u/Agreeable_World_9198

El detective

​

La lluvia golpeaba las ventanas de la oficina. El viejo reloj de pared seguía su curso, marcando cada segundo con un tic tac que llenaba el silencio.

Roy miraba a su sobrino desde el otro lado del escritorio. Ethan Ward hojeaba unos papeles sin demasiado interés, iluminado apenas por la luz amarillenta de la lámpara.

—¿Cuándo fue la última vez que viste a tus amigos? —preguntó Roy, con cierta preocupación—. La soledad no es buena, Ethan. No puedes vivir así.

El joven levantó apenas la mirada.

—Estoy bien, tío.

Roy suspiró, cansado.

—¿De verdad quieres pasarte la vida como detective privado? Podría ayudarte a entrar en la oficina donde trabajo. Con tu título en finanzas, te contratarían sin problema.

Ethan dejó el bolígrafo sobre el escritorio.

—Gracias, tío Roy, pero estoy bien. No te preocupes.

El anciano negó con la cabeza.

—No puedo evitarlo. Solo quiero que tengas una vida normal. Cada día te noto más vacío.

Ethan guardó silencio unos segundos. Luego desvió la vista hacia la lluvia que caía sobre las calles oscuras de Zem.

—Es solo cansancio. Además, aquí la gente confía en mí. Me buscan para resolver sus problemas y gano lo suficiente.

Roy soltó una risa breve.

—El pueblo de Zem no se va a derrumbar si pierde a su detective estrella.

Ethan sonrió apenas.

—Mañana dejaré el trabajo por un día. Tú y yo iremos a pescar al lago, como antes.

Roy arqueó una ceja.

—¿Pescar?

—Sí. Todo el día.

El anciano terminó cediendo.

—Está bien. Iré temprano a tu casa, así que espero que estés listo.

—Lo estaré.

Roy se dirigió a la puerta, pero antes de salir se giró con una sonrisa burlona.

—Por cierto… ¿cuándo vas a invitar a salir a tu secretaria? Es bastante bonita.

Ethan soltó una leve risa.

—Ya tiene novio, tío.

—Idiota. Esa muchacha estaba interesada en ti.

—Mañana nos vemos, Roy.

—Más te vale no cancelar.

Roy salió y sus pasos se perdieron en el pasillo.

Poco después, la puerta volvió a abrirse. Elena entró con unas carpetas.

—¿Cómo estuvo la charla con tu tío? —preguntó.

Ethan se recostó en la silla.

—Movida y sentimental. Por cierto, mañana no vengas. No trabajaremos.

Elena sonrió.

—Sí, lo escuché. Hablas fuerte cuando discutes con él. Aunque él hace lo mismo.

Ethan soltó una carcajada.

—Perdón por el escándalo.

Ella comenzó a ordenar papeles.

—¿Cómo sabías que tenía novio? Nunca te lo conté.

Ethan levantó una ceja.

—Soy detective, ¿recuerdas? El mejor de este pueblo. Además, un día dejaste el teléfono desbloqueado y le eché un vistazo.

Elena abrió los ojos.

—Podría demandarte por eso.

—No puedes culparme por ser curioso.

Ella rió con sarcasmo.

—Claro. Bueno, que tengas un buen día de pesca mañana.

—Gracias. Y felicidades, Elena. Espero que él te trate bien.

La sonrisa de ella se suavizó.

—Lo hace. Si todo sale bien, algún día te lo presentaré.

Ethan negó con la cabeza.

—¿Quieres presumirme tu relación? Qué engreída.

—Exacto. Para que sientas más tu soltería.

—Eres cruel.

—Buenas noches, jefe.

—Buenas noches, Elena.

Ella salió y el silencio volvió.

Ethan se quedó inmóvil frente al escritorio. Sus ojos se detuvieron en un periódico junto a una taza de café fría. En una página hablaban de un asesino que pronto recuperaría la libertad. La sonrisa de Ethan desapareció.

Levantó la vista hacia un cuadro en la pared: un recorte amarillento de periódico. “Joven detective resuelve el asesinato de Samantha”. Debajo, la foto de una muchacha sonriendo.

Samantha. Su novia.

Años atrás, alguien la secuestró en su propia casa. La mantuvieron cautiva, la torturaron y finalmente la asesinaron antes de enterrarla en el patio trasero.

Ethan apartó la mirada. Todavía recordaba el olor de la tierra húmeda cuando hallaron el cuerpo.

El reloj siguió marcando el tiempo.

Al terminar la jornada, Ethan y Elena cerraron la oficina y se fueron cada uno por su camino. La noche en Zem era fría y vacía.

En casa, Ethan preparó el equipo de pesca. Revisó las cañas, guardó la carnada y dejó todo junto a la puerta. Luego apagó las luces.

Antes de acostarse, entró al baño. Cerró la puerta, abrió la ducha para que el ruido del agua llenara la habitación y se sentó sobre la tapa del inodoro. Lloró en silencio.

Era un hábito desde niño. Su padre odiaba escucharlo llorar y siempre repetía: “Los hombres no lloran”. Así que aprendió a hacerlo escondido.

Aunque en Zem lo veían como un gran detective, él solo se veía como alguien que había llegado demasiado tarde. Samantha había sido su único caso de asesinato. Y en el fondo, nunca dejó de pensar que si lo hubiera resuelto más rápido… ella seguiría viva.

reddit.com
u/Agreeable_World_9198 — 6 days ago