Solo quiero escribir. No se necesita respuesta.
Comencé a ir a terapia a raíz de que la que fue mi pareja, durante el tiempo que duró la pandemia y un poco más, me dijese que era un maltratador y que cualquier terapeuta se daría cuenta de ello. Yo no estaba de acuerdo, pero quería ver la opinión de un profesional y, de ser cierto, saber cómo remediarlo.
La terapia transcurría y ella se quejaba de la falta de resultados, tildando de incompetente a mi terapeuta. Yo, cada vez más, sentía y veía que se utilizaba la narrativa del maltrato como una forma de manipulación emocional, por la cual lograba que yo me plegase a su egoísta voluntad. Básicamente, si yo le llevaba la contraria en algo, era un maltratador que invalidaba sus emociones.
Puse fin al vínculo tras haber intentado razonar con ella y no estando ella conforme con la idea de que yo no fuese un maltratador. Yo simplemente no podía concebir que si realmente lo fuese, ella quisiese estar conmigo. Era algo contradictorio. Y creo que quien sufrió abuso emocional en ese vínculo fui yo.
Dejé la terapia porque snetía que debía transitar mi duelo emocional en solitario. A eso que llamo duelo emocional, mi terapeuta lo llamó estrés postraumático cuando regresé a terapia. Y es que lo hice, dos años después, por sentir que me estaba volviendo loco, perdiendo el control de mí mismo: sentía que me enfadaban cosas realmente estúpidas. Me veía triste por cosas que no debían importarme, y pataleando como un crío por chorradas. También hablé de unos sueños recurrentes que llevo teniendo a lo largo de mi vida: en ellos me veo tratando de ayudar a alguien, discutiendo cosas importantes o defendiendo a alguien que va a ser lastimado por otro/s más fuerte/s. Entonces, se me caen los dientes antes de poder hablar, y todos se vuelven contra mí, persiguiéndome.
Estos sueños, hemos llegado a la conclusión de que simbolizan que no me siento escuchado. Y en cuanto a mis emociones, me hizo ver que se suelen disparar por cosas que considero injustas, aunque no me afecten a mí, y deslizó la posibilidad de que yo fuese superdotado.
Desde niño siempre crecí creyendo que esa debía ser la definición en la que encajaba, al sentirme diferente y fuera de lugar. Pero ya en la adultez, viendo la vastedad de conocimiento y la ignorancia acumulada, deseché tal idea y simplemente me consideraba un tipo raro.
Como sentía síndrome del impostor al recibir ese "diagnóstico", decidí hacer los test.
El día previo a hacer los test, mi hermana menor decidió contarme que nuestro padre había abusado sexualmente de ella. Yo entré en estado de shock, me disocié y respondí mostrándole apoyo y desprecio por nuestro progenitor. También, le conté algo que para mí era un secreto. Y es que, siendo niño, yo también sufrí abuso sexual. Y quise asegurarme de que ella había sufrido realmente lo mismo que yo, deseando que hubiese malinterpretado alguna situación, deseando que no tuviese que pasar por lo mismo que yo de niño pasé, al momento de haber sido consciente de que lo que había vivido no era algo correcto.
Me dijo que había desbloqueado el recuerdo hace poco. Que mi padre un día le tenía cogida por la cintura mientras veían la tele, con mi madre al lado, en el sofá de casa. Me dijo que mientras la acariciaba le tocó un pecho.
Le pregunté si eso era todo y me dijo que sí. Le pregunté si no había pasado nada más, en algúnotro momento y me dijo que no.
Yo le dije que parecía algo involuntario. Que de haber querido abusar de ella, lo habría hecho en otro momento, en otro contexto, que habría hecho más cosas. Ella me acusó de invalidarla. Y en ese momento, me sentí invalidado yo mismo, porque mi experiencia no consistió en que alguien me rozase sin querer. Yo fui engañado en repetidas ocasiones por alguien cercano a la familia. Me ofrecía leer los cómics que tanto me gustaban y deseaba, a cambio de poner el culo. Tenía 10 años. Y nunca me he victimizado. Odio a toda esa gente que se victimiza por todo.
No he querido volver a hablar con mi hermana.
Fuí a las pruebas sin dormir, y con ansiedad galopante. El evaluador me notó cansado a mitad de las pruebas y mepropuso parar. Le dije que no. Yo no las había cancelado porque no me parece bien jugar con el tiempo de los demás.
De todos modos, no dio tiempo a terminarlas, y me propuso seguir otro día que estuviese más descansado.
Para la segunda fecha, propuesta por mí mismo, me sentía decepcionado por mi rendimiento en la primera. Las pruebas me habían parecido muy sencillas y no concebía el haberlas hecho tan mal. Me sentía estúpido, y sentía que ese iba a ser el resultado que arrojasen los tests. Y ese sentir de mierda me sumió en un bucle negativo.
Esos días había pasado por unos dolores de hombro muy fuertes. No podía moverlo sin tener ganas de llorar. Y me habían recetado unos relajantes musculares para atenuar ese dolor.
El caso es que sintiendo que iba a salir tonto, tomé relajantes como para estar viendo colorines durante diez días. Literalmente, estuve diez días viendo los colores alterados. Y fui a hacer la segunda parte de las pruebas con un colocón de miedo.
Mi madre, por otro lado, está perdiendo la cabeza. Y mi gusto por las sustancias me hace temer el terminar como ella. He intentado convencerla de que vaya al médico, de acompañarla. Ve bichos en las paredes de su casa y comienza a lanzarles cubos de agua. Pero cuando le digo que no hay bichos, piensa que la miento y que quiero volverla loca. Lo piensa de toda la familia. Y se niega a ir al médico. Me dice, nos dice, que los locos somos los demás. Probablemente psicosis, pero podría ser cualquier cosa.
Me siento mal por intentar pasar del tema, a la vez que lo considero justo. De niño se me puso a trabajar en cuanto comencé a caminar. Solo me he sentido como fuerza de trabajo dentro de mi familia. Siempre me hablaba mal de todos mis tíos, primos y abuelos. Y yo, pensando que ella sufría mucho, corté relación por lo sano con todo el mundo, pensando que aliviaría así su dolor. Pero lo cierto es que no, nunca se alivió, siempre encontró alguien a quien señalar y yo me quedé solo. Y no entiendo que yo me preocupe por ella. Lo siento injusto. Igual de injusto que cuando intento ayudarla.
En cualquier caso, haga lo que haga, fracaso.
Como cuando quise confirmar mi estupidez al hacer los tests, colocado una vez, sin dormir y con ansiedad galopante la otra.
Salió que soy superdotado.Yo me sigo sintiendo un completo imbécil.
Y solo quería contar todo esto.
Así.