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Luxibis: Celestial, Terrenal y Abismal

Avísenme si quieren que siga publicando las dos páginas más para finalizar el capítulo 1.

1.1 — CAPÍTULO 1 — Luxibis

Páginas del 1 al 5

Humanos comunes y corrientes caminaban por ciudades dejando huellas interminables.

Por las calles pasaban ancianos y niños pequeños, tomados de la mano de sus padres.

Lástima que nadie tomó las manos de los abuelos olvidados; ancianos a los que el mundo condenó a ser recordados solo por el viento, la muerte y el polvo de un libro que ya nadie abría.

Adolescentes hormonales intentaban impresionar a una chica, pero ella ni los miró.

Una madre le tomó fotos a sus hijos en un parque rodeado de árboles y arbustos superficiales.

El aroma a la modernidad contrastaba vilmente con un buzón que ya nadie usaba.

Uno de los jóvenes se paró en una estatua de un ángel que apuntaba su dedo hacia el cielo.

Sobre el lomo de los nubarrones se erguían estructuras de mármol con nervaduras de oro, que desafiaban la gravedad.

Las nubes tenían encima, estructuras blancas y doradas. Cascadas de oro caían de ellas, pero antes de tocar el suelo, simplemente desaparecían; se desvanecían al entrar en contacto con lo inferior del mundo.

Al final de la ciudad, en las carreteras y rodeado de montes silvestres, un olor a madera podrida inundaba la vía central desde una coladera de alcantarilla.

Abajo, el mundo terrenal exhalaba el aliento de un cartón mojado, un recordatorio constante de que la materia, a diferencia de la luz, siempre tenía una fecha de caducidad asegurada.

Autos, trailers o motos pasaban a toda velocidad por la pista como si fueran a cobrar una herencia millonaria.

Arriba de ellos una nube gigante tapó el sol con la abundancia de un vendehumos profesional en su carrera.

Ese nubarrón resultó ser “La Primera División Regular Baja”.

Un ángel emergió de una herida interdimensional; un portal que sangraba tierra negra y exhalaba ese olor sintético a menta tan característicos del F.C.I. Estaba rodeado por escamas biológicas de ADN puro y exhalaba el penetrante hedor de una pasta de dientes a medio uso.

—Fantástico —pensó mientras veía a varias personas intentando atravesar un puente multicolor, pero fallaban con lástima y fervor. Mientras tanto, Azael ascendía por los escalones sin el menor esfuerzo físico.

Los animales intentaban apoyar sus patas en los peldaños cromáticos, pero una restricción divina los repelía con la firmeza de un muro invisible. El tránsito hacia lo sagrado no admitía bestias.

El ser emplumado solo siguió su camino sin prestarle demasiada atención a los demás. Sus pies descalzos chocaban contra los renglones tricolores.

A una altura donde las nubes parecían alfombras, se observó un camino recto. Él veía el puente de arcoíris que emanaba una luz propia, casi orgánica.

—Colores y una situación comprometedora, genial... esto suena como un rpg clásico retro, sin duda —murmuró el joven angelical. Sintió el aire de las alturas en su cabello rubio.

Su vista se desvió hacia abajo, se percibían varios bosques y pueblos. Su cuerpo no tembló ni se relajó del todo.

Vestía una simple túnica blanca, sin rasgos distintivos o únicos.

Sus pisadas resonaban hasta llegar a una nube que desprendía un aura suave.

Los renglones del puente vibraban como una armónica sostenida cada vez que su peso presionaba el color violeta.

Se percató que a lo lejos había una localidad integrada a un sistema que trazaba el blanco puro con el dorado sofisticado.

Antes de poder entrar a la ciudad, se veía una caseta de vigilancia donde en el interior había un viejo ángel guardian con anteojos y con un uniforme.

—Bienvenido joven ángel, veo que has cruzado el puente del espectro de tránsito —dijo el hombre, sacó un cuaderno y una pluma hecha de cristal— dime tu nombre, tu edad, tu trabajo, de dónde vienes y qué te trae a Luxoria. ¿Eres un Luxoriano acaso? ¿Tienes familia en alguna de las 49 divisiones? —interrogó y a pesar de ser un trabajador divino, se concedió tener calidez en su voz.

—Me llamo Azael, tengo 124 años. Trabajo en el Torneo Universal, de hecho estoy regresando de ahí. Sí, soy luxoriano y no tengo una familia, fui adoptado por una agencia terrenal —respondió con un bostezo—. Pero usted ya debería saber eso, he estado viviendo aquí durante días.

El hombre de edad abrió más sus ojos entre sus gafas. Su bolígrafo no producía sonido real al escribir.

—¿Adoptado? Interesante, dices que trabajas en el Torneo Universal. Eso no se ve todos los días —decía, empezó a checar su libreta. Revelando su nombre—. Aquí está, Azael. Raza Ordinaria celestial divina. Nacido desde una transformación maldita. Viviendo en la Primera División Regular de Jerarquía Baja —leyó cada detalle del informe.

—Ese soy yo, solo quiero ir a descansar con mis compañeros y listo. No estoy aspirando a ser mejor o peor, solo quiero ir a mi división a dormir un rato, por favor —comentó desviando su atención hacia su propio mechón de cabello. Lo tocó con curiosidad.

El encargado de supervisar la entrada a las nubes lo miró con inquietud.

—No he visto una transformación maldita desde hace muchos miles de siglos —afirmó con un poco más de esfuerzo en su voz.

—No me interesa lo que piense, solo necesito entrar a mi división. Me están esperando dentro para entrenar —contestó el ángel mientras se tronaba los dedos de sus manos blanquecinas.

El guardia se apretó la camisa, lo cuál solo hizo que su vestimenta marrón se viera aún más ajustada.

—De acuerdo, lo que quieras a tu disposición, ciudadano —mencionó y su voz dejó de tener relevancia.

Con solo alzar su brazo hizo que se abrieran los portones celestiales de la división 1.

Sin previo aviso, del puente de arco de luz, dos ángeles estaban caminando. Una en posición de alerta constante y la otra en un estado eufórico total.

—¡Mich, Mich! ¡Por fin en casa! —exclamó, dando un brinco y sacudiendo el hombro de su compañera—. ¡Más les vale que no se hayan tragado mis chocolates o juro que haré estallar la cocina!

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1.2 — El Silencio del inicio

—Guarda silencio Luminara, no estás en tu campo afable aún —mencionó dirigiéndose hacia la caseta del guardián.

—¡Hey! Eso no es justo —expresó su amiga a su izquierda. Su voz se perdió detrás del hombro de su compañera.

