u/Shadow_Ledger404

"La invitación a lo que no estaba invitado"

Hace aproximadamente cuatro o cinco años, estuve quedándome en una casa que no era la mía. Pertenecía a personas ajenas a mi círculo familiar. En aquel tiempo solía dormir muy inquieto, ya que en esa casa existían costumbres que, según lo que me enseñaron desde pequeño, nunca debían practicarse. Una de ellas era dejar sillas vacías o abiertas dentro de la casa durante la noche. Siempre me enseñaron que eso representaba una invitación para aquellas energías que vagan en la oscuridad, permitiéndoles entrar y, simbólicamente, tomar asiento dentro del hogar. Mientras permanecí en esa casa, las sillas siempre estaban abiertas. Con el tiempo llegué a sentir que una de esas energías, o uno de esos entes, había aceptado esa invitación. Sin embargo, lo más inquietante fue que no solo entró, sino que decidió quedarse. Con los años he aprendido distintas prácticas relacionadas con la protección espiritual, las limpiezas energéticas y otras enseñanzas que he adquirido dentro de mis creencias. La presencia que habitaba esa casa parecía aferrarse al desorden y al conflicto. Incluso cuando no existían motivos para discutir, las peleas y los problemas surgían constantemente, como si aquella energía alimentara ese ambiente.

Entonces decidí hacer una limpieza física. Preparé todo lo necesario. Limpié toda la vivienda físicamente antes de comenzar con la limpieza espiritual, ya que, según las enseñanzas que recibí, ese era el orden correcto. Mientras limpiaba la casa, empecé a notar que el ambiente se volvía cada vez más pesado. La sensación era tan intensa que les pedí a todos que permanecieran dentro de sus habitaciones y que no salieran hasta que hubiera ehh terminado el ritual. Una vez concluida la limpieza física, comencé la parte espiritual. Mediante oraciones y rituales que aprendí con el paso del tiempo. Al finalizar, pues yo tenía que cerrar el ritual. Existen distintas formas de hacerlo, dependiendo de las creencias y experiencias de cada persona. En mi caso, debía usar salvia blanca para ahumar la casa y dar por terminado el proceso. Sin embargo, ocurrió algo que jamás olvidaré. Por más fuego que intentaba aplicar, la salvia blanca simplemente no encendía. Era como si algo lo impidiera. Al mismo tiempo, la energía se volvía cada vez más densa. Llegué a percibir sombras moviéndose de un lado a otro,

como si aquella presencia estuviera inquieta por lo que estaba ocurriendo. Cerré los ojos, me concentré, reforcé mi intención y finalmente conseguí encender la salvia. En ese instante, vi una silueta oscura pasar por detrás de la cocina y dirigirse hacia uno de los cuartos. Apenas entró, escuché un grito. Era de la dueña de la casa. "¡Ay, me mordió! ¡Me pellizcó!", gritó desesperada. Continué con el ritual hasta concluirlo. Mientras el humo de la salvia recorría la vivienda... observé cómo aquella silueta negra cruzaba nuevamente la cocina, atravesaba la sala y finalmente salía por la puerta.

Cuando fui a revisar a la señora, encontré en su pierna una marca que se parecía a una mordida. Aquella experiencia reforzó una creencia que ha permanecido conmigo desde entonces. Para mí, existe el bien y el mal. O como algunas personas prefieren llamarlo, energías positivas y energías negativas. Sé no todos pueden ver o sentir eso, pero también siento que influye mucho en la vida diaria de las personas.

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u/Shadow_Ledger404 — 1 day ago

"La invitación a lo que no estaba invitado"

Hace aproximadamente cuatro o cinco años, estuve quedándome en una casa que no era la mía. Pertenecía a personas ajenas a mi círculo familiar. En aquel tiempo solía dormir muy inquieto, ya que en esa casa existían costumbres que, según lo que me enseñaron desde pequeño, nunca debían practicarse. Una de ellas era dejar sillas vacías o abiertas dentro de la casa durante la noche. Siempre me enseñaron que eso representaba una invitación para aquellas energías que vagan en la oscuridad, permitiéndoles entrar y, simbólicamente, tomar asiento dentro del hogar. Mientras permanecí en esa casa, las sillas siempre estaban abiertas. Con el tiempo llegué a sentir que una de esas energías, o uno de esos entes, había aceptado esa invitación. Sin embargo, lo más inquietante fue que no solo entró, sino que decidió quedarse. Con los años he aprendido distintas prácticas relacionadas con la protección espiritual, las limpiezas energéticas y otras enseñanzas que he adquirido dentro de mis creencias. La presencia que habitaba esa casa parecía aferrarse al desorden y al conflicto. Incluso cuando no existían motivos para discutir, las peleas y los problemas surgían constantemente, como si aquella energía alimentara ese ambiente.

