u/El-General-Exiliado

El Desierto final.

[OC] Escrito por: El General Exiliado.

Desierto. Fue todo lo que encontre en esta larga busqueda. Por meses iverti mi tiempo, mis fuerzas y recursos. Pero nada. no es que hice algo mal; no es que me esforce menos.

Simplemente, desierto. Y a todos los que murieron creyendo que llegariamos, tengo el atisbo de alegria, que murieron con esperanza y sin el desconsuelo de la realidad.

¿Que mas podria hacer aqui?

Tanto esfuerzo y tanta energia y recursos desperdiciados. Tantas mentes brillantes y jovenes con un futuro, desperdiciados en el absurdo de esta travesía.

No fue el desierto lo que destruyó la voluntad, no fue el desierto el qué apago las vidas y sueños de todos aquellos temerarios y valientes.

No fue el decierto; Fue la realidad.

¿De que sirve el papel?. ¿De qué sirve la tinta?. ¿Si nadie leerá estas páginas?.

Me cubrira el polvo y consumirá mis huesos. Pero la rueda seguira su camino.

Aborrezco el agua que no puedo beber y el alimento que no consumire jamás.

Aborrezco tambien la sombra que no puedo encontrar.

Pero este desierto no es el culpable.

Estas páginas se volveran polvo mucho antes que mis huesos. Y a nadie le importará, por que no hay quien quede para leerlas.

El fin esta cerca. Siento que el viento reclamar mi aliento; Y el sol reclama mi sangre, Los insectos reclaman mi carne. Pero nada importara ya.

El tiempo del fin ha llegado.

La nave se fue hace tiempo,

Y nos ha dejado abandonados.

Fin.

[OC] Si te gusta y lo compartes, porfavor no te olvides de mi autoria. Muchas gracias.

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u/El-General-Exiliado — 17 hours ago

El Desierto final.

[OC] Escrito por: El General Exiliado.

Desierto. Fue todo lo que encontre en esta larga busqueda. Por meses iverti mi tiempo, mis fuerzas y recursos. Pero nada. no es que hice algo mal; no es que me esforce menos.

Simplemente, desierto. Y a todos los que murieron creyendo que llegariamos, tengo el atisbo de alegria, que murieron con esperanza y sin el desconsuelo de la realidad.

¿Que mas podria hacer aqui?

Tanto esfuerzo y tanta energia y recursos desperdiciados. Tantas mentes brillantes y jovenes con un futuro, desperdiciados en el absurdo de esta travesía.

No fue el desierto lo que destruyó la voluntad, no fue el desierto el qué apago las vidas y sueños de todos aquellos temerarios y valientes.

No fue el decierto; Fue la realidad.

¿De que sirve el papel?. ¿De qué sirve la tinta?. ¿Si nadie leerá estas páginas?.

Me cubrira el polvo y consumirá mis huesos. Pero la rueda seguira su camino.

Aborrezco el agua que no puedo beber y el alimento que no consumire jamás.

Aborrezco tambien la sombra que no puedo encontrar.

Pero este desierto no es el culpable.

Estas páginas se volveran polvo mucho antes que mis huesos. Y a nadie le importará, por que no hay quien quede para leerlas.

El fin esta cerca. Siento que el viento reclamar mi aliento; Y el sol reclama mi sangre, Los insectos reclaman mi carne. Pero nada importara ya.

El tiempo del fin ha llegado.

La nave se fue hace tiempo,

Y nos ha dejado abandonados.

Fin.

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u/El-General-Exiliado — 18 hours ago

Don Eusebio, las lucesitas y las cosas Negras.

​

[OC] parte 1 de 2.

¿Hola? ¿Si?¿funciona esta cosa? (Acento sureño)

(----Si don Eusebio. Esta funcionando).

Bueno mijo. ¿Por donde comienzo?

(---- solo cuentelo como le salga y despues lo revisamos).

Esta bien. La cosa va asi.

Ps, mijo, mijo, suelta eso.

Bueno comienzo cuando.... !ROBERTO BAJATE DE AHI¡

¡TAYSOOON! Llevate a tu hermano pa que no moleste.

