u/JustSomeLonelyWeirdo
Solía ser el tipo de persona que se puede considerar “moralista”. Intentaba vivir según lo que yo creía digno, y además me preocupaba mucho por los demás, siempre intentaba ayudar en lo que pudiera (desde darles asesorías gratuitas a mis compañeros de carrera, hasta hacer voluntariado).
Al mismo tiempo, lidiaba con ideas suicidas constantes y, en general, con una sensación de malestar y desesperanza que no se iba. Día tras día pensaba en formas de acabar con todo sin que afectaran tanto a la gente que me quería, aún sabiendo que sería imposible.
Si bien esas ideas llegaban a mí de vez en cuando desde que tenía 15-16, durante el primer año de uní se intensificaron.
La cosa era insoportable, pero un día conocí a una chica. Vi en ella una oportunidad para sentir algo diferente y en cierta forma la consideré una “luz en la oscuridad”. Nos hicimos amigos y en una de esas le conté mi situación, me mostró apoyo y todo, pero, en retrospectiva, nunca le importe y realmente solo fingía ser mi amiga por que le ayudaba con cosas académicas (era algo lenta).
En fin, me terminé enamorado de ella y un día le confesé mis sentimientos, en lo que posiblemente fue el momento más patético de mi vida (lo hice sin pensar, justo en ese momento me sentía terrible). Me rechazó, obvio.
Llegando a mi casa puse una .45 en mi boca, pero no fui capaz de apretar el gatillo.
La historia con la chica continuó y fue drama tras drama, pero se puede resumir como que me utilizo para pasar cierta materia y, como estar con ella hacía que me sintiera mejor, yo no me alejé en ningún momento.
Sacrifiqué días de sueño y amistades solo para que ella pasara una materia, y nunca me lo agradeció. Yo no esperaba conquistarla con eso ni nada por el estilo, sabia que era una batalla perdida y que de hecho me detestaba, pero pues mínimo un “gracias” no habría estado de más, aunque fuera falso.
Total, el año termino y me despedí de ella para siempre, le dije que le deseaba lo mejor pero que no quería volver a interactuar con ella en mi vida, y le entregué una carta donde expresaba como me sentía.
El tiempo pasó, conocí nuevas personas e incluso encontré la felicidad que tanto anhelaba, pero considero que me perdí a mí mismo en el proceso. Cruce líneas que iban en contra de lo que creía y dejé de preocuparme por la gente. Me distancié de mis padres, no soy cercano a mis amigos actuales (ni siquiera los puedo llamar amigos, solo somos compañeros que conviven de vez en cuando) y dejo de importarme el bienestar de los demás. Simplemente me da igual, veo a alguien sufriendo y le paso por un lado o le suelto algún comentario sarcástico (me llega a hacer gracia). Adopte la idea de que nada es tan importante y por ende nada se debe tomar en serio.
Me aisló de la gente que me rodea, pero aún con eso, no puedo ignorar que la depresión y las ganas de morir desaparecieron, me atrevería a decir que soy feliz. Me siento mejor conmigo mismo, tengo más autoestima, e incluso conseguí pareja.
Aún así, siento que una parte de lo que me hacía ser yo murió hace aquel día que quise acabar con todo.