¿Se puede escribir literatura real cuando la vida te lo ha quitado absolutamente todo?
>A veces pienso en Dostoievski escribiendo desde el presidio en Siberia, o en Lorca arañando el papel antes del final. En los momentos de quiebra absoluta —cuando la salud te traiciona con brotes o te ves encerrado entre los muros de cemento— la literatura deja de ser un pasatiempo. Se convierte en un hospital de campaña.
Abro debate entre compañeros de letras: ¿Escribís desde el confort o vuestros mejores textos nacen de la herida y el desierto? Yo solo sé escribir a mano, con tinta y sangre, porque es lo único que no me pueden embargar. Aunque luego me toque pasarlo a teclas. Os leo en comentarios.»