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La hipocresía de Vulkan y los Salamandras
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La hipocresía de Vulkan y los Salamandras

Siempre se ha dicho cosas muy buenas de los Salamandras y Vulkan, salvo como dos casos mostrados. Creo que es momento de enseñar la otra cara de la moneda. Un primarca de ira incontrolable y genocida que incluso su legado pesa ante sus hijos de formas negativas.

Para empezar tenemos la masacre en el mundo 154-4. Al ver que los humanos del planeta adoraban a los eldars al ser protegidos por los eldars oscuros entró en furia.

> Le dio la espalda a la bruja por última vez.

—Este mundo está perdido. —Se sentía entumecido, casi aturdido, y su respiración era rápida y furiosa. Apretó los dientes y los puños antes de musitar su siguiente orden—: Que nadie salga con vida de aquí. —Luego gritó lo suficientemente alto para causar pánico en los sacerdotes—. Acabad con todos.

Posteriormente es el mismo Vulkan que admite haber asesinado a personas desarmadas.

> —He autorizado el asesinato de hombres desarmados hoy —dijo Vulkan hacia el calor que surgía de las llamas. Era algo incandescente, hermoso y terrible.

Un aspecto que considero mucho más comprensible pero creo que otros deben de saber para que vean que Vulkan no era tan atento como padre genético fue el abandono de sus hijos. Dejó como por un año a los legionarios terranos para aprender del Emperador, enfrentando casi una extensión.

> -Mira al Sistema Taras , hijo mío- dijo el Emperador. -Mira a Antaeum .

-¿Qué encontraré allí?

-Tus otros hijos. Durante más de un año, han estado luchando contra los orkos en la División de Taras . Te necesitan ahora.

-¡Un año!- exclamó Vulkan.

-Han hecho mucho- dijo el Emperador. -Pero han llegado al final. Pronto, no podrán hacer nada más.

-¿Por qué no me lo dijiste antes?

-No estaban listos para ti hasta este momento, y tú no estabas listo para ellos- le dijo el Emperador. -Ve a Antaeum. Salva a la vieja Legión.

Aquí lo veo más comprensible y entra lo típico del Emperador metiendo mano, aunque eso hay que decírselo a los terranos que vivieron eso de flrma que lo ven como una oportunidad de ser sustituidos, y que ya no sirven.

> - Espero que no, señor- dijo Rhy'tan. -Te sacaron de Terra y el destino te trajo a Nocturne . Tu Legión, creada sin ti, mengua como si sus guerreros sintieran, en algún lugar de su ser, su... su estado incompleto. Quizás la vieja Legión deba desaparecer. Tal vez esto es lo que el Emperador espera.

-¿Es esto lo que crees?- preguntó Vulkan.

-No lo sé- confesó Rhy'tan. -Es un pensamiento que crece y se niega a ser descartado.

Como Maestro Forjador, Vulkan creó armas de destrucción y sufrimiento inimaginables, que aunque fuera su deber no quita que aquello fuera un propósito muy poco moral. Incluso otros primarcas como Corax aceptan sus actos como imperdonables, llegando a negarse a usar de nuevo armamento similar.

> —¿Por qué es tan importante para ti que no las destruyamos?

—Porque son tu trabajo, tu legado. Si las destruimos, la galaxia no volverá a ver nada parecido nunca más.

—¿Y acaso eso sería algo tan terrible, hijo mío? Como fabricante de armas, he forjado un arsenal capaz de causar una muerte y un sufrimiento inimaginables. Ese no es el legado que quiero.

> -Lord Corax tiene poco aprecio a las armas de fósforo, de radiación y virales. Son demasiado indiscriminadas- dijo Caius negando con la cabeza.

Posteriormente al salvar 7 de estos instrumentos, se creó el puesto de Padre forjador que impuso una visión que suele ignorar la vida de sus hermanos en favor de recuperar los artefactos.

Pasando al Credo Prometeo y el desprecio interno.

Tenemos al capitán Zek Tsu'gan, que era ejemplar y que sin embargo escondía un masoquismo extremo y otros poseían una arrogancia que los hacían despreciar a sus hermanos de origen humilde y a los humanos.

> Aquello era tan útil como debilitante. Liberada en el campo de batalla, la ira de Tsu’gan le hacía formidable, aunque imprudente. Sin embargo, su debilidad no había pasado por alto. Antes, como hermano sargento de la 3.ª Compañía,

había sido Fugis quien había estado más cerca de descubrir su destructivo masoquismo; ahora era Praetor, el sargento veterano de los Dracos de Fuego y mano dura de Tu’Shan en ciertos asuntos cuando el regente estaba ocupado, quien le observaba.

