I think a lot of people stay in relationships simply because they’re afraid of being alone
Hace unos meses terminé una relación de cuatro años y desde entonces empecé a notar algo incómodo en casi todas las parejas que conozco.
Muchísima gente no está enamorada. Está acostumbrada.
Y creo que hay una diferencia enorme entre extrañar a una persona y extrañar tener a alguien.
Después de cortar me sentía desesperada por llenar el silencio. Extrañaba los mensajes de buenos días, tener a alguien en la cama, contarle cosas mínimas del día. Entonces por semanas confundí eso con extrañar específicamente a mi ex.
Pero con el tiempo me di cuenta de algo medio fuerte: lo que más me aterraba no era perderlo a él. Era quedarme sola conmigo misma.
Y honestamente creo que eso le pasa a muchísima gente.
Veo parejas agotadas entre sí que siguen juntas porque construyeron una rutina demasiado grande para abandonar. Comparten alquiler, amigos, hábitos, mascotas, familias. Y llega un punto donde cortar parece más difícil que resignarse.
Entonces la relación entra en una especie de piloto automático emocional. Nadie está realmente feliz, pero tampoco lo suficientemente infeliz como para irse.
Lo más raro es que después de cortar descubrí que estar sola no era ni cerca tan terrible como imaginaba. Triste a veces, sí. Incómodo también. Pero también bastante pacífico.
Y ahora me pregunto cuántas personas siguen en relaciones simplemente porque nunca tuvieron el silencio suficiente como para conocerse realmente a sí mismas.