Try to let go.
Muchas veces conocemos gente que, después de mucho tiempo, nosotros mismos nos hacemos una idea de que esa persona siempre va a estar con nosotros, cuando a veces la realidad es otra.
Conocemos gente que se queda, u otro tipo de gente que llega a nuestras vidas para hacernos más fuertes. Pero después está "esa" persona de la cual nos enamoramos o le agarramos un cariño inmenso y, por culpa de eso, nos cegamos nosotros mismos. No sabemos si esa persona estará siempre con nosotros o, tal vez, sí lo esté, pero por culpa de un error jamás podamos volver a verla.
La vida a veces es dura con nosotros, pero tenemos que entender que es bueno sufrir un poco, o es bueno saber amar, porque creamos experiencias que nunca habíamos tenido o vivimos situaciones en las cuales no teníamos solución y empezamos a generar esas soluciones.
Digo esto porque es muy difícil soltar a alguien, y más cuando esa persona marcó tu vida, estuvo para ti, sabe tus problemas y todo lo que alguna vez dijiste que no se lo ibas a contar a nadie porque eran solo tus problemas. Pero la vida da cosas buenas, como también nos las puede quitar.
Me es difícil soltar a una persona que, a pesar de que ya pasó un poco más de un año de nuestra separación, ella siempre estuvo para mí en mis momentos difíciles y en los cuales, a veces, pensaba en ya acabar con todo. Ella siempre estuvo para mí...
La sigo amando, aunque ella ya no a mí, porque sí, yo fui el que dañó todo por un tonto error que nunca debió existir. Y he aquí, pensándola y soñando con ella todavía, sin poder decirle lo mucho que me gustaría volver a lo que un día fuimos. Pero ella es feliz sin eso, sin alguien que la atormente o le causara una reacción en la cual, por culpa mía, le fuera mal en las globales o en aquello en lo que siempre le iba bien: el estudio...
Ella me ayudó en muchas cosas. Pudimos conocer secretos íntimos y cosas personales, las cuales nunca le contamos a otras personas. No entendíamos bien muchas cosas, y ella siempre fue un pedacito de mi vida y de mi alma, y todo por cómo era ella conmigo, cómo me hacía sentir. Fue hasta tal punto que, después de la ruptura, traté de llenar ese vacío con más personas, las cuales nunca pudieron llegar ni a lo más mínimo del amor que sentía por ella. Porque sí, el amor que sentí por esa chica era inmenso. Tanto era ese amor que me daba miedo exceder mi cariño y alejarla de mí...
Algún día querré ir a verte, pero sé que no se podrá. Tú ya eres feliz sin mí, y yo podré ser feliz si tú lo eres. No sé cuándo será tu grado, pero, si Dios me lo permite, te daré flores de forma anónima, pero con algo que siempre me recordó a ti...