aunque digamos que esta ves no fue por problemas para subir el contendio sino que fue unos problemas personales que me tuvieron ocupado todo el dia pero al final estoy bien...

Esta ves traje algo diferente que ya habia pensado hace un rato aunque no estaba seguro hasta ahora pero seria algo mas para variar con el lore y experimentar con estilos de katie.

Creo que seria eso ,espero que le guste el contenido y el dibujo y perdon si es algo largo pero creo que me deje llevar al momento de escribir el diario de hoy XD.

:)

#Diario de Alice (mas o menos por sus 7 a 8 años):

#"Una simple aventura, ¿cierto?"

Hace unos meses volvimos a la ciudad donde nació mi papá.

Él me contó que vivió aquí muchos años antes de irse para estudiar y trabajar. Mamá también había vivido aquí un tiempo, así que los dos conocían muy bien la ciudad.

Yo no conocía a nadie.

Todo era nuevo.

Las calles, las casas, el parque... incluso el aire parecía diferente.

Creo que por eso estaba un poquito triste.

Papá se dio cuenta enseguida.

—¿Princesa? —me llamó mientras terminaba de ordenar unos libros—. ¿Te gustaría salir un rato?

Lo miré.

—¿A dónde?

—Al parque. Solo para tomar aire. No hace bien quedarse encerrada todo el día.

Abracé a Mr. Conejo.

No estaba muy convencida.

Mamá siempre decía que debía tener cuidado con la gente que no conocía.

Pero si iba con papá, entonces no pasaría nada malo.

—Está bien...

Papá sonrió.

—Entonces vamos.

Después de unos minutos salimos de casa.

Mientras caminábamos, él llevaba me llevaba de la mano aunque yo estaba abrazaba fuerte a Mr. Conejo.

Después de un rato me preguntó:

—¿Estás emocionada por conocer algún amigo nuevo?

Lo pensé unos segundos.

—Sí...

Hice una pausa.

—...pero también me da miedo.

Papá me miró de reojo.

—¿Miedo?

Asentí.

—¿Y si no les caigo bien?

Papá sonrió con esa sonrisa tranquila que siempre pone cuando intento preocuparme por todo.

Me revolvió el cabello.

—Princesa... sé que mudarse fue difícil para ti.

Bajé un poco la cabeza.

—Pero era lo mejor para nosotros.

Cuando dijo "nosotros" sabía que hablaba de mamá, de él y de mí.

Suspiré.

—Lo sé.

—Solo date un poquito de tiempo. No tienes que hacer amigos necesariamente hoy mismo.

Eso me hizo sentir un poco mejor.

Cuando llegamos al parque había muchísimos niños.

Algunos corrían.

Otros jugaban en los columpios.

Otros estaban sentados intercambiando juguetes.

Sin darme cuenta terminé escondiéndome detrás de papá.

Él soltó una pequeña risa.

—¿Qué pasó?

—Hay muchos...

—Ese suele ser un requisito para que exista un parque.

Lo miré sin entender.

Él empezó a reír.

—Perdón. Era un chiste tonto.

Hice una pequeña mueca.

—No dio risa.

—Ya me imaginaba.

Después volvió a agacharse hasta quedar a mi altura.

—¿De verdad crees que nadie querrá jugar contigo?

Miré otra vez a los niños.

—No lo sé...

Papá señaló a Mr. Conejo.

—Además, no estás sola porque tienes a guardaespaldas.

Abracé más fuerte el peluche.

—Y ademas yo estaré aquí.

Señaló una banca.

—Voy a leer un rato, pero te estaré mirando todo el tiempo.

Asentí despacito.

Antes de irse me dio un beso en la frente.

—¡Papá!

Me tapé la frente enseguida.

—Ya soy grande.

Él sonrió divertido.

—¿Ah, sí?

—Sí.

—Entonces si eres una niña tan grande seguro puede hablar con otros niños.

Sentí que la cara me ardía.

Miré alrededor para asegurarme de que nadie hubiera visto eso.

Papá soltó una carcajada.

—Mucha suerte, princesa.

Le saqué un poquito la lengua y él se fue riendo hasta la banca.

Me quedé quieta.

Solo observando.

Había un grupo jugando con bloques.

Otro corría detrás de una pelota.

Y uno...

Bueno...

Había un niño que parecía dedicarse únicamente a molestar a los demás.

Les quitaba la pelota.

Se escondía detrás del resbalín.

Les hacía caras raras.

Y cuando alguno se enojaba...

él solo se reía.

"Qué niño más molesto..." pensé.

Decidí que era mejor mantenerme lejos de él.

Respiré profundo y me acerqué a unos niños que estaban jugando con dinosaurios.

Tenía preparada una pregunta.

"¿Puedo jugar?"

Era fácil.

Solo tenía que decirla.

Abrí la boca...

Pero no salió ninguna palabra.

Sentía que si hablaba iba a decir algo tonto.

Me quedé parada.

Solo mirando.

Uno de los niños levantó la cabeza.

—¿Necesitas algo?

Me puse tan nerviosa que casi escondí la cara detrás de Mr. Conejo.

—N-no...

Solo... estaba mirando.

Perdón por molestar.

El niño simplemente se encogió de hombros.

—Está bien.

Y volvió a jugar.

Yo me alejé casi corriendo.

Como un conejito asustado.

Papá levantó la vista desde su libro y me hizo una seña con la mano.

Me acerqué despacio.

Él cerró el libro.

—¿Cómo fue?

Bajé la mirada.

—No pude...

—¿No te sentiste cómoda?

Negué con la cabeza.

—Todavía no...

Papá permaneció unos segundos en silencio.

—No pasa nada.

No tienes que obligarte.

Podemos volver otro día.

Asentí.

Aunque me daba un poquito de pena.

—¿Quieres que volver a casa?

Miré alrededor.

Entonces vi un árbol grande, bastante apartado.

Había mucha sombra.

Se veía tranquilo.

—¿Puedo ir a leer allá?

Papá siguió mi mirada.

No parecía muy convencido.

—Desde ahí casi no voy a poder verte.

Le mostré a Mr. Conejo.

—Por favor...

Solo un ratito.

Papá suspiró.

—No te aproveches de que eres adorable.

Sonreí un poquito.

—Solo esta vez.

Pero si ocurre cualquier cosa, vuelves inmediatamente conmigo.

—Lo prometo.

Me acarició la cabeza.

Después me entregó el libro que había llevado.

—Que disfrutes tu aventura... aunque sea dentro del libro.

Mientras caminaba hacia el árbol sentí que alguien me observaba.

Giré.

Era el mismo niño molesto.

Estaba mirándome desde lejos.

Cuando nuestras miradas se cruzaron sonrió con una expresión burlona.

Lo ignoré.

"Seguro está molestando a alguien más."

Me senté bajo el árbol.

Puse a Mr. Conejo a mi lado.

Abrí el libro exactamente donde había dejado de leer la ultima ves.

Y por fin...

Silencio.

Solo el viento.

Las hojas moviéndose.

Y mi historia.

Pasaron varios minutos.

Hasta que tuve una sensación extraña.

Como si alguien siguiera mirándome.

Levanté la vista.

No había nadie.

Volví a leer.

Otra vez.

La misma sensación.

Miré detrás del árbol.

Nada.

Seguí leyendo.

Entonces escuché una risita.

Muy bajita.

Fruncí el ceño.

—¿Hola...?

No respondió nadie.

Y de pronto...

—¡¡BUUU!!

Un niño salió disparado desde un arbusto.

—¡¡A-AH!!

Salté del susto.

Mi libro cayó al suelo.

Mr. Conejo también.

Mi corazón latía tan fuerte que pensé que iba a salirse.

El niño no dejaba de reírse.

—¡Ja, ja! ¡Tenías que ver tu cara!

Yo recogí mi libro del suelo y luego abracé a Mr. Conejo con fuerza.

—¡Eso no tuvo ninguna gracia!

Él se limpió una lagrimita de la risa.

—Sí la tuvo.

—No.

—Sí.

—¡No!

—Bueno... para mí sí.

Lo miré molesta.

Ahora podía verlo mejor. Tenía algunas hojas pegadas en el pelo y las rodillas llenas de tierra.

Entonces lo reconocí.

Era el mismo niño que hacía un rato estaba molestando a los demás niños del parque.

Fruncí el ceño.

—Eres el niño molesto de allá.

Él sonrió orgulloso.

—Gracias.

—No era un cumplido.

—Ah...

Se quedó pensando unos segundos.

—Entonces... igual gracias.

Suspiré.

—¿Podrías dejarme leer tranquila?

—¿Por qué lees tanto?

—Porque me gusta.

—¿No te aburres?

—No.

—Yo sí me aburriría.

Me senté otra vez bajo el árbol.

Puse a Mr. Conejo a mi lado y abrí el libro donde había quedado.

Intenté seguir leyendo.

—Oye...

No respondí.

—Oyeee...

Pasé la página.

—Niña rara.

Apreté un poco el libro.

—No soy rara.

—Un poquito sí.

—No.

—Entonces explícame por qué estás aquí sola leyendo mientras todos juegan.

—Porque quería hacerlo.

—Raro.

Volví a ignorarlo.

Él caminó alrededor del árbol.

Pateó una piedra.

Silbó.

Se asomó por encima de mi libro.

Yo moví el libro para taparme.

Él volvió a asomarse por el otro lado.

Inflé las mejillas.

—¿Qué?

—Nada.

—Entonces deja de mirarme.

—Es que eres divertida.

—Ni siquiera estoy haciendo nada.

—Por eso.

No entendía cómo eso podía ser divertido.

Intenté seguir leyendo otra vez.

Pasó casi un minuto.

Pensé que por fin se había ido.

Entonces escuché:

—¿Cómo te llamas?

No respondí.

—Vamos...

Silencio.

—Solo dime tu nombre.

Suspiré despacito.

—Alice.

Él sonrió.

—Alice...

Repitió mi nombre un par de veces.

—Está bonito.

Me dio un poquito de vergüenza.

Hasta que añadió:

—Bonito nombre... para una niña rara.

Lo miré seria.

—¿Por qué insistes tanto con eso?

—Porque sí.

—No tiene sentido.

—A mí me da risa.

—Pues eres muy raro tú.

Él abrió mucho los ojos.

—¡Oye!

No pude evitar sonreír un poquito.

Solo un poquito.

Volví a mirar el libro.

En ese momento sentí que algo desaparecía de mi lado.

Giré la cabeza.

—...

Mr. Conejo ya no estaba.

El niño lo sostenía en sus manos.

—¡Devuélvemelo!

Lo levantó por encima de su cabeza.

—¿Este?

—¡Sí, ese!

Intenté alcanzarlo.

Él dio un paso hacia atrás.

—No alcanzas.

—¡Devuélvemelo!

—¿Por qué te importa tanto?

—¡Porque sí!

—Pero es solo un peluche.

Negué rápidamente.

—No es solo un peluche.

Él dejó de sonreír por un momento.

—¿En serio es tan importante?

Asentí.

—Muchísimo.

Lo abracé con la mirada, como si pudiera recuperarlo solo viendo el peluche.

Él bajó un poquito los brazos.

—Pensé que solo era un juguete.

—Mi papá me lo regaló...

Respondí casi en un susurro.

—Y siempre viene conmigo.

El niño se quedó callado unos segundos.

Después rascó su cabeza.

—Bueno...

Suspiró.

—La verdad...

Yo seguía esperando a que me devolviera a Mr. Conejo.

—...es que estaba aburrido.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Todos los niños de allá me empezaron a ignorar despues de un rato.

Señaló el parque.

—Entonces vine para acá.

—¿Solo para molestarme?

—Más o menos.

Lo miré sin creerle.

—Qué mala idea.

Él soltó una pequeña risa.

—Sí... pero ahora ya no estoy aburrido.

Negué con la cabeza.

—Sigo pensando que eres molesto.

—Mi mamá dice lo mismo.

Eso me hizo reír bajito.

Él sonrió al darse cuenta.

—¿Ves? Ya no estás tan enojada.

—Todavía quiero que me devuelvas a Mr. Conejo.

—Sí...

Miró el bosque que estaba unos metros más allá.

De repente sus ojos brillaron.

—¡Ya sé!

Metió la mano en su mochila.

Sacó una pequeña pala de plástico.

La levantó como si fuera una espada.

—Necesito una compañera de aventuras.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Escuché que unos niños escondieron un tesoro en el bosque.

Señaló los árboles.

—Voy a encontrarlo.

—¿Y yo?

—Tú vienes conmigo.

—¿Por qué?

—Porque necesito ayuda.

—¿No tienes amigos?

Él dejó de sonreír.

Durante unos segundos solo miró el suelo.

Después habló muy rápido.

—No importa.

Me quedé esperando que siguiera.

Pero simplemente volvió a levantar la pala.

—Tú pareces buena encontrando cosas.

—Nunca he buscado un tesoro.

—Siempre hay una primera vez.

Miré hacia las bancas.

Papá seguía leyendo.

Parecía tranquilo.

Volví a mirar al niño.

—¿Y si mi papá se enoja?

—No nos demoraremos mucho.

—¿Seguro?

—Lo prometo.

Levantó una mano.

—Promesa de explorador.

Después levantó a Mr. Conejo.

—Y cuando terminemos...

te lo devuelvo.

Lo pensé unos segundos.

No quería ir.

Pero tampoco quería perder a Mr. Conejo.

Suspiré.

—Está bien...

Él dio un pequeño salto de felicidad.

—¡Sabía que aceptarías!

Antes de que pudiera decir otra cosa, tomó mi mano.

—¡Vamos!

—¡Espera!

Casi tropecé.

—No camines tan rápido...

Él soltó una carcajada.

—¡Las aventuras empiezan corriendo!

Y, sin darme tiempo para protestar otra vez, los dos cruzamos juntos la entrada del bosque.

Recuerdo que, apenas entramos al bosque, el ruido del parque empezó a desaparecer poco a poco.

Ya no se escuchaban tantos niños jugando. Solo el viento moviendo las hojas y algunos pájaros cantando.

No sé por qué, pero ese lugar me hizo sentir mucho más tranquila.

Tal vez porque había menos gente.

Tal vez porque los árboles hacían que todo pareciera más silencioso.

El niño caminaba delante de mí con mucha confianza, sujetando una pequeña pala de plástico.

—¡Estoy seguro de que el tesoro está por aquí! —dijo muy convencido.

Yo sonreí un poquito.

—¿Y cómo sabes?

—Porque unos niños grandes lo dijeron hace unos días.

—¿Y si estaban mintiendo?

El niño se quedó pensando unos segundos.

—...Entonces vamos a encontrar otra cosa.

No pude evitar reírme.

—Eso no tiene mucho sentido.

—Sí tiene.

Seguimos caminando hasta llegar a una zona donde había muchos arbustos.

El niño empezó a mover unas ramas con la mano.

Antes de que pudiera tocar una planta, lo sujeté del brazo.

—¡No!

El niño me miró confundido.

—¿Qué?

—No toques esa.

—¿Por qué?

Le señalé unas hojas.

—Mi papá me enseñó que esa puede hacerte mucho daño si la tocas. Creo que se llama hierba venenosa.

El niño volvió a mirar la planta.

—¿Hablas en serio?

Asentí.

—Cuando vamos a acampar él siempre me enseña cuáles plantas debo evitar.

El niño dio un paso hacia atrás.

—Qué miedo...

Después me miró con una sonrisa.

—Eres útil para las aventuras.

Me sonrojé un poco.

—Solo... escucho a mi papá.

—Pues sigue escuchándolo.

Nunca se sabe cuándo una planta quiere atacar.

Me reí otra vez.

A veces ese niño decía cosas tan tontas que era imposible no hacerlo.

Seguimos caminando unos minutos hasta encontrar un lugar donde la tierra estaba bastante limpia.

El niño abrió mucho los ojos.

—¡Aquí!

—¿Cómo sabes?

—Tengo un presentimiento.

—Eso tampoco suena muy científico...

—Los piratas no usan ciencia.

—¿Y cómo sabes eso?

—Porque sí.

No discutí más.

El niño me entregó una de las palas de plástico.

—Compañera de aventuras...

¿Lista?

Tomé la pala.

—Lista.

Los dos empezamos a cavar.

Después de unos minutos El niño dejó de cavar para mirarme.

—Oye.

—¿Sí?

—¿Por qué cavas tan despacito?

Miré mi vestido.

—Porque no quiero ensuciarlo.

El niño soltó una risa.

—Es solo un vestido.

—¡No es "solo un vestido"!

—¿Entonces?

Suspiré.

—Mi mamá se va a enojar muchísimo si llego toda llena de tierra.

El niño hizo una mueca.

—Mi mamá ni siquiera se da cuenta cuando me ensucio...

Bajó un poco la mirada.

—Bueno... hasta después.

No entendí muy bien qué quiso decir.

—¿Cómo es tu mamá?

Pensé unos segundos.

—Trabaja mucho...

—¿La ves poco?

Asentí.

—Sí... a veces llega muy tarde.

El niño empezó a cavar otra vez.

—La mía también.

Guardamos silencio unos segundos.

Luego El niño habló otra vez.

—Pero cuando llega... me regañar por cualquier cosa y ademas solo me trae los viernes al parque...

No supe qué responder.

Así que solo seguí cavando.

Después de un rato él volvió a hablar.

—¿Y por qué estabas sola en el parque?

Sonreí con un poco de vergüenza.

—Porque me daba miedo acercarme a los demás.

—¿Por qué?

—Pensaba que podía molestarlos.

El niño hizo una cara rara.

—Qué tontería.

Lo miré.

—¿Sí?

—Sí.

Si quieren jugar contigo, juegan.

Y si no quieren...

Se encogió de hombros.

—...se lo pierden.

No esperaba una respuesta así.

Me hizo sentir un poquito mejor.

—Además...

El niño me señaló con la pala.

—¿Eres nueva, no?

Asentí.

—Llegamos hace como dos meses mas o menos...

Mi madre volvió porque consiguió trabajo aquí.

Todavía no conozco a casi nadie.

—Con razón nunca te había visto antes.

Seguimos cavando.

Después El niño preguntó:

—¿Ya vas a la escuela?

Negué con la cabeza.

—Todavía no.

El próximo mes empiezo en la escuela que esta a 2 calles de este parque...

—¿En serio?

Yo asentí.

—Sí.

—¡Yo también voy ahí!

Le sonreí.

—Entonces tal vez seamos compañeros.

—Y si no...

El niño levantó la pala como si fuera una espada.

—Igual te puedo enseñar dónde queda el patio.

Me reí.

—Gracias.

Seguimos cavando durante un buen rato.

La tierra empezaba a acumularse alrededor del hoyo.

Pero no aparecía ningún tesoro.

El niño suspiró.

—Qué raro...

Yo levanté un poco de tierra con la pala.

—Creo que tus piratas nos mintieron.

—Sí...

Probablemente.

Nos sentamos debajo de un árbol para descansar.

Los dos estábamos bastante cansados.

El niño miró a Mr. Conejo.

—Oye.

—¿Sí?

—¿Por qué te gustan tanto los conejos?

Abracé a Mr. Conejo.

—Porque son suaves.

Y porque me parecen muy tiernos.

Aunque nunca he tenido uno de verdad.

—¿Por qué?

—Mi mamá dice que todavía soy pequeña para cuidar uno.

El niño sonrió.

—Cuando seas grande tendrás un ejército de conejos.

Me reí.

—Eso sería mucho trabajo.

—Pero sería divertido.

Nos quedamos un rato mirando el bosque.

Después El niño habló otra vez.

—¿Sabes?

—¿Qué?

—Pensé que eras una niña rara.

Lo miré.

—Gracias...

—Pero ahora creo que solo eres algo callada.. a veces.

No respondí.

Él sonrió.

—Pero minimo caes un poco mejor.

Sentí un calorcito en el pecho.

—Tú también me caes un poco mejor ,ahora...

Aunque sigues siendo un poco molesto.

El niño soltó una carcajada.

—Eso ya lo sabía.

Pasó un momento más.

Luego dijo:

—Entonces...

¿Creo ahora somos amigos?

Me quedé completamente callada.

Nunca antes un niño me había preguntado algo así.

Lo miré unos segundos.

Después sonreí.

—Sí...

Creo que sí.

Oliver extendió la mano.

—Entonces queda oficial.

Tomé su mano.

—Oficial.

Los dos nos levantamos riendo.

Fue entonces cuando miré mi vestido.

Estaba lleno de tierra.

Abrí mucho los ojos.

—¡Ay no!

El niño empezó a reírse.

—¿Qué pasó?

—¡Mi mamá me va a matar!

Él se reía tanto que casi se caía.

—Pero encontramos una amistad.

Eso vale más que un tesoro.

No pude evitar reírme también.

Tal vez tenía razón.

En ese momento escuché una voz conocida a lo lejos.

—¡¡¡Princesa!!!

Mi sonrisa desapareció.

Era mi papá.

Y sonaba muy preocupado.

El niño dejó de reír.

—Creo que... te están buscando.

Sentí un nudo en el estómago.

Habíamos pasado mucho más tiempo del que pensé.

—Creo... creo que me metí en problemas...

Oliver se rascó la cabeza.

—Nah.

Seguro solo está preocupado.

Me entregó a Mr. Conejo.

—Toma.

Lo abracé con fuerza.

—Gracias.

Empezamos a caminar hacia la salida del bosque.

En medio del camino recordé algo importante.

—¡Espera!

El niño se dio vuelta.

—¿Qué?

—Nunca me dijiste tu nombre.

Él sonrió con esa misma cara traviesa.

—Oliver.

—¿Solo Oliver?

—Sí.

Pero puedes decirme Oli si quieres.

Sonreí.

—Es un bonito nombre.

Él hizo una pequeña reverencia exagerada.

—Gracias, princesa.

Fruncí el ceño.

—No me digas así.

—¿Por qué?

—Porque ese apodo es de mi papá.

—Por eso mismo.

Empezó a reír mientras salíamos del bosque.

Apenas llegamos al borde del parque vi a mi papá caminando de un lado a otro.

Cuando me vio, corrió hasta donde estaba.

Se agachó frente a mí y me abrazó con fuerza.

—Princesa... ¿estás bien?

Asentí rápidamente.

—Sí...

Perdón...

Solo estaba buscando un tesoro.

Mi papá soltó un largo suspiro de alivio.

—Pensé que te había pasado algo.

Lo siento...

No debí perderte de vista.

Negué con la cabeza.

—No fue tu culpa.

Yo me fui sin avisar.

Entonces mi papá miró a Oliver, que también salía del bosque completamente cubierto de tierra.

Antes de que pudiera decir algo, una mujer llegó caminando muy rápido y algo enojada.

—¡Oliver!

Él levantó la cabeza.

—Oh.. hola, mamá.

La mujer cruzó los brazos.

—¿Otra vez lleno de tierra?

¿No puedes estar tranquilo ni una tarde?

Oliver bajó un poco la mirada.

Aunque ya parecía acostumbrado.

Mi papá intervino con calma.

—Disculpe. Mi hija también estaba con él. Ambos entraron al bosque.

La mujer suspiró enojada.

—Bueno... entonces quisas debería aprender a controlar a su hija..

Mi papá simplemente se mantuvo callado y no quiso discutir.

Supongo que los dos hicieron la travesura.

Después la mujer tomó la mano de Oliver.

Antes de irse, él giró hacia mí.

—Nos vemos, pequeña princesa.

Puse cara de molestia.

—No me digas así.

Él volvió a reír.

—Está bien.

Nos vemos el próximo viernes.

Le hice un pequeño saludo con la mano.

—Hasta luego.

Mi papá me cargó en brazos.

Me sonrojé.

—Papá...

Ya soy grande.

Él sonrió.

—Lo sé.

Pero también estás muy cansada.

Quise responder...

...pero justo bostecé.

Mi papá empezó a reír.

—¿Ves?

Apoyé la cabeza en su hombro.

Mientras salíamos del parque, él acarició mi cabello.

—Parece que hoy hiciste un amigo, ¿no?

Sonreí.

—Sí...

Mi primer amigo.

Él me dio un pequeño beso en la cabeza.

—Me alegro mucho, princesa.

Aunque creo que tu mamá va a matar cuando vea ese vestido.

Miré toda la tierra que tenía encima y suspiré.

—Sí...

Creo que tienes razón.

Después de unos segundos levanté la vista.

—Papá...

—¿Sí?

—¿Podemos volver el próximo viernes?

Mi papá me miró unos instantes.

Luego sonrió con esa misma sonrisa tranquila de siempre.

—Claro.

Pero esta vez me avisas antes de ir a buscar tesoros.

Reí bajito.

—Lo prometo.

Y así terminó el día en que no encontramos ningún tesoro enterrado...

...pero encontré algo mucho más importante.

Mi primer amigo...

#Dato curioso del dia: (esta ves doble)

Los conejos pueden mover sus orejas casi 270°, lo que les permite detectar depredadores sin girar la cabeza y cuando estan felices pueden saltar de un lado al otro...

Las cabras tienen pupilas rectangulares y horizontales, lo que les da un campo de visión de aproximadamente 320 a 340 grados. Gracias a eso pueden detectar depredadores con mucha facilidad.

u/Suspicious_Law_8380 — 17 days ago

Una pequeña y caótica búsqueda del tesoro (diario de Alice + doble dato curioso del dia)

Hola otra ves,ehh bueno supongo que ya reviví un poco mas ,este post iba a salir ayer aunque digamos que esta ves no fue por problemas para subir el contendio sino que fue unos problemas personales que me tuvieron ocupado todo el dia pero al final estoy bien...

Esta ves traje algo diferente que ya habia pensado hace un rato aunque no estaba seguro hasta ahora pero seria algo mas para variar con el lore y experimentar con estilos de katie.

Creo que seria eso ,espero que le guste el contenido y el dibujo y perdon si es algo largo pero creo que me deje llevar al momento de escribir el diario de hoy XD.

:)

#Diario de Alice (mas o menos por sus 7 a 8 años):

#"Una simple aventura, ¿cierto?"

Hace unos meses volvimos a la ciudad donde nació mi papá.

Él me contó que vivió aquí muchos años antes de irse para estudiar y trabajar. Mamá también había vivido aquí un tiempo, así que los dos conocían muy bien la ciudad.

Yo no conocía a nadie.

Todo era nuevo.

Las calles, las casas, el parque... incluso el aire parecía diferente.

Creo que por eso estaba un poquito triste.

Papá se dio cuenta enseguida.

—¿Princesa? —me llamó mientras terminaba de ordenar unos libros—. ¿Te gustaría salir un rato?

Lo miré.

—¿A dónde?

—Al parque. Solo para tomar aire. No hace bien quedarse encerrada todo el día.

Abracé a Mr. Conejo.

No estaba muy convencida.

Mamá siempre decía que debía tener cuidado con la gente que no conocía.

Pero si iba con papá, entonces no pasaría nada malo.

—Está bien...

Papá sonrió.

—Entonces vamos.

Después de unos minutos salimos de casa.

Mientras caminábamos, él llevaba me llevaba de la mano aunque yo estaba abrazaba fuerte a Mr. Conejo.

Después de un rato me preguntó:

—¿Estás emocionada por conocer algún amigo nuevo?

Lo pensé unos segundos.

—Sí...

Hice una pausa.

—...pero también me da miedo.

Papá me miró de reojo.

—¿Miedo?

Asentí.

—¿Y si no les caigo bien?

Papá sonrió con esa sonrisa tranquila que siempre pone cuando intento preocuparme por todo.

Me revolvió el cabello.

—Princesa... sé que mudarse fue difícil para ti.

Bajé un poco la cabeza.

—Pero era lo mejor para nosotros.

Cuando dijo "nosotros" sabía que hablaba de mamá, de él y de mí.

Suspiré.

—Lo sé.

—Solo date un poquito de tiempo. No tienes que hacer amigos necesariamente hoy mismo.

Eso me hizo sentir un poco mejor.

Cuando llegamos al parque había muchísimos niños.

Algunos corrían.

Otros jugaban en los columpios.

Otros estaban sentados intercambiando juguetes.

Sin darme cuenta terminé escondiéndome detrás de papá.

Él soltó una pequeña risa.

—¿Qué pasó?

—Hay muchos...

—Ese suele ser un requisito para que exista un parque.

Lo miré sin entender.

Él empezó a reír.

—Perdón. Era un chiste tonto.

Hice una pequeña mueca.

—No dio risa.

—Ya me imaginaba.

Después volvió a agacharse hasta quedar a mi altura.

—¿De verdad crees que nadie querrá jugar contigo?

Miré otra vez a los niños.

—No lo sé...

Papá señaló a Mr. Conejo.

—Además, no estás sola porque tienes a guardaespaldas.

Abracé más fuerte el peluche.

—Y ademas yo estaré aquí.

Señaló una banca.

—Voy a leer un rato, pero te estaré mirando todo el tiempo.

Asentí despacito.

Antes de irse me dio un beso en la frente.

—¡Papá!

Me tapé la frente enseguida.

—Ya soy grande.

Él sonrió divertido.

—¿Ah, sí?

—Sí.

—Entonces si eres una niña tan grande seguro puede hablar con otros niños.

Sentí que la cara me ardía.

Miré alrededor para asegurarme de que nadie hubiera visto eso.

Papá soltó una carcajada.

—Mucha suerte, princesa.

Le saqué un poquito la lengua y él se fue riendo hasta la banca.

Me quedé quieta.

Solo observando.

Había un grupo jugando con bloques.

Otro corría detrás de una pelota.

Y uno...

Bueno...

Había un niño que parecía dedicarse únicamente a molestar a los demás.

Les quitaba la pelota.

Se escondía detrás del resbalín.

Les hacía caras raras.

Y cuando alguno se enojaba...

él solo se reía.

"Qué niño más molesto..." pensé.

Decidí que era mejor mantenerme lejos de él.

Respiré profundo y me acerqué a unos niños que estaban jugando con dinosaurios.

Tenía preparada una pregunta.

"¿Puedo jugar?"

Era fácil.

Solo tenía que decirla.

Abrí la boca...

Pero no salió ninguna palabra.

Sentía que si hablaba iba a decir algo tonto.

Me quedé parada.

Solo mirando.

Uno de los niños levantó la cabeza.

—¿Necesitas algo?

Me puse tan nerviosa que casi escondí la cara detrás de Mr. Conejo.

—N-no...

Solo... estaba mirando.

Perdón por molestar.

El niño simplemente se encogió de hombros.

—Está bien.

Y volvió a jugar.

Yo me alejé casi corriendo.

Como un conejito asustado.

Papá levantó la vista desde su libro y me hizo una seña con la mano.

Me acerqué despacio.

Él cerró el libro.

—¿Cómo fue?

Bajé la mirada.

—No pude...

—¿No te sentiste cómoda?

Negué con la cabeza.

—Todavía no...

Papá permaneció unos segundos en silencio.

—No pasa nada.

No tienes que obligarte.

Podemos volver otro día.

Asentí.

Aunque me daba un poquito de pena.

—¿Quieres que volver a casa?

Miré alrededor.

Entonces vi un árbol grande, bastante apartado.

Había mucha sombra.

Se veía tranquilo.

—¿Puedo ir a leer allá?

Papá siguió mi mirada.

No parecía muy convencido.

—Desde ahí casi no voy a poder verte.

Le mostré a Mr. Conejo.

—Por favor...

Solo un ratito.

Papá suspiró.

—No te aproveches de que eres adorable.

Sonreí un poquito.

—Solo esta vez.

Pero si ocurre cualquier cosa, vuelves inmediatamente conmigo.

—Lo prometo.

Me acarició la cabeza.

Después me entregó el libro que había llevado.

—Que disfrutes tu aventura... aunque sea dentro del libro.

Mientras caminaba hacia el árbol sentí que alguien me observaba.

Giré.

Era el mismo niño molesto.

Estaba mirándome desde lejos.

Cuando nuestras miradas se cruzaron sonrió con una expresión burlona.

Lo ignoré.

"Seguro está molestando a alguien más."

Me senté bajo el árbol.

Puse a Mr. Conejo a mi lado.

Abrí el libro exactamente donde había dejado de leer la ultima ves.

Y por fin...

Silencio.

Solo el viento.

Las hojas moviéndose.

Y mi historia.

Pasaron varios minutos.

Hasta que tuve una sensación extraña.

Como si alguien siguiera mirándome.

Levanté la vista.

No había nadie.

Volví a leer.

Otra vez.

La misma sensación.

Miré detrás del árbol.

Nada.

Seguí leyendo.

Entonces escuché una risita.

Muy bajita.

Fruncí el ceño.

—¿Hola...?

No respondió nadie.

Y de pronto...

—¡¡BUUU!!

Un niño salió disparado desde un arbusto.

—¡¡A-AH!!

Salté del susto.

Mi libro cayó al suelo.

Mr. Conejo también.

Mi corazón latía tan fuerte que pensé que iba a salirse.

El niño no dejaba de reírse.

—¡Ja, ja! ¡Tenías que ver tu cara!

Yo recogí mi libro del suelo y luego abracé a Mr. Conejo con fuerza.

—¡Eso no tuvo ninguna gracia!

Él se limpió una lagrimita de la risa.

—Sí la tuvo.

—No.

—Sí.

—¡No!

—Bueno... para mí sí.

Lo miré molesta.

Ahora podía verlo mejor. Tenía algunas hojas pegadas en el pelo y las rodillas llenas de tierra.

Entonces lo reconocí.

Era el mismo niño que hacía un rato estaba molestando a los demás niños del parque.

Fruncí el ceño.

—Eres el niño molesto de allá.

Él sonrió orgulloso.

—Gracias.

—No era un cumplido.

—Ah...

Se quedó pensando unos segundos.

—Entonces... igual gracias.

Suspiré.

—¿Podrías dejarme leer tranquila?

—¿Por qué lees tanto?

—Porque me gusta.

—¿No te aburres?

—No.

—Yo sí me aburriría.

Me senté otra vez bajo el árbol.

Puse a Mr. Conejo a mi lado y abrí el libro donde había quedado.

Intenté seguir leyendo.

—Oye...

No respondí.

—Oyeee...

Pasé la página.

—Niña rara.

Apreté un poco el libro.

—No soy rara.

—Un poquito sí.

—No.

—Entonces explícame por qué estás aquí sola leyendo mientras todos juegan.

—Porque quería hacerlo.

—Raro.

Volví a ignorarlo.

Él caminó alrededor del árbol.

Pateó una piedra.

Silbó.

Se asomó por encima de mi libro.

Yo moví el libro para taparme.

Él volvió a asomarse por el otro lado.

Inflé las mejillas.

—¿Qué?

—Nada.

—Entonces deja de mirarme.

—Es que eres divertida.

—Ni siquiera estoy haciendo nada.

—Por eso.

No entendía cómo eso podía ser divertido.

Intenté seguir leyendo otra vez.

Pasó casi un minuto.

Pensé que por fin se había ido.

Entonces escuché:

—¿Cómo te llamas?

No respondí.

—Vamos...

Silencio.

—Solo dime tu nombre.

Suspiré despacito.

—Alice.

Él sonrió.

—Alice...

Repitió mi nombre un par de veces.

—Está bonito.

Me dio un poquito de vergüenza.

Hasta que añadió:

—Bonito nombre... para una niña rara.

Lo miré seria.

—¿Por qué insistes tanto con eso?

—Porque sí.

—No tiene sentido.

—A mí me da risa.

—Pues eres muy raro tú.

Él abrió mucho los ojos.

—¡Oye!

No pude evitar sonreír un poquito.

Solo un poquito.

Volví a mirar el libro.

En ese momento sentí que algo desaparecía de mi lado.

Giré la cabeza.

—...

Mr. Conejo ya no estaba.

El niño lo sostenía en sus manos.

—¡Devuélvemelo!

Lo levantó por encima de su cabeza.

—¿Este?

—¡Sí, ese!

Intenté alcanzarlo.

Él dio un paso hacia atrás.

—No alcanzas.

—¡Devuélvemelo!

—¿Por qué te importa tanto?

—¡Porque sí!

—Pero es solo un peluche.

Negué rápidamente.

—No es solo un peluche.

Él dejó de sonreír por un momento.

—¿En serio es tan importante?

Asentí.

—Muchísimo.

Lo abracé con la mirada, como si pudiera recuperarlo solo viendo el peluche.

Él bajó un poquito los brazos.

—Pensé que solo era un juguete.

—Mi papá me lo regaló...

Respondí casi en un susurro.

—Y siempre viene conmigo.

El niño se quedó callado unos segundos.

Después rascó su cabeza.

—Bueno...

Suspiró.

—La verdad...

Yo seguía esperando a que me devolviera a Mr. Conejo.

—...es que estaba aburrido.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Todos los niños de allá me empezaron a ignorar despues de un rato.

Señaló el parque.

—Entonces vine para acá.

—¿Solo para molestarme?

—Más o menos.

Lo miré sin creerle.

—Qué mala idea.

Él soltó una pequeña risa.

—Sí... pero ahora ya no estoy aburrido.

Negué con la cabeza.

—Sigo pensando que eres molesto.

—Mi mamá dice lo mismo.

Eso me hizo reír bajito.

Él sonrió al darse cuenta.

—¿Ves? Ya no estás tan enojada.

—Todavía quiero que me devuelvas a Mr. Conejo.

—Sí...

Miró el bosque que estaba unos metros más allá.

De repente sus ojos brillaron.

—¡Ya sé!

Metió la mano en su mochila.

Sacó una pequeña pala de plástico.

La levantó como si fuera una espada.

—Necesito una compañera de aventuras.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Escuché que unos niños escondieron un tesoro en el bosque.

Señaló los árboles.

—Voy a encontrarlo.

—¿Y yo?

—Tú vienes conmigo.

—¿Por qué?

—Porque necesito ayuda.

—¿No tienes amigos?

Él dejó de sonreír.

Durante unos segundos solo miró el suelo.

Después habló muy rápido.

—No importa.

Me quedé esperando que siguiera.

Pero simplemente volvió a levantar la pala.

—Tú pareces buena encontrando cosas.

—Nunca he buscado un tesoro.

—Siempre hay una primera vez.

Miré hacia las bancas.

Papá seguía leyendo.

Parecía tranquilo.

Volví a mirar al niño.

—¿Y si mi papá se enoja?

—No nos demoraremos mucho.

—¿Seguro?

—Lo prometo.

Levantó una mano.

—Promesa de explorador.

Después levantó a Mr. Conejo.

—Y cuando terminemos...

te lo devuelvo.

Lo pensé unos segundos.

No quería ir.

Pero tampoco quería perder a Mr. Conejo.

Suspiré.

—Está bien...

Él dio un pequeño salto de felicidad.

—¡Sabía que aceptarías!

Antes de que pudiera decir otra cosa, tomó mi mano.

—¡Vamos!

—¡Espera!

Casi tropecé.

—No camines tan rápido...

Él soltó una carcajada.

—¡Las aventuras empiezan corriendo!

Y, sin darme tiempo para protestar otra vez, los dos cruzamos juntos la entrada del bosque.

Recuerdo que, apenas entramos al bosque, el ruido del parque empezó a desaparecer poco a poco.

Ya no se escuchaban tantos niños jugando. Solo el viento moviendo las hojas y algunos pájaros cantando.

No sé por qué, pero ese lugar me hizo sentir mucho más tranquila.

Tal vez porque había menos gente.

Tal vez porque los árboles hacían que todo pareciera más silencioso.

El niño caminaba delante de mí con mucha confianza, sujetando una pequeña pala de plástico.

—¡Estoy seguro de que el tesoro está por aquí! —dijo muy convencido.

Yo sonreí un poquito.

—¿Y cómo sabes?

—Porque unos niños grandes lo dijeron hace unos días.

—¿Y si estaban mintiendo?

El niño se quedó pensando unos segundos.

—...Entonces vamos a encontrar otra cosa.

No pude evitar reírme.

—Eso no tiene mucho sentido.

—Sí tiene.

Seguimos caminando hasta llegar a una zona donde había muchos arbustos.

El niño empezó a mover unas ramas con la mano.

Antes de que pudiera tocar una planta, lo sujeté del brazo.

—¡No!

El niño me miró confundido.

—¿Qué?

—No toques esa.

—¿Por qué?

Le señalé unas hojas.

—Mi papá me enseñó que esa puede hacerte mucho daño si la tocas. Creo que se llama hierba venenosa.

El niño volvió a mirar la planta.

—¿Hablas en serio?

Asentí.

—Cuando vamos a acampar él siempre me enseña cuáles plantas debo evitar.

El niño dio un paso hacia atrás.

—Qué miedo...

Después me miró con una sonrisa.

—Eres útil para las aventuras.

Me sonrojé un poco.

—Solo... escucho a mi papá.

