Renacer de los escombros Otra Gaza es posible

Renacer de los escombros Otra Gaza es posible

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Renacer de los escombros

Otra Gaza es posible

Por Sergio Ferrari 

Fuentes: Rebelión

La reconstrucción de la Franja de Gaza es un proyecto realizable, pero implicará un esfuerzo material, social y sanador de dimensiones colosales.

Particularmente desafiante en el contexto de un drama de sociedad debido a que los ataques militares de Israel no han cesado aun después del frágil alto el fuego acordado en octubre pasado.

Más de 73.000 personas palestinas han muerto, alrededor de 173.000 resultaron heridas y 1,9 millones fueron desplazadas por la fuerza a partir de octubre de 2023.

Según un reciente informe de Naciones Unidas publicado el 10 de agosto, solo en el mes de julio de este año las fuerzas israelíes han matado a unos 160 palestinos en Gaza, llevando el número de muertos a más de 1.200 en el enclave devastado desde el llamado alto el fuego. Los expertos onusianos afirman que “incluye a mujeres, niños, personas mayores y otros que se habían refugiado en tiendas de campaña y áreas a las que habían sido dirigidos para su propia seguridad. La mayoría de los asesinatos ocurrieron en zonas de desplazamiento densamente pobladas como Al-Mawasi, lejos de la llamada línea amarilla. Ningún lugar en Gaza es seguro”.

Sin embargo, queda por delante la reconstrucción material y la recuperación psicológica y anímica de la sociedad gazatí, explica en entrevista exclusiva Ursula Hauser, psicóloga suiza graduada por la Universidad de Zúrich, Suiza, y doctorada en Etnopsicoanálisis por la Universidad de Klagenfurt, Austria. Aguda conocedora de Palestina y de los campos de personas palestinas refugiadas en Líbano, durante los últimos 25 años Hauser ha colaborado profesionalmente con colegas psicoanalistas y psicodramatistas en esos países, así como en otras regiones del mundo con realidades conflictivas, como Centroamérica.

Desde las ruinas

La guerra arrasó escuelas, universidades, bibliotecas y archivos esenciales para preservar la memoria palestina. También quedaron convertidas en ruinas sus mezquitas, iglesias, instituciones culturales, hospitales y otros espacios comunitarios, todo lo cual le daba cohesión a este pueblo.

Su reconstrucción exigirá una inversión descomunal, lo que prueba el profundo nivel de la destrucción que sufrió la Franja de Gaza, un territorio de aproximadamente 365 kilómetros cuadrados y con una distancia de 41 kilómetros de Norte a Sur y de unos 6 a 12 kilómetros de Este a Oeste. Comparativamente, equivalente a la mitad de la superficie de Madrid, un 20% mayor que la de Buenos Aires y una cuarta parte de la de Ciudad de México o de la de San Pablo. Con una pérdida de tres cuartas partes de sus edificios y residencias, tan solo la remoción de 60 millones de toneladas de escombros del territorio gazatí demandará trabajos intensivos durante más de siete años. A esto debe sumársele el tiempo adicional para el desminado, lo que habla de la tarea gigantesca que se vislumbra (https://news.un.org/fr/story/2026/05/1158839).

Según el Informe Reconstruyendo Gaza (Building Gaza Anew), publicado por la organización solidaria no gubernamental Oxfam Intermón juntamente con el Instituto Palestino de Investigación en Políticas Económicas (MAS, en inglés) y el Centro Palestino de Comercio (PalTrade, en inglés), el costo de la reconstrucción requerirá un mínimo de 71.400 millones de dólares durante la próxima década. Unas siete veces más de lo que hubiera costado reconstruir Gaza tras las principales ofensivas militares israelíes de los últimos 20 años y antes de esta última.

La historia reciente del territorio gazatí, subraya el Informe, está marcada por el mismo patrón histórico que ha tenido que sufrir el pueblo palestino durante décadas: destrucción, reconstrucción parcial y nueva destrucción. “Parcial”, o incompleta, debido a los bloqueos, las restricciones de acceso, las financiaciones insuficientes o, bien, el reinicio de nuevos conflictos. “Antes de que muchas familias pudieran recuperar una vida normal”, señala el Informe, “una nueva ofensiva volvía a destruir viviendas, hospitales, escuelas e infraestructuras”. (https://mas.ps/en/publications/14333.html).

Retroceso inimaginable

Varios estudios de Naciones Unidas coindicen en que el desarrollo de este territorio ha retrocedido el equivalente de 77 años. En otras palabras, una sociedad prácticamente paralizada en su actividad productiva. Y lamentablemente, con una respuesta de la comunidad internacional más bien tibia, por no decir mezquina. Ejemplo de ello es el hecho de que, a pesar de haber comprometido a mediados de julio 1.000 millones de euros (1.160 millones de dólares) para la reconstrucción, la Unión Europea aún no ha definido ni el monto ni la fecha de la primera cuota. (https://www.noovo.info/nouvelles/international/conflit-moyen-orient/article/lunion-europeenne-se-mobilise-pour-la-reconstruction-de-gaza/).

El Instituto Palestino de Investigación en Políticas Económicas sostiene que el “camino viable” para salir de dicha crisis consiste “no solo [en recrear] un territorio físico, sino también [en ayudar] a los palestinos a reconstruir su vida familiar, sus comunidades, sus instituciones, sus medios de subsistencia y su historia basándose en su derecho inalienable a la autodeterminación”. Por otra parte, y a la luz de todo lo que se ha experimentado y aprendido luego de muchos años de guerra, bloqueos y privaciones, no le queda ninguna duda de que “cualquier marco de recuperación creíble debe ser diseñado por los palestinos, basado en los derechos humanos, centrado en las reparaciones, transparente y enmarcado en un enfoque que vincule la recuperación de Gaza con la unidad del resto del territorio palestino ocupado, el cual incluye Cisjordania y Jerusalén Este”.

Más allá de lo material

Los daños económicos y materiales, recalca Reconstruyendo Gaz, solo representan un aspecto de la realidad ya que “la destrucción del tejido social, de las instituciones y de las comunidades no puede medirse únicamente en cifras y tardará generaciones en recuperarse”.

Un ejemplo elocuente de la crisis actual es la situación de la mujer. Aproximadamente 9 de cada 10 mujeres en una población de 2 millones de personas carecen de un trabajo rentable a pesar de que son cabeza de familia en muchísimos hogares y en incontables situaciones dedican entre 8 y 12 horas diarias a tareas no remuneradas de cuidados, como conseguir agua, cocinar con leña o atender a personas heridas, enfermas o con discapacidades.

Otro corolario de estos tres años de sufrimientos continuos es una cicatriz muy profunda en el ámbito de la salud. Más de 50 mil personas necesitarán rehabilitación a largo plazo y aproximadamente 1 de cada 4 lesionadas por el conflicto actual se verán afectadas irreversiblemente.

Desafío humano

La recuperación de Gaza no debe entenderse como un acto de caridad, sino como una cuestión de derechos y reparación, concluye enfáticamente Reconstruyendo Gaza. Tampoco consiste únicamente en levantar edificios, sino también en devolverles a millones de personas la posibilidad de vivir con dignidad, recuperar sus comunidades y construir un futuro que pueda consolidarse, no destruirse nuevamente antes de hacerse realidad.

Visión y conceptos que Ursula Hauser comparte sin vacilación. Reconocida por su familiaridad con la situación palestina, de 2002 a 2023 Hauser estuvo a cargo de la formación de un equipo de Gaza Community Mental Health Programm (GCMHP, en inglés) y Palestinian Medical Relief Society (PMRS, en inglés) auspiciado por la organización no gubernamental Medico International Schweiz (https://www.stiftungursulahauser.org/?lang=es).

Para Hauser, “ante tanto dolor, una curación total es muy difícil… y si, finalmente, se dieran las condiciones políticas pacificadoras, se debería iniciar la elaboración del trauma individual y colectivo para superarlo poco a poco y para prevenir e impedir la repetición de esa violencia y de una guerra sin fin en el Medio Oriente”. Siempre y cuando, por supuesto, afirma, se acepten las condiciones imprescindibles para cualquier reconstrucción de fondo: “la justicia y la paz y el fin definitivo de la ocupación del territorio palestino”.

Según Hauser, quien durante varios años fue co-responsable del proyecto de Psicodrama del Centro de Tratamiento y Rehabilitación para Víctimas de la Tortura (TRC, en inglés) en la ciudad de Ramallah, en el corazón mismo de Cisjordania, “debería establecerse primero un liderazgo político independiente en la Franja, y las autoridades de salud, además de dar respuesta a las exigencias sanitarias  básicas  esenciales y de rehabilitación física, deberían priorizar el trabajo de la salud mental de toda la población con terapias de grupo; por ejemplo, el psicodrama”.

Estas terapias, explica Hauser, incluyen psicodrama, sociodrama y teatro espontáneo para acompañar a individuos y grupos comunitarios para ayudarlos a expresarse y crecer juntos. Y además se conocen en Gaza porque desde años, y con el apoyo solidario externo, se han estado formando allí decenas de profesionales capacitados en el sector de la salud mental. “Muchos de estos colegas, mujeres y hombres palestinos”, acota, “siguen ahora mismo trabajando heroicamente entre las ruinas y en carpas de campaña con grupos de mujeres e infantes”.

A largo plazo

Al analizar el impacto de un drama que incluye más de 73 mil personas asesinadas desde octubre del 2023 (una tercera parte, niñas y niños), la pregunta esencial es: ¿Cuánto tiempo necesitará Palestina para digerir tanto dolor? Según Hauser, cuatro a cinco generaciones, como mínimo. Y fundamenta su respuesta con una referencia al estrago causado por crisis más o menos similares en América Latina, donde “se siguen investigando las huellas de dictaduras latinoamericanas en la tercera generación. Entre otros sitios, en Uruguay, Argentina, Chile, El Salvador y Guatemala”. En estos y otros muchos lugares, remarca, “constatamos que los traumas perduran y se trasmiten en más de tres generaciones, causando trastornos psicosomáticos y graves enfermedades, como depresión y tendencia a suicidios”.