El hombre dirigió la mirada hacia el ángel.

—¡Buen día coronela Michelle Veyalis! ¿Cómo le fue en su viaje? —preguntó mientras se acomodó los hilos de cabello marrón en su frente.

—Fue decente, lo admito, pero mi reglamento me prohíbe divertirme... demasiado —dijo— aunque, Luminara tuvo un mal empeño. Se la pasó jugando con su presa como siempre.

El viejo ángel hizo una reverencia.

—Me alegra mucho por usted. Lamento las molestias por parte de la señorita Luminara Seraphina —afirmó.

Su compañera apareció dando vueltas y saltos sobre las puntas de sus pies.

—¡Estaba a punto de crear una banda sonora con los colores del puente! —gritó con emoción.

—Ni siquiera eres una desconocida. No debe sorprenderte un simple arco de colores —opinó Azael, sus ojos recorrieron con más atención el traje de la coronela Veyalis.

Su uniforme estaba tan perfectamente acomodado que parecía planchado por miedo.

—Silencio novato. No tienes autorización de abrir la boca.

El joven ángel suspiró frente a las yemas de sus uñas.

—No eres mi coronel y no vivo en tu ciudad.

Luminara soltó una risa aguda, un repiqueteo cristalino que recordaba al agua de un rocío golpeando un campo de flores frescas.

—¡Yupi! ¡Es él! Eres el comentarista que estaba al lado de Quevedo, ¿no es así? —preguntó. Al mirar a su amiga, notó cómo le temblaba la ceja izquierda.

—¡Basta! No dejaré que me falten el respeto una vez más —dijo— y tú Lumi, calma tu impulsividad, por Dios.

Lumi le sacó la lengua a Michelle.

—¡Mich! ¡Eres mala! Aguafiestas —Se pudo distinguir un rastro de saliva tricolor que emanaba de su lengua.

El guardia entrelazó sus dedos.

—Por favor, señorita Veyalis, no discuta. Aún es muy temprano —mencionó sin imponer su autoridad ante ellas.

Los ojos de la coronela, opacos como un eclipse, recorrieron el rostro de Azael sin compasión.

—Tú eres el patético ángel que deshonró Luxoria con tu apatía y trabajo en un lugar como el universo 811-A. Lo supuse, no eres digno de mi tiempo —se giró sin mirar dos veces. Continuó caminando más allá de la División 1 y las demás secciones.

Luminara salió corriendo detrás de ella.

—¡Yei! Es divertida cuando se enoja, pero luego se le pasa —dijo mientras rociaba brillantina en la cara del ángel.

—Fliya habría sido mucho menos paciente contigo... —sentenció Michelle, dándole la espalda de manera definitiva mientras su voz se apagaba en la distancia.

—Claro, ese soy. Qué honor verlas otra vez —respondió él sin importarle que nadie lo oyera en absoluto.

El hombre de edad avanzada observó el intercambio.

—¿Acaso no te importa que te desprecien? —preguntó y sus ojos se entrecerraron.

—No realmente, ni siquiera me importa el desprecio. Solo necesito descansar porque las deudas no se pagan solas —contestó sacudiéndose el polvo de confeti en la cara. Caminó traspasando el portón de su ciudad.

Flotando, arriba de las rejas se alzaba una piedra de oro que decía: Bienvenido a la División 1.

“Ala del Alba (Alas del Amanecer)” estaba escrito con luces naranjas mezclado con un amarillo intenso.

—Aquí vamos de nuevo —dijo pasando por edificios con estructuras hechas en una luz etérea junto con bordes de madera tallados con signos de soles, campos o arroyos.

Azael avanzó entre bloques de luz sólida entrelazados con madera ancestral; una arquitectura que no requería cimientos porque las nubes mismas recordaban la forma de las casas.

Atrás de él, aún se veía el ángel guardián mirándolo detrás de los portones de la ciudad.

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1.3 — El Honor del Amanecer

Torres blancas con bordes de cobre se levantaban sobre plataformas suspendidas, conectadas por puentes arqueados cubiertos de banderas desgastadas por el viento.

Algunas estructuras tenían vitrales cálidos que reflejaban la luz del amanecer en tonos naranja y amarillo, mientras enormes molinos celestiales giraban lentamente encima de los edificios militares.

Las nubes aquí no permanecían quietas. Se movían rápido entre las calles abiertas de Aurora Lumínica, chocando contra balcones y escaleras exteriores donde jóvenes ángeles desayunaban antes de iniciar sus patrullas.

Había un aroma a pan horneado, madera húmeda y energía de luz recién canalizada.

Un escuadrón de soldados ángeles atravesó el cielo sobre sus cabezas dejando estelas doradas detrás de sus alas. Más arriba, varios Guardianes Ángeles montados sobre caballos celestiales cruzaban entre las torres de vigilancia mientras enormes campanas resonaban desde algún punto de la ciudad flotante.

Azael ni siquiera levantó la mirada.

—El amanecer dura demasiado aquí —dijo y siguió caminando.

Las calles principales de la División 1 estaban llenas de movimiento constante.

Incluso las casas parecían diferentes, no eran palacios de oro eterno. Eran hogares simples y modestos.

Pequeños departamentos de piedra blanca y madera luminosa, donde se veía ropa secándose en balcones abiertos y jardines flotantes estaban llenos de flores solares. El sistema respiraba.

Azael cruzó una plaza circular donde los novatos ensayaban formaciones aéreas sobre corrientes de viento artificial. Algunos caían en picado hacia las nubes inferiores entre risas nerviosas, perseguidos por los rugidos de los sargentos que supervisaban desde plataformas flotantes.

—¡Con más fuerza soldado! ¡Los demonios no tendrán piedad con sus familias! —gritó el cabo con la voz de un turno.

En el centro de la Plaza del Alba, una enorme estructura metálica imitaba unas alas abiertas apuntando hacia el horizonte donde el falso amanecer eterno de la División 1 teñía el cielo de naranja suave.

Porque aquí sí existía la noche. Aquí sí existía el amanecer.

Más adelante, las construcciones comenzaron a dispersarse.

Las calles pulidas dieron paso a plataformas de entrenamiento marcadas por impactos de energía, columnas rotas y barreras luminosas parcialmente destruidas. Los Altos de Aurora aparecieron frente a él.

Gigantescos anillos flotaban entre corrientes de aire mientras decenas de soldados atravesaban circuitos a velocidades absurdas. Algunas torres estaban inclinadas por antiguos entrenamientos fallidos y enormes marcas de luz quemada recorrían el suelo de combate.