—Pues sigue escuchándolo.

Nunca se sabe cuándo una planta quiere atacar.

Me reí otra vez.

A veces ese niño decía cosas tan tontas que era imposible no hacerlo.

Seguimos caminando unos minutos hasta encontrar un lugar donde la tierra estaba bastante limpia.

El niño abrió mucho los ojos.

—¡Aquí!

—¿Cómo sabes?

—Tengo un presentimiento.

—Eso tampoco suena muy científico...

—Los piratas no usan ciencia.

—¿Y cómo sabes eso?

—Porque sí.

No discutí más.

El niño me entregó una de las palas de plástico.

—Compañera de aventuras...

¿Lista?

Tomé la pala.

—Lista.

Los dos empezamos a cavar.

Después de unos minutos El niño dejó de cavar para mirarme.

—Oye.

—¿Sí?

—¿Por qué cavas tan despacito?

Miré mi vestido.

—Porque no quiero ensuciarlo.

El niño soltó una risa.

—Es solo un vestido.

—¡No es "solo un vestido"!

—¿Entonces?

Suspiré.

—Mi mamá se va a enojar muchísimo si llego toda llena de tierra.

El niño hizo una mueca.

—Mi mamá ni siquiera se da cuenta cuando me ensucio...

Bajó un poco la mirada.

—Bueno... hasta después.

No entendí muy bien qué quiso decir.

—¿Cómo es tu mamá?

Pensé unos segundos.

—Trabaja mucho...

—¿La ves poco?

Asentí.

—Sí... a veces llega muy tarde.

El niño empezó a cavar otra vez.

—La mía también.

Guardamos silencio unos segundos.

Luego El niño habló otra vez.

—Pero cuando llega... me regañar por cualquier cosa y ademas solo me trae los viernes al parque...

No supe qué responder.

Así que solo seguí cavando.

Después de un rato él volvió a hablar.

—¿Y por qué estabas sola en el parque?

Sonreí con un poco de vergüenza.

—Porque me daba miedo acercarme a los demás.

—¿Por qué?

—Pensaba que podía molestarlos.

El niño hizo una cara rara.

—Qué tontería.

Lo miré.

—¿Sí?

—Sí.

Si quieren jugar contigo, juegan.

Y si no quieren...

Se encogió de hombros.

—...se lo pierden.

No esperaba una respuesta así.

Me hizo sentir un poquito mejor.

—Además...

El niño me señaló con la pala.

—¿Eres nueva, no?

Asentí.

—Llegamos hace como dos meses mas o menos...

Mi madre volvió porque consiguió trabajo aquí.

Todavía no conozco a casi nadie.

—Con razón nunca te había visto antes.

Seguimos cavando.

Después El niño preguntó:

—¿Ya vas a la escuela?

Negué con la cabeza.

—Todavía no.

El próximo mes empiezo en la escuela que esta a 2 calles de este parque...

—¿En serio?

Yo asentí.

—Sí.

—¡Yo también voy ahí!

Le sonreí.

—Entonces tal vez seamos compañeros.

—Y si no...

El niño levantó la pala como si fuera una espada.

—Igual te puedo enseñar dónde queda el patio.

Me reí.

—Gracias.

Seguimos cavando durante un buen rato.

La tierra empezaba a acumularse alrededor del hoyo.

Pero no aparecía ningún tesoro.

El niño suspiró.

—Qué raro...

Yo levanté un poco de tierra con la pala.

—Creo que tus piratas nos mintieron.

—Sí...

Probablemente.

Nos sentamos debajo de un árbol para descansar.

Los dos estábamos bastante cansados.

El niño miró a Mr. Conejo.

—Oye.

—¿Sí?

—¿Por qué te gustan tanto los conejos?

Abracé a Mr. Conejo.

—Porque son suaves.

Y porque me parecen muy tiernos.

Aunque nunca he tenido uno de verdad.

—¿Por qué?

—Mi mamá dice que todavía soy pequeña para cuidar uno.

El niño sonrió.

—Cuando seas grande tendrás un ejército de conejos.

Me reí.

—Eso sería mucho trabajo.

—Pero sería divertido.

Nos quedamos un rato mirando el bosque.

Después El niño habló otra vez.

—¿Sabes?

—¿Qué?

—Pensé que eras una niña rara.

Lo miré.

—Gracias...

—Pero ahora creo que solo eres algo callada.. a veces.

No respondí.

Él sonrió.

—Pero minimo caes un poco mejor.

Sentí un calorcito en el pecho.

—Tú también me caes un poco mejor ,ahora...

Aunque sigues siendo un poco molesto.

El niño soltó una carcajada.

—Eso ya lo sabía.

Pasó un momento más.

Luego dijo:

—Entonces...

¿Creo ahora somos amigos?

Me quedé completamente callada.

Nunca antes un niño me había preguntado algo así.

Lo miré unos segundos.

Después sonreí.

—Sí...

Creo que sí.

Oliver extendió la mano.

—Entonces queda oficial.

Tomé su mano.

—Oficial.

Los dos nos levantamos riendo.

Fue entonces cuando miré mi vestido.

Estaba lleno de tierra.

Abrí mucho los ojos.

—¡Ay no!

El niño empezó a reírse.

—¿Qué pasó?

—¡Mi mamá me va a matar!

Él se reía tanto que casi se caía.

—Pero encontramos una amistad.

Eso vale más que un tesoro.

No pude evitar reírme también.

Tal vez tenía razón.

En ese momento escuché una voz conocida a lo lejos.

—¡¡¡Princesa!!!

Mi sonrisa desapareció.

Era mi papá.

Y sonaba muy preocupado.

El niño dejó de reír.

—Creo que... te están buscando.

Sentí un nudo en el estómago.

Habíamos pasado mucho más tiempo del que pensé.

—Creo... creo que me metí en problemas...

Oliver se rascó la cabeza.

—Nah.

Seguro solo está preocupado.

Me entregó a Mr. Conejo.

—Toma.

Lo abracé con fuerza.

—Gracias.

Empezamos a caminar hacia la salida del bosque.

En medio del camino recordé algo importante.

—¡Espera!

El niño se dio vuelta.

—¿Qué?

—Nunca me dijiste tu nombre.

Él sonrió con esa misma cara traviesa.

—Oliver.

—¿Solo Oliver?

—Sí.

Pero puedes decirme Oli si quieres.

Sonreí.

—Es un bonito nombre.

Él hizo una pequeña reverencia exagerada.

—Gracias, princesa.

Fruncí el ceño.

—No me digas así.

—¿Por qué?

—Porque ese apodo es de mi papá.

—Por eso mismo.

Empezó a reír mientras salíamos del bosque.

Apenas llegamos al borde del parque vi a mi papá caminando de un lado a otro.

Cuando me vio, corrió hasta donde estaba.

Se agachó frente a mí y me abrazó con fuerza.

—Princesa... ¿estás bien?

Asentí rápidamente.

—Sí...

Perdón...

Solo estaba buscando un tesoro.

Mi papá soltó un largo suspiro de alivio.

—Pensé que te había pasado algo.

Lo siento...

No debí perderte de vista.

Negué con la cabeza.

—No fue tu culpa.

Yo me fui sin avisar.

Entonces mi papá miró a Oliver, que también salía del bosque completamente cubierto de tierra.

Antes de que pudiera decir algo, una mujer llegó caminando muy rápido y algo enojada.

—¡Oliver!

Él levantó la cabeza.

—Oh.. hola, mamá.

La mujer cruzó los brazos.

—¿Otra vez lleno de tierra?

¿No puedes estar tranquilo ni una tarde?

Oliver bajó un poco la mirada.

Aunque ya parecía acostumbrado.

Mi papá intervino con calma.

—Disculpe. Mi hija también estaba con él. Ambos entraron al bosque.

La mujer suspiró enojada.

—Bueno... entonces quisas debería aprender a controlar a su hija..

Mi papá simplemente se mantuvo callado y no quiso discutir.

Supongo que los dos hicieron la travesura.

Después la mujer tomó la mano de Oliver.

Antes de irse, él giró hacia mí.

—Nos vemos, pequeña princesa.

Puse cara de molestia.

—No me digas así.

Él volvió a reír.

—Está bien.

Nos vemos el próximo viernes.

Le hice un pequeño saludo con la mano.

—Hasta luego.

Mi papá me cargó en brazos.

Me sonrojé.

—Papá...

Ya soy grande.

Él sonrió.

—Lo sé.

Pero también estás muy cansada.

Quise responder...

...pero justo bostecé.

Mi papá empezó a reír.

—¿Ves?

Apoyé la cabeza en su hombro.

Mientras salíamos del parque, él acarició mi cabello.

—Parece que hoy hiciste un amigo, ¿no?

Sonreí.

—Sí...

Mi primer amigo.

Él me dio un pequeño beso en la cabeza.

—Me alegro mucho, princesa.

Aunque creo que tu mamá va a matar cuando vea ese vestido.

Miré toda la tierra que tenía encima y suspiré.

—Sí...

Creo que tienes razón.

Después de unos segundos levanté la vista.

—Papá...

—¿Sí?

—¿Podemos volver el próximo viernes?

Mi papá me miró unos instantes.

Luego sonrió con esa misma sonrisa tranquila de siempre.

—Claro.

Pero esta vez me avisas antes de ir a buscar tesoros.

Reí bajito.

—Lo prometo.

Y así terminó el día en que no encontramos ningún tesoro enterrado...

...pero encontré algo mucho más importante.

Mi primer amigo...

#Dato curioso del dia: (esta ves doble)

Los conejos pueden mover sus orejas casi 270°, lo que les permite detectar depredadores sin girar la cabeza y cuando estan felices pueden saltar de un lado al otro...

Las cabras tienen pupilas rectangulares y horizontales, lo que les da un campo de visión de aproximadamente 320 a 340 grados. Gracias a eso pueden detectar depredadores con mucha facilidad.

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Una pequeña y caótica búsqueda del tesoro (diario de Alice + doble dato curioso del dia)

Hola otra ves,ehh bueno supongo que ya reviví un poco mas ,este post iba a salir ayer aunque digamos que esta ves no fue por problemas para subir el contendio sino que fue unos problemas personales que me tuvieron ocupado todo el dia pero al final estoy bien...

Esta ves traje algo diferente que ya habia pensado hace un rato aunque no estaba seguro hasta ahora pero seria algo mas para variar con el lore y experimentar con estilos de katie.

Creo que seria eso ,espero que le guste el contenido y el dibujo y perdon si es algo largo pero creo que me deje llevar al momento de escribir el diario de hoy XD.

:)

#Diario de Alice (mas o menos por sus 7 a 8 años):

#"Una simple aventura, ¿cierto?"

Hace unos meses volvimos a la ciudad donde nació mi papá.

Él me contó que vivió aquí muchos años antes de irse para estudiar y trabajar. Mamá también había vivido aquí un tiempo, así que los dos conocían muy bien la ciudad.

Yo no conocía a nadie.

Todo era nuevo.

Las calles, las casas, el parque... incluso el aire parecía diferente.

Creo que por eso estaba un poquito triste.

Papá se dio cuenta enseguida.

—¿Princesa? —me llamó mientras terminaba de ordenar unos libros—. ¿Te gustaría salir un rato?

Lo miré.

—¿A dónde?

—Al parque. Solo para tomar aire. No hace bien quedarse encerrada todo el día.

Abracé a Mr. Conejo.

No estaba muy convencida.

Mamá siempre decía que debía tener cuidado con la gente que no conocía.

Pero si iba con papá, entonces no pasaría nada malo.

—Está bien...

Papá sonrió.

—Entonces vamos.

Después de unos minutos salimos de casa.

Mientras caminábamos, él llevaba me llevaba de la mano aunque yo estaba abrazaba fuerte a Mr. Conejo.

Después de un rato me preguntó:

—¿Estás emocionada por conocer algún amigo nuevo?

Lo pensé unos segundos.

—Sí...

Hice una pausa.

—...pero también me da miedo.

Papá me miró de reojo.

—¿Miedo?

Asentí.

—¿Y si no les caigo bien?

Papá sonrió con esa sonrisa tranquila que siempre pone cuando intento preocuparme por todo.

Me revolvió el cabello.

—Princesa... sé que mudarse fue difícil para ti.

Bajé un poco la cabeza.

—Pero era lo mejor para nosotros.

Cuando dijo "nosotros" sabía que hablaba de mamá, de él y de mí.

Suspiré.

—Lo sé.

—Solo date un poquito de tiempo. No tienes que hacer amigos necesariamente hoy mismo.

Eso me hizo sentir un poco mejor.

Cuando llegamos al parque había muchísimos niños.

Algunos corrían.

Otros jugaban en los columpios.

Otros estaban sentados intercambiando juguetes.

Sin darme cuenta terminé escondiéndome detrás de papá.

Él soltó una pequeña risa.

—¿Qué pasó?

—Hay muchos...

—Ese suele ser un requisito para que exista un parque.

Lo miré sin entender.

Él empezó a reír.

—Perdón. Era un chiste tonto.

Hice una pequeña mueca.

—No dio risa.

—Ya me imaginaba.

Después volvió a agacharse hasta quedar a mi altura.

—¿De verdad crees que nadie querrá jugar contigo?

Miré otra vez a los niños.

—No lo sé...

Papá señaló a Mr. Conejo.

—Además, no estás sola porque tienes a guardaespaldas.

Abracé más fuerte el peluche.

—Y ademas yo estaré aquí.

Señaló una banca.

—Voy a leer un rato, pero te estaré mirando todo el tiempo.

Asentí despacito.

Antes de irse me dio un beso en la frente.

—¡Papá!

Me tapé la frente enseguida.

—Ya soy grande.

Él sonrió divertido.

—¿Ah, sí?

—Sí.

—Entonces si eres una niña tan grande seguro puede hablar con otros niños.

Sentí que la cara me ardía.

Miré alrededor para asegurarme de que nadie hubiera visto eso.

Papá soltó una carcajada.

—Mucha suerte, princesa.

Le saqué un poquito la lengua y él se fue riendo hasta la banca.

Me quedé quieta.

Solo observando.

Había un grupo jugando con bloques.

Otro corría detrás de una pelota.

Y uno...

Bueno...

Había un niño que parecía dedicarse únicamente a molestar a los demás.

Les quitaba la pelota.

Se escondía detrás del resbalín.

Les hacía caras raras.

Y cuando alguno se enojaba...

él solo se reía.

"Qué niño más molesto..." pensé.

Decidí que era mejor mantenerme lejos de él.

Respiré profundo y me acerqué a unos niños que estaban jugando con dinosaurios.

Tenía preparada una pregunta.

"¿Puedo jugar?"

Era fácil.

Solo tenía que decirla.

Abrí la boca...

Pero no salió ninguna palabra.

Sentía que si hablaba iba a decir algo tonto.

Me quedé parada.

Solo mirando.

Uno de los niños levantó la cabeza.

—¿Necesitas algo?

Me puse tan nerviosa que casi escondí la cara detrás de Mr. Conejo.

—N-no...

Solo... estaba mirando.

Perdón por molestar.

El niño simplemente se encogió de hombros.

—Está bien.

Y volvió a jugar.

Yo me alejé casi corriendo.

Como un conejito asustado.

Papá levantó la vista desde su libro y me hizo una seña con la mano.

Me acerqué despacio.

Él cerró el libro.

—¿Cómo fue?

Bajé la mirada.

—No pude...

—¿No te sentiste cómoda?

Negué con la cabeza.

—Todavía no...

Papá permaneció unos segundos en silencio.

—No pasa nada.

No tienes que obligarte.

Podemos volver otro día.

Asentí.

Aunque me daba un poquito de pena.

—¿Quieres que volver a casa?

Miré alrededor.

Entonces vi un árbol grande, bastante apartado.

Había mucha sombra.

Se veía tranquilo.

—¿Puedo ir a leer allá?

Papá siguió mi mirada.

No parecía muy convencido.

—Desde ahí casi no voy a poder verte.

Le mostré a Mr. Conejo.

—Por favor...

Solo un ratito.

Papá suspiró.

—No te aproveches de que eres adorable.

Sonreí un poquito.

—Solo esta vez.

Pero si ocurre cualquier cosa, vuelves inmediatamente conmigo.

—Lo prometo.

Me acarició la cabeza.

Después me entregó el libro que había llevado.

—Que disfrutes tu aventura... aunque sea dentro del libro.

Mientras caminaba hacia el árbol sentí que alguien me observaba.

Giré.

Era el mismo niño molesto.

Estaba mirándome desde lejos.

Cuando nuestras miradas se cruzaron sonrió con una expresión burlona.

Lo ignoré.

"Seguro está molestando a alguien más."

Me senté bajo el árbol.

Puse a Mr. Conejo a mi lado.

Abrí el libro exactamente donde había dejado de leer la ultima ves.

Y por fin...

Silencio.

Solo el viento.

Las hojas moviéndose.

Y mi historia.

Pasaron varios minutos.

Hasta que tuve una sensación extraña.

Como si alguien siguiera mirándome.

Levanté la vista.

No había nadie.

Volví a leer.

Otra vez.

La misma sensación.

Miré detrás del árbol.

Nada.

Seguí leyendo.

Entonces escuché una risita.

Muy bajita.

Fruncí el ceño.

—¿Hola...?

No respondió nadie.

Y de pronto...

—¡¡BUUU!!

Un niño salió disparado desde un arbusto.

—¡¡A-AH!!

Salté del susto.

Mi libro cayó al suelo.

Mr. Conejo también.

Mi corazón latía tan fuerte que pensé que iba a salirse.

El niño no dejaba de reírse.

—¡Ja, ja! ¡Tenías que ver tu cara!

Yo recogí mi libro del suelo y luego abracé a Mr. Conejo con fuerza.

—¡Eso no tuvo ninguna gracia!

Él se limpió una lagrimita de la risa.

—Sí la tuvo.

—No.

—Sí.

—¡No!

—Bueno... para mí sí.

Lo miré molesta.

Ahora podía verlo mejor. Tenía algunas hojas pegadas en el pelo y las rodillas llenas de tierra.

Entonces lo reconocí.

Era el mismo niño que hacía un rato estaba molestando a los demás niños del parque.

Fruncí el ceño.

—Eres el niño molesto de allá.

Él sonrió orgulloso.

—Gracias.

—No era un cumplido.

—Ah...

Se quedó pensando unos segundos.

—Entonces... igual gracias.

Suspiré.

—¿Podrías dejarme leer tranquila?

—¿Por qué lees tanto?

—Porque me gusta.

—¿No te aburres?

—No.

—Yo sí me aburriría.

Me senté otra vez bajo el árbol.

Puse a Mr. Conejo a mi lado y abrí el libro donde había quedado.

Intenté seguir leyendo.

—Oye...

No respondí.

—Oyeee...

Pasé la página.

—Niña rara.

Apreté un poco el libro.

—No soy rara.

—Un poquito sí.

—No.

—Entonces explícame por qué estás aquí sola leyendo mientras todos juegan.

—Porque quería hacerlo.

—Raro.

Volví a ignorarlo.

Él caminó alrededor del árbol.

Pateó una piedra.

Silbó.

Se asomó por encima de mi libro.

Yo moví el libro para taparme.

Él volvió a asomarse por el otro lado.

Inflé las mejillas.

—¿Qué?

—Nada.

—Entonces deja de mirarme.

—Es que eres divertida.

—Ni siquiera estoy haciendo nada.

—Por eso.

No entendía cómo eso podía ser divertido.

Intenté seguir leyendo otra vez.

Pasó casi un minuto.

Pensé que por fin se había ido.

Entonces escuché:

—¿Cómo te llamas?

No respondí.

—Vamos...

Silencio.

—Solo dime tu nombre.

Suspiré despacito.

—Alice.

Él sonrió.

—Alice...

Repitió mi nombre un par de veces.

—Está bonito.

Me dio un poquito de vergüenza.

Hasta que añadió:

—Bonito nombre... para una niña rara.

Lo miré seria.

—¿Por qué insistes tanto con eso?

—Porque sí.

—No tiene sentido.

—A mí me da risa.

—Pues eres muy raro tú.

Él abrió mucho los ojos.

—¡Oye!

No pude evitar sonreír un poquito.

Solo un poquito.

Volví a mirar el libro.

En ese momento sentí que algo desaparecía de mi lado.

Giré la cabeza.

—...

Mr. Conejo ya no estaba.

El niño lo sostenía en sus manos.

—¡Devuélvemelo!

Lo levantó por encima de su cabeza.

—¿Este?

—¡Sí, ese!

Intenté alcanzarlo.

Él dio un paso hacia atrás.

—No alcanzas.

—¡Devuélvemelo!

—¿Por qué te importa tanto?

—¡Porque sí!

—Pero es solo un peluche.

Negué rápidamente.

—No es solo un peluche.

Él dejó de sonreír por un momento.

—¿En serio es tan importante?

Asentí.

—Muchísimo.

Lo abracé con la mirada, como si pudiera recuperarlo solo viendo el peluche.

Él bajó un poquito los brazos.

—Pensé que solo era un juguete.

—Mi papá me lo regaló...

Respondí casi en un susurro.

—Y siempre viene conmigo.

El niño se quedó callado unos segundos.

Después rascó su cabeza.

—Bueno...

Suspiró.

—La verdad...

Yo seguía esperando a que me devolviera a Mr. Conejo.

—...es que estaba aburrido.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Todos los niños de allá me empezaron a ignorar despues de un rato.

Señaló el parque.

—Entonces vine para acá.

—¿Solo para molestarme?

—Más o menos.

Lo miré sin creerle.

—Qué mala idea.

Él soltó una pequeña risa.

—Sí... pero ahora ya no estoy aburrido.

Negué con la cabeza.

—Sigo pensando que eres molesto.

—Mi mamá dice lo mismo.

Eso me hizo reír bajito.

Él sonrió al darse cuenta.

—¿Ves? Ya no estás tan enojada.

—Todavía quiero que me devuelvas a Mr. Conejo.

—Sí...

Miró el bosque que estaba unos metros más allá.

De repente sus ojos brillaron.

—¡Ya sé!

Metió la mano en su mochila.

Sacó una pequeña pala de plástico.

La levantó como si fuera una espada.

—Necesito una compañera de aventuras.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Escuché que unos niños escondieron un tesoro en el bosque.

Señaló los árboles.

—Voy a encontrarlo.

—¿Y yo?

—Tú vienes conmigo.

—¿Por qué?

—Porque necesito ayuda.

—¿No tienes amigos?

Él dejó de sonreír.

Durante unos segundos solo miró el suelo.

Después habló muy rápido.

—No importa.

Me quedé esperando que siguiera.

Pero simplemente volvió a levantar la pala.

—Tú pareces buena encontrando cosas.

—Nunca he buscado un tesoro.

—Siempre hay una primera vez.

Miré hacia las bancas.

Papá seguía leyendo.

Parecía tranquilo.

Volví a mirar al niño.

—¿Y si mi papá se enoja?

—No nos demoraremos mucho.

—¿Seguro?

—Lo prometo.

Levantó una mano.

—Promesa de explorador.

Después levantó a Mr. Conejo.

—Y cuando terminemos...

te lo devuelvo.

Lo pensé unos segundos.

No quería ir.

Pero tampoco quería perder a Mr. Conejo.

Suspiré.

—Está bien...

Él dio un pequeño salto de felicidad.

—¡Sabía que aceptarías!

Antes de que pudiera decir otra cosa, tomó mi mano.

—¡Vamos!

—¡Espera!

Casi tropecé.

—No camines tan rápido...

Él soltó una carcajada.

—¡Las aventuras empiezan corriendo!

Y, sin darme tiempo para protestar otra vez, los dos cruzamos juntos la entrada del bosque.

Recuerdo que, apenas entramos al bosque, el ruido del parque empezó a desaparecer poco a poco.

Ya no se escuchaban tantos niños jugando. Solo el viento moviendo las hojas y algunos pájaros cantando.

No sé por qué, pero ese lugar me hizo sentir mucho más tranquila.

Tal vez porque había menos gente.

Tal vez porque los árboles hacían que todo pareciera más silencioso.

Oliver caminaba delante de mí con mucha confianza, sujetando una pequeña pala de plástico.

—¡Estoy seguro de que el tesoro está por aquí! —dijo muy convencido.

Yo sonreí un poquito.

—¿Y cómo sabes?

—Porque unos niños grandes lo dijeron hace unos días.

—¿Y si estaban mintiendo?

Oliver se quedó pensando unos segundos.

—...Entonces vamos a encontrar otra cosa.

No pude evitar reírme.

—Eso no tiene mucho sentido.

—Sí tiene.

Seguimos caminando hasta llegar a una zona donde había muchos arbustos.

Oliver empezó a mover unas ramas con la mano.

Antes de que pudiera tocar una planta, lo sujeté del brazo.

—¡No!

Oliver me miró confundido.

—¿Qué?

—No toques esa.

—¿Por qué?

Le señalé unas hojas.

—Mi papá me enseñó que esa puede hacerte mucho daño si la tocas. Creo que se llama hierba venenosa.

Oliver volvió a mirar la planta.

—¿Hablas en serio?

Asentí.

—Cuando vamos a acampar él siempre me enseña cuáles plantas debo evitar.

Oliver dio un paso hacia atrás.

—Qué miedo...

Después me miró con una sonrisa.

—Eres útil para las aventuras.

Me sonrojé un poco.

—Solo... escucho a mi papá.

—Pues sigue escuchándolo.

Nunca se sabe cuándo una planta quiere atacar.

Me reí otra vez.

A veces Oliver decía cosas tan tontas que era imposible no hacerlo.

Seguimos caminando unos minutos hasta encontrar un lugar donde la tierra estaba bastante limpia.

Oliver abrió mucho los ojos.

—¡Aquí!

—¿Cómo sabes?

—Tengo un presentimiento.

—Eso tampoco suena muy científico...

—Los piratas no usan ciencia.

—¿Y cómo sabes eso?

—Porque sí.

No discutí más.

Oliver me entregó una de las palas de plástico.

—Compañera de aventuras...

¿Lista?

Tomé la pala.

—Lista.

Los dos empezamos a cavar.

Después de unos minutos Oliver dejó de cavar para mirarme.

—Oye.

—¿Sí?

—¿Por qué cavas tan despacito?

Miré mi vestido.

—Porque no quiero ensuciarlo.

Oliver soltó una risa.

—Es solo un vestido.

—¡No es "solo un vestido"!

—¿Entonces?

Suspiré.

—Mi mamá se va a enojar muchísimo si llego toda llena de tierra.

Oliver hizo una mueca.

—Mi mamá ni siquiera se da cuenta cuando me ensucio...

Bajó un poco la mirada.

—Bueno... hasta después.

No entendí muy bien qué quiso decir.

—¿Cómo es tu mamá?

Pensé unos segundos.

—Trabaja mucho...

—¿La ves poco?

Asentí.

—Sí... a veces llega muy tarde.

Oliver empezó a cavar otra vez.

—La mía también.

Guardamos silencio unos segundos.

Luego Oliver habló otra vez.

—Pero cuando llega... me regañar por cualquier cosa y ademas solo me trae los viernes al parque...

No supe qué responder.

Así que solo seguí cavando.

Después de un rato él volvió a hablar.

—¿Y por qué estabas sola en el parque?

Sonreí con un poco de vergüenza.

—Porque me daba miedo acercarme a los demás.

—¿Por qué?

—Pensaba que podía molestarlos.

Oliver hizo una cara rara.

—Qué tontería.

Lo miré.

—¿Sí?

—Sí.

Si quieren jugar contigo, juegan.

Y si no quieren...

Se encogió de hombros.

—...se lo pierden.

No esperaba una respuesta así.

Me hizo sentir un poquito mejor.

—Además...

Oliver me señaló con la pala.

—¿Eres nueva, no?

Asentí.

—Llegamos hace como dos meses mas o menos...

Mi madre volvió porque consiguió trabajo aquí.

Todavía no conozco a casi nadie.

—Con razón nunca te había visto antes.

Seguimos cavando.

Después Oliver preguntó:

—¿Ya vas a la escuela?

Negué con la cabeza.

—Todavía no.

El próximo mes empiezo en la escuela que esta a 2 calles de este parque...

—¿En serio?

Yo asentí.

—Sí.

—¡Yo también voy ahí!

Le sonreí.

—Entonces tal vez seamos compañeros.

—Y si no...

Oliver levantó la pala como si fuera una espada.

—Igual te puedo enseñar dónde queda el patio.

Me reí.

—Gracias.

Seguimos cavando durante un buen rato.

La tierra empezaba a acumularse alrededor del hoyo.

Pero no aparecía ningún tesoro.

Oliver suspiró.

—Qué raro...

Yo levanté un poco de tierra con la pala.

—Creo que tus piratas nos mintieron.

—Sí...

Probablemente.

Nos sentamos debajo de un árbol para descansar.

Los dos estábamos bastante cansados.

Oliver miró a Mr. Conejo.

—Oye.

—¿Sí?

—¿Por qué te gustan tanto los conejos?

Abracé a Mr. Conejo.

—Porque son suaves.

Y porque me parecen muy tiernos.

Aunque nunca he tenido uno de verdad.

—¿Por qué?

—Mi mamá dice que todavía soy pequeña para cuidar uno.

Oliver sonrió.

—Cuando seas grande tendrás un ejército de conejos.

Me reí.

—Eso sería mucho trabajo.

—Pero sería divertido.

Nos quedamos un rato mirando el bosque.

Después Oliver habló otra vez.

—¿Sabes?

—¿Qué?

—Pensé que eras una niña rara.

Lo miré.

—Gracias...

—Pero ahora creo que solo eres algo callada.. a veces.

No respondí.

Él sonrió.

—Pero minimo caes un poco mejor.

Sentí un calorcito en el pecho.

—Tú también me caes un poco mejor ,ahora...

Aunque sigues siendo un poco molesto.

Oliver soltó una carcajada.

—Eso ya lo sabía.

Pasó un momento más.

Luego dijo:

—Entonces...

¿Creo ahora somos amigos?

Me quedé completamente callada.

Nunca antes un niño me había preguntado algo así.

Lo miré unos segundos.

Después sonreí.

—Sí...

Creo que sí.

Oliver extendió la mano.

—Entonces queda oficial.

Tomé su mano.

—Oficial.

Los dos nos levantamos riendo.

Fue entonces cuando miré mi vestido.

Estaba lleno de tierra.

Abrí mucho los ojos.

—¡Ay no!

Oliver empezó a reírse.

—¿Qué pasó?

—¡Mi mamá me va a matar!

Él se reía tanto que casi se caía.

—Pero encontramos una amistad.

Eso vale más que un tesoro.

No pude evitar reírme también.

Tal vez tenía razón.

En ese momento escuché una voz conocida a lo lejos.

—¡¡¡Princesa!!!

Mi sonrisa desapareció.

Era mi papá.

Y sonaba muy preocupado.

Oliver dejó de reír.

—Creo que... te están buscando.

Sentí un nudo en el estómago.

—Nos demoramos demasiado...

Oliver asintió.

—Sí... un poquito.

Los dos salimos rápidamente del bosque.

Apenas llegamos al borde del parque vi a mi papá caminando de un lado a otro.

Cuando me vio, corrió hasta donde estaba.

Se agachó frente a mí y me abrazó con fuerza.

—Princesa... ¿estás bien?

Asentí rápidamente.

—Sí...

Perdón...

Solo estaba buscando un tesoro.

Mi papá soltó un largo suspiro de alivio.

—Pensé que te había pasado algo.

Lo siento...

No debí perderte de vista.

Negué con la cabeza.

—No fue tu culpa.

Yo me fui sin avisar.

Entonces mi papá miró a Oliver, que también salía del bosque completamente cubierto de tierra.

Antes de que pudiera decir algo, una mujer llegó caminando muy rápido y algo enojada.

—¡Oliver!

Él levantó la cabeza.

—Oh.. hola, mamá.

La mujer cruzó los brazos.

—¿Otra vez lleno de tierra?

¿No puedes estar tranquilo ni una tarde?

Oliver bajó un poco la mirada.

Aunque ya parecía acostumbrado.

Mi papá intervino con calma.

—Disculpe. Mi hija también estaba con él. Ambos entraron al bosque.

La mujer suspiró enojada.

—Bueno... entonces quisas debería aprender a controlar a su hija..

Mi papá simplemente se mantuvo callado y no quiso discutir.

Supongo que los dos hicieron la travesura.

Después la mujer tomó la mano de Oliver.

Antes de irse, él giró hacia mí.

—Nos vemos, pequeña princesa.

Puse cara de molestia.

—No me digas así.

Él volvió a reír.

—Está bien.

Nos vemos el próximo viernes.

Le hice un pequeño saludo con la mano.

—Hasta luego.

Mi papá me cargó en brazos.

Me sonrojé.

—Papá...

Ya soy grande.

Él sonrió.

—Lo sé.

Pero también estás muy cansada.

Quise responder...

...pero justo bostecé.

Mi papá empezó a reír.

—¿Ves?

Apoyé la cabeza en su hombro.

Mientras salíamos del parque, él acarició mi cabello.

—Parece que hoy hiciste un amigo, ¿no?

Sonreí.

—Sí...

Mi primer amigo.

Él me dio un pequeño beso en la cabeza.

—Me alegro mucho, princesa.

Aunque creo que tu mamá va a matar cuando vea ese vestido.

Miré toda la tierra que tenía encima y suspiré.

—Sí...

Creo que tienes razón.

Después de unos segundos levanté la vista.

—Papá...

—¿Sí?

—¿Podemos volver el próximo viernes?

Mi papá me miró unos instantes.

Luego sonrió con esa misma sonrisa tranquila de siempre.

—Claro.

Pero esta vez me avisas antes de ir a buscar tesoros.

Reí bajito.

—Lo prometo.

Y así terminó el día en que no encontramos ningún tesoro enterrado...

...pero encontré algo mucho más importante.

Mi primer amigo...

#Dato curioso del dia: (esta ves doble)

Los conejos pueden mover sus orejas casi 270°, lo que les permite detectar depredadores sin girar la cabeza y cuando estan felices pueden saltar de un lado al otro...

Las cabras tienen pupilas rectangulares y horizontales, lo que les da un campo de visión de aproximadamente 320 a 340 grados. Gracias a eso pueden detectar depredadores con mucha facilidad.

u/Suspicious_Law_8380 — 17 days ago

"Reporte Confidencial Recuperado: Expedición al Bosque Negro" (reporte de Lilith + Rediseño + Una mini biografía + Dato curioso del dia)

Hola buenas ehhh es algo inesperado probablemente pero ya volví al menos por unos minutos pero hoy traje unos de los dibujos que debía aunque en este caso era un merecido rediseño a lilith (porque digamos que en el anterior estaba horrible XD) pero creo que seria eso lo unico que tengo que decir...

ehhh creo que otra cosa seria que probablemente mañana haya otro dibujo inesperado aunque sera sobre alguien y un idiota pero mañana subiré eso ,este dibujo lo iba subir ayer pero llege muy tarde a casa pero dibujo de hoy y mañana ya estaban listos solo que no quiero subir todo el mismo dia.

Creo que hay seria todo.. espero que disfruten este contendio algo raro pero es algo para variar creo.

:)

#REPORTE DE CAMPO N.º 01:

"Clasificación: Nivel IV — Confidencial"

Autora: Dra. Lilith Ashcroft

Cargo: [censurado]

Ubicación: [censurado]

Destino: [censurado]

Estado: ¿activo?

El transmisor de radio emitió un breve zumbido antes de estabilizar la señal.

Lilith terminó de ajustar la antena improvisada sobre una roca y tomó el micrófono.

Su pequeño campamento apenas consistía en una tienda militar, varias cajas metálicas llenas de muestras biológicas y un escritorio plegable cubierto de mapas, fotografías y apuntes.

Alrededor solo había árboles negros.

Y silencio.

—Aquí la directora Ashcroft. Comenzando reporte diario.

Unos segundos después llegó la respuesta.

—Directora... por fin conseguimos comunicación.

—Más les vale aprovecharla.

Hubo un pequeño silencio incómodo.

—¿Cuál es el estado de la misión?

Lilith levantó la vista hacia el bosque.

—Más compleja de lo previsto.

Sacó un cuaderno y pasó varias páginas llenas de dibujos anatómicos, mapas y anotaciones.

—La búsqueda inicial se ha convertido en una investigación de campo mucho mayor. Permaneceré viviendo en el bosque durante tiempo indefinido.

Del otro lado alguien preguntó con cautela:

—¿Deberíamos enviar un equipo de apoyo?

Lilith soltó una risa seca.

—¿Para qué?

Silencio.

—¿Para que vuelvan a perder muestras?

Pasó otra hoja.

—¿O para que vuelvan a etiquetar organismos vivos como "plantas desconocidas"?

Nadie respondió.

—No.

Su voz se volvió completamente fría.

—Trabajaré sola.

La incompetencia de algunos miembros ya ha retrasado suficiente esta misión.

No permitiré que vuelva a ocurrir.

Aunque nunca lo admitiría en voz alta...

Parte del fracaso inicial también había sido suyo.

Pero resultaba mucho más sencillo culpar al resto.

Siempre lo era.

Lilith acomodó el transmisor.

—Otro asunto.

Su tono cambió.

Mucho más serio.

—Sé que hubo una filtración de información.

La radio quedó completamente muda.

—Todavía no es suficiente para comprometer los proyectos principales...

...pero alguien habló más de la cuenta.

Apoyó lentamente una mano sobre su rifle.

—No pienso iniciar una investigación desde aquí.

Cuando regrese al laboratorio...

...me encargaré personalmente del responsable.

No necesito recordarles cuál es el castigo por romper un acuerdo de confidencialidad.

Nadie hizo preguntas.

Solo se escuchó una respiración nerviosa.

—También he recibido informes de que algunos superiores preguntan constantemente por mi ausencia.

Lilith rodó los ojos.

—Respondan exactamente lo mismo de siempre.

"Trabajo de campo."

Nada más.

Si alguien de menor rango intenta averiguar algo...

...manténganlo alejado.

Y si alguien insiste demasiado...

...anótenlo.

Las personas curiosas suelen convertirse en problemas.

Otro investigador habló con timidez.

—Directora... dentro de un mes será la celebración anual de la empresa.

Lilith hojeó rápidamente su agenda.

—Lo sé.

La celebración se realizará en el punto de reunión.

Asistiré únicamente para presentar la conferencia correspondiente y revisar el progreso de los proyectos.

No permaneceré más tiempo del necesario.

Quiero todos los informes completos antes de mi llegada.

Especialmente los relacionados con:

Proyecto [CENSURADO].

Proyecto [CENSURADO].

Proyecto [CENSURADO].

El silencio volvió a instalarse.

—Mientras permanezca fuera del laboratorio...

...el señor [CENSURADO] asumirá temporalmente la dirección.

Cualquier orden emitida por él deberá considerarse una orden emitida por mí.

Quien decida ignorarla...

...puede empezar a preparar su renuncia.

O algo peor.

Lilith apagó la radio.

El bosque volvió a quedar en silencio.

Después abrió un cuaderno mucho más grueso.

En la portada solo podía leerse:

Registro de Campo.

Abrió la primera página.

"Día 1"

El Bosque Negro no es lo que esperaba.

Durante las primeras jornadas no encontré evidencia significativa de actividad anómala.

La fauna mantiene patrones relativamente normales.

Los depredadores cazan.

Los herbívoros migran.

Las aves siguen rutas estables.

Sin embargo...

Existe algo curioso.

Los animales parecen desperdiciar menos energía que los humanos.

Ninguno permanece inmóvil durante horas.

Ninguno muestra conductas prolongadas de estrés.

Descansan únicamente el tiempo necesario antes de continuar con su rutina.

Resulta irónico.

Parece que los animales han aprendido a escapar de aquello que las personas llaman depresión.

No constituye una anomalía.

Solo una observación.

"Día 5"

He comenzado un registro sistemático de fenómenos menores.

La mayoría probablemente tengan una explicación biológica.

O eso espero.

Observación A-03.

Pequeños insectos negros forman círculos casi perfectos alrededor de determinados árboles durante exactamente ocho minutos antes del amanecer.

No encontré alimento en el centro del círculo.

Hipótesis:

Podrían responder a campos electromagnéticos producidos por minerales subterráneos.

La teoría requiere más pruebas.

Observación A-07.

Una especie de hongo blanco emite un brillo tenue durante unos segundos después de apagar cualquier fuente de luz cercana.

No genera calor.

No parece bioluminiscencia convencional.

Recolecté tres muestras.

Dos desaparecieron durante la noche.

La tercera continúa almacenada.

No entiendo cómo.

Observación A-11.

Varias aves abandonan completamente una zona del bosque exactamente veinte minutos antes de que aparezca la niebla.