Las consecuencias de todo esto, según la reconocida psico terapista suiza, van más allá, porque “si los traumas no están elaborados, la población entera estará limitada en su energía vital y perdurará encerrada en el pasado traumático, incluyendo los sentimientos de odio, enojo e impulsos de venganza”. Por esta razón, concluye, solamente con una elaboración colectiva del duelo por las pérdidas de los seres queridos –además de la pérdida de todas sus pertenencias, como casas, árboles de olivos, recuerdos, fotos, juguetes, entre muchísimas otras– se podrá superar, poco a poco. Un paso imprescindible en el arduo proceso de superación del histórico sufrimiento y la recuperación de la alegría y la confianza en el futuro de su tierra.

En dicho proceso, agrega Hauser, “las escuelas tendrán una gran importancia para transmitir los conocimientos históricos y también la tradición y la cultura palestinas, tan ricas en música, canciones, danzas. Y reparar la humillación que sufrió el pueblo palestino por la ocupación racista y clasista desde la Nakba [la expulsión de la población palestina de su propia tierra a partir de la creación del Estado de Israel] en 1948 y en adelante”.

El concepto y la práctica de salud mental, explica Hauser, cuya contribución en este terreno ha sido galardonada en numerosas ocasiones, incluyen el sentido de pertenencia, dignidad y orgullo del ser palestino y la apropiación de una historia de lucha y resistencia. En otras apalabras: se trata de recuperar la identidad, que implica memoria colectiva. De no olvidar para poder recuperar la integridad psicosocial y mental y planificar el futuro de Gaza en tanto personas en su integridad humana, es decir, como sujetos activos.

Resiliencia y resistencia

Esta reconstrucción, según Hauser, presupone un desafío inmenso. No solo en cuanto a conseguir los colosales recursos financieros que hagan falta. Además, y fundamentalmente, poner a prueba y al máximo “la capacidad de resiliencia y resistencia socio-cultural del pueblo y la Nación palestina”. Como condición para ello: “justicia y paz para impulsar esa gigantesca tarea de la salud mental, permitiendo superar el odio y el enojo justificado”.

Su conclusión no tarda en llegar, y es contundente, principalmente en lo que hace a la realidad bélica y de posguerra: “La impunidad -así como la ocupación territorial de Palestina- inhiben cualquier terapia y la recuperación de la identidad … Se trata de una tierra que debe ser libre, con derechos humanos plenamente garantizados y crímenes de guerra debidamente juzgados y sancionados. Se debe restituir la dignidad de un pueblo, de una Nación. Una paz real que garantice que Israel y Palestina puedan vivir como vecinos. Por eso, hablar de reconstrucción de Gaza exige una clara voluntad y responsabilidad políticas previas. Con justicia, libertad, respeto y aceptación del ‘otro’”.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

u/Head_Interview8372 — 18 hours ago

"¡Hasta dejarlos hechos polvo!": Trump amenaza atacar a Omán si interfiere en la situación en torno al estrecho de Ormuz

Mundo Sputnik

"¡Hasta dejarlos hechos polvo!": Trump amenaza atacar a Omán si interfiere en la situación en torno al estrecho de Ormuz

EEUU atacará a Omán si "se interpone en su camino", indicó el presidente norteamericano, Donald Trump, al comentar las conversaciones entre Mascate y Teherán sobre el control del estrecho de Ormuz. Además, reconoció que Washington mantiene un canal de comunicación con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI).

El corresponsal extranjero jefe de Fox News, Trey Yingst, informó de que había hablado por teléfono con el presidente estadounidense y le había preguntado por las negociaciones entre Irán y Omán sobre el estrecho de Ormuz.

"¡Si Omán se interpone en nuestro camino, les vamos a bombardear hasta dejarlos hechos polvo!", citó el periodista a Donald Trump.

Sin embargo, el mandatario estadounidense no especificó en qué circunstancias concretas estaría dispuesto Washington a lanzar ataques. En esa misma conversación, Trump afirmó que Irán debe "izar la bandera blanca de la rendición".

Anteriormente, se informó de que Irán y Omán están celebrando consultas sobre el control conjunto del estrecho de Ormuz. El 9 de agosto, el canciller iraní, Abás Aragchí, aclaró que "las conversaciones con Omán no significan que el estrecho de Ormuz vaya a ser reabierto".

El estrecho de Ormuz se considera una de las rutas comerciales marítimas más importantes del mundo y una ruta clave para el transporte de petróleo. Aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas lo atraviesa.

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Conoce los datos clave sobre el estrecho de Ormuz

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5 de marzo, 11:46 GMT

El 18 de junio, Teherán y Washington firmaron el memorando de entendimiento que preveía el fin del conflicto iniciado el 28 de febrero. Sin embargo, desde el 8 de julio, las Fuerzas Armadas estadounidenses han llevado a cabo varias series de ataques contra Irán en respuesta a las presuntas acciones del Estado persa contra buques mercantes que atravesaban el estrecho de Ormuz.

Irán, por su parte, respondió con ataques contra bases estadounidenses ubicadas en Oriente Medio. Asimismo, Teherán acusó a Washington de incumplir el memorando, cuyos términos implicaban el cese de las hostilidades.

A su vez, el presidente de EEUU, Donald Trump, declaró que el alto el fuego entre las dos partes ya no está en vigor. Últimamente, Washington se abstiene de golpear objetivos en suelo iraní para dar una oportunidad a las negociaciones.

reddit.com
u/Head_Interview8372 — 2 days ago

Netanyahu busca consolidarse como gendarme regional", tras rechazar acuerdo con Hamás

Mundo Sputnik

Cara o Ceca

"Netanyahu busca consolidarse como gendarme regional", tras rechazar acuerdo con Hamás

El primer ministro israelí rechazó el acuerdo de desarme de Hamás impulsado por Donald Trump ante el Consejo de Paz. El mandatario aseveró que "rechaza el documento de 15 puntos" y que "las Fuerzas de Defensa no realizarán ninguna retirada hasta el desarme de Hamás".

"Veo dos estrategias en el marco del conflicto. Los desacuerdos entre Trump y Netanyahu son más estratégicos que tácticos. Trump quiere darle un cierre al conflicto, en la antesala de las elecciones locales, mientras que Netanyahu busca aumentar la conflictividad en la región y la continuidad de la guerra para consolidarse como gendarme regional", sostuvo en Cara o Ceca Sebastián Schulz, analista internacional y profesor de la Universidad Nacional de La Plata en Argentina.

"Estos puntos son irrealizables porque implican la retirada de Israel y una desmilitarización incondicional de Hamás. Al mismo tiempo, otros actores internacionales sostienen que la paz se alcanzará cuando se cree el Estado palestino", añadió.

"En el mediano plazo van a persistir los conflictos y eso dará lugar a que los actores de peso regional se alejen de EEUU para intentar resolverlos priorizando sus intereses", observó.

reddit.com
u/Head_Interview8372 — 7 days ago

El retiro oficial de Venezuela de la CPI: ¿así de fácil creen engañar al mundo?Venezuela

El retiro oficial de Venezuela de la CPI: ¿así de fácil creen engañar al mundo?Venezuela

Fuentes: Rebelión

El pasado 24 de julio Venezuela anunció su intención de retirarse de la Corte Penal Internacional (CPI): véase al respecto esta nota de la agencia alemana de noticias DW.

En las líneas que siguen presentaremos las justificaciones oficiales dadas por Venezuela y las intentaremos poner en perspectiva al darse este anuncio hacia finales de un mes particularmente duro para la CPI, como lo fue el mes de julio del 2026: con una nueva arremetida anunciada el 13 de julio por parte del principal enemigo que tiene la justicia penal internacional desde sus primeros inicios en el 2002, Estados Unidos y con la denuncia oficializada por Chad del Estatuto de Roma el pasado 31 de julio (véase nota oficial). En nuestras reflexiones referiremos también a las presiones de todo tipo ejercidas por Estados Unidos en América Latina a partir del 2002 en aras de torpedear los esfuerzos de la comunidad internacional tendientes a dotarla de una justicia penal internacional: este pequeño recorrido histórico permitirá entender mejor que, a penas 10 días después de que Estados Unidos anunciara una campaña contra la CPI en este mes de julio del 2026, Venezuela procediera al anuncio objeto de estas reflexiones.

Usualmente, cada 17 de julio se celebra en todo el mundo el día internacional de la justicia penal internacional, al conmemorarse la adopción en julio de 1998 del instrumento internacional que crea la CPI. En el caso específico de Costa Rica, no se registró mayor manifestación oficial en este mes de julio del 2026: lo único que se registró en el sitio oficial de su aparato diplomático el 17 de julio del 2026 (véase comunicado oficial) fue la máxima condecoración otorgada a … la embajadora de Israel en Costa Rica, al parecer en el marco de una ceremonia muy privada (Nota 1).

La justificación oficial de Venezuela

En el «tweet» del pasado 24 de julio difundido por el actual jefe del aparato diplomático venezolano, se pueden leer las únicas razones oficiales que invoca Venezuela para tomar su decisión, refiriéndose a un supuesto «sesgo geográfico» en la labor actual de la CPI «en detrimento del Sur Global» (sic.).

Al omitir convenientemente referirse a las recientes órdenes de captura emitidas contra altas autoridades en Rusia (2023) y en Israel (2024), la justificación resulta de pronto bastante débil y hasta… algo risible: ¿un «sesgo geográfico» cuando la CPI ha emprendido acciones contra los dirigentes del principal socio de Estados Unidos en Oriente Medio, apoyados de manera incondicional por las diversas administraciones norteamericanas? Vaya vaya… ¡que «argumento» más innovador!

Con relación a una labor de la CPI que iría supuestamente «en detrimento del Sur Global» en este año 2026, omitiremos precisar las longitudes y las latitudes del extenso territorio ruso con relación a uno de los dos polos del planeta Tierra, de manera a no causar mayor sonrojo al ya causado.