El viento soplaba con violencia allí afuera; las capas militares ondeaban como banderas de guerra.

Azael observó el campo unos segundos, bostezó.

—Espero que esta vez no me hagan pasar al frente —dijo mientras cerraba los ojos con fuerza, como si se concentrara en bloquear algo dentro de él.

Y siguió caminando, una voz retumbó en su espalda.

—¡Hey! ¡Otra vez llegando tarde Azael! —expresó un sargento moviendo su mano hacia una tabla de registro— será multado por su falta de respeto.

—El tiempo sigue avanzando aunque llegue temprano —murmuró cruzándose de brazos. Observó una corriente de aire acumulada, flotando encima de una pequeña colonia.

El ángel levantó la mano sin interés, intentando estabilizar una corriente de luz que vibraba sobre una de las plataformas superiores.

Sin embargo, con la fuerza del viento acumulado, explotó en una violenta dispersión que desvió el aura mágica de su trayectoria, causando que se estrellará contra una roca.

Crack. El silencio duró apenas un segundo. Luego todos siguieron hablando con normalidad.

Y una pequeña roca celestial… comenzó a caer lentamente hacia el vacío del mundo terrenal.

Azael siguió la caída de la piedra; antes de reaccionar, un tirón violento lo arrastró de vuelta a la realidad del campo.

—¡Deja de perder el tiempo, idiota! —exclamó el sargento, anclando su mano con fuerza en el brazo del novato—. Le informaré al coronel Elion Calesti sobre tu tadanza al venir a las clases de una vez por todas.

Abajo, el mundo inferior seguía girando, ajeno a los escombros de luz que sus guardianes dejaban caer por accidente.

A todos les importaba el resultado del protocolo, no las consecuencias que este mismo provocaba hacia a los demás.

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reddit.com
u/Hot-Journalist8133 — 9 hours ago

Respetare sus opiniones y gracias por dedicar tiempo a leer esto. Espero y les divierta a pesar de que no esté bien escrito. Tengo 16 años y estoy empezando con esto de la escritura, pero aún así, es bueno prepararse para la propia crítica. Si les llega a gustar el capitulo, me pueden dejar un comentario positivo para seguir mostrando los demás capitulos que ya he creado con el tiempo si les llegará a interesar la obra o el capítulo en sí. Para aclarar, es una sátira a la Burocracia misma o a la sobreexplotación.

Aquí el capitulo 1, saludos y buenos días, tardes o noches a todos los presentes.

1.1 CAPÍTULO 1 — Tan Claro Como El Café

Páginas del 1 al 6.

El Universo 3458-B, registrado dentro del Flujo Central Infinito 483, era conocido por los exploradores y en la cosmografía como la Esfera de la Agencia Universal.

Las instalaciones centrales estaban llenas de movimiento. Agentes cruzaban las calles internas; algunos entraban en portales interdimensionales, mientras otros emergían con expresiones cansadas. En medio de ese flujo caminaba Paul Morales.

Vestía el característico traje negro de la organización y llevaba un reloj plateado en la muñeca izquierda. Paul avanzaba con el piloto automático encendido.

El uniforme le ajustaba bien en los hombros, señal de que la institución aún cuidaba las apariencias... aunque su barba oscura y el cabello castaño gritaban que no había dormido en una cama de verdad en días.

Cargaba treinta años con la calma de quien ya ha visto morir un par de galaxias.

Su expresión era neutral, aunque se suavizaba cada vez que saludaba a la gente operativa que se cruzaba en su camino, regalándoles una sonrisa tranquila y sincera.

Sus ojos oscuros recorrían las calles. El agente Morales se detuvo frente al edificio de la Agencia Universal 20-1, ubicado en la Calle Principal. Era una estructura de siete pisos, formada por materiales de textura cósmica, que reflejaban una luz blanca y gris constante. En el centro del edificio destacaba una enorme taza de café pintada, símbolo de la unidad 20-1, con la frase en blanco: *El café aún está caliente*.

Paul sopló hacia el muro, por pura inercia, esperando que la taza pintada lo calentara más que el que servían en las máquinas del sótano.

El escáner lo reconoció y las puertas se apartaron. Dentro, el ambiente era ordenado y silencioso. Escritorios alineados, monitores encendidos y archivos clasificados llenaban la sala principal.

Varios agentes operativos trabajaban sin levantar la vista, organizando información sobre universos, rutas dimensionales y misiones activas.

Sin querer interrumpir, avanzó por los pasillos. Las puertas numeradas pasaban una tras otra hasta que llegó al quinto piso, frente a la sala 4-A. Al entrar, encontró a tres agentes de bajo rango.

Uno trabajaba frente a una computadora, otro revisaba el tablero de misiones del día, y una joven descansaba en una mesa metálica mientras leía una novela ligera y tomaba una bebida caliente. El título del libro decía: “El enamoramiento de Gregory Fortin”. Todos mantenían expresiones serias y profesionales.

El agente no hacía ruido al caminar, un hábito de sus años en misiones de expedientes en otras esferas del FCI 483.

Un respingo violento de la chica envió la taza por los aires. El café oscuro inundó la superficie de metal, devorando la portada de su libro.

—Genial… —murmuró ella, suspirando.

Paul la miró. Tenía el cabello corto, de un tono naranja cobrizo, siempre un poco despeinado, como si no le importara llevarlo hecho un desastre.

Sus llamativos ojos morados contrastaban con su mirada grande y expresiva, a pesar de poseer gestos rígidos.

Era el primer error del día, y su dosis de cafeína ni siquiera había llegado a su estómago.

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1.2 — Grupo Dinámico 4-A

—Otra vez no… maldita sea. Jódete, café de la Esfera 45-Z —murmuró la chica con una mueca molesta, aunque en sus labios carnosos se asomaba una sonrisa divertida.

Levantó la muñeca izquierda y tocó su reloj plateado, que mostró una única función dentro de la pantalla del artefacto: `T.A.U.`

Lo que cargaba Raquel en su muñeca izquierda, no era, ni más ni menos, que el *Reloj Universal*.

De inmediato, un orbe blanco se materializó frente a ella, flotando en el aire con suave determinación. Raquel pensó la orden con claridad y el orbe respondió al instante.

Comenzó a absorber el café derramado sobre los documentos, molécula por molécula, partícula por partícula, hasta que el papel quedó completamente seco, como si nunca hubiera ocurrido el accidente.

Paul se recargó en el marco de la puerta, observando cómo la entidad mecánica limpiaba el desastre.

—El orbe-robot tiene mejor ética de trabajo que tú, Raquel, —dijo—. El infinito existe y, aun así, sigo trabajando… —Paul se rió de forma suave.