Bueno. Sigo. Todo co... ¡MARIAAAA! LLEVATE A LOS CHIQUILLOS ESTOS.

UJUM...ahora si. Perdon las interrupciones.

Estaba en mi chosa.

Sali tempranito como siempre a trabajar. Y mas a la mañanita a eso de las 10 por ahi, por como se veia el sol ya sabe.

lleve mis machetes, cuchillos y asadas a afilar con mi vecino a unos 7 kilometros de aqui. Tooodito de una vez.

El vive lejos y por eso llevo todo. Atravezar el monte todo el tiempo es complicado. Y si vas a hacer el viaje, que se aproveche.

Hace un mes le dije a mi compadre que lo visitaría y que yo llevaria el licor de mi granja. El mataría algun animal de su rancho y pasaría la noche ahi.

Ya sabe, si de dia es complicado, de noche es aun peor.

Casi todos los meses veía a Pedrito, ya que aparte de afilar mis machetes, también, salimos a cazar de vez en cuando o a hacer algun intercambio y cosas asi, ya sabe; para socializar, como dicen los pueblerinos.

Y llegue por fin a su casa.

El estaba afaenando un cerdo y su esposa, doña carlota, preparaba las papas y ensaladas.

Hoy vine solo, pero casi siempre vengo con mis muchachitos, para que jueguen con los de mi compadre. Y a mi esposa para que mueva la lengua un rato con sus chismes.

Como era un viaje de solo una noche, los deje alla. Y que bueno que fue asi.

A la tarde, nos sentamos en la entrada y ya estaba oscurito. Solo nos sentábamos y ya. Aveces no hablamos y solo nos bebemos unas copas.

Y ya cuando se hizo la noche, vi una lucesita rara a lo lejos.

Pedrito me dijo que hace dias, se veian en el cerro de cerquita. Cambiaba de colores como esas luces de navidad que usan los del pueblo, pero que no hacian nada. Solo estaban allí.

Le dije a pedro que podia ser un entierro y que si lo encontrábamos, nos repartiriamos el dinerillo qué encontremos.

Compadre están muy altas las luces me dijo. Pero si se queda un dia mas, salimos a ver. Le dije que tenia que salir a la cosecha, pero me insistió y como dijo, los campos no se van a mover por un dia.

Asi que fuimos ya bien entradita la noche.

Agarre mis machetes y mi revolver. Y pedrito su escopeta con su machete.

Nos fuimos por la huella de los animales, cortando matas y enredaderas para poder pasar.

Ta.. ¡TAYSON! ¿Que haces aqui interrumpiendo mijo?. ¿No vez que le hablo al señor periodista?

---- mi mamá dice que si usted o el señor quiere mas te o agua o otra cosa.

A si perdón. Eee ¿se va a servir otra cosita?

---- ujumb, un poquito de agua porfavor.

Bueno mijo, ya escucho, corrale, corrale.

Perdon. El calor arrecia y yo aqui hablando sin parar.

---- no se preocupe don Eusebio. Continue porfavor.

Esta bien. ¿en que me quede?. A si, si; el monte.

Bueno. Ibamos subiendo el cerro, y sé hacian mas pesadas la matas, pa cortar.

Ps quédese queto compa. Como que se escucha algo me dijo Pedro.

Ya tenia mi machete con el que estaba cortando matas. Pero agarre mi revolver con la que alzaba la linterna .

Los leones de montaña, suelen andar cazando, pero cuando nos ven se van sin molestar. Pero estos pasos eran distintos a los animales que sienpre encontramos.

No se alejaban. Pero se movian cerquita. Tampoco se acercaban.

Sentí un miedo y me persigne, sin pensar.

Siempre pedrito fue mas avalentonado que yo.

---- papá, le traje su agua y al señor. Agua frequecita del arrollo. La fui a buscar yo mismito; por eso demore.

Aaa bien, muchas gracias mijo.

---- muchas gracias pequeño.

¿¡como se dice mijo!?

---- gra... perdon, de nada.