Lo que podríamos calificar (con el sesgo nuestro de profesor universitario, acostumbrado a evaluar a sus estudiantes, sus evasivas y omisiones) como una «justificación que padece de una pobreza extrema» en este 2026, resulta bastante notoria. Y más llamativo resulta el hecho que no haya sido mayormente detectada por analistas y comentaristas, así como por columnistas y «expertos«, usualmente siempre muy pendientes de todo lo que ocurre en Venezuela.

Más aún tratándose, en el caso de los dirigentes de Israel, de un Estado como Venezuela que, históricamente, ha recibido a refugiados y a desplazados palestinos, así como a personas heridas en proveniencia de Gaza y de Cisjordania en los últimos años, y que ha apoyado la lucha por el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino. No está de más recordar que Venezuela mantiene hasta la fecha suspendidas sus relaciones diplomáticas con Israel, desde el mes de enero del 2009 (véase nota de ElPais/España), «ante la gravedad de las atrocidades contra el pueblo palestino«.

Salvo error de nuestra parte, este anuncio relacionado a la CPI de Venezuela no ha dado lugar a ningún comunicado oficial del aparato diplomático de Venezuela, que haya sido colgado en su sitio oficial (véase enlace). En este mismo sitio oficial sí se encuentra, en sentido opuesto, este comunicado oficial, del 7 de noviembre del 2021, en el que Venezuela reafirmaba ante la comunidad internacional, su firme y pleno compromiso con la justicia penal internacional de La Haya (véase enlace).

Es de tomar nota desde ya, de la poca formalidad del actual aparato diplomático venezolano, que posiblemente tenga algún tipo de explicación: enviar un primer mensaje, a modo de provocación y de paso, medir las diversas reacciones y los silencios.

Cabe precisar que esta decisión de Venezuela de este mes de julio se tomó unos pocos días después del 17 de julio, fecha aniversario de la justicia penal internacional, y que pasó en este 2026, prácticamente desapercibida (Nota 2).

El Estatuto de Roma en muy breve

Como bien se recordará, la CPI fue establecida en julio de 1998 mediante un instrumento conocido como el «Estatuto de Roma«: el texto completo del Estatuto de Roma de 1998 en español está disponible en este enlace. Resulta oportuno recordar para quiénes no estén muy familiarizados con esta jurisdicción internacional ubicada en La Haya, que la CPI es competente para juzgar penalmente únicamente a título individual a personas (y no a Estados) que, en el ejercicio de sus funciones, cometieron, ordenaron o instigaron a la comisión de tres crímenes: el genocidio (cuya definición se encuentra en el Artículo 6 del Estatuto de Roma), los crímenes de lesa humanidad (Artículo 7) y los crímenes de guerra (Artículo 8).

La lectura completa de este último artículo 8 es particularmente recomendada a la luz de las imágenes de destrucción masiva e injustificada y de la muerte diaria de civiles en Ucrania desde el 24 de febrero del 2022 así como a la luz de las imágenes de muertes de civiles palestinos y de destrucción a gran escala que provienen de Gaza desde la misma tarde/noche del 7 de octubre del 2023: la lectura completa de este artículo 8 permite además entender mucho mejor las razones por las que tanto el Presidente de Rusia (desde marzo del 2023) como el actual Primer Ministro de Israel (y su ex Ministro de defensa) son objeto de una orden de captura emitida por la CPI desde el mes de noviembre del 2024 (véase comunicado oficial de la CPI).

En el caso de la franja de Gaza, al 25 de julio del 2026 se contabilizan casi 174.000 personas heridas, muchas de ellas de gravedad y sin acceso a medicamentos, agua y alimentos en cantidad suficientes, y 73.305 víctimas identificadas en Gaza, la mayoría siendo mujeres (10.983), niños (21.283) y personas de la tercera edad (5.100): véase último informe de Naciones Unidas al 25 de julio del 2026. Cabe precisar que las autoridades sanitarias palestinas únicamente registran cuerpos identificados de personas fallecidas en Gaza, y no contabilizan los cuerpos de personas sin identificar, por lo que se estima que son muchas más las personas fallecidas en Gaza y que muchos son los cuerpos que aún permanecen bajo los escombros.

Foto extraída de artículo publicado en Israel por Magazine+972 titulado «‘The ICC’s findings so far have only scratched the surface’», edición del 26 de noviembre del 2024. Texto integral cuya lectura es recomendada disponible en este enlace

La denuncia del Estatuto de Roma

Como todo instrumento internacional adoptado en el ámbito multilateral, el Estatuto de Roma contiene en su artículo 127, una disposición sobre la denuncia del mismo, y que se lee de la siguiente manera:

«Artículo 127 Denuncia 1. Todo Estado Parte podrá denunciar el presente Estatuto mediante notificación por escrito dirigida al Secretario General de las Naciones Unidas. La denuncia surtirá efecto un año después de la fecha en que se reciba la notificación, a menos que en ella se indique una fecha ulterior. 2. La denuncia no exonerará al Estado de las obligaciones que le incumbieran de conformidad con el presente Estatuto mientras era parte en él, en particular las obligaciones financieras que hubiere contraído. La denuncia no obstará a la cooperación con la Corte en el contexto de las investigaciones y los enjuiciamientos penales en relación con los cuales el Estado denunciante esté obligado a cooperar y que se hayan iniciado antes de la fecha en que la denuncia surta efecto; la denuncia tampoco obstará en modo alguno a que se sigan examinando las cuestiones que la Corte tuviera ante sí antes de la fecha en que la denuncia surta efecto». Este artículo 127 precisa que, mientras la denuncia de Venezuela no surta efectos legales (con un plazo muy preciso de 12 meses contados a partir de la notificación de la denuncia a la Secretaría General de Naciones Unidas), la justicia penal internacional de La Haya puede continuar con sus investigaciones, recopilar información adicional a la que ya dispone, las organizaciones de derechos humanos pueden continuar enviando casos a la Fiscalía de la CPI, al tiempo que Venezuela sigue sometida a todas y a cada una de las disposiciones del Estatuto de Roma como Estado Parte.

Con relación a la situación interna en Venezuela en materia de derechos humanos, este informe del 2021 de un grupo de expertos de la Organización de Estados Americanos (OEA) ya alertaba de la posible comisión en Venezuela de crímenes de lesa humanidad susceptibles de interesar a la CPI, al concluir (p. 453) que:

«the Panel of Independent International Experts considers that there are reasonable grounds, that satisfy the standard of proof required by Article 53 of the Rome Statute, to believe that acts to which the civilian population of Venezuela was subjected to, dating back to at least February 12, 2014, constitute crimes against humanity, in accordance with Article 7 of the Rome Statute of the International Criminal Court, including the crimes of murder, imprisonment, torture, rape and other forms of sexual violence, persecution, and enforced disappearances as said forth more fully in this report».

En buena lógica, la OEA debería de haberse pronunciado contra la decisión de Venezuela anunciada de retirarse de la CPI en este mes de julio del 2026. Al momento de redactar estas líneas (8 de agosto del 2026), no pareciera ser el caso: una actitud que resulta oportuno contrastar con, por ejemplo, el comunicado de prensa de la misma OEA al notificar Venezuela, en el mes de septiembre del 2012, su denuncia de la Convención Americana sobre los Derechos Humanos (véase comunicado oficial).

Es de señalar el mismo silencio de la OEA cuando, en noviembre del 2025, tres Estados – de los cuales dos se ubican en el hemisferio americano – consideraron oportuno votar en contra de la prohibición absoluta de la tortura en Naciones Unidas (Nota 3).

Fragmento del artículo : CPI: ¿así de fácil creen engañar al mundo?

Por Nicolas Boeglin | 11/08/2026 |

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u/Head_Interview8372 — 8 days ago

Israel vuelve a bombardear el sur de Líbano y asalta la UNRWA en Jerusalén

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Israel vuelve a bombardear el sur de Líbano y asalta la UNRWA en Jerusalén

Por | 07/08/2026 | Palestina y Oriente Próximo

Fuentes: Naiz

Una nueva ofensiva del Ejército israelí contra el sur de Líbano mató ayer a una persona e hirió a doce más, pese al alto el fuego supuestamente en vigor y mientras delegaciones de los dos países mantienen en Roma otra ronda de conversaciones. En Palestina volvió a atacar un centro de la UNRWA.

Después de que las delegaciones de Líbano e Israel iniciaran el lunes en la Embajada estadounidense en Roma una nueva ronda de conversaciones para avanzar en la implementación del acuerdo alcanzado en junio, el régimen sionista volvió a lanzar un ataque contra el sur del país de los cedros, matando a una persona y dejando al menos doce heridos.

Tanques de combate israelíes se despliegan en la aldea de Zawtar al-Sharqiyah, en el sur de Líbano. (Ammar AMMAR | AFP)

Según la Agencia Nacional de Noticias del Líbano, Israel lanzó un ataque aéreos contra las ciudad de Mansouri, Kfar Tebnit y Tibnin, donde una bomba impactó contra el techo de la sala de oración de un cementerio y mató a una persona. Una hora después, el Ejército israelí emitió una orden de desplazamiento forzoso para los habitantes de Mansouri.

La nueva ofensiva israelí contra el sur de Líbano, de acuerdo con la información de Al Jazeera, se produjo después de que al menos dos soldados israelíes murieran y otro resultara herido tras el estallido de un «artefacto improvisado» dentro de un edificio con trampas explosivas en la aldea de Majdal Selm, cercana a Mansouri, pero bajo ocupación israelí y, por tanto, sin presencia de Hizbulah. Israel, por su parte, afirmó que actuó en represalia por lo que denominó «flagrante violación del alto el fuego» por parte de la milicia chií, sin mencionar la muerte de sus soldados.

Aunque la violencia ha disminuido tras el pacto alcanzado en Washington a finales de junio, los ataques aéreos israelíes han continuado de forma intermitente, principalmente contra aldeas a lo largo de la línea del frente y mientras diplomáticos libaneses e israelíes mantienen negociaciones para implementar el marco del alto el fuego.