Raquel alzó una ceja, divertida. Tocó de nuevo su reloj y el orbe metálico fue absorbido por completo, desapareciendo en un destello tenue.

—¿Cuántas veces te tengo que decir que no se llama orbe-robot? —replicó ella—. Se llama Neuma y es parte de cualquier agente novato —Raquel cruzó los brazos.

—Con ese nombre, a cualquiera se le olvida —respondió Paul con tranquilidad.

Raquel infló sus mejillas en un puchero exagerado.

—Oye, cálmate. No es para tanto el nombre, ¿de acuerdo? Proviene del complemento del alma, el cuerpo y la mente. Ese «orbe-robot», como tú le dices, es un asistente que se manifiesta a partir de mi ser —dijo Raquel mientras alzaba sus dos cejas bien definidas.

Paul abrió la boca para responder, pero antes de que pudiera, una voz intervino desde uno de los escritorios.

—Solo los idiotas de la burocracia como tú, no saben diferenciar entre un orbe-robot y un Neuma —dijo el chico que revisaba la computadora con el tono seco de su pesimismo habitual— sobre todo cuando hablamos de tu próxima misión en el universo 78-F, ¿verdad, Paul?

Morales suspiró con resignación fingida.

—Ya veo… parece que el trabajo de un agente universal jamás termina, literalmente. —Se giró hacia el chico de cabello rojo intenso y ojos amarillos—. ¿Qué será esta vez, Reid? —preguntó Paul— ¿Un mundo de caramelos? ¿Alienígenas que comen sofás parlantes? ¿O una realidad llena de universos? Las posibilidades son infinitas, ¿no?

Reid no levantó la vista de la computadora.

—La Esfera 78-F presenta un problema con un fenómeno universal. Al parecer, una brecha interdimensional… otra vez.

—Mierda —masculló Paul, rascándose la cabeza—. ¿Cuántas brechas llevamos cerradas este mes? Joder…

—Ciento ochenta y nueve —soltó Raquel, dándole un sorbo ruidoso a su café—. Y apenas es martes... qué alegría.

—Genial —dijo Paul—. Noviembre está rompiendo récords. Puro home run de brechas interdimensionales cerradas. —Hizo el gesto de batear en el aire de forma cómica.

—Técnicamente —intervino Reid— existen esferas donde hacen torneos de home run usando brechas interdimensionales.

Raquel lo miró con interés y se levantó de su asiento.

—Interesante… quizá deberíamos ir de vacaciones a ese universo en diciembre, ¿no crees, Paul? —preguntó mientras se tocaba su cabello naranja cobrizo.

—Claro —respondió él—. También está la *Esfera 811-A* del *Torneo Universal*. Es un buen lugar para ver batallas un fin de semana.

—Suena bien —dijo Raquel—, aunque no conozco ese sistema. ¿Qué hacen exactamente ahí?

—Solo espero no terminar comiendo palomitas hechas de carne humana otra vez —murmuró Reid, recordando algo que claramente no quería repetir, mientras se ponía a leer un periódico viejo, sentado en el sofá de la habitación.

Paul sonrió con misterio.

—Es una sorpresa para el grupo. Pero primero tengo que preguntar si todos están de acuerdo. Podría ser este domingo temprano; hoy es martes, así que no falta mucho. Solo faltan tres o cuatro días

Desde el tablero de misiones y crucigramas, otro agente alzó la voz.

—Todo suena muy bien, Paul, pero necesito que te apures con la misión de la esfera 78-F, por favor.

Paul levantó las manos en señal de rendición.

—De acuerdo, de acuerdo. Alabemos al líder Danoe.

Danoe, el agente de cabello rubio platinado y ojos verdes, soltó una risa suave.

—No exageres, Paul. —Luego miró al grupo con calma y autoridad natural—. Eso sería todo por hoy. Cada uno a su misión a partir de ahora. —Danoe siguió resolviendo el acertijo desde la tabla de misiones con un lápiz negro.

Era el jefe y líder del grupo 4-A de jerarquía 1, el escalón más bajo de los 5 niveles en general.

Paul asintió y salió de la habitación, dirigiéndose finalmente hacia su destino. Sin embargo, en cuanto salió de la sala 4-A, su cabeza chocó contra la de otra persona por accidente.

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1.3 — El traje tropieza con la ilegible

Paul Morales salió de la habitación; en ese instante, se tropezó con otro agente universal.

Era una chica con el característico traje de la organización.

Lucía un cabello abundante y corto que le llegaba hasta los hombros de un color violeta brillante.

Este tipo de peinado era como los que tenían las mujeres en la época de los ochenta, cuando estaba de moda el corte shag grueso, unas pecas suaves adornaban su nariz al igual que debajo de sus ojos azules, su rostro mantenía expresiones neutrales.

—Demonios y ángeles… —dijo Paul, por el golpe en la cabeza que se llevó al tropezar con la desconocida, la cual se tocaba el rostro con leves muecas de dolor.

—Fantástico. Un choque de mundos y ni siquiera me han pagado el seguro —soltó ella. Se frotó la frente, pero su cara seguía tan inexpresiva como una pared de concreto.

—No te preocupes, realmente no me dolió tanto —mencionó Paul—. Estoy acostumbrado a recibir cabezazos mundiales todo el tiempo en el horario de trabajo —Estaba sonriendo con arrugas alrededor de sus ojos.

La joven sonrió levemente.

—Entiendo, debe ser pesado ser uno de los mejores agentes y tener demasiadas responsabilidades —dijo ella con respeto.

—No es para tanto, solo es un trabajo, eso es todo —admitió Paul—. Pero incluso entre lo infinito del infinito, se puede encontrar la simpleza que nos caracteriza de seguir siendo humanos. —Concluyó con suavidad, pero sus ojos oscuros se quedaron observando la hora marcada, en un reloj tradicional que estaba pegado en la pared del pasillo, antes de recuperarse y observar nuevamente a la mujer de cabello violeta.

La hora marcada eran las 11:45 a.m.

—Tienes razón, cada uno debe aprender sobre la simpleza de la vida —reflexionó la recién llegada mientras sonreía con suavidad—. Me llamo Creanza, Agente Universal de bajo rango de jerarquía 1, que trabaja en el grupo dinámico 4-A, es un placer conocerte, ¿Paul Morales, cierto?

