u/Common-Medicine8371

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Esto por fin termino... Eso creo.

Epale, soy el que escribio Que hacer en estas situación? y Esto se esta poniendo mas dificil. Gracias a quienes me escribieron y me aconsejaron cuando publiqué esos posts. La situación con mi abuela ya terminó, y mi intención al contar esta historia no es buscar opiniones positivas o negativas, sino simplemente cerrar el tema y terminar de contar lo que sucedió.

También quiero aclarar que cambié los nombres de mis familiares para proteger su identidad y privacidad.

El antecedente de 2019: la primera red flag

Toda esta historia empezó realmente en 2019.

Mi abuela Elena vino a Argentina con mi tía Patricia y ya mostraba señales claras de deterioro mental, aunque nadie quería aceptarlo todavía. El problema fue que mi hermana Sofía, con apenas 13 años, terminó prácticamente cuidándola sola porque mis tías le dejaron gran parte de la responsabilidad encima.

Sofía terminó agotada mentalmente y diciéndole a mi mamá Laura:

—Mamá, yo no puedo con esto.

Poco después Patricia volvió a Venezuela justo antes de la pandemia y quedó atrapada allá hasta 2022, sobreviviendo entre robos, problemas económicos y vendiendo sus cosas para intentar irse otra vez.

Todavía recuerdo una reunión familiar donde Patricia contó cómo sobrevivió esos años. Le robaron la casa. Dormía en un colchón en el piso. Vendió casi todas sus vainas para reunir plata e irse otra vez. Y mientras contaba toda esa tragedia familiar… de repente me dice: —Quítate que estoy mirando a tu hermana. Y yo quedé tipo ????

El regreso del “plan”

Años después volvió la idea de traer otra vez a Elena a Argentina. Las principales impulsoras eran Camila, hija de Patricia, y mi tía Alba desde Venezuela, diciendo que Elena extrañaba a la familia.

La supuesta colecta familiar nunca existió y el pasaje terminó pagándolo mi tía Verónica desde Europa.

Pero el verdadero problema nunca fue el dinero, sino quién iba a cuidar a Elena. Mi mamá Laura acababa de conseguir trabajo y además tenía Parkinson leve, mientras mi papá Roberto se oponía porque veía venir el desastre.

Aun así inventaron un supuesto acuerdo:
15 días Elena con nosotros y 15 días con Patricia.

Spoiler: nunca funcionó.

Agosto de 2025: arranca el desastre

Elena llegó a Argentina con 87 años acompañada por Teresa, la suegra de Camila. Durante el vuelo ya estaba completamente desorientada: olvidaba el bastón, confundía cosas y hasta quedó encerrada en el baño del avión.

Cuando llegó confundía personas, países y pensaba que nuestra casa era la de Venezuela. En mi caso la tratamos muy bien nuestros primero 15 dias.Hice todo lo posible para que ella se sintiera cómoda. La acompañaba a hacer las compras y también la llevaba al centro comercial que queda cerca de mi casa. Lo hacía porque, en sus años más jóvenes, le encantaba salir; nunca fue una persona muy casera

La llevamos al médico y llegó el diagnóstico oficial:

Alzheimer.

El abandono y el caos familiar

Apenas apareció el diagnóstico, toda la actitud de la familia cambió.

Marta empezó a decir que Elena tenía que volver a Venezuela y Camila, que antes decía que “nunca perdería la esperanza de verla”, ahora quería que se fuera cuanto antes.

Los mismos que impulsaron traerla dejaron de querer ayudar:
• no querían pagar medicinas,
• ni llevarla al médico,
• ni convivir con ella.

Además descubrimos que en Venezuela Elena ya había tenido episodios graves desde hacía años y probablemente Alba sabía mucho más de lo que nos contaron.

El ambiente tóxico

La convivencia se volvió horrible, especialmente por mi primo Diego, hijo de Patricia y hermano de Camila.

Reaccionaba con muchísima rabia hacia mi abuela, exageraba situaciones y parecía no entender que la enfermedad le estaba destruyendo la memoria.

