Quiero seguir mejorando.
Hola, primero que nada, quiero agradecer a la gente que me ayudó a mejorar, cada día puedo escribir un poquito mejor.
Estoy escribiendo en wattpad, soy nuevo en esto, jamás había escrito nada, pero siempre sentí que quería hacerlo.
He mejorado mucho gracias a las criticas de la gente, así que continuo en busca de opiniones.
Les dejo el primer capitulo que escribí acá mismo, y si alguno se interesa les dejo el link de wattpad en los comentarios.
Capítulo 1: Primer Día
— ¡Evelyn, a desayunar! —llamó Clara desde la cocina.
Evelyn salió de su cuarto y fue a la cocina.
Tapó su nariz al oler lo que su mamá había preparado.
— ¡Iuh! ¿Otra vez lo mismo?
— Debes desayunar e ir a la escuela, si quieres algo diferente hazlo tú, ya tienes 17 años.
Evelyn se sentó de mal humor.
— Sabes que no me gusta cocinar.
Clara sirvió su desayuno y lo dejó sobre la mesa.
— Entonces come en silencio.
— Está bien —dijo Evelyn rezongando.
Clara observó su reloj.
— Qué tarde es... —dijo y suspiró.
— Espero que hagas muchas amigas nuevas.
— Ya me voy a trabajar, que tengas buena suerte.
— Adiós, mamá.
Su madre siempre trabajaba y no tenía tiempo ni para desayunar con su hija.
[En la escuela Brave Heart]
Los grupos de alumnos ya estaban formados, muchos se conocían de años anteriores, incluso venían juntos de otras escuelas.
Evelyn se sorprendió al ver a tantos alumnos, era interesante ver que la escuela no exigía uniforme escolar.
— ¡Oigan! Dejen de aventar aviones de papel si no quieren ser castigados —gritó la directora Teresa.
— Vaya, qué amargada —susurró Evelyn.
— ¿Algo que decir, jovencita?
— ¡Ehm! No...
Una chica con un aspecto rudo se acercó a ella.
— Oye, tú eres Evelyn, ¿verdad?
— ¿Cómo lo supiste?
— Eres de mi clase de boxeo, mi nombre es Rebecca.
— Debes ser una chica ruda si practicas boxeo.
— Suelo meterme en problemas —mencionó Evelyn.
Rebecca sonrió.
— Eso me agrada. Ven, te presentaré a las demás chicas.
— Chicas, ella es Evelyn.
— Hola, me llamo Fiore.
— Pareces buena onda.
Evelyn pensó que Fiore vestía muy bien, era una chica elegante, no tenía dudas de que ella era popular.
— Te adaptarás rápido, nena. Por cierto, mi nombre es Cristina.
Ella no era tan elegante como Fiore, más bien era ruda como Rebecca, incluso vestía similar a ella.
— Encantada de conocerlas...
— ¿Qué es esa hoja? ¿Acaso hacen tareas?
— Ay sí, claro, tareas —dijo Fiore mientras reía.
— Eres muy graciosa, pero no.
— Estamos calificando alumnas.
— ¿Ves a esa de ahí?
Evelyn observó a la chica que Fiore le señalaba. Una chica que se veía solitaria y muy nerviosa.
— ¿La del mechón azul?
— Se llama Nilin, meteremos su cabeza en el inodoro esta tarde.
— Eh... ¿Puedo ir con ustedes?
‹‹Quiero encajar fácilmente, debo seguirles la corriente aunque esto podría ser demasiado.››
Cristina la miró seriamente.
— Estás dentro desde que nos presentaron.
Rebecca sacó de su bolso un pintalabios rojo.
— Sí, tú podrás escribirle una grosería en su rostro, ten esto.
— Es un rojo muy fuerte —mencionó Evelyn.
Con sus manos guardadas en sus bolsillos, Nilin caminaba hacia el salón de clases.
Cuando de repente Evelyn pone su pie en el camino.
El sonido de sus lentes al caer alertó a todos los demás, mientras la veían en el piso se burlaban de ella.
No podía soportar las carcajadas, sus mejillas se enrojecían.
Huyó lo más rápido que pudo hacia su salón, mientras oía el ensordecedor sonido de las burlas.
Perdedora... Perdedora...
Rebecca quedó sorprendida por lo que Evelyn acababa de hacer, no esperaba que accionara tan rápido.
— ¡Bien hecho, Evie! —dijo dándole una palmada en la espalda.
— No fue nada, solo confirmaba lo perdedora de esa chica. Nos divertiremos mucho con ella.
‹‹Lo siento, no pretendía romper tus lentes.››
[En el salón]
— ¡Buenos días! Mi nombre es Mónica, soy su profesora.
— Sé que es difícil iniciar su primer año de preparatoria.
— Si prestan atención y toman notas, verán que será muy sencillo.
Nilin intentaba cubrir sus lágrimas.
— Disculpe, ¿puedo ir al baño? —dijo levantando su mano.
— Está bien, pero que sea rápido.
— ¿Puedo ir yo también? —preguntó Rebecca.
— Claro que no, no irán todas al baño.
[En el baño]
Sus lágrimas, como cataratas recorrían sus mejillas, sus piernas temblaban mientras intentaba lavarse la cara.
‹‹¿Por qué me hacen esto a mí? ¿Qué les he hecho?››
En ese momento alguien entró por la puerta.