No reaccionan al viento.

Ni a depredadores.

Simplemente...

...se van.

Como si supieran algo que yo todavía no.

"Día 10"

Hoy finalmente crucé los límites del llamado Bosque Negro.

La diferencia ambiental resulta evidente.

La niebla aparece de forma mucho más rápida que en cualquier bosque cercano.

Mi primera hipótesis es relativamente sencilla.

La enorme densidad vegetal reduce considerablemente la circulación del aire.

La humedad queda atrapada entre los árboles y desciende rápidamente cuando baja la temperatura.

Sin embargo...

La velocidad con la que aparece continúa siendo demasiado alta para un proceso completamente natural.

Necesito más datos.

Los llamados árboles negros constituyen la especie dominante del ecosistema.

Su corteza posee una coloración extremadamente oscura.

Absorben una cantidad de luz superior a la observada en especies similares.

No sé si se trata únicamente de un pigmento diferente...

...o de otra adaptación biológica.

Todavía es pronto para afirmarlo.

Lo verdaderamente interesante no son los árboles.

Sino lo que ocurre alrededor de ellos.

La vegetación cercana crece con una rapidez notablemente superior.

Los arbustos presentan hojas más grandes.

Las raíces son más profundas.

Incluso el musgo parece desarrollarse con mayor facilidad.

Es posible que estos árboles alteren la composición química del suelo mediante algún compuesto todavía desconocido.

Si mi hipótesis resulta correcta...

Todo el Bosque Negro podría depender directamente de ellos.

Otra curiosidad.

He observado varios animales lamiendo una sustancia que brota de la corteza.

Savia.

Decidí recoger una muestra.

La textura recuerda a una resina extremadamente viscosa.

Su sabor...

Sorprendentemente dulce.

Aunque contiene una concentración tan elevada de azúcares complejos y compuestos resinosos que resulta difícil de tragar.

Se adhiere prácticamente a cualquier superficie.

Incluso húmeda.

Probablemente actúe como mecanismo de defensa frente a insectos...

O quizá cumpla otra función que aún desconozco.

La vegetación de este lugar resulta extrañamente contradictoria.

Por momentos parece un ecosistema tranquilo.

En otros...

Tiene la apariencia de querer tragarse al visitante.

Empiezo a comprender por qué tantas expediciones terminan perdiéndose.

No hace falta que el bosque te persiga.

Basta con que deje de parecer el mismo lugar durante unos minutos.

"Día 24"

Hoy ocurrió el primer incidente digno de ser registrado como posible anomalía.

Llevaba aproximadamente una hora siguiendo a un venado adulto.

Su comportamiento parecía normal.

Mi intención inicial era únicamente ahuyentarlo para observar su ruta de escape.

El animal dejó de caminar.

Giró lentamente la cabeza.

Y permaneció inmóvil.

No había miedo.

No había curiosidad.

Solo...

Una mirada completamente vacía.

Por un instante tuve la impresión de que me estaba observando a mí.

No como un animal.

Sino como si intentara reconocerme.

Avancé un paso.

El venado también.

Entonces ocurrió.

En lugar de huir...

Corrió directamente hacia mí.

El venado recorrió varios metros en apenas unos segundos.

Su velocidad superaba la de un ejemplar adulto registrado para esta especie.

Rodé hacia un costado antes del impacto.

Disparé.

El proyectil atravesó la niebla.

Falló.

El animal volvió a cambiar de dirección con una rapidez poco natural.

Disparé por segunda vez.

Esta vez el proyectil rozó uno de sus cuernos.

El impacto hizo que parte del asta se desprendiera.

Esperaba encontrar tejido óseo.

No fue así.

Bajo el cuerno apareció otra estructura.

No era un segundo cuerno.

Parecía...

...una rama.

Con pequeñas bifurcaciones.

Como si hubiera comenzado a crecer madera en lugar de hueso.

El venado no mostró dolor.

Ni miedo.

Solo continuó observándome.

Su mirada permanecía completamente vacía.

Por primera vez en muchos años...

...sentí que el animal me estaba evaluando a mí.

No al revés.

—¿Qué eres exactamente...? —pregunté.

Naturalmente...

No respondió.

Preparé otro disparo.

El venado dio un paso hacia atrás.

Después otro.

Y desapareció lentamente entre la niebla.

Los sonidos del bosque regresaron casi al instante.

Los pájaros volvieron a cantar.

El viento volvió a mover las ramas.

Como si nada hubiera ocurrido.

No encontré rastros suficientes para seguirlo.

Solo algunas gotas de sangre mezcladas con fragmentos de aquella extraña estructura semejante a una rama.

Recogí ambas muestras.

Todavía no puedo clasificarlas.

No descarto una mutación.

Tampoco una anomalía.

"Día 26"

Desde el encuentro con el venado he retrasado considerablemente la misión principal.

Cada vez que intento retomar mi objetivo...

...encuentro algo nuevo.

Hoy descubrí unas ruinas.

No aparecen en ninguno de los mapas proporcionados por el laboratorio.

La piedra presenta un desgaste considerable.

La vegetación prácticamente ha devorado la estructura.

No encontré restos humanos recientes.

Ni señales de ocupación.

Solo silencio.

Resulta extraño.

Alguien construyó aquello.

Alguien vivió allí.

Y después...

...simplemente desapareció.

Tomé fotografías y marqué la ubicación.

Aunque debo admitir algo que rara vez escribiría en un informe.

Cuando intenté regresar...

...tardé más de una hora en encontrar mi propio campamento.

Empiezo a perder la noción de las distancias.

Hay lugares que juraría haber recorrido dos veces.

Árboles que parecen cambiar de posición.

Senderos que desaparecen.

Lo atribuyo al cansancio.

Por ahora.

"Día 27"

He comenzado a depender más de las marcas que dejo sobre los árboles.

No porque tema perderme.

Sino porque el bosque parece distinto cada mañana.

Es absurdo.

Los árboles no caminan.

Las montañas tampoco.

Y, sin embargo...

Cada vez necesito más tiempo para orientarme.

"Una Anotación personal"

Anoche descansé cerca de una pequeña caída de agua.

El lugar me resultaba extrañamente familiar.

No recordaba haber estado allí antes.

Quizá simplemente todos los ríos terminan pareciéndose.

Las luciérnagas cubrieron el bosque durante varias horas.

Fue...

Agradable.

No suele ocurrirme.

Mientras las observaba recordé a mi hijo.

Probablemente ahora mismo esté intentando reparar algún aparato del laboratorio sin permiso.

Siempre le gustó desmontar cosas para entender cómo funcionaban.

No destaca por su fuerza.

Nunca lo hizo.

Pero sabe construir soluciones donde otros solo encuentran problemas.

Supongo que eso basta.

Ser madre continúa resultándome un trabajo mucho más agotador que dirigir un laboratorio.

Mi padre solía repetirme una frase.

"Nada en este mundo es perfecto."

Cuando era niña no entendía qué quería decir.

Ahora sí.

Las anomalías existen porque la naturaleza también comete errores.

Errores que evolucionan.

Errores que sobreviven.

Errores que terminan creyendo que pertenecen a este mundo.

La mayoría de personas sentiría curiosidad.

Yo no.

Siento rechazo.

No porque sean diferentes.

Sino porque rompen el equilibrio.

Cada anomalía que permanece libre representa una variable imposible de controlar.

Y una sociedad basada en variables imposibles...

...está destinada al colapso.

Muchos creen que disfruto el trabajo administrativo.

Se equivocan.

Los informes.

Las reuniones.

Los presupuestos.

Todo eso solo existe para mantener funcionando aquello que realmente importa.

La caza.

La investigación.

La captura.

Desde pequeña admiré a quienes mantenían a la población a salvo sin recibir reconocimiento alguno.

Mi padre fue uno de ellos.

Su antiguo rifle continúa acompañándome.

Aunque apenas conserva piezas originales.

Reemplacé el cañón por una aleación más ligera.

Rediseñé el sistema de retroceso para mejorar la precisión.

Añadí un mecanismo de intercambio rápido de munición dependiendo del tipo de organismo observado.

No es un arma creada para matar.

Es un instrumento científico.

Cada disparo proporciona información.

Y la información...

...vale más que cualquier trofeo.

La población jamás debería conocer la existencia de estas criaturas.

No porque entren en pánico.

Eso sería temporal.

El verdadero problema aparecería después.

Fanáticos.

Mercenarios.

Coleccionistas.

Gobiernos.

Todos intentarían utilizarlas.

Ninguna especie extraordinaria sobreviviría mucho tiempo.

Ni tampoco nuestra sociedad.

A veces...

La ignorancia también protege.

"Día 30"

Hoy ocurrió algo que no puedo explicar.

No era un animal.

No era un adulto.

Era...

Un niño.

Lo observé durante apenas unos segundos entre los árboles.

Cabello castaño o cafe...

Pequeña estatura.

Vestía una capa demasiado grande para él.

Sobre su cabeza sobresalían unos cuernos semejantes a los de un ciervo.

No pude verle el rostro.

Llevaba una máscara.

Pensé que podía tratarse de una ilusión provocada por el cansancio.

Hasta que volvió a moverse.

Corrí tras él.

Su velocidad resultaba imposible para un niño o eso creo...

Durante varios minutos seguí sus huellas.

Después...

Desapareció.

No encontré pisadas.

No encontré sangre.

No encontré olor.

Nada.

Como si nunca hubiera estado allí.

Hipótesis preliminar.

Si realmente observé lo que creo haber visto...

Podría tratarse de un wendigo puro.

La probabilidad es extremadamente baja.

Los registros indican que esa clase de organismos debería encontrarse prácticamente extinta.

Existe la posibilidad de que sea una variante desconocida.

O que el aislamiento del Bosque Negro haya permitido la supervivencia de un linaje que el laboratorio desconoce.

Necesito pruebas.

Muchas más pruebas.

Hasta hoy creía que únicamente estaba buscando una anomalía concreta.

Ahora ya no estoy tan segura.

El bosque guarda demasiados secretos.

Y por primera vez desde que comenzó esta expedición...

Tengo la sensación de que mi verdadera misión acaba de empezar....

#Dato curioso del dia:

A diferencia de lo que dice el mito, las ovejas no son tan "tontas". Son animales bastante inteligentes, capaces de aprender recorridos complejos, resolver problemas sencillos y recordar experiencias durante años.

Ademas las ovejas son capaces de encontrar el camino de regreso a lugares que visitaron mucho tiempo atrás gracias a su excelente memoria.

u/Suspicious_Law_8380 — 20 days ago

"Reporte Confidencial Recuperado: Expedición al Bosque Negro" (reporte de Lilith + Rediseño + Una mini biografía + Dato curioso del dia)

Hola buenas ehhh es algo inesperado probablemente pero ya volví al menos por unos minutos pero hoy traje unos de los dibujos que debía aunque en este caso era un merecido rediseño a lilith (porque digamos que en el anterior estaba horrible XD) pero creo que seria eso lo unico que tengo que decir...

ehhh creo que otra cosa seria que probablemente mañana haya otro dibujo inesperado aunque sera sobre alguien y un idiota pero mañana subiré eso ,este dibujo lo iba subir ayer pero llege muy tarde a casa pero dibujo de hoy y mañana ya estaban listos solo que no quiero subir todo el mismo dia.

Creo que hay seria todo.. espero que disfruten este contendio algo raro pero es algo para variar creo.

:)

#REPORTE DE CAMPO N.º 01:

"Clasificación: Nivel IV — Confidencial"

Autora: Dra. Lilith Ashcroft

Cargo: [censurado]

Ubicación: [censurado]

Destino: [censurado]

Estado: ¿activo?

El transmisor de radio emitió un breve zumbido antes de estabilizar la señal.

Lilith terminó de ajustar la antena improvisada sobre una roca y tomó el micrófono.

Su pequeño campamento apenas consistía en una tienda militar, varias cajas metálicas llenas de muestras biológicas y un escritorio plegable cubierto de mapas, fotografías y apuntes.

Alrededor solo había árboles negros.

Y silencio.

—Aquí la directora Ashcroft. Comenzando reporte diario.

Unos segundos después llegó la respuesta.

—Directora... por fin conseguimos comunicación.

—Más les vale aprovecharla.

Hubo un pequeño silencio incómodo.

—¿Cuál es el estado de la misión?

Lilith levantó la vista hacia el bosque.

—Más compleja de lo previsto.

Sacó un cuaderno y pasó varias páginas llenas de dibujos anatómicos, mapas y anotaciones.

—La búsqueda inicial se ha convertido en una investigación de campo mucho mayor. Permaneceré viviendo en el bosque durante tiempo indefinido.

Del otro lado alguien preguntó con cautela:

—¿Deberíamos enviar un equipo de apoyo?

Lilith soltó una risa seca.

—¿Para qué?

Silencio.

—¿Para que vuelvan a perder muestras?

Pasó otra hoja.

—¿O para que vuelvan a etiquetar organismos vivos como "plantas desconocidas"?

Nadie respondió.

—No.

Su voz se volvió completamente fría.

—Trabajaré sola.

La incompetencia de algunos miembros ya ha retrasado suficiente esta misión.

No permitiré que vuelva a ocurrir.

Aunque nunca lo admitiría en voz alta...

Parte del fracaso inicial también había sido suyo.

Pero resultaba mucho más sencillo culpar al resto.

Siempre lo era.

Lilith acomodó el transmisor.

—Otro asunto.

Su tono cambió.

Mucho más serio.

—Sé que hubo una filtración de información.

La radio quedó completamente muda.

—Todavía no es suficiente para comprometer los proyectos principales...

...pero alguien habló más de la cuenta.

Apoyó lentamente una mano sobre su rifle.

—No pienso iniciar una investigación desde aquí.

Cuando regrese al laboratorio...

...me encargaré personalmente del responsable.

No necesito recordarles cuál es el castigo por romper un acuerdo de confidencialidad.

Nadie hizo preguntas.

Solo se escuchó una respiración nerviosa.

—También he recibido informes de que algunos superiores preguntan constantemente por mi ausencia.

Lilith rodó los ojos.

—Respondan exactamente lo mismo de siempre.

"Trabajo de campo."

Nada más.

Si alguien de menor rango intenta averiguar algo...

...manténganlo alejado.

Y si alguien insiste demasiado...

...anótenlo.

Las personas curiosas suelen convertirse en problemas.

Otro investigador habló con timidez.

—Directora... dentro de un mes será la celebración anual de la empresa.

Lilith hojeó rápidamente su agenda.

—Lo sé.

La celebración se realizará en el punto de reunión.

Asistiré únicamente para presentar la conferencia correspondiente y revisar el progreso de los proyectos.

No permaneceré más tiempo del necesario.

Quiero todos los informes completos antes de mi llegada.

Especialmente los relacionados con:

Proyecto [CENSURADO].

Proyecto [CENSURADO].

Proyecto [CENSURADO].

El silencio volvió a instalarse.

—Mientras permanezca fuera del laboratorio...

...el señor [CENSURADO] asumirá temporalmente la dirección.

Cualquier orden emitida por él deberá considerarse una orden emitida por mí.

Quien decida ignorarla...

...puede empezar a preparar su renuncia.

O algo peor.

Lilith apagó la radio.

El bosque volvió a quedar en silencio.

Después abrió un cuaderno mucho más grueso.

En la portada solo podía leerse:

Registro de Campo.

Abrió la primera página.

"Día 1"

El Bosque Negro no es lo que esperaba.

Durante las primeras jornadas no encontré evidencia significativa de actividad anómala.

La fauna mantiene patrones relativamente normales.

Los depredadores cazan.

Los herbívoros migran.

Las aves siguen rutas estables.

Sin embargo...

Existe algo curioso.

Los animales parecen desperdiciar menos energía que los humanos.

Ninguno permanece inmóvil durante horas.

Ninguno muestra conductas prolongadas de estrés.

Descansan únicamente el tiempo necesario antes de continuar con su rutina.

Resulta irónico.

Parece que los animales han aprendido a escapar de aquello que las personas llaman depresión.

No constituye una anomalía.

Solo una observación.

"Día 5"

He comenzado un registro sistemático de fenómenos menores.

La mayoría probablemente tengan una explicación biológica.

O eso espero.

Observación A-03.

Pequeños insectos negros forman círculos casi perfectos alrededor de determinados árboles durante exactamente ocho minutos antes del amanecer.

No encontré alimento en el centro del círculo.

Hipótesis:

Podrían responder a campos electromagnéticos producidos por minerales subterráneos.

La teoría requiere más pruebas.

Observación A-07.

Una especie de hongo blanco emite un brillo tenue durante unos segundos después de apagar cualquier fuente de luz cercana.

No genera calor.

No parece bioluminiscencia convencional.

Recolecté tres muestras.

Dos desaparecieron durante la noche.

La tercera continúa almacenada.

No entiendo cómo.

Observación A-11.

Varias aves abandonan completamente una zona del bosque exactamente veinte minutos antes de que aparezca la niebla.

No reaccionan al viento.

Ni a depredadores.

Simplemente...

...se van.

Como si supieran algo que yo todavía no.

"Día 10"

Hoy finalmente crucé los límites del llamado Bosque Negro.

La diferencia ambiental resulta evidente.

La niebla aparece de forma mucho más rápida que en cualquier bosque cercano.

Mi primera hipótesis es relativamente sencilla.

La enorme densidad vegetal reduce considerablemente la circulación del aire.

La humedad queda atrapada entre los árboles y desciende rápidamente cuando baja la temperatura.

Sin embargo...

La velocidad con la que aparece continúa siendo demasiado alta para un proceso completamente natural.

Necesito más datos.

Los llamados árboles negros constituyen la especie dominante del ecosistema.

Su corteza posee una coloración extremadamente oscura.

Absorben una cantidad de luz superior a la observada en especies similares.

No sé si se trata únicamente de un pigmento diferente...

...o de otra adaptación biológica.

Todavía es pronto para afirmarlo.

Lo verdaderamente interesante no son los árboles.

Sino lo que ocurre alrededor de ellos.

La vegetación cercana crece con una rapidez notablemente superior.

Los arbustos presentan hojas más grandes.

Las raíces son más profundas.

Incluso el musgo parece desarrollarse con mayor facilidad.

Es posible que estos árboles alteren la composición química del suelo mediante algún compuesto todavía desconocido.

Si mi hipótesis resulta correcta...

Todo el Bosque Negro podría depender directamente de ellos.

Otra curiosidad.

He observado varios animales lamiendo una sustancia que brota de la corteza.

Savia.

Decidí recoger una muestra.

La textura recuerda a una resina extremadamente viscosa.

Su sabor...

Sorprendentemente dulce.

Aunque contiene una concentración tan elevada de azúcares complejos y compuestos resinosos que resulta difícil de tragar.

Se adhiere prácticamente a cualquier superficie.

Incluso húmeda.

Probablemente actúe como mecanismo de defensa frente a insectos...

O quizá cumpla otra función que aún desconozco.

La vegetación de este lugar resulta extrañamente contradictoria.

Por momentos parece un ecosistema tranquilo.

En otros...

Tiene la apariencia de querer tragarse al visitante.

Empiezo a comprender por qué tantas expediciones terminan perdiéndose.

No hace falta que el bosque te persiga.

Basta con que deje de parecer el mismo lugar durante unos minutos.

"Día 24"

Hoy ocurrió el primer incidente digno de ser registrado como posible anomalía.

Llevaba aproximadamente una hora siguiendo a un venado adulto.

Su comportamiento parecía normal.

Mi intención inicial era únicamente ahuyentarlo para observar su ruta de escape.

El animal dejó de caminar.

Giró lentamente la cabeza.

Y permaneció inmóvil.

No había miedo.

No había curiosidad.

Solo...

Una mirada completamente vacía.

Por un instante tuve la impresión de que me estaba observando a mí.

No como un animal.

Sino como si intentara reconocerme.

Avancé un paso.

El venado también.

Entonces ocurrió.

En lugar de huir...

Corrió directamente hacia mí.

El venado recorrió varios metros en apenas unos segundos.

Su velocidad superaba la de un ejemplar adulto registrado para esta especie.

Rodé hacia un costado antes del impacto.

Disparé.

El proyectil atravesó la niebla.

Falló.

El animal volvió a cambiar de dirección con una rapidez poco natural.

Disparé por segunda vez.

Esta vez el proyectil rozó uno de sus cuernos.

El impacto hizo que parte del asta se desprendiera.

Esperaba encontrar tejido óseo.

No fue así.

Bajo el cuerno apareció otra estructura.

No era un segundo cuerno.

Parecía...

...una rama.

Con pequeñas bifurcaciones.

Como si hubiera comenzado a crecer madera en lugar de hueso.

El venado no mostró dolor.

Ni miedo.

Solo continuó observándome.

Su mirada permanecía completamente vacía.

Por primera vez en muchos años...

...sentí que el animal me estaba evaluando a mí.

No al revés.

—¿Qué eres exactamente...? —pregunté.

Naturalmente...

No respondió.

Preparé otro disparo.

El venado dio un paso hacia atrás.

Después otro.

Y desapareció lentamente entre la niebla.

Los sonidos del bosque regresaron casi al instante.

Los pájaros volvieron a cantar.

El viento volvió a mover las ramas.

Como si nada hubiera ocurrido.

No encontré rastros suficientes para seguirlo.

Solo algunas gotas de sangre mezcladas con fragmentos de aquella extraña estructura semejante a una rama.

Recogí ambas muestras.

Todavía no puedo clasificarlas.

No descarto una mutación.

Tampoco una anomalía.

"Día 26"

Desde el encuentro con el venado he retrasado considerablemente la misión principal.

Cada vez que intento retomar mi objetivo...

...encuentro algo nuevo.

Hoy descubrí unas ruinas.

No aparecen en ninguno de los mapas proporcionados por el laboratorio.

La piedra presenta un desgaste considerable.

La vegetación prácticamente ha devorado la estructura.

No encontré restos humanos recientes.

Ni señales de ocupación.

Solo silencio.

Resulta extraño.

Alguien construyó aquello.

Alguien vivió allí.

Y después...

...simplemente desapareció.

Tomé fotografías y marqué la ubicación.

Aunque debo admitir algo que rara vez escribiría en un informe.

Cuando intenté regresar...

...tardé más de una hora en encontrar mi propio campamento.

Empiezo a perder la noción de las distancias.

Hay lugares que juraría haber recorrido dos veces.

Árboles que parecen cambiar de posición.

Senderos que desaparecen.

Lo atribuyo al cansancio.

Por ahora.

"Día 27"

He comenzado a depender más de las marcas que dejo sobre los árboles.

No porque tema perderme.

Sino porque el bosque parece distinto cada mañana.

Es absurdo.

Los árboles no caminan.

Las montañas tampoco.

Y, sin embargo...

Cada vez necesito más tiempo para orientarme.

"Una Anotación personal"

Anoche descansé cerca de una pequeña caída de agua.

El lugar me resultaba extrañamente familiar.

No recordaba haber estado allí antes.

Quizá simplemente todos los ríos terminan pareciéndose.

Las luciérnagas cubrieron el bosque durante varias horas.

Fue...

Agradable.

No suele ocurrirme.

Mientras las observaba recordé a mi hijo.

Probablemente ahora mismo esté intentando reparar algún aparato del laboratorio sin permiso.

Siempre le gustó desmontar cosas para entender cómo funcionaban.

No destaca por su fuerza.

Nunca lo hizo.

Pero sabe construir soluciones donde otros solo encuentran problemas.

Supongo que eso basta.

Ser madre continúa resultándome un trabajo mucho más agotador que dirigir un laboratorio.

Mi padre solía repetirme una frase.

"Nada en este mundo es perfecto."

Cuando era niña no entendía qué quería decir.

Ahora sí.

Las anomalías existen porque la naturaleza también comete errores.

Errores que evolucionan.

Errores que sobreviven.

Errores que terminan creyendo que pertenecen a este mundo.

La mayoría de personas sentiría curiosidad.

Yo no.

Siento rechazo.

No porque sean diferentes.

Sino porque rompen el equilibrio.

Cada anomalía que permanece libre representa una variable imposible de controlar.

Y una sociedad basada en variables imposibles...

...está destinada al colapso.

Muchos creen que disfruto el trabajo administrativo.

Se equivocan.

Los informes.

Las reuniones.

Los presupuestos.

Todo eso solo existe para mantener funcionando aquello que realmente importa.

La caza.

La investigación.

La captura.

Desde pequeña admiré a quienes mantenían a la población a salvo sin recibir reconocimiento alguno.

Mi padre fue uno de ellos.

Su antiguo rifle continúa acompañándome.

Aunque apenas conserva piezas originales.

Reemplacé el cañón por una aleación más ligera.

Rediseñé el sistema de retroceso para mejorar la precisión.

Añadí un mecanismo de intercambio rápido de munición dependiendo del tipo de organismo observado.

No es un arma creada para matar.

Es un instrumento científico.

Cada disparo proporciona información.

Y la información...

...vale más que cualquier trofeo.

La población jamás debería conocer la existencia de estas criaturas.

No porque entren en pánico.

Eso sería temporal.

El verdadero problema aparecería después.

Fanáticos.

Mercenarios.

Coleccionistas.

Gobiernos.

Todos intentarían utilizarlas.

Ninguna especie extraordinaria sobreviviría mucho tiempo.

Ni tampoco nuestra sociedad.

A veces...

La ignorancia también protege.

"Día 30"

Hoy ocurrió algo que no puedo explicar.

No era un animal.

No era un adulto.

Era...

Un niño.

Lo observé durante apenas unos segundos entre los árboles.

Cabello castaño o cafe...

Pequeña estatura.

Vestía una capa demasiado grande para él.

Sobre su cabeza sobresalían unos cuernos semejantes a los de un ciervo.

No pude verle el rostro.

Llevaba una máscara.

Pensé que podía tratarse de una ilusión provocada por el cansancio.

Hasta que volvió a moverse.

Corrí tras él.

Su velocidad resultaba imposible para un niño o eso creo...

Durante varios minutos seguí sus huellas.

Después...

Desapareció.

No encontré pisadas.

No encontré sangre.

No encontré olor.

Nada.

Como si nunca hubiera estado allí.

Hipótesis preliminar.

Si realmente observé lo que creo haber visto...

Podría tratarse de un wendigo puro.

La probabilidad es extremadamente baja.

Los registros indican que esa clase de organismos debería encontrarse prácticamente extinta.

Existe la posibilidad de que sea una variante desconocida.

O que el aislamiento del Bosque Negro haya permitido la supervivencia de un linaje que el laboratorio desconoce.

Necesito pruebas.

Muchas más pruebas.

Hasta hoy creía que únicamente estaba buscando una anomalía concreta.

Ahora ya no estoy tan segura.

El bosque guarda demasiados secretos.

Y por primera vez desde que comenzó esta expedición...

Tengo la sensación de que mi verdadera misión acaba de empezar....

#Dato curioso del dia:

A diferencia de lo que dice el mito, las ovejas no son tan "tontas". Son animales bastante inteligentes, capaces de aprender recorridos complejos, resolver problemas sencillos y recordar experiencias durante años.

Ademas las ovejas son capaces de encontrar el camino de regreso a lugares que visitaron mucho tiempo atrás gracias a su excelente memoria.

u/Suspicious_Law_8380 — 20 days ago

"Reporte Confidencial Recuperado: Expedición al Bosque Negro" (reporte de Lilith + Rediseño + Una mini biografía + Dato curioso del dia)

Hola buenas ehhh es algo inesperado probablemente pero ya volví al menos por unos minutos pero hoy traje unos de los dibujos que debía aunque en este caso era un merecido rediseño a lilith (porque digamos que en el anterior estaba horrible XD) pero creo que seria eso lo unico que tengo que decir...

ehhh creo que otra cosa seria que probablemente mañana haya otro dibujo inesperado aunque sera sobre alguien y un idiota pero mañana subiré eso ,este dibujo lo iba subir ayer pero llege muy tarde a casa pero dibujo de hoy y mañana ya estaban listos solo que no quiero subir todo el mismo dia.

Creo que hay seria todo.. espero que disfruten este contendio algo raro pero es algo para variar creo.

:)

#REPORTE DE CAMPO N.º 01:

"Clasificación: Nivel IV — Confidencial"

Autora: Dra. Lilith Ashcroft

Cargo: [censurado]

Ubicación: [censurado]

Destino: [censurado]

Estado: ¿activo?

El transmisor de radio emitió un breve zumbido antes de estabilizar la señal.

Lilith terminó de ajustar la antena improvisada sobre una roca y tomó el micrófono.

Su pequeño campamento apenas consistía en una tienda militar, varias cajas metálicas llenas de muestras biológicas y un escritorio plegable cubierto de mapas, fotografías y apuntes.

Alrededor solo había árboles negros.

Y silencio.

—Aquí la directora Ashcroft. Comenzando reporte diario.

Unos segundos después llegó la respuesta.

—Directora... por fin conseguimos comunicación.

—Más les vale aprovecharla.

Hubo un pequeño silencio incómodo.

—¿Cuál es el estado de la misión?

Lilith levantó la vista hacia el bosque.

—Más compleja de lo previsto.

Sacó un cuaderno y pasó varias páginas llenas de dibujos anatómicos, mapas y anotaciones.

—La búsqueda inicial se ha convertido en una investigación de campo mucho mayor. Permaneceré viviendo en el bosque durante tiempo indefinido.

Del otro lado alguien preguntó con cautela:

—¿Deberíamos enviar un equipo de apoyo?

Lilith soltó una risa seca.

—¿Para qué?

Silencio.

—¿Para que vuelvan a perder muestras?

Pasó otra hoja.

—¿O para que vuelvan a etiquetar organismos vivos como "plantas desconocidas"?

Nadie respondió.

—No.

Su voz se volvió completamente fría.

—Trabajaré sola.

La incompetencia de algunos miembros ya ha retrasado suficiente esta misión.

No permitiré que vuelva a ocurrir.

Aunque nunca lo admitiría en voz alta...

Parte del fracaso inicial también había sido suyo.

Pero resultaba mucho más sencillo culpar al resto.

Siempre lo era.

Lilith acomodó el transmisor.

—Otro asunto.

Su tono cambió.

Mucho más serio.

—Sé que hubo una filtración de información.

La radio quedó completamente muda.

—Todavía no es suficiente para comprometer los proyectos principales...

...pero alguien habló más de la cuenta.

Apoyó lentamente una mano sobre su rifle.

—No pienso iniciar una investigación desde aquí.

Cuando regrese al laboratorio...

...me encargaré personalmente del responsable.

No necesito recordarles cuál es el castigo por romper un acuerdo de confidencialidad.

Nadie hizo preguntas.

Solo se escuchó una respiración nerviosa.

—También he recibido informes de que algunos superiores preguntan constantemente por mi ausencia.

Lilith rodó los ojos.

—Respondan exactamente lo mismo de siempre.

"Trabajo de campo."

Nada más.

Si alguien de menor rango intenta averiguar algo...

...manténganlo alejado.

Y si alguien insiste demasiado...

...anótenlo.

Las personas curiosas suelen convertirse en problemas.

Otro investigador habló con timidez.

—Directora... dentro de un mes será la celebración anual de la empresa.

Lilith hojeó rápidamente su agenda.

—Lo sé.

La celebración se realizará en el punto de reunión.

Asistiré únicamente para presentar la conferencia correspondiente y revisar el progreso de los proyectos.

No permaneceré más tiempo del necesario.

Quiero todos los informes completos antes de mi llegada.

Especialmente los relacionados con:

Proyecto [CENSURADO].

Proyecto [CENSURADO].

Proyecto [CENSURADO].

El silencio volvió a instalarse.

—Mientras permanezca fuera del laboratorio...

...el señor [CENSURADO] asumirá temporalmente la dirección.

Cualquier orden emitida por él deberá considerarse una orden emitida por mí.

Quien decida ignorarla...

...puede empezar a preparar su renuncia.

O algo peor.

Lilith apagó la radio.

El bosque volvió a quedar en silencio.

Después abrió un cuaderno mucho más grueso.

En la portada solo podía leerse:

Registro de Campo.

Abrió la primera página.

"Día 1"

El Bosque Negro no es lo que esperaba.

Durante las primeras jornadas no encontré evidencia significativa de actividad anómala.

La fauna mantiene patrones relativamente normales.

Los depredadores cazan.

Los herbívoros migran.

Las aves siguen rutas estables.

Sin embargo...

Existe algo curioso.

Los animales parecen desperdiciar menos energía que los humanos.

Ninguno permanece inmóvil durante horas.

Ninguno muestra conductas prolongadas de estrés.

Descansan únicamente el tiempo necesario antes de continuar con su rutina.

Resulta irónico.

Parece que los animales han aprendido a escapar de aquello que las personas llaman depresión.

No constituye una anomalía.

Solo una observación.

"Día 5"

He comenzado un registro sistemático de fenómenos menores.

La mayoría probablemente tengan una explicación biológica.

O eso espero.

Observación A-03.

Pequeños insectos negros forman círculos casi perfectos alrededor de determinados árboles durante exactamente ocho minutos antes del amanecer.

No encontré alimento en el centro del círculo.

Hipótesis:

Podrían responder a campos electromagnéticos producidos por minerales subterráneos.

La teoría requiere más pruebas.

Observación A-07.

Una especie de hongo blanco emite un brillo tenue durante unos segundos después de apagar cualquier fuente de luz cercana.

No genera calor.

No parece bioluminiscencia convencional.

Recolecté tres muestras.

Dos desaparecieron durante la noche.

La tercera continúa almacenada.

No entiendo cómo.

Observación A-11.

Varias aves abandonan completamente una zona del bosque exactamente veinte minutos antes de que aparezca la niebla.

No reaccionan al viento.

Ni a depredadores.

Simplemente...

...se van.

Como si supieran algo que yo todavía no.

"Día 10"

Hoy finalmente crucé los límites del llamado Bosque Negro.

La diferencia ambiental resulta evidente.

La niebla aparece de forma mucho más rápida que en cualquier bosque cercano.

Mi primera hipótesis es relativamente sencilla.

La enorme densidad vegetal reduce considerablemente la circulación del aire.

La humedad queda atrapada entre los árboles y desciende rápidamente cuando baja la temperatura.

Sin embargo...

La velocidad con la que aparece continúa siendo demasiado alta para un proceso completamente natural.

Necesito más datos.

Los llamados árboles negros constituyen la especie dominante del ecosistema.

Su corteza posee una coloración extremadamente oscura.

Absorben una cantidad de luz superior a la observada en especies similares.

No sé si se trata únicamente de un pigmento diferente...

...o de otra adaptación biológica.

Todavía es pronto para afirmarlo.

Lo verdaderamente interesante no son los árboles.

Sino lo que ocurre alrededor de ellos.

La vegetación cercana crece con una rapidez notablemente superior.

Los arbustos presentan hojas más grandes.

Las raíces son más profundas.

Incluso el musgo parece desarrollarse con mayor facilidad.

Es posible que estos árboles alteren la composición química del suelo mediante algún compuesto todavía desconocido.

Si mi hipótesis resulta correcta...

Todo el Bosque Negro podría depender directamente de ellos.

Otra curiosidad.

He observado varios animales lamiendo una sustancia que brota de la corteza.

Savia.

Decidí recoger una muestra.

La textura recuerda a una resina extremadamente viscosa.

Su sabor...

Sorprendentemente dulce.

Aunque contiene una concentración tan elevada de azúcares complejos y compuestos resinosos que resulta difícil de tragar.

Se adhiere prácticamente a cualquier superficie.

Incluso húmeda.

Probablemente actúe como mecanismo de defensa frente a insectos...

O quizá cumpla otra función que aún desconozco.

La vegetación de este lugar resulta extrañamente contradictoria.

Por momentos parece un ecosistema tranquilo.

En otros...

Tiene la apariencia de querer tragarse al visitante.

Empiezo a comprender por qué tantas expediciones terminan perdiéndose.

No hace falta que el bosque te persiga.

Basta con que deje de parecer el mismo lugar durante unos minutos.

"Día 24"

Hoy ocurrió el primer incidente digno de ser registrado como posible anomalía.

Llevaba aproximadamente una hora siguiendo a un venado adulto.

Su comportamiento parecía normal.

Mi intención inicial era únicamente ahuyentarlo para observar su ruta de escape.

El animal dejó de caminar.

Giró lentamente la cabeza.

Y permaneció inmóvil.

No había miedo.

No había curiosidad.

Solo...

Una mirada completamente vacía.

Por un instante tuve la impresión de que me estaba observando a mí.

No como un animal.

Sino como si intentara reconocerme.

Avancé un paso.

El venado también.

Entonces ocurrió.

En lugar de huir...

Corrió directamente hacia mí.

El venado recorrió varios metros en apenas unos segundos.

Su velocidad superaba la de un ejemplar adulto registrado para esta especie.

Rodé hacia un costado antes del impacto.

Disparé.

El proyectil atravesó la niebla.

Falló.

El animal volvió a cambiar de dirección con una rapidez poco natural.

Disparé por segunda vez.

Esta vez el proyectil rozó uno de sus cuernos.

El impacto hizo que parte del asta se desprendiera.

Esperaba encontrar tejido óseo.

No fue así.

Bajo el cuerno apareció otra estructura.

No era un segundo cuerno.

Parecía...

...una rama.

Con pequeñas bifurcaciones.

Como si hubiera comenzado a crecer madera en lugar de hueso.

El venado no mostró dolor.

Ni miedo.

Solo continuó observándome.

Su mirada permanecía completamente vacía.

Por primera vez en muchos años...

...sentí que el animal me estaba evaluando a mí.

No al revés.

—¿Qué eres exactamente...? —pregunté.

Naturalmente...

No respondió.

Preparé otro disparo.

El venado dio un paso hacia atrás.

Después otro.

Y desapareció lentamente entre la niebla.

Los sonidos del bosque regresaron casi al instante.

Los pájaros volvieron a cantar.

El viento volvió a mover las ramas.

Como si nada hubiera ocurrido.

No encontré rastros suficientes para seguirlo.

Solo algunas gotas de sangre mezcladas con fragmentos de aquella extraña estructura semejante a una rama.

Recogí ambas muestras.

Todavía no puedo clasificarlas.

No descarto una mutación.

Tampoco una anomalía.

"Día 26"

Desde el encuentro con el venado he retrasado considerablemente la misión principal.

Cada vez que intento retomar mi objetivo...

...encuentro algo nuevo.

Hoy descubrí unas ruinas.

No aparecen en ninguno de los mapas proporcionados por el laboratorio.

La piedra presenta un desgaste considerable.

La vegetación prácticamente ha devorado la estructura.

No encontré restos humanos recientes.

Ni señales de ocupación.

Solo silencio.

Resulta extraño.

Alguien construyó aquello.

Alguien vivió allí.

Y después...

...simplemente desapareció.

Tomé fotografías y marqué la ubicación.

Aunque debo admitir algo que rara vez escribiría en un informe.

Cuando intenté regresar...

...tardé más de una hora en encontrar mi propio campamento.

Empiezo a perder la noción de las distancias.

Hay lugares que juraría haber recorrido dos veces.

Árboles que parecen cambiar de posición.

Senderos que desaparecen.

Lo atribuyo al cansancio.

Por ahora.

"Día 27"

He comenzado a depender más de las marcas que dejo sobre los árboles.

No porque tema perderme.

Sino porque el bosque parece distinto cada mañana.

Es absurdo.

Los árboles no caminan.

Las montañas tampoco.

Y, sin embargo...

Cada vez necesito más tiempo para orientarme.

"Una Anotación personal"

Anoche descansé cerca de una pequeña caída de agua.

El lugar me resultaba extrañamente familiar.

No recordaba haber estado allí antes.

Quizá simplemente todos los ríos terminan pareciéndose.

Las luciérnagas cubrieron el bosque durante varias horas.

Fue...

Agradable.

No suele ocurrirme.

Mientras las observaba recordé a mi hijo.

Probablemente ahora mismo esté intentando reparar algún aparato del laboratorio sin permiso.

Siempre le gustó desmontar cosas para entender cómo funcionaban.

No destaca por su fuerza.

Nunca lo hizo.

Pero sabe construir soluciones donde otros solo encuentran problemas.

Supongo que eso basta.

Ser madre continúa resultándome un trabajo mucho más agotador que dirigir un laboratorio.

Mi padre solía repetirme una frase.

"Nada en este mundo es perfecto."

Cuando era niña no entendía qué quería decir.

Ahora sí.

Las anomalías existen porque la naturaleza también comete errores.

Errores que evolucionan.

Errores que sobreviven.

Errores que terminan creyendo que pertenecen a este mundo.

La mayoría de personas sentiría curiosidad.

Yo no.

Siento rechazo.

No porque sean diferentes.

