Instrucciones para bogar
Cómo bogar
En el mar, bogar no es un ejercicio solitario; es un ejercicio de coordinación, resiliencia y mucho carácter. Antes de subir, debes gritar que lo harás. Una vez dentro, no te levantes abruptamente: si lo haces, romperás la estabilidad y volcarás. Y no solo eres tú.
Recuerda que nunca estás solo. Todo requiere humildad del esfuerzo conjunto. Cuando el timonel ordene «¡remos al agua!», debes acatar sin dudar: respira profundo y jala largo. Pero cuidado, no se trata solo de jalar, debes empujar; hay que ser y dejarse ser con el agua, aunque sin excederse, para no perder el rumbo.
Cada quien hace lo que le toca. Cuando las olas fuertes quieran derribar esa «zona de la risa», tal cual a un jabalí, ríete; mantén la calma. Si te exaltas, fallarás, te voltearás y la corriente te arrastrará. Recuerda: cada quien hace su trabajo. Si intentas hacer el de otro, romperás el equilibrio. Si no haces el tuyo, otro pagará el precio.
No todos te acompañarán a bogar; solo los que tienen más carácter lo logran. Muchos entran con emoción, pero pocos salen con gloria. A veces, el más débil de cuerpo es el más poderoso de corazón.
Recuerda: el camino es largo, pero si miras hacia atrás, terminarás estrellándote. Si te falta carácter, la canoa se detendrá. Si te falta maña para bogar, sufrirás más de la cuenta. Y si saltas al mar, la traicionera corriente terminará por arrastrarte. Y solo el azar dirá si regresas a la orilla. Solo con ritmo, valor, confianza y determinación lograrás ver la costa otra vez. Y al mirar al mar, una vez ahí, querrás subir de nuevo.