Hay estos chiquillos, hay que enseñarles modales, por si quieren ir al pueblo, no pasen vergüenza.

A si, la historia.

Mi compadre quería ir a ver, pero aun que yo le di la idea, le dije que nos vallamos lijerito. Algo sentía raro y la piel se me puso de gallina.

Creío que al compadre le paso lo mismo, por que el solito se dio la vuelta y me dijo..

Vamonos compa, algo raro pasa en el monte.

Asi que nos fuimos y caminábamos rapidito por la bajada, pero tambien por eso feo que uno siente, cuando algo sientes en la espalda. Eso como que te persiguen de cerquiiita.

Ya habíamos cortado las matas y bajar no fue dificil, solo que se veía poco y la vela dentro de la botella caminando lijero, no alumbra muy bien.

No me di cuenta, pero tenia mi revolver en la mano con la linterna de vela, y mi compa cortaba con la izquierda mientras agarraba recio su escopeta.

Íbamos a su casa y vimos las luces pasar arriba de nosotros. A la altura de los pájaros. Se sentia el calorcito. Pero esa luz se iba a su casa antes que yo y mi compa.

Corrimos rapido y sentía que unos pasos nos seguian y no eran los bichos de siempre que uno le conoce el andar.

Pero la casa de mi compa estaba cerca y lo primero es la familia.

La luces pasaron tantito mas alla de la casa y pararon.

Mi compa Pedro entro primero y junto a su familia en la sala. Y yo me quede en la puerta. Los perros ladraban como locos y los animes hacian sus ruidos. Estaban toditos alborotados. Mi compa pedro salio y miramos donde estaba la luz, pero sé habia apagado. Sen veía un manchon negro donde tenían que estar las estrellas.

Los.ruidos.se acercaban otra vez y los perros se daban vueltas y ladraban todos revueltos. Agarre mi revolver con fuerza y mi compa apunto con su escopeta.

Había algo que iba a salir del monte.

Salieron unos bichos negros que parecian gente pero erab muy feas y largas. Salieron 3 y antes de que lleguen, disparamos.

Dispare hasta que se me acabaron los tiros. Y mi compa recargo. Yo no tenia mas balas y agarre fuerte mi machete. Otros 2 bichos salieron y mi compa no había cargado. Asi que les di duro conmi machete. Los corte y mate a uno, mi compa cargo y mato otro.

Escuchamos mas ruidos y salio otro pero la escopeta ya estaba cargada y pedro disparo. Otro cayo al suelo.

Los 3 quedaron toditos, reventados. Ya mi compa no tenia balas. Y agarro su machete.

Salieron 2 cosas mas de esas, pero no se acercaron para machetearlos. Simplemente las que salieron mas atrás, se llevaron los bichos muertos del piso. Las dos que estaban cerca se lanzaron y cin unos machetazos se fueron. Pense que se puso de dia y solo era la luz de colores que vimos antes. Sentí el calorcito rico otra vez, y borro la sangre negra de esos bichos en el piso.

Los perros dejaron de ladrar y todo se puso tranquilo, aun que los sapos y los grillos, ya no cantaban. Todito se calmo.

Pedro me dio unas balas y apenas amaneció me fui a mi casa. Solo lleve un machete. Quería andar lijerito para llegar rapido.

Pero como ve don, estamos bien.

Nunca supimos con pedrito que eran esos bichos. Y ahora sienore tengo mas balas por si acaso. Ya le enseñe a disparar a mis hijos y a Maria. Pedrito igual se compró uno y a sus chiquillos les hizo lo mismo.

Esa es mi historia.

[OC] Nota del Autor: Este relato es una obra de ficción original creada por u/El-General-Exiliado. Si te ha gustado y deseas compartirlo en cualquier otra plataforma, por favor, no olvides citar la autoría original.

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u/El-General-Exiliado — 1 day ago

El Desierto final

[OC] Escrito por: El General Exiliado. Si te gusta y lo compartes, no te olvides de mi autoria. Comenta si te gusta asi me inspiro. Muchas gracias.

