¿Dormís con el aire toda la noche o enfriáis el dormitorio antes y luego lo apagáis?
Cuando llega una noche de mucho calor suelen aparecer dos opciones: enfriar bien el dormitorio antes de acostarse y apagar el aire, o dejarlo funcionando hasta la mañana con una temperatura moderada. Las dos tienen ventajas, pero ninguna funciona igual en todas las viviendas.
Enfriar la habitación previamente y apagar el equipo reduce las horas de funcionamiento, evita el ruido y elimina la sensación de tener aire moviéndose mientras duermes. El inconveniente es que ese fresco puede durar muy poco si el dormitorio está bajo una cubierta, ha acumulado calor durante todo el día, tiene mal aislamiento o fuera apenas baja la temperatura. En esos casos puedes acostarte perfectamente y despertarte unas horas después con el dormitorio otra vez cargado.
Mantenerlo encendido toda la noche ofrece una temperatura más estable y puede ayudar a controlar la humedad. Además, muchos equipos actuales no trabajan toda la noche a máxima potencia: cuando alcanza la temperatura seleccionada puede reducir su esfuerzo para mantenerla. A cambio, seguirá consumiendo durante más tiempo, puede molestar por el ruido o el chorro directo y una consigna demasiado baja puede hacer que acabes despertándote con frío. El IDAE también recuerda que poner el termostato mucho más bajo no hace que la habitación se enfríe antes y puede generar un gasto innecesario.
Así que más que una respuesta universal, aquí mandan las preferencias de cada persona, su tolerancia, el aislamiento de la casa o la temperatura nocturna.
¿Vosotros cuál de las dos opciones utilizáis? Si lo dejáis encendido, a qué temperatura? Y si lo apagáis, conseguís llegar frescos hasta la mañana?