Update de: “Mi novia me dijo: ‘Yo sé que te gustaría verme con otro’… y tenía razón”
VALE LA PENA LEERLO, NECESITO AYUDA Y CONSEJOS
Hola a todos otra vez. Hace poco publiqué un post donde hablaba de cómo nació mi deseo de ser cornudo y les contaba las cosas que me decia mi novia. Hoy quiero contar otra experiencia que me tiene bastante confundido, porque es de esas cosas que al mismo tiempo me incomodan y me excitan.
Algo que no mencioné en el post anterior es que a mi novia le gusta fumar. Para dar un poco de contexto, ella nunca había fumado ni tomado alcohol. Un día, por curiosidad y porque una amiga le ofreció un cigarro, decidió probarlo. Le gustó más de lo que esperaba y, aunque no fuma seguido, me ha contado que desde entonces, de vez en cuando, le entra el antojo o la ansiedad de prenderse un cigarro. Le bastó esa primera vez para que esas ganas aparecieran de vez en cuando.
Cuando me contó eso, la verdad no me gustó. Cada vez que sacaba el tema sentía un nudo en el estómago. Pero, al mismo tiempo, me provocaba un morbo que ni yo entendía.
Con el tiempo empecé a relacionar esa sensación con mi gusto por el cuckold. Sin darme cuenta, empecé a fantasear con verla junto a otro hombre y que fuera él quien le ofreciera un cigarro o la hiciera fumar frente a mí. No es tanto por el cigarro en sí, sino porque verla haciendo algo que yo desapruebo, influenciada por otra persona, me hace sentir desplazado o menos importante. Y, por extraño que suene, esa sensación terminó mezclándose con el morbo.
Pero aquí viene la parte que más me dejó pensando.
Hace poco mi novia me contó que un compañero de su escuela le preguntó si fumaba marihuana. Ella le respondió que no, que nunca la había probado, pero que probablemente sí lo haría si algún día se le presentaba la oportunidad.
Desde entonces ese compañero ha insistido varias veces en que salga con él y con sus amigos a fumar. Incluso le ha dicho de salir ellos dos solos a algún lugar más alejado. Hasta ahora ella siempre le ha dicho que no y ha tratado de marcar un límite para que deje de insistir.
Desde que me contó todo eso, mi cabeza no ha dejado de darle vueltas al tema. En lugar de sentir únicamente celos o molestia, empecé a imaginar escenarios que cada vez me excitan más.
He estado muy tentado a contarle por fin lo de mi fetiche y decirle que, si algún día realmente quisiera aceptar la invitación de ese compañero, por mí tendría vía libre. Si quisiera ir a fumar con él, conocerlo más o dejar que las cosas simplemente fluyeran entre ellos, no tendría problema. Incluso, si al final terminara acostándose con él porque ella así lo quiso, creo que también estaría dispuesto a aceptarlo.
La única condición que me imagino poniendo es que me mantuviera al tanto de lo que está pasando. Que me mandara alguna foto o algún video mientras está con él. Creo que eso haría que la experiencia fuera todavía más intensa para mí. Solo imaginarla con otro hombre, haciendo cosas que conmigo nunca ha hecho y sabiendo que yo lo estoy viendo desde la distancia, me provoca una mezcla de nervios, miedo y muchísimo morbo.
Lo que más me asusta es no saber si realmente estoy preparado para vivir una experiencia así o si solo es una fantasía que funciona mejor en mi cabeza que en la vida real. Pero cada vez que pienso en darle esa libertad, las ganas de hacerlo son más fuertes.
Quería compartir esto porque me gustaría saber si alguien que ya vive el estilo de vida cuckold pasó por algo parecido al principio. ¿También sintieron ese miedo antes de dar el primer paso? ¿Cómo supieron que estaban listos para convertir la fantasía en una experiencia real?