Mientras tanto Marta repetía constantemente que ya no podía cuidarla.

Y aunque cuidar a alguien con Alzheimer destruye psicológicamente a cualquiera, hubo actitudes muy crueles hacia Elena.

El plan Chile

Cuando ya nadie sabía qué hacer apareció otra solución: mandar a Elena temporalmente a Chile mientras llegaba Verónica desde Europa.

El trámite estuvo lleno de excusas y retrasos, pero Sofía logró sacar la visa y finalmente Elena viajó acompañada por Nicolás, el novio argentino de mi hermana.

Y lo más irónico fue que en Chile mi abuela se comportó muchísimo mejor de lo que algunos familiares decían.

El verdadero plot twist

Tiempo después descubrimos la verdad más fuerte de toda la historia:

el verdadero plan nunca fue una visita corta.

La intención real era dejar a Elena en Argentina durante un año entero.

Ahí entendimos todas las presiones, las culpas, las promesas vacías y el supuesto acuerdo. Todo había sido una forma de empujarnos lentamente una responsabilidad enorme encima, especialmente sobre mi mamá.

Y sinceramente, después de vivir semejante caos familiar, manipulación y desgaste emocional, espero no volver a pasar por algo así.

reddit.com
u/Common-Medicine8371 — 12 days ago
▲ 9 r/vzla

El story time más tragicómico y absurdo de mi vida: la historia de mi abuela y el “plan” para traerla a Argentina

EPALE, como estan? Soy el que escribio Que hacer en estas situación? y Esto se esta poniendo mas dificil. Mi motivo para publicar esto no es buscar aprobación ni cambiar la opinión de nadie. Solo quería compartir qué fue lo que realmente pasó al final y cuáles eran las verdaderas intenciones detrás de todo. También necesitaba desahogarme un poco después de todo lo vivido.
Como hice en los hilos anteriores, voy a contarles la historia completa y como termino todo.

El antecedente de 2019: la primera red flag que nadie quiso ver

Todo este peo empezó con mi abuela materna, Elena.
Ella ya había viajado antes a Argentina, pero en 2019 pasó algo que, viéndolo ahorita, fue una advertencia clarísima de lo que venía después.

En ese viaje vino con mi tía Patricia, que ya tenía intenciones de quedarse en Argentina.
El problema era que mi abuela ya tenía 83 años y estaba empezando a mostrar señales de que algo no andaba bien mentalmente… pero en la familia nadie quería aceptar esa vaina todavía.

Y aquí viene lo más loco:
mi hermana Sofía tenía apenas 13 años y terminó prácticamente ayudando a cuidar a mi abuela sola, siendo una carajita. Mis tías literalmente le tiraron esa responsabilidad encima como si fuera una adulta.

Sofía terminó agotada mentalmente.
Me acuerdo que un día le dijo a mi mamá:

—Mamá, yo no puedo con esto.

Y ahí arrancó el caos.

Mi tía Patricia empezó desesperada:

—¿Y ahora cómo hacemos pa’ devolverla a Venezuela?

Y mi mamá, Laura, respondió algo que terminaría cambiando todo años después:

—Bueno… la mando con un guía.

Al final Patricia regresó a Venezuela días antes de que arrancara oficialmente la pandemia.
Y ahí se jodieron todos los planes familiares.

Cerraron fronteras.
Patricia quedó atrapada en Venezuela hasta 2022.

LOS AÑOS DEL DESASTRE EN VENEZUELA

Todavía recuerdo una reunión familiar donde Patricia contó cómo sobrevivió esos años.
Le robaron la casa.
Dormía en un colchón en el piso.
Vendió casi todas sus vainas para reunir plata e irse otra vez.

Y mientras contaba toda esa tragedia familiar…

de repente me dice:

—Quítate que estoy mirando a tu hermana.

Y yo quedé tipo ????

Eso resume perfectamente a mi familia:
drama ultra heavy mezclado con situaciones absurdas dignas de una tragicomedia venezolana.

