
The Astronaut Playlist
Simply be amazed.
Recommended for those aged between 15 - 65.
Warning: Careful , it could be musically life changing.

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Recommended for those aged between 15 - 65.
Warning: Careful , it could be musically life changing.
La banda americana Jane’s Addiction llegó a 1990 en un punto de combustión perfecto: con el prestigio del underground, una energía difícil de domesticar y una tensión interna que amenazaba con hacerlo saltar todo por los aires. No eran solo una banda de Los Ángeles, ni una rareza alternativa esperando su momento. Eran una anomalía con carisma: demasiado viscerales para el rock comercial, demasiado ambiciosos para quedarse en los márgenes y demasiado libres para sonar como nadie más. El álbum "Ritual de lo Habitual" apareció justo ahí, cuando el rock empezaba a cambiar de piel y la década todavía no sabía qué forma iba a adoptar. Por eso, más que escucharlo como un simple álbum, merece la pena entenderlo como una sacudida: el sonido de una banda al borde del colapso que, antes de romperse, dejó una de las obras más intensas, extrañas y magnéticas de su tiempo.
Antes de entrar en el disco"Tonight’s the Night", conviene dejar una idea sobre la mesa: Neil Young no llegó a este disco buscando hacer una obra oscura, ni un manifiesto contra el éxito, ni una pieza de culto para futuros coleccionistas. Llegó exhausto, golpeado por la muerte de dos personas muy cercanas y bastante lejos del lugar cómodo al que el álbum "Harvest" lo había llevado apenas unos años antes. Por eso este álbum no se escucha como una colección de canciones perfectamente ordenadas, sino como una noche larga en la que una banda intenta mantenerse en pie tocando para sus amigos ausentes. Ahí empieza su rareza, quizás también su grandeza.
Pocos discos han conseguido capturar tan bien esa mezcla entre inseguridad, humor, frustración y entusiasmo que acompaña a ciertos momentos de la juventud como "Weezer". Publicado en 1994, el debut de la banda WEEZER convirtió las obsesiones nerd, las guitarras distorsionadas y las melodías irresistibles en algo profundamente generacional, abriendo un camino distinto dentro del rock alternativo de los noventa. Décadas después, sigue siendo un álbum capaz de conectar tanto con quien lo escucha por primera vez como con quienes vuelven a él buscando reencontrarse con una parte concreta de su vida.
Antes de entrar de lleno en el disco, conviene dejar a un lado por un momento la camiseta, el logo, el “Hey, ho, let’s go” convertido en consigna universal y toda la mitología que ha terminado rodeando a los Ramones. Porque "Ramones", el debut de 1976, no fue concebido como una pieza de museo ni como el acta fundacional de nada. Fue, más bien, el sonido de cuatro tíos raros del barrio de Queens (Nueva York) intentando comprimir en menos de media hora todo lo que les obsesionaba: el rock and roll primitivo, el pop adolescente, las películas de terror baratas, la frustración juvenil y esa energía nerviosa de quien no encuentra sitio en ninguna parte. Escucharlo hoy exige volver a ese punto de partida, antes de la leyenda, cuando el punk todavía no tenía nombre definitivo y una canción de dos minutos podía parecer una revolución.