Sino porque rompen el equilibrio.

Cada anomalía que permanece libre representa una variable imposible de controlar.

Y una sociedad basada en variables imposibles...

...está destinada al colapso.

Muchos creen que disfruto el trabajo administrativo.

Se equivocan.

Los informes.

Las reuniones.

Los presupuestos.

Todo eso solo existe para mantener funcionando aquello que realmente importa.

La caza.

La investigación.

La captura.

Desde pequeña admiré a quienes mantenían a la población a salvo sin recibir reconocimiento alguno.

Mi padre fue uno de ellos.

Su antiguo rifle continúa acompañándome.

Aunque apenas conserva piezas originales.

Reemplacé el cañón por una aleación más ligera.

Rediseñé el sistema de retroceso para mejorar la precisión.

Añadí un mecanismo de intercambio rápido de munición dependiendo del tipo de organismo observado.

No es un arma creada para matar.

Es un instrumento científico.

Cada disparo proporciona información.

Y la información...

...vale más que cualquier trofeo.

La población jamás debería conocer la existencia de estas criaturas.

No porque entren en pánico.

Eso sería temporal.

El verdadero problema aparecería después.

Fanáticos.

Mercenarios.

Coleccionistas.

Gobiernos.

Todos intentarían utilizarlas.

Ninguna especie extraordinaria sobreviviría mucho tiempo.

Ni tampoco nuestra sociedad.

A veces...

La ignorancia también protege.

"Día 30"

Hoy ocurrió algo que no puedo explicar.

No era un animal.

No era un adulto.

Era...

Un niño.

Lo observé durante apenas unos segundos entre los árboles.

Cabello castaño o cafe...

Pequeña estatura.

Vestía una capa demasiado grande para él.

Sobre su cabeza sobresalían unos cuernos semejantes a los de un ciervo.

No pude verle el rostro.

Llevaba una máscara.

Pensé que podía tratarse de una ilusión provocada por el cansancio.

Hasta que volvió a moverse.

Corrí tras él.

Su velocidad resultaba imposible para un niño o eso creo...

Durante varios minutos seguí sus huellas.

Después...

Desapareció.

No encontré pisadas.

No encontré sangre.

No encontré olor.

Nada.

Como si nunca hubiera estado allí.

Hipótesis preliminar.

Si realmente observé lo que creo haber visto...

Podría tratarse de un wendigo puro.

La probabilidad es extremadamente baja.

Los registros indican que esa clase de organismos debería encontrarse prácticamente extinta.

Existe la posibilidad de que sea una variante desconocida.

O que el aislamiento del Bosque Negro haya permitido la supervivencia de un linaje que el laboratorio desconoce.

Necesito pruebas.

Muchas más pruebas.

Hasta hoy creía que únicamente estaba buscando una anomalía concreta.

Ahora ya no estoy tan segura.

El bosque guarda demasiados secretos.

Y por primera vez desde que comenzó esta expedición...

Tengo la sensación de que mi verdadera misión acaba de empezar....

#Dato curioso del dia:

A diferencia de lo que dice el mito, las ovejas no son tan "tontas". Son animales bastante inteligentes, capaces de aprender recorridos complejos, resolver problemas sencillos y recordar experiencias durante años.

Ademas las ovejas son capaces de encontrar el camino de regreso a lugares que visitaron mucho tiempo atrás gracias a su excelente memoria.

u/Suspicious_Law_8380 — 20 days ago

"Reporte Confidencial Recuperado: Expedición al Bosque Negro" (reporte de Lilith + Rediseño + Una mini biografía + Dato curioso del dia)

Hola buenas ehhh es algo inesperado probablemente pero ya volví al menos por unos minutos pero hoy traje unos de los dibujos que debía aunque en este caso era un merecido rediseño a lilith (porque digamos que en el anterior estaba horrible XD) pero creo que seria eso lo unico que tengo que decir...

ehhh creo que otra cosa seria que probablemente mañana haya otro dibujo inesperado aunque sera sobre alguien y un idiota pero mañana subiré eso ,este dibujo lo iba subir ayer pero llege muy tarde a casa pero dibujo de hoy y mañana ya estaban listos solo que no quiero subir todo el mismo dia.

Creo que hay seria todo.. espero que disfruten este contendio algo raro pero es algo para variar creo.

:)

#REPORTE DE CAMPO N.º 01:

"Clasificación: Nivel IV — Confidencial"

Autora: Dra. Lilith Ashcroft

Cargo: [censurado]

Ubicación: [censurado]

Destino: [censurado]

Estado: ¿activo?

El transmisor de radio emitió un breve zumbido antes de estabilizar la señal.

Lilith terminó de ajustar la antena improvisada sobre una roca y tomó el micrófono.

Su pequeño campamento apenas consistía en una tienda militar, varias cajas metálicas llenas de muestras biológicas y un escritorio plegable cubierto de mapas, fotografías y apuntes.

Alrededor solo había árboles negros.

Y silencio.

—Aquí la directora Ashcroft. Comenzando reporte diario.

Unos segundos después llegó la respuesta.

—Directora... por fin conseguimos comunicación.

—Más les vale aprovecharla.

Hubo un pequeño silencio incómodo.

—¿Cuál es el estado de la misión?

Lilith levantó la vista hacia el bosque.

—Más compleja de lo previsto.

Sacó un cuaderno y pasó varias páginas llenas de dibujos anatómicos, mapas y anotaciones.

—La búsqueda inicial se ha convertido en una investigación de campo mucho mayor. Permaneceré viviendo en el bosque durante tiempo indefinido.

Del otro lado alguien preguntó con cautela:

—¿Deberíamos enviar un equipo de apoyo?

Lilith soltó una risa seca.

—¿Para qué?

Silencio.

—¿Para que vuelvan a perder muestras?

Pasó otra hoja.

—¿O para que vuelvan a etiquetar organismos vivos como "plantas desconocidas"?

Nadie respondió.

—No.

Su voz se volvió completamente fría.

—Trabajaré sola.

La incompetencia de algunos miembros ya ha retrasado suficiente esta misión.

No permitiré que vuelva a ocurrir.

Aunque nunca lo admitiría en voz alta...

Parte del fracaso inicial también había sido suyo.

Pero resultaba mucho más sencillo culpar al resto.

Siempre lo era.

Lilith acomodó el transmisor.

—Otro asunto.

Su tono cambió.

Mucho más serio.

—Sé que hubo una filtración de información.

La radio quedó completamente muda.

—Todavía no es suficiente para comprometer los proyectos principales...

...pero alguien habló más de la cuenta.

Apoyó lentamente una mano sobre su rifle.

—No pienso iniciar una investigación desde aquí.

Cuando regrese al laboratorio...

...me encargaré personalmente del responsable.

No necesito recordarles cuál es el castigo por romper un acuerdo de confidencialidad.

Nadie hizo preguntas.

Solo se escuchó una respiración nerviosa.

—También he recibido informes de que algunos superiores preguntan constantemente por mi ausencia.

Lilith rodó los ojos.

—Respondan exactamente lo mismo de siempre.

"Trabajo de campo."

Nada más.

Si alguien de menor rango intenta averiguar algo...

...manténganlo alejado.

Y si alguien insiste demasiado...

...anótenlo.

Las personas curiosas suelen convertirse en problemas.

Otro investigador habló con timidez.

—Directora... dentro de un mes será la celebración anual de la empresa.

Lilith hojeó rápidamente su agenda.

—Lo sé.

La celebración se realizará en el punto de reunión.

Asistiré únicamente para presentar la conferencia correspondiente y revisar el progreso de los proyectos.

No permaneceré más tiempo del necesario.

Quiero todos los informes completos antes de mi llegada.

Especialmente los relacionados con:

Proyecto [CENSURADO].

Proyecto [CENSURADO].

Proyecto [CENSURADO].

El silencio volvió a instalarse.

—Mientras permanezca fuera del laboratorio...

...el señor [CENSURADO] asumirá temporalmente la dirección.

Cualquier orden emitida por él deberá considerarse una orden emitida por mí.

Quien decida ignorarla...

...puede empezar a preparar su renuncia.

O algo peor.

Lilith apagó la radio.

El bosque volvió a quedar en silencio.

Después abrió un cuaderno mucho más grueso.

En la portada solo podía leerse:

Registro de Campo.

Abrió la primera página.

"Día 1"

El Bosque Negro no es lo que esperaba.

Durante las primeras jornadas no encontré evidencia significativa de actividad anómala.

La fauna mantiene patrones relativamente normales.

Los depredadores cazan.

Los herbívoros migran.

Las aves siguen rutas estables.

Sin embargo...

Existe algo curioso.

Los animales parecen desperdiciar menos energía que los humanos.

Ninguno permanece inmóvil durante horas.

Ninguno muestra conductas prolongadas de estrés.

Descansan únicamente el tiempo necesario antes de continuar con su rutina.

Resulta irónico.

Parece que los animales han aprendido a escapar de aquello que las personas llaman depresión.

No constituye una anomalía.

Solo una observación.

"Día 5"

He comenzado un registro sistemático de fenómenos menores.

La mayoría probablemente tengan una explicación biológica.

O eso espero.

Observación A-03.

Pequeños insectos negros forman círculos casi perfectos alrededor de determinados árboles durante exactamente ocho minutos antes del amanecer.

No encontré alimento en el centro del círculo.

Hipótesis:

Podrían responder a campos electromagnéticos producidos por minerales subterráneos.

La teoría requiere más pruebas.

Observación A-07.

Una especie de hongo blanco emite un brillo tenue durante unos segundos después de apagar cualquier fuente de luz cercana.

No genera calor.

No parece bioluminiscencia convencional.

Recolecté tres muestras.

Dos desaparecieron durante la noche.

La tercera continúa almacenada.

No entiendo cómo.

Observación A-11.

Varias aves abandonan completamente una zona del bosque exactamente veinte minutos antes de que aparezca la niebla.

No reaccionan al viento.

Ni a depredadores.

Simplemente...

...se van.

Como si supieran algo que yo todavía no.

"Día 10"

Hoy finalmente crucé los límites del llamado Bosque Negro.

La diferencia ambiental resulta evidente.

La niebla aparece de forma mucho más rápida que en cualquier bosque cercano.

Mi primera hipótesis es relativamente sencilla.

La enorme densidad vegetal reduce considerablemente la circulación del aire.

La humedad queda atrapada entre los árboles y desciende rápidamente cuando baja la temperatura.

Sin embargo...

La velocidad con la que aparece continúa siendo demasiado alta para un proceso completamente natural.

Necesito más datos.

Los llamados árboles negros constituyen la especie dominante del ecosistema.

Su corteza posee una coloración extremadamente oscura.

Absorben una cantidad de luz superior a la observada en especies similares.

No sé si se trata únicamente de un pigmento diferente...

...o de otra adaptación biológica.

Todavía es pronto para afirmarlo.

Lo verdaderamente interesante no son los árboles.

Sino lo que ocurre alrededor de ellos.

La vegetación cercana crece con una rapidez notablemente superior.

Los arbustos presentan hojas más grandes.

Las raíces son más profundas.

Incluso el musgo parece desarrollarse con mayor facilidad.

Es posible que estos árboles alteren la composición química del suelo mediante algún compuesto todavía desconocido.

Si mi hipótesis resulta correcta...

Todo el Bosque Negro podría depender directamente de ellos.

Otra curiosidad.

He observado varios animales lamiendo una sustancia que brota de la corteza.

Savia.

Decidí recoger una muestra.

La textura recuerda a una resina extremadamente viscosa.

Su sabor...

Sorprendentemente dulce.

Aunque contiene una concentración tan elevada de azúcares complejos y compuestos resinosos que resulta difícil de tragar.

Se adhiere prácticamente a cualquier superficie.

Incluso húmeda.

Probablemente actúe como mecanismo de defensa frente a insectos...

O quizá cumpla otra función que aún desconozco.

La vegetación de este lugar resulta extrañamente contradictoria.

Por momentos parece un ecosistema tranquilo.

En otros...

Tiene la apariencia de querer tragarse al visitante.

Empiezo a comprender por qué tantas expediciones terminan perdiéndose.

No hace falta que el bosque te persiga.

Basta con que deje de parecer el mismo lugar durante unos minutos.

"Día 24"

Hoy ocurrió el primer incidente digno de ser registrado como posible anomalía.

Llevaba aproximadamente una hora siguiendo a un venado adulto.

Su comportamiento parecía normal.

Mi intención inicial era únicamente ahuyentarlo para observar su ruta de escape.

El animal dejó de caminar.

Giró lentamente la cabeza.

Y permaneció inmóvil.

No había miedo.

No había curiosidad.

Solo...

Una mirada completamente vacía.

Por un instante tuve la impresión de que me estaba observando a mí.

No como un animal.

Sino como si intentara reconocerme.

Avancé un paso.

El venado también.

Entonces ocurrió.

En lugar de huir...

Corrió directamente hacia mí.

El venado recorrió varios metros en apenas unos segundos.

Su velocidad superaba la de un ejemplar adulto registrado para esta especie.

Rodé hacia un costado antes del impacto.

Disparé.

El proyectil atravesó la niebla.

Falló.

El animal volvió a cambiar de dirección con una rapidez poco natural.

Disparé por segunda vez.

Esta vez el proyectil rozó uno de sus cuernos.

El impacto hizo que parte del asta se desprendiera.

Esperaba encontrar tejido óseo.

No fue así.

Bajo el cuerno apareció otra estructura.

No era un segundo cuerno.

Parecía...

...una rama.

Con pequeñas bifurcaciones.

Como si hubiera comenzado a crecer madera en lugar de hueso.

El venado no mostró dolor.

Ni miedo.

Solo continuó observándome.

Su mirada permanecía completamente vacía.

Por primera vez en muchos años...

...sentí que el animal me estaba evaluando a mí.

No al revés.

—¿Qué eres exactamente...? —pregunté.

Naturalmente...

No respondió.

Preparé otro disparo.

El venado dio un paso hacia atrás.

Después otro.

Y desapareció lentamente entre la niebla.

Los sonidos del bosque regresaron casi al instante.

Los pájaros volvieron a cantar.

El viento volvió a mover las ramas.

Como si nada hubiera ocurrido.

No encontré rastros suficientes para seguirlo.

Solo algunas gotas de sangre mezcladas con fragmentos de aquella extraña estructura semejante a una rama.

Recogí ambas muestras.

Todavía no puedo clasificarlas.

No descarto una mutación.

Tampoco una anomalía.

"Día 26"

Desde el encuentro con el venado he retrasado considerablemente la misión principal.

Cada vez que intento retomar mi objetivo...

...encuentro algo nuevo.

Hoy descubrí unas ruinas.

No aparecen en ninguno de los mapas proporcionados por el laboratorio.

La piedra presenta un desgaste considerable.

La vegetación prácticamente ha devorado la estructura.

No encontré restos humanos recientes.

Ni señales de ocupación.

Solo silencio.

Resulta extraño.

Alguien construyó aquello.

Alguien vivió allí.

Y después...

...simplemente desapareció.

Tomé fotografías y marqué la ubicación.

Aunque debo admitir algo que rara vez escribiría en un informe.

Cuando intenté regresar...

...tardé más de una hora en encontrar mi propio campamento.

Empiezo a perder la noción de las distancias.

Hay lugares que juraría haber recorrido dos veces.

Árboles que parecen cambiar de posición.

Senderos que desaparecen.

Lo atribuyo al cansancio.

Por ahora.

"Día 27"

He comenzado a depender más de las marcas que dejo sobre los árboles.

No porque tema perderme.

Sino porque el bosque parece distinto cada mañana.

Es absurdo.

Los árboles no caminan.

Las montañas tampoco.

Y, sin embargo...

Cada vez necesito más tiempo para orientarme.

"Una Anotación personal"

Anoche descansé cerca de una pequeña caída de agua.

El lugar me resultaba extrañamente familiar.

No recordaba haber estado allí antes.

Quizá simplemente todos los ríos terminan pareciéndose.

Las luciérnagas cubrieron el bosque durante varias horas.

Fue...

Agradable.

No suele ocurrirme.

Mientras las observaba recordé a mi hijo.

Probablemente ahora mismo esté intentando reparar algún aparato del laboratorio sin permiso.

Siempre le gustó desmontar cosas para entender cómo funcionaban.

No destaca por su fuerza.

Nunca lo hizo.

Pero sabe construir soluciones donde otros solo encuentran problemas.

Supongo que eso basta.

Ser madre continúa resultándome un trabajo mucho más agotador que dirigir un laboratorio.

Mi padre solía repetirme una frase.

"Nada en este mundo es perfecto."

Cuando era niña no entendía qué quería decir.

Ahora sí.

Las anomalías existen porque la naturaleza también comete errores.

Errores que evolucionan.

Errores que sobreviven.

Errores que terminan creyendo que pertenecen a este mundo.

La mayoría de personas sentiría curiosidad.

Yo no.

Siento rechazo.

No porque sean diferentes.

Sino porque rompen el equilibrio.

Cada anomalía que permanece libre representa una variable imposible de controlar.

Y una sociedad basada en variables imposibles...

...está destinada al colapso.

Muchos creen que disfruto el trabajo administrativo.

Se equivocan.

Los informes.

Las reuniones.

Los presupuestos.

Todo eso solo existe para mantener funcionando aquello que realmente importa.

La caza.

La investigación.

La captura.

Desde pequeña admiré a quienes mantenían a la población a salvo sin recibir reconocimiento alguno.

Mi padre fue uno de ellos.

Su antiguo rifle continúa acompañándome.

Aunque apenas conserva piezas originales.

Reemplacé el cañón por una aleación más ligera.

Rediseñé el sistema de retroceso para mejorar la precisión.

Añadí un mecanismo de intercambio rápido de munición dependiendo del tipo de organismo observado.

No es un arma creada para matar.

Es un instrumento científico.

Cada disparo proporciona información.

Y la información...

...vale más que cualquier trofeo.

La población jamás debería conocer la existencia de estas criaturas.

No porque entren en pánico.

Eso sería temporal.

El verdadero problema aparecería después.

Fanáticos.

Mercenarios.

Coleccionistas.

Gobiernos.

Todos intentarían utilizarlas.

Ninguna especie extraordinaria sobreviviría mucho tiempo.

Ni tampoco nuestra sociedad.

A veces...

La ignorancia también protege.

"Día 30"

Hoy ocurrió algo que no puedo explicar.

No era un animal.

No era un adulto.

Era...

Un niño.

Lo observé durante apenas unos segundos entre los árboles.

Cabello castaño o cafe...

Pequeña estatura.

Vestía una capa demasiado grande para él.

Sobre su cabeza sobresalían unos cuernos semejantes a los de un ciervo.

No pude verle el rostro.

Llevaba una máscara.

Pensé que podía tratarse de una ilusión provocada por el cansancio.

Hasta que volvió a moverse.

Corrí tras él.

Su velocidad resultaba imposible para un niño o eso creo...

Durante varios minutos seguí sus huellas.

Después...

Desapareció.

No encontré pisadas.

No encontré sangre.

No encontré olor.

Nada.

Como si nunca hubiera estado allí.

Hipótesis preliminar.

Si realmente observé lo que creo haber visto...

Podría tratarse de un wendigo puro.

La probabilidad es extremadamente baja.

Los registros indican que esa clase de organismos debería encontrarse prácticamente extinta.

Existe la posibilidad de que sea una variante desconocida.

O que el aislamiento del Bosque Negro haya permitido la supervivencia de un linaje que el laboratorio desconoce.

Necesito pruebas.

Muchas más pruebas.

Hasta hoy creía que únicamente estaba buscando una anomalía concreta.

Ahora ya no estoy tan segura.

El bosque guarda demasiados secretos.

Y por primera vez desde que comenzó esta expedición...

Tengo la sensación de que mi verdadera misión acaba de empezar....

#Dato curioso del dia:

A diferencia de lo que dice el mito, las ovejas no son tan "tontas". Son animales bastante inteligentes, capaces de aprender recorridos complejos, resolver problemas sencillos y recordar experiencias durante años.

Ademas las ovejas son capaces de encontrar el camino de regreso a lugares que visitaron mucho tiempo atrás gracias a su excelente memoria.

u/Suspicious_Law_8380 — 20 days ago
▲ 101 r/FPEseries

Chicles, barcos y una pandilla divertida (diario de claire parte 2/3 + 5 datos curiosos del dia)

Hola otra ves, ya habia pasado demasiado tiempo pero porfía soy libre para dibujar traquilo XD

Bueno originalmente este post iba a salir ayer pero juro que reddit se paso se chistoso otra ves y estuve todo el dia peleando Para que me acepte el texto enorme pero creo que obvio que si estas leyendo esto es porque lo logre Xd.

Ahora si no creo que hay mucho que decir pero todos los dibujos que debo lo subiré el sábado y domingo aunque depende porque quisas pueda faltar me algunos pero minimo hay 2 asegurado para la el fin de semana.

Ahora si lo dejos con el diario de hoy Aunque la verdad parece ser casi el doble de grande que el primero XD.

Espero que les guste el contenido :)

#Diario de Claire (Parte 2):

#"Solo una clase de matemáticas normal"

Después del pequeño desastre de esta mañana con Oliver y el cubo de agua, Engel y yo caminamos por uno de los largos pasillos de la escuela. Mis zapatos todavía hacían un pequeño "chof" cada cierto paso.

Al llegar frente a una puerta de madera con un letrero que decía "Matemáticas", me quedé inmóvil.

Respiré profundamente.

Engel se detuvo a mi lado y sonrió.

—¿Lista?

Lo miré con cara de derrota.

—No.

—Perfecto.

Parpadeé.

—¿Qué tiene de perfecto eso?

—Que significa que todavía tienes instinto de supervivencia.

No pude evitar soltar una pequeña risa.

—Eres pésimo dando ánimos.

—Llevo años practicando.

Volví a suspirar.

—Bueno... ya no hay vuelta atrás.

Engel abrió la puerta.

En cuanto entramos, el salón quedó completamente en silencio.

Todos levantaron la vista.

Al frente estaba una gato gigantesca escribiendo multiplicaciones en el pizarrón con una velocidad impresionante. El sonido de la tiza se detuvo lentamente.

Miss Circle giró la cabeza hacia nosotros.

Suspiró.

Dejó la tiza sobre el escritorio y comenzó a caminar.

Cada paso sonaba pesado.

Mientras más se acercaba, más notaba lo enorme que era. Debía medir más de dos metros. Su cabello casi rozaba el suelo y uno de sus brazos terminaba en un enorme compás metálico.

No sabía por qué...

...pero sentía que ese compás me estaba mirando.

Un escalofrío recorrió mi espalda.

Miss Circle se cruzó de brazos.

—¿Se puede saber por qué tardaron tanto en secarse?

Abrí la boca para responder.

—¡Perdón, Miss Circle! —dijo Engel antes que yo—. Fue culpa mía. No volverá a pasar.

Ella lo observó durante unos segundos.

Después volvió a suspirar.

—Más les vale.

Hizo una pequeña pausa.

—Y agradezcan que hoy estoy siendo particularmente amable.

No quería imaginar cómo sería cuando estuviera de mal humor.

Asentí rápidamente.

—S-Sí, profesora...

Engel sonrió con nerviosismo.

—¿Podemos sentarnos? Quería presentarle a Claire a..—

—Engel. Dijo circle

Su voz lo interrumpió al instante.

—Ve a tu asiento.

Él parpadeó.

—¿Y Claire?

Miss Circle sonrió.

Era una sonrisa amable...

...pero había algo extraño en ella.

—La estudiante nueva debe presentarse.

Todo el salón giró hacia mí.

Sentí que mi alma abandonaba mi cuerpo.

—¿P-presentarme?

—Así es.

Miré a Engel buscando ayuda.

Él frunció el ceño.

—¿Desde cuándo hacemos eso?

Miss Circle respondió sin perder la sonrisa.

—Desde hoy.

Engel parecía tan confundido como yo.

Antes de que pudiera decir algo, Miss Circle me tomó suavemente del hombro y me llevó hasta el frente del pizarrón.

Podía sentir las miradas de toda la clase.

Quería salir corriendo.

—Adelante.

Abrí la boca.

No salió nada.

Respiré profundamente.

—M... mi nombre es Claire...

Mi voz temblaba.

"...Genial."

Volví a intentarlo.

—Claire....Haven

Silencio.

—Hace unos meses regresé a esta ciudad. Vivía aquí cuando era pequeña, pero tuve que mudarme por asuntos familiares... y ahora... bueno... volví.

Miré alrededor.

Todos seguían observándome.

Intenté pensar en algo más.

—Me gustan... los libros...y los gatos

"...¿En serio dije eso?"

Desde el fondo del salón escuché una risa.

Luego otra.

Oliver estaba casi llorando de la risa.

Zip se tapaba la boca intentando contenerse.

—Qué presentación tan emocionante... —susurró Oliver.

Edward apenas levantó la vista de su cuaderno.

—Cinco de diez.

—Muy generoso —respondió Zip.

Sentí que mi cara estaba completamente roja.

Miré de reojo a Miss Circle.

Ella ya estaba sentada en su escritorio.

Con una expresión divertida.

Como si estuviera disfrutando verme sufrir.

Incluso apoyó el rostro sobre una mano, esperando tranquilamente a que encontrara más cosas que decir.

No encontré ninguna.

—Y... eso sería todo.

Un silencio incómodo invadió el salón.

Finalmente Miss Circle dio un par de aplausos.

—Excelente.

Se levantó lentamente.

—Ya desperdiciaste suficientes minutos de mi hermosa clase.

Sonrió otra vez.

—Busca un asiento.

Bajé la cabeza.

No sabía si estaba avergonzada...

...o molesta.

Aquello ni siquiera parecía una tradición.

Parecía que simplemente había querido ponerme en ridículo.

Mientras caminaba entre los pupitres noté que a casi nadie parecía importarle mi existencia.

La mayoría ya estaba escribiendo otra vez.

Solo Oliver y Zip seguían riéndose.

Engel levantó discretamente la mano.

Había dejado un asiento libre junto a él.

Cuando llegué sonrió como si intentara decirme "todo estará bien".

Me senté.

Entonces noté que una chica estaba sentada al otro lado.

Tenía una expresión muy tranquila.

Sonrió apenas me vio.

—Hola.

—Hola...

—Soy Bubble.

Sonreí un poco.

—Claire...

Después suspiré.

—Aunque supongo que ya todo el salón sabe eso.

Bubble soltó una pequeña risa.

—Sí... pero creo que todos también notaron que querías que el suelo te tragara.

No pude evitar reírme.

—Créeme...

...yo también lo noté.

Incluso Engel terminó riéndose.

Entonces...

—Silencio.

Los tres dimos un pequeño salto.

Miss Circle ni siquiera nos estaba mirando.

Seguía escribiendo ecuaciones en el pizarrón.

—Si desean hacer amigos, háganlo durante el recreo.

Golpeó el pizarrón con la tiza.

—Todo esto entrará en el examen.

Los tres respondimos casi al mismo tiempo.

—Sí, profesora.

Comenzamos a copiar.

Pasaron unos minutos en silencio.

Aprovechando que Miss Circle estaba explicando, Engel se inclinó apenas hacia mí.

—En el recreo te presentaré al resto del grupo.

Asentí.

—Gracias...

Después levanté discretamente la vista hacia Miss Circle.

Seguía siendo enorme.

No podía dejar de mirarla.

Me acerqué un poco a Engel.

—Oye...

—¿Sí?

—¿Siempre es tan... estricta?

Engel soltó una risa bajita.

—Hoy está de buen humor.

Lo miré horrorizada.

—¿Eso es buen humor?

Bubble intervino en un susurro.

—Créeme... cuando está de mal humor nadie habla.

Seguía observando a Miss Circle.

Su silueta era tan alta que casi tapaba el pizarrón.

Volví a susurrar.

—¿Y por qué parece un gato gigante?

Bubble contuvo la risa.

—Creo que son los cuernos...

Hizo una pausa.

—Aunque sí parecen orejas.

Miró otra vez a Miss Circle.

—Da un poco de miedo...

...pero también un poquito de ternura.

Engel soltó una risa.

Yo también.

Entonces...

Miss Circle dejó de escribir.

Giró lentamente la cabeza.

Nos estaba mirando.

Los tres bajamos inmediatamente la vista hacia los cuadernos y comenzamos a escribir como si nunca hubiéramos hablado.

Después de unos segundos...

Ella volvió a explicar la materia.

Los tres suspiramos aliviados.

Pero esa tranquilidad apenas duró unos minutos...

Porque algo golpeó suavemente mi cabeza.

Fruncí el ceño.

Un avión de papel.

Lo abrí.

"Bonita presentación. La próxima intenta no llegar tarde y mojada como una gatita perdida."

Apreté el papel.

Miré hacia atrás.

Zip sonreía orgullosa.

Oliver levantó un pulgar.

Bubble rodó los ojos.

—Ignóralos.

Asentí.

Hice una bolita con el papel.

Pero unos segundos después llegó otro.

Y luego otro.

Y otro más.

Suspiré.

"...Qué infantiles."

De pronto sentí algo pegajoso entre mi cabello.

Llevé una mano lentamente.

Cuando la retiré...

...había un chicle pegado entre mis dedos.

Mi rostro palideció.

—N-no...

Engel se acercó.

—Quieta, déjame ver.

Bubble negó rápidamente.

—¡No lo toques mucho! Si lo aplastas será peor.

Los tres intentábamos quitar el chicle con cuidado.

Hasta que una enorme sombra cubrió nuestro pupitre.

Levanté lentamente la vista.

Miss Circle estaba frente a nosotros.

Su enorme garra se clavó en el escritorio.

¡CRACK!

Toda la mesa tembló.

Su sonrisa había desaparecido.

—¿Piensan seguir haciendo ruido...

...o finalmente van a dejarme dar mi clase?

Miss Circle mantuvo la mirada fija sobre nosotros durante unos largos segundos.

Su enorme garra seguía hundida en la madera del pupitre.

Nadie en el salón se atrevía a hacer un solo ruido.

Tragué saliva.

—P-profesora... —dije con la voz temblorosa—. No estábamos...

—Fue Oliver y Zip —me interrumpió Engel, levantando un poco la mano—. Ellos le lanzaron papeles y...

—También le pegaron un chicle en el cabello —añadió Bubble con más firmeza de la que esperaba.

Miss Circle miró primero a Engel.

Después a Bubble.

Y finalmente volvió a mirarme a mí.

Esperé que se girara para regañar a Oliver.

Pero no ocurrió.

—Oliver no tiene la culpa de que ustedes estén hablando durante mi clase.

Parpadeé.

—¿Qué...?

—Si hubieras estado prestando atención a la lección, no te habrías distraído con unos simples papeles.

Sentí un nudo en el estómago.

—Pero... profesora... ellos empezaron...

—¿Estás insinuando que mi clase es menos importante que las bromas de unos compañeros?

—¡No! Yo...

—Entonces deja de interrumpirme.

Su voz seguía siendo tranquila.

Demasiado tranquila.

Eso la hacía aún más intimidante.

Bubble frunció el ceño.

—Pero profesora, nosotros solo...

Miss Circle levantó un dedo.

Bubble se quedó callada de inmediato.

—No tengo estudiantes favoritos.

Miró otra vez hacia mí.

—Sean nuevos o antiguos, todos reciben el mismo trato.

Hizo una pequeña pausa.

—Y ya me han tocado estudiantes como tú.

No entendí a qué se refería.

—Si no aprendes a concentrarte...

...terminarás siendo un fracaso.

Aquellas palabras me golpearon mucho más fuerte de lo que esperaba.

Bajé lentamente la cabeza.

No respondí.

No quería llorar.

No el primer día.

Miss Circle recuperó aquella sonrisa extrañamente amable.

—Bien.

—Ahora continúen copiando.

Como si nada hubiera pasado, volvió al pizarrón.

El salón permaneció completamente en silencio.

Miré de reojo a Engel.

Tenía el ceño fruncido.

Bubble también parecía molesta, aunque intentaba disimularlo.

Al mirar alrededor noté que varios estudiantes habían observado toda la escena.

Nadie había dicho nada.

Algunos parecían incómodos.

Otros simplemente seguían escribiendo.

Oliver apoyaba la cabeza sobre una mano mientras sonreía satisfecho.

Zip casi se moría de la risa.

Edward, en cambio, parecía demasiado ocupado intentando resolver uno de los ejercicios del pizarrón como para prestarle atención a cualquier otra cosa.

Los siguientes minutos pasaron muy despacio.

Intenté concentrarme.

Pero las palabras de Miss Circle seguían dando vueltas en mi cabeza.

"Terminarás siendo un fracaso..."

Para distraerme saqué una esquina de mi cuaderno.

Comencé a dibujar a Moemoe.

O al menos lo intenté.

Cinco minutos después...

Parecía una papa con patas.

Suspiré.

—Qué horror...

Engel miró mi dibujo.

Contuvo una risa.

Luego tomó un lápiz.

En apenas unos segundos dibujó un Moemoe bastante adorable... montado sobre un patinete.

No pude evitar sonreír.

—Está mucho mejor que el mío.

—Tiene experiencia conduciendo.

Bubble miró el dibujo.

—Creo que va demasiado rápido.

Los tres soltamos una pequeña risa.

—Claire.

Sentí que todo mi cuerpo se congelaba.

Levanté lentamente la cabeza.

Miss Circle me estaba mirando.

—Ven al pizarrón.

Miré a Engel.

Él solo levantó ambos hombros.

No había escapatoria.

Caminé lentamente hasta el frente del salón.

Miss Circle escribió una operación muy sencilla.

4 + 2 = ?

La observé durante unos segundos.

"No la arruines... por favor no la arruines..."

Respiré hondo.

—Es... seis.

Miss Circle permaneció callada unos segundos.

Después asintió.

—Correcto.

Eso era todo.

No había trampa.

Ni humillación.

Solo quería comprobar si estaba prestando atención.

Volví rápidamente a mi asiento.

Bubble sonrió.

—¿Ves? Sobreviviste otra vez.

Engel levantó un pulgar.

—Dos victorias seguidas.

—No canten victoria todavía... —susurré.

La clase continuó con relativa tranquilidad.

Miss Circle siguió explicando multiplicaciones, divisiones y algunos ejercicios mientras el salón permanecía casi completamente en silencio.

Afortunadamente Oliver pareció aburrirse de molestarme.

O quizá simplemente estaba planeando algo para después.

No estaba segura de cuál opción daba más miedo.

Finalmente...

La campana sonó.

Un largo suspiro colectivo recorrió todo el salón.

Apenas sonó la campana, casi todos salieron disparados del salón.

Nunca había visto a tanta gente abandonar una clase tan rápido.

Miss Circle simplemente se quedó sentada en su escritorio, sacando una pequeña caja de galletas como si nada hubiera pasado.

Ni siquiera parecía notar que el salón había quedado casi vacío.

Engel guardó sus cuadernos y sonrió.

—Bueno... ahora sí.

Bubble asintió.

—Hora de presentarte al resto del grupo.

—¿"El resto del grupo"? —pregunté.

Engel sonrió.

—Suena importante, ¿verdad?

—Un poco...

Bubble soltó una risa.

—No te preocupes. Somos bastante normales...

Pensó unos segundos.

—...Bueno, relativamente normales.

Salimos del salón.

Los pasillos estaban completamente llenos de estudiantes hablando, riendo o simplemente caminando de un lado para otro.

Justo cuando íbamos a seguir caminando, me detuve de golpe.

—¡Mi cuaderno!

Engel me miró.

—¿Lo olvidaste?

Asentí.

—Ve tranquila. Nosotros iremos buscando a los demás.

—Los alcanzo enseguida.

Volví corriendo hasta el salón.

Cuando estaba a punto de tocar la puerta...

Escuché una voz masculina.

—¿No crees que hoy fuiste un poco impulsiva otra vez?

Me quedé quieta.

Era una voz tranquila.

Muy distinta a la de Miss Circle.

—No iba a permitir que hablaran durante toda mi clase.

Su tono...

Era diferente.

Mucho más relajado.

Casi amable.

Jamás la había escuchado hablar así.

La otra voz suspiró.

—Lo entiendo, Circle... pero quizá exageraste un poco.

Hubo un pequeño silencio.

—Sabes perfectamente que Oliver puede ser desesperante.

Miss Circle respondió casi de inmediato.

—Oliver no es el problema.

Me quedé pensando unos segundos.

¿Entonces... de quién hablaban?

Decidí tocar la puerta.

La conversación terminó al instante.

—Pase.

Abrí lentamente.

Miss Circle volvió a tener aquella expresión seria de siempre.

—¿Ahora qué ocurre?

—Olvidé mi cuaderno...

Ella lo tomó del escritorio y prácticamente me lo puso en las manos.

—Procura no molestarme también durante mi descanso.

Y cerró la puerta.

"...Qué amable."

Salí casi trotando hasta alcanzar a Engel.

Por suerte no estaba muy lejos.

Pero esta vez estaba acompañado por dos personas que no conocía.

Cuando me vio, sonrió.

—Ahí está.

Luego inclinó un poco la cabeza.

—Claire...

¿Por qué tienes cara de haber visto un fantasma?

Me llevé una mano a la nuca.

—Creo que... Miss Circle me da un poquito de miedo.

Engel soltó una pequeña risa.

Después me dio una suave palmada en la cabeza.

—Mientras no la hagas enojar... normalmente todo sale bien.

—¿"Normalmente"...?

—No preguntes.

Preferí no hacerlo.

Engel dio un paso hacia un lado.

—Bueno... ellos son los que quería presentarte.

La primera era una chica bastante alta.

Muchísimo más alta que yo.

Sonrió apenas me vio.

Y antes de que pudiera reaccionar...

Me abrazó.

—¡Hola!

Casi desaparecí dentro del abrazo.

—H-hola...

Cuando me soltó pude respirar otra vez.

—Soy Lana.

—Claire...

Lana me observó unos segundos.

—Eres más bajita de lo que imaginaba.

Miré hacia arriba.

"...¿Cuánto mide?"

Bubble comenzó a reír.

—Claire parece una enana al lado de Lana.

—No ayudes...

Lana simplemente sonrió.

Después señaló al chico que estaba junto a ella.

Abbie.

Él levantó tímidamente una mano.

Yo levanté la mía para chocarle los cinco.

Pero al mismo tiempo él estiró la mano para saludar formalmente.

Los dos nos quedamos congelados.

Él con la mano extendida.

Yo esperando el choque.

...

...

Ninguno sabía qué hacer.

Bubble ya estaba riéndose.

—Creo que rompieron el récord del saludo más incómodo.

Abbie retiró la mano de inmediato.

—¡P-perdón!

—¡No, fue culpa mía!

—¡Lo siento mucho!

—¡No tienes por qué disculparte!

Lana le dio un pequeño empujón amistoso.

—Abbie.

Respira.

Él obedeció.

Engel terminó riéndose.

—Ahora sí puedo decir oficialmente...

Miró hacia mí.

—Claire.

¿Te gustaría formar parte de nuestro grupo?

Lo pensé exactamente medio segundo.

—¡Sí!

Engel sonrió.

—Perfecto.

Bubble levantó un pulgar.

—Bienvenida.

Lana volvió a abrazarme.

Abbie simplemente sonrió un poquito.

Era suficiente para notar que estaba contento.

Engel juntó las manos.

—Ahora...

Como grupo...

¿Qué hacemos durante el recreo?

—Biblioteca —dijo Lana.

—Tengo un poco de hambre... —murmuró Abbie.

—Piscina. —respondió Bubble.

Todos me miraron.

Pensé unos segundos.

—Piscina.

Bubble levantó ambos brazos.

—¡Gané!

Abbie suspiró.

—Después comemos...

Mientras caminábamos por los pasillos comenzaron a preguntarme muchas cosas.

Lana era quien más hablaba.

—¿Cómo era tu antigua escuela?

—¿Tenías amigos?

—¿Siempre dibujas así de feo?

—¡Oye!

Todos terminaron riéndose.

Mientras hablábamos vi pasar a un profesor enorme.

Parecía mitad persona...

Mitad ave.

Lo seguí con la mirada.

—Esta escuela es muy...

Busqué la palabra correcta.

—...extraña.

Bubble sonrió.

—Ese es parte de su encanto.

También noté estudiantes muy altos.

Otros parecían animales.

Algunos tenían cuernos.

Otros colas.

Y había papeles tirados por todas partes.

—Eso también es normal —dijo Lana.

—Hay estudiantes muy desordenados.

Más adelante vi a una mujer elegante hablando con alguien que llevaba una bata de laboratorio.

—¿Quién es ella?

Engel miró hacia donde señalaba.

—La directora.

Probablemente esté organizando algo.

—¿Ella también da miedo?