—El mismo en persona y en... ¿una pieza? —respondió el agente, un poco irritado—. Suena extraño decirlo, pero a veces no siempre regreso en una pieza a la agencia, gajes del oficio —estaba agitando su mano con desdén—. Pero gracias a mi reloj universal, puedo sobrevivir —dijo él—. También es un placer conocerte Creanza... —Paul se queda pensando un momento y luego reacciona—. ¿Dijiste grupo 4-A? Ese es el grupo donde pertenezco. ¿Eres nueva?

—Así es, soy nueva, de hecho, me sorprende saber que estaremos juntos, jamás me imaginé tener al gran Paul Morales trabajando con un grupo de bajo rango —dijo la ilegible aparentando una voz más gruesa, enfatizando las palabras.

—Lástima que ese *gran título* no pueda pagarme la simpleza de ver un atardecer sin estallar —soltó una risa seca— siempre me gustó trabajar con agentes menores para divertirnos —respondió él— me encanta enseñarles sobre los peligros de los universos y dimensiones. —Dio un suspiro de nostalgia— Pero también estoy aquí porque en el rango inferior, no peleas contra tus compañeros por un puesto superior, como en el último escalafón del nivel cinco... —dijo con un tono más bajo, pero rápidamente recuperó su actitud mientras sonreía con diversión—. Pero bueno, eso no es el punto de todo esto, debo irme a una gran misión, antes de que mi compañera se despierte dentro de mi reloj, ¡Adiós! ¡Nos vemos luego! —gritó el agente sin dejar que la ilegible hablara de nuevo, salió corriendo hacia los pasillos, directamente a las escaleras para bajar hasta el primer piso.

—Antes de que se despierte una compañera —repitió sus palabras— ¿Cuál compañera...? —se preguntaba Creanza con confusión, sacudía la cabeza para despejar sus pensamientos internos, mientras entraba a la puerta 4-A.

Donde la esperaban sus demás compañeros.

Paul Morales salió de la agencia.

Justamente tocando el asfalto de las calles donde había un millón de agentes que estaban entrando y saliendo por portales, mientras otros llevaban papeles con información de investigación.

El aire vibraba con el zumbido eléctrico de mil portales abriéndose al unísono y el olor a ozono se mezclaba con el asfalto caliente.

El agente tocó su dispositivo que tenía en su muñeca izquierda, usando su mano derecha en la función 1 `P.I.`

Creando un portal en forma de puerta al instante, el portal tenía alrededor flujos azules con ondas espirales mientras en el centro del portal se podía ver dentro un mar entero de ADN azul alrededor.

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1.4 — Esfera / Universo 78-F

—Estoy listo para una nueva aventura de infinitos en infinitos y de nuevo a traspasar el límite del límite, aquí vamos —se dijo Paul con una sonrisa misteriosa. Cruzó el portal Interdimensional, empezó a caminar por el ADN azul a velocidades que superaban el concepto de la luz.

Desde afuera del portal, parecía que avanzaba de forma normal y común.

Caminaba sin caerse en el mar azul, como si el piso fuera realmente sólido a pesar de ver alrededor, arriba y abajo un mar de ADN.

Al final se veía un espacio exterior.

Sus pasos resonaban sobre la doble hélice del cosmos como si caminara sobre mármol pulido.

Paul Morales salió del portal sacudiéndose el polvo del traje; se movía con la parsimonia de quien ha sobrevivido a un millón de catástrofes.

Observó el alrededor con sus ojos oscuros, estaba en medio del espacio exterior.

Paul estaba flotando en el aire mientras se encontraba con planetas del sistema solar de ese universo.

—Aquí estamos, en la Esfera 78-F —dijo él a sí mismo— ¿dónde está la ruptura del tejido de la realidad aquí? —gruñó el agente con una mueca, mientras observaba los planetas del sistema solar, a lo lejos cerca de la luna estaba una ruptura en el espacio-tiempo, era una brecha interdimensional.

La respiración del agente era normal, como si sus pulmones estuvieran adaptados a respirar en el vacío sin oxígeno.

—Ahí está la brecha ciento noventa de este mes... se ve tan perfecto e imperfecto. —dijo el agente mientras sonreía con astucia, se acercaba volando por el cosmos con una velocidad sobrehumana hacia la luna donde estaba la brecha.

Llegó a la roca gris y aterrizó con despreocupación, sus zapatos oscuros perfectamente pulidos contrastaron con el color gris y blanco espeso de la luna.

Sus ojos recorrieron el alrededor, enfatizando sus ojeras.

—Aquí estás mi amor... —dijo con picardía.

Tocaba su reloj en la función 3 `T.A.U.`

El reloj materializaba un orbe blanco con rayas negras y con una cámara inteligente en medio.

—Neuma blanco, ¿eh...? Raquel tiene formas raras de nombrar a estos asistentes inteligentes. —Se ajustó el traje— Tecnología de la Agencia Universal, sí, pero tiene razón... al final todo se resume en Neumas —murmuró el hombre.

La esfera blanca volaba hacia la brecha Interdimensional y se puso encima de la fisura para empezar a cerrarla de forma eficiente pero lenta.

—Bueno es hora de esperar... supongo —Concluyó Paul para sí mismo.

Accionó el reloj con su mano derecha, cambiando la función 3 a la función 2, que decía `F.D.C.`

Al instante se materializó una revista erótica en sus manos, tenía la portada de tres chicas en bikini, con total casualidad empezó a hojear las páginas mientras esperaba que la ruptura se cerrara.

Para él, salvar un universo es tan mundano como esperar a que termine el ciclo de una lavadora.

El orbe empezó poco a poco a cerrar la brecha, pero cuando llegó casi a cerrarlo, salió de ahí mismo un hombre misterioso.

Haciendo que la fisura no se cerrara del todo.

El Neuma fue absorbido por el reloj del agente.

Era un hombre con cabello azul marino largo, ojos amarillos penetrantes, aretes rubíes colgaban de sus orejas.

Vestía una camisa azul marina con mangas hasta sus muñecas, con un dibujo de un símbolo dorado fuego en la camisa.

Un ojo de camaleón orgánico palpitaba incrustado en su costado, era de color amarillo, tenía una gran pupila negra, tenía dorado alrededor mientras estaba pegado al costado de la camisa de él.

Una capa morada con rayas doradas caía sobre su hombro.

Tenía un pantalón de mezclilla gris, con botas azules marinas.

Él salió del portal y observaba al hombre de traje hojeando el ejemplar para adultos.

—¿Así que tú eres Paul Morales? —preguntó el hombre misterioso con una seriedad fría mientras fruncía el ceño.

Paul levantó la vista de su revista y lo observó atentamente.

