El Experimento del Vagabundo
En mi colonia apareció un señor que era el típico vagabundo que se la pasaba durmiendo en las banquetas. Al poco tiempo ya era conocido por todos, pero nadie conocía su origen, y es que este hombre no hablaba con nadie y solo andaba de aquí para allá buscando comida en la basura y durmiendo donde pudiera. Fue entonces que en una noche venía de regreso de mi trabajo cuando se desató una fuerte tormenta. Así que me resguardé debajo del toldo de un negocio cerrado y ahí me encontré con el hombre. Su aroma no era agradable, pero la tormenta era muy intensa, así que tuve que aguantarme. Quizás al saber que solo estábamos los dos, el hombre se animó a hablar conmigo y lo que me dijo me dejó helado. Ese hombre se acercó y me dijo que era difícil ser un vagabundo, vivir en la calle y estar en esa condición, pero que lo hacía porque era la única manera de vengarse de los que lo arruinaron. Según él, hacía algunos años pasó por una muy mala situación, perdió su casa y, mientras andaba caminando por la calle, unos sujetos se acercaron a él y le ofrecieron ayuda. Lo subieron a una camioneta y no supo a dónde lo llevaron, pero ahí había mucha gente en situación de calle y hacían experimentos con ellos. Me dijo que el experimento que hicieron con él fue muy doloroso, que lo conectaron a una máquina muy extraña y estuvo ahí conectado por más de cinco años; que el sufrimiento fue demasiado, pero a su vez eso le dio una habilidad muy curiosa, y es que este hombre aseguraba que podía controlar los rayos. No pude evitar soltar una risa, pero él salió hacia la lluvia, levantó su mano y un rayo cayó ahí mismo. Me quedé congelado al observar eso y más al ver que el hombre no había sufrido ningún rasguño. Después el tipo abrió la boca y el relámpago salió de ahí, impactando un poste cercano y provocando que se fueran las luces de toda la cuadra. Después me dijo que estaba esperando que ese laboratorio se lo llevara y entonces ahí él podría obtener su venganza. Le conté esto a mis familiares, pero todos decían que estaba inventándolo; aun así, pasadas algunas semanas, el vagabundo desapareció.