Engel soltó una risa.

—Miss Grace solo da miedo si rompes las reglas.

Seguimos caminando hasta llegar a la piscina.

Y...

Era enorme.

Muchísimo más grande de lo que esperaba.

Había estudiantes nadando.

Otros usando flotadores.

Algunos incluso habían improvisado pequeñas competencias.

Engel me miró.

—¿Trajiste traje de baño?

Me quedé completamente inmóvil.

...

—No.

También recordé que Oliver había empapado mi uniforme.

Suspiré.

—Otra razón más para odiarlo.

—No te preocupes.

Engel sonrió.

—Podemos sentarnos en la orilla.

Otro día nadaremos todos.

Acepté.

Bubble y Lana fueron enseguida a buscar unos flotadores.

Engel, Abbie y yo nos sentamos con los pies dentro del agua.

Después de un rato Engel habló.

—Quería preguntarte...

¿Cómo te fue mientras estuviste fuera de la ciudad?

Miré mi reflejo en el agua.

—Bien.

Hice algunos amigos.

Aunque después tuve que despedirme de ellos cuando regresé.

Engel asintió.

—¿Y tu familia?

Sonreí.

—Sigue igual de viva que siempre.

Él rió.

—Tu familia es tan grande que todavía no recuerdo todos sus nombres.

—Es culpa de la familia de mi papá.

Ahora fue mi turno de preguntar.

—¿Y tú?

¿Cómo está tu familia?

Engel guardó silencio unos segundos.

—Bien...

Solo vivo con mi hermano mayor.

Noté que intentó cambiar rápidamente de tema.

No insistí.

—Entonces...

¿Cómo nació este grupo?

Engel volvió a sonreír.

—Técnicamente empezó hace unos dos años.

Bubble fue la primera.

Después conocimos a Lana.

Y luego Lana trajo a Abbie.

—O sea...

¿Todos se conocieron por accidente?

—Más o menos.

Miré a Abbie.

Seguía observando el agua.

—¿Todo bien?

Asintió.

—Solo me gusta mirar la piscina.

Engel sonrió y lo acercó un poco más.

—No seas tan tímido.

Claire no muerde.

—Todavía... —bromeé.

Abbie dejó escapar una pequeña risa.

Era la primera vez que lo escuchaba reír.

Hasta que...

¡Splash!

Un pequeño chorro de agua golpeó a Abbie.

Todos miramos hacia el otro lado.

Zip sostenía una enorme pistola de agua.

—Esta zona ahora pertenece a nuestra flota.

Parpadeé.

—¿Flota?

De pronto apareció Edward sobre un barco improvisado hecho con tablas, bidones y muchísimo entusiasmo.

—¡Bienvenidos al gran imperio marítimo!

Engel se llevó una mano a la cara.

—Otra vez ustedes...

—Esta piscina nos pertenece.

—No pueden adueñarse de una piscina.

Edward cruzó los brazos.

—Entonces derrótanos.

—¿Y Oliver?

— en sus "Asuntos importantes".

Engel murmuró.

—Seguro está molestando a alguien...

Edward sonrió.

—¿Qué pasa, líder?

Esperaba más valentía.

Engel suspiró.

—Voy a llamar a un profesor.

Edward no pareció preocupado.

Mientras discutían...

Vi que Bubble y Lana se estaban acercado lentamente por detrás del barco.

Muy lentamente.

Como dos espías.

Zip fue la primera en notarlo.

—¡Edward!

¡Atrás!

Edward giró demasiado tarde.

Lana golpeó una de las tablas.

Bubble soltó otra.

El barco comenzó a hacer...

"crack..."

Edward abrió muchísimo los ojos.

—No...

No...

¡NO!

El barco empezó a hundirse lentamente.

—¡¡Mi obra maestra!!

Zip intentó ayudarlo.

Pero ya era demasiado tarde.

La mitad del barco desapareció bajo el agua.

Edward levantó ambos brazos.

—¡¡Me hundo!!

Bubble no pudo contener la risa.

—Parece el Titanic.

Lana saludó con la mano.

—Fue un honor navegar contigo.

Edward dramatizó todavía más.

—¡¡Nunca olvidaré este día!!

Zip terminó volando hasta él para sacarlo del agua con muchísimo esfuerzo.

Mientras lo arrastraba hacia la orilla murmuró:

—Eres un idiota.

Edward seguía lamentando la pérdida de su barco.

No pude evitar reírme.

Había sido la situación más absurda de todo el día.

Zip nos lanzó una última mirada.

—Esto no termina aquí.

Se llevó a Edward medio empapado.

Y, por primera vez desde que llegué...

El recreo volvió a sentirse tranquilo.

Apenas Zip desapareció por el pasillo arrastrando a un Edward completamente empapado...

Sonó la campana.

Todos nos quedamos completamente quietos.

—...Eso significa que el recreo terminó —murmuró Bubble.

Engel suspiró.

—Qué rápido pasó.

Abbie asintió mientras guardaba el poco almuerzo que aún le quedaba.

Engel se giró hacia mí.

—¿Qué clase te toca ahora?

Revisé el horario.

—Idiomas...

—Entonces vas con Lana.

Lana levantó una mano.

—Así es.

—A mí me toca Biología con Abbie.

Abbie hizo un pequeño gesto afirmativo.

Comenzamos a caminar hacia la salida de la piscina.

Mientras nos despedíamos, no pude evitar preguntar:

—Una duda...

Todos los profesores tienen nombres tan raros.

Miss Circle...

Miss Grace...

Miss Thavel...

¿Es alguna tradición?

Engel soltó una pequeña risa.

—Todavía te faltan como ocho profesores más por conocer.

—¿Ocho?

—Más o menos.

—...Creo que jamás aprenderé tantos nombres.

Bubble sonrió.

—Te acostumbrarás.

Nos despedimos en una intersección del pasillo.

—Nos vemos después —dijo Engel.

—¡No vuelvas a pelear contra ningún barco! —grité.

Edward, desde muy lejos, respondió indignado:

—¡¡Fue un ataque sorpresa!!

No pude evitar reír.

Después seguí caminando junto a Lana.

Los pasillos seguían llenos de estudiantes corriendo.

Lana miró un reloj colgado en una pared.

Abrió mucho los ojos.

—Claire.

—¿Sí?

—Vamos tarde.

—¿Qué tan tarde?

—Cinco minutos.

Nos miramos.

Y comenzamos a correr.

Ahora entendía por qué todos los estudiantes parecían atletas.

La escuela era gigantesca.

Cada pasillo llevaba a otros tres.

Cada escalera parecía conducir a un edificio diferente.

Si Lana no hubiera sabido el camino...

Seguramente seguiría perdida.

Mientras corríamos, algo llamó mi atención.

Una vieja puerta de madera.

Era diferente al resto.

Tenía grabado un símbolo.

Un ojo.

Me detuve automáticamente.

Sentí un pequeño escalofrío.

"...Ese dibujo..."

Era muy parecido al símbolo que había visto en mi sueño.

Me acerqué lentamente.

Sin pensar...

Extendí una mano.

Antes de tocar la puerta...

Lana me sujetó del brazo.

—¡Claire!

Di un pequeño salto.

—¿Qué pasa?

Lana habló mucho más seria que de costumbre.

—No toques esa puerta.

Miré otra vez el símbolo.

—¿Por qué?

—Porque lleva al sótano.

Parpadeé.

—¿Y?

—Y Miss Grace nos matará.

La miré unos segundos.

No estaba segura de si hablaba en serio.

—...¿De verdad?

Lana pensó unos segundos.

—Bueno...

Probablemente no.

Pero sí nos castigará muchísimo.

Seguí observando la puerta.

—¿Qué hay abajo?

Lana negó con la cabeza.

—No lo sé.

Nunca dejan entrar estudiantes.

Dicen que solo es un viejo almacén.

Aunque...

Bajó un poco la voz.

—Hay muchos rumores.

No alcanzó a seguir hablando.

Porque levantó la vista.

Su expresión cambió inmediatamente.

—¡Corre!

—¿Qué?

—¡Miss Grace!

Miré hacia atrás.

A lo lejos caminaba una mujer muy elegante.

Su uniforme era impecable.

Llevaba una taza de café en una mano y varios documentos en la otra.

No parecía enfadada.

Pero aun así...

Todo el pasillo comenzaba a despejarse a su alrededor.

Sin decir otra palabra, Lana me tomó de la mano.

—¡Después te cuento!

Y volvió a correr.

Llegamos frente al salón de Idiomas completamente agotadas.

Lana abrió la puerta.

Las dos respirábamos con dificultad.

Toda la clase giró hacia nosotras.

Al frente estaba una profesora alta, de largo cabello oscuro y una enorme garra en lugar de una mano.

Sostenía tranquilamente una taza de té.

Nos observó durante unos segundos.

—Llegan tarde.

Su voz era tranquila.

Muy tranquila.

Lana respiró hondo.

—Perdón, profesora.

Tuvimos... un accidente en la piscina.

Miss Thavel permaneció callada unos segundos.

Después dio un pequeño sorbo a su té.

—Comprendo.

Pero procuren que no vuelva a ocurrir.

La próxima vez irán directamente con Miss Grace.

Las dos asentimos casi al mismo tiempo.

—Sí, profesora.

Mientras buscábamos asiento, Miss Thavel volvió a mirarme.

—Tú debes ser la estudiante nueva.

Tragué saliva.

"...No otra vez..."

Ella dejó la taza sobre el escritorio.

—¿Te gustaría presentarte ante la clase?

Sentí un pequeño trauma regresar.

Negué con la cabeza inmediatamente.

—Con todo respeto...

No.

Por favor.

No otra vez.

Durante un segundo pensé que insistiría.

Pero simplemente volvió a tomar su taza.

—Está bien.

Si cambias de opinión, avísame.

Sentí un enorme alivio.

Lana sonrió de lado.

—Te salvaste.

Nos sentamos juntas.

Miré discretamente alrededor.

Oliver no estaba.

Suspiré de alivio.

Aunque...

Sí estaba Zip.

Desde el fondo del salón.

Por suerte parecía demasiado ocupada hablando con otra persona como para fijarse en mí.

—Ella es Miss Thavel —susurró Lana.

—¿Te gusta esta materia?

—Es mi favorita.

Junto con Artes.

La clase comenzó.

Miss Thavel escribía varias palabras en el pizarrón.

Lo extraño era que...

No siempre hablaba el mismo idioma.

A veces explicaba normalmente.

Luego decía una frase completa en alemán.

Después otra en ruso.

Y unos minutos más tarde cambiaba otra vez.

Me quedé completamente confundida.

Me acerqué un poco a Lana.

—¿Eso es normal?

—Sí.

Siempre enseña así.

Al principio nadie entiende nada.

Luego uno se acostumbra.

No estaba muy convencida.

Después de unos minutos, Miss Thavel comenzó a hacer preguntas.

—Claire.

Levanté la cabeza.

—¿Qué significa esta palabra?

Respondí correctamente.

Después hizo otra.

También acerté.

La tercera...

No tenía idea.

Respondí cualquier cosa.

Miss Thavel negó lentamente con la cabeza.

—Veo que tendremos bastante trabajo contigo.

No sonó molesta.

Solo... muy sincera.

La clase continuó con tranquilidad.

Lana aprovechaba cualquier momento para contarme pequeñas historias de la escuela.

Que si una vez encontró una escoba moviéndose sola.

Que si estaba convencida de que el edificio antes había sido una enorme mansión.

Que algunos pasillos parecían no terminar nunca.

Incluso juraba haber visto a Miss Grace beber siete tazas de café en un solo día.

Yo ya no sabía qué creer.

Hasta que ocurrió algo.

Un estudiante respondió mal varias preguntas seguidas.

Miss Thavel dejó lentamente la taza sobre el escritorio.

Su enorme garra se clavó en la mesa.

El golpe hizo que varios alumnos se sobresaltaran.

—Respóndela otra vez.

Su voz seguía siendo educada.

Pero había una tensión evidente.

El estudiante volvió a equivocarse.

Miss Thavel cerró los ojos.

Respiró profundamente.

—Lo hemos practicado muchas veces.

Por favor.

Concéntrate.

Lo intentó una última vez.

Y volvió a fallar.

Durante unos segundos el salón quedó completamente en silencio.

Finalmente ella retiró la garra de la mesa.

—Más te vale mejorar antes del examen.

Se dio la vuelta y continuó la clase como si nada hubiera ocurrido.

Miré a Lana.

—¿Siempre se pone así?

Ella negó un poco.

—Solo cuando se acercan los exámenes.

Todos los profesores se estresan bastante.

Dicen que son reglas muy antiguas de la escuela.

—Qué escuela tan rara...

Lana sonrió.

—Por eso me gusta.

La clase terminó sin mayores problemas.

Cuando sonó la campana, todos comenzaron a guardar sus cosas.

Antes de salir me acerqué a Miss Thavel.

—Profesora...

¿Está todo bien?

Ella levantó la vista de sus papeles.

Por un instante pareció sorprendida por la pregunta.

Después volvió a tomar un sorbo de té.

—Preocúpate de tus propios problemas antes que de los míos, Claire.

No lo dijo con mala intención.

Solo sonaba cansada.

—Lo... siento.

Salí del salón junto a Lana.

Mientras caminábamos por el pasillo, ella sonrió.

—¿Cuál es tu próxima clase?

Revisé otra vez mi horario.

—Química...

Con Miss Bloomie.

Lana soltó una pequeña risa.

—ella es algo complicada

Seguimos caminando mientras yo no podía dejar de pensar en aquella puerta con el símbolo del ojo.

Y, por alguna razón...

Tuve la extraña sensación de que lo realmente raro de ese día...

Aún no había comenzado.

#Datos curiosos del dia:

#(aunque técnicamente son varios datos en uno)

#1.

Algunos cuervos y córvidos recuerdan los rostros humanos durante años. Si alguien los trata bien o mal, pueden reconocerlo incluso mucho tiempo después y Muchas aves se limpian entre ellas como señal de confianza. Solo permiten ese contacto con individuos cercanos

#2.

En Japón y Reino Unido los gatos negros son considerados un símbolo de buena suerte, a diferencia de la superstición de otros países ,Los gatos negros suelen ser más difíciles de adoptar, aunque tienen exactamente el mismo comportamiento que cualquier otro gato y Los gatos usan sus bigotes para medir si caben por un espacio estrecho.

#3.

Las burbujas siempre intentan formar una esfera, porque esa es la forma que necesita menos energía, El sonido del agua corriente puede ayudar a muchas personas a relajarse, por eso es común usarlo para dormir o concentrarse y Las burbujas reflejan todos los colores del arcoíris, aunque realmente sean transparentes.

#4.

Las manzanas flotan porque aproximadamente una cuarta parte de su interior es aire,Existen más de 7.000 variedades de manzanas en todo el mundo y Si cortas una manzana por la mitad de forma horizontal aparece una estrella de cinco puntas formada por las semillas.

#5.

La lana de una oveja sigue creciendo durante toda su vida, por eso necesita ser esquilada periódicamente, Los títeres existen desde hace miles de años y se utilizaban para contar historias antes de que existiera el cine y Mover un títere de forma convincente requiere coordinar varias partes del cuerpo al mismo tiempo, casi como actuar.

u/Suspicious_Law_8380 — 26 days ago

Chicles, barcos y una pandilla divertida (diario de claire parte 2/3 + 5 datos curiosos del dia)

Hola otra ves, ya habia pasado demasiado tiempo pero porfía soy libre para dibujar traquilo XD

Bueno originalmente este post iba a salir ayer pero juro que reddit se paso se chistoso otra ves y estuve todo el dia peleando Para que me acepte el texto enorme pero creo que obvio que si estas leyendo esto es porque lo logre Xd.

Ahora si no creo que hay mucho que decir pero todos los dibujos que debo lo subiré el sábado y domingo aunque depende porque quisas pueda faltar me algunos pero minimo hay 2 asegurado para la el fin de semana.

Ahora si lo dejos con el diario de hoy Aunque la verdad parece ser casi el doble de grande que el primero XD.

Espero que les guste el contenido :)

#Diario de Claire (Parte 2):

#"Solo una clase de matemáticas normal"

Después del pequeño desastre de esta mañana con Oliver y el cubo de agua, Engel y yo caminamos por uno de los largos pasillos de la escuela. Mis zapatos todavía hacían un pequeño "chof" cada cierto paso.

Al llegar frente a una puerta de madera con un letrero que decía "Matemáticas", me quedé inmóvil.

Respiré profundamente.

Engel se detuvo a mi lado y sonrió.

—¿Lista?

Lo miré con cara de derrota.

—No.

—Perfecto.

Parpadeé.

—¿Qué tiene de perfecto eso?

—Que significa que todavía tienes instinto de supervivencia.

No pude evitar soltar una pequeña risa.

—Eres pésimo dando ánimos.

—Llevo años practicando.

Volví a suspirar.

—Bueno... ya no hay vuelta atrás.

Engel abrió la puerta.

En cuanto entramos, el salón quedó completamente en silencio.

Todos levantaron la vista.

Al frente estaba una gato gigantesca escribiendo multiplicaciones en el pizarrón con una velocidad impresionante. El sonido de la tiza se detuvo lentamente.

Miss Circle giró la cabeza hacia nosotros.

Suspiró.

Dejó la tiza sobre el escritorio y comenzó a caminar.

Cada paso sonaba pesado.

Mientras más se acercaba, más notaba lo enorme que era. Debía medir más de dos metros. Su cabello casi rozaba el suelo y uno de sus brazos terminaba en un enorme compás metálico.

No sabía por qué...

...pero sentía que ese compás me estaba mirando.

Un escalofrío recorrió mi espalda.

Miss Circle se cruzó de brazos.

—¿Se puede saber por qué tardaron tanto en secarse?

Abrí la boca para responder.

—¡Perdón, Miss Circle! —dijo Engel antes que yo—. Fue culpa mía. No volverá a pasar.

Ella lo observó durante unos segundos.

Después volvió a suspirar.

—Más les vale.

Hizo una pequeña pausa.

—Y agradezcan que hoy estoy siendo particularmente amable.

No quería imaginar cómo sería cuando estuviera de mal humor.

Asentí rápidamente.

—S-Sí, profesora...

Engel sonrió con nerviosismo.

—¿Podemos sentarnos? Quería presentarle a Claire a..—

—Engel. Dijo circle

Su voz lo interrumpió al instante.

—Ve a tu asiento.

Él parpadeó.

—¿Y Claire?

Miss Circle sonrió.

Era una sonrisa amable...

...pero había algo extraño en ella.

—La estudiante nueva debe presentarse.

Todo el salón giró hacia mí.

Sentí que mi alma abandonaba mi cuerpo.

—¿P-presentarme?

—Así es.

Miré a Engel buscando ayuda.

Él frunció el ceño.

—¿Desde cuándo hacemos eso?

Miss Circle respondió sin perder la sonrisa.

—Desde hoy.

Engel parecía tan confundido como yo.

Antes de que pudiera decir algo, Miss Circle me tomó suavemente del hombro y me llevó hasta el frente del pizarrón.

Podía sentir las miradas de toda la clase.

Quería salir corriendo.

—Adelante.

Abrí la boca.

No salió nada.

Respiré profundamente.

—M... mi nombre es Claire...

Mi voz temblaba.

"...Genial."

Volví a intentarlo.

—Claire....Haven

Silencio.

—Hace unos meses regresé a esta ciudad. Vivía aquí cuando era pequeña, pero tuve que mudarme por asuntos familiares... y ahora... bueno... volví.

Miré alrededor.

Todos seguían observándome.

Intenté pensar en algo más.

—Me gustan... los libros...y los gatos

"...¿En serio dije eso?"

Desde el fondo del salón escuché una risa.

Luego otra.

Oliver estaba casi llorando de la risa.

Zip se tapaba la boca intentando contenerse.

—Qué presentación tan emocionante... —susurró Oliver.

Edward apenas levantó la vista de su cuaderno.

—Cinco de diez.

—Muy generoso —respondió Zip.

Sentí que mi cara estaba completamente roja.

Miré de reojo a Miss Circle.

Ella ya estaba sentada en su escritorio.

Con una expresión divertida.

Como si estuviera disfrutando verme sufrir.

Incluso apoyó el rostro sobre una mano, esperando tranquilamente a que encontrara más cosas que decir.

No encontré ninguna.

—Y... eso sería todo.

Un silencio incómodo invadió el salón.

Finalmente Miss Circle dio un par de aplausos.

—Excelente.

Se levantó lentamente.

—Ya desperdiciaste suficientes minutos de mi hermosa clase.

Sonrió otra vez.

—Busca un asiento.

Bajé la cabeza.

No sabía si estaba avergonzada...

...o molesta.

Aquello ni siquiera parecía una tradición.

Parecía que simplemente había querido ponerme en ridículo.

Mientras caminaba entre los pupitres noté que a casi nadie parecía importarle mi existencia.

La mayoría ya estaba escribiendo otra vez.

Solo Oliver y Zip seguían riéndose.

Engel levantó discretamente la mano.

Había dejado un asiento libre junto a él.

Cuando llegué sonrió como si intentara decirme "todo estará bien".

Me senté.

Entonces noté que una chica estaba sentada al otro lado.

Tenía una expresión muy tranquila.

Sonrió apenas me vio.

—Hola.

—Hola...

—Soy Bubble.

Sonreí un poco.

—Claire...

Después suspiré.

—Aunque supongo que ya todo el salón sabe eso.

Bubble soltó una pequeña risa.

—Sí... pero creo que todos también notaron que querías que el suelo te tragara.

No pude evitar reírme.

—Créeme...

...yo también lo noté.

Incluso Engel terminó riéndose.

Entonces...

—Silencio.

Los tres dimos un pequeño salto.

Miss Circle ni siquiera nos estaba mirando.

Seguía escribiendo ecuaciones en el pizarrón.

—Si desean hacer amigos, háganlo durante el recreo.

Golpeó el pizarrón con la tiza.

—Todo esto entrará en el examen.

Los tres respondimos casi al mismo tiempo.

—Sí, profesora.

Comenzamos a copiar.

Pasaron unos minutos en silencio.

Aprovechando que Miss Circle estaba explicando, Engel se inclinó apenas hacia mí.

—En el recreo te presentaré al resto del grupo.

Asentí.

—Gracias...

Después levanté discretamente la vista hacia Miss Circle.

Seguía siendo enorme.

No podía dejar de mirarla.

Me acerqué un poco a Engel.

—Oye...

—¿Sí?

—¿Siempre es tan... estricta?

Engel soltó una risa bajita.

—Hoy está de buen humor.

Lo miré horrorizada.

—¿Eso es buen humor?

Bubble intervino en un susurro.

—Créeme... cuando está de mal humor nadie habla.

Seguía observando a Miss Circle.

Su silueta era tan alta que casi tapaba el pizarrón.

Volví a susurrar.

—¿Y por qué parece un gato gigante?

Bubble contuvo la risa.

—Creo que son los cuernos...

Hizo una pausa.

—Aunque sí parecen orejas.

Miró otra vez a Miss Circle.

—Da un poco de miedo...

...pero también un poquito de ternura.

Engel soltó una risa.

Yo también.

Entonces...

Miss Circle dejó de escribir.

Giró lentamente la cabeza.

Nos estaba mirando.

Los tres bajamos inmediatamente la vista hacia los cuadernos y comenzamos a escribir como si nunca hubiéramos hablado.

Después de unos segundos...

Ella volvió a explicar la materia.

Los tres suspiramos aliviados.

Pero esa tranquilidad apenas duró unos minutos...

Porque algo golpeó suavemente mi cabeza.

Fruncí el ceño.

Un avión de papel.

Lo abrí.

"Bonita presentación. La próxima intenta no llegar tarde y mojada como una gatita perdida."

Apreté el papel.

Miré hacia atrás.

Zip sonreía orgullosa.

Oliver levantó un pulgar.

Bubble rodó los ojos.

—Ignóralos.

Asentí.

Hice una bolita con el papel.

Pero unos segundos después llegó otro.

Y luego otro.

Y otro más.

Suspiré.

"...Qué infantiles."

De pronto sentí algo pegajoso entre mi cabello.

Llevé una mano lentamente.

Cuando la retiré...

...había un chicle pegado entre mis dedos.

Mi rostro palideció.

—N-no...

Engel se acercó.

—Quieta, déjame ver.

Bubble negó rápidamente.

—¡No lo toques mucho! Si lo aplastas será peor.

Los tres intentábamos quitar el chicle con cuidado.

Hasta que una enorme sombra cubrió nuestro pupitre.

Levanté lentamente la vista.

Miss Circle estaba frente a nosotros.

Su enorme garra se clavó en el escritorio.

¡CRACK!

Toda la mesa tembló.

Su sonrisa había desaparecido.

—¿Piensan seguir haciendo ruido...

...o finalmente van a dejarme dar mi clase?

Miss Circle mantuvo la mirada fija sobre nosotros durante unos largos segundos.

Su enorme garra seguía hundida en la madera del pupitre.

Nadie en el salón se atrevía a hacer un solo ruido.

Tragué saliva.

—P-profesora... —dije con la voz temblorosa—. No estábamos...

—Fue Oliver y Zip —me interrumpió Engel, levantando un poco la mano—. Ellos le lanzaron papeles y...

—También le pegaron un chicle en el cabello —añadió Bubble con más firmeza de la que esperaba.

Miss Circle miró primero a Engel.

Después a Bubble.

Y finalmente volvió a mirarme a mí.

Esperé que se girara para regañar a Oliver.

Pero no ocurrió.

—Oliver no tiene la culpa de que ustedes estén hablando durante mi clase.

Parpadeé.

—¿Qué...?

—Si hubieras estado prestando atención a la lección, no te habrías distraído con unos simples papeles.

Sentí un nudo en el estómago.

—Pero... profesora... ellos empezaron...

—¿Estás insinuando que mi clase es menos importante que las bromas de unos compañeros?

—¡No! Yo...

—Entonces deja de interrumpirme.

Su voz seguía siendo tranquila.

Demasiado tranquila.

Eso la hacía aún más intimidante.

Bubble frunció el ceño.

—Pero profesora, nosotros solo...

Miss Circle levantó un dedo.

Bubble se quedó callada de inmediato.

—No tengo estudiantes favoritos.

Miró otra vez hacia mí.

—Sean nuevos o antiguos, todos reciben el mismo trato.

Hizo una pequeña pausa.

—Y ya me han tocado estudiantes como tú.

No entendí a qué se refería.

—Si no aprendes a concentrarte...

...terminarás siendo un fracaso.

Aquellas palabras me golpearon mucho más fuerte de lo que esperaba.

Bajé lentamente la cabeza.

No respondí.

No quería llorar.

No el primer día.

Miss Circle recuperó aquella sonrisa extrañamente amable.

—Bien.

—Ahora continúen copiando.

Como si nada hubiera pasado, volvió al pizarrón.

El salón permaneció completamente en silencio.

Miré de reojo a Engel.

Tenía el ceño fruncido.

Bubble también parecía molesta, aunque intentaba disimularlo.

Al mirar alrededor noté que varios estudiantes habían observado toda la escena.

Nadie había dicho nada.

Algunos parecían incómodos.

Otros simplemente seguían escribiendo.

Oliver apoyaba la cabeza sobre una mano mientras sonreía satisfecho.

Zip casi se moría de la risa.

Edward, en cambio, parecía demasiado ocupado intentando resolver uno de los ejercicios del pizarrón como para prestarle atención a cualquier otra cosa.

Los siguientes minutos pasaron muy despacio.

Intenté concentrarme.

Pero las palabras de Miss Circle seguían dando vueltas en mi cabeza.

"Terminarás siendo un fracaso..."

Para distraerme saqué una esquina de mi cuaderno.

Comencé a dibujar a Moemoe.

O al menos lo intenté.

Cinco minutos después...

Parecía una papa con patas.

Suspiré.

—Qué horror...

Engel miró mi dibujo.

Contuvo una risa.

Luego tomó un lápiz.

En apenas unos segundos dibujó un Moemoe bastante adorable... montado sobre un patinete.

No pude evitar sonreír.

—Está mucho mejor que el mío.

—Tiene experiencia conduciendo.

Bubble miró el dibujo.

—Creo que va demasiado rápido.

Los tres soltamos una pequeña risa.

—Claire.

Sentí que todo mi cuerpo se congelaba.

Levanté lentamente la cabeza.

Miss Circle me estaba mirando.

—Ven al pizarrón.

Miré a Engel.

Él solo levantó ambos hombros.

No había escapatoria.

Caminé lentamente hasta el frente del salón.

Miss Circle escribió una operación muy sencilla.

4 + 2 = ?

La observé durante unos segundos.

"No la arruines... por favor no la arruines..."

Respiré hondo.

—Es... seis.

Miss Circle permaneció callada unos segundos.

Después asintió.

—Correcto.

Eso era todo.

No había trampa.

Ni humillación.

Solo quería comprobar si estaba prestando atención.

Volví rápidamente a mi asiento.

Bubble sonrió.

—¿Ves? Sobreviviste otra vez.

Engel levantó un pulgar.

—Dos victorias seguidas.

—No canten victoria todavía... —susurré.

La clase continuó con relativa tranquilidad.

Miss Circle siguió explicando multiplicaciones, divisiones y algunos ejercicios mientras el salón permanecía casi completamente en silencio.

Afortunadamente Oliver pareció aburrirse de molestarme.

O quizá simplemente estaba planeando algo para después.

No estaba segura de cuál opción daba más miedo.

Finalmente...

La campana sonó.

Un largo suspiro colectivo recorrió todo el salón.

Apenas sonó la campana, casi todos salieron disparados del salón.

Nunca había visto a tanta gente abandonar una clase tan rápido.

Miss Circle simplemente se quedó sentada en su escritorio, sacando una pequeña caja de galletas como si nada hubiera pasado.

Ni siquiera parecía notar que el salón había quedado casi vacío.

Engel guardó sus cuadernos y sonrió.

—Bueno... ahora sí.

Bubble asintió.

—Hora de presentarte al resto del grupo.

—¿"El resto del grupo"? —pregunté.

Engel sonrió.

—Suena importante, ¿verdad?

—Un poco...

Bubble soltó una risa.

—No te preocupes. Somos bastante normales...

Pensó unos segundos.

—...Bueno, relativamente normales.

Salimos del salón.

Los pasillos estaban completamente llenos de estudiantes hablando, riendo o simplemente caminando de un lado para otro.

Justo cuando íbamos a seguir caminando, me detuve de golpe.

—¡Mi cuaderno!

Engel me miró.

—¿Lo olvidaste?

Asentí.

—Ve tranquila. Nosotros iremos buscando a los demás.

—Los alcanzo enseguida.

Volví corriendo hasta el salón.

Cuando estaba a punto de tocar la puerta...

Escuché una voz masculina.

—¿No crees que hoy fuiste un poco impulsiva otra vez?

Me quedé quieta.

Era una voz tranquila.

Muy distinta a la de Miss Circle.

—No iba a permitir que hablaran durante toda mi clase.

Su tono...

Era diferente.

Mucho más relajado.

Casi amable.

Jamás la había escuchado hablar así.

La otra voz suspiró.

—Lo entiendo, Circle... pero quizá exageraste un poco.

Hubo un pequeño silencio.

—Sabes perfectamente que Oliver puede ser desesperante.

Miss Circle respondió casi de inmediato.

—Oliver no es el problema.

Me quedé pensando unos segundos.

¿Entonces... de quién hablaban?

Decidí tocar la puerta.

La conversación terminó al instante.

—Pase.

Abrí lentamente.

Miss Circle volvió a tener aquella expresión seria de siempre.

—¿Ahora qué ocurre?

—Olvidé mi cuaderno...

Ella lo tomó del escritorio y prácticamente me lo puso en las manos.

—Procura no molestarme también durante mi descanso.

Y cerró la puerta.

"...Qué amable."

Salí casi trotando hasta alcanzar a Engel.

Por suerte no estaba muy lejos.

Pero esta vez estaba acompañado por dos personas que no conocía.

Cuando me vio, sonrió.

—Ahí está.

Luego inclinó un poco la cabeza.

—Claire...

¿Por qué tienes cara de haber visto un fantasma?

Me llevé una mano a la nuca.

—Creo que... Miss Circle me da un poquito de miedo.

Engel soltó una pequeña risa.

Después me dio una suave palmada en la cabeza.

—Mientras no la hagas enojar... normalmente todo sale bien.

—¿"Normalmente"...?

—No preguntes.

Preferí no hacerlo.

Engel dio un paso hacia un lado.

—Bueno... ellos son los que quería presentarte.

La primera era una chica bastante alta.

Muchísimo más alta que yo.

Sonrió apenas me vio.

Y antes de que pudiera reaccionar...

Me abrazó.

—¡Hola!

Casi desaparecí dentro del abrazo.

—H-hola...

Cuando me soltó pude respirar otra vez.

—Soy Lana.

—Claire...

Lana me observó unos segundos.

—Eres más bajita de lo que imaginaba.

Miré hacia arriba.

"...¿Cuánto mide?"

Bubble comenzó a reír.

—Claire parece una enana al lado de Lana.

—No ayudes...

Lana simplemente sonrió.

Después señaló al chico que estaba junto a ella.

Abbie.

Él levantó tímidamente una mano.

Yo levanté la mía para chocarle los cinco.

Pero al mismo tiempo él estiró la mano para saludar formalmente.

Los dos nos quedamos congelados.

Él con la mano extendida.

Yo esperando el choque.

...

...

Ninguno sabía qué hacer.

Bubble ya estaba riéndose.

—Creo que rompieron el récord del saludo más incómodo.

Abbie retiró la mano de inmediato.

—¡P-perdón!

—¡No, fue culpa mía!

—¡Lo siento mucho!

—¡No tienes por qué disculparte!

Lana le dio un pequeño empujón amistoso.

—Abbie.

Respira.

Él obedeció.

Engel terminó riéndose.

—Ahora sí puedo decir oficialmente...

Miró hacia mí.

—Claire.

¿Te gustaría formar parte de nuestro grupo?

Lo pensé exactamente medio segundo.

—¡Sí!

Engel sonrió.

—Perfecto.

Bubble levantó un pulgar.

—Bienvenida.

Lana volvió a abrazarme.

Abbie simplemente sonrió un poquito.

Era suficiente para notar que estaba contento.

Engel juntó las manos.

—Ahora...

Como grupo...

¿Qué hacemos durante el recreo?

—Biblioteca —dijo Lana.

—Tengo un poco de hambre... —murmuró Abbie.

—Piscina. —respondió Bubble.

Todos me miraron.

Pensé unos segundos.

—Piscina.

Bubble levantó ambos brazos.

—¡Gané!

Abbie suspiró.

—Después comemos...

Mientras caminábamos por los pasillos comenzaron a preguntarme muchas cosas.

Lana era quien más hablaba.

—¿Cómo era tu antigua escuela?

—¿Tenías amigos?

—¿Siempre dibujas así de feo?

—¡Oye!

Todos terminaron riéndose.

Mientras hablábamos vi pasar a un profesor enorme.

Parecía mitad persona...

Mitad ave.

Lo seguí con la mirada.

—Esta escuela es muy...

Busqué la palabra correcta.

—...extraña.

Bubble sonrió.

—Ese es parte de su encanto.

También noté estudiantes muy altos.

Otros parecían animales.

Algunos tenían cuernos.

Otros colas.

Y había papeles tirados por todas partes.

—Eso también es normal —dijo Lana.

—Hay estudiantes muy desordenados.

Más adelante vi a una mujer elegante hablando con alguien que llevaba una bata de laboratorio.

—¿Quién es ella?

Engel miró hacia donde señalaba.

—La directora.

Probablemente esté organizando algo.

—¿Ella también da miedo?

Engel soltó una risa.

—Miss Grace solo da miedo si rompes las reglas.

Seguimos caminando hasta llegar a la piscina.

Y...

Era enorme.

Muchísimo más grande de lo que esperaba.

Había estudiantes nadando.

Otros usando flotadores.

Algunos incluso habían improvisado pequeñas competencias.

Engel me miró.

—¿Trajiste traje de baño?

Me quedé completamente inmóvil.

...

—No.

También recordé que Oliver había empapado mi uniforme.

Suspiré.

—Otra razón más para odiarlo.

—No te preocupes.

Engel sonrió.

—Podemos sentarnos en la orilla.

Otro día nadaremos todos.

Acepté.

Bubble y Lana fueron enseguida a buscar unos flotadores.

Engel, Abbie y yo nos sentamos con los pies dentro del agua.

Después de un rato Engel habló.

—Quería preguntarte...

¿Cómo te fue mientras estuviste fuera de la ciudad?

Miré mi reflejo en el agua.

—Bien.

Hice algunos amigos.

Aunque después tuve que despedirme de ellos cuando regresé.

Engel asintió.

—¿Y tu familia?

Sonreí.

—Sigue igual de viva que siempre.

Él rió.

—Tu familia es tan grande que todavía no recuerdo todos sus nombres.

—Es culpa de la familia de mi papá.

Ahora fue mi turno de preguntar.

—¿Y tú?

¿Cómo está tu familia?

Engel guardó silencio unos segundos.

—Bien...

Solo vivo con mi hermano mayor.

Noté que intentó cambiar rápidamente de tema.

No insistí.

—Entonces...

¿Cómo nació este grupo?

Engel volvió a sonreír.

—Técnicamente empezó hace unos dos años.

Bubble fue la primera.

Después conocimos a Lana.

Y luego Lana trajo a Abbie.

—O sea...

¿Todos se conocieron por accidente?

—Más o menos.

Miré a Abbie.

Seguía observando el agua.

—¿Todo bien?

Asintió.

—Solo me gusta mirar la piscina.

Engel sonrió y lo acercó un poco más.

—No seas tan tímido.

Claire no muerde.

—Todavía... —bromeé.

Abbie dejó escapar una pequeña risa.

Era la primera vez que lo escuchaba reír.

Hasta que...

¡Splash!

Un pequeño chorro de agua golpeó a Abbie.

Todos miramos hacia el otro lado.

Zip sostenía una enorme pistola de agua.

—Esta zona ahora pertenece a nuestra flota.

Parpadeé.

—¿Flota?

De pronto apareció Edward sobre un barco improvisado hecho con tablas, bidones y muchísimo entusiasmo.

—¡Bienvenidos al gran imperio marítimo!

Engel se llevó una mano a la cara.

—Otra vez ustedes...

—Esta piscina nos pertenece.

—No pueden adueñarse de una piscina.

Edward cruzó los brazos.

—Entonces derrótanos.

—¿Y Oliver?

— en sus "Asuntos importantes".

Engel murmuró.

—Seguro está molestando a alguien...

Edward sonrió.

—¿Qué pasa, líder?

Esperaba más valentía.

Engel suspiró.

—Voy a llamar a un profesor.

Edward no pareció preocupado.

Mientras discutían...

Vi que Bubble y Lana se estaban acercado lentamente por detrás del barco.

Muy lentamente.

Como dos espías.

Zip fue la primera en notarlo.

—¡Edward!

¡Atrás!

Edward giró demasiado tarde.

Lana golpeó una de las tablas.

Bubble soltó otra.

El barco comenzó a hacer...

"crack..."

Edward abrió muchísimo los ojos.

—No...

No...

¡NO!

El barco empezó a hundirse lentamente.

—¡¡Mi obra maestra!!

Zip intentó ayudarlo.

Pero ya era demasiado tarde.

La mitad del barco desapareció bajo el agua.

Edward levantó ambos brazos.

—¡¡Me hundo!!

Bubble no pudo contener la risa.

—Parece el Titanic.

Lana saludó con la mano.

—Fue un honor navegar contigo.

Edward dramatizó todavía más.

—¡¡Nunca olvidaré este día!!

Zip terminó volando hasta él para sacarlo del agua con muchísimo esfuerzo.

Mientras lo arrastraba hacia la orilla murmuró:

—Eres un idiota.

Edward seguía lamentando la pérdida de su barco.

No pude evitar reírme.

Había sido la situación más absurda de todo el día.

Zip nos lanzó una última mirada.

—Esto no termina aquí.

Se llevó a Edward medio empapado.

Y, por primera vez desde que llegué...

El recreo volvió a sentirse tranquilo.

Apenas Zip desapareció por el pasillo arrastrando a un Edward completamente empapado...

Sonó la campana.

Todos nos quedamos completamente quietos.

—...Eso significa que el recreo terminó —murmuró Bubble.

Engel suspiró.

—Qué rápido pasó.

Abbie asintió mientras guardaba el poco almuerzo que aún le quedaba.

Engel se giró hacia mí.

—¿Qué clase te toca ahora?

Revisé el horario.

—Idiomas...

—Entonces vas con Lana.