EL REGRESO DEL “PLAN”

Años después, antes de agosto de 2025, volvió la idea de traer a mi abuela a Argentina.

La principal impulsora era mi prima Camila, hija de Patricia.
Ella repetía siempre:

—Yo no pierdo la esperanza de volver a verla.

La idea era hacer una colecta familiar pa’ pagar el viaje.

Spoiler:
la colecta nunca existió.

El pasaje terminó pagándolo mi tía Verónica, que vive en Europa y prácticamente mantiene económicamente a mi abuela desde Venezuela.

Y ojo: la idea original de traer otra vez a mi abuela a Argentina vino mucho por parte de mi tía Alba, que desde Venezuela decía que Elena nos extrañaba y quería volver a vernos.

Pero el verdadero problema nunca fue la plata.

La pregunta real era:

¿Quién coño iba a cuidar a Elena?

Porque obviamente los candidatos éramos nosotros.

Y justo en ese momento mi mamá había conseguido trabajo después de meses desempleada.
Pero además tenía principios de Parkinson, aunque todavía bastante leve y controlado con medicación.

O sea… literalmente estaban empujando a una mujer con Parkinson a cuidar a una señora de 87 años con Alzheimer avanzado… aunque todavía nadie tenía el diagnóstico oficial.

Mi mamá además cargaba demasiada culpa desde 2019.
Sentía que había “abandonado” a su mamá cuando la devolvió a Venezuela.

Entonces cuando mi papá Roberto se oponía a traerla, ella le decía:

—Si fuera tu mamá sí aceptarías.

EL SUPUESTO “ACUERDO”

Mi tía Verónica preguntó directamente:

—¿Seguro pueden hacerse cargo?

Y mi mamá dijo que sí… aunque aclarando que ahora trabajaba y no iba a poder estar pendiente 24/7.

Ahí inventaron un supuesto acuerdo:

15 días cuidábamos nosotros a Elena y 15 días Patricia.

Spoiler otra vez:

esa vaina explotó rapidísimo.

Y encima había algo medio turbio detrás de todo.

Mi tía Marta también impulsaba que mi abuela viniera porque desde Venezuela le mandaban plata para ayudar con Elena y ella no quería perder plata cambiándola acá por el tema del tipo de cambio.

AGOSTO DE 2025: ARRANCA EL DESASTRE

Mi abuela llegó finalmente a Argentina en agosto de 2025.
Tenía 87 años.

Viajó acompañada por Teresa, la suegra de Camila, una señora de casi 80 años.

Pero durante el vuelo empezó lo preocupante.

Mi abuela se desorientaba.
Olvidaba el bastón.
Abría la cartera una y otra vez.
No entendía bien que estaba viajando.

Y después pasó algo peor:

entró al baño del avión…

y prácticamente se quedó encerrada ahí hasta aterrizar en Buenos Aires.

Cuando llegó estaba completamente perdida.

Confundía Venezuela con Argentina.
No reconocía bien a la gente.
No podía mantener conversaciones normales.

A mí me confundía con su hermano.
A Sofía con una tía suya.
Y nuestra casa le parecía la de Venezuela.

Ahí sí nos asustamos de verdad.

Como nos tocaban los primeros 15 días, la llevamos al médico.

Diagnóstico:

Alzheimer.

EL “BUENO, DEVUÉLVANLA”

Y aquí arrancó la peor parte de toda la historia.

Apenas salió el diagnóstico, Marta empezó con:

—Bueno… se tiene que ir.

Y Camila, la misma que decía que “nunca perdería la esperanza de verla”, ahora decía:

—Tenemos que hacer que vuelva a Venezuela en tiempo y forma.

De repente desaparecieron todas las ganas de ayudar.

La misma gente que impulsó traerla:
• no quería pagar las medicinas,
• no quería llevarla al médico,
• ni siquiera quería moverla en carro.

Encima el esposo de Camila decía que nosotros habíamos “expuesto” a Elena durante el viaje.
Y eso también venía porque él nunca se llevó bien con mi abuela incluso antes del Alzheimer.