Desierto. Fue todo lo que encontre en esta larga busqueda. Por meses iverti mi tiempo, mis fuerzas y recursos. Pero nada. no es que hice algo mal; no es que me esforce menos.

Simplemente, desierto. Y a todos los que murieron creyendo que llegariamos, tengo el atisbo de alegria, que murieron con esperanza y sin el desconsuelo de la realidad.

¿Que mas podria hacer aqui?

Tanto esfuerzo y tanta energia y recursos desperdiciados. Tantas mentes brillantes y jovenes con un futuro, desperdiciados en el absurdo de esta travesía.

No fue el desierto lo que destruyó la voluntad, no fue el desierto el qué apago las vidas y sueños de todos aquellos temerarios y valientes.

No fue el decierto; Fue la realidad.

¿De que sirve el papel?. ¿De qué sirve la tinta?. ¿Si nadie leerá estas páginas?.

Me cubrira el polvo y consumirá mis huesos. Pero la rueda seguira su camino.

Aborrezco el agua que no puedo beber y el alimento que no consumire jamás.

Aborrezco tambien la sombra que no puedo encontrar.

Pero este desierto no es el culpable.

Estas páginas se volveran polvo mucho antes que mis huesos. Y a nadie le importará, por que no hay quien quede para leerlas.

El fin esta cerca. Siento que el viento reclamar mi aliento; Y el sol reclama mi sangre, Los insectos reclaman mi carne. Pero nada importara ya.

El tiempo del fin ha llegado.

La nave se fue hace tiempo,

Y nos ha dejado abandonados.

Fin.

[OC] Nota del Autor: Este relato es una obra de ficción original creada por u/El-General-Exiliado. Si te ha gustado y deseas compartirlo en cualquier otra plataforma, por favor, no olvides citar la autoría original.

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u/El-General-Exiliado — 1 day ago
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​El lodo y la sangre: Un relato de la Gran Guerra desde ambos lados de la trinchera.

[OC] Escrito por El General Exiliado. Si te gusta y lo compartes, no te olvides de mi autoria, y comenta asi me inspiro. Muchas gracias.

Parte I: El Sargento Williams

​Estoy cansado... Llevo cuatro días encerrado en esta trinchera. Soy el sargento Williams, del 3er. Batallón del Regimiento de Worcestershire Inglés. Hemos soportado sus ametralladoras y su fuego de artillería.

​¡Puuggghhhhhhh...! (Un disparo a lo lejos).

Truc... (Un cuerpo cae cerca).

​Lo más mortificante son los francotiradores alemanes con sus Gewehr 98 largo, que en un solo descuido, el futuro brillante de algún chico se pierde para siempre. Como el pobre que acaba de caer.

​—¡Ya les dije que agachados! ¡O terminarán como este pobre infeliz!

​Ordené a mis hombres cavar la trinchera más profundo, pero el suelo debajo del barro y el agua se puso duro; gastar las energías de estos muchachos que, de todas formas, morirán... no vale la pena.

​Trato de mantener el orden y la disciplina. Trajes bien abotonados, pies secos en lo posible. Pero aquí, entre el barro, la sangre y el olor a estiércol de las letrinas improvisadas, no hay mucho que hacer para estar limpios. Son las 10 de la mañana y, salvo los disparos de los francotiradores de vez en cuando, no hay más novedades. La artillería terminó su bombardeo a las 1:00 a. m. y, según el pronóstico, a la tarde debería cesar la lluvia del todo. Eso ha hecho que el lodazal parezca arenas movedizas.

​La lluvia... Esta maldita lluvia que a ratos cae fuerte y cuando para, solo lo hace para caer más despacio y fino, que siento que es la que más moja. Veo a mis hombres reír mientras conversan y tiemblan de frío, intentando ocultar sus cigarrillos de la humedad y la lluvia. Algunos conversan de sus vidas en el campo y de qué les gustaría hacer después de la Gran Guerra, pero...

Me gustaría decirles la verdad. Gritarles a la cara que pronto este sufrimiento terminará. Que sus muertes harán que dejen de temblar y pasar hambre. Pero la esperanza de ganar me mantiene callado.