El líder de Hizbulah, Naim Qassem, ha advertido al Gobierno libanés de que el diálogo, que está previsto que continúe hasta hoy, no es más que una nueva «concesión» a quien bombardea el país y pone en riesgo «la soberanía y la unidad de la patria», acusando al presidente, Joseph Aoun, de ser un aliado de Israel.

Sede de la UNRWA 

Además, el Ejército israelí llevó ayer a cabo una amplia incursión en el campo de refugiados de Qalandia, al norte de Jerusalén Este, donde detuvo a varias personas, hirió a al menos dos y atacó varios edificios, entre ellos un centro de formación profesional de la UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos.

De acuerdo con la agencia palestina WAFA, las tropas se internaron en el campo de refugiados de madrugada interrumpiendo la oración del alba, obligaron a vecinos a salir de sus viviendas, detuvieron a varios jóvenes, forzaron la evacuación de una familia y asaltaron varias instalaciones.

La redada coincide con una escalada de las presiones contra la infraestructura de la UNRWA en la zona, donde ya irrumpió el Ejército hace menos de un mes.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20260806/israel-vuelve-a-bombardear-el-sur-de-libano-y-asalta-la-unrwa-en-jerusalen

u/Head_Interview8372 — 11 days ago

¿De qué depende que Milei pierda las elecciones en Argentina en 2027?

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Existen dos tercios de la sociedad que no apoya a Milei

¿De qué depende que Milei pierda las elecciones en Argentina en 2027?

Por Alfredo Serrano Mancilla | 08/08/2026 | Argentina

Fuentes: Página/12

A poco más de un año para la cita electoral presidencial, todas las encuestas coinciden en la siguiente radiografía.

1ª. Existe un tercio de la sociedad que apoya a Milei.

Hay dos razones que explican este apoyo. Una, por sus ideas, por confiar y sintonizar con sus planteamientos (en forma y fondo), por lo positivo. Y dos, por ser considerado como criptonita anti peronista, por ser el único que puede ganar al adversario y frenar el regreso del ‘comunismo”,

Lo primero ha ido perdiendo paulatinamente peso con el paso del tiempo; y lo segundo es lo único que le permite compensar esta caída, y así sostener su respaldo del 30-40%.

Es decir: su reconocida incapacidad para resolver los problemas económicos cotidianos es suplida por su liderazgo único para vencer al rival.

Y por supuesto: para gozar de este apoyo viene siendo fundamental el respaldo del poder económico y mediático. Lo considera el garante del actual modelo económico.

2ª. Existen dos tercios de la sociedad que no apoya a Milei.

Hay dos razones que explican este rechazo. Una, por no coincidir con sus ideas, porque nunca le votó ni confío en él, porque piensan de una manera muy diferente a él. Dos, porque se desencantaron a medida que gobernaba y le perdieron la confianza.

Este bloque societal heterogéneo podría ‘juntarse’ electoralmente si encuentra una candidatura que los representen.

Para que esto se logre, es necesario no caer en la trampa del desconcierto/caos que atomiza y fragmenta (y no por ideas, sino por otras razones menores).

Dicho de otro modo: solo se logrará aglutinar a la mayoría de estos dos tercios que no apoyan a Milei si se conforma una confluencia con una base común (ideológica) antimileista, con generosidad para ceder en diferencias secundarias, y con responsabilidad para encontrar el método real para elegir la candidatura.

A estas alturas, es insuficiente la estrategia monopólica del diagnóstico crítico a Milei. No basta para convencer electoralmente a la mayoría de estos dos tercios. Se hace necesario mostrar un camino con certezas.

Si se eliminan las PASO, el sendero de la queja/lamento ha de caducar inmediatamente. La urgencia estará en disponer de una herramienta política/electoral para dirimir entre las alternativas que quieran estar ‘juntas’ por coincidencias ideológicas. Por ejemplo: la vía mexicana (pull de encuesta, donde cada parte propone la suya, con metodología común, y con 4-5 preguntas consensuadas). Esta opción no tiene por qué ser vinculante; podría servir como punto de encuentro y base consultiva. Otro ejemplo: establecer los parámetros mínimos para ser parte de este espacio (compromiso de no apoyar a Milei en los próximos 12 meses, acordar primeras 10 medidas del próximo gobierno, suscribir la urgencia de eliminar la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner, etcétera).

La futura derrota electoral de Milei dependerá de cómo evolucione ambos puntos.

Si Milei se estanca definitivamente (abigarrado sobre su tercio), como viene pasando en los últimos meses, todo está en manos de la oposición.

Si la oposición se atomiza, como viene pasando en los últimos meses, y además se distrae con lo no importante y pospone lo que debe hacer desde ayer, entonces, a Milei le bastará con su tercio, porque una caída de participación se traduce en un porcentaje de voto válido suficiente para ganar.

La disputa política y electoral está servida. Y lo que se haga en estos próximos meses será más decisivo que el tramo final de campaña por muy buen eslogan o jingle que se tenga.

Alfredo Serrano Mancilla: Doctor en Economía. CELAG DATA.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/2026/08/06/de-que-depende-que-milei-pierda-las-elecciones-en-argentina-en-2027/

u/Head_Interview8372 — 11 days ago
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La Comisión Europea continúa con un controvertido acuerdo policial con Israel, a pesar de las advertencias

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La Comisión Europea continúa con un controvertido acuerdo policial con Israel, a pesar de las advertencias

Por | 04/08/2026 | Europa

Fuentes: Statewatch. Créditos de la imagen: © Unión Europea, 202X, bajo licencia CC BY 4.0

Traducido del inglés por Marwan Pérez para Rebelión

La Comisión Europea ha infringido la ley al impulsar un acuerdo de cooperación policial con Israel que, a su vez, podría contravenir el derecho internacional.

En 2022, las negociaciones sobre un acuerdo policial entre la Unión Europea y el gobierno israelí se estancaron, debido a preocupaciones relacionadas con la ocupación israelí de Palestina. Sin embargo, una investigación de Statewatch muestra que las conversaciones han continuado y que existe un punto muerto entre la Comisión Europea y el Consejo de la Unión Europea.

Statewatch ha averiguado que el acuerdo no solo podría contravenir el derecho internacional, sino que la Comisión continuó negociando incluso durante el genocidio contra los palestinos. De aprobarse el acuerdo podría permitir el intercambio de datos personales sensibles entre la UE e Israel, que podrían utilizarse en los territorios ocupados. Los expertos advierten que esto podría dar lugar a violaciones de derechos humanos, con el respaldo del Estado, contra palestinos e israelíes.

Basándose en documentos filtrados y archivos internos, Statewatch ha reconstruido lo que provocó el enfrentamiento entre los órganos rectores europeos, lo que ha sucedido desde entonces y lo que implica el acuerdo propuesto.

Cronograma del acuerdo entre Europol e Israel

Las relaciones entre Europol, la agencia policial de la Unión Europea, e Israel se remontan prácticamente a los inicios de la propia agencia. En 2005, el Consejo designó a Israel como uno de los socios prioritarios de Europol. Sin embargo, diversos obstáculos retrasaron las negociaciones para un acuerdo inicial, entre ellos:

El cumplimiento por parte de Israel de las normas de protección de datos de la UE; y

La ubicación de la sede de la Policía Nacional de Israel en Jerusalén Este, territorio reconocido internacionalmente como ocupado por Israel.

Gráficos: McKensie Marie, con versiones adaptadas de “ Reunión Anual del Foro Económico Mundial ” del  Foro Económico Mundial ,  CC BY-NC-SA 2.0 y foto de Instagram de israelpolice.

En 2018, ambas partes firmaron un «acuerdo de trabajo», el primero de este tipo que Europol suscribe con un país no perteneciente a la UE. Este acuerdo estableció un marco para la cooperación cuyos parámetros no requerían la aprobación adicional del Parlamento Europeo. Sin embargo, esto también implicaba que el acuerdo no autorizaba el intercambio de datos personales, ya que dicha autorización exigiría un mayor control conforme a la normativa de la UE. Para posibilitar dicho intercambio, la Comisión recibió el mandato de negociar un nuevo acuerdo.

Este nuevo texto constituiría un acuerdo internacional regido por el derecho internacional. Los procedimientos serían más estrictos y la supervisión más rigurosa, al menos sobre el papel.

Un dictamen jurídico filtrado de noviembre de 2022 del Servicio Jurídico del Ayuntamiento ayuda a reconstruir la secuencia de los hechos. El documento restringido de la UE indica que las negociaciones entre la Comisión y el gobierno israelí concluyeron en septiembre de 2022, cuando ambas partes firmaron un borrador de acuerdo.

Sin embargo, para que el texto entrara en vigor, debía ser aprobado tanto por el Consejo como por el Parlamento Europeo. Sin embargo, el Consejo reocupado por el contenido del acuerdo propuesto, suspendió el proceso y solicitó a su Servicio Jurídico que evaluara su conformidad con el derecho comunitario e internacional.

El dictamen jurídico resultante no dejaba lugar a dudas: la Comisión había incluido disposiciones que infringían el derecho comunitario e internacional, y no mantuvo informado al Consejo durante las negociaciones.

Los abogados del Consejo concluyeron que la Comisión debería eliminar todo texto que legitimara la ocupación ilegal israelí del territorio palestino.

Como se indica en una nota a pie de página, si se aceptara ese borrador del acuerdo propuesto :

“Sería la primera vez que un acuerdo internacional entre la Unión Europea e Israel prevea su aplicación a los territorios ocupados por Israel en 1967.”

Esto se relaciona con una cláusula del borrador del acuerdo que estipulaba que los datos personales transferidos a Israel no podrían utilizarse en «áreas geográficas que pasaron a estar bajo la administración del Estado de Israel después del 5 de junio de 1967». Esto significaría que los datos no podrían utilizarse en Cisjordania, Jerusalén Este, los Altos del Golán ni la Franja de Gaza.