—El mismo en persona y en una sola pieza todavía —respondió con humor— ¿Quién eres? —preguntó al hombre con ojos curiosos mientras se rascaba la cabeza— ¿No ves que estoy en mi momento de lectura +18? —Chiflaba al ver en la portada de la revista una modelo con un atuendo provocador.

—Perfecto eres tú... —concluyó el hombre sin mirar al agente dos veces.

Se le dibujaba una pequeña sonrisa calculadora.

—Sí soy él o ella, da lo mismo... —dijo con una risa sin alegría— no me dijiste tu nom—

Antes de que Morales pudiera terminar la frase algo pasó.

El intruso, con una agilidad y rapidez sorprendente, apareció detrás de él en menos de un parpadeo. Antes de que pudiera clavarle un cuchillo en la espalda al agente, algo sucedió.

Paul giró sobre sus talones en un movimiento instintivo, interponiendo la revista entre su columna y el acero negro de Sharvan.

El cuchillo afilado con capas oscuras del hombre, impactó contra la revista prohibida del agente.

Cortó a la mitad el fajo de papel, el agente dejaba ir los fragmentos de las hojas ilustradas en el espacio.

Las hojas volaban en línea recta en el espacio infinito.

—Eso no fue divertido *ser*, ¿De dónde vienes?, ¿Quién demonios eres? —preguntó con seriedad mostrando una mueca de fastidio mientras el hombre extraño se reía de forma seca.

—Me llamo Sharvan. El Coleccionista Mayor y he venido por tu reloj universal, será mío para coleccionar —respondió guiñando un ojo mientras guardaba su cuchillo dentro de su capa.

—¿Mi reloj universal? ¿Esto es lo que quieres?, ¿Un pedazo de metal oxidado? —pregunto sin esperar una respuesta real— cuesta caro su mantenimiento, amigo... —dijo Morales con diversión, mientras tocaba el reloj activando la función 5 `R.C.`

La sonrisa calculadora de Sharvan de forma lenta desaparecía.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Sharvan mientras apretaba los puños.

—Solo hago mi trabajo... —respondió él— actuar como un burócrata de 9 a 5 es lo único que mantiene mi cordura en este caos.

En ese momento los fragmentos de la revista, que anteriormente había cortado a la mitad Sharvan.

Estaban volando lejos de la luna aún en línea recta, pero al momento que Paul Morales tocó su reloj en la función 5.

Hizo que las hojas rotas, incluso las más diminutas, se empezarán a mover de forma frenética.

Para luego salir volando a la rapidez similar a la de un meteorito, estas impactaron como balas contra Sharvan.

El coleccionista dio una voltereta hacia atrás, haciendo que cayera de forma elegante levantando piedras lunares y regolito lunar.

—Tus trucos no funcionan conmigo —dijo el coleccionista mayor mientras observaba el cráter ocasionado.

—Genial, Danoe me va a descontar el seguro por esto —comentó Morales con indiferencia mientras la luna temblaba suavemente.

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1.5 — La Moraleja y El Traje

Sharvan atacó primero lanzando una lluvia de shurikens afilados hacia Paul Morales de manera quirúrgica.

—Ya veo lo que intentas hacer... —murmuró Paul mientras tocaba su reloj universal en la función 3 `T.A.U`

Hizo aparecer un escudo rojo transparente reflector holográfico, flotando encima de él, qué al momento de impactar contra los shurikens los absorbió y los devolvió con el doble de fuerza e incluso con la misma precisión letal, contra el coleccionista mayor.

—Vaya, sí que tienes algunos trucos de agente... —dijo

Sharvan con una leve sorpresa pero con ese tono seco.

Con rapidez tocaba su ojo camaleón.

Aquel órgano incrustado en su costado de la tela azulada.

Esta vez brillaba de un color morado intenso, al momento de ser activada se materializó una katana morada afilada alrededor de las manos de Sharvan. La katana en la parte posterior es de color dorado mientras que la parte de arriba es de color morado afilado.

—Es el momento de perecer —dijo en voz baja mientras sostenía la katana en su mano derecha dejándola que arrastrara las piedras lunares en el suelo de la luna— es hora de que mueras burócrata. —Se limpiaba su camisa marina con suavidad aparente— Tu destino ha llegado, no para reclamarte, sino para alterar tu destino —dijo Sharvan, casi como una reflexión pasajera.

—Jodete, no tengo tiempo para filosofías baratas

hechas por villanos con complejos de superioridad...—murmuró el agente con los ojos caídos, accionaba su reloj en la función 3 `T.A.U`

Se materializaban esferas, son los Neuma blancos que empezaron a volar en el aire, en total eran más de diez.

Los proyectiles salían disparados contra el coleccionista para hacerlo explotar.

—Esto será divertido...muy divertido —dijo la moraleja mientras sonreía con indiferencia.

Atacaba con la katana cortando los orbes con suma facilidad, sin recibir ningún tipo de daño real.

Incluso algunos orbes impactaron contra su capa y explotaban al contacto con él, como si tuviera una barrera entre su vestimenta.

—¿En serio esperabas detenerme con tus

juguetes? —dijo mientras saltaba hacia el agente para cortarlo a la mitad.

Pero Paul no se quedó atrás.

—¿Cuál es la diferencia entre una niñera y unos niños? Que la niñera tiene experiencia mientras que los niños aún tienen mucho que aprender —dijo él mientras activaba la función 3 en su dispositivo.

Materializó un líquido oscuro que se disparó a Sharvan justo en su cara.

El coleccionista se queda momentáneamente sin visión.

—¿Qué demonios es esto? Es asquerosamente pegajoso... —murmuró gruñendo. Con cuidado daba, una vez más, una voltereta hacia atrás para estar protegido.

Como si calculara los ataques a pesar de su falta de visión.

—Sueldo... eso es lo que te falta... —dijo el traje en voz baja más para sí mismo que para Sharvan.

Tocó su artefacto en la función 3 nuevamente, haciendo que el líquido oscuro en la cara de Sharvan se deslizara hacia sus manos y se volviera sólido.

Creando literalmente unas esposas que se conectaron en las manos de Sharvan para dejarlo inmovilizado, aunque sus pies aún tenían libertad de movimiento.

—Interesante... muy interesante... —se dijo a sí mismo en voz baja extrañamente suave.

Su katana morada se quedó clavada en el suelo de la luna.

El del traje se apresuró a explicar.

—Mira coleccionista mayor o Sharvan como sea que te llamen, no busco problemas. —Se quitó el polvo de su traje bruscamente— Ni busco perder el tiempo, el tiempo es relativo para mí y lo relativo es metódico del tiempo... ¿Entiendes? ¿No? —preguntó sin esperar respuesta.