Lana levantó una mano.

—Así es.

—A mí me toca Biología con Abbie.

Abbie hizo un pequeño gesto afirmativo.

Comenzamos a caminar hacia la salida de la piscina.

Mientras nos despedíamos, no pude evitar preguntar:

—Una duda...

Todos los profesores tienen nombres tan raros.

Miss Circle...

Miss Grace...

Miss Thavel...

¿Es alguna tradición?

Engel soltó una pequeña risa.

—Todavía te faltan como ocho profesores más por conocer.

—¿Ocho?

—Más o menos.

—...Creo que jamás aprenderé tantos nombres.

Bubble sonrió.

—Te acostumbrarás.

Nos despedimos en una intersección del pasillo.

—Nos vemos después —dijo Engel.

—¡No vuelvas a pelear contra ningún barco! —grité.

Edward, desde muy lejos, respondió indignado:

—¡¡Fue un ataque sorpresa!!

No pude evitar reír.

Después seguí caminando junto a Lana.

Los pasillos seguían llenos de estudiantes corriendo.

Lana miró un reloj colgado en una pared.

Abrió mucho los ojos.

—Claire.

—¿Sí?

—Vamos tarde.

—¿Qué tan tarde?

—Cinco minutos.

Nos miramos.

Y comenzamos a correr.

Ahora entendía por qué todos los estudiantes parecían atletas.

La escuela era gigantesca.

Cada pasillo llevaba a otros tres.

Cada escalera parecía conducir a un edificio diferente.

Si Lana no hubiera sabido el camino...

Seguramente seguiría perdida.

Mientras corríamos, algo llamó mi atención.

Una vieja puerta de madera.

Era diferente al resto.

Tenía grabado un símbolo.

Un ojo.

Me detuve automáticamente.

Sentí un pequeño escalofrío.

"...Ese dibujo..."

Era muy parecido al símbolo que había visto en mi sueño.

Me acerqué lentamente.

Sin pensar...

Extendí una mano.

Antes de tocar la puerta...

Lana me sujetó del brazo.

—¡Claire!

Di un pequeño salto.

—¿Qué pasa?

Lana habló mucho más seria que de costumbre.

—No toques esa puerta.

Miré otra vez el símbolo.

—¿Por qué?

—Porque lleva al sótano.

Parpadeé.

—¿Y?

—Y Miss Grace nos matará.

La miré unos segundos.

No estaba segura de si hablaba en serio.

—...¿De verdad?

Lana pensó unos segundos.

—Bueno...

Probablemente no.

Pero sí nos castigará muchísimo.

Seguí observando la puerta.

—¿Qué hay abajo?

Lana negó con la cabeza.

—No lo sé.

Nunca dejan entrar estudiantes.

Dicen que solo es un viejo almacén.

Aunque...

Bajó un poco la voz.

—Hay muchos rumores.

No alcanzó a seguir hablando.

Porque levantó la vista.

Su expresión cambió inmediatamente.

—¡Corre!

—¿Qué?

—¡Miss Grace!

Miré hacia atrás.

A lo lejos caminaba una mujer muy elegante.

Su uniforme era impecable.

Llevaba una taza de café en una mano y varios documentos en la otra.

No parecía enfadada.

Pero aun así...

Todo el pasillo comenzaba a despejarse a su alrededor.

Sin decir otra palabra, Lana me tomó de la mano.

—¡Después te cuento!

Y volvió a correr.

Llegamos frente al salón de Idiomas completamente agotadas.

Lana abrió la puerta.

Las dos respirábamos con dificultad.

Toda la clase giró hacia nosotras.

Al frente estaba una profesora alta, de largo cabello oscuro y una enorme garra en lugar de una mano.

Sostenía tranquilamente una taza de té.

Nos observó durante unos segundos.

—Llegan tarde.

Su voz era tranquila.

Muy tranquila.

Lana respiró hondo.

—Perdón, profesora.

Tuvimos... un accidente en la piscina.

Miss Thavel permaneció callada unos segundos.

Después dio un pequeño sorbo a su té.

—Comprendo.

Pero procuren que no vuelva a ocurrir.

La próxima vez irán directamente con Miss Grace.

Las dos asentimos casi al mismo tiempo.

—Sí, profesora.

Mientras buscábamos asiento, Miss Thavel volvió a mirarme.

—Tú debes ser la estudiante nueva.

Tragué saliva.

"...No otra vez..."

Ella dejó la taza sobre el escritorio.

—¿Te gustaría presentarte ante la clase?

Sentí un pequeño trauma regresar.

Negué con la cabeza inmediatamente.

—Con todo respeto...

No.

Por favor.

No otra vez.

Durante un segundo pensé que insistiría.

Pero simplemente volvió a tomar su taza.

—Está bien.

Si cambias de opinión, avísame.

Sentí un enorme alivio.

Lana sonrió de lado.

—Te salvaste.

Nos sentamos juntas.

Miré discretamente alrededor.

Oliver no estaba.

Suspiré de alivio.

Aunque...

Sí estaba Zip.

Desde el fondo del salón.

Por suerte parecía demasiado ocupada hablando con otra persona como para fijarse en mí.

—Ella es Miss Thavel —susurró Lana.

—¿Te gusta esta materia?

—Es mi favorita.

Junto con Artes.

La clase comenzó.

Miss Thavel escribía varias palabras en el pizarrón.

Lo extraño era que...

No siempre hablaba el mismo idioma.

A veces explicaba normalmente.

Luego decía una frase completa en alemán.

Después otra en ruso.

Y unos minutos más tarde cambiaba otra vez.

Me quedé completamente confundida.

Me acerqué un poco a Lana.

—¿Eso es normal?

—Sí.

Siempre enseña así.

Al principio nadie entiende nada.

Luego uno se acostumbra.

No estaba muy convencida.

Después de unos minutos, Miss Thavel comenzó a hacer preguntas.

—Claire.

Levanté la cabeza.

—¿Qué significa esta palabra?

Respondí correctamente.

Después hizo otra.

También acerté.

La tercera...

No tenía idea.

Respondí cualquier cosa.

Miss Thavel negó lentamente con la cabeza.

—Veo que tendremos bastante trabajo contigo.

No sonó molesta.

Solo... muy sincera.

La clase continuó con tranquilidad.

Lana aprovechaba cualquier momento para contarme pequeñas historias de la escuela.

Que si una vez encontró una escoba moviéndose sola.

Que si estaba convencida de que el edificio antes había sido una enorme mansión.

Que algunos pasillos parecían no terminar nunca.

Incluso juraba haber visto a Miss Grace beber siete tazas de café en un solo día.

Yo ya no sabía qué creer.

Hasta que ocurrió algo.

Un estudiante respondió mal varias preguntas seguidas.

Miss Thavel dejó lentamente la taza sobre el escritorio.

Su enorme garra se clavó en la mesa.

El golpe hizo que varios alumnos se sobresaltaran.

—Respóndela otra vez.

Su voz seguía siendo educada.

Pero había una tensión evidente.

El estudiante volvió a equivocarse.

Miss Thavel cerró los ojos.

Respiró profundamente.

—Lo hemos practicado muchas veces.

Por favor.

Concéntrate.

Lo intentó una última vez.

Y volvió a fallar.

Durante unos segundos el salón quedó completamente en silencio.

Finalmente ella retiró la garra de la mesa.

—Más te vale mejorar antes del examen.

Se dio la vuelta y continuó la clase como si nada hubiera ocurrido.

Miré a Lana.

—¿Siempre se pone así?

Ella negó un poco.

—Solo cuando se acercan los exámenes.

Todos los profesores se estresan bastante.

Dicen que son reglas muy antiguas de la escuela.

—Qué escuela tan rara...

Lana sonrió.

—Por eso me gusta.

La clase terminó sin mayores problemas.

Cuando sonó la campana, todos comenzaron a guardar sus cosas.

Antes de salir me acerqué a Miss Thavel.

—Profesora...

¿Está todo bien?

Ella levantó la vista de sus papeles.

Por un instante pareció sorprendida por la pregunta.

Después volvió a tomar un sorbo de té.

—Preocúpate de tus propios problemas antes que de los míos, Claire.

No lo dijo con mala intención.

Solo sonaba cansada.

—Lo... siento.

Salí del salón junto a Lana.

Mientras caminábamos por el pasillo, ella sonrió.

—¿Cuál es tu próxima clase?

Revisé otra vez mi horario.

—Química...

Con Miss Bloomie.

Lana soltó una pequeña risa.

—ella es algo complicada

Seguimos caminando mientras yo no podía dejar de pensar en aquella puerta con el símbolo del ojo.

Y, por alguna razón...

Tuve la extraña sensación de que lo realmente raro de ese día...

Aún no había comenzado.

#Datos curiosos del dia:

#(aunque técnicamente son varios datos en uno)

#1.

Algunos cuervos y córvidos recuerdan los rostros humanos durante años. Si alguien los trata bien o mal, pueden reconocerlo incluso mucho tiempo después y Muchas aves se limpian entre ellas como señal de confianza. Solo permiten ese contacto con individuos cercanos

#2.

En Japón y Reino Unido los gatos negros son considerados un símbolo de buena suerte, a diferencia de la superstición de otros países ,Los gatos negros suelen ser más difíciles de adoptar, aunque tienen exactamente el mismo comportamiento que cualquier otro gato y Los gatos usan sus bigotes para medir si caben por un espacio estrecho.

#3.

Las burbujas siempre intentan formar una esfera, porque esa es la forma que necesita menos energía, El sonido del agua corriente puede ayudar a muchas personas a relajarse, por eso es común usarlo para dormir o concentrarse y Las burbujas reflejan todos los colores del arcoíris, aunque realmente sean transparentes.

#4.

Las manzanas flotan porque aproximadamente una cuarta parte de su interior es aire,Existen más de 7.000 variedades de manzanas en todo el mundo y Si cortas una manzana por la mitad de forma horizontal aparece una estrella de cinco puntas formada por las semillas.

#5.

La lana de una oveja sigue creciendo durante toda su vida, por eso necesita ser esquilada periódicamente, Los títeres existen desde hace miles de años y se utilizaban para contar historias antes de que existiera el cine y Mover un títere de forma convincente requiere coordinar varias partes del cuerpo al mismo tiempo, casi como actuar.

u/Suspicious_Law_8380 — 26 days ago

Chicles, barcos y una pandilla divertida (diario de claire parte 2/3 + 5 datos curiosos del dia)

Hola otra ves, ya habia pasado demasiado tiempo pero porfía soy libre para dibujar traquilo XD

Bueno originalmente este post iba a salir ayer pero juro que reddit se paso se chistoso otra ves y estuve todo el dia peleando Para que me acepte el texto enorme pero creo que obvio que si estas leyendo esto es porque lo logre Xd.

Ahora si no creo que hay mucho que decir pero todos los dibujos que debo lo subiré el sábado y domingo aunque depende porque quisas pueda faltar me algunos pero minimo hay 2 asegurado para la el fin de semana.

Ahora si lo dejos con el diario de hoy Aunque la verdad parece ser casi el doble de grande que el primero XD.

Espero que les guste el contenido :)

#Diario de Claire (Parte 2):

#"Solo una clase de matemáticas normal"

Después del pequeño desastre de esta mañana con Oliver y el cubo de agua, Engel y yo caminamos por uno de los largos pasillos de la escuela. Mis zapatos todavía hacían un pequeño "chof" cada cierto paso.

Al llegar frente a una puerta de madera con un letrero que decía "Matemáticas", me quedé inmóvil.

Respiré profundamente.

Engel se detuvo a mi lado y sonrió.

—¿Lista?

Lo miré con cara de derrota.

—No.

—Perfecto.

Parpadeé.

—¿Qué tiene de perfecto eso?

—Que significa que todavía tienes instinto de supervivencia.

No pude evitar soltar una pequeña risa.

—Eres pésimo dando ánimos.

—Llevo años practicando.

Volví a suspirar.

—Bueno... ya no hay vuelta atrás.

Engel abrió la puerta.

En cuanto entramos, el salón quedó completamente en silencio.

Todos levantaron la vista.

Al frente estaba una gato gigantesca escribiendo multiplicaciones en el pizarrón con una velocidad impresionante. El sonido de la tiza se detuvo lentamente.

Miss Circle giró la cabeza hacia nosotros.

Suspiró.

Dejó la tiza sobre el escritorio y comenzó a caminar.

Cada paso sonaba pesado.

Mientras más se acercaba, más notaba lo enorme que era. Debía medir más de dos metros. Su cabello casi rozaba el suelo y uno de sus brazos terminaba en un enorme compás metálico.

No sabía por qué...

...pero sentía que ese compás me estaba mirando.

Un escalofrío recorrió mi espalda.

Miss Circle se cruzó de brazos.

—¿Se puede saber por qué tardaron tanto en secarse?

Abrí la boca para responder.

—¡Perdón, Miss Circle! —dijo Engel antes que yo—. Fue culpa mía. No volverá a pasar.

Ella lo observó durante unos segundos.

Después volvió a suspirar.

—Más les vale.

Hizo una pequeña pausa.

—Y agradezcan que hoy estoy siendo particularmente amable.

No quería imaginar cómo sería cuando estuviera de mal humor.

Asentí rápidamente.

—S-Sí, profesora...

Engel sonrió con nerviosismo.

—¿Podemos sentarnos? Quería presentarle a Claire a..—

—Engel. Dijo circle

Su voz lo interrumpió al instante.

—Ve a tu asiento.

Él parpadeó.

—¿Y Claire?

Miss Circle sonrió.

Era una sonrisa amable...

...pero había algo extraño en ella.

—La estudiante nueva debe presentarse.

Todo el salón giró hacia mí.

Sentí que mi alma abandonaba mi cuerpo.

—¿P-presentarme?

—Así es.

Miré a Engel buscando ayuda.

Él frunció el ceño.

—¿Desde cuándo hacemos eso?

Miss Circle respondió sin perder la sonrisa.

—Desde hoy.

Engel parecía tan confundido como yo.

Antes de que pudiera decir algo, Miss Circle me tomó suavemente del hombro y me llevó hasta el frente del pizarrón.

Podía sentir las miradas de toda la clase.

Quería salir corriendo.

—Adelante.

Abrí la boca.

No salió nada.

Respiré profundamente.

—M... mi nombre es Claire...

Mi voz temblaba.

"...Genial."

Volví a intentarlo.

—Claire....Haven

Silencio.

—Hace unos meses regresé a esta ciudad. Vivía aquí cuando era pequeña, pero tuve que mudarme por asuntos familiares... y ahora... bueno... volví.

Miré alrededor.

Todos seguían observándome.

Intenté pensar en algo más.

—Me gustan... los libros...y los gatos

"...¿En serio dije eso?"

Desde el fondo del salón escuché una risa.

Luego otra.

Oliver estaba casi llorando de la risa.

Zip se tapaba la boca intentando contenerse.

—Qué presentación tan emocionante... —susurró Oliver.

Edward apenas levantó la vista de su cuaderno.

—Cinco de diez.

—Muy generoso —respondió Zip.

Sentí que mi cara estaba completamente roja.

Miré de reojo a Miss Circle.

Ella ya estaba sentada en su escritorio.

Con una expresión divertida.

Como si estuviera disfrutando verme sufrir.

Incluso apoyó el rostro sobre una mano, esperando tranquilamente a que encontrara más cosas que decir.

No encontré ninguna.

—Y... eso sería todo.

Un silencio incómodo invadió el salón.

Finalmente Miss Circle dio un par de aplausos.

—Excelente.

Se levantó lentamente.

—Ya desperdiciaste suficientes minutos de mi hermosa clase.

Sonrió otra vez.

—Busca un asiento.

Bajé la cabeza.

No sabía si estaba avergonzada...

...o molesta.

Aquello ni siquiera parecía una tradición.

Parecía que simplemente había querido ponerme en ridículo.

Mientras caminaba entre los pupitres noté que a casi nadie parecía importarle mi existencia.

La mayoría ya estaba escribiendo otra vez.

Solo Oliver y Zip seguían riéndose.

Engel levantó discretamente la mano.

Había dejado un asiento libre junto a él.

Cuando llegué sonrió como si intentara decirme "todo estará bien".

Me senté.

Entonces noté que una chica estaba sentada al otro lado.

Tenía una expresión muy tranquila.

Sonrió apenas me vio.

—Hola.

—Hola...

—Soy Bubble.

Sonreí un poco.

—Claire...

Después suspiré.

—Aunque supongo que ya todo el salón sabe eso.

Bubble soltó una pequeña risa.

—Sí... pero creo que todos también notaron que querías que el suelo te tragara.

No pude evitar reírme.

—Créeme...

...yo también lo noté.

Incluso Engel terminó riéndose.

Entonces...

—Silencio.

Los tres dimos un pequeño salto.

Miss Circle ni siquiera nos estaba mirando.

Seguía escribiendo ecuaciones en el pizarrón.

—Si desean hacer amigos, háganlo durante el recreo.

Golpeó el pizarrón con la tiza.

—Todo esto entrará en el examen.

Los tres respondimos casi al mismo tiempo.

—Sí, profesora.

Comenzamos a copiar.

Pasaron unos minutos en silencio.

Aprovechando que Miss Circle estaba explicando, Engel se inclinó apenas hacia mí.

—En el recreo te presentaré al resto del grupo.

Asentí.

—Gracias...

Después levanté discretamente la vista hacia Miss Circle.

Seguía siendo enorme.

No podía dejar de mirarla.

Me acerqué un poco a Engel.

—Oye...

—¿Sí?

—¿Siempre es tan... estricta?

Engel soltó una risa bajita.

—Hoy está de buen humor.

Lo miré horrorizada.

—¿Eso es buen humor?

Bubble intervino en un susurro.

—Créeme... cuando está de mal humor nadie habla.

Seguía observando a Miss Circle.

Su silueta era tan alta que casi tapaba el pizarrón.

Volví a susurrar.

—¿Y por qué parece un gato gigante?

Bubble contuvo la risa.

—Creo que son los cuernos...

Hizo una pausa.

—Aunque sí parecen orejas.

Miró otra vez a Miss Circle.

—Da un poco de miedo...

...pero también un poquito de ternura.

Engel soltó una risa.

Yo también.

Entonces...

Miss Circle dejó de escribir.

Giró lentamente la cabeza.

Nos estaba mirando.

Los tres bajamos inmediatamente la vista hacia los cuadernos y comenzamos a escribir como si nunca hubiéramos hablado.

Después de unos segundos...

Ella volvió a explicar la materia.

Los tres suspiramos aliviados.

Pero esa tranquilidad apenas duró unos minutos...

Porque algo golpeó suavemente mi cabeza.

Fruncí el ceño.

Un avión de papel.

Lo abrí.

"Bonita presentación. La próxima intenta no llegar tarde y mojada como una gatita perdida."

Apreté el papel.

Miré hacia atrás.

Zip sonreía orgullosa.

Oliver levantó un pulgar.

Bubble rodó los ojos.

—Ignóralos.

Asentí.

Hice una bolita con el papel.

Pero unos segundos después llegó otro.

Y luego otro.

Y otro más.

Suspiré.

"...Qué infantiles."

De pronto sentí algo pegajoso entre mi cabello.

Llevé una mano lentamente.

Cuando la retiré...

...había un chicle pegado entre mis dedos.

Mi rostro palideció.

—N-no...

Engel se acercó.

—Quieta, déjame ver.

Bubble negó rápidamente.

—¡No lo toques mucho! Si lo aplastas será peor.

Los tres intentábamos quitar el chicle con cuidado.

Hasta que una enorme sombra cubrió nuestro pupitre.

Levanté lentamente la vista.

Miss Circle estaba frente a nosotros.

Su enorme garra se clavó en el escritorio.

¡CRACK!

Toda la mesa tembló.

Su sonrisa había desaparecido.

—¿Piensan seguir haciendo ruido...

...o finalmente van a dejarme dar mi clase?

Miss Circle mantuvo la mirada fija sobre nosotros durante unos largos segundos.

Su enorme garra seguía hundida en la madera del pupitre.

Nadie en el salón se atrevía a hacer un solo ruido.

Tragué saliva.

—P-profesora... —dije con la voz temblorosa—. No estábamos...

—Fue Oliver y Zip —me interrumpió Engel, levantando un poco la mano—. Ellos le lanzaron papeles y...

—También le pegaron un chicle en el cabello —añadió Bubble con más firmeza de la que esperaba.

Miss Circle miró primero a Engel.

Después a Bubble.

Y finalmente volvió a mirarme a mí.

Esperé que se girara para regañar a Oliver.

Pero no ocurrió.

—Oliver no tiene la culpa de que ustedes estén hablando durante mi clase.

Parpadeé.

—¿Qué...?

—Si hubieras estado prestando atención a la lección, no te habrías distraído con unos simples papeles.

Sentí un nudo en el estómago.

—Pero... profesora... ellos empezaron...

—¿Estás insinuando que mi clase es menos importante que las bromas de unos compañeros?

—¡No! Yo...

—Entonces deja de interrumpirme.

Su voz seguía siendo tranquila.

Demasiado tranquila.

Eso la hacía aún más intimidante.

Bubble frunció el ceño.

—Pero profesora, nosotros solo...

Miss Circle levantó un dedo.

Bubble se quedó callada de inmediato.

—No tengo estudiantes favoritos.

Miró otra vez hacia mí.

—Sean nuevos o antiguos, todos reciben el mismo trato.

Hizo una pequeña pausa.

—Y ya me han tocado estudiantes como tú.

No entendí a qué se refería.

—Si no aprendes a concentrarte...

...terminarás siendo un fracaso.

Aquellas palabras me golpearon mucho más fuerte de lo que esperaba.

Bajé lentamente la cabeza.

No respondí.

No quería llorar.

No el primer día.

Miss Circle recuperó aquella sonrisa extrañamente amable.

—Bien.

—Ahora continúen copiando.

Como si nada hubiera pasado, volvió al pizarrón.

El salón permaneció completamente en silencio.

Miré de reojo a Engel.

Tenía el ceño fruncido.

Bubble también parecía molesta, aunque intentaba disimularlo.

Al mirar alrededor noté que varios estudiantes habían observado toda la escena.

Nadie había dicho nada.

Algunos parecían incómodos.

Otros simplemente seguían escribiendo.

Oliver apoyaba la cabeza sobre una mano mientras sonreía satisfecho.

Zip casi se moría de la risa.

Edward, en cambio, parecía demasiado ocupado intentando resolver uno de los ejercicios del pizarrón como para prestarle atención a cualquier otra cosa.

Los siguientes minutos pasaron muy despacio.

Intenté concentrarme.

Pero las palabras de Miss Circle seguían dando vueltas en mi cabeza.

"Terminarás siendo un fracaso..."

Para distraerme saqué una esquina de mi cuaderno.

Comencé a dibujar a Moemoe.

O al menos lo intenté.

Cinco minutos después...

Parecía una papa con patas.

Suspiré.

—Qué horror...

Engel miró mi dibujo.

Contuvo una risa.

Luego tomó un lápiz.

En apenas unos segundos dibujó un Moemoe bastante adorable... montado sobre un patinete.

No pude evitar sonreír.

—Está mucho mejor que el mío.

—Tiene experiencia conduciendo.

Bubble miró el dibujo.

—Creo que va demasiado rápido.

Los tres soltamos una pequeña risa.

—Claire.

Sentí que todo mi cuerpo se congelaba.

Levanté lentamente la cabeza.

Miss Circle me estaba mirando.

—Ven al pizarrón.

Miré a Engel.

Él solo levantó ambos hombros.

No había escapatoria.

Caminé lentamente hasta el frente del salón.

Miss Circle escribió una operación muy sencilla.

4 + 2 = ?

La observé durante unos segundos.

"No la arruines... por favor no la arruines..."

Respiré hondo.

—Es... seis.

Miss Circle permaneció callada unos segundos.

Después asintió.

—Correcto.

Eso era todo.

No había trampa.

Ni humillación.

Solo quería comprobar si estaba prestando atención.

Volví rápidamente a mi asiento.

Bubble sonrió.

—¿Ves? Sobreviviste otra vez.

Engel levantó un pulgar.

—Dos victorias seguidas.

—No canten victoria todavía... —susurré.

La clase continuó con relativa tranquilidad.

Miss Circle siguió explicando multiplicaciones, divisiones y algunos ejercicios mientras el salón permanecía casi completamente en silencio.

Afortunadamente Oliver pareció aburrirse de molestarme.

O quizá simplemente estaba planeando algo para después.

No estaba segura de cuál opción daba más miedo.

Finalmente...

La campana sonó.

Un largo suspiro colectivo recorrió todo el salón.

Apenas sonó la campana, casi todos salieron disparados del salón.

Nunca había visto a tanta gente abandonar una clase tan rápido.

Miss Circle simplemente se quedó sentada en su escritorio, sacando una pequeña caja de galletas como si nada hubiera pasado.

Ni siquiera parecía notar que el salón había quedado casi vacío.

Engel guardó sus cuadernos y sonrió.

—Bueno... ahora sí.

Bubble asintió.

—Hora de presentarte al resto del grupo.

—¿"El resto del grupo"? —pregunté.

Engel sonrió.

—Suena importante, ¿verdad?

—Un poco...

Bubble soltó una risa.

—No te preocupes. Somos bastante normales...

Pensó unos segundos.

—...Bueno, relativamente normales.

Salimos del salón.

Los pasillos estaban completamente llenos de estudiantes hablando, riendo o simplemente caminando de un lado para otro.

Justo cuando íbamos a seguir caminando, me detuve de golpe.

—¡Mi cuaderno!

Engel me miró.

—¿Lo olvidaste?

Asentí.

—Ve tranquila. Nosotros iremos buscando a los demás.

—Los alcanzo enseguida.

Volví corriendo hasta el salón.

Cuando estaba a punto de tocar la puerta...

Escuché una voz masculina.

—¿No crees que hoy fuiste un poco impulsiva otra vez?

Me quedé quieta.

Era una voz tranquila.

Muy distinta a la de Miss Circle.

—No iba a permitir que hablaran durante toda mi clase.

Su tono...

Era diferente.

Mucho más relajado.

Casi amable.

Jamás la había escuchado hablar así.

La otra voz suspiró.

—Lo entiendo, Circle... pero quizá exageraste un poco.

Hubo un pequeño silencio.

—Sabes perfectamente que Oliver puede ser desesperante.

Miss Circle respondió casi de inmediato.

—Oliver no es el problema.

Me quedé pensando unos segundos.

¿Entonces... de quién hablaban?

Decidí tocar la puerta.

La conversación terminó al instante.

—Pase.

Abrí lentamente.

Miss Circle volvió a tener aquella expresión seria de siempre.

—¿Ahora qué ocurre?

—Olvidé mi cuaderno...

Ella lo tomó del escritorio y prácticamente me lo puso en las manos.

—Procura no molestarme también durante mi descanso.

Y cerró la puerta.

"...Qué amable."

Salí casi trotando hasta alcanzar a Engel.

Por suerte no estaba muy lejos.

Pero esta vez estaba acompañado por dos personas que no conocía.

Cuando me vio, sonrió.

—Ahí está.

Luego inclinó un poco la cabeza.

—Claire...

¿Por qué tienes cara de haber visto un fantasma?

Me llevé una mano a la nuca.

—Creo que... Miss Circle me da un poquito de miedo.

Engel soltó una pequeña risa.

Después me dio una suave palmada en la cabeza.

—Mientras no la hagas enojar... normalmente todo sale bien.

—¿"Normalmente"...?

—No preguntes.

Preferí no hacerlo.

Engel dio un paso hacia un lado.

—Bueno... ellos son los que quería presentarte.

La primera era una chica bastante alta.

Muchísimo más alta que yo.

Sonrió apenas me vio.

Y antes de que pudiera reaccionar...

Me abrazó.

—¡Hola!

Casi desaparecí dentro del abrazo.

—H-hola...

Cuando me soltó pude respirar otra vez.

—Soy Lana.

—Claire...

Lana me observó unos segundos.

—Eres más bajita de lo que imaginaba.

Miré hacia arriba.

"...¿Cuánto mide?"

Bubble comenzó a reír.

—Claire parece una enana al lado de Lana.

—No ayudes...

Lana simplemente sonrió.

Después señaló al chico que estaba junto a ella.

Abbie.

Él levantó tímidamente una mano.

Yo levanté la mía para chocarle los cinco.

Pero al mismo tiempo él estiró la mano para saludar formalmente.

Los dos nos quedamos congelados.

Él con la mano extendida.

Yo esperando el choque.

...

...

Ninguno sabía qué hacer.

Bubble ya estaba riéndose.

—Creo que rompieron el récord del saludo más incómodo.

Abbie retiró la mano de inmediato.

—¡P-perdón!

—¡No, fue culpa mía!

—¡Lo siento mucho!

—¡No tienes por qué disculparte!

Lana le dio un pequeño empujón amistoso.

—Abbie.

Respira.

Él obedeció.

Engel terminó riéndose.

—Ahora sí puedo decir oficialmente...

Miró hacia mí.

—Claire.

¿Te gustaría formar parte de nuestro grupo?

Lo pensé exactamente medio segundo.

—¡Sí!

Engel sonrió.

—Perfecto.

Bubble levantó un pulgar.

—Bienvenida.

Lana volvió a abrazarme.

Abbie simplemente sonrió un poquito.

Era suficiente para notar que estaba contento.

Engel juntó las manos.

—Ahora...

Como grupo...

¿Qué hacemos durante el recreo?

—Biblioteca —dijo Lana.

—Tengo un poco de hambre... —murmuró Abbie.

—Piscina. —respondió Bubble.

Todos me miraron.

Pensé unos segundos.

—Piscina.

Bubble levantó ambos brazos.

—¡Gané!

Abbie suspiró.

—Después comemos...

Mientras caminábamos por los pasillos comenzaron a preguntarme muchas cosas.

Lana era quien más hablaba.

—¿Cómo era tu antigua escuela?

—¿Tenías amigos?

—¿Siempre dibujas así de feo?

—¡Oye!

Todos terminaron riéndose.

Mientras hablábamos vi pasar a un profesor enorme.

Parecía mitad persona...

Mitad ave.

Lo seguí con la mirada.

—Esta escuela es muy...

Busqué la palabra correcta.

—...extraña.

Bubble sonrió.

—Ese es parte de su encanto.

También noté estudiantes muy altos.

Otros parecían animales.

Algunos tenían cuernos.

Otros colas.

Y había papeles tirados por todas partes.

—Eso también es normal —dijo Lana.

—Hay estudiantes muy desordenados.

Más adelante vi a una mujer elegante hablando con alguien que llevaba una bata de laboratorio.

—¿Quién es ella?

Engel miró hacia donde señalaba.

—La directora.

Probablemente esté organizando algo.

—¿Ella también da miedo?

Engel soltó una risa.

—Miss Grace solo da miedo si rompes las reglas.

Seguimos caminando hasta llegar a la piscina.

Y...

Era enorme.

Muchísimo más grande de lo que esperaba.

Había estudiantes nadando.

Otros usando flotadores.

Algunos incluso habían improvisado pequeñas competencias.

Engel me miró.

—¿Trajiste traje de baño?

Me quedé completamente inmóvil.

...

—No.

También recordé que Oliver había empapado mi uniforme.

Suspiré.

—Otra razón más para odiarlo.

—No te preocupes.

Engel sonrió.

—Podemos sentarnos en la orilla.

Otro día nadaremos todos.

Acepté.

Bubble y Lana fueron enseguida a buscar unos flotadores.

Engel, Abbie y yo nos sentamos con los pies dentro del agua.

Después de un rato Engel habló.

—Quería preguntarte...

¿Cómo te fue mientras estuviste fuera de la ciudad?

Miré mi reflejo en el agua.

—Bien.

Hice algunos amigos.

Aunque después tuve que despedirme de ellos cuando regresé.

Engel asintió.

—¿Y tu familia?

Sonreí.

—Sigue igual de viva que siempre.

Él rió.

—Tu familia es tan grande que todavía no recuerdo todos sus nombres.

—Es culpa de la familia de mi papá.

Ahora fue mi turno de preguntar.

—¿Y tú?

¿Cómo está tu familia?

Engel guardó silencio unos segundos.

—Bien...

Solo vivo con mi hermano mayor.

Noté que intentó cambiar rápidamente de tema.

No insistí.

—Entonces...

¿Cómo nació este grupo?

Engel volvió a sonreír.

—Técnicamente empezó hace unos dos años.

Bubble fue la primera.

Después conocimos a Lana.

Y luego Lana trajo a Abbie.

—O sea...

¿Todos se conocieron por accidente?

—Más o menos.

Miré a Abbie.

Seguía observando el agua.

—¿Todo bien?

Asintió.

—Solo me gusta mirar la piscina.

Engel sonrió y lo acercó un poco más.

—No seas tan tímido.

Claire no muerde.

—Todavía... —bromeé.

Abbie dejó escapar una pequeña risa.

Era la primera vez que lo escuchaba reír.

Hasta que...

¡Splash!

Un pequeño chorro de agua golpeó a Abbie.

Todos miramos hacia el otro lado.

Zip sostenía una enorme pistola de agua.

—Esta zona ahora pertenece a nuestra flota.

Parpadeé.

—¿Flota?

De pronto apareció Edward sobre un barco improvisado hecho con tablas, bidones y muchísimo entusiasmo.

—¡Bienvenidos al gran imperio marítimo!

Engel se llevó una mano a la cara.

—Otra vez ustedes...

—Esta piscina nos pertenece.

—No pueden adueñarse de una piscina.

Edward cruzó los brazos.

—Entonces derrótanos.

—¿Y Oliver?

— en sus "Asuntos importantes".

Engel murmuró.

—Seguro está molestando a alguien...

Edward sonrió.

—¿Qué pasa, líder?

Esperaba más valentía.

Engel suspiró.

—Voy a llamar a un profesor.

Edward no pareció preocupado.

Mientras discutían...

Vi que Bubble y Lana se estaban acercado lentamente por detrás del barco.

Muy lentamente.

Como dos espías.

Zip fue la primera en notarlo.

—¡Edward!

¡Atrás!

Edward giró demasiado tarde.

Lana golpeó una de las tablas.

Bubble soltó otra.

El barco comenzó a hacer...

"crack..."

Edward abrió muchísimo los ojos.

—No...

No...

¡NO!

El barco empezó a hundirse lentamente.

—¡¡Mi obra maestra!!

Zip intentó ayudarlo.

Pero ya era demasiado tarde.

La mitad del barco desapareció bajo el agua.

Edward levantó ambos brazos.

—¡¡Me hundo!!

Bubble no pudo contener la risa.

—Parece el Titanic.

Lana saludó con la mano.

—Fue un honor navegar contigo.

Edward dramatizó todavía más.

—¡¡Nunca olvidaré este día!!

Zip terminó volando hasta él para sacarlo del agua con muchísimo esfuerzo.

Mientras lo arrastraba hacia la orilla murmuró:

—Eres un idiota.

Edward seguía lamentando la pérdida de su barco.

No pude evitar reírme.

Había sido la situación más absurda de todo el día.

Zip nos lanzó una última mirada.

—Esto no termina aquí.

Se llevó a Edward medio empapado.

Y, por primera vez desde que llegué...

El recreo volvió a sentirse tranquilo.

Apenas Zip desapareció por el pasillo arrastrando a un Edward completamente empapado...

Sonó la campana.

Todos nos quedamos completamente quietos.

—...Eso significa que el recreo terminó —murmuró Bubble.

Engel suspiró.

—Qué rápido pasó.

Abbie asintió mientras guardaba el poco almuerzo que aún le quedaba.

Engel se giró hacia mí.

—¿Qué clase te toca ahora?

Revisé el horario.

—Idiomas...

—Entonces vas con Lana.

Lana levantó una mano.

—Así es.

—A mí me toca Biología con Abbie.

Abbie hizo un pequeño gesto afirmativo.

Comenzamos a caminar hacia la salida de la piscina.

Mientras nos despedíamos, no pude evitar preguntar:

—Una duda...

Todos los profesores tienen nombres tan raros.

Miss Circle...

Miss Grace...

Miss Thavel...

¿Es alguna tradición?

Engel soltó una pequeña risa.

—Todavía te faltan como ocho profesores más por conocer.

—¿Ocho?

—Más o menos.

—...Creo que jamás aprenderé tantos nombres.

Bubble sonrió.

—Te acostumbrarás.

Nos despedimos en una intersección del pasillo.

—Nos vemos después —dijo Engel.

—¡No vuelvas a pelear contra ningún barco! —grité.

Edward, desde muy lejos, respondió indignado:

—¡¡Fue un ataque sorpresa!!

No pude evitar reír.

Después seguí caminando junto a Lana.

Los pasillos seguían llenos de estudiantes corriendo.

Lana miró un reloj colgado en una pared.

Abrió mucho los ojos.

—Claire.

—¿Sí?

—Vamos tarde.

—¿Qué tan tarde?

—Cinco minutos.

Nos miramos.

Y comenzamos a correr.

Ahora entendía por qué todos los estudiantes parecían atletas.

La escuela era gigantesca.

Cada pasillo llevaba a otros tres.

Cada escalera parecía conducir a un edificio diferente.

Si Lana no hubiera sabido el camino...

Seguramente seguiría perdida.

Mientras corríamos, algo llamó mi atención.

Una vieja puerta de madera.

Era diferente al resto.

Tenía grabado un símbolo.

Un ojo.

Me detuve automáticamente.

Sentí un pequeño escalofrío.

"...Ese dibujo..."

Era muy parecido al símbolo que había visto en mi sueño.

Me acerqué lentamente.

Sin pensar...

Extendí una mano.

Antes de tocar la puerta...

Lana me sujetó del brazo.

—¡Claire!

Di un pequeño salto.

—¿Qué pasa?

Lana habló mucho más seria que de costumbre.

—No toques esa puerta.

Miré otra vez el símbolo.

—¿Por qué?

—Porque lleva al sótano.

Parpadeé.

—¿Y?

—Y Miss Grace nos matará.

La miré unos segundos.

No estaba segura de si hablaba en serio.

—...¿De verdad?

Lana pensó unos segundos.

—Bueno...

Probablemente no.

Pero sí nos castigará muchísimo.

Seguí observando la puerta.

—¿Qué hay abajo?

Lana negó con la cabeza.

—No lo sé.

Nunca dejan entrar estudiantes.

Dicen que solo es un viejo almacén.

Aunque...

Bajó un poco la voz.

—Hay muchos rumores.

No alcanzó a seguir hablando.

Porque levantó la vista.

Su expresión cambió inmediatamente.

—¡Corre!

—¿Qué?

—¡Miss Grace!

Miré hacia atrás.

A lo lejos caminaba una mujer muy elegante.

Su uniforme era impecable.

Llevaba una taza de café en una mano y varios documentos en la otra.

No parecía enfadada.

Pero aun así...

Todo el pasillo comenzaba a despejarse a su alrededor.

Sin decir otra palabra, Lana me tomó de la mano.

—¡Después te cuento!

Y volvió a correr.

Llegamos frente al salón de Idiomas completamente agotadas.

Lana abrió la puerta.

Las dos respirábamos con dificultad.

Toda la clase giró hacia nosotras.

Al frente estaba una profesora alta, de largo cabello oscuro y una enorme garra en lugar de una mano.

Sostenía tranquilamente una taza de té.

Nos observó durante unos segundos.

—Llegan tarde.

Su voz era tranquila.

Muy tranquila.

Lana respiró hondo.

—Perdón, profesora.

Tuvimos... un accidente en la piscina.

Miss Thavel permaneció callada unos segundos.

Después dio un pequeño sorbo a su té.

—Comprendo.

Pero procuren que no vuelva a ocurrir.

La próxima vez irán directamente con Miss Grace.

Las dos asentimos casi al mismo tiempo.

—Sí, profesora.

Mientras buscábamos asiento, Miss Thavel volvió a mirarme.

—Tú debes ser la estudiante nueva.

Tragué saliva.

"...No otra vez..."

Ella dejó la taza sobre el escritorio.

—¿Te gustaría presentarte ante la clase?

Sentí un pequeño trauma regresar.

Negué con la cabeza inmediatamente.

—Con todo respeto...

No.

Por favor.

No otra vez.

Durante un segundo pensé que insistiría.

Pero simplemente volvió a tomar su taza.

—Está bien.

Si cambias de opinión, avísame.

Sentí un enorme alivio.

Lana sonrió de lado.

—Te salvaste.

Nos sentamos juntas.

Miré discretamente alrededor.

Oliver no estaba.

Suspiré de alivio.

Aunque...

Sí estaba Zip.

Desde el fondo del salón.

Por suerte parecía demasiado ocupada hablando con otra persona como para fijarse en mí.