Sin embargo, el texto introdujo una excepción significativa. Las “autoridades competentes” de Israel estarían autorizadas a utilizar datos personales recibidos de Europol —y, por extensión, de los Estados miembros y agencias de la UE— en los territorios ocupados en dos casos:

“para la prevención de un delito en caso de amenaza inminente para la vida” 

“para la prevención, investigación, detección o enjuiciamiento de delitos penales.”

Entre las “autoridades competentes” se incluyen la Policía Nacional de Israel, el Servicio de Seguridad Interna (Shin Bet) y otros organismos israelíes encargados de hacer cumplir la ley.

El Servicio Jurídico cuestionó tanto la claridad de dichas disposiciones como que otorgaban a Europol más poder del permitido por los tratados fundacionales de la UE. Asimismo, advirtió que extender el acuerdo a los territorios ocupados implicaría aplicarlo en zonas sujetas a jurisdicciones legales distintas: la de la Autoridad Palestina en Cisjordania y la de la República Árabe Siria en los Altos del Golán, territorios anexionados por Israel en 1981.

El borrador del acuerdo constituye una violación del derecho internacional

La excepción contemplada en el borrador del acuerdo supone un cambio significativo respecto a la postura que la UE ha mantenido durante mucho tiempo, según la cual sus acuerdos con Israel no deberían aplicarse a los territorios ocupados desde la Guerra de los Seis Días de 1967.

Según la evaluación del Servicio Jurídico, dicho acuerdo entraría en conflicto con el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación, amparado por el derecho internacional. Además, iría en contra del principio de la Convención de Viena, que establece que los tratados internacionales no deben perjudicar a terceros. El texto propuesto menoscabaría la capacidad de la Autoridad Palestina para negociar acuerdos similares.

Sin embargo, durante las reuniones internas celebradas en octubre de 2022, la Comisión intentó justificar la excepción invocando «el deber de Israel, en virtud del derecho internacional humanitario, de restablecer y mantener el orden público y la seguridad en los territorios controlados por sus fuerzas».

El Servicio Jurídico del Consejo rechazó ese argumento, alegando:

“El deber de Israel como potencia ocupante de garantizar el orden público y la seguridad en los territorios ocupados no implica que otros Estados u organizaciones internacionales puedan ayudarle en el cumplimiento de ese deber, [sin colaborar] en la violación de otros principios del derecho internacional.”

Ben Saul, relator especial de las Naciones Unidas sobre la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo, se sumó a esta opinión. En declaraciones a Statewatch , afirmó que la excepción propuesta parecía contravenir «el deber de los Estados europeos de no reconocer situaciones derivadas de violaciones de normas imperativas del derecho internacional».

Eitan Diamond, director del Centro de Derecho Humanitario Internacional de Diakonia en Jerusalén, afirmó que el razonamiento del Servicio Jurídico se vio reforzado por la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia de julio de 2024. La Corte concluyó que Israel debe «poner fin a su presencia ilegal en el Territorio Palestino Ocupado lo antes posible» y que todos los Estados y organizaciones internacionales deben evitar acciones que puedan contribuir a mantener dicha presencia ilegal.

La Comisión Europea actúa al margen del derecho comunitario

El Servicio Jurídico del Consejo también concluyó que la Comisión había excedido el mandato que le había otorgado el Consejo y había infringido varias disposiciones del Derecho de la UE.

La opinión de los servicios jurídicos del Consejo afirma:

“En su papel de negociadora, la Comisión no respetó el artículo 3 de la Decisión del Consejo que regulaba la autorizacion a iniciar negociaciones.” [La Comisión no respetó los impuestos por el Consejo en las negociaciones].

Esto también implicaba una violación de los requisitos de los tratados de la UE tanto en lo que respecta a la negociación de acuerdos internacionales como al «deber de cooperación sincera entre instituciones».

Durante las conversaciones iniciales de 2018-2022, la Comisión no consultó al grupo de trabajo del Consejo encargado de supervisar las negociaciones, ni le informó de la excepción propuesta. Por consiguiente, el Servicio Jurídico concluyó:

“Corresponde al Consejo decidir si deben continuar las negociaciones […] y si debe dirigir a la Comisión un conjunto adicional de directrices de negociación”.

Cuando Statewatch solicitó información actualizada sobre el acuerdo , el Consejo declaró que «el mandato de negociación aprobado por el Consejo en 2018 no se ha modificado y sigue vigente». Sin embargo, el Consejo no ha seguido las sugerencias de su propia oficina jurídica. Lejos de la vista pública —y sin abordar las preocupaciones—, las negociaciones continúan.

En respuesta a la solicitud de documentos relacionados presentada por Statewatch, se reveló que funcionarios de la Comisión mantuvieron al menos siete reuniones con diplomáticos israelíes sobre el acuerdo propuesto entre 2023 y el 28 de enero de 2026. Entre ellas, una con el entonces ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Eli Cohen, en abril de 2023. La respuesta solo incluía una lista de títulos de documentos, por lo que se desconoce el contenido de dichas reuniones.

Cuando Statewatch preguntó a la Comisión si había preparado un borrador revisado en respuesta a las objeciones del Servicio Jurídico, y si se había fijado un calendario para la adopción del acuerdo, respondieron:

“La Comisión no comenta el contenido de los intercambios confidenciales, las reuniones ni las posiciones negociadoras relacionadas con las negociaciones internacionales, incluidas las que se mantienen con Israel.”

A finales de julio de 2026, 27 miembros del Parlamento Europeo presentaron una pregunta por escrito solicitando a la Comisión que aclarara el propósito de estas reuniones, el estado actual de las negociaciones y los riesgos para los derechos humanos asociados al acuerdo. (La comision tiene 6 semanas para responder, pero como llega el verano responderá más tarde).

Tras contactar con la embajada israelí ante la UE, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí y la Policía Nacional israelí, varias veces, simplemente no responden a las solicitudes de información.

Mounir Satouri, miembro francés del Partido Verde en el Parlamento Europeo, declaró a Statewatch :

Nos enfrentamos a un doble escándalo. En primer lugar, la Comisión negoció un acuerdo de cooperación policial con Israel al mismo tiempo que numerosos expertos, y un informe de su propio Servicio Europeo de Acción Exterior, documentaban graves violaciones del derecho internacional humanitario en Gaza. En segundo lugar, lo hizo con la máxima discreción, al margen del escrutinio del Parlamento.

Añadió:

“Las negociaciones sobre este acuerdo deben suspenderse de inmediato. La Comisión se ha desacreditado al llevarlas a cabo.”

La eurodiputada española Hana Muro Jalloul (Socialistas y Demócratas) declaró a Statewatch :

“La seguridad es importante, al igual que la lucha contra el terrorismo y los delitos graves contemplados en el acuerdo; pero eso no nos exime del cumplimiento de la ley. En Europa, no utilizamos el argumento de la seguridad para infringir la ley.”

Implicaciones para los derechos humanos y la protección de datos

Las instituciones y los expertos consultados por Statewatch  han advertido además que, de aprobarse, el acuerdo propuesto entre Europol e Israel podría generar importantes riesgos para los derechos humanos de los palestinos que viven bajo ocupación, así como para los ciudadanos israelíes.

En el centro de estas advertencias se encuentra la transferencia y el “procesamiento posterior” de datos personales sensibles. Esto incluiría una variedad de información, descrita en el texto propuesto como: 

“origen racial o étnico, opiniones políticas, creencias religiosas o filosóficas, o afiliación sindical, datos genéticos, datos biométricos… datos relativos a la salud, o datos relativos a la vida sexual o la orientación sexual de una persona física.”

Respecto a este tema, el abogado israelí Eitan Diamond explicó:

“Más allá de la aplicación territorial, existen otras preocupaciones serias que deberían instar a la UE a detener el curso de estas negociaciones y prohibir ciertas prácticas de intercambio de datos”.

Entre las preocupaciones se encuentra el régimen israelí de detención administrativa y el uso de ejecuciones extrajudiciales. Actualmente, unos 3500 palestinos están encarcelados, en la mayoría de los casos sin ninguna acusación detallada.

Según Diamond, “existen motivos serios para preocuparse de que los prisioneros palestinos sean sometidos regularmente a malos tratos y torturas en centros de detención israelíes”. En caso de que se firme el acuerdo, advirtió:

“La UE correría el riesgo de participar en la privación arbitraria de la libertad de las personas y de someterlas a malos tratos sistemáticos en condiciones de detención infernales.”

Añadió que «la información transferida gracias a este acuerdo podría utilizarse como inteligencia para respaldar las decisiones de atacar y asesinar a palestinos».

Raji Sourani, abogado palestino de Gaza, afirmó que estaría «sumamente preocupado si se adoptara un acuerdo de este tipo». El propio Sourani estuvo detenido administrativamente por Israel en la década de 1980 y se vio obligado a huir de Gaza en 2024. Su organización, el Centro Palestino para los Derechos Humanos, fue sancionada por el gobierno estadounidense en 2025 por su participación en casos presentados contra Israel ante la Corte Penal Internacional.

Sourani añadió:

“La cooperación prevista en este acuerdo tiene sus raíces en la mentalidad colonial racista de Europa y va en contra nuestra, en contra de las víctimas del genocidio… Es como confiarle a Hitler los datos de los judíos.”

Muchos también han expresado su preocupación por el potencial de violaciones de la protección de datos, en caso de que se adopte el acuerdo. El profesor Ben Saul declaró  a Statewatch :

“Existen otras preocupaciones sobre la idoneidad del marco y las salvaguardias de protección de datos de Israel, en particular a la luz de la discriminación en la aplicación de la ley, la independencia de las decisiones judiciales relativas a la ocupación y el uso de la inteligencia artificial en la recopilación de datos, el análisis y la selección de objetivos militares.”

Para esta investigación, se contactó con el responsable del Centro Supervisor Europeo de Protección de Datos (SEPD) (organismo responsable de supervisar el cumplimiento de las normas de protección de datos por parte de las instituciones de la UE y de Europol, incluso en el contexto de acuerdos internacionales»), que afirmó que “la supervisión independiente no es simplemente una buena práctica”.

