"La invitación a lo que no estaba invitado"
Hace aproximadamente cuatro o cinco años, estuve quedándome en una casa que no era la mía. Pertenecía a personas ajenas a mi círculo familiar. En aquel tiempo solía dormir muy inquieto, ya que en esa casa existían costumbres que, según lo que me enseñaron desde pequeño, nunca debían practicarse. Una de ellas era dejar sillas vacías o abiertas dentro de la casa durante la noche. Siempre me enseñaron que eso representaba una invitación para aquellas energías que vagan en la oscuridad, permitiéndoles entrar y, simbólicamente, tomar asiento dentro del hogar. Mientras permanecí en esa casa, las sillas siempre estaban abiertas. Con el tiempo llegué a sentir que una de esas energías, o uno de esos entes, había aceptado esa invitación. Sin embargo, lo más inquietante fue que no solo entró, sino que decidió quedarse. Con los años he aprendido distintas prácticas relacionadas con la protección espiritual, las limpiezas energéticas y otras enseñanzas que he adquirido dentro de mis creencias. La presencia que habitaba esa casa parecía aferrarse al desorden y al conflicto. Incluso cuando no existían motivos para discutir, las peleas y los problemas surgían constantemente, como si aquella energía alimentara ese ambiente.
Entonces decidí hacer una limpieza física. Preparé todo lo necesario. Limpié toda la vivienda físicamente antes de comenzar con la limpieza espiritual, ya que, según las enseñanzas que recibí, ese era el orden correcto. Mientras limpiaba la casa, empecé a notar que el ambiente se volvía cada vez más pesado. La sensación era tan intensa que les pedí a todos que permanecieran dentro de sus habitaciones y que no salieran hasta que hubiera ehh terminado el ritual. Una vez concluida la limpieza física, comencé la parte espiritual. Mediante oraciones y rituales que aprendí con el paso del tiempo. Al finalizar, pues yo tenía que cerrar el ritual. Existen distintas formas de hacerlo, dependiendo de las creencias y experiencias de cada persona. En mi caso, debía usar salvia blanca para ahumar la casa y dar por terminado el proceso. Sin embargo, ocurrió algo que jamás olvidaré. Por más fuego que intentaba aplicar, la salvia blanca simplemente no encendía. Era como si algo lo impidiera. Al mismo tiempo, la energía se volvía cada vez más densa. Llegué a percibir sombras moviéndose de un lado a otro,
como si aquella presencia estuviera inquieta por lo que estaba ocurriendo. Cerré los ojos, me concentré, reforcé mi intención y finalmente conseguí encender la salvia. En ese instante, vi una silueta oscura pasar por detrás de la cocina y dirigirse hacia uno de los cuartos. Apenas entró, escuché un grito. Era de la dueña de la casa. "¡Ay, me mordió! ¡Me pellizcó!", gritó desesperada. Continué con el ritual hasta concluirlo. Mientras el humo de la salvia recorría la vivienda... observé cómo aquella silueta negra cruzaba nuevamente la cocina, atravesaba la sala y finalmente salía por la puerta.
Cuando fui a revisar a la señora, encontré en su pierna una marca que se parecía a una mordida. Aquella experiencia reforzó una creencia que ha permanecido conmigo desde entonces. Para mí, existe el bien y el mal. O como algunas personas prefieren llamarlo, energías positivas y energías negativas. Sé no todos pueden ver o sentir eso, pero también siento que influye mucho en la vida diaria de las personas.