u/Timely-Inspector-609

Hola busco amigos no importa su genero Cx

Hola me llamo Uriel soy un chico de 23 años me gusta mucho la música en general la pintura me gusta patinar y leer también escribí mucho quiero conocer gente me acabo de mudar y no conozco a nadie solo quiero conocer personas cool

reddit.com
u/Timely-Inspector-609 — 12 days ago

Hola me gustaría compartir con ustedes un pequeño cuento es mío

El jardín nunca fue realmente verde.

Algunas zonas amanecían oscuras, otras rojas de una furia silenciosa. Las flores no crecían: persistían. Los árboles no daban sombra; daban tiempo.

Él caminaba convencido de que avanzaba, aunque el paisaje se repitiera con una exactitud inquietante. El suelo siempre era el mismo, pero algo en su interior insistía en llamarlo camino.

Había una flor distinta.

No advertía, no exigía, no dudaba. Le hablaba con una dulzura constante, como si conociera exactamente las palabras que necesitaba oír para no moverse. Cuando estaba cerca de ella, el jardín dejaba de ser confuso. Todo parecía tener sentido en ese punto reducido donde pensar ya no dolía.

Las demás flores no eran crueles.

Algunas se tornaban negras de preocupación, otras se agrietaban en tonos secos, como si cargaran palabras que nadie quería escuchar. Los árboles murmuraban cosas incómodas, no reproches, sino advertencias suaves, cansadas.

Él empezó a arrancarlas.

No con odio, sino con cansancio.

Quedarse con una sola voz era más fácil que aceptar el ruido de todas.

El jardín fue quedando vacío sin que él lo notara del todo.

Las flores desaparecían una a una, no de golpe, sino como se van las cosas que dejan de mirarse. Los árboles dejaron de susurrar. No porque no les importara, sino porque entendieron algo simple y definitivo:

nadie puede salvar a quien aún no quiere ser salvado.

La flor permanecía.

Seguía hablándole igual, incluso cuando su color empezó a quebrarse. Incluso cuando su fragilidad se volvió evidente. Él no sintió miedo. Sintió descanso. Si ella se marchitaba, también lo hacía la necesidad de elegir.

Hasta que un día la vio distinta.

No triste.

Cansada.

Los pétalos caían sin dramatismo, como si ya no hubiera nada que sostener. Por primera vez, la flor no habló.

Él se inclinó frente a ella y, sin suavidad, sin ternura, dijo:

—No eres verdad.

Nunca lo fuiste.

Solo me decías lo que necesitaba oír para no enfrentar nada.

La flor no respondió.

—Te amé —continuó— porque no me pedías cambiar,

porque me dejabas quedarme aquí,

porque no me mirabas cuando me estaba hundiendo.

El silencio se hizo más denso.

—No eras paz —susurró—.

Eras negación.

La flor terminó de marchitarse.

No hubo sonido.

No hubo ruptura.

Solo ausencia.

El jardín quedó vacío sin ceremonia alguna.

No había flores, ni árboles, ni voces. Solo espacio. Solo aire. Solo la repetición exacta de un lugar que ya no prometía nada.

Él se quedó allí.

Por primera vez, el vacío no era refugio.

No explicaba, no justificaba, no calmaba.

Solo existía.

Intentó recordar en qué momento había dejado de arrancar cosas y había empezado a quedarse. Buscó una causa, una herida inicial, una razón que pudiera nombrar sin temblar. No encontró ninguna que sobreviviera al silencio.

El jardín no lo castigó.

Eso fue lo más inquietante.

Simplemente siguió siendo lo que siempre había sido:

un lugar donde nada se mueve,

un lugar donde quedarse también es una forma de desaparecer.

Y él permaneció ahí,

sin certeza de haber llegado,

sin certeza de querer irse,

observando un paisaje que ya no pedía nada

y preguntándose —sin esperanza ni urgencia

si alguna vez hubo algo más

que esta quietud aprendida

a la que había llamado hogar.

reddit.com
u/Timely-Inspector-609 — 12 days ago