El mercado de la vivienda está roto y hay que intervenirlo.
Cualquier otra inversión que dé una rentabilidad similar o superior a la vivienda, que anda en torno al 12-15% anual, está ligada a valores de alto riesgo.
No tiene sentido que un bien de primera necesidad tenga esta rentabilidad y mucho menos es sostenible. Además, detrae inversión de sectores que sí aportan valor a la sociedad.
Estamos en una burbuja que tiene que ser desactivada por el bien de todos. Es un suicidio colectivo en toda regla.