El mapa del agua en Asturias: el proyecto de Salas frente al consumo de la industria pesada
Yo flipo mucho con este tipo de artículos. Este se centra en el agua, pero hay otras cosas mas importantes que no menciona. Llevo unos días investigando lo de Digital Valley y justo sale este. Y cuanto más leo, más creo que hay una parte importante de esta historia que casi nadie está explicando, y menos este artículo.
Cuando lees los periódicos parece que una gran tecnológica ha decidido venir a Asturias para construir un centro de datos de 1.226 millones de euros. Eso fue lo que yo entendí al principio. Pero luego empecé a investigar quién es realmente Digital Valley por que todo esto me sonaba raro.
Y aquí vino la primera sorpresa.
No es Microsoft, Amazon, Google o Meta. El proyecto lo impulsa una empresa llamada Sales For You Consulting (S4U). Mirando el Registro Mercantil vi que las sociedades que han creado para proyectos similares tienen 3.000 euros de capital. Y ojo, eso no significa que haya nada ilegal; las promotoras inmobiliarias hacen esto continuamente. Lo que me hizo levantar la ceja fue otra cosa.
Si S4U no es una gran tecnológica ni una empresa con miles de millones para invertir, ¿quién pone realmente los 1.226 millones? ¿Y no debería el periódico preguntar eso?
He buscado bastante y no he encontrado qué fondo lo financia, qué banco está detrás, qué operador explotará el centro o qué gran tecnológica se instalará allí. Igual ya existe y simplemente no se ha anunciado. Pero entonces no entiendo por qué los titulares hablan de una inversión cerrada como si todo eso ya estuviera resuelto.
Lo que realmente me hizo cambiar de perspectiva fue investigar el proyecto que Digital Valley anunció en Madrid. Y leí que la promotora se dedica a urbanizar y preparar el suelo para ponerlo después a disposición de futuros desarrolladores.
Y ahí me surgió la duda. ¿No está vendiendo un centro de datos? ¿Y si lo que está creando es un proyecto listo para que otro lo construya o lo explote? Osea, que el proyecto no tiene nada de “campus digital” de momento.
Porque eso es exactamente lo que hace una promotora inmobiliaria: crear valor preparando el suelo. En este caso ese "producto" no sería solo un terreno. Sería un emplazamiento con suelo urbanizado, permisos, fibra, una subestación eléctrica, acceso a 120 MW (que es una burrada) y un PIER que reduce tiempos y riesgos. Todo eso vale muchísimo dinero incluso antes de que exista un solo servidor. Menudo negocio para estas promotoras.
Hay otra cosa que me chirría. Todos los artículos hablan de una inversión privada y misteriosa de 1.226 millones, como si Asturias no hubiera ya puesto algo. Pero el Principado lleva tiempo desarrollando el polígono de Nonaya con dinero público, Sekuens y otras administraciones llevan años trabajando en el proyecto y ahora se solicita un PIER que facilita su desarrollo. Todo eso también tiene un valor económico.
No estoy diciendo que esté mal. Si Asturias apuesta por atraer inversiones, es lógico que participe. Lo que me pregunto es otra cosa: ¿qué recibe exactamente Asturias a cambio? ¿Cuánto dinero público acabará destinándose? ¿Qué incentivos recibirá el proyecto? ¿Qué compromisos adquiere el promotor? ¿Y qué mecanismos existen para que una parte del valor creado revierta realmente en Asturias?
También me preocupa la electricidad. El debate se ha centrado casi exclusivamente en el agua, pero creo que el tema realmente estratégico son los 120 MW que necesita el proyecto. Y eso es el producto que en realidad atraerá a un comprador. Lo difícil hoy no es levantar el edificio, ni de momento encontrar agua; es encontrar un sitio donde exista esa capacidad eléctrica. Y es un problema que ha limitado estos centros de datos en Europa. Y si para alimentar una instalación así hay que reforzar la red o construir nuevas infraestructuras, la pregunta es muy sencilla: ¿quién paga esas inversiones? En Estados Unidos ese debate lleva años abierto y, en algunos estados, parte de esos costes han acabado repercutiendo sobre los consumidores en forma de facturas eléctricas desorbitantes, mientras otros ya están obligando a que los asuman las propias empresas. ¿Aquí cómo va a funcionar?
Y con el empleo pasa algo parecido. Los titulares hablan de más de mil puestos de trabajo, pero luego nos dicen que en realidad serán unos 120 empleos directos permanentes. No digo que sea poco. Solo digo que no es lo mismo ni de lejos.
Mi impresión es que la pregunta importante ya no es solo si queremos o no un centro de datos.
La pregunta es otra:
¿Está Asturias ayudando a crear un proyecto de enorme valor para que luego lo explote, se beneficie o lo compre otra empresa sin hacer preguntas serias?
Y si ése es realmente el modelo de negocio, que cuenten claramente de que va esto. Y también expliquen qué gana Asturias, qué riesgos (y costes) asume y quién pagará la factura si las cosas no salen como está previsto.