​La mayoría no pasa de los 19 años. Son todos jóvenes, casi estudiantes. Deberían estar ayudando a sus madres en casa o persiguiendo chicas. Pero la guerra, esta estúpida guerra, se llevó a todos los veteranos y a los hombres grandes. Lamento que estos chicos tengan que terminar nuestro trabajo.

​Chic, chic, chic, chic. (Chapoteo de pies en el agua).

Puuggghhhhhhh..., Puuggghhhhhhh..., Puuggghhhhhhh..., truc.

​Acaba de llegar un chico corriendo, de no más de 20 años. Cayó con un tiro en la sien casi al lado mío, con un sobre en la mano. Me imagino lo que es, y casi doy la orden de sacar el cuerpo de aquí para no ver esa maldita carta. La levanto y trato de ocultar mi propio temblor por el frío, pero creo que también es por el miedo de lo que dice.

​No me preocupa morir. Pero sí me preocupan estos chicos que, al igual que mis hijos, están en una trinchera. Cada uno que salvo, es ver a uno de los míos bien. Pero esta carta lo cambiará todo.

​Veo las órdenes: A las 15:00 horas, asalto general.

​Solo cierro el puño, aprieto la mandíbula —ya tensa por la rabia y el frío—, arrugo la carta y observo en silencio mientras el cielo se despeja.

​Puuggghhhhhhh..., Puuggghhhhhhh..., truc.

​Otro desdichado que cae interrumpe mis pensamientos, pero será uno menos que no verá el horror de lo que viene.

​Ordeno a mis hombres que se arreglen, que recuenten municiones y que limpien sus armas. En un par de horas salimos. Pero no a enfrentar al enemigo; ese es el menor de nuestros problemas. Salimos a enfrentar la muerte, el miedo, el dolor y el sufrimiento. Morir es fácil; lo difícil es enfrentar con esta vida lo que viene.

​Veo a un chico de unos 16 años al que el casco le queda grande y su arma un rifle Lee-Enfield estandar que parece enorme comparada con su cuerpo. A estas alturas, es normal que mientan para alistarse, y realmente a los reclutadores ya no les importa. Hace falta carne para el molino, y cada muchacho estúpido convencido por la propaganda de guerra sirve.

​Ordeno a mis hombres formar filas y alistar sus armas. Preparo mi revólver y miro mi reloj de oro con la foto de mi esposa. Un regalo de mi padre que mis hijos, seguro ya muertos, jamás heredarán. Y mi esposa en esa foto, con esa sonrisa... con la vaga esperanza de que, si salgo de esta, la volveré a ver.

​Mi mano tiembla mientras levanto mi silbato. Ya no es por el miedo ni por el frío; hace tiempo que tiembla sola. Veo a algunos muchachos entusiasmados por salir y a otros con pánico. Vi a uno más allá orinarse, pero a esta altura ya no importa. No lo reprenderé. Solo espero que sobreviva... Queda un minuto, y solo espero que mis cartas sobrevivan en la tierra de nadie, para que cuando esta estupida guerra termine alguien las encuentre.

​Sonar este silbato es el peso más grande de todas las órdenes que he dado hasta ahora. Pero ya no hay vuelta atrás.

​Lo sueno y los muchachos suben las escaleras. Se escuchan los silbatos de los otros sargentos y capitanes. Mi trabajo es salir último, no por cobardía, sino para mantener la línea y el empuje de mis hombres hacia la otra trinchera. Algunos capitanes y otros sargentos van al frente para guiar y motivar.

​Los primeros que suben las escalerilla y caen por los disparos de los francotiradores que nos han asediado hace días. Corremos entre los cráteres, en lo que parece un campo lunar. Por suerte no ha caído artillería enemiga. Pisamos los cadáveres de los desdichados que cayeron en batallas anteriores. El olor a muerto y podrido golpea igual que el fuego enemigo. Empiezan a caer los primeros morteros, pero las ametralladoras son las más aterradoras.

​Sigo avanzando y, casi sin voz, grito que avancen. Sueno mi silbato y escucho menos de ellos; cada vez menos entre el ruido de la batalla, tal vez ya murieron.