> Al otro lado de la puerta, el resto del bastión del capítulo los llamaba. Estaban en Hesiod, una de las ciudades santuario de Nocturne. Allí, en las oscuras salas del bastión, los Salamandras podían reunirse y entrenar. Muchos de los nacidos del fuego vivían fuera de las murallas ennegrecidas, entre la gente. De ese modo, inspiraban con su ejemplo y aprendían humildad y autosacrificio de aquellos que los experimentaban cada día de sus vidas. Algunos miembros del capítulo, aquellos con pregonados cargos o con mentes cerradas, pensaban que relacionarse con el populacho humano era alentar a que las debilidades se apoderasen de los astartes; que viviendo entre los nativos nocturnianos les hacía rebajarse en lugar de elevarse. Tu’Shan, regente y señor del capítulo, no compartía esa opinión.

De hecho este mismo culto a causa de una profecía, acabó en cierta forma promoviendo el rechazo e incluso el asesinato de un hermano leal por algo que no había hecho todavía.

> En este y en muchos otros sentidos, Dak’ir estaba solo. Incluso rodeado de los suyos, se sentía aislado. Siempre había sido así. Le consolaba pensar que aquello no era más que una parte del Credo Prometeano, aquella que predicaba la importancia de la confianza en uno mismo y el autosacrificio de todos los Salamandras.

Incluso entre tales augustos hermanos, Dak’ir era único. Algunos le consideraban una aberración. El único Salamandra al que no debían saludar, procedente de una Ciudad Santuario, era un igneano, un nómada tribal que había salido reptando de la oscuridad de su cueva y se había levantado para tocar el cielo y pasar a ser «de las estrellas». En su día había considerado que su humanidad le definía, que su perspectiva humana única le proporcionaba una empatía de la que sus hermanos carecían.

> —«¡Y así comenzará el Tempus Infernus! —continuó con la otra parte de la profecía, la que le había sido revelada a través del libro—. El Tiempo del Fuego se cierne sobre Nocturne, y todas las pruebas anteriores no serán nada en comparación con ésta. Una que se convertirá en muchas. El Ferro Ignis emergerá de las gélidas cenizas y abrasará nuestro mundo. Él es la Espada de Fuego. ¡El es nuestra condena!»

Tenía discriminación por su origen igneano, y Tsu'gan lo despreciaba por aquello. Dak’ir se llegó a tapar también la cara debido a una mancha blanca en su rostro, causada por una herida de fusión. Y seguía siendo criticado por algunos.

> en Stratos, la mancha de degeneración celular sufrida por el cañón de fusión de un renegado. Era el mismo estallido que había matado a Ko’tan Kadai. Todo el consejo podía verla—. Dak’ir forjó una máscara en secreto, como la que adorna su yelmo de batalla. La hizo para ocultar su herencia genética, para ocultar aquello que le hace uno de nosotros, un nacido del Fuego.

> una debilidad en su carácter, una falta de confianza. ¿No se condenó a Nihilan a su destino por defectos menores similares?

Aquí se nombró a Nihilan, del que me gustaría hablar rápidamente.

Nihilan era un marine que esperó un rescate por parte de sus hermanos Salamandras que nunca llegó mientras los hermanos que estaban con él sufrían, para él su capítulo falló.

> legendaria tenacidad de los Salamandras. Qué característica tan sobrevalorada. Ninguna causa está perdida, ninguna batalla ha terminado hasta que Vulkan así lo decrete. —El tono del hechicero se volvió rencoroso—: ¿Dónde estaba esa actitud cuando yo esperaba mi rescate en Lycannor? ¿Dónde estaba esa tenacidad cuando mis hermanos yacían muertos y moribundos a mi alrededor?

Sostiene que esta tenacidad es un mito que se desmorona con el pragmatismo que puede mostrar el capítulo, señalando que fue abandonado en el Arrecife de Volgorrah sin pruebas de su fallecimiento.

> —Tus hermanos te abandonaron en el Arrecife de Volgorrah. Te dieron por muerto, asumieron que te habían perdido sin una sola prueba que indicase tu fallecimiento. ¿Dónde estaba la tenacidad nocturniana entonces?

Se vio sobrepasada por el pragmatismo nocturniano. Una gruesa vena en la frente de Tsu’gan palpitaba.

De hecho Nihilan ve el culto como una excusa para la negligencia.

Y sinceramente si nos vamos por ahí algo de razón tiene. Mirar a Dak’ir, su destino puede estar escrito pero sus hermanos no le dan razones reales para amar el lugar donde está, parece que le empujan al odio.

En conclusión esa pureza que cada Salamandra tiene y que se ve reducida a alguna compañía y algún renegado es una mentira, es un culto poco humanitario realmente; por un primarca que se deja llevar por sus impulsos, comete infanticidio y usa armas que son básicamente crímen de guerra en nuestro mundo.

Las fuentes usadas son la trilogía del tomo de fuego, Vulkan el Dragón de Nocturne y Nacidos de la Llama