Entonces decidí hacer una limpieza física. Preparé todo lo necesario. Limpié toda la vivienda físicamente antes de comenzar con la limpieza espiritual, ya que, según las enseñanzas que recibí, ese era el orden correcto. Mientras limpiaba la casa, empecé a notar que el ambiente se volvía cada vez más pesado. La sensación era tan intensa que les pedí a todos que permanecieran dentro de sus habitaciones y que no salieran hasta que hubiera ehh terminado el ritual. Una vez concluida la limpieza física, comencé la parte espiritual. Mediante oraciones y rituales que aprendí con el paso del tiempo. Al finalizar, pues yo tenía que cerrar el ritual. Existen distintas formas de hacerlo, dependiendo de las creencias y experiencias de cada persona. En mi caso, debía usar salvia blanca para ahumar la casa y dar por terminado el proceso. Sin embargo, ocurrió algo que jamás olvidaré. Por más fuego que intentaba aplicar, la salvia blanca simplemente no encendía. Era como si algo lo impidiera. Al mismo tiempo, la energía se volvía cada vez más densa. Llegué a percibir sombras moviéndose de un lado a otro,

como si aquella presencia estuviera inquieta por lo que estaba ocurriendo. Cerré los ojos, me concentré, reforcé mi intención y finalmente conseguí encender la salvia. En ese instante, vi una silueta oscura pasar por detrás de la cocina y dirigirse hacia uno de los cuartos. Apenas entró, escuché un grito. Era de la dueña de la casa. "¡Ay, me mordió! ¡Me pellizcó!", gritó desesperada. Continué con el ritual hasta concluirlo. Mientras el humo de la salvia recorría la vivienda... observé cómo aquella silueta negra cruzaba nuevamente la cocina, atravesaba la sala y finalmente salía por la puerta.

Cuando fui a revisar a la señora, encontré en su pierna una marca que se parecía a una mordida. Aquella experiencia reforzó una creencia que ha permanecido conmigo desde entonces. Para mí, existe el bien y el mal. O como algunas personas prefieren llamarlo, energías positivas y energías negativas. Sé no todos pueden ver o sentir eso, pero también siento que influye mucho en la vida diaria de las personas.

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u/Shadow_Ledger404 — 2 days ago

La noche en que una bruja intentó perderme

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Quiero comenzar esta historia contando un suceso que me ocurrió a mí.

Desde hace mucho tiempo paso gran parte de mis noches en la calle. Personalmente, considero que la mayoría de los acontecimientos paranormales suceden durante la noche, porque la energía y el ambiente son muy diferentes a los del día.

En el pueblo donde vivo existen muchas leyendas relacionadas con personas que practican la brujería. Se dice que hay mujeres que llevan décadas dedicándose a este arte. Algunas, según cuentan, lo hacen con buenas intenciones, y otras con fines completamente opuestos.

Una noche me encontraba reunido con unos amigos. Mientras conversábamos, comencé a sentir que el ambiente cambiaba. La atmósfera se volvió pesada, el aire era diferente y había una sensación difícil de explicar.

Ya eran aproximadamente las dos de la mañana cuando decidí regresar a mi casa. Me despedí de mis amigos y emprendí el camino.

Para llegar debía cruzar un callejón y luego caminar por una calle recta hasta la vía principal, donde estaba mi hogar.

Comencé a caminar mirando siempre hacia el frente. Caminaba y caminaba, pero tenía la extraña sensación de que no avanzaba.

El camino parecía alargarse cada vez más. Seguí caminando durante lo que parecían interminables minutos. Ya me sentía cansado y, cuando me detenía para mirar a mi alrededor, me daba cuenta de que seguía exactamente en el mismo lugar.

Era como si no hubiera avanzado ni un solo metro.

Intenté una y otra vez seguir adelante, pero el miedo y la desesperación comenzaron a apoderarse de mí.

Solo repetía en mi mente:

"Tengo que llegar a la calle principal. Tengo que salir de aquí."

Entonces pensé que alguien estaba intentando perderme, hacer que nunca encontrara el camino.

Cerré los ojos y empecé a repetir varias oraciones que he aprendido con el paso de los años. No entraré en detalles sobre cuáles eran, porque cada persona vive su espiritualidad de manera diferente.

Continué caminando con los ojos cerrados mientras repetía una y otra vez aquellas oraciones.

Después de unos instantes, sentí una extraña sensación de calma y calidez.

Cuando abrí los ojos, estaba justo en la calle principal.

Todo había vuelto a la normalidad.

