




LA SÚPER VIRUELA
Hola, queridos lectores míos. Buenas noches.
¿Qué es lo que piensan cuando escuchan la palabra “viruela”? Probablemente les suene a una enfermedad tan antigua como la humanidad misma; incluso puede parecer algo inofensivo, pues desde hace muchos años se considera erradicada.
Pero eso no le quita lo espantosa. Se trata de un virus que ha acosado al ser humano durante milenios. Incluso existen momias con marcas de viruela en su estructura ósea.
Nuestra especie y el Variola —su nombre científico— parecen haber sido enemigos naturales desde tiempos inmemoriales. Nunca se ha desatado una epidemia de magnitud comparable a la peste o a la gripe, pero nos ha acompañado durante miles de años y siempre se le ha tenido cierto miedo y respeto.
Pero, ¿qué pensarían, lectores, si les dijera que algunas personas teorizan sobre la existencia de una versión más potente de esta misma enfermedad?
Dicha creencia —que ha pasado MUY por debajo del radar— nace de un artículo escrito en el año 2003 por el científico William J. Broad, donde asegura que EUA ha creado una versión alterada de la viruela del ratón —también llamada ectromelia o mousepox en inglés—. En dicho escrito se menciona que fue desarrollada como una precaución para contrarrestar el bioterrorismo.
Este es el tipo de justificaciones que los gobiernos suelen dar. Posturas como “si el resto lo hace, yo también” o “es para proteger a los míos” son el pan de cada día cuando se trata de armas capaces de liquidar a miles o millones.
Pero, sin entrar a juzgar ese aspecto, quiero hacer énfasis en el peligro que esto podría suponer.
Imagínense, lectores míos, que, por “x” o por “y”, esta cosa escapa y llega a nuestro mundo contemporáneo. Los países ya demostraron que nadie está preparado para una pandemia; además, lo impredecible del comportamiento humano siempre vuelve todo más complicado.
El mismo artículo menciona que este virus ha matado a todo animal en el que se ha probado, con una letalidad del 100% y un potencial extintivo aterrador.
Imagina ser el último ser humano vivo sobre la Tierra, con las calles llenas de fosas comunes y tú también infectado, simplemente esperando a que llegue tu hora. Ni los doctores, ni los antibióticos, ni todas las vacunas del mundo pudieron hacer nada para frenar esa variante tan devastadora.
Tu cuerpo arde en fiebre y ya no puedes soportar el dolor ni la comezón de las ampollas que revientan y emanan pus. Los alrededores huelen a enfermedad y muerte; además, no sólo los humanos, sino todo mamífero del planeta ha sido borrado por completo. Al final, sólo queda un mundo vacío donde lo único que se escucha es el soplar del viento.
Un final aterrador que, incluso con enfermedades cuya existencia sí conocemos, nunca deja de ser posible. Sólo se necesitan los ingredientes adecuados: una mutación, un cambio en la transmisión, algo…
Y el ser humano puede extinguirse.