Mi jefa hablo con mi doppelgänger
La verdad, esto no es una historia larga, pero les juro que me puso los pelos de punta.
Para que entiendan el contexto: yo soy una persona bastante seria. No me gustan los juegos, no me interesan las bromas y mucho menos en el trabajo. Yo trabajo sola en una boutique de ropa y accesorios. Cuando digo sola, es literal: yo cuido el local, lavo, atiendo a los clientes, manejo el marketing y limpio. No hay nadie más. Mi relación con mi patrona es estrictamente profesional; casi no hablamos. Por eso, lo que pasó ese día no tiene ningún sentido.
Todo empezó una tarde tranquila. Yo estaba en el mostrador cuando escuché a mi patrona en la sala del fondo. Estaba riendo y charlando animadamente con alguien. Estuvo así un buen rato. Al principio no me pareció extraño; ella es una mujer de negocios, muy ocupada y con muchos contactos. Pensé que estaba en una llamada o con algún proveedor.
Al poco tiempo, agarré mis cosas de limpieza para ir hacia la bodega. Para llegar allá, obligatoriamente tenía que pasar por donde estaba ella.
Cuando crucé la puerta, mi patrona se volteó hacia mí, estiró su mano y me mostró la pantalla de su teléfono con una foto, como si estuviéramos en medio de una conversación. Yo me quedé congelada, completamente confundida. Al ver mi cara de desconcierto, ella empezó a explicarme el contexto de la imagen despacio, con una paciencia exagerada, como si le estuviera hablando a una niña pequeña.
Sin entender nada, la interrumpí:
—¿Qué?... ¿De qué me habla?
Ella frunció el ceño, extrañada por mi reacción, y me dijo:
—¿Cómo que de qué? ¿Cómo no vas a saber, si veníamos hablando de esto hace un momento?
En ese instante sentí un frío horrible en la espalda. Era físicamente imposible. Yo había estado todo el tiempo en el local principal limpiando. Además, entre su sala y donde yo estaba, el ruido del aire acondicionado y la música ambiental distorsionan tanto el sonido que es imposible mantener una conversación a distancia.
Mi patrona juraba que había estado hablando conmigo. Yo sé perfectamente que estuve sola en el mostrador. Entonces... ¿con quién demonios estuvo riendo y charlando durante toda la tarde?