Y si al final nos abren un centro de datos…Hoy en día tenemos muchos en Estados Unidos. Ya sabemos quién se beneficia realmente de estos centros de datos: las grandes tecnológicas, que consiguen la infraestructura que necesitan para la IA; los promotores, que aumentan enormemente el valor del suelo al obtener permisos, electricidad y licencias; los fondos de inversión, porque los centros de datos se han convertido en uno de los activos inmobiliarios más rentables del momento; las compañías eléctricas y las constructoras que participan en el desarrollo.
Mientras tanto, las comunidades donde se instalan suelen poner una parte importante de los recursos: suelo, agua potable o limpia, electricidad, planificación, infraestructuras, tiempo administrativo y, en muchos casos, incentivos y dinero públicos. A cambio reciben algo de actividad económica, algunos impuestos y muy poco empleo permanente. Precisamente por eso, en varios estados de EEUU ya se está discutiendo si las comunidades que hacen posible estos proyectos deberían recibir una parte mayor del valor que generan y no limitarse a asumir parte de los costes.
Es hora de que nos pongamos las pilas y demandemos mas transparencia.
Asturias se consolidar� como refugio clim�tico en las pr�ximas d�cadas
Lo que me llama la atención aquí es quién ha hecho el estudio. No viene de un organismo científico ni de un grupo de climatólogos, sino de Accumin Intelligence, que forma parte de Accumin, la antigua Tinsa. Y no estamos hablando de una empresa neutral dedicada a estudiar el clima, sino de uno de los grandes grupos internacionales de valoración, consultoría, software y análisis de datos inmobiliarios.
Detrás de Accumin está Cinven, una firma internacional de capital riesgo que compró Tinsa en 2016 y desde entonces la ha convertido, mediante adquisiciones y expansión, en un grupo presente en numerosos países de Europa, Latinoamérica y África. La propia Cinven explica que Accumin interviene en valoraciones, asesoramiento, gestión del riesgo, software e inteligencia inmobiliaria, y que sus datos sirven de apoyo en operaciones de compraventa y decisiones sobre activos. Accumin Intelligence, en concreto, reúne empresas de análisis de datos, geolocalización y tecnología inmobiliaria como Urban Data Analytics. Es decir, su trabajo consiste precisamente en detectar riesgos, tendencias y oportunidades que puedan servir a bancos, promotoras, fondos e inversores. Esto debería aparecer desde el principio, digo yo, porque cambia bastante la forma de leer el artículo.
No digo que el dato sobre las noches tropicales sea falso. De momento no lo es. Lo cuestionable es el salto que se da a continuación: de un indicador concreto se pasa a presentar Asturias como “refugio climático”. Y esa expresión tiene un enorme valor comercial. Sugiere que Asturias será uno de los pocos lugares seguros y habitables en el futuro y, claro, que conviene comprar, invertir o posicionarse ahora, antes de que aumente la demanda y se revaloricen los activos.
Además, sorpresa, escogen precisamente el indicador que deja mejor a Asturias: el calor nocturno. Pero una región no se convierte en refugio climático porque tenga menos noches tropicales. Asturias también se enfrenta a lluvias más intensas, inundaciones, desprendimientos, erosión del litoral, y un montón de incendios durante periodos secos. Esto está más que estudiado. Pero, claro, esto no se menciona.
Un fondo de inversión detrás de un edificio de vivienda pública en pleno centro de Oviedo
Es difícil imaginar un ejemplo más claro de cómo las administraciones no solo abandonan su responsabilidad ante la crisis de la vivienda, sino que además permiten que los intereses de los grandes fondos y buitres inmobiliarios marquen el rumbo. Un edificio público en pleno centro de Oviedo, que durante años sirvió para ofrecer alquileres asequibles, puede acabar subastado y en manos de un fondo de inversión interesado, posiblemente, en convertirlo en alojamiento turístico, alquileres temporales para nómadas digitales, o universitarios/MIR. Es decir: patrimonio de todos, construido y mantenido con dinero público, entregado al mejor postor para alimentar todavía más la especulación.
Mientras los alquileres se disparan, los jóvenes no pueden independizarse, las familias destinan una parte insoportable de sus ingresos a tener un techo y cada vez más ovetenses son expulsados del centro, las administraciones siguen actuando como si la vivienda fuera una mercancía cualquiera y, peor aún, como si su papel fuera facilitar el negocio de quienes especulan con ella. No lo es. Es una necesidad básica y un derecho.
Lo verdaderamente escandaloso es que no falten edificios ni recursos: lo que falta es voluntad política para plantar cara a esos intereses. Y luego nos vienen con la cantinela de que hay que construir más. Y construirán, si. Pero me imagino que tal y como están planteadas las cosas ya sabemos que construirán para los que puedan pagar más, y compraran los que lo están comprando todo.