Cyan argentino y cyan salvadoreño
Primero Los disclaimer. Tengo CERO interés y/o experiencia en el fútbol. Y me e.n.c.a.n.t.a.n. las teorias de conspiración.
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Hablando de compañeros de trabajo, mi jefe es full golondrino y full fan de Argentina. Hasta yo, ajeno a cosas de fútbol, me he dado cuenta en Twitter de cómo Messi le incó el taco a un vato de Algeria y las autoridades no hicieron nada, mientras que descalificaron al equipo de Irán por faltas milimétricas.
Mi punto es, ahora que hay escrutinio y observación internacional a la selección de Argentina han salido todos los recibos contra Messi. Dicen que hay un favoritismo innegable hacia él y su selección. Y lo peor es que hay evicencia en vivo, televisada y compartida en redes sociales. Y el equipo de Argentina tiene cero consecuencias.
El asistente de mi jefe (con todos los incentivos para ser lamebotas) tambien es fan de Argentina. Y le pregunté, que ondas con las faltas. Y me dice, es Messi: a N A D I E le importan las faltas que haga. Solo queremos verlo ganar. Y no solo es el: hay miles de fans en ese plan. Y justamente ese día Tigo estaba pasando un partido de él y el comentarista decia, Messi el mesias.
Y esa expresión, a nadie le importa, me dejó pensando. Porque conozco otro caso de una persona con complejo mesianico que hace trampa sin pudor y aparentemente a nadie le importa. Aunque si le importa, a mucha gente, y solo los fanáticos más recalcitrantes no fingen demencia sino que activamente celebran la trampa.
Y digo, ¿dónde queda el deporte, la organización, la disciplina, el honor? Me da la vibra (y ojo, aqui entra lo conspiranoico) que la corrupción de la Fifa hacia Argentina y el dominio del gobierno cyan tienen la misma causa. Y es el simulacro para satisfacer un hambre desesperada de ganar.
Yo creo que cuando una persona tiene éxito en su vida, el fútbol (y las series, películas, videojuegos, modas, religiones, etc) tiene poco efecto sobre ella. Son la cereza del pastel, no un hambre voraz. Cuando una persona es miserable (por un trabajo frustrante, incapacidad de tener relaciones románticas o de amistad, carencias económicas etc) tienden a aferrarse a un hobbie y tener el hambre voraz de ganar, para compensar su frustración. Y proyectan en el ganador sus propios deseos de triunfo. No importa la trampa y el fraude: lo que quieren asegurar es el consuelo del éxito.
Entonces, las sociedades mesiánicas con un líder glorioso (como nuestro divino niño, Trump, etc) o celebridades de culto son sociedades increiblemente enfermas y anémicas que los usan como chupete, en vez de buscar verdadero sustento.
En nuestro caso, el apoyo popular inicial al divino niño alla por el 2016 fue por la frustración contra el FMLN. Mientras que el apoyo actual es de los burócratas del gobierno, renteros de depas y lotificadores que se dan gusto con el país de surfcity. El apoyo popular cyan que aún existe en 2026 es esta hambre ciega de ganar a toda costa, a pesar que ese éxito no te pertenezca ni te favorezca.
Osea, yo se que todo esto es como obvio. Pero con esto del mundial de fútbol veo cómo el fenómeno es global y tremendamente enraizado. Y veo una correlación entre los hinchas de Messi y los golondrinos crónicos.
Ah, y conspiración bono cortesia de Twitter. Resulta que aparentemente muchos israelies se han evacuado a la Patagonia argentina, al sur del país. Ahí planean reagruparse tras el intento fallido de conquistar Palestina. Eventualmente intentarán apoderarse de Argentina. Y todo esto del mundial, el repudio mundial contra Argentina en realidad está planificado: cuando las células israelies usen a Milei (que es pariente de Netanyahu) para concederse las tierras y purgar población local, nadie vendrá al auxilio de los argentinos.
Pero en fin. Hoy si, bye.