—Ella es Miss Thavel —susurró Lana.

—¿Te gusta esta materia?

—Es mi favorita.

Junto con Artes.

La clase comenzó.

Miss Thavel escribía varias palabras en el pizarrón.

Lo extraño era que...

No siempre hablaba el mismo idioma.

A veces explicaba normalmente.

Luego decía una frase completa en alemán.

Después otra en ruso.

Y unos minutos más tarde cambiaba otra vez.

Me quedé completamente confundida.

Me acerqué un poco a Lana.

—¿Eso es normal?

—Sí.

Siempre enseña así.

Al principio nadie entiende nada.

Luego uno se acostumbra.

No estaba muy convencida.

Después de unos minutos, Miss Thavel comenzó a hacer preguntas.

—Claire.

Levanté la cabeza.

—¿Qué significa esta palabra?

Respondí correctamente.

Después hizo otra.

También acerté.

La tercera...

No tenía idea.

Respondí cualquier cosa.

Miss Thavel negó lentamente con la cabeza.

—Veo que tendremos bastante trabajo contigo.

No sonó molesta.

Solo... muy sincera.

La clase continuó con tranquilidad.

Lana aprovechaba cualquier momento para contarme pequeñas historias de la escuela.

Que si una vez encontró una escoba moviéndose sola.

Que si estaba convencida de que el edificio antes había sido una enorme mansión.

Que algunos pasillos parecían no terminar nunca.

Incluso juraba haber visto a Miss Grace beber siete tazas de café en un solo día.

Yo ya no sabía qué creer.

Hasta que ocurrió algo.

Un estudiante respondió mal varias preguntas seguidas.

Miss Thavel dejó lentamente la taza sobre el escritorio.

Su enorme garra se clavó en la mesa.

El golpe hizo que varios alumnos se sobresaltaran.

—Respóndela otra vez.

Su voz seguía siendo educada.

Pero había una tensión evidente.

El estudiante volvió a equivocarse.

Miss Thavel cerró los ojos.

Respiró profundamente.

—Lo hemos practicado muchas veces.

Por favor.

Concéntrate.

Lo intentó una última vez.

Y volvió a fallar.

Durante unos segundos el salón quedó completamente en silencio.

Finalmente ella retiró la garra de la mesa.

—Más te vale mejorar antes del examen.

Se dio la vuelta y continuó la clase como si nada hubiera ocurrido.

Miré a Lana.

—¿Siempre se pone así?

Ella negó un poco.

—Solo cuando se acercan los exámenes.

Todos los profesores se estresan bastante.

Dicen que son reglas muy antiguas de la escuela.

—Qué escuela tan rara...

Lana sonrió.

—Por eso me gusta.

La clase terminó sin mayores problemas.

Cuando sonó la campana, todos comenzaron a guardar sus cosas.

Antes de salir me acerqué a Miss Thavel.

—Profesora...

¿Está todo bien?

Ella levantó la vista de sus papeles.

Por un instante pareció sorprendida por la pregunta.

Después volvió a tomar un sorbo de té.

—Preocúpate de tus propios problemas antes que de los míos, Claire.

No lo dijo con mala intención.

Solo sonaba cansada.

—Lo... siento.

Salí del salón junto a Lana.

Mientras caminábamos por el pasillo, ella sonrió.

—¿Cuál es tu próxima clase?

Revisé otra vez mi horario.

—Química...

Con Miss Bloomie.

Lana soltó una pequeña risa.

—ella es algo complicada

Seguimos caminando mientras yo no podía dejar de pensar en aquella puerta con el símbolo del ojo.

Y, por alguna razón...

Tuve la extraña sensación de que lo realmente raro de ese día...

Aún no había comenzado.

#Datos curiosos del dia:

#(aunque técnicamente son varios datos en uno)

#1.

Algunos cuervos y córvidos recuerdan los rostros humanos durante años. Si alguien los trata bien o mal, pueden reconocerlo incluso mucho tiempo después y Muchas aves se limpian entre ellas como señal de confianza. Solo permiten ese contacto con individuos cercanos

#2.

En Japón y Reino Unido los gatos negros son considerados un símbolo de buena suerte, a diferencia de la superstición de otros países ,Los gatos negros suelen ser más difíciles de adoptar, aunque tienen exactamente el mismo comportamiento que cualquier otro gato y Los gatos usan sus bigotes para medir si caben por un espacio estrecho.

#3.

Las burbujas siempre intentan formar una esfera, porque esa es la forma que necesita menos energía, El sonido del agua corriente puede ayudar a muchas personas a relajarse, por eso es común usarlo para dormir o concentrarse y Las burbujas reflejan todos los colores del arcoíris, aunque realmente sean transparentes.

#4.

Las manzanas flotan porque aproximadamente una cuarta parte de su interior es aire,Existen más de 7.000 variedades de manzanas en todo el mundo y Si cortas una manzana por la mitad de forma horizontal aparece una estrella de cinco puntas formada por las semillas.

#5.

La lana de una oveja sigue creciendo durante toda su vida, por eso necesita ser esquilada periódicamente, Los títeres existen desde hace miles de años y se utilizaban para contar historias antes de que existiera el cine y Mover un títere de forma convincente requiere coordinar varias partes del cuerpo al mismo tiempo, casi como actuar.

u/Suspicious_Law_8380 — 26 days ago

Chicles, barcos y una pandilla divertida (diario de claire parte 2/3 + 5 datos curiosos del dia)

Hola otra ves, ya habia pasado demasiado tiempo pero porfía soy libre para dibujar traquilo XD

Bueno originalmente este post iba a salir ayer pero juro que reddit se paso se chistoso otra ves y estuve todo el dia peleando Para que me acepte el texto enorme pero creo que obvio que si estas leyendo esto es porque lo logre Xd.

Ahora si no creo que hay mucho que decir pero todos los dibujos que debo lo subiré el sábado y domingo aunque depende porque quisas pueda faltar me algunos pero minimo hay 2 asegurado para la el fin de semana.

Ahora si lo dejos con el diario de hoy Aunque la verdad parece ser casi el doble de grande que el primero XD.

Espero que les guste el contenido :)

#Diario de Claire (Parte 2):

#"Solo una clase de matemáticas normal"

Después del pequeño desastre de esta mañana con Oliver y el cubo de agua, Engel y yo caminamos por uno de los largos pasillos de la escuela. Mis zapatos todavía hacían un pequeño "chof" cada cierto paso.

Al llegar frente a una puerta de madera con un letrero que decía "Matemáticas", me quedé inmóvil.

Respiré profundamente.

Engel se detuvo a mi lado y sonrió.

—¿Lista?

Lo miré con cara de derrota.

—No.

—Perfecto.

Parpadeé.

—¿Qué tiene de perfecto eso?

—Que significa que todavía tienes instinto de supervivencia.

No pude evitar soltar una pequeña risa.

—Eres pésimo dando ánimos.

—Llevo años practicando.

Volví a suspirar.

—Bueno... ya no hay vuelta atrás.

Engel abrió la puerta.

En cuanto entramos, el salón quedó completamente en silencio.

Todos levantaron la vista.

Al frente estaba una gato gigantesca escribiendo multiplicaciones en el pizarrón con una velocidad impresionante. El sonido de la tiza se detuvo lentamente.

Miss Circle giró la cabeza hacia nosotros.

Suspiró.

Dejó la tiza sobre el escritorio y comenzó a caminar.

Cada paso sonaba pesado.

Mientras más se acercaba, más notaba lo enorme que era. Debía medir más de dos metros. Su cabello casi rozaba el suelo y uno de sus brazos terminaba en un enorme compás metálico.

No sabía por qué...

...pero sentía que ese compás me estaba mirando.

Un escalofrío recorrió mi espalda.

Miss Circle se cruzó de brazos.

—¿Se puede saber por qué tardaron tanto en secarse?

Abrí la boca para responder.

—¡Perdón, Miss Circle! —dijo Engel antes que yo—. Fue culpa mía. No volverá a pasar.

Ella lo observó durante unos segundos.

Después volvió a suspirar.

—Más les vale.

Hizo una pequeña pausa.

—Y agradezcan que hoy estoy siendo particularmente amable.

No quería imaginar cómo sería cuando estuviera de mal humor.

Asentí rápidamente.

—S-Sí, profesora...

Engel sonrió con nerviosismo.

—¿Podemos sentarnos? Quería presentarle a Claire a..—

—Engel. Dijo circle

Su voz lo interrumpió al instante.

—Ve a tu asiento.

Él parpadeó.

—¿Y Claire?

Miss Circle sonrió.

Era una sonrisa amable...

...pero había algo extraño en ella.

—La estudiante nueva debe presentarse.

Todo el salón giró hacia mí.

Sentí que mi alma abandonaba mi cuerpo.

—¿P-presentarme?

—Así es.

Miré a Engel buscando ayuda.

Él frunció el ceño.

—¿Desde cuándo hacemos eso?

Miss Circle respondió sin perder la sonrisa.

—Desde hoy.

Engel parecía tan confundido como yo.

Antes de que pudiera decir algo, Miss Circle me tomó suavemente del hombro y me llevó hasta el frente del pizarrón.

Podía sentir las miradas de toda la clase.

Quería salir corriendo.

—Adelante.

Abrí la boca.

No salió nada.

Respiré profundamente.

—M... mi nombre es Claire...

Mi voz temblaba.

"...Genial."

Volví a intentarlo.

—Claire....Haven

Silencio.

—Hace unos meses regresé a esta ciudad. Vivía aquí cuando era pequeña, pero tuve que mudarme por asuntos familiares... y ahora... bueno... volví.

Miré alrededor.

Todos seguían observándome.

Intenté pensar en algo más.

—Me gustan... los libros...y los gatos

"...¿En serio dije eso?"

Desde el fondo del salón escuché una risa.

Luego otra.

Oliver estaba casi llorando de la risa.

Zip se tapaba la boca intentando contenerse.

—Qué presentación tan emocionante... —susurró Oliver.

Edward apenas levantó la vista de su cuaderno.

—Cinco de diez.

—Muy generoso —respondió Zip.

Sentí que mi cara estaba completamente roja.

Miré de reojo a Miss Circle.

Ella ya estaba sentada en su escritorio.

Con una expresión divertida.

Como si estuviera disfrutando verme sufrir.

Incluso apoyó el rostro sobre una mano, esperando tranquilamente a que encontrara más cosas que decir.

No encontré ninguna.

—Y... eso sería todo.

Un silencio incómodo invadió el salón.

Finalmente Miss Circle dio un par de aplausos.

—Excelente.

Se levantó lentamente.

—Ya desperdiciaste suficientes minutos de mi hermosa clase.

Sonrió otra vez.

—Busca un asiento.

Bajé la cabeza.

No sabía si estaba avergonzada...

...o molesta.

Aquello ni siquiera parecía una tradición.

Parecía que simplemente había querido ponerme en ridículo.

Mientras caminaba entre los pupitres noté que a casi nadie parecía importarle mi existencia.

La mayoría ya estaba escribiendo otra vez.

Solo Oliver y Zip seguían riéndose.

Engel levantó discretamente la mano.

Había dejado un asiento libre junto a él.

Cuando llegué sonrió como si intentara decirme "todo estará bien".

Me senté.

Entonces noté que una chica estaba sentada al otro lado.

Tenía una expresión muy tranquila.

Sonrió apenas me vio.

—Hola.

—Hola...

—Soy Bubble.

Sonreí un poco.

—Claire...

Después suspiré.

—Aunque supongo que ya todo el salón sabe eso.

Bubble soltó una pequeña risa.

—Sí... pero creo que todos también notaron que querías que el suelo te tragara.

No pude evitar reírme.

—Créeme...

...yo también lo noté.

Incluso Engel terminó riéndose.

Entonces...

—Silencio.

Los tres dimos un pequeño salto.

Miss Circle ni siquiera nos estaba mirando.

Seguía escribiendo ecuaciones en el pizarrón.

—Si desean hacer amigos, háganlo durante el recreo.

Golpeó el pizarrón con la tiza.

—Todo esto entrará en el examen.

Los tres respondimos casi al mismo tiempo.

—Sí, profesora.

Comenzamos a copiar.

Pasaron unos minutos en silencio.

Aprovechando que Miss Circle estaba explicando, Engel se inclinó apenas hacia mí.

—En el recreo te presentaré al resto del grupo.

Asentí.

—Gracias...

Después levanté discretamente la vista hacia Miss Circle.

Seguía siendo enorme.

No podía dejar de mirarla.

Me acerqué un poco a Engel.

—Oye...

—¿Sí?

—¿Siempre es tan... estricta?

Engel soltó una risa bajita.

—Hoy está de buen humor.

Lo miré horrorizada.

—¿Eso es buen humor?

Bubble intervino en un susurro.

—Créeme... cuando está de mal humor nadie habla.

Seguía observando a Miss Circle.

Su silueta era tan alta que casi tapaba el pizarrón.

Volví a susurrar.

—¿Y por qué parece un gato gigante?

Bubble contuvo la risa.

—Creo que son los cuernos...

Hizo una pausa.

—Aunque sí parecen orejas.

Miró otra vez a Miss Circle.

—Da un poco de miedo...

...pero también un poquito de ternura.

Engel soltó una risa.

Yo también.

Entonces...

Miss Circle dejó de escribir.

Giró lentamente la cabeza.

Nos estaba mirando.

Los tres bajamos inmediatamente la vista hacia los cuadernos y comenzamos a escribir como si nunca hubiéramos hablado.

Después de unos segundos...

Ella volvió a explicar la materia.

Los tres suspiramos aliviados.

Pero esa tranquilidad apenas duró unos minutos...

Porque algo golpeó suavemente mi cabeza.

Fruncí el ceño.

Un avión de papel.

Lo abrí.

"Bonita presentación. La próxima intenta no llegar tarde y mojada como una gatita perdida."

Apreté el papel.

Miré hacia atrás.

Zip sonreía orgullosa.

Oliver levantó un pulgar.

Bubble rodó los ojos.

—Ignóralos.

Asentí.

Hice una bolita con el papel.

Pero unos segundos después llegó otro.

Y luego otro.

Y otro más.

Suspiré.

"...Qué infantiles."

De pronto sentí algo pegajoso entre mi cabello.

Llevé una mano lentamente.

Cuando la retiré...

...había un chicle pegado entre mis dedos.

Mi rostro palideció.

—N-no...

Engel se acercó.

—Quieta, déjame ver.

Bubble negó rápidamente.

—¡No lo toques mucho! Si lo aplastas será peor.

Los tres intentábamos quitar el chicle con cuidado.

Hasta que una enorme sombra cubrió nuestro pupitre.

Levanté lentamente la vista.

Miss Circle estaba frente a nosotros.

Su enorme garra se clavó en el escritorio.

¡CRACK!

Toda la mesa tembló.

Su sonrisa había desaparecido.

—¿Piensan seguir haciendo ruido...

...o finalmente van a dejarme dar mi clase?

Miss Circle mantuvo la mirada fija sobre nosotros durante unos largos segundos.

Su enorme garra seguía hundida en la madera del pupitre.

Nadie en el salón se atrevía a hacer un solo ruido.

Tragué saliva.

—P-profesora... —dije con la voz temblorosa—. No estábamos...

—Fue Oliver y Zip —me interrumpió Engel, levantando un poco la mano—. Ellos le lanzaron papeles y...

—También le pegaron un chicle en el cabello —añadió Bubble con más firmeza de la que esperaba.

Miss Circle miró primero a Engel.

Después a Bubble.

Y finalmente volvió a mirarme a mí.

Esperé que se girara para regañar a Oliver.

Pero no ocurrió.

—Oliver no tiene la culpa de que ustedes estén hablando durante mi clase.

Parpadeé.

—¿Qué...?

—Si hubieras estado prestando atención a la lección, no te habrías distraído con unos simples papeles.

Sentí un nudo en el estómago.

—Pero... profesora... ellos empezaron...

—¿Estás insinuando que mi clase es menos importante que las bromas de unos compañeros?

—¡No! Yo...

—Entonces deja de interrumpirme.

Su voz seguía siendo tranquila.

Demasiado tranquila.

Eso la hacía aún más intimidante.

Bubble frunció el ceño.

—Pero profesora, nosotros solo...

Miss Circle levantó un dedo.

Bubble se quedó callada de inmediato.

—No tengo estudiantes favoritos.

Miró otra vez hacia mí.

—Sean nuevos o antiguos, todos reciben el mismo trato.

Hizo una pequeña pausa.

—Y ya me han tocado estudiantes como tú.

No entendí a qué se refería.

—Si no aprendes a concentrarte...

...terminarás siendo un fracaso.

Aquellas palabras me golpearon mucho más fuerte de lo que esperaba.

Bajé lentamente la cabeza.

No respondí.

No quería llorar.

No el primer día.

Miss Circle recuperó aquella sonrisa extrañamente amable.

—Bien.

—Ahora continúen copiando.

Como si nada hubiera pasado, volvió al pizarrón.

El salón permaneció completamente en silencio.

Miré de reojo a Engel.

Tenía el ceño fruncido.

Bubble también parecía molesta, aunque intentaba disimularlo.

Al mirar alrededor noté que varios estudiantes habían observado toda la escena.

Nadie había dicho nada.

Algunos parecían incómodos.

Otros simplemente seguían escribiendo.

Oliver apoyaba la cabeza sobre una mano mientras sonreía satisfecho.

Zip casi se moría de la risa.

Edward, en cambio, parecía demasiado ocupado intentando resolver uno de los ejercicios del pizarrón como para prestarle atención a cualquier otra cosa.

Los siguientes minutos pasaron muy despacio.

Intenté concentrarme.

Pero las palabras de Miss Circle seguían dando vueltas en mi cabeza.

"Terminarás siendo un fracaso..."

Para distraerme saqué una esquina de mi cuaderno.

Comencé a dibujar a Moemoe.

O al menos lo intenté.

Cinco minutos después...

Parecía una papa con patas.

Suspiré.

—Qué horror...

Engel miró mi dibujo.

Contuvo una risa.

Luego tomó un lápiz.

En apenas unos segundos dibujó un Moemoe bastante adorable... montado sobre un patinete.

No pude evitar sonreír.

—Está mucho mejor que el mío.

—Tiene experiencia conduciendo.

Bubble miró el dibujo.

—Creo que va demasiado rápido.

Los tres soltamos una pequeña risa.

—Claire.

Sentí que todo mi cuerpo se congelaba.

Levanté lentamente la cabeza.

Miss Circle me estaba mirando.

—Ven al pizarrón.

Miré a Engel.

Él solo levantó ambos hombros.

No había escapatoria.

Caminé lentamente hasta el frente del salón.

Miss Circle escribió una operación muy sencilla.

4 + 2 = ?

La observé durante unos segundos.

"No la arruines... por favor no la arruines..."

Respiré hondo.

—Es... seis.

Miss Circle permaneció callada unos segundos.

Después asintió.

—Correcto.

Eso era todo.

No había trampa.

Ni humillación.

Solo quería comprobar si estaba prestando atención.

Volví rápidamente a mi asiento.

Bubble sonrió.

—¿Ves? Sobreviviste otra vez.

Engel levantó un pulgar.

—Dos victorias seguidas.

—No canten victoria todavía... —susurré.

La clase continuó con relativa tranquilidad.

Miss Circle siguió explicando multiplicaciones, divisiones y algunos ejercicios mientras el salón permanecía casi completamente en silencio.

Afortunadamente Oliver pareció aburrirse de molestarme.

O quizá simplemente estaba planeando algo para después.

No estaba segura de cuál opción daba más miedo.

Finalmente...

La campana sonó.

Un largo suspiro colectivo recorrió todo el salón.

Apenas sonó la campana, casi todos salieron disparados del salón.

Nunca había visto a tanta gente abandonar una clase tan rápido.

Miss Circle simplemente se quedó sentada en su escritorio, sacando una pequeña caja de galletas como si nada hubiera pasado.

Ni siquiera parecía notar que el salón había quedado casi vacío.

Engel guardó sus cuadernos y sonrió.

—Bueno... ahora sí.

Bubble asintió.

—Hora de presentarte al resto del grupo.

—¿"El resto del grupo"? —pregunté.

Engel sonrió.

—Suena importante, ¿verdad?

—Un poco...

Bubble soltó una risa.

—No te preocupes. Somos bastante normales...

Pensó unos segundos.

—...Bueno, relativamente normales.

Salimos del salón.

Los pasillos estaban completamente llenos de estudiantes hablando, riendo o simplemente caminando de un lado para otro.

Justo cuando íbamos a seguir caminando, me detuve de golpe.

—¡Mi cuaderno!

Engel me miró.

—¿Lo olvidaste?

Asentí.

—Ve tranquila. Nosotros iremos buscando a los demás.

—Los alcanzo enseguida.

Volví corriendo hasta el salón.

Cuando estaba a punto de tocar la puerta...

Escuché una voz masculina.

—¿No crees que hoy fuiste un poco impulsiva otra vez?

Me quedé quieta.

Era una voz tranquila.

Muy distinta a la de Miss Circle.

—No iba a permitir que hablaran durante toda mi clase.

Su tono...

Era diferente.

Mucho más relajado.

Casi amable.

Jamás la había escuchado hablar así.

La otra voz suspiró.

—Lo entiendo, Circle... pero quizá exageraste un poco.

Hubo un pequeño silencio.

—Sabes perfectamente que Oliver puede ser desesperante.

Miss Circle respondió casi de inmediato.

—Oliver no es el problema.

Me quedé pensando unos segundos.

¿Entonces... de quién hablaban?

Decidí tocar la puerta.

La conversación terminó al instante.

—Pase.

Abrí lentamente.

Miss Circle volvió a tener aquella expresión seria de siempre.

—¿Ahora qué ocurre?

—Olvidé mi cuaderno...

Ella lo tomó del escritorio y prácticamente me lo puso en las manos.

—Procura no molestarme también durante mi descanso.

Y cerró la puerta.

"...Qué amable."

Salí casi trotando hasta alcanzar a Engel.

Por suerte no estaba muy lejos.

Pero esta vez estaba acompañado por dos personas que no conocía.

Cuando me vio, sonrió.

—Ahí está.

Luego inclinó un poco la cabeza.

—Claire...

¿Por qué tienes cara de haber visto un fantasma?

Me llevé una mano a la nuca.

—Creo que... Miss Circle me da un poquito de miedo.

Engel soltó una pequeña risa.

Después me dio una suave palmada en la cabeza.

—Mientras no la hagas enojar... normalmente todo sale bien.

—¿"Normalmente"...?

—No preguntes.

Preferí no hacerlo.

Engel dio un paso hacia un lado.

—Bueno... ellos son los que quería presentarte.

La primera era una chica bastante alta.

Muchísimo más alta que yo.

Sonrió apenas me vio.

Y antes de que pudiera reaccionar...

Me abrazó.

—¡Hola!

Casi desaparecí dentro del abrazo.

—H-hola...

Cuando me soltó pude respirar otra vez.

—Soy Lana.

—Claire...

Lana me observó unos segundos.

—Eres más bajita de lo que imaginaba.

Miré hacia arriba.

"...¿Cuánto mide?"

Bubble comenzó a reír.

—Claire parece una enana al lado de Lana.

—No ayudes...

Lana simplemente sonrió.

Después señaló al chico que estaba junto a ella.

Abbie.

Él levantó tímidamente una mano.

Yo levanté la mía para chocarle los cinco.

Pero al mismo tiempo él estiró la mano para saludar formalmente.

Los dos nos quedamos congelados.

Él con la mano extendida.

Yo esperando el choque.

...

...

Ninguno sabía qué hacer.

Bubble ya estaba riéndose.

—Creo que rompieron el récord del saludo más incómodo.

Abbie retiró la mano de inmediato.

—¡P-perdón!

—¡No, fue culpa mía!

—¡Lo siento mucho!

—¡No tienes por qué disculparte!

Lana le dio un pequeño empujón amistoso.

—Abbie.

Respira.

Él obedeció.

Engel terminó riéndose.

—Ahora sí puedo decir oficialmente...

Miró hacia mí.

—Claire.

¿Te gustaría formar parte de nuestro grupo?

Lo pensé exactamente medio segundo.

—¡Sí!

Engel sonrió.

—Perfecto.

Bubble levantó un pulgar.

—Bienvenida.

Lana volvió a abrazarme.

Abbie simplemente sonrió un poquito.

Era suficiente para notar que estaba contento.

Engel juntó las manos.

—Ahora...

Como grupo...

¿Qué hacemos durante el recreo?

—Biblioteca —dijo Lana.

—Tengo un poco de hambre... —murmuró Abbie.

—Piscina. —respondió Bubble.

Todos me miraron.

Pensé unos segundos.

—Piscina.

Bubble levantó ambos brazos.

—¡Gané!

Abbie suspiró.

—Después comemos...

Mientras caminábamos por los pasillos comenzaron a preguntarme muchas cosas.

Lana era quien más hablaba.

—¿Cómo era tu antigua escuela?

—¿Tenías amigos?

—¿Siempre dibujas así de feo?

—¡Oye!

Todos terminaron riéndose.

Mientras hablábamos vi pasar a un profesor enorme.

Parecía mitad persona...

Mitad ave.

Lo seguí con la mirada.

—Esta escuela es muy...

Busqué la palabra correcta.

—...extraña.

Bubble sonrió.

—Ese es parte de su encanto.

También noté estudiantes muy altos.

Otros parecían animales.

Algunos tenían cuernos.

Otros colas.

Y había papeles tirados por todas partes.

—Eso también es normal —dijo Lana.

—Hay estudiantes muy desordenados.

Más adelante vi a una mujer elegante hablando con alguien que llevaba una bata de laboratorio.

—¿Quién es ella?

Engel miró hacia donde señalaba.

—La directora.

Probablemente esté organizando algo.

—¿Ella también da miedo?

Engel soltó una risa.

—Miss Grace solo da miedo si rompes las reglas.

Seguimos caminando hasta llegar a la piscina.

Y...

Era enorme.

Muchísimo más grande de lo que esperaba.

Había estudiantes nadando.

Otros usando flotadores.

Algunos incluso habían improvisado pequeñas competencias.

Engel me miró.

—¿Trajiste traje de baño?

Me quedé completamente inmóvil.

...

—No.

También recordé que Oliver había empapado mi uniforme.

Suspiré.

—Otra razón más para odiarlo.

—No te preocupes.

Engel sonrió.

—Podemos sentarnos en la orilla.

Otro día nadaremos todos.

Acepté.

Bubble y Lana fueron enseguida a buscar unos flotadores.

Engel, Abbie y yo nos sentamos con los pies dentro del agua.

Después de un rato Engel habló.

—Quería preguntarte...

¿Cómo te fue mientras estuviste fuera de la ciudad?

Miré mi reflejo en el agua.

—Bien.

Hice algunos amigos.

Aunque después tuve que despedirme de ellos cuando regresé.

Engel asintió.

—¿Y tu familia?

Sonreí.

—Sigue igual de viva que siempre.

Él rió.

—Tu familia es tan grande que todavía no recuerdo todos sus nombres.

—Es culpa de la familia de mi papá.

Ahora fue mi turno de preguntar.

—¿Y tú?

¿Cómo está tu familia?

Engel guardó silencio unos segundos.

—Bien...

Solo vivo con mi hermano mayor.

Noté que intentó cambiar rápidamente de tema.

No insistí.

—Entonces...

¿Cómo nació este grupo?

Engel volvió a sonreír.

—Técnicamente empezó hace unos dos años.

Bubble fue la primera.

Después conocimos a Lana.

Y luego Lana trajo a Abbie.

—O sea...

¿Todos se conocieron por accidente?

—Más o menos.

Miré a Abbie.

Seguía observando el agua.

—¿Todo bien?

Asintió.

—Solo me gusta mirar la piscina.

Engel sonrió y lo acercó un poco más.

—No seas tan tímido.

Claire no muerde.

—Todavía... —bromeé.

Abbie dejó escapar una pequeña risa.

Era la primera vez que lo escuchaba reír.

Hasta que...

¡Splash!

Un pequeño chorro de agua golpeó a Abbie.

Todos miramos hacia el otro lado.

Zip sostenía una enorme pistola de agua.

—Esta zona ahora pertenece a nuestra flota.

Parpadeé.

—¿Flota?

De pronto apareció Edward sobre un barco improvisado hecho con tablas, bidones y muchísimo entusiasmo.

—¡Bienvenidos al gran imperio marítimo!

Engel se llevó una mano a la cara.

—Otra vez ustedes...

—Esta piscina nos pertenece.

—No pueden adueñarse de una piscina.

Edward cruzó los brazos.

—Entonces derrótanos.

—¿Y Oliver?

— en sus "Asuntos importantes".

Engel murmuró.

—Seguro está molestando a alguien...

Edward sonrió.

—¿Qué pasa, líder?

Esperaba más valentía.

Engel suspiró.

—Voy a llamar a un profesor.

Edward no pareció preocupado.

Mientras discutían...

Vi que Bubble y Lana se estaban acercado lentamente por detrás del barco.

Muy lentamente.

Como dos espías.

Zip fue la primera en notarlo.

—¡Edward!

¡Atrás!

Edward giró demasiado tarde.

Lana golpeó una de las tablas.

Bubble soltó otra.

El barco comenzó a hacer...

"crack..."

Edward abrió muchísimo los ojos.

—No...

No...

¡NO!

El barco empezó a hundirse lentamente.

—¡¡Mi obra maestra!!

Zip intentó ayudarlo.

Pero ya era demasiado tarde.

La mitad del barco desapareció bajo el agua.

Edward levantó ambos brazos.

—¡¡Me hundo!!

Bubble no pudo contener la risa.

—Parece el Titanic.

Lana saludó con la mano.

—Fue un honor navegar contigo.

Edward dramatizó todavía más.

—¡¡Nunca olvidaré este día!!

Zip terminó volando hasta él para sacarlo del agua con muchísimo esfuerzo.

Mientras lo arrastraba hacia la orilla murmuró:

—Eres un idiota.

Edward seguía lamentando la pérdida de su barco.

No pude evitar reírme.

Había sido la situación más absurda de todo el día.

Zip nos lanzó una última mirada.

—Esto no termina aquí.

Se llevó a Edward medio empapado.

Y, por primera vez desde que llegué...

El recreo volvió a sentirse tranquilo.

Apenas Zip desapareció por el pasillo arrastrando a un Edward completamente empapado...

Sonó la campana.

Todos nos quedamos completamente quietos.

—...Eso significa que el recreo terminó —murmuró Bubble.

Engel suspiró.

—Qué rápido pasó.

Abbie asintió mientras guardaba el poco almuerzo que aún le quedaba.

Engel se giró hacia mí.

—¿Qué clase te toca ahora?

Revisé el horario.

—Idiomas...

—Entonces vas con Lana.

Lana levantó una mano.

—Así es.

—A mí me toca Biología con Abbie.

Abbie hizo un pequeño gesto afirmativo.

Comenzamos a caminar hacia la salida de la piscina.

Mientras nos despedíamos, no pude evitar preguntar:

—Una duda...

Todos los profesores tienen nombres tan raros.

Miss Circle...

Miss Grace...

Miss Thavel...

¿Es alguna tradición?

Engel soltó una pequeña risa.

—Todavía te faltan como ocho profesores más por conocer.

—¿Ocho?

—Más o menos.

—...Creo que jamás aprenderé tantos nombres.

Bubble sonrió.

—Te acostumbrarás.

Nos despedimos en una intersección del pasillo.

—Nos vemos después —dijo Engel.

—¡No vuelvas a pelear contra ningún barco! —grité.

Edward, desde muy lejos, respondió indignado:

—¡¡Fue un ataque sorpresa!!

No pude evitar reír.

Después seguí caminando junto a Lana.

Los pasillos seguían llenos de estudiantes corriendo.

Lana miró un reloj colgado en una pared.

Abrió mucho los ojos.

—Claire.

—¿Sí?

—Vamos tarde.

—¿Qué tan tarde?

—Cinco minutos.

Nos miramos.

Y comenzamos a correr.

Ahora entendía por qué todos los estudiantes parecían atletas.

La escuela era gigantesca.

Cada pasillo llevaba a otros tres.

Cada escalera parecía conducir a un edificio diferente.

Si Lana no hubiera sabido el camino...

Seguramente seguiría perdida.

Mientras corríamos, algo llamó mi atención.

Una vieja puerta de madera.

Era diferente al resto.

Tenía grabado un símbolo.

Un ojo.

Me detuve automáticamente.

Sentí un pequeño escalofrío.

"...Ese dibujo..."

Era muy parecido al símbolo que había visto en mi sueño.

Me acerqué lentamente.

Sin pensar...

Extendí una mano.

Antes de tocar la puerta...

Lana me sujetó del brazo.

—¡Claire!

Di un pequeño salto.

—¿Qué pasa?

Lana habló mucho más seria que de costumbre.

—No toques esa puerta.

Miré otra vez el símbolo.

—¿Por qué?

—Porque lleva al sótano.

Parpadeé.

—¿Y?

—Y Miss Grace nos matará.

La miré unos segundos.

No estaba segura de si hablaba en serio.

—...¿De verdad?

Lana pensó unos segundos.

—Bueno...

Probablemente no.

Pero sí nos castigará muchísimo.

Seguí observando la puerta.

—¿Qué hay abajo?

Lana negó con la cabeza.

—No lo sé.

Nunca dejan entrar estudiantes.

Dicen que solo es un viejo almacén.

Aunque...

Bajó un poco la voz.

—Hay muchos rumores.

No alcanzó a seguir hablando.

Porque levantó la vista.

Su expresión cambió inmediatamente.

—¡Corre!

—¿Qué?

—¡Miss Grace!

Miré hacia atrás.

A lo lejos caminaba una mujer muy elegante.

Su uniforme era impecable.

Llevaba una taza de café en una mano y varios documentos en la otra.

No parecía enfadada.

Pero aun así...

Todo el pasillo comenzaba a despejarse a su alrededor.

Sin decir otra palabra, Lana me tomó de la mano.

—¡Después te cuento!

Y volvió a correr.

Llegamos frente al salón de Idiomas completamente agotadas.

Lana abrió la puerta.

Las dos respirábamos con dificultad.

Toda la clase giró hacia nosotras.

Al frente estaba una profesora alta, de largo cabello oscuro y una enorme garra en lugar de una mano.

Sostenía tranquilamente una taza de té.

Nos observó durante unos segundos.

—Llegan tarde.

Su voz era tranquila.

Muy tranquila.

Lana respiró hondo.

—Perdón, profesora.

Tuvimos... un accidente en la piscina.

Miss Thavel permaneció callada unos segundos.

Después dio un pequeño sorbo a su té.

—Comprendo.

Pero procuren que no vuelva a ocurrir.

La próxima vez irán directamente con Miss Grace.

Las dos asentimos casi al mismo tiempo.

—Sí, profesora.

Mientras buscábamos asiento, Miss Thavel volvió a mirarme.

—Tú debes ser la estudiante nueva.

Tragué saliva.

"...No otra vez..."

Ella dejó la taza sobre el escritorio.

—¿Te gustaría presentarte ante la clase?

Sentí un pequeño trauma regresar.

Negué con la cabeza inmediatamente.

—Con todo respeto...

No.

Por favor.

No otra vez.

Durante un segundo pensé que insistiría.

Pero simplemente volvió a tomar su taza.

—Está bien.

Si cambias de opinión, avísame.

Sentí un enorme alivio.

Lana sonrió de lado.

—Te salvaste.

Nos sentamos juntas.

Miré discretamente alrededor.

Oliver no estaba.

Suspiré de alivio.

Aunque...

Sí estaba Zip.

Desde el fondo del salón.

Por suerte parecía demasiado ocupada hablando con otra persona como para fijarse en mí.

—Ella es Miss Thavel —susurró Lana.

—¿Te gusta esta materia?

—Es mi favorita.

Junto con Artes.

La clase comenzó.

Miss Thavel escribía varias palabras en el pizarrón.

Lo extraño era que...

No siempre hablaba el mismo idioma.

A veces explicaba normalmente.

Luego decía una frase completa en alemán.

Después otra en ruso.

Y unos minutos más tarde cambiaba otra vez.

Me quedé completamente confundida.

Me acerqué un poco a Lana.

—¿Eso es normal?

—Sí.

Siempre enseña así.

Al principio nadie entiende nada.

Luego uno se acostumbra.

No estaba muy convencida.

Después de unos minutos, Miss Thavel comenzó a hacer preguntas.

—Claire.

Levanté la cabeza.

—¿Qué significa esta palabra?

Respondí correctamente.

Después hizo otra.

También acerté.

La tercera...

No tenía idea.

Respondí cualquier cosa.

Miss Thavel negó lentamente con la cabeza.

—Veo que tendremos bastante trabajo contigo.

No sonó molesta.

Solo... muy sincera.

La clase continuó con tranquilidad.

Lana aprovechaba cualquier momento para contarme pequeñas historias de la escuela.

Que si una vez encontró una escoba moviéndose sola.

Que si estaba convencida de que el edificio antes había sido una enorme mansión.

Que algunos pasillos parecían no terminar nunca.

Incluso juraba haber visto a Miss Grace beber siete tazas de café en un solo día.

Yo ya no sabía qué creer.

Hasta que ocurrió algo.

Un estudiante respondió mal varias preguntas seguidas.

Miss Thavel dejó lentamente la taza sobre el escritorio.

Su enorme garra se clavó en la mesa.

El golpe hizo que varios alumnos se sobresaltaran.

—Respóndela otra vez.

Su voz seguía siendo educada.

Pero había una tensión evidente.

El estudiante volvió a equivocarse.

Miss Thavel cerró los ojos.

Respiró profundamente.

—Lo hemos practicado muchas veces.

Por favor.

Concéntrate.

Lo intentó una última vez.

Y volvió a fallar.

Durante unos segundos el salón quedó completamente en silencio.

Finalmente ella retiró la garra de la mesa.

—Más te vale mejorar antes del examen.

Se dio la vuelta y continuó la clase como si nada hubiera ocurrido.

Miré a Lana.

—¿Siempre se pone así?

Ella negó un poco.

—Solo cuando se acercan los exámenes.

Todos los profesores se estresan bastante.

Dicen que son reglas muy antiguas de la escuela.

—Qué escuela tan rara...

Lana sonrió.

—Por eso me gusta.

La clase terminó sin mayores problemas.

Cuando sonó la campana, todos comenzaron a guardar sus cosas.

Antes de salir me acerqué a Miss Thavel.

—Profesora...

¿Está todo bien?

Ella levantó la vista de sus papeles.

Por un instante pareció sorprendida por la pregunta.

Después volvió a tomar un sorbo de té.

—Preocúpate de tus propios problemas antes que de los míos, Claire.

No lo dijo con mala intención.

Solo sonaba cansada.

—Lo... siento.

Salí del salón junto a Lana.

Mientras caminábamos por el pasillo, ella sonrió.

—¿Cuál es tu próxima clase?

Revisé otra vez mi horario.

—Química...

Con Miss Bloomie.

Lana soltó una pequeña risa.

—ella es algo complicada

Seguimos caminando mientras yo no podía dejar de pensar en aquella puerta con el símbolo del ojo.

Y, por alguna razón...

Tuve la extraña sensación de que lo realmente raro de ese día...

Aún no había comenzado.

#Datos curiosos del dia:

#(aunque técnicamente son varios datos en uno)

#1.

Algunos cuervos y córvidos recuerdan los rostros humanos durante años. Si alguien los trata bien o mal, pueden reconocerlo incluso mucho tiempo después y Muchas aves se limpian entre ellas como señal de confianza. Solo permiten ese contacto con individuos cercanos

#2.

En Japón y Reino Unido los gatos negros son considerados un símbolo de buena suerte, a diferencia de la superstición de otros países ,Los gatos negros suelen ser más difíciles de adoptar, aunque tienen exactamente el mismo comportamiento que cualquier otro gato y Los gatos usan sus bigotes para medir si caben por un espacio estrecho.

#3.

Las burbujas siempre intentan formar una esfera, porque esa es la forma que necesita menos energía, El sonido del agua corriente puede ayudar a muchas personas a relajarse, por eso es común usarlo para dormir o concentrarse y Las burbujas reflejan todos los colores del arcoíris, aunque realmente sean transparentes.

#4.

Las manzanas flotan porque aproximadamente una cuarta parte de su interior es aire,Existen más de 7.000 variedades de manzanas en todo el mundo y Si cortas una manzana por la mitad de forma horizontal aparece una estrella de cinco puntas formada por las semillas.

#5.