Siguió observando al hombre fijamente.

—Tampoco me importa que lo entiendas o no... pero hasta aquí llegaste amigo. —dijo Paul con hombros caídos.

Su mirada cansada se desvió hacia un punto fijo en el espacio exterior.

—¡No me digas *amigo* estúpido inepto de la burocracia espacial! ¡Mírame a los ojos cuando te hablo! —gritó la moraleja con furia.

Su ojo camaleón brillaba con un aura roja.

La fuerza del coleccionista aumentó de forma drástica, haciendo que con suma facilidad rompiera las esposas hechas del líquido oscuro que tenía en sus muñecas.

—Tú no me conoces... —comentó Sharvan con una sonrisa sin gracia, sus músculos no se hicieron más grandes en cambio solo su fuerza aumentó.

—Vaya... ¿Qué papeleo está pasando el día de hoy? —murmuró Morales con una sonrisa.

Estaba a punto de usar su reloj universal pero esta vez Sharvan respondió más rápido, golpeando su puño derecho contra el suelo de la luna.

Golpeó con el impacto de un meteorito, creando un enorme cráter.

Paul salía flotando llenándose de escombros y con el pelo desaliñado, pero extrañamente intacto.

—Maldito pedazo de excremento...—decía el traje tosiendo de forma gutural mientras accionó el dispositivo desde sus dedos derechos en la función 2 `F.D.C`

Se materializó una manzana en sus manos, empezó a comer la fruta, mientras su brazo derecho estaba metido en el bolsillo de su traje negro.

Sharvan observó esto con confusión y diversión implícita.

—¿Un trozo rojo? ¿En serio? —preguntó el coleccionista con total incredulidad e irritación.

—Nada mejor que una buena manzana en la hora del ayuno y en medio de... ¿La luna? —se preguntaba mientras observaba fijamente a Sharvan.

—No lo sé, simplemente es bueno aprovechar lo que te dan a primera instancia. Nunca des la vida por el trabajo porque ellos no darán la vida por ti, me dijo una vez mi madre. No lo pude comprender hasta que crecí y maduré —dijo Paul mientras miraba su reloj con atención.

Terminó de comer la manzana.

La moraleja, sin dudar un instante tocó su pupila mutante, haciendo que brillara con un color amarillento casi enfermizo.

De sus manos salieron rayos de un amarillo intenso dirigidos hacia el agente.

—Rayos y centellas... literalmente hablando —murmuró el traje con una sonrisa mientras esquivaba los haces de energía con facilidad y eficiencia imposible.

Fue tanto su versatilidad que incluso agarró un rayo en su mano izquierda sin sufrir daños.

La centella se sentía fría y caliente al mismo tiempo.

Una combinación extraña pero explosiva.

Se lo devolvió a Sharvan con fuerza y potencia.

—¿Qué clase de ser eres tú? —preguntó Sharvan sin perder la compostura ante el rayo que venía hacia él.

Uno de los relámpagos salió disparado contra el sol de ese universo, apagó por completo la estrella al contacto con el voltaje.

Paul tocó nuevamente su unidad de pulso, en la función `R.C` para encender el sol apagado por Sharvan de forma rápida.

Cómo quién apaga y enciende una bombilla de cocina.

La descarga que venía hacia el coleccionista impactó en su camisa azul marina y simplemente se deshizo en polvo.

—Mis propios colores de poderes los diseñé para que no me atacaran ante situaciones como estas —dijo él.

El agente, en cambio, estaba limpiando una gota de jugo de manzana de su traje.

—Soy el tipo de ser que puede leer una revista pornográfica en medio del vacío del infinito, depende de la revista, el tiempo y el infinito...—contestó Morales de forma pensativa mientras tocaba su reloj en la función 5 `R.C`

En un abrir y cerrar de ojos, los rayos que lanzaba Sharvan desde sus manos se detuvieron en medio del espacio.

Fueron controlados y se convirtieron en vórtices en forma de agujeros negros.

—Solo tuve que cambiar el eslogan de tu marca para dañarte —comentó el agente.

Los vórtices oscuros iban dirigidos hacia el propio Sharvan para dañarlo.

Pero el coleccionista sacó su katana morada que estaba clavada en el suelo de la luna y empezó a cortar los rayo-agujeros con facilidad mientras la katana quedaba intacta sin ningún rasguño.

—Esta katana es indestructible, tienes una forma fascinante de ignorar lo evidente, Morales... esto es parte de los 5 colores del ojo camaleón... —decía Sharvan de forma misteriosa.

Tocaba con delicadeza su katana, casi de forma posesiva. El arma se desmaterializó dentro de su gema orgánica incrustado al lado de su camisa azul marina.

—¿Ojo camaleón? ¿5 colores? Aún no entiendo todo esto. Maldita sea, es como si un empleado promedio se peleará contra un cliente difícil, sin duda —murmuró el agente, pero observó que la pupila cromática de la moraleja brillaba, esta vez con un color verde claro.

Apareció en las manos del coleccionista un martillo bañado de esmeraldas enteras.

—Tu fin está aquí y ahora... —dijo él con tranquilidad.

Golpeaba el martillo contra el suelo de la luna, para hacer que alrededor del agente se construyeran rascacielos enteros para taparle las salidas de escape al burócrata.

—Trabaja para vivir, no vivas para trabajar o acabarás en la luna junto con un villano cliché —mencionó Paul.

Sharvan reía con frialdad, apareciendo con una teletransportación enfrente del hombre.

—No... no, no, agente, esto es diferente, maldito asno, muy diferente a lo cliché —dijo en voz baja extrañamente suave mientras desaparecía.

Los rascacielos comenzaron a caer en sincronía para aplastar al agente.

Paul Morales, ya fuera por distracción o cansancio extremo, clavó su mirada en un meteorito que surcaba el vacío hacia la Tierra de esa realidad.

Solo pudo escuchar el silencio mismo, como si estuviera concentrado en el abismo o infinito del espacio.

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1.6 — Devoración Interespacial

Morales tocó su dispositivo que tenía en su muñeca izquierda en la función 5 `R.C.` haciendo que el meteorito desacelerara drásticamente, minimizando el impacto contra el planeta Tierra de ese universo.

—No puedo cambiar los eventos, pero sí los resultados de esas probabilidades alternativas —pensó con melancolía sutil.

Se recuperó y observó, las estructuras caer encima de él.

—Rascacielos, corrección: Ráscame-está —dijo Paul con humor negro y descarado mientras tocaba su reloj cambiando a la función 1 `P.I.`

Creando un portal gigante del tamaño de una cordillera entera para posteriormente ponerla encima de él mismo.