Incluso pasaron varios vehículos y por poco uno de ellos me atropella al cruzar la calle.

Llegué a mi casa completamente agotado, como si hubiera caminado durante horas. Sentía que, en aquel lugar, el tiempo se había detenido.

Entré a mi casa sin prestar atención a ciertas enseñanzas que siempre me habían dado sobre cómo entrar después de la medianoche.

Simplemente pasé, cerré la puerta y me acosté a dormir.

Poco después escuché un fuerte golpe en el techo.

A la mañana siguiente, mi madre llegó muy molesta y comenzó a regañarme.

Me dijo:

"Te he dicho muchas veces que cuando llegues tarde debes orar antes de entrar."

Le pregunté qué había ocurrido.

Entonces me contó que, durante la madrugada, escuchó un fuerte golpe en el techo.

Después, sintió que algo la levantaba de la cama, pero no podía abrir los ojos.

Cuando finalmente lo logró, estaba suspendida en el aire, muy cerca del techo de la habitación.

Asustada, cerró los ojos con fuerza y comenzó a orar.

Mi madre es una persona profundamente creyente y no dejó de rezar hasta que sintió nuevamente el contacto con la cama.

Cuando logró incorporarse, vio que eran aproximadamente las tres y media de la madrugada.

Salió inmediatamente de su habitación para comprobar que yo estuviera bien.

Con el paso del tiempo, tuve la oportunidad de hablar con una persona que practica la brujería y le conté todo lo que había sucedido.

Según ella, aquello que me había impedido avanzar probablemente era una bruja que estaba jugando conmigo.

Me explicó que, según sus creencias, estas entidades se alimentan del miedo y del temor de las personas, y que mientras más miedo sienten sus víctimas, más fuerza obtienen.

También me dijo que lo más probable era que no hubiera podido seguir molestándome después de entrar a mi casa porque mi madre es una persona que ora constantemente por su familia.

Según sus palabras, las oraciones de mi madre formaban una especie de protección espiritual a mi alrededor.

Además, me aconsejó que dejara de estar hasta tan tarde en la calle sin algún tipo de protección espiritual.

Incluso me enseñó a elaborar ciertos amuletos que, de acuerdo con sus creencias, sirven para protegerse.

Donde yo vivo son muchas las historias sobre personas relacionadas con la brujería.

Y esta fue la ocasión en que, según lo que viví y lo que después me explicaron, una bruja intentó perderme.

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u/Shadow_Ledger404 — 4 days ago

El vuelo de la bruja.

Quiero empezar esta historia contando que hace un tiempo, cuando tenía aproximadamente trece años, solía pasar mucho tiempo en la calle con mis amigos, incluso hasta altas horas de la noche. En donde yo vivo existían, y todavía existen, muchas historias debido a que es un pueblito pequeño y muy antiguo.

En la calle donde solía reunirme con mis amigos habían muchos rumores sobre ciertas señoras que, supuestamente, eran brujas. En aquel entonces yo no creía en ese tipo de cosas, era muy incrédulo respecto a ese tema. Una noche, m-mientras estaba con mis amigos, ya eran aproximadamente las2 de la mañana. De una de las casas salió una señora muy mayor. De unos85 o90 años. Caminaba lentamente con un bastón y llevaba puesta una bata. Mis amigos, que vivían en esa calle, me dijeron: "Esa señora es bruja y vuela". Frente al lugar donde estábamos había un callejón que comunicaba con la calle de atrás. La señora pasó caminando y nosotros le preguntamos: '¿Para dónde va?' Ella respondió: 'Voy a revisar un trabajo.' Aquella respuesta me pareció extraña, entonces uno de mis amigos me dijo... 'Si te asomas al callejón cuando ella entre, ya no la vas a ver.' Yo me reí con incredulidad, mientras observaba cómo la señora se internaba en el callejón. Cuando llevaba apenas unos 10 o 15 segundos dentro, se escuchó un fuerte aleteo, como el de un ave enorme.

Y mi amigo insistió: 'Asómate al callejón para que veas que no la vas a ver.' Era imposible que, en tan poco tiempo, la señora hubiera recorrido todo el callejón, ya que caminaba muy despacio y necesitaba el bastón para apoyarse. Cuando me asomé, vi que, apoyados en la cerca de una de las casas, estaban el bastón y la bata de la señora. Ella ya no estaba. Regresé completamente pálido. Mis amigos me dijeron: 'Te lo dijimos. ¿Escuchaste el pájaro? Ella se transforma.' 'Todo el mundo lo sabe.' Yo no quería creerlo. Minutos después, los3 vimos la silueta de un ave enorme que regresaba y entraba nuevamente al callejón. Lleno de miedo, les dije: 'Lo siento, yo me tengo que ir.' Hasta el día de hoy, esa fue una de las experiencias más extrañas que he vivido. En ese momento sentí que había eh comprobado, con mis propios ojos, aquello que siempre había considerado imposible, que las brujas existían y que podían transformarse.

