Una reflexión a Venezuela...
La verdad que siento la necesidad de brindar estas palabras, en estos momentos de tragedia; y bueno, quisiera empezar que toda mi vida siempre he sido un tipo solitario, salí del liceo con muy pocos amigos, y para colmo, la mayoría se termino yendo del país; pase gran parte de mi quinto año y primera mitad de la universidad como un ebrio, tomando y partiéndome el rostro cada vez que podía, afortunadamente siempre he tenido buena disciplina para el estudio, y después de resolver esos problemas logré sacar adelante mi carrera y una maestría.
A todo eso, cabe destacar que la emigración siempre ha pasado por mi cabeza, como ya comenté he llegado a quedarme solo y a sufrir una depresión severa; y al contar con una segunda nacionalidad siempre lo había visto como una alternativa al tener ciertas facilidades, pero he intentado siempre luchar, como salir en 2017 y en 2019, y en tratar de mantener un perfil bajo con respecto a mis redes y debo agradecer que no me ha pasado, como si le han pasado a otros conocidos, de vivir episodios horribles con las autoridades, a todo esto siempre había tenido un pequeño mantra de que alguien debía construir para que mi familia y amigos pudieran regresar.
Bueno, después de graduado he trabajado un buen tiempo en la industria de telecomunicaciones, pero el pensamiento de emigrar seguía en mi cabeza, pensaba ''¿porque tenia que aguantar esta dictadura todavía?'', a pesar que había logrado trabajar en un buen presente y llevaba un buen tiempo peleando e igualmente llegue a colocarme una fecha máxima para empezar a comprar el pasaje y agarrar las maletas.
Como mencioné, ya llevaba un tiempo trabajando en telecomunicaciones, y me tocó asistir al FITELVEN del poliedro del año pasado (2025); como ya llevaba ya cierto status profesional, decidi exigirle a mi empresa que me brindará transporte de ida y venida para el evento, hecho que cumplieron otorgándome la posibilidad de viajar con el equipo de promotoras y los choferes que estaban a su cargo.
Pasado las horas del evento, ya todo el mundo estaba recogiendo, mis jefes y supervisores se habían ido ya que habian traido sus propios carro, y gran parte del equipo se habia marchado en otros transportes, por lo que terminé solo en la parada con un chofer que estaba muy ajetreado, y veía que no venia el resto del equipo que tenia que llevar, habla con el otro chofer, y me propone: ''te vamos a llevar, pero necesito hacer unas cosas, así que te voy a llevar de paseo´´, yo ahi me dije, con el instinto de supervivencia al máximo despues de escuchar semejante chinazo: ´´dale pues´´.
Necesitaba recoger unos recados en el 23 de enero, y bueno, yo siendo del Este de la ciudad y sifrino en modismo, pero no en cartera, me encontraba fuera de mi zona, el tipo había identificado que necesitaba un baño de pueblo, y yo realmente no me queje; en el camino nos pusimos a hablar de politica; recordemos que este evento ocurrio en septiembre de 2025, el 3 de enero todavía no habia pasado, y si hoy en dia muchos seguimos cautos con hablar y publicar en redes, imagínense en esa época de alta tensión con el gobierno.
Habiamos tocado los temas habituales, que si la droga, que si la represión, que si Chavez esto, que si Maduro lo otro, y a todas estas, yo igual seguía con mi apatía de continuar con mi vida y velar por mi, pero el me dice ´´Lo mas grande que tiene Venezuela no es el petroleo, el oro, ni los Roques, ni el Salto Angel, ni la Gran Sabana'', entonce yo le pregunto a que se refería, el tipo me señala a los bloques y el bululu de gente que estaba en ese viernes a las 6-7 de la tarde en el 23; y me dice, ´´es esto, su gente´´; yo noto que se pone bastante patriota, hasta pasional, se había dejado agarrar por la conversación que estabamos teniendo, y yo no le hice caso a sus palabras, me dejó en mi destino y continué con mi vida.
Bueno, al chofer lo veia de vez en cuando en la oficina y lo saludaba con bastante cordialidad, pero los eventos empezaban a ocurrir; primero el 3 de Enero, y la gente empezó a tímidamente recuperar su dignidad, después el Clásico Mundial y el venezolano empezó a recuperar su orgullo, e inclusive veía que el pueblo sentía nuevamente esa necesidad de salir a la calle y exigir sus derechos, un sentimiento que no veía desde el 2024.
Y bueno, justo cuando yo recupero mi orgullo y mis ganas de seguir aportando, ocurre esta tragedia...
El país recibió nuevamente un golpe de realidad con un terremoto que afecto a miles y puede que a ciento de miles de personas, y como si fuera poco, también ocurrieron unas lluvias en Portuguesa y empezaron a quedar las evidencias de decadas de corrupción y poco mantenimiento de las cosas; en el primer dia, yo terminé pegado al celular, y obstinado con las cifras de muertos, la poca atención del estado, y la poca colaboración (y estorbo) de los cuerpos de seguridad militares y civiles.
No obstante, empecé a ver la historia de una amiga, y después de un compañero, apenas al día siguiente al terremoto, cuando yo estaba velando por mi propia supervivencia, veo que se encontraba gastando su sueldo en comidad, enlatados, herramientas para lo que se estaba gestando, los distintos centros de acopio en Caracas y La Guaira; veía que no eran los únicos, y que mucha gente a lo largo del país se estaban organizando (e inclusive fuera de este), que la gente estaba creando propuestas y apoyo para los distintos grupos de rescatistas, que hasta lo motorizados (que tenían todo mi odio), realizaron el campos de damnificados y el mayor centro de acopio en la capital; e inclusive hoy en día, me conmocioné con la noticia de que algunos vecinos de La Guaira le estaban cantando cumpleaños a un rescatista del Salvador, y del ''Coño Adriana, ya te voy a rescatar´´.
A estos hechos, las palabras del chofer volvieron a mi cabeza, y las empecé a entender con mayor fuerza, sentí el ímpetu de querer colaborar, de comprar comida y entregar en los centros de acopio, de ayudar a úbicar aquellas personas que aun tienen esperanza de ser rescatadas, o al menos de brindar la tranquilidad a sus familiares; e inclusive de desarrollar propuestas, utilizando mi conocimiento profesional, para tratar estas tragedias en el futuro.
Todos sabemos que los paisajes de Venezuela son bonitos, y sus recursos son bastos, pero a pesar de la adversidad, su gente es lo mejor que tenemos...