
Pieza de cerámica prehispánica representa al dios solar maya o Dios Jaguar del Inframundo, flanqueado por dos cachorros de jaguar. Proviene de Nebaj, en el altiplano de Guatemala.
Es un fragmento de la tapadera de una urna funeraria de barro del periodo Clásico maya, caracterizado por los ojos en espiral y el adorno facial en forma de cordón retorcido de la deidad.
Simbolismo: El jaguar está profundamente ligado al inframundo (Xibalbá), la noche, el fuego sagrado y el poder solar en la cosmovisión mesoamericana.
El Sol Nocturno y la Iniciación: En la cosmovisión maya clásica, el Sol al ocultarse viaja por el inframundo (Xibalbá) transformándose en jaguar. Gnósticamente, esto simboliza el descenso a nuestras propias oscuridades psicológicas para combatir los "defectos" o "agregados" de la psique.
La Muerte Mística: El jaguar es el gran destructor del ego. Representa la fuerza rigurosa necesaria para la eliminación de los elementos indeseables de la mente (ira, codicia, orgullo), permitiendo un renacimiento espiritual.
La Protección de los Cachorros: La deidad sosteniendo a dos pequeños jaguares alude a las virtudes o chispas de conciencia que nacen y son protegidas a medida que el buscador avanza en su trabajo esotérico íntimo.