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u/Shadow_Ledger404 — 12 days ago

La presencia que nunca se fue.

Lo que estoy a punto de contarles es algo que me ha acompañado prácticamente toda mi vida.

Para que puedan entender bien lo que me pasó, tengo que empezar por mi familia.

Por parte de mi papá existe algo que ellos llaman un "don". No es un tema del que se hable abiertamente, pero todos lo saben. Es una especie de herencia que pasa de generación en generación, siempre al primero de los primogénitos. Ese don tiene que ver con percibir cosas... cosas que no todos pueden ver o sentir.

En esa familia practican santería, realizan rituales y trabajan con energías. Según tengo entendido, mi abuela debía enseñarme todo eso a mí. Yo era el siguiente en la línea.

Pero nunca ocurrió.

Crecí lejos de ellos. Mi mamá, por alguna razón que hoy empiezo a entender, no permitió que me criara cerca de esa parte de la familia. Así que ese conocimiento fue entregado a otra persona: mi primo.

Aun así, parece que el don... nunca desapareció.

Desde muy pequeño sentí que algo no era normal. Percibía presencias, energías y, con el tiempo, empecé a ver cosas que no podía explicar.

Pero hubo un momento que cambió todo.

Tenía aproximadamente 17 años. Era una noche cualquiera. Estaba en mi cuarto, tranquilo, cuando de repente sentí que no estaba solo.

Miré hacia la puerta y, a través de la pequeña ranura, podía ver claramente la sombra de alguien parado afuera.

Pensé que era alguien de la casa.

Abrí la puerta... y no había nadie.

Pero cuando levanté la mirada hacia la cocina... lo vi.

Era una figura enorme, blanca y translúcida. Estaba en medio de la cocina, completamente inmóvil.

El miedo me paralizó.

Regresé a mi cuarto intentando convencerme de que había sido mi imaginación. Pero algo dentro de mí sabía que no.

Respiré hondo, reuní valor y volví a mirar.

Y ahí seguía.

En mi casa, por tradición, solían dejar un vaso con agua y una vela "para las ánimas", detrás de una puerta en la cocina.

Recuerdo perfectamente que, mientras avanzaba hacia la sala, vi cómo la puerta se movía... y la figura desapareció.

Cuando me acerqué, el vaso con agua estaba completamente vacío.

Y no sé por qué, pero, en lugar de salir corriendo, hice algo que hasta hoy no logro explicar.

Tomé el vaso y dije en voz alta:

"Oye... al parecer tienes sed, ¿verdad?"

Le serví agua nuevamente.

Y me fui.

Pero antes de salir... volteé.

Y ahí estaba otra vez.

Frente a la puerta.

Observándome.

Era demasiado grande para ser una persona normal. Tenía forma humana, sí, pero no podía distinguir su rostro, sus manos ni sus pies.

Solo estaba... ahí.

Después de ese día, todo cambió.

Porque no fue la última vez que lo vi.

Con el paso de los meses empezó a aparecer de nuevo, pero ya no solo en esa casa.

Lo veía en otros lugares, dondequiera que yo estuviera.

A veces de frente.

A veces de reojo.

A veces desaparecía durante meses, incluso por un año entero.

Y luego... volvía.

Pero hay algo que siempre me llamó la atención.

Nunca sentí que quisiera hacerme daño.

Al contrario.

Era como si estuviera... vigilándome.

Como si solo quisiera asegurarse de que yo estaba bien.

Hoy tengo 30 años.

Y todavía lo veo.

Se ha vuelto tan normal que, en ocasiones, incluso le hablo. Le pregunto cómo está y le cuento cosas de mi vida, aunque nunca responde.

Y, sinceramente... no sé si eso está bien o no.

Pero nunca he sentido maldad en él.

Solo su presencia.

A lo largo de mi vida también he tenido otras experiencias; cosas que no mucha gente creería. He sentido la presencia de supuestas brujas, entidades que antes me molestaban e incluso conocí a alguien que, según entendí, podía transformarse en ave.

Y quizá lo más inquietante de todo es que el lugar donde vivo es uno de los poblados más antiguos del país.

No sé exactamente qué es lo que veo.

No sé si es parte de ese "don" o algo completamente diferente.

Pero me gustaría que me ayudaran a entenderlo.

¿Qué creen que puede ser esa presencia?

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u/Shadow_Ledger404 — 16 days ago