Empiezo a ver a los chicos muertos entre los cadáveres de los que cayeron en los asaltos anteriores y veo a un par atrincherados en un hueco; uno trata de disparar y el de al lado llora agarrándose las rodillas. Me lanzo al hueco, saco al que dispara y lo empujo a la batalla. Al que llora no lo consuelo: lo agarro de los cinturones de su traje y lo levanto. Él me grita y me dice algo entre el moco, el barro y las lágrimas de su cara, pero no entiendo sus palabras entre el estruendo. Lo amenazo con mi arma y lo saco de ahí. La única forma de que alguien salga de aquí con vida es vencer a los enemigos de la otra trinchera.

​Por un momento observo a mi alrededor y todo es confuso. Veo gente corriendo, otros caen y muchos gritan. Las balas pasan de un lado a otro indiscriminadamente. Las explosiones de los morteros caen solo por caer, a ver si le dan a algún desgraciado, dejando sus restos esparcidos.

Retomo la noción y continúo, solo para más adelante ver al pobre chico que lloraba, enterrado en el lodo, muerto... Por lo menos ya no tendrá miedo, frío o hambre.

​Sigo y escucho que algunas ametralladoras se detienen y explosiones de granadas. Entre el humo, el polvo y el barro en mis ojos no veo bien, pero escucho los gritos de que en la otra trinchera comenzó la batalla cuerpo a cuerpo. Eso me motiva aún más. Corro más fuerte. Quiero ganar. Quiero que estos chicos dejen de morir en vano.

​Sigo corriendo, pero no hay tiempo de recuperar el aliento. Piso a uno de los chicos muerto encima del alambre de púas para saltar a la trinchera. Uso mi revólver Webley para abrirme paso y lo descargo sobre mi enemigo.

Los muchachos pelean con fiereza y el vigor de la juventud. Golpeo a un alemán en la cara con mi puño y levanto un rifle del suelo con la bayoneta puesta. Lo apuñalo en el estómago y sigo. No hay tiempo para la piedad.

Veo a mis chicos morir, gritar y gemir, pero continúo causando el mismo horror que ellos a nosotros. Ahora ya no es solo el barro en mis manos; es sangre de los hombres y muchachos enemigos que he matado. Ya me intentaron apuñalar, pero soy un veterano y no caeré en maniobras básicas.

​Seguimos en la lucha. Entre puñaladas, disparos y golpes me abría paso. Tropecé y encontré una ametralladora MG08, aún con su artillero muerto encima, pero armada con la tira de balas completa en su caja. Lo arrojé hacia el costado como pude, reuniendo las fuerzas que me quedaban por el agotamiento. Tomé la ametralladora, la apunté hacia la trinchera, hacia la zona por la que venían más enemigos y... el horror máximo de la guerra.

​Solo disparé y disparé, como si las balas fueran infinitas. Veía hombres caer de a montones en el cuello de botella de la trinchera, las balas los atrevezaban de a dos o tres por cada una. Sentí un dolor agudo en el hombro y en la pierna, pero la adrenalina ayudó a que no lo sintiera del todo. La ametralladora se recalentó en la punta, rompiéndose por la fricción y el vapor con el humo tapaban mi vision. Escuché el ¡clack! del final de la tira de balas que por suerte no se atasco. Me quedé sin ellas, pero ya no era un problema. Estaban todos muertos. Los otros detrás de mí, que aun seguian luchando, se rindieron al ver a sus compañeros masacrados.

​Mis muchachos, o los que quedaron, vivirán un día más. Y yo seguro volveré a casa por la herida en mi hombro y mi pierna. Además, creo que me daran una medalla y la llevaré con orgullo, no por mí; no soy un héroe. Sino por mis hijos, que ya deben estar muertos, pero también por los hijos que aquí perdí.

​Fin.

