














El Mosquito argentino: el I.Ae.24 Calquín
Este post va a ser más largo que los anteriores, pero el Calquín es un avión con mucha historia.
El Calquín
Con la experiencia de haber diseñado y probado dos aviones de entrenamiento en madera, el Instituto Aerotécnico dio el paso de construir un avión de combate puro. Así surgió el I.Ae.24, el primer avión de ataque bimotor construído en el país.
Llamado "Calquín" (águila real / águila mora en mapuche), era un monoplano de ala media que podía servir como bombardero liviano o avión de ataque a baja altura. Tenía dos tripulantes, piloto y bombardero/navegador, sentados lado a lado. Usaba dos motores Pratt & Whitney Twin Wasp R-1830-SC-G de 1050hp cada uno y hélices tripala metálicas que le daban un alcance de 1200km y 3 horas de autonomía. El armamento estándar eran 4 cañones Hispano-Suiza 804 de 20mm, pero algunos ejemplares llevaron 4 ametralladoras de 12,7mm. Además podía llevar 750kg de bombas en su bodega y 12 cohetes de 75mm.
Es muy probable que el Calquín estuviera basado o inspirado en el de Havilland Mosquito británico, a tal punto que originalmente iba a usar los mismos motores Rolls-Royce Merlin de 1620hp del Mosquito. Pero al no poder conseguir esos motores debido a la guerra, se decidió usar los Twin Wasp radiales que sí estaban disponibles, al costo de tener que hacer rediseños estructurales y perder rendimiento: de la velocidad máxima proyectada de 590 km/h, se pasó a 440 km/h.
Vida operativa
El prototipo hizo su primer vuelo el 25 de febrero de 1946 al mando del Capitán Edmundo Weiss (o el 5 de junio, según la fuente) y tanto fue el éxito que se ordenó construir una preserie de 8-10 ejemplares para evaluación. En mayo de 1947 se creó un Grupo Experimental de Vuelo en la BAM Coronel Pringles (futura V Brigada Aérea) para probar los aviones y ayudar en el desarrollo. El objetivo era construir 300 ejemplares, pero solo se llegó a 101 incluyendo el prototipo.
Al principio los primeros 30 aviones (incluyendo los de preserie) fueron destinados al Regimiento 1 de Bombardeo en la BAM Cnel. Pringles, pero después los reasignaron al Regimiento 3 de Ataque en la BAM El Plumerillo y al Grupo 2 de Observación (después Grupo 2 de Ataque) en la BAM Reconquista. Finalmente en 1952, los 74 aviones todavía en servicio fueron destinados al Grupo 1 de Ataque en El Plumerillo, ya designada IV Brigada Aérea.
Un ejercicio común de ataque era "bombardear" una base "enemiga" con bolsas de harina. La base atacada tenía la misión de evitar que los Calquines llegaran. Si lograban pasar las defensas, los aviones lanzaban las bolsas sobre la plataforma (como se ve en el cuadro), obligando a los defensores a limpiar sus aviones.
Además, el Calquín tuvo la suerte de ser el primer avión en lanzar una bomba voladora impulsada por cohete. El 18 de marzo de 1950, el Calquín A-72 al mando del Capitán Weiss lanzó el Tábano AM-1. El Tábano era una bomba teledirigida, podía alcanzar los 900 km/h y tenía un tiempo de vuelo de 35-45 segundos. Se pensaba usarlo como misil aire-aire y su cabeza de guerra de 32kg era capaz de derribar a un bombardero. Lamentablemente el desarrollo del Tábano no pasó más allá de unos vuelos de prueba.
Si bien los pilotos le tenían cariño, el Calquín tenía muchas características que lo hacían difícil de volar. No tenía mucha capacidad de maniobra y era inestable en sus tres ejes. Además la velocidad de aterrizaje era alta y cuando se desplegaba el tren de aterrizaje el avión podía entrar en pérdida. Y para sumar más, hubo varios casos en que uno de los motores se paraba en pleno vuelo. Así fue que lamentablemente entre 40 y 50 tripulantes perdieron la vida operando el avión.
Los Calquín no llegaron a participar en las acciones de junio de 1955, pero sí en las de septiembre y en ambos bandos. Los aviones rebeldes llevaron la insignia de Cristo Vence.
El 17 de septiembre, 2 Calquín leales atacaron a los destructores ARA Cervantes y ARA La Rioja, y al día siguiente 5 Calquín y 2 Meteor leales atacaron lanchones del Batallón de Infantería de Marina Nº11. Un avión fue alcanzado por la artillería antiaérea del patrullero ARA King, pero pudo volver a la BAM Morón. Ese mismo día, un Calquín rebelde atacó la estación de trenes de Córdoba y fue dañado por la artillería antiaérea leal. Finalmente, el día 19, 6 Calquín despegaron para atacar Río Santiago, pero tiraron sus bombas al agua y volaron a la BAM Tandil donde se unieron a los rebeldes. Con el triunfo de la Revolución Libertadora, todos los aviones volvieron a su base de asiento en la IV Brigada Aérea y retomaron sus actividades normales.
El final
En septiembre de 1957, después de un aterrizaje de emergencia se descubrió que había una rajadura en el fuselaje de un Calquín. Así se determinó que todos los aviones que tuvieran problemas estructurales fueran dados de baja sin reparar e inmediatamente desguazados. Ninguno sobrevivió entero, y hasta se dice que el Calquín de la Escuela de Suboficiales (el A-72) fue incendiado intencionalmente para usarlo en una práctica de apagado de incendios. En 1963 se habían hecho gestiones para llevarlo al Museo Aeronáutico, pero se lo destruyó antes de que pudiera lograrse.
De los Calquín solo una parte se salvó del desguace, y fue una sección del ala del A-75 (específicamente el cajón central del larguero principal), avión asignado al entonces Tte. Carlos Diana. Cuando llegó el turno del desguace de su avión, el Teniente pidió permiso al jefe del Grupo Técnico para poder quedarse con esa parte "como recuerdo", y se lo dieron. Después de limpiar la madera de clavos y tornillos, la llevó a un carpintero que le fabricó un set de mesa, sillas y un perchero. Y así terminó la historia del Calquín, y el último vestigio ahora es parte del legado familiar de la familia Diana.
- En el siguiente post: el I.Ae.25 "Mañque"