Y mientras tanto descubrimos algo todavía peor:

en Venezuela ya había tenido episodios gravísimos donde no reconocía a nadie y preguntaba:

—¿Quiénes son ustedes?

O sea… las señales llevaban años.

Pero igual decidieron traerla.

Nosotros llegamos a la conclusión de que Alba sabía perfectamente el estado real de mi abuela y nos ocultó muchísimas cosas porque cuidar a alguien así te destruye mentalmente, y encima allá tampoco tenía apoyo de las otras hermanas.

EL AMBIENTE TÓXICO

La convivencia se volvió horrible.

Especialmente por mi primo Diego, hijo de Patricia y hermano de Camila.

Ese carajo empezó a tratar muy mal a mi abuela.

Decía cosas como:

—Yo no la quiero porque sigue siendo la misma de antes.

Como si no entendiera que la enfermedad literalmente le estaba destruyendo la cabeza.

Además inventaba vainas absurdas.

Una vez dijo que Elena había “roto una puerta”… cuando necesitaba bastón hasta pa’ caminar.

O decía que gritaba todo el día cuando la medicación prácticamente la mantenía dormida.

Y lo peor era verlo reaccionar con arrechera cuando ella tenía episodios donde no reconocía a nadie.

Mi tía Marta repetía siempre:

—Intenté cuidarla, pero no puedo.

Y honestamente yo entiendo que cuidar a alguien con Alzheimer destruye psicológicamente a cualquiera.

Pero eso no justificaba el maltrato.

Hubo momentos donde yo genuinamente pensé que Diego podía terminar haciéndole daño físico en un ataque de rabia.

EL PLAN CHILE

Cuando ya nadie sabía qué hacer, apareció una nueva “solución”.

Mi prima Valentina dijo:

—Si ustedes no pueden, mándenla pa’ Chile en diciembre.

La idea era que Elena estuviera temporalmente allá hasta que llegara Verónica desde España con toda su familia para un gran reencuentro.

Pero detrás de eso también había otra realidad:

años antes Valentina la había pasado horrible económicamente en Chile y quien la ayudó fue Verónica, mandándole plata constantemente.

Entonces nosotros sabíamos algo:

una vez que Valentina le daba su palabra a Verónica… echarse pa’ atrás era complicado.

Además Valentina y Camila siempre habían sido uña y mugre.

Y sinceramente yo sospecho hasta hoy que Camila le llenó la cabeza a Valentina para que empezara a dudar de recibir a mi abuela.

Porque cada vez que necesitábamos la carta de invitación para la visa chilena aparecía una nueva excusa:
• que estaba ocupada,
• que después la mandaba,
• que tuvo problemas,
• que no había podido hacer el trámite.

Todo empezó a sentirse raro.

Pero Sofía siguió adelante igual con el trámite.

Recuerdo perfecto cuando fue a la embajada chilena en Buenos Aires.
La atendió una señora súper amable que, después de escuchar toda la historia, le dijo:

—Mira, es muy probable que esto salga aprobado.

Y efectivamente salió.

La visa fue aprobada.

Pero incluso así seguían diciendo:

—Esto es una locura.

Igual al final Elena terminó viajando a Chile acompañada por Nicolás, el novio argentino de mi hermana, porque él no necesitaba visa y podía acompañarla tranquilo.

Y otra vez…

el pasaje salió de nuestro bolsillo.

LO MÁS IRÓNICO DE TODO

En Chile…

mi abuela se portó bastante bien.

Tan bien que dejó mal paradas a Marta y Camila porque habían exagerado muchísimo cómo era convivir con ella.

Y casualmente…

nosotros no fuimos invitados a esas navidades.

Y eso me hizo entender muchísimo más por qué Camila estaba tan opuesta a que Elena viajara a Chile.

EL PLOT TWIST FINAL

En enero finalmente llegó Patricia desde Europa

A Alba le habían pagado el pasaje a Argentina porque originalmente quien iba a llevar a mi abuela de regreso a Venezuela era Daniela, la mamá de Valentina.