​Parte II: El Capitán Erich

​Soy el capitán Erich. Mi batallón, el 16.º Regimiento de Infantería Bávaro Germano, ha resistido por un par de semanas en este sector gracias a nuestra artillería pesada en la retaguardia. Anoche, a las 1:00 a. m., fue la última descarga, ya que se ordenó a la artillería moverse a otro sector prioritario. Mis hombres, a pesar de ser veteranos, están sufriendo la factura del cansancio, y yo también. No hemos tenido relevos desde hace cuatro días, después de la última incursión enemiga.

​—¡Puuggghhhhhhh...!—Le di a otro.

—Anótalo en la lista. Deben ser quince.

​Me sorprende que aún lleven la cuenta.

​Pedí gas mostaza para poder soportar unos días más hasta que puedan enviarnos refuerzos, pero solo llegó un mensajero diciéndonos que el convoy que venía con gas, municiones y suministros cayó en una emboscada.

Tenemos poca munición y comida, y por suerte, las tropas enemigas no nos han disparado artillería esta última semana. Ordené a mis hombres buscar todas las municiones en el suelo y limpiar del barro todo lo que puedan. Un par de mis hombres saltaron a la tierra de nadie a buscar armas cargadas en la noche, apenas terminó el ataque de artillería, aprovechando el aturdimiento de los ingleses.

​solo nos quedan un par de cajas municiones para las ametralladoras, así que ordené cargar bayonetas.

Muchos de mis hombres tienen los pies heridos por el agua y el barro constantes. Algunos que se sacaron las botas ya no se las han podido colocar otra vez. El dolor debe ser terrible. Aunque algunos salgan de aquí de igual forma, perderán sus pies.

​Y esta insoportable lluvia que no ha dejado de caer. No tenemos pronóstico del clima porque estamos incomunicados, pero me gustaría que se detuviera por un tiempo. Nuestros trajes no ayudan y cada vez pesan mas por el agua, mis hombres arman pequeñas carpas improvisadas para dormir o comer y algunas fogatas pequeñas para calentarse por el frio.de tanto estar mojados y puedo ver el vapor salir de sus ropas.

Aparte de eso, muchos cavaron pequeñas cuevas que ahora son comunes, pero con el riesgo de que, si cae artillería, queden atrapados.

Ordené racionar la comida ya dos veces. Eso ha bajado la moral, sumado a la lluvia interminable y al asqueroso barro, el olor a la gangrena de mis hombres, el estiércol, y a eso se suma el hedor constante de los cadáveres en la tierra de nadie.

Hemos acabamos con varios asaltos y hemos sobrevivido en casi un mes, lo que nos ha llevado más tiempo a soportar ese olor de los cuerpos enemigos. Pero ahora creo que nosotros nos convertiremos en parte de eso.

​Mis soldados están listos y sabemos que estamos perdidos, pero no podemos retroceder. No hay a dónde ir y tenemos que mantener la línea. Esa fue nuestra última orden y la cumpliré. No porque quiera hacerlo, sino porque no hay nada más que pueda hacer.

​ Puuggghhhhhhh..., Puuggghhhhhhh..., Puuggghhhhhhh... !Cayó uno más que corría! Fue directo en la sien. (Solo lo tacha en su libreta).

​Mis francotiradores con sus Gewehr 98 largo han hecho un excelente trabajo agotando a los Ingleses, pero ellos también lo están. Muchos de mis hombres se quedan dormidos a pesar de las amonestaciones y castigos.

Di la orden de cargar bayonetas cuando volvieron los soldados de la tierra de nadie. No pudieron encontrar muchas municiones, pero sí chocolates, algunas latas de comida y cigarrillos. Por lo menos eso los distraerá un poco.

Sé que no volveré a casa. Y mis hombres tampoco. Ya no recuerdo por qué terminé en esta guerra. Pero sé que ha sido una locura y un absurdo derramamiento de sangre de nuestra gente. Tanta muerte solo por un archiduque... y es ironico que el ejercito que el tenia que inspeccionar, ahora terminen igual que el.

​Sé que los jóvenes inexpertos ingleses tienen miedo y están mal entrenados, pero estan frescos y son considerablemente más que nosotros.

Puuggghhhhhhh..., Puuggghhhhhhh..., ¡Otro!