El portal tragaba en forma de remolino todos los rascacielos enteros que lanzó Sharvan y cuando no quedaron más rascacielos para que comiera, el portal simplemente soltó un eructo dimensional, como si el vacío se hubiera empachado de hormigón y acero, antes de desvanecerse en un tenue brillo azul.

—Muy bien hombre, ya tuve suficiente con esto —dijo el traje mientras sacaba una tarjeta de donde tenía su mano en el bolsillo— te vas o me vengo en ti, tú decides —concluyó con una sonrisa mientras se rascaba el mentón suavemente.

—Lástima, Paul. Tu reloj se vería mejor en mi estante que en tu cadáver —murmuró la Moraleja mientras su ojo camaleón brillaba esta vez de un color azul oscuro.

Desapareció en la brecha interdimensional del inicio que el agente Morales debía haber cerrado por su misión.

La fisura tenía un color azul marino al momento de entrar en contacto con el coleccionista.

Se fue por el portal y desapareció junto con la brecha, dejando un brillo morado claro y azul.

—Un día más y un día menos en la realidad o ¿un día menos y un día más en el cosmos? —se preguntaba él, confundido—. No comprendo el paso del tiempo, simplemente deseo un café con pan, maldita sea, podría crearlo con mi reloj, pero prefiero algo orgánico y común, simple, pero junto con mis compañeros. —Tenía una sonrisa suave en su rostro claro.

Tocó el reloj en la función 1 e hizo aparecer un portal Interdimensional de colores azules claros en formas de espirales alrededor del portal. Lleno de un mar de ADN biológico.

Sujetaba el papel con los dedos de la mano derecha.

Era oscura y con escrituras doradas refinadas que guardó nuevamente en su bolsillo del traje.

El meteorito impactó contra la tierra, pero Paul solo suspiró.

—Estoy listo para una nueva aventura en la agencia universal entre cafés, panes y sobre todo sueldos incompletos —comentó caminando de forma relajada hacia el portal, sin embargo, antes de que pudiera entrar.

Detrás de él se podía ver el ojo parecido al de un calamar gigante, más grande que la montaña Everest.

La criatura desconocida estaba gruñendo de forma amenazante y aterradora hacia él.

—Lo que faltaba... —murmuró dándose un golpe en la frente con la palma de su mano derecha.

Se daba la vuelta viendo a una criatura más grande que la luna misma donde estaba él.

Era parecido a un pulpo gigante con tentáculos tan grandes como montañas, que se colocaron alrededor de la luna.

Como si la estuviera abrazando, la luna tembló violentamente.

—Bueno, el que tenga megalofobia seguro y grita ante esto —dijo con una sonrisa— maldito *Kraken Espacial*, viajas por esferas comiendo planetas pero... —suspiró— ¿Por qué no mejor comes mis testículos? —preguntó Paul con diversión y picardía.

Pero justo en ese momento había una luz azul parecida a un holograma que parpadeó en su reloj universal con una intensidad brillante.

—Roxan... ¿Has despertado? —se preguntó Paul mientras se rascaba el brazo, con una cara de sorpresa.

Pero por esa mínima distracción, el Kraken Espacial con su boca llena de dientes afilados parecidos a una trituradora gigante, devoró a Morales en solo bocado.

Bastó con un solo bocado para tragar al agente. Crujieron sus huesos y órganos internos, de forma brutal y sangrienta desde la boca de la bestia.

El vacío del espacio fue interrumpido por el crujido seco de las costillas del agente Morales.

Una tarjeta se voló de su traje al suelo lunar, tenía el logo de una taza de café y decía en letras doradas:

> Agencia 20-1. No aceptamos devoluciones de realidades.

El Kraken Espacial vomita solamente su reloj como si no pudiera romperlo a pesar de tener colmillos tan grandes como edificios.

El portal que había abierto Paul anteriormente, se cerró con miedo.

La luna seguía orbitando el planeta Tierra, ignorando la muerte del agente, mientras la existencia seguía su curso.

El vacío dejó un eco: no importa qué tan poderoso te creas, siempre habrá algo más grande en el infinito esperando para devorarte.

El artefacto se quedó en el suelo brillando aún, con un color azul de holograma intacto, sin ningún rasguño visible. Luego de unos dos minutos, se materializó una mujer holográfica desde el reloj universal.

Era una entidad digital de color azul marino traslúcido, salpicado de destellos eléctricos por todo el avatar holográfico.

Con cabello largo y ondulado de corte de mariposa y con una silueta curvilínea.

Midiendo no más de 1.69 m de alto, su piel se componía de destellos de luz y de imágenes digitales.

Vestía una camisa blanca hecha igual de proyección, que en el lado derecho del bolsillo de su prenda tenía una flor margarita.

En el lado izquierdo de la camisa hay una placa brillante de color metálico, la cual dice:

> Roxan P.M.

Tiene un pantalón blanco de imagen digital con dos bolsillos a los lados y zapatos holográficos oscuros.

Roxan observaba el desastre en la luna y a la criatura al mismo tiempo.

Su avatar estéreo tenía una estética digital y parpadeaba entre las luces azules orgánicas.

—Ahora... ¿En qué mierda te metiste, Paul? —se preguntó gruñendo, empapada de sarcasmo y con mal humor como un combo explosivo.

Sonreía de forma maliciosa y caminaba de forma despreocupada directamente hacia la criatura.

—Muy bien Kraken Espacial, es hora de bailar contra una IA holográfica del *Protocolo Mortem...* —dijo Roxan con una sonrisa amarga mientras golpeaba el suelo de la luna con su pie izquierdo, con una impaciencia implícita.

El Kraken Espacial estaba gruñendo amenazante mientras mostraba su boca en forma de hueco llena de dientes a Roxan.

La luna tembló. El Kraken rugió. Roxan no parpadeó.

Página 6

*Final del Capítulo 1.*

reddit.com
u/Hot-Journalist8133 — 17 days ago

Hola a todos. Soy Rosinei Mondragón. Llevo mucho tiempo trabajando en una cosmología llamada El Flujo Central Infinito 483 y finalmente el 24 de abril de este año logré publicarlo. Son 179 páginas de aventura, entidades cósmicas y combates dimensionales.

Si alguien quiere echarle un vistazo o darme consejos como joven escritor que aún cursa la preparatoria, se los agradecería mucho. Soy de Tabasco México.

Está disponible en Kindle Unlimited. Les dejo el link por si les da curiosidad:

https://www.amazon.com.mx/dp/B0GYG5GJR3

u/Hot-Journalist8133 — 25 days ago