Según ellos, la principal garantía para que los datos personales se traten de conformidad con las normas de la UE es la existencia de una autoridad de supervisión independiente. Dicha autoridad debe ser «legal y funcionalmente independiente y tener jurisdicción sobre todas las autoridades públicas que reciban o utilicen datos personales en virtud del acuerdo».

Sin embargo, la Autoridad de Protección de Datos de Israel, la Autoridad de Protección de la Privacidad, opera dentro del Ministerio de Justicia de Israel. El gobierno designa a sus directivos, y se han planteado dudas sobre el alcance de sus poderes de supervisión sobre organismos de inteligencia como el Shin Bet.

Douwe Korff, jurista e investigador de la Universidad de Yale, y asociado de la Universidad de Oxford, declaró a Statewatch que «las agencias de seguridad israelíes pueden interceptar y rastrear datos a su antojo, sin una supervisión que cumpla con las normas de la UE en estas materias».

«Resulta profundamente preocupante —añadió Korff— que la Comisión parezca considerar nuevamente la posibilidad de compartir datos altamente sensibles sobre personas en la UE y cualquier comunicación que puedan tener con otras personas —incluidos cooperantes locales e internacionales, funcionarios y periodistas en Israel y los Territorios Ocupados— con agencias de un Estado que ha cometido asesinatos selectivos de niños, cooperantes y periodistas a una escala sin precedentes, y que está acusado de manera creíble de genocidio y otros crímenes de guerra».

Según el eurodiputado de los Verdes, Mounir Satouri:

“Este acuerdo también empeoraría la situación de los palestinos en Europa. Bajo la presión israelí, los defensores de los derechos humanos ya se enfrentan a obstáculos dentro de la UE. Con un acuerdo como este, el acoso se intensificará aún más y será aún más difícil vivir como palestino en Europa.”

En respuesta a las preguntas de Statewatch , la Comisión Europea declaró que:

“Busca garantizar que los acuerdos que prevén el intercambio de datos personales con terceros países contengan salvaguardias que protejan los derechos fundamentales, incluidas las salvaguardias de protección de datos, como las restricciones al uso de datos en relación con la pena de muerte.”

Yair Dvir, portavoz de la ONG israelí B’Tselem, declaró a Statewatch :

“En un momento en que los estados europeos no han logrado detener el genocidio israelí en Gaza ni la continua limpieza étnica de palestinos, la intensificación de la cooperación con los organismos de vigilancia y seguridad israelíes resulta particularmente alarmante.”

Con o sin acuerdo, el contacto entre Europol e Israel continúa

Europol declaró a Statewatch  que había sido invitada a participar en las negociaciones, pero únicamente en calidad de observadora. Al preguntársele si el acuerdo propuesto habría permitido el uso de datos personales intercambiados a través de Europol en los territorios ocupados, la agencia respondió que no estaba en condiciones de hacerlo. Asimismo, especificó que, en el contexto de las negociaciones del mencionado borrador de acuerdo, Europol no visitó la sede de la Policía Nacional de Israel en Jerusalén Este.

Documentos obtenidos por  Statewatch a través de solicitudes de transparencia demuestran que Europol recibió a delegaciones israelíes —incluidos representantes de la Policía Nacional de Israel— en al menos cuatro ocasiones entre agosto de 2024 y marzo de 2026. Las reuniones, en las que participaron varios departamentos de la agencia, fueron facilitadas por el enlace de Israel en Europol y culminaron con una visita del embajador de Israel a la sede de la agencia en marzo de 2026.

El responsable de derechos fundamentales de Europol, un puesto interno creado en 2022, declaró a Statewatch que, hasta el momento, no ha evaluado el respeto de Europol por los derechos fundamentales en su cooperación con Israel.

Este artículo se elaboró ​​como parte del programa de becas Bertha Challenge.

Fuente: https://statewatch.org/news/2026/july/exclusive-eu-commission-still-seeking-controversial-police-agreement-with-israel-despite-warnings/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

u/Head_Interview8372 — 12 days ago

¿Trump peso muerto?

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¿Trump peso muerto?

Por Luis Linares Zapata | 01/08/2026 | EE.UU.

Fuentes: La Jornada - Imagen: Según las encuestas alrededor de un 60% de estadounidenses se opone a la guerra de Estados Unidos contra Irán.

Aun en el tiempo de sus horas altas, D. Trump no llegó a ser considerado un presidente de prestigio, ni tampoco eficaz, al frente del gobierno estadounidense. Menos aún como el líder internacional, «envidiable» entre los muchos del mundo. Aunque, ciertamente, prevaleció un fundado temor a sus exigencias y amenazas arancelarias. Tan pronto como se introdujo en la Casa Blanca empezaron a fluir, con desorden notable, sus aires de gran mandatario que nunca ha sido. 

Él se ve a la altura de héroes consagrados, G. Washington o F. Roosevelt como ejemplos. Lo que sí apareció fue el inestable disruptor del orden establecido. No para modificarlo, en bien de la comunidad mundial y de su mismo país, sino para ser visto, y sobre todo apreciado, como un personaje descentrado, caprichoso y gandalla. Andando los días de su gestión aparecieron, en sucesión inevitable, una densa colección de sus defectos como persona y político. La imagen pública, encuestada, lo muestra en pronunciado descenso en su aceptación ciudadana. A tal punto, que apenas logra conservar puntuaciones cercanas a 30 por ciento. 

Los juicios que recibe entre sus conciudadanos no son los que su mismo aprecio personal pudiera desear. La coalición –MAGA– que lo llevó a la presidencia, padece tensiones internas debido a sus inestables decisiones, deshonestidades y afrentas. La aureola que creyó continua y duradera, como resultado de la reciente captura del venezolano Nicolás Maduro, se esfumó tan pronto como llegó prisionero. La veloz extracción, sin baja alguna de sus enviados, la presumió y, todavía la usa, para amenazar a otras naciones, Cuba, como insignia de su gran poder. 

El respeto que podría recabar, entre la comunidad internacional, se reduce a un grupo de mandatarios de poca o ninguna monta. (66 de ellos) Noboa en Ecuador o los de Honduras, El Salvador y similares, incluyendo a J. Milei de una Argentina angustiada y revuelta. Habrá que asentar, en su favor, los enormes ingresos derivados de los aranceles sin inflación significativa paralela. Hay, también, un flujo de inversiones que vuelven a instalarse en su territorio. 

Pero el gran contraste que padece, continuamente, se refiere a la figura del chino Xi Jinping. Verlos juntos permite apreciar mejor la crudeza del contraste. La aureola de poder proyectado no le favorece del todo a pesar de presidir la potencia que fue y sigue siendo. Sus acciones y omisiones han logrado que, delante de sus pretensiones, se erija un verdadero contrabalance opositor. Los BRICS +, ahora son ese grupo de naciones que reclaman buena parte de la riqueza del mundo. 

Y, por si fuera poco, la sólida unión y acuerdos que han logrado tanto Rusia como China, alargan una sombra militar de inmenso alcance actual. Todo esto se ha consolidado en relativamente poco tiempo. Mucho de lo cual se debe a los temores y trampas, continuas amenazas esparcidas sin cesar. La cotidiana colección de aranceles, impuestos a diestra y siniestra, no se detiene ante consideración alguna entre razones que la misma ley rebate. Los anuncia y cancela o reduce sin cesar, logrando desconcierto hasta para los propios encargados de administrarlos. No son pocos los que han sido rechazados por jueces, magistrados o legisladores. Todo este desbarajuste disminuye su muy reducido catálogo de logros. 

La cercanía de las elecciones de medio tiempo es, sin duda, una pesadilla para Trump y para muchos de sus correligionarios republicanos. Para el resto del mundo, una acariciada esperanza y oportunidad. Varios de sus militantes padecen creciente nerviosismo ante la posibilidad de perder sus curules, alcaldías o gubernaturas. De materializarse el ya notorio conjunto de pérdidas supuestas, Trump quedará mermado en sus facultades para decidir tal y como lo ha hecho hasta este día. Pero algo de lo descrito palidece si se sitúa frente a dos consideraciones de validez (tragedias) humana. La complicidad real con Israel en el genocidio palestino y la feroz acometida contra Cuba que, para un creciente número de observadores, raya en otro efectivo genocidio. La ciudadanía estadunidense transita, de una fingida ignorancia a indiferencia ilegítima, acerca de esta doble culpabilidad social y de valores. 

Finalmente, su reclamada corona de vencedor ha quedado mancillada por la inconclusa guerra contra Irán que, para no pocos observadores, ha perdido. El ataque combinado con Israel los ha llevado a infligir, al mundo, elevados costos de energía, no previstos, al bloquear el estrecho de Ormuz. Los objetivos planteados por la invasión conjunta no se cumplieron. Las negociaciones son lastradas por la adicional vulnerabilidad de otro vital estrecho, afectado por los hutíes, aliados de Irán. Todo un problema, de magnitud considerable que hoy es el constante dolor de cabeza del gobierno republicano. Lanzar la repentina cruzada contra las izquierdas mundiales terminará por radicalizar las tensiones internas sin compensación ni lucro político a la vista. 

Fuente: https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/29/opinion/trump-peso-muerto

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u/Head_Interview8372 — 16 days ago

La «Junta de Paz» ha anunciado que un organismo palestino se hará cargo de las armas de Hamás. No es lo mismo que dijo Trump

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La «Junta de Paz» ha anunciado que un organismo palestino se hará cargo de las armas de Hamás. No es lo mismo que dijo Trump

Por Yasmine El-Sabawi | 03/08/2026 | Palestina y Oriente Próximo

Fuentes: Voces del Mundo

El presidente de EE. UU., Donald Trump, declaró el viernes a los periodistas que será la «Junta de la Paz» la encargada de recoger las armas de Hamás a medida que el grupo comience a desarmarse, a pesar de que la propia junta había anunciado que un organismo tecnocrático palestino asumiría esa función.

Los detalles son importantes porque estas declaraciones supusieron la primera oportunidad ante las cámaras que tuvo el presidente para generar confianza en el anuncio de la Junta de la Paz, una organización de la que es presidente vitalicio.

