What if the real power in BDSM doesn't belong to the one who gives the orders?
Siempre me ha parecido interesante una contradicción del BDSM:
El dominante parece tener el control. Decide, ordena, dirige y establece la dinámica.
Pero, al mismo tiempo, el sumiso puede ser quien establece los límites, decide qué está dispuesto a entregar y, en última instancia, puede retirar ese consentimiento.
Entonces me surge una pregunta:
¿Quién tiene realmente el poder?
¿La persona que tiene la autoridad dentro de la escena?
¿O la persona que decide cuánto poder está dispuesta a entregar?
Quizás el BDSM no consiste simplemente en tener poder, sino en negociarlo, entregarlo, recibirlo y confiar en otra persona para manejarlo.
Y eso me hace pensar en algo todavía más interesante:
¿La sumisión es realmente una renuncia al poder… o puede ser una forma psicológica diferente de ejercerlo?
Me interesa especialmente conocer la perspectiva de dominantes y sumisos.
¿Dónde creen que reside realmente el poder dentro de una dinámica BDSM?