Proyecto Datos De Bolsillo.
DÍA 0
(El joven frente al monitor ajusta el encuadre de su móvil. La luz del sol golpea las cortinas, pero él se ve incómodo, como si prefiriera la oscuridad).
Bien, hemos aquí; como te prometí, haré estos blogs mientras hago el encargo. Sé que quedamos en algo, pero es extraño hacer estos registros; no soy una persona que haga eso frente a una cámara. Pero si así es como lo pides y la paga será la misma, bueno, qué se puede hacer.
(Se mueve de su silla ergonómica hasta el sillón donde descansa un peluche de un Plusle).
Este es mi compañero de aventuras. Soy muy fan de Pokémon Esmeralda y cuando vi a este pequeñín no pude evitar llevarlo conmigo, pese a que sea muy malo en el competitivo... ¿Verdad que sí?
(Su mirada se queda fija en los ojos de plástico del muñeco por un tiempo prolongado, una pausa que se vuelve incómoda para quien mira el video).
—Sí que sí —
(Hace una voz aguda y forzada, imitando al Pokémon).
—¿Y bien, qué crees que debemos hacer primero?
—Pues qué más, empezar a trabajar. Si no, no comemos.
—Bien dicho.
(Deja al peluche en su sitio y se devuelve al escritorio, suspirando).
Lamento eso; a veces me gusta hablar con él, espero no te moleste. Me dijiste que deseabas que fuese lo más natural y bueno, eso haré. Sobre tu pedido, seré sincero: es una tarea titánica lo que buscas. Eso de crear una Pokédex con todos los Pokémon en una región oscura no es algo nuevo; ahí tienes los hackroms de Lost Silver, Pokémon Snakewood o Pokémon Insurgence por decir algunos ejemplos.
Pero si buscas una nueva... bueno, creo que podré hacer algo para competir con esas. La verdad, son oro puro, pero yo voy a llegar más profundo. Deja este blog al menos por el día de hoy y mañana comenzaré del todo.
DÍA 1
(La cámara se desenfoca un milisegundo en el Plusle antes de mostrar al programador. Se ve animado, pero las cortinas se mantienen cerradas a cal y canto).
Ayer después de apagar el monitor, en la soledad de mi cama ¡Ja! ¡Ja!, sonó muy poético; mientras veía televisión no podía dejar de pensar en lo que podría llegar a hacer con la Pokédex. Fue algo casi instintivo; en el blog de notas de mi móvil anoté sin mucha dificultad los primeros cien Pokémon.
—¿Verdad que sí, amigo?
—Sí, así es, avanzamos mucho en la tarea.
—No mientas, amigo; lo hice yo todo solo.
—Sí, claro, lo que tú digas, sin mí no hubieras podido hacer mucho.
—¡Ay!, ya cállate.
(Toma una almohada y golpea al peluche con fuerza. El objeto no se mueve ni un solo centímetro tras el impacto, como si su peso fuera el de una piedra sólida).
Una disculpa, tendemos a pelear de vez en cuando; como decía yo...
(Antes de que continúe, el peluche cae pesadamente del sillón, llamando la atención del programador).
Joder, pobre de mi amigo; ahorita voy a ayudarle. Como te decía, quedé en el Pokémon cien. Todas las inscripciones de todos los ya hechos te los mandé hace rato; sé que quedamos en que el trabajo lo haría mientras te explicaba todo, pero amigo, hacer eso con más de mil especies es algo extraordinariamente pesado. Por ello te pregunté si no te parecía mejor si te los paso y día con día te paso este blog con el avance; tal vez sí te detalle de algún Pokémon para que veas que trabajo en serio.
(Mientras dice aquello, una silueta borrosa se dibuja en una de las esquinas del monitor, una mancha oscura que parece estirarse, aunque el programador no lo nota).
Como sea, mientras dormía podía sentir el apoyo de mi Plusle. Este me animaba a crear más entradas y cada una de las descripciones se quedaron grabadas en mi memoria. Es impresionante lo mucho que uno avanza. Te dejo de momento en lo que continúo con la labor.
(El sujeto llega hasta donde debió caer el peluche. Abre las ventanas para que entre luz y parece confundido, buscando en el suelo durante varios segundos hasta que finalmente lo encuentra y lo coloca de nuevo en su sitio. Se despide moviendo la patita del peluche, pero cuando suelta al muñeco, este se ladea lentamente, como si estuviera observando la cámara).
DÍA 2
(El enfoque de la cámara tarda en estabilizarse. El cuarto huele a encierro. El sujeto se sienta a la mesa de nuevo, se le ve el cabello descuidado).
Uff, espero te haya gustado lo que avancé. Logré completar todas las dex de Kanto, Johto y avancé la de Hoenn hasta llegar a mi querido amigo.
—Sí, es cierto, al fin llegó hasta mí, ¡yupi!
