Seguros de coche con franquicia, cuándo compensan?
El seguro con franquicia permite bajar bastante la prima de un todo riesgo, y en coches nuevos o de valor alto siempre se piensa en contratar. Tienes un seguro a todo riesgo a menor precio, todo ventajas, no?
El problema es que no es un descuento gratis: es trasladar parte del riesgo al propio cliente. Aceptar que, si hay un siniestro, una parte del arreglo la pagas tú. Si tienes una franquicia de 300€, los primeros 300€ salen de tu bolsillo y la aseguradora paga el resto, siempre que el daño entre dentro de la póliza, claro.
¿Cuándo compensa? Por ejemplo, en un coche nuevo de 28.000€, 35.000€ o 50.000€, donde quieres estar protegido ante un golpe serio, un siniestro propio o una reparación cara, pero no quieres pagar el coste completo de un todo riesgo sin franquicia. Si aparcas en garaje propio, conduces con cuidado, haces pocos partes y puedes asumir una franquicia de 200€, 300€ o 600€ sin que te rompa el mes, puede ser una opción razonable. Imagina que te das contra una columna y la reparación son 2.800€: pagas la franquicia y el resto lo cubre la compañía.
Donde vienen las sorpresas es en los daños pequeños o repetidos. Si rozas una llanta, arañas una puerta o marcas el paragolpes y el arreglo cuesta menos que la franquicia, lo pagas tú entero. Y si tienes varios daños en zonas distintas, la compañía puede considerarlos siniestros diferentes: un golpe en una aleta, otro en una puerta y otro en el paragolpes pueden implicar varias franquicias. Ahí es donde mucha gente descubre que tener un todo riesgo no significa que me arreglan cualquier cosa sin pagar nada.
También hay que mirar el tipo de coche y el uso. En un coche premium, eléctrico, híbrido enchufable o SUV caro, cualquier reparación de chapa, sensores, faros LED, cámaras o paragolpes puede subir muchísimo, así que una franquicia puede compensar frente a pagar un todo riesgo sin franquicia cuyo precio será muy alto.
Pero si el coche duerme en la calle, aparcas mucho en ciudad, haces muchos kilómetros o tienes riesgo real de pequeños golpes frecuentes, una franquicia alta puede salir cara. La clave es contratarla pensando en siniestros importantes, no como si fuera un todo riesgo barato sin consecuencias.