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Miren la flor, está linda,dice que no puedo dejarla o se va a marchitar,me gusta mi mascota virtual =)

Miren la flor, está linda,dice que no puedo dejarla o se va a marchitar,me gusta mi mascota virtual =)
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El día que Tsukasa Hiiragi murió, el cielo de la mañana no tenía nada de especial. De hecho, Tsukasa iba tarde a la escuela —como de costumbre—, intentando abrocharse el zapato mientras corría. Un tropezón torpe, una acera resbaladiza y el ruido ensordecedor de un freno de mano que llegó demasiado tarde.
Lo siguiente que supo fue que el dolor no existía.
—A ver, a ver... ¿qué pasó? —murmuró Tsukasa, parpadeando con su clásica mirada distraída.
Estaba de pie en la sala de un hospital. El ambiente se sentía extrañamente frío, pero lo que realmente la desconcertó fue ver a Kagami arrodillada en el suelo, apoyada contra la pared, llorando como nunca antes la había visto. A su lado, Konata miraba al piso con los puños apretados, las lágrimas empapándole las mejillas mientras sollozaba con rabia:
—¡No es justo! ¡Se supone que en el mundo real estas cosas no pasan! No hay portales... no hay *items* de resurrección... ¡No puedes morir por una idiotez así, Tsukasa!
Miyuki, con las manos temblorosas y los ojos inyectados en sangre, intentaba buscar palabras de consuelo, pero se le quebraba la voz. No había datos científicos ni lógica que pudiera explicar el vacío que acababa de abrirse en esa habitación.
Tsukasa caminó hacia ellas, confundida.
—Kagami-sama... Konata... no lloren, si solo me caí en la calle. Mírenme, estoy bien —dijo, intentando tocar el hombro de su hermana.
Su mano atravesó la tela de la chaqueta de Kagami. Tsukasa se miró las palmas de las manos. Se tocó el pecho. No había latido. No había calor. Se sentía irrealmente vacía. En ese instante, el doctor salió de la sala de urgencias y susurró unas pocas palabras a la familia. La confirmación disipó cualquier duda. Estaba muerta.
Antes de que pudiera procesar el llanto desgarrador de su hermana, Tsukasa sintió un tirón violento en el centro del pecho. Como un lazo invisible y magnético, una fuerza la jaló hacia la ventana abierta del hospital, arrastrándola por los cielos de la ciudad hasta devolverla a un lugar familiar: la habitación de Kagami.
El cuarto estaba en perfecto silencio. Sobre el escritorio, abierto de par en par, estaba el diario privado de su hermana gemela. Tsukasa, flotando levemente, se acercó a leer la última página escrita con letra apresurada:
*"Sé que siempre la regaño y que actúo como si me desesperara, pero la verdad es que Tsukasa es mi luz. Desearía poder decirle más seguido lo orgullosa que estoy de ella y cuánto la amo, justo como es. Sin ella, mi mundo no tiene sentido."*
Las inseguridades de Tsukasa se derrumbaron. Siempre había caminado bajo la sombra de su brillante hermana mayor, pensando que era una inútil, una carga. Y ahora descubría la verdad de la peor manera.
La puerta de la habitación se abrió de golpe. Kagami entró, con los ojos hinchados y el uniforme desarreglado. Se dejó caer al suelo, abrazándose las rodillas, y miró al techo con pura desesperación.
—Perdóname, Tsukasa... —susurró Kagami al aire, con la voz rota—. Perdóname por ser tan dura... por no decirte que te quería...
Tsukasa se asustó al verla así, pero la compasión fue más fuerte. Se arrodilló a su lado y la rodeó con sus brazos intangibles. En ese microsegundo, un calor extraño y misterioso envolvió a ambas. No era piel con piel, era una conexión directa entre sus almas.
El techo de la habitación comenzó a iluminarse; el cielo finalmente se abría para reclamar al fantasmita. Sabiendo que sus segundos estaban contados, Tsukasa pegó su rostro al oído de su hermana y canalizó todo su corazón en un último mensaje:
—Kagami... yo... fui la que se comió tu chocolate del refrigerador aquella vez... y... siempre deseaba que me amaras... pero veo que siempre fue así... Gracias.
Kagami no escuchó una voz, pero el calor en su pecho le dictó las palabras exactas. Una chispa de la Kagami de siempre brilló entre sus lágrimas. Apretó los puños, miró al espacio vacío a su lado y, con una sonrisa rota, susurró:
—Siempre supe que habías sido tú, idiota... Eres una idiota por no ver cuánto te quería.
El lazo tiró con fuerza y la luz blanca se llevó a Tsukasa hacia arriba, desvaneciendo el calor de la habitación. Kagami se quedó sola en el suelo, pero por primera vez en todo el día, logró respirar en paz.
(Nota: no me crucifiquen,por favor, siempre he tenido el headcanon de que Tsukasa se sentía inútil en el fondo ¿Ok? No me filtren la dirección,no me maten,por favor,tengo miedo ;v)
Necesitaba hacerlo....(Perdón si está horrible)
Si pudieras casarte con un personaje de Daganronpa (los tres juegos) cuál sería? Porque? (Yo con Mahirupeak y así)
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Do you want to visit the life of your dreams? There is a way to do it, right from the comfort of your own bed.
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WARNING: You must be EXTREMELY cautious if you manage to perform the steps correctly. If you fail to follow the rules, you will never be able to leave... and that place is not safe.
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Requeriments and setup:
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Absolute Isolation: First, you must ensure you are completely alone. No one can wake you up or disturb you in the middle of the ritual, or the whole process will collapse.
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The Environment: Lie down in your bed, place your head on your pillow, and tuck yourself in tightly. Note: It is highly recommended to wear heavy, warm pajamas. The warmer you are, the higher the chances of success.
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The steps
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The Stare: Stare fixedly at the ceiling (or at the lightbulb if it is directly above you). Let your mind drift; look at it, but don't look at it at the same time. Maintain this trance for 5 minutes. You will soon begin to experience the following symptoms:
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-Heavy or aching eyes.
-Total body immobility (Sleep paralysis).
-An unusual, enveloping warmth, as if you were being heated from the inside out.
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Crucial Turning point: If after 5 minutes you feel absolutely nothing, the ritual has failed. Go to sleep in peace. However, if you suddenly feel an overwhelming sensation of being watched, close your eyes and force yourself to sleep IMMEDIATELY. Do not look around. Something else has entered your room, and it is not human. If this doesn't happen, you may proceed.
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The Transition: Close your eyes as hard as you can and clear your mind. Do not think about anything; focus solely on the darkness behind your eyelids. The moment you feel a sensation of weightlessness—as if you are floating—open your eyes.
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Welcome. You are now in the life of your dreams.
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Important Rules
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You are just a guest: That world does not belong to you yet. Move without making a single sound.
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Blend in: Do not do anything flashy or eye-catching. The inhabitants of that world cannot see you, but they can hear you.
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The Timer: You will "wake up" and return to reality at any given moment, without any warning.
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FINAL WARNING
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If you move too much, make noise, and they discover your presence... THERE IS ABSOLUTELY NOTHING YOU CAN DO.
Your greatest dream will instantly become your worst nightmare. You will never be able to return to the waking world, because your physical body in the real world will have already died.