—Calmado, Plusle, seamos pacientes y trabajemos en ello.
—Espero me des algo tenebroso que me mejore hasta el competitivo.
—Ya veremos, recuerda que...
—¡Nada!, yo debo resaltar, no por nada soy el Pokémon positivo.
—Ves, a eso me refiero; si queremos hacer una dex tenebrosa contigo debemos trasgiversar lo que tú significas como Pokémon. ¿Qué te parece lo siguiente? "Plusle, el Pokémon depredador; este Pokémon se alimenta de la positividad de la gente, y usa dicha fuerza para volverse inmortal".
—¿Y ya?
—Así es, amigo; la cuestión con esta Pokédex es ser siniestra, no competiti...
—¡NO!
(El sujeto se queda mudo, con la mirada perdida. Por un momento la voz no sonó como una imitación. Sonó como si hubiera salido de algún lugar entre la felpa del muñeco y la estática del monitor. Se pasa una mano por la cara, temblando ligeramente).
Ah... yo no sé qué me pasó. Creo que me dejé llevar mucho por la emoción. Hacer esto me está afectando un poco, tal vez deba salir un rato a tomar aire. Sí, eso debe ser.
(Mientras se acomoda para apagar la cámara, el Plusle parece ladear la cabeza un poco más, clavando su mirada de plástico directamente en la lente).
DÍA 3
(La misma sucesión de acciones, pero ahora el Plusle no aparece en el encuadre. El programador tiene ojeras que parecen manchas de carbón).
Hola. Ya voy por este día y he avanzado muy poco. He tenido algunas ideas, pero todas ellas me llevan de nuevo a Plusle. No sé qué me pasó. De hecho, lo tuve que mover de habitación porque siento una opresión en el pecho cuando él está aquí conmigo. Vamos con un buen ritmo, pero ahora me he quedado estancado en el Pokémon cuatrocientos. Yo... no sé qué hacer. Sé que no tengo una fecha límite, pero siento como si cada que me acerco más al límite, mi cuerpo no pudiera reaccionar como es debido. Debo tomarme un tiempo.
(Se sale de la toma y camina hacia la puerta. De repente, se escuchan pasos diminutos, rítmicos, cruzando el suelo de madera. El sujeto regresa corriendo al escritorio, con los ojos inyectados en sangre, y comienza a teclear como un maníaco).
Debo acabar con esto pronto. Y lo haré.
(Pasa toda la tarde escribiendo. La luz del día se desvanece y la habitación queda a oscuras, solo iluminada por el resplandor azul del monitor. Al fondo, dos ojos rojizos brillan en la penumbra del pasillo, observando cada tecla que presiona, hasta que apaga la cámara).
DÍA 4
(Al encenderse la cámara, la respiración del sujeto es lo único que se escucha: agitada, pesada, cargada de un silbido pulmonar).
Debo terminar con esto ya. No me importa el dinero, no me importa nada más. Yo solo quiero descansar. El Plusle aparece y desaparece por todos lados. Ya no puedo dormir. Cada vez que cierro los ojos aparecen las descripciones que escribí. Al llegar al Pokémon 666 solamente una cosa se viene a mi memoria... una voz que no es la mía.
—Deberías de dar tu alma a algo que valga la pena —(La voz comienza a mutar, volviéndose gruesa, una vibración que hace que el audio del video se distorsione peligrosamente)—. Las personas darían lo que fuera para crear algo innovador y poderoso... para que las almas incautas que buscan diversión a base de la maldad sean favorecidas ante el ángel de la luz.
(El sujeto yace inerte en su sitio, con los brazos colgando, el cuerpo completamente vencido. Se escuchan pasos de una pequeña criatura caminando sobre los papeles del escritorio).
—¡Plusle!... ¿Eres tú?
(Atrás de él, el pequeño peluche se mantiene atento, observándolo con una sonrisa que ahora parece una herida abierta en su cara de felpa. El sujeto se acerca a su móvil con la intención de apagarlo, pero el peluche comienza a crecer, sus costuras revientan dejando salir algo negro y húmedo que no es algodón. Sin darle tiempo de pensar, la criatura se abalanza sobre él. La cámara cae al suelo).
(Se escuchan sonidos guturales, carne desgarrándose y los lamentos del sujeto que suben de tono hasta convertirse en un gorgoteo ahogado. Luego, el silencio total).
(La imagen se mantiene quieta durante un minuto. De pronto, el Plusle salta frente a la lente. Sus mejillas brillan con una electricidad roja y enferma. Con sus pequeñas patas manchadas de sangre, empieza a teclear en el móvil).
PANTALLA: "El sujeto no completó el encargo. Buscando nuevo colaborador..."
(El Plusle sonríe. Su sonrisa es ahora una fila de dientes reales y afilados. Apaga la cámara de un zarpazo).
PANTALLA: "...¿Quieres intentarlo tú? Plus! Plus! :)"