La lana de una oveja sigue creciendo durante toda su vida, por eso necesita ser esquilada periódicamente, Los títeres existen desde hace miles de años y se utilizaban para contar historias antes de que existiera el cine y Mover un títere de forma convincente requiere coordinar varias partes del cuerpo al mismo tiempo, casi como actuar.

u/Suspicious_Law_8380 — 26 days ago

Solo un sueño normal.. ¿no? (Dibujo extra + Diario de claire parte 1/3 + doble dato curioso del dia)

Hola buenas otra ves, XD bueno ya vine a entregar este dibujo que habia tardado pero ya por fin lo termine me tomo mas tiempo de lo que debía pero fue por la cantidad de texto que tuve que escribir pero todo bien en general.

Esta ves sera algo especial ya que es mas un diario que estara dividido en 3 partes que las partes salen los martes sera lo nuevo para variar el contendio y personalmente es uno de mis diarios favoritos por el esfuerzo que me tomó hacer esto.

También esta ves estuve experimentado con lo estilos como se nora en el dibujo de hoy.

No quiero poner mas relleno por lo que les dejo con el contenido :)

#Diario de Claire (Parte 1):

#"El peor primer día posible"

No sé por qué estoy escribiendo esto.

Quizás porque mi vida acaba de volverse mucho más extraña de lo normal.

O quizás porque si no lo escribo voy a terminar pensando demasiado en ese sueño.

Y sinceramente no quiero hacerlo.

Todo comenzó con un sueño raro.

Al principio era agradable.

Estaba caminando por una ciudad que parecía familiar, aunque no era exactamente ninguna ciudad que recordara. Las calles eran largas y extrañas. Algunas terminaban en edificios y otras simplemente se conectaban con el bosque como si ambos lugares fueran uno solo.

Había gente caminando.

O al menos eso creo.

No podía ver sus rostros.

Eran sombras negras con forma de personas.

Algunas hablaban entre ellas.

Otras simplemente me observaban desde las ventanas de sus casas.

No sentía miedo.

De hecho, era un día bonito.

Había sol.

Y Moemoe caminaba conmigo.

Por alguna razón era lo único completamente normal en todo el sueño.

—¿Por qué me sigues a todas partes? —le pregunté.

Moemoe solo me miró.

Como siempre.

Nunca responde nada útil.

Seguimos caminando durante un rato.

Entonces me acerqué demasiado al bosque.

Y sentí algo raro.

Frío.

No el frío normal.

Era una sensación vacía.

Como si algo estuviera muerto.

Moemoe también pareció notarlo.

Sus orejas se movieron.

Su cola se erizó.

Y comenzó a mirar entre los árboles.

Yo también miré.

Pero no vi nada.

Por eso terminé cargándolo en brazos.

—No te voy a perder.

Moemoe se acomodó contra mi pecho.

Seguimos caminando.

Entonces una de las sombras pasó a mi lado.

Sin detenerse.

Sin mirarme.

Y dijo:

—Debes encontrarla.

Me giré inmediatamente.

—¿Encontrar a quién?

La sombra siguió caminando.

Como si nunca hubiera hablado.

—¡Oye!

Nada.

Ni siquiera se dio vuelta.

—Qué grosero...

Terminé sentándome en un parque.

Intenté ignorarlo.

Los sueños son raros.

No tenía sentido buscarle lógica.

Fue entonces cuando noté que Moemoe estaba cada vez más inquieto.

Miraba constantemente hacia algún lugar.

Como si quisiera escapar.

—¿Qué pasa contigo?

Lo acaricié detrás de las orejas.

Normalmente eso funcionaba.

No esta vez.

Parecía nervioso.

Muy nervioso.

Decidí volver a casa.

O al menos intentarlo.

Porque cuando levanté la vista descubrí que mi casa ya no estaba.

En su lugar había un bosque enorme.

Más grande que antes.

Más oscuro.

Más silencioso.

Y frente a mí había varios papeles esparcidos por el suelo.

Todos tenían dibujado un ojo extraño.

Me agaché.

Tomé uno.

Y entonces escuché algo romperse.

CRACK.

Como un cristal.

Me giré rápidamente.

No había nadie.

Las sombras habían desaparecido.

Todas.

La ciudad estaba vacía.

Y entonces ocurrió.

Silencio.

Absoluto.

El mismo silencio que existe cuando un depredador aparece en un bosque.

Mi corazón empezó a acelerarse.

—No me gusta esto...

Moemoe comenzó a removerse en mis brazos.

Entonces sentí aquel frío otra vez.

Justo detrás de mí.

Me giré lentamente.

Y la vi.

O vi algo.

Una silueta.

Estaba junto a los árboles.

No podía distinguir su rostro.

Parecía llevar una capucha.

O algo parecido.

Un líquido negro caía de su cuerpo.

Como si se estuviera derritiendo.

No caminaba.

Simplemente avanzaba.

—¿Hola...? —pregunté.

Error.

La silueta comenzó a moverse.

Cada paso oscurecía el mundo.

Las calles.

Los árboles.

El cielo.

Todo se volvía más oscuro.

Más muerto.

Más incorrecto.

Y entonces Moemoe saltó de mis brazos.

—¡Moemoe!

Corrió.

Yo corrí detrás.

Y la silueta también.

Intenté pedir ayuda.

Golpeé puertas.

Ventanas.

Grité.

Pero nadie respondió.

Las sombras me observaban desde las casas.

Sin hacer nada.

Como si no pudieran verme.

O peor.

Como si no quisieran hacerlo.

Finalmente encontré mi casa.

O algo parecido a mi casa.

Entré corriendo.

—¡Mamá!

Vi una figura.

Parecía ella.

Pero era solo otra sombra.

Inmóvil.

Silenciosa.

Y entonces sentí algo rodeando mi cuello.

La silueta me había alcanzado.

Su brazo parecía hecho de una masa negra.

Me levantó contra la pared.

No podía moverme.

No podía respirar.

Y entonces escuché su voz.

Distorsionada.

Rota.

Pero entendible.

—Buscarme...

—¿Q-qué...?

—Libérame...

Sentí un escalofrío.

—Debes recordar...

La silueta acercó más su rostro.

—Ella es la llave.

Antes de que pudiera preguntar algo...

La figura se tensó.

Miró hacia abajo.

Y vi a Moemoe.

Mordiéndole una pierna.

—¡MOEMOE!

La silueta lo lanzó contra la pared.

Yo aproveché la distracción.

Me liberé.

Corrí hacia él.

Lo abracé.

Y escapamos.

La criatura empezó a perseguirnos otra vez.

Más rápido.

Más agresiva.

Más desesperada.

Nos internamos en el bosque.

Todo estaba oscuro.

Todo estaba frío.

Entonces escuché otro cristal romperse.

La silueta apareció delante de nosotros.

Sus garras rozaron mi hombro.

Corrí.

Corrí más rápido.

Corrí hasta quedarme sin aire.

Hasta que llegué al borde de una cascada.

No había salida.

La criatura avanzó lentamente.

—Claire...

Escuchar mi nombre me paralizó.

—Claire...

Dio otro paso.

—Deja de hacerlo más difícil.

Retrocedí.

Otro paso.

Retrocedí otra vez.

Y entonces el suelo desapareció bajo mis pies.

Todo se rompió.

Yo.

Moemoe.

La tierra.

El mundo.

Caímos.

Y justo antes de golpear el agua...

Desperté.

—¡AH!

Caí de la cama.

Directamente al suelo.

—¡Ay!

Me quedé inmóvil unos segundos.

Luego levanté la cabeza.

Moemoe seguía sobre la cama.

Mirándome.

—No digas nada.

El gato parpadeó.

—Ni una palabra.

Escuché una alarma.

Luego otra.

Y otra.

Miré el reloj.

Y sentí que mi alma abandonaba mi cuerpo.

—...

—NO.

Volví a mirar.

—¡NO, NO, NO, NO, NO!

Llegaba tardísimo.

Era mi primer día.

Mi primer día.

Escuché la voz de mamá desde abajo.

—¡CLAIRE!

—¡¿Sí?!

—¡¿Qué pasó ahí arriba?!

Miré el suelo.

—¡Nada!

No iba a admitir que me había caído de la cama.

—¡Llevo media hora llamándote!

—¡Ya voy!

Entré al baño como un misil.

Me duché.

Me cambié.

Intenté peinarme.

Miré el espejo.

Y casi grité.

Parecía una vagabunda.

—¿Qué me pasó en el pelo?

Después de varios intentos fallidos conseguí arreglarlo.

Me coloqué mi moño verde.

Mi favorito.

Y bajé corriendo las escaleras.

Justo a tiempo para ver cómo el autobús escolar se alejaba.

—...

—Excelente.

—Excelente inicio de año.

Me quedé inmóvil en el patio.

El autobús desapareció.

Entonces escuché la puerta abrirse.

—Claire.

—¿Sí?

—¿Qué haces parada ahí?

—Reflexionando sobre mis errores.

Mamá suspiró.

—Sube al auto.

—Sí, mamá.

Volví a entrar.

Mientras terminaba mi desayuno noté algo raro.

Moemoe caminaba con dificultad.

—¿Qué te pasó?

Lo tomé en brazos.

Parecía tener una patita adolorida.

Recordé el sueño.

Y sentí un pequeño escalofrío.

—Mamá...

—¿Qué ocurre?

—Creo que Moemoe se lastimó.

Ella observó al gato.

—Lo llevaremos al veterinario cuando vuelva del trabajo.

—¿Segura?

—Sí.

—Gracias.

Dejé comida y agua para él.

Le acaricié la cabeza.

—Compórtate.

Moemoe bostezó.

Muy útil como siempre.

Finalmente salimos.

Mamá estaba hablando por teléfono con su jefa.

Parecía molesta.

Muy molesta.

Cuando colgó suspiró.

—Treinta minutos tarde.

—Lo siento.

—No fue tu culpa.

—Sí fue mi culpa.

—Claire.

—¿Sí?

—No empieces.

Me hundí en el asiento.

Miré por la ventana.

Vi niños jugando.

Hablando.

Riéndose.

Y me sentí sola otra vez.

Habían pasado dos meses desde que regresé a la ciudad.

Dos meses.

Y todavía extrañaba a mis amigos.

Mis antiguos amigos.

Mis antiguas calles.

Mi antigua vida.

Mamá notó mi expresión.

—¿Nerviosa?

—Un poco.

—Te irá bien.

—¿Y si no?

—Te irá bien igual.

Eso me hizo reír un poco.

Durante el resto del viaje hablamos de la escuela.

Me contó que ella también había estudiado allí.

Que era exigente.

Que podía abrir muchas puertas para el futuro.

Y que intentara no meterme en problemas.

Lo último me pareció sospechosamente específico.

Finalmente llegamos.

Y me quedé mirando la escuela.

Era enorme.

Enorme.

—¿Eso es una escuela o una fortaleza?

—Cuando yo estudiaba aquí parecía más pequeña.

—Creo que la escuela creció.

Mamá se rió.

Antes de que pudiera entrar escuché su voz.

—Claire.

Me giré.

Y recibí un beso en la frente.

—¡Mamá!

—Buena suerte.

—Ya no soy una niña.

—Claro que sí.

—Mamá...

Recibí otro beso.

Y otro.

—¡MAMÁ!

Escuché unas risas a lo lejos.

Tres estudiantes me estaban señalando.

Genial.

Perfecto.

Mi dignidad había muerto antes de la primera clase.

Respiré hondo.

Y entré.

Inmediatamente me arrepentí.

La escuela era muchísimo más grande por dentro.

Los pasillos parecían interminables.

Había estudiantes por todas partes.

Algunos corrían.

Otros conversaban.

Otros parecían haber salido directamente de una película de terror.

Y nadie parecía encontrar eso extraño.

—Está bien, Claire —me dije a mí misma—. Solo tienes que encontrar tu salón.

Miré el papel con mi horario.

Luego miré el pasillo.

Luego el horario otra vez.

Luego el pasillo.

—¿Por qué hay tantas puertas?

Comencé a caminar.

Intenté preguntarle a algunos estudiantes dónde estaba la sala de matemáticas.

El primero ni siquiera me escuchó.

La segunda estaba ocupada leyendo.

El tercero iba corriendo y casi me atropella.

—Buen comienzo.

Seguí avanzando.

Mientras caminaba no podía evitar observar todo.

Había clubes.

Carteles.

Trofeos.

Anuncios.

Incluso algunas fotografías antiguas colgadas en las paredes.

Por un momento recordé algo que había dicho mamá.

"Es una escuela exigente."

Creo que se quedó corta.

Aquello parecía una pequeña ciudad.

Doblé una esquina.

Luego otra.

Y otra más.

Después de diez minutos llegué a una conclusión terrible.

Estaba perdida.

Completamente perdida.

—Fantástico.

Justo cuando estaba considerando aceptar mi destino y vivir para siempre en aquellos pasillos, vi a tres profesoras conversando cerca de una escalera.

Una era altísima.

Otra tenía una sonrisa amable.

Y la tercera parecía tener permanentemente cara de pocos amigos.

—Ellas deben saber dónde está mi salón...

Di un paso hacia ellas.

Y entonces sonó la alarma de inicio de clases.

Todo el edificio explotó en movimiento.

Cientos de estudiantes comenzaron a caminar al mismo tiempo.

—¿Eh?

Intenté avanzar.

No pude.

Intenté moverme a la izquierda.

Tampoco.

A la derecha.

Peor.

La corriente de estudiantes me arrastró sin esfuerzo.

—¡Perdón!

—¡Lo siento!

—¡Voy pasando!

Nadie me escuchó.

Cuando finalmente terminó aquella estampida escolar...

Estaba sentada en el suelo.

Con mi mochila unos metros más allá.

—Odio este lugar.

—¿Estás bien?

Levanté la vista.

Un chico me estaba ofreciendo la mano.

Cabello anaranjado.

Sonrisa amable.

Cara extrañamente familiar.

Acepté la ayuda.

—Gracias.

—No hay problema.

Me levantó fácilmente.

—Parece que eres nueva.

—¿Se nota mucho?

—Acabas de perder una batalla contra un pasillo.

—Eso es justo.

El chico se rió.

—¿Buscas alguna sala?

—Matemáticas.

—Oh.

Su expresión cambió un poco.

—¿Qué significa "oh"?

—Nada bueno.

—Eso tampoco me ayuda.

—Lo descubrirás.

Eso definitivamente no me ayudó.

El chico volvió a observarme.

Luego miró mi moño verde.

Parpadeó.

Volvió a mirarlo.

Y después me miró a mí.

—Espera...

Me señaló.

—¿Claire?

Parpadeé confundida.

—¿Sí?

—¿Claire Claire?

—¿Cuántas Claires conoces?

—Una.

—Entonces sí.

El chico abrió mucho los ojos.

—No puede ser.

—¿Qué?

—¿No me reconoces?

Lo observé mejor.

Intenté recordar.

Algo en su rostro me resultaba familiar.

Muy familiar.

Y entonces...

—¿Engel?

—¡Sí!

—¡ENGEL!

Los dos nos quedamos mirándonos unos segundos.

—No puede ser.

—¡Has crecido muchísimo!

—¡Tú también!

—¡Mentira! Tú creciste más.

—Claire, la última vez que te vi eras del tamaño de una mochila.

—¡No es verdad!

—Es completamente verdad.

Me crucé de brazos.

—Bueno... tú también cambiaste.

—Gracias.

—Antes tenías una nariz más rara.

—¿Eso fue un cumplido?

—No.

Engel soltó una carcajada.

Y por primera vez en toda la mañana me sentí mejor.

Mucho mejor.

Habían pasado años.

Años enteros.

Pero era como volver a hablar con alguien que nunca se había ido.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Engel.

—Me mudé hace dos meses.

—¿Y recién entraste?

—Sí.

—Vaya.

—¿Y tú?

—Llevo algunos años aquí.

—Entonces serás mi guía turístico.

—Cobro caro.

—No tengo dinero.

—Entonces trabajarás para mí.

—Eso suena ilegal.

—Probablemente.

Comenzamos a caminar.

Mientras avanzábamos me fue explicando dónde estaba cada cosa.

La cafetería.

La biblioteca.

Los laboratorios.

El patio.

Incluso algunas zonas donde, según él, era mejor no meterse.

—¿Por qué?

—Porque sí.

—Esa no es una explicación.

—Créeme, es suficiente.

Seguimos hablando.

Era extraño.

No incómodo.

Solo extraño.

Como si estuviéramos intentando recuperar años de conversaciones perdidas.

—¿Y tu primera clase? —preguntó.

—Matemáticas.

—La mía también.

—Perfecto.

—Aunque llegamos tarde.

—Lo sé.

—Mucho.

—Lo sé.

—Muchísimo.

—Ya entendí.

Engel sonrió.

—Al menos ahora no estás sola.

No sé por qué.

Pero escuchar eso me hizo sentir un poco más tranquila.

Quizás porque llevaba demasiado tiempo sintiéndome sola.

Finalmente llegamos al salón.

Engel abrió la puerta.

Y en ese mismo instante un balde lleno de agua cayó desde arriba.

SPLASH.

Silencio.

Mucho silencio.

Yo estaba empapada.

Engel también.

Una gota cayó desde mi cabello.

—...

—...

Entonces escuchamos risas al fondo del salón.

Tres estudiantes estaban doblados de la risa.

Uno de ellos casi se caía de la silla.

—¿En serio? —pregunté.

—Sí —respondió Engel—. Es muy probable que haya sido Oliver.

—¿Quién?

—El idiota que se ríe más fuerte.

Lo señalé.

—¿Ese?

—Ese.

—Lo odio.

—Llevas cinco segundos conociéndolo.

—Me bastaron.

Las risas terminaron abruptamente.

Porque una sombra enorme apareció detrás de mí.

Sentí un escalofrío.

Levanté la cabeza.

Y seguí levantándola.

Y seguí levantándola.

Y seguí levantándola.

—¿Por qué es tan alta...?

La mujer me observó.

Tenía una sonrisa que no me tranquilizó en absoluto.

—¿Pasa algo?

—N-no.

—Bien.

Su voz era tranquila.

Eso daba más miedo.

—Llegaron tarde.

Engel se puso rígido.

Yo también.

—Lo sentimos.

—¿Nombre?

—Claire.

—Así que tú eres la nueva.

Asentí.

—¿Y por qué llegaste tarde?

—Me desperté tarde.

—Mm.

Por alguna razón sentí que me estaba juzgando.

—Vayan a secarse.

—¿Eh?

—Están mojando mi salón.

Miré el suelo.

Tenía razón.

—Pero fue él quien—

—Ahora.

No terminé la frase.

Engel me agarró suavemente del brazo.

—Vamos.

—Pero—

—Vamos.

Salimos del salón.

Solo cuando estuvimos lejos respiré normalmente otra vez.

—¿Quién era esa?

—Miss Circle.

—Da miedo.

—Sí.

—Mucho miedo.

—Sí.

—¿Siempre es así?

—Hoy está de buen humor.

Me detuve.

—¿Qué?

—Vamos al baño.

—ENGEL.

—Luego te explico.

Llegamos al baño.

Conseguimos algunas toallas de papel.

No era la mejor solución.

Pero al menos dejamos de parecer personas que habían caído a una piscina.

—Lo siento —dijo Engel.

—¿Por qué?

—Tu primer día está siendo horrible.

Lo pensé unos segundos.

Luego me reí.

—Bueno... encontré a mi mejor amigo de la infancia.

—Eso es cierto.

—Así que no todo está saliendo mal.

Engel sonrió.

—¿Lista para volver?

Miré la puerta.

Luego recordé a Miss Circle.

Recordé a Oliver.

Recordé el sueño.

Y suspiré.

—No.

—Excelente.

—¿Tú sí?

—Tampoco.

—Perfecto.

—Perfecto.

Y juntos volvimos hacia el salón de matemáticas.

Un poco menos mojados.

Y sin tener idea de que aquel sería apenas el comienzo de unos de mis día más extraño de mi vida....

#Doble dato curioso del dia:

#1:

Aunque muchas personas creen que los gatos negros traen mala suerte, en varios lugares del mundo ocurre exactamente lo contrario. En partes de Japón y Escocia se consideran símbolos de buena fortuna, prosperidad e incluso protección contra los malos espíritus.

#2:

Los pájaros no tienen cuerdas vocales como los humanos. En lugar de eso, producen sonidos con un órgano especial llamado siringe, que se encuentra donde la tráquea se divide hacia los pulmones.

Lo más impresionante es que algunas aves pueden controlar ambos lados de la siringe por separado, lo que les permite hacer dos sonidos diferentes al mismo tiempo. Por eso ciertas aves tienen cantos tan complejos y variados.

u/Suspicious_Law_8380 — 1 month ago

Solo un sueño normal.. ¿no? (Dibujo extra + Diario de claire parte 1/3 + doble dato curioso del dia)

Hola buenas otra ves, XD bueno ya vine a entregar este dibujo que habia tardado pero ya por fin lo termine me tomo mas tiempo de lo que debía pero fue por la cantidad de texto que tuve que escribir pero todo bien en general.

Esta ves sera algo especial ya que es mas un diario que estara dividido en 3 partes que las partes salen los martes sera lo nuevo para variar el contendio y personalmente es uno de mis diarios favoritos por el esfuerzo que me tomó hacer esto.

También esta ves estuve experimentado con lo estilos como se nora en el dibujo de hoy.

No quiero poner mas relleno por lo que les dejo con el contenido :)

#Diario de Claire (Parte 1):

#"El peor primer día posible"

No sé por qué estoy escribiendo esto.

Quizás porque mi vida acaba de volverse mucho más extraña de lo normal.

O quizás porque si no lo escribo voy a terminar pensando demasiado en ese sueño.

Y sinceramente no quiero hacerlo.

Todo comenzó con un sueño raro.

Al principio era agradable.

Estaba caminando por una ciudad que parecía familiar, aunque no era exactamente ninguna ciudad que recordara. Las calles eran largas y extrañas. Algunas terminaban en edificios y otras simplemente se conectaban con el bosque como si ambos lugares fueran uno solo.

Había gente caminando.

O al menos eso creo.

No podía ver sus rostros.

Eran sombras negras con forma de personas.

Algunas hablaban entre ellas.

Otras simplemente me observaban desde las ventanas de sus casas.

No sentía miedo.

De hecho, era un día bonito.

Había sol.

Y Moemoe caminaba conmigo.

Por alguna razón era lo único completamente normal en todo el sueño.

—¿Por qué me sigues a todas partes? —le pregunté.

Moemoe solo me miró.

Como siempre.

Nunca responde nada útil.

Seguimos caminando durante un rato.

Entonces me acerqué demasiado al bosque.

Y sentí algo raro.

Frío.

No el frío normal.

Era una sensación vacía.

Como si algo estuviera muerto.

Moemoe también pareció notarlo.

Sus orejas se movieron.

Su cola se erizó.

Y comenzó a mirar entre los árboles.

Yo también miré.

Pero no vi nada.

Por eso terminé cargándolo en brazos.

—No te voy a perder.

Moemoe se acomodó contra mi pecho.

Seguimos caminando.

Entonces una de las sombras pasó a mi lado.

Sin detenerse.

Sin mirarme.

Y dijo:

—Debes encontrarla.

Me giré inmediatamente.

—¿Encontrar a quién?

La sombra siguió caminando.

Como si nunca hubiera hablado.

—¡Oye!

Nada.

Ni siquiera se dio vuelta.

—Qué grosero...

Terminé sentándome en un parque.

Intenté ignorarlo.

Los sueños son raros.

No tenía sentido buscarle lógica.

Fue entonces cuando noté que Moemoe estaba cada vez más inquieto.

Miraba constantemente hacia algún lugar.

Como si quisiera escapar.

—¿Qué pasa contigo?

Lo acaricié detrás de las orejas.

Normalmente eso funcionaba.

No esta vez.

Parecía nervioso.

Muy nervioso.

Decidí volver a casa.

O al menos intentarlo.

Porque cuando levanté la vista descubrí que mi casa ya no estaba.

En su lugar había un bosque enorme.

Más grande que antes.

Más oscuro.

Más silencioso.

Y frente a mí había varios papeles esparcidos por el suelo.

Todos tenían dibujado un ojo extraño.

Me agaché.

Tomé uno.

Y entonces escuché algo romperse.

CRACK.

Como un cristal.

Me giré rápidamente.

No había nadie.

Las sombras habían desaparecido.

Todas.

La ciudad estaba vacía.

Y entonces ocurrió.

Silencio.

Absoluto.

El mismo silencio que existe cuando un depredador aparece en un bosque.

Mi corazón empezó a acelerarse.

—No me gusta esto...

Moemoe comenzó a removerse en mis brazos.

Entonces sentí aquel frío otra vez.

Justo detrás de mí.

Me giré lentamente.

Y la vi.

O vi algo.

Una silueta.

Estaba junto a los árboles.

No podía distinguir su rostro.

Parecía llevar una capucha.

O algo parecido.

Un líquido negro caía de su cuerpo.

Como si se estuviera derritiendo.

No caminaba.

Simplemente avanzaba.

—¿Hola...? —pregunté.

Error.

La silueta comenzó a moverse.

Cada paso oscurecía el mundo.

Las calles.

Los árboles.

El cielo.

Todo se volvía más oscuro.

Más muerto.

Más incorrecto.

Y entonces Moemoe saltó de mis brazos.

—¡Moemoe!

Corrió.

Yo corrí detrás.

Y la silueta también.

Intenté pedir ayuda.

Golpeé puertas.

Ventanas.

Grité.

Pero nadie respondió.

Las sombras me observaban desde las casas.

Sin hacer nada.

Como si no pudieran verme.

O peor.

Como si no quisieran hacerlo.

Finalmente encontré mi casa.

O algo parecido a mi casa.

Entré corriendo.

—¡Mamá!

Vi una figura.

Parecía ella.

Pero era solo otra sombra.

Inmóvil.

Silenciosa.

Y entonces sentí algo rodeando mi cuello.

La silueta me había alcanzado.

Su brazo parecía hecho de una masa negra.

Me levantó contra la pared.

No podía moverme.

No podía respirar.

Y entonces escuché su voz.

Distorsionada.

Rota.

Pero entendible.

—Buscarme...

—¿Q-qué...?

—Libérame...

Sentí un escalofrío.

—Debes recordar...

La silueta acercó más su rostro.

—Ella es la llave.

Antes de que pudiera preguntar algo...

La figura se tensó.

Miró hacia abajo.

Y vi a Moemoe.

Mordiéndole una pierna.

—¡MOEMOE!

La silueta lo lanzó contra la pared.

Yo aproveché la distracción.

Me liberé.

Corrí hacia él.

Lo abracé.

Y escapamos.

La criatura empezó a perseguirnos otra vez.

Más rápido.

Más agresiva.

Más desesperada.

Nos internamos en el bosque.

Todo estaba oscuro.

Todo estaba frío.

Entonces escuché otro cristal romperse.

La silueta apareció delante de nosotros.

Sus garras rozaron mi hombro.

Corrí.

Corrí más rápido.

Corrí hasta quedarme sin aire.

Hasta que llegué al borde de una cascada.

No había salida.

La criatura avanzó lentamente.

—Claire...

Escuchar mi nombre me paralizó.

—Claire...

Dio otro paso.

—Deja de hacerlo más difícil.

Retrocedí.

Otro paso.

Retrocedí otra vez.

Y entonces el suelo desapareció bajo mis pies.

Todo se rompió.

Yo.

Moemoe.

La tierra.

El mundo.

Caímos.

Y justo antes de golpear el agua...

Desperté.

—¡AH!

Caí de la cama.

Directamente al suelo.

—¡Ay!

Me quedé inmóvil unos segundos.

Luego levanté la cabeza.

Moemoe seguía sobre la cama.

Mirándome.

—No digas nada.

El gato parpadeó.

—Ni una palabra.

Escuché una alarma.

Luego otra.

Y otra.

Miré el reloj.

Y sentí que mi alma abandonaba mi cuerpo.

—...

—NO.

Volví a mirar.

—¡NO, NO, NO, NO, NO!

Llegaba tardísimo.

Era mi primer día.

Mi primer día.

Escuché la voz de mamá desde abajo.

—¡CLAIRE!

—¡¿Sí?!

—¡¿Qué pasó ahí arriba?!

Miré el suelo.

—¡Nada!

No iba a admitir que me había caído de la cama.

—¡Llevo media hora llamándote!

—¡Ya voy!

Entré al baño como un misil.

Me duché.

Me cambié.

Intenté peinarme.

Miré el espejo.

Y casi grité.

Parecía una vagabunda.

—¿Qué me pasó en el pelo?

Después de varios intentos fallidos conseguí arreglarlo.

Me coloqué mi moño verde.

Mi favorito.

Y bajé corriendo las escaleras.

Justo a tiempo para ver cómo el autobús escolar se alejaba.

—...

—Excelente.

—Excelente inicio de año.

Me quedé inmóvil en el patio.

El autobús desapareció.

Entonces escuché la puerta abrirse.

—Claire.

—¿Sí?

—¿Qué haces parada ahí?

—Reflexionando sobre mis errores.

Mamá suspiró.

—Sube al auto.

—Sí, mamá.

Volví a entrar.

Mientras terminaba mi desayuno noté algo raro.

Moemoe caminaba con dificultad.

—¿Qué te pasó?

Lo tomé en brazos.

Parecía tener una patita adolorida.

Recordé el sueño.

Y sentí un pequeño escalofrío.

—Mamá...

—¿Qué ocurre?

—Creo que Moemoe se lastimó.

Ella observó al gato.

—Lo llevaremos al veterinario cuando vuelva del trabajo.

—¿Segura?

—Sí.

—Gracias.

Dejé comida y agua para él.

Le acaricié la cabeza.

—Compórtate.

Moemoe bostezó.

Muy útil como siempre.

Finalmente salimos.

Mamá estaba hablando por teléfono con su jefa.

Parecía molesta.

Muy molesta.

Cuando colgó suspiró.

—Treinta minutos tarde.

—Lo siento.

—No fue tu culpa.

—Sí fue mi culpa.

—Claire.

—¿Sí?

—No empieces.

Me hundí en el asiento.

Miré por la ventana.

Vi niños jugando.

Hablando.

Riéndose.

Y me sentí sola otra vez.

Habían pasado dos meses desde que regresé a la ciudad.

Dos meses.

Y todavía extrañaba a mis amigos.

Mis antiguos amigos.

Mis antiguas calles.

Mi antigua vida.

Mamá notó mi expresión.

—¿Nerviosa?

—Un poco.

—Te irá bien.

—¿Y si no?

—Te irá bien igual.

Eso me hizo reír un poco.

Durante el resto del viaje hablamos de la escuela.

Me contó que ella también había estudiado allí.

Que era exigente.

Que podía abrir muchas puertas para el futuro.

Y que intentara no meterme en problemas.

Lo último me pareció sospechosamente específico.

Finalmente llegamos.

Y me quedé mirando la escuela.

Era enorme.

Enorme.

—¿Eso es una escuela o una fortaleza?

—Cuando yo estudiaba aquí parecía más pequeña.

—Creo que la escuela creció.

Mamá se rió.

Antes de que pudiera entrar escuché su voz.

—Claire.

Me giré.

Y recibí un beso en la frente.

—¡Mamá!

—Buena suerte.

—Ya no soy una niña.

—Claro que sí.

—Mamá...

Recibí otro beso.

Y otro.

—¡MAMÁ!

Escuché unas risas a lo lejos.

Tres estudiantes me estaban señalando.

Genial.

Perfecto.

Mi dignidad había muerto antes de la primera clase.

Respiré hondo.

Y entré.

Inmediatamente me arrepentí.

La escuela era muchísimo más grande por dentro.

Los pasillos parecían interminables.

Había estudiantes por todas partes.

Algunos corrían.

Otros conversaban.

Otros parecían haber salido directamente de una película de terror.

Y nadie parecía encontrar eso extraño.

—Está bien, Claire —me dije a mí misma—. Solo tienes que encontrar tu salón.

Miré el papel con mi horario.

Luego miré el pasillo.

Luego el horario otra vez.

Luego el pasillo.

—¿Por qué hay tantas puertas?

Comencé a caminar.

Intenté preguntarle a algunos estudiantes dónde estaba la sala de matemáticas.

El primero ni siquiera me escuchó.

La segunda estaba ocupada leyendo.

El tercero iba corriendo y casi me atropella.

—Buen comienzo.

Seguí avanzando.

Mientras caminaba no podía evitar observar todo.

Había clubes.

Carteles.

Trofeos.

Anuncios.

Incluso algunas fotografías antiguas colgadas en las paredes.

Por un momento recordé algo que había dicho mamá.

"Es una escuela exigente."

Creo que se quedó corta.

Aquello parecía una pequeña ciudad.

Doblé una esquina.

Luego otra.

Y otra más.

Después de diez minutos llegué a una conclusión terrible.

Estaba perdida.

Completamente perdida.

—Fantástico.

Justo cuando estaba considerando aceptar mi destino y vivir para siempre en aquellos pasillos, vi a tres profesoras conversando cerca de una escalera.

Una era altísima.

Otra tenía una sonrisa amable.

Y la tercera parecía tener permanentemente cara de pocos amigos.

—Ellas deben saber dónde está mi salón...

Di un paso hacia ellas.

Y entonces sonó la alarma de inicio de clases.

Todo el edificio explotó en movimiento.

Cientos de estudiantes comenzaron a caminar al mismo tiempo.

—¿Eh?

Intenté avanzar.

No pude.

Intenté moverme a la izquierda.

Tampoco.

A la derecha.

Peor.

La corriente de estudiantes me arrastró sin esfuerzo.

—¡Perdón!

—¡Lo siento!

—¡Voy pasando!

Nadie me escuchó.

Cuando finalmente terminó aquella estampida escolar...

Estaba sentada en el suelo.

Con mi mochila unos metros más allá.

—Odio este lugar.

—¿Estás bien?

Levanté la vista.

Un chico me estaba ofreciendo la mano.

Cabello anaranjado.

Sonrisa amable.

Cara extrañamente familiar.

Acepté la ayuda.

—Gracias.

—No hay problema.

Me levantó fácilmente.

—Parece que eres nueva.

—¿Se nota mucho?

—Acabas de perder una batalla contra un pasillo.

—Eso es justo.

El chico se rió.

—¿Buscas alguna sala?

—Matemáticas.

—Oh.

Su expresión cambió un poco.

—¿Qué significa "oh"?

—Nada bueno.

—Eso tampoco me ayuda.

—Lo descubrirás.

Eso definitivamente no me ayudó.

El chico volvió a observarme.

Luego miró mi moño verde.

Parpadeó.

Volvió a mirarlo.

Y después me miró a mí.

—Espera...

Me señaló.

—¿Claire?

Parpadeé confundida.

—¿Sí?

—¿Claire Claire?

—¿Cuántas Claires conoces?

—Una.

—Entonces sí.

El chico abrió mucho los ojos.

—No puede ser.

—¿Qué?

—¿No me reconoces?

Lo observé mejor.

Intenté recordar.

Algo en su rostro me resultaba familiar.

Muy familiar.

Y entonces...

—¿Engel?

—¡Sí!

—¡ENGEL!

Los dos nos quedamos mirándonos unos segundos.

—No puede ser.

—¡Has crecido muchísimo!

—¡Tú también!

—¡Mentira! Tú creciste más.

—Claire, la última vez que te vi eras del tamaño de una mochila.

—¡No es verdad!

—Es completamente verdad.

Me crucé de brazos.

—Bueno... tú también cambiaste.

—Gracias.

—Antes tenías una nariz más rara.

—¿Eso fue un cumplido?

—No.

Engel soltó una carcajada.

Y por primera vez en toda la mañana me sentí mejor.

Mucho mejor.

Habían pasado años.

Años enteros.

Pero era como volver a hablar con alguien que nunca se había ido.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Engel.

—Me mudé hace dos meses.

—¿Y recién entraste?

—Sí.

—Vaya.

—¿Y tú?

—Llevo algunos años aquí.

—Entonces serás mi guía turístico.

—Cobro caro.

—No tengo dinero.

—Entonces trabajarás para mí.

—Eso suena ilegal.

—Probablemente.

Comenzamos a caminar.

Mientras avanzábamos me fue explicando dónde estaba cada cosa.

La cafetería.

La biblioteca.

Los laboratorios.

El patio.

Incluso algunas zonas donde, según él, era mejor no meterse.

—¿Por qué?

—Porque sí.

—Esa no es una explicación.

—Créeme, es suficiente.

Seguimos hablando.

Era extraño.

No incómodo.

Solo extraño.

Como si estuviéramos intentando recuperar años de conversaciones perdidas.

—¿Y tu primera clase? —preguntó.

—Matemáticas.

—La mía también.

—Perfecto.

—Aunque llegamos tarde.

—Lo sé.

—Mucho.

—Lo sé.

—Muchísimo.

—Ya entendí.

Engel sonrió.

—Al menos ahora no estás sola.

No sé por qué.

Pero escuchar eso me hizo sentir un poco más tranquila.

Quizás porque llevaba demasiado tiempo sintiéndome sola.

Finalmente llegamos al salón.

Engel abrió la puerta.

Y en ese mismo instante un balde lleno de agua cayó desde arriba.

SPLASH.

Silencio.

Mucho silencio.

Yo estaba empapada.

Engel también.

Una gota cayó desde mi cabello.

—...

—...

Entonces escuchamos risas al fondo del salón.

Tres estudiantes estaban doblados de la risa.

Uno de ellos casi se caía de la silla.

—¿En serio? —pregunté.

—Sí —respondió Engel—. Es muy probable que haya sido Oliver.

—¿Quién?

—El idiota que se ríe más fuerte.

Lo señalé.

—¿Ese?

—Ese.

—Lo odio.

—Llevas cinco segundos conociéndolo.

—Me bastaron.

Las risas terminaron abruptamente.

Porque una sombra enorme apareció detrás de mí.

Sentí un escalofrío.

Levanté la cabeza.

Y seguí levantándola.

Y seguí levantándola.

Y seguí levantándola.

—¿Por qué es tan alta...?

La mujer me observó.

Tenía una sonrisa que no me tranquilizó en absoluto.

—¿Pasa algo?

—N-no.

—Bien.

Su voz era tranquila.

Eso daba más miedo.

—Llegaron tarde.

Engel se puso rígido.

Yo también.

—Lo sentimos.

—¿Nombre?

—Claire.

—Así que tú eres la nueva.

Asentí.

—¿Y por qué llegaste tarde?

—Me desperté tarde.

—Mm.

Por alguna razón sentí que me estaba juzgando.

—Vayan a secarse.

—¿Eh?

—Están mojando mi salón.

Miré el suelo.

Tenía razón.

—Pero fue él quien—

—Ahora.

No terminé la frase.

Engel me agarró suavemente del brazo.

—Vamos.

—Pero—

—Vamos.

Salimos del salón.

Solo cuando estuvimos lejos respiré normalmente otra vez.

—¿Quién era esa?

—Miss Circle.

—Da miedo.

—Sí.

—Mucho miedo.

—Sí.

—¿Siempre es así?

—Hoy está de buen humor.

Me detuve.

—¿Qué?

—Vamos al baño.

—ENGEL.

—Luego te explico.

Llegamos al baño.

Conseguimos algunas toallas de papel.

No era la mejor solución.

Pero al menos dejamos de parecer personas que habían caído a una piscina.

—Lo siento —dijo Engel.

—¿Por qué?

—Tu primer día está siendo horrible.

Lo pensé unos segundos.

Luego me reí.

—Bueno... encontré a mi mejor amigo de la infancia.

—Eso es cierto.

—Así que no todo está saliendo mal.

Engel sonrió.

—¿Lista para volver?

Miré la puerta.

Luego recordé a Miss Circle.

Recordé a Oliver.

Recordé el sueño.

Y suspiré.

—No.

—Excelente.

—¿Tú sí?

—Tampoco.

—Perfecto.

—Perfecto.

Y juntos volvimos hacia el salón de matemáticas.

Un poco menos mojados.

Y sin tener idea de que aquel sería apenas el comienzo de unos de mis día más extraño de mi vida....

#Doble dato curioso del dia:

#1:

Aunque muchas personas creen que los gatos negros traen mala suerte, en varios lugares del mundo ocurre exactamente lo contrario. En partes de Japón y Escocia se consideran símbolos de buena fortuna, prosperidad e incluso protección contra los malos espíritus.

#2:

Los pájaros no tienen cuerdas vocales como los humanos. En lugar de eso, producen sonidos con un órgano especial llamado siringe, que se encuentra donde la tráquea se divide hacia los pulmones.

Lo más impresionante es que algunas aves pueden controlar ambos lados de la siringe por separado, lo que les permite hacer dos sonidos diferentes al mismo tiempo. Por eso ciertas aves tienen cantos tan complejos y variados.

u/Suspicious_Law_8380 — 1 month ago