Ya ​casi son las 3 de la tarde y está despejando. Es un alivio a nuestros huesos, pero sé que los ingleses ya lo sabían, porque ellos sí tienen meteorología. De seguro atacarán. Ordené a mi hombres tomar posiciones. Que disparen los morteros cuando estén a medio camino y granadas cuando estén mas cerca, acompañados de los rifles. Y después, la locura de las bayonetas. Las ametralladoras que solo disparen a los grupos para aprovechar las balas... Les dije que coman las últimas raciones para tener fuerzas.

​Querida: Fue un gusto vivir esta vida a tu lado. No volveré a verte, pero espero que seas feliz.

​Ya casi son las 2:45 de la tarde y no se ve movimiento al frente, pero sé que aprovecharán el sol. Puede ser en dos o tres horas más, pero lo harán. Veo a algunos de mis hombres dormirse o cabecear acostados en la trinchera. El sargento los va a despertar, pero le hago un gesto para que los deje. Cuando empiecen los disparos, despertarán. Ya no miro los planos. No veo planificación más que lo que ya ordené. Solo espero que tengamos fuerzas para hacer que esta última batalla valga la pena, aunque sea en números. Observo a algunos vomitar. No es el miedo, sino el agotamiento, o ambos... Por lo menos, con nuestra muerte vendrá el descanso.

​Ya son las 3 y escucho los silbatos sonar con fuerza. Los gritos de los jóvenes valientes y tontos que vienen contra nosotros. Los que dormían despertaron por el estruendo. Llegó la hora. Es increíble, pero estos desgraciados casi todos están fumando antes de que lleguen los ingleses y Sonrío un instante.

​Los francotiradores empezaron a contar bajas rápidamente y los morteros comenzaron a hacer su trabajo. Escucho las explosiones, seguido de sus gritos, tanto de ordenes, carga y agonia, pero no se detienen. Nunca lo hacen. Mis muchachos ya están disparando sus rifles, señal de que están más cerca. Poco a poco hay menos silbatos sonando en el bando enemigo; seguramente están muertos, pero los suboficiales en retaguardia hacen su trabajo. Escucho las ametralladoras disparar y, entre el humo y el polvo, veo caer por docenas a los ingleses. Pobres chicos. Tanta sangre joven derramada por la inutilidad de la guerra.

​Varios de mis hombres están sin munición y dejaron de disparar y algunos arrojsron las granadas que quedaban. Afirmaron sus espaldas contra la trinchera y se aferran a sus rifles con las bayonetas en alto. Se escucha el estruendo de las granadas. Ya están sobre nosotros. Le dispararon a nuestro artillero y la línea se rompió.

​Lo que veo es desgarrador. Muchachos de entre no más de 15 o 16 años, y quizás 19 o 20, saltando por sobre los alambres de puas, pisando a sus caidos para atacarnos, muriendo atravesados por nuestras bayonetas, y aun asi luchando con fuerza y conviccion. Disparo mi fusil Mauser, aunque por mi rango no debería hacerlo, pero por la situacion ya no importa. Me quedo sin balas y disparo mi Luger p08 de mano. Agarro mi cuchillo y me preparo. Ya están llegando a mi sector y de pronto veo el horror.

​Un hombre con traje de sargento Inglés capturó una ametralladora MG08. Y mis hombres, armados con unas pocas balas y bayonetas de ese lado, fueron acribillados, no con más piedad de la que hemos tenido nosotros en estas semanas contra ellos. Mis hombres caen como soldaditos de plomo en fila deshaciendose en cada disparo. Veo el vapor y humo salir de la ametralladora, y Entre el estruendo y los gritos, doy la orden de rendición.

Ya no hay por qué más luchar. Grito varias veces y poco a poco se detienen mientras algunos aún luchan y mueren, hasta que queda el silencio, solo interrumpido por los gritos, gemidos y llantos de los heridos... y ese sargento aún apuntando sin balas a mis hombres.

​Sé que lo que viene será un juicio o el fusilamiento. Solo hice lo que pude y lo di todo. Pero al menos ahora, aunque sea en cautiverio, mis hombres y yo podemos descansar.

​Fin.

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