u/Wilseman

El faro detrás de la ventana

Tengo una duda sobre las metáforas, vi que con todo el tema de la IA slop (o IA stop, no lo recuerdo bien) todo lo relacionado a la escritura o arte en general se fue un poco mucho a la mierda y la gente que ve una metáfora o un tic de IA (que puede ser tranquilamente algo escrito por un humano) te saltan a la yugular de una.

Pregunto porque por lo que estuve leyendo en libros de personas antes y después de la IA, esta última tiende más hacia abstracciones muy reconocibles, tales como “el silencio era un océano”, “sus ojos eran ventanas del alma” o "el tiempo era un río”. Son imágenes semánticamente previsibles. Funcionan, pero podrían aparecer en miles de textos.

Luego de leer durante gran parte de mi vida decidí comenzar a escribir algo yo con un relato corto y quiero saber si estás metáforas son las que la gente suele tolerar o está al nivel de que lo ven y dejan de leer la historia para solo buscar patrones de IA, señalarlos y criticarlos creyéndose detectives especiales:

El faro detrás de la ventana

Estás a punto de empezar a leer El faro detrás de la ventana. Relájate. Este ejemplar salió mal de imprenta. A la página 17 se corta. No es tu culpa.

En junio, en Rafael Calzada, ella misma salió a comprar pan. Había colectivos, motos sin caño, un parlante que vendía algo, un avión bajo que no escribía nada. Todo lo que amaba de ese momento.

El nene recortaba un catálogo arriba de la mesa y le puso alegría a la foto de un faro, solo porque le habían dicho que si el tiempo estaba bueno, irían. La carretilla, el ruido de los álamos, el frufrú de un vestido, la palidez de las hojas antes de la lluvia: cada cosa tenía un color tan nítido que parecía un idioma privado entre ellos dos.

Afuera la pintora intentaba pintar a madre e hijo. No como se ven, sino como luz y sombra. Una sombra acá exigía una luz allá. Sin falta de respeto, podían quedar reducidos a una mancha violeta.

En el bar me dijeron si quería pertenecer a la pandilla. No dijeron grupo. Pandilla me gustó.

Eran Belano y Lima. Decían que buscaban a una poeta que se había perdido en el desierto. Que los que vinieron después caminaban hacia atrás. ¿Cómo hacia atrás? De espaldas, mirando un punto pero alejándonos de él, en línea recta hacia lo desconocido.

Es la peor forma de caminar, dije. Aunque no entendí nada.

Uno de los viejos del bar sacó un papel y dibujó una ventana. ¿Qué hay detrás?, preguntó. Dibujó una estrella. Hizo otra ventana. ¿Y ahora? Una sábana colgada. Así era la búsqueda. Ventanas que no abrían.

Cuando terminé un trabajo largo y se me hizo un vacío adentro, me fui a caminar por la costa. No era Suffolk, era cualquier costa con viento. Un pescador limpiaba pescado. Me dijo que hay peces que empiezan a brillar unos días después de muertos. Me quedé mirando eso.

Me acordé de una mujer que decía que veía el desierto entero en un grano de arena metido en el dobladillo de un vestido. La arena lo conquista todo, había dicho. Yo tenía arena en las zapatillas de Calzada y no me había dado cuenta.

El faro del catálogo ya no era faro. Era la ventana dibujada. Era la mancha violeta. Era el pescado que brilla tarde.

Volví a Calzada. El libro defectuoso seguía abierto en la página 17. La protagonista seguía en el bar, a punto de preguntar por el faro. No di vuelta la página.

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u/Wilseman — 2 days ago