Pero Daniela acababa de convertirse en abuela y necesitaba ayudar con el bebé de Valentina.

Y ahí empezamos a enterarnos de cosas todavía peores.

Resulta que originalmente Elena viajó con Teresa, la suegra de Camila.

Pero una cuñada vio el estado real de mi abuela antes del viaje y le dijo a su hermano:

—No expongas a mamá a algo así.

Por eso terminaron comprando los pasajes separados.

Y antes de que Elena regresara definitivamente a Venezuela, salimos una tarde con Verónica y su esposo.

Ahí nos dijeron algo que nos dejó fríos.

Todo este tiempo…

el verdadero plan era que mi abuela se quedara en Argentina un año entero.

Nunca fue temporal.

Y ahí entendimos absolutamente todo.

Las presiones.
La culpa.
Las promesas vacías.
Las excusas.
El supuesto acuerdo.

Todo había sido una forma de empujarnos lentamente una responsabilidad gigantesca encima.

Una responsabilidad emocional y físicamente devastadora.

Especialmente para mi mamá.

Y sinceramente…

viendo todo lo que pasó después…

todavía me cuesta creer el nivel de manipulación y caos familiar que hubo detrás de toda esta historia. Y espero no volver a vivirlo ya que mi tia Alba dijo que esta ahorrando para venir acá Argentina y que le gusto....

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u/Common-Medicine8371 — 15 days ago

En 2024 formé parte de una organización política en la facultad. Ese fue mi primer año y estuve solo un cuatrimestre, porque no me sentía cómodo, así que me fui. Mi responsable hizo lo que pudo para que no me fuera, pero igualmente decidí irme. Sin embargo, continué dando clases de apoyo para estudiantes de primer año, siendo una especie de periferia del espacio. De ahí surge mi rol de tutor académico voluntario que aparece en mi CV. Aunque no me sentía bien dentro de la organización, sí me sentía bien cuando daba mis clases. Muchos ingresantes me decían cosas como: “Gracias a vos aprobé” o “Muchas gracias por la ayuda”. Y todo eso era posible porque las clases las organizaba mi agrupación. Por eso, aun después de irme, yo les decía a los ingresantes que, si tenían dudas, fueran con ellos. Nunca odié a la agrupación ni a las personas de ahí; simplemente no me sentía cómodo. Hace poco vi a unos ex compañeros del espacio y ellos se me quedaron mirando, como esperando ver si los saludaba o no. Pero no saludé. Me da pena dirigirles la palabra, así que hago como si no existieran, aunque en el fondo les tengo algo de aprecio.

Que deben opinar ellos de mi?

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u/Common-Medicine8371 — 16 days ago

I didn't hate the space, I just didn't feel comfortable there.

In 2024, I was part of a political organization at my university. It was my first year, and I only stayed for one semester because I didn’t feel comfortable, so I left. My coordinator did what he could to convince me to stay, but I still decided to leave.

However, I continued giving support classes to first-year students, remaining somewhat connected to the group from the outside. That’s where my role as a volunteer academic tutor, which appears on my CV, comes from. Even though I didn’t feel comfortable within the organization, I did feel good when teaching my classes. Many freshmen would tell me things like, “Thanks to you, I passed” or “Thank you so much for the help.” And all of that was possible because my group organized those classes. That’s why, even after leaving, I still told new students that if they had questions, they should go to them. I never hated the organization or the people there; I simply didn’t feel comfortable.

Recently, I saw some former classmates from the group, and they looked at me as if waiting to see whether I would say hello or not. But I didn’t. I feel embarrassed to talk to them, so I pretend they don’t exist, even though deep down I still appreciate them a little.

I'm being ungrateful

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u/Common-Medicine8371 — 16 days ago
▲ 1 r/German

This year I started learning German on my own since I can't afford a language school. In the first few weeks, I was able to read simple A1 texts, but I struggle a lot with speaking, and I'd like to know what advice you have for self-learners.

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u/Common-Medicine8371 — 24 days ago