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Mi divague después del dichoso partido

A veces me sale mi lado de opinóloga y esta vez no pude quedarme callada.

Hay algo que me dejó pensando mucho después del partido entre Paraguay y Francia: la percepción.

Creo que casi todos coincidimos en que el arbitraje dejó mucho que desear. Pero, a partir de ahí, cada uno parece haber visto un partido diferente.

En Paraguay se habla de un penal regalado, de franceses soberbios y de falta de humildad. En Europa se habla de un juego muy físico, de demasiadas faltas y de un árbitro que permitió demasiado.

Y, sin embargo, todos vimos el mismo partido.

Eso es lo fascinante de la percepción. Algunos se enojan porque Mbappé no saludó a Orlando Gill. Otros destacan que simplemente decidió no responder a una provocación. El mismo momento, dos interpretaciones completamente distintas.

También leí muchas veces que "el paraguayo se siente discriminado" o que a Francia le faltó humildad.

Entonces me pregunté: ¿qué significa realmente ser humilde?

Para mí, la humildad no consiste en agachar la cabeza. Es reconocer quién sos, con tus virtudes y tus límites, y tratar a los demás con respeto.

Y justamente por eso creo que el fútbol también tiene límites. Es un deporte intenso, de emociones fuertes, pero ni el racismo, ni la homofobia, ni los insultos deberían formar parte del juego.

Me dio escalofríos leer algunas publicaciones de la senadora Celeste Amarilla y, sobre todo, ver cuánta gente las aplaudía. Podemos discutir un penal, una decisión arbitral o una actitud dentro de la cancha. Pero convertir un partido de fútbol en una excusa para insultar a alguien por el color de su piel o por su origen me parece cruzar una línea.

Y digo todo esto porque admiro profundamente a Paraguay.

Nunca vi un país entero vivir el fútbol como lo hace Paraguay. Un país que se paraliza, que sufre, que celebra y que siente cada jugada como si estuviera en la cancha. Esa pasión es auténtica y es una de las cosas que más me gustan de mi país.

Nací y crecí en Paraguay, pero desde hace algunos años vivo en Alemania. Tal vez eso me dio otra perspectiva. No significa que tenga la verdad ni que vea las cosas mejor. Simplemente me permitió observar cómo un mismo partido puede generar relatos completamente distintos dependiendo del lugar desde donde uno lo mira.

Sigo sintiendo a Paraguay como mi casa. Y justamente por eso escribo esto. No para señalar con el dedo, ni para decir quién tiene razón, sino porque creo que amar a un país también significa animarse a reflexionar sobre aquellas cosas que podríamos hacer mejor.

Porque quizás la verdadera humildad también sea aceptar que podemos estar orgullosos de quienes somos, sin dejar de tratar a los demás con respeto.

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u/Affectionate_Wing_50 — 18 hours ago