«A medida que Hamás se desarme como parte de este plan, ¿quién cree que se hará cargo de las armas que poseen? ¿Pasarán a manos del nuevo Gobierno?», preguntó un periodista a Trump durante su reunión del Consejo de Ministros en la residencia presidencial de Camp David, en Maryland.

«Se encargará de ello la Junta de Paz. Esta Junta de Paz ha sido increíble. Está dirigida por personas extraordinarias», respondió el presidente.

Apenas unas horas antes, la Junta había comunicado en X que habría «un marco que incluye la desmilitarización total, la desradicalización y la transferencia de todas las autoridades civiles y de seguridad de Gaza al Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG, por sus siglas en inglés)».

«Solo el NCAG poseerá, almacenará o controlará cualquier arma en la Franja», afirmó la Junta.

Es probable que esa formulación fuera clave para garantizar que Hamás aceptara el traspaso, dado que ha dejado claro en repetidas ocasiones que solo negociará con otros palestinos, en un intento por demostrar la unidad nacional.

«Esto no es más que la última manifestación de la naturaleza caótica de todo este asunto», declaró a Middle East Eye Guy Ziv, director asociado del Centro Meltzer Schwartzberg de Estudios sobre Israel de la American University.

Bishara Bahbah, el palestino-estadounidense y expresidente de «Arab Americans for Trump», que pasó la mayor parte del año pasado actuando como canal de comunicación extraoficial entre Hamás y el equipo negociador de Trump antes del anuncio del alto el fuego de octubre, declaró a MEE que no cree que haya declaraciones contradictorias entre la Junta y Trump.

«No es una contradicción. La Junta de Paz se encargaría de recoger las armas, es decir, el comité tecnocrático que gobernaría Gaza, y no se las van a quedar ellos mismos. Probablemente se las entregarán a alguna otra parte, muy seguramente a los egipcios», afirmó.

«Y una vez que los egipcios tengan esas armas, estas habrán desaparecido. Lo que significa que Hamás no las volverá a ver jamás».

El diablo está en los detalles

El anuncio del jueves de que Hamás había aceptado desarmarse —algo que ya figuraba en el plan de 20 puntos de Trump del año pasado— sigue siendo más una hoja de ruta que una fase de aplicación paso a paso.

Hamás afirmó el viernes que cualquier acuerdo para el «desarme completo» de las facciones palestinas en Gaza depende de que Washington e Israel cumplan los compromisos adquiridos en el acuerdo de alto el fuego del 10 de octubre.

Los ataques con drones israelíes seguían produciéndose el viernes en toda Gaza, causando la muerte de al menos dos personas.

Ghazi Hamad, representante de Hamás, declaró el viernes a Reuters que el grupo conservaría sus armas hasta que Israel detuviera sus ataques, permitiera la entrada de más ayuda y mercancías en Gaza y retirara sus fuerzas.

Cuando se le preguntó qué garantías había dado Israel para cumplir con su parte del acuerdo, Trump afirmó el viernes que tiene «un entendimiento con Israel» y que «Israel está muy contento al respecto».

«Israel nos ha ayudado y se ha portado muy bien».

Michael Koplow, director de políticas del grupo de expertos Israeli Policy Forum, afirmó el X que cree que «la estrategia israelí con Trump ha consistido en decir que sí, contar con que la otra parte diga que no y achacar la culpa a la parte palestina cuando nada avance».

El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, sin embargo, afirmó que el Gobierno no ha aceptado absolutamente nada. «El borrador del acuerdo publicado por el ‘Consejo de Paz’ no es aceptable para Israel», escribió en hebreo.

«Los asesinatos selectivos en Gaza deben continuar, hay que fomentar la emigración, Israel debe ganar», añadió.

A menos de dos meses de las elecciones israelíes, el primer ministro Benjamin Netanyahu se ha mostrado decidido a no dar la impresión de ceder en ningún asunto relacionado con los palestinos.

Bahbah declaró a MEE que Trump debe mantener personalmente «el pie en el acelerador» y «presionar con firmeza» a Israel para que este acuerdo se haga realidad.

«Tenemos, francamente, un secretario de Estado tan proisraelí y antipalestino que está haciendo cuanto está en su mano, como no permitir que los palestinos utilicen sus pasaportes para entrar en Estados Unidos o no concederles visados», dijo Bahbah refiriéndose a Marco Rubio.

«Así que, a menos que el propio presidente se convenza… de que esto es una prioridad, Israel va a encontrar una excusa tras otra».

Ziv se preguntó qué papel consideraría Trump que le corresponde respecto a los palestinos y a la creación de un Estado propio, una exigencia y expectativa fundamental de casi todos los signatarios de la Junta de Paz, y en particular de las partes interesadas árabes, musulmanas y europeas.

«¿Cuál es la visión que tiene su administración? En realidad, no están utilizando el discurso de los dos Estados que se ha venido empleando durante 25 años desde Bill Clinton», señaló.

«¿Cómo van a cuadrar el círculo en este caso? Netanyahu no va a aceptar… un Estado palestino. Eso no va a suceder».

MEE informó ya con anterioridad que el presidente de EE. UU. podría estar dispuesto a esperar y ver si Netanyahu es destituido en octubre.

La reacción internacional

Aunque sigue sin estar claro hasta qué punto Hamás se desarmará si el grupo sigue percibiendo una amenaza militar israelí persistente, las armas pesadas del grupo, como los morteros y los lanzacohetes, serían las primeras en desaparecer, seguidas de sus fusiles Kalashnikov.

«Hamás se ha comprometido a no fabricar armas, a no introducir armas de contrabando y a no exhibir ningún tipo de símbolo militar en Gaza, y creo que no les ha resultado fácil llegar a esa conclusión, precisamente porque los israelíes han estado violando el acuerdo de alto el fuego a diario y han estado atacando a sus líderes en Gaza», declaró Bahbah a MEE.

Hasta el jueves, el Ministerio de Sanidad de Gaza había identificado al menos a 73.341 palestinos muertos en Gaza desde los ataques liderados por Hamás contra el sur de Israel el 7 de octubre de 2023.

Más de 1.200 de ellos murieron por disparos de francotiradores israelíes o por ataques aéreos tras el anuncio del alto el fuego del 10 de octubre por parte de Trump.

Otros 174.086 palestinos han resultado heridos en total.

Arabia Saudí, con la que Netanyahu está ansioso por alcanzar un acuerdo de normalización que quedó en gran medida frustrado por los ataques del 7 de octubre, calificó el viernes de «histórico» el anuncio de la Junta de Paz.

«El Reino elogia el liderazgo y el firme compromiso del presidente Trump, que han sido fundamentales para alcanzar este importante hito», afirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores saudí en un comunicado.

«El Reino también destaca la importancia de la retirada total de las fuerzas israelíes de la Franja de Gaza, el despliegue de la Fuerza Internacional de Estabilización y la entrega continua y sin obstáculos de ayuda humanitaria y apoyo a la reconstrucción al pueblo palestino».

Kaja Kallas, alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, calificó estos avances de «constructivos».

«Tienen que encajar muchas piezas para que esto funcione. El éxito depende del compromiso pleno de todas las partes. Verificar el cumplimiento por parte de Hamás supondrá un reto importante. Israel tendría que retirarse finalmente de Gaza», escribió en X.

«La UE es el mayor donante humanitario de Gaza. En julio, la UE se comprometió a aportar 900 millones de euros en proyectos de ayuda para que Gaza se recupere de la guerra».

El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, que actualmente participa en la mediación de las conversaciones entre EE. UU. e Irán, declaró en X que «acoge con satisfacción» la noticia del desarme junto con la de la retirada israelí.

«Los países mediadores, entre ellos Estados Unidos, Egipto, Catar y Turquía, merecen un reconocimiento especial por sus esfuerzos para lograr este avance. Bajo el valiente liderazgo del presidente Trump, esto representa un logro significativo para la Junta de Paz», escribió Sharif.

«Pakistán también espera que estos esfuerzos conduzcan a la consecución del derecho a la autodeterminación del pueblo palestino».

Canadá —al que Trump retiró la invitación para formar parte de la Junta de Paz cuando criticó la estructura de composición de la misma— calificó el anuncio sobre el desarme de «un paso importante».

«Como uno de los mayores donantes para la crisis humanitaria en Gaza y Cisjordania, Canadá está dispuesto a contribuir a este esfuerzo», declaró el primer ministro Mark Carney el día X.

«Seguimos comprometidos con una resolución justa y duradera del conflicto entre Israel y Palestina, basada en una solución negociada de dos Estados en la que los pueblos israelí y palestino puedan vivir en paz, seguridad y dignidad».

Yasmine El-Sabawi es reportera y productora de campo. Ha cubierto la política interna y exterior de Estados Unidos durante las administraciones de Obama, Trump y Biden para la Kuwait News Agency, TRT World y ahora Middle East Eye, con especial atención a la diplomacia, la democracia, el militarismo y la diáspora árabe y musulmana.

Texto en inglés: Middle East Eye, traducido por Sinfo Fernández.

Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/08/01/la-junta-de-paz-ha-anunciado-que-un-organismo-palestino-se-hara-cargo-de-las-armas-de-hamas-no-es-lo-mismo-que-dijo-trump/

u/Head_Interview8372 — 17 days ago
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La 'solidaridad europea' se quemó en una España que arde: Bruselas le saliva la cara a Madrid

La 'solidaridad europea' se quemó en una España que arde: Bruselas le saliva la cara a Madrid

Al contado, Sputnik Mundo

Humor, creatividad y sencillez. Tres ingredientes, que sustentados en el rigor del análisis de destacados expertos internacionales, son la clave para acercarte al complejo mundo de la economía y las finanzas. Javier Benítez presenta el programa.

La 'solidaridad europea' se quemó en una España que arde: Bruselas le saliva la cara a Madrid

Desesperada por los incendios que consumen su territorio, España intentó que la Unión Europea suavizara las sanciones contra Rusia para permitirle hacer el mantenimiento de los helicópteros rusos Ka-32, utilizados para combatir incendios forestales. Pero para Bruselas es mejor aplicar la solidaridad europea en Ucrania, que en España que se quema.

La 'solidaridad europea' murió

La Cláusula de la Solidaridad europea, a que se puede acceder a través de la web del bloque comunitario, e introducida por el artículo 222 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, establece la posibilidad de que la Unión y los países de la Unión Europea. En su tercer punto detalla que se utiliza "para prestar ayuda a otro país de la UE que sea víctima de una catástrofe natural o de origen humano".

En este contexto, los actuales incendios en España se consideran oficialmente una catástrofe. Así, el Gobierno aprobó declarar 211 zonas catastróficas en 14 comunidades autónomas, de las cuales 187 corresponden específicamente a graves incendios forestales. Ergo, si el principio de solidaridad europea incluye "prestar ayuda a otro país de la UE que sea víctima de una catástrofe natural", y el Gobierno de España ha declarado a estos incendios forestales como una "catástrofe", no hay muchas vueltas a la interpretación.

En este escenario, las sanciones antirrusas impuestas en febrero de 2024 por la Unión Europea impiden la compra de piezas de repuesto y las labores de mantenimiento necesarias para mantener operativos los helicópteros rusos Ka-32, que no tienen parangón a nivel mundial en el combate a incendios forestales. Entonces, España solicitó a Bruselas una excepción para poder seguir utilizando esos helicópteros, que pueden captar y transportar agua de extinción rápidamente hacia zonas remotas, pero Bruselas rechazó la petición.

La respuesta de Bruselas fue todo un ejemplo de lo que no es la famosa solidaridad europea que tanto pregonan y que está establecida por sus propias normativas. La autocracia europea le respondió con un cachetazo: arguyó que el Gobierno español tuvo tiempo suficiente para buscar alternativas dentro de la Unión Europea, como los equipos fabricados por Airbus, que no tienen ni punto de comparación con las naves rusas.

A todo esto, medios españoles sostienen que el principal obstáculo para esas adquisiciones recomendadas por la solidaria Bruselas fue la falta de presupuesto. Resultado: los helicópteros Ka-32 que operaban en España quedaron fuera de servicio justo cuando más se los necesita. Parece que Bruselas prefiere que España se arda en llamas y seguir llenando los bolsillos al cabecilla del régimen terrorista de Kiev, que asistir a tantas familias que se están quedando sin nada en un país que sí es miembro del bloque, a diferencia de Ucrania.

"Este concepto de solidaridad que la Unión Europea incluye en sus propios documentos, deja su aplicación abierta a la imaginación. Es decir, es un concepto absolutamente interpretable y voluble, sobre todo, ateniéndonos a lo que está ocurriendo. Por lo tanto, sería imprescindible delimitar verdaderamente qué significa la solidaridad europea. ¿Significa aportar a Ucrania? ¿Significa acatar las sanciones sin rechistar?", se pregunta el profesor, historiador y analista internacional Daniel Trujillo Sanz

mauricioemmanuel.blogspot.com
u/Head_Interview8372 — 17 days ago

El genocidio de Gaza ha convertido la cuestión palestina en el problema israelí

Recomiendo:

El genocidio de Gaza ha convertido la cuestión palestina en el problema israelí

Por Sami Al-Arian | 01/08/2026 | Palestina y Oriente Próximo

Fuentes: Voces del Mundo

El genocidio en Gaza desde octubre de 2023, que ha asesinado a más de 73.000 palestinos, ha marcado un punto de inflexión histórico en la lucha palestina y en la naturaleza del conflicto con el proyecto sionista.

Lo que se ha desarrollado ha ido mucho más allá de otra guerra o de otro episodio de violencia israelí; ha puesto al descubierto ante el mundo la verdadera naturaleza del proyecto sionista como una empresa colonialista de asentamientos basada en la limpieza étnica, el apartheid y la eliminación sistemática del pueblo palestino indígena.

Desde su surgimiento a finales del siglo XIX, el movimiento sionista ha tratado de establecer un Estado colonialista en Palestina mediante la movilización de las potencias imperialistas occidentales y una alianza duradera con las fuerzas dominantes del sistema internacional.

Mientras que el colonialismo clásico buscaba principalmente explotar a las poblaciones indígenas, el sionismo pertenece a la tradición de los movimientos coloniales de asentamiento que pretendían sustituirlas. Desde sus inicios, el movimiento fue más allá de la búsqueda del dominio político, con el objetivo de transformar el carácter demográfico, político y cultural de Palestina.

El sionismo nunca fue un movimiento autóctono de Oriente Medio. Fue una solución colonial europea a lo que los propios europeos denominaban la «cuestión judía», impuesta al pueblo palestino.

Durante más de un siglo, el proyecto sionista se ha sustentado en tres pilares estratégicos: el apoyo político, militar y financiero inquebrantable de Occidente; la fragmentación del entorno árabe e islámico circundante y su enredo en conflictos internos; y la creación deliberada de hechos irreversibles sobre el terreno hasta que el despojo sea aceptado como realidad política.

A pesar de las inmensas ventajas políticas y militares de las que goza el régimen sionista, el pueblo palestino ha logrado, gracias a su resistencia y firmeza continuas, frustrar su objetivo central: eliminar la presencia palestina u obligarla a someterse.

Desde la Nakba de 1948, los palestinos se han mantenido firmemente apegados a su tierra, su identidad y sus derechos históricos, pagando un precio extraordinario para preservar su existencia, mantener su lucha y asegurar el futuro de las generaciones venideras.

Históricamente, los proyectos coloniales de asentamientos rara vez se derrumban únicamente por una derrota militar. Comienzan a desmoronarse cuando la población indígena se niega a desaparecer, cuando se derrumba la legitimidad internacional del régimen y cuando el coste interno y geopolítico de mantener la ocupación se vuelve insostenible.

El colapso de Oslo

El proceso de Oslo, junto con la ilusión de una paz negociada, supuso un intento de transformar la cuestión palestina de una lucha por la liberación nacional, la autodeterminación y la independencia en un proyecto para gestionar la ocupación. Más de tres décadas después, su fracaso es indiscutible.

Los asentamientos israelíes se expandieron de forma espectacular, el territorio palestino se redujo de manera constante y la Autoridad Palestina se convirtió en una entidad fragmentada con una autoridad muy limitada, que opera bajo el dominio y las restricciones estructurales impuestas por la ocupación.

Mientras tanto, el Estado sionista siguió creando realidades irreversibles sobre el terreno que han hecho prácticamente imposible el establecimiento de un Estado palestino independiente, incluso uno desmilitarizado, territorialmente fragmentado y privado de soberanía genuina.

Los acontecimientos del 7 de octubre de 2023 destrozaron de raíz el statu quo político, alteraron la trayectoria del conflicto y pusieron al descubierto la quiebra de los supuestos que habían regido la política regional durante más de tres décadas.

El genocidio que siguió supuso el fin moral y político del paradigma de Oslo y de la ilusión de que el conflicto pudiera resolverse mediante interminables negociaciones llevadas a cabo en condiciones de asimetría abrumadora.

El mito de la solución de dos Estados se derrumbó finalmente bajo el peso de la realidad política.

Las reivindicaciones israelíes sobre la tradición de la democracia liberal occidental y el Estado de derecho sufrieron quizá su mayor crisis de credibilidad desde la fundación del Estado.

El mundo reconoció cada vez más que la cuestión nunca se redujo simplemente a una cuestión de fronteras o acuerdos de seguridad, sino que se trataba de una lucha entre un pueblo indígena que buscaba la libertad y un proyecto colonialista de asentamientos basado en la exclusión, la supremacía y la dominación permanente.

El genocidio también asestó un golpe devastador a la visión de Benjamin Netanyahu de un «Nuevo Oriente Medio».

Apenas unas semanas antes del 7 de octubre, se presentó ante las Naciones Unidas mostrando un mapa que, en la práctica, borraba a Palestina y presentaba a Israel como el centro indiscutible de un nuevo orden regional construido sobre la normalización, la integración económica y la hegemonía estratégica. Proyectos como el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC, por sus siglas en inglés) estaban diseñados para institucionalizar a Israel como el puente comercial y de seguridad indispensable que une Asia, el Golfo, Europa y África.

Gaza echó por tierra esa visión.

En lugar de inaugurar una era de hegemonía sionista indiscutible, devolvió a Palestina al centro de la política regional e internacional, frenó el impulso de la normalización y demostró que ningún orden regional puede alcanzar una legitimidad duradera mientras excluya al pueblo palestino y le niegue sus derechos inalienables.

Solidaridad global

El mundo fue testigo del surgimiento del mayor movimiento de solidaridad global con Palestina de la historia moderna. Millones de personas se manifestaron en capitales de Oriente y Occidente.

Las universidades, los sindicatos y las organizaciones de base de la sociedad civil se convirtieron en escenarios de confrontación política y moral con el Estado sionista y sus redes globales de apoyo.

Palestina volvió a convertirse en uno de los temas clave de los debates contemporáneos sobre el colonialismo, el racismo, el derecho internacional, los derechos humanos y la liberación nacional.

Este movimiento difiere notablemente de las oleadas de solidaridad anteriores. Es más joven, más internacional, está menos limitado por las instituciones políticas tradicionales y, lo que es más significativo, está dispuesto a cuestionar los fundamentos ideológicos e institucionales del propio sionismo.

Quizás por primera vez desde la creación de Israel, su relato oficial ya no goza de un cuasi monopolio en amplios segmentos del discurso público occidental.

La importancia de Gaza va mucho más allá de Palestina. El genocidio se produjo en un momento en el que el sistema internacional ya estaba experimentando una profunda transformación.

El orden unipolar que surgió tras el fin de la Guerra Fría en 1991 ha ido cediendo terreno progresivamente a un mundo cada vez más disputado y multipolar.

Gaza puso de manifiesto la profunda crisis moral existente en el establishment político occidental y puso de relieve la capacidad cada vez menor de Estados Unidos y sus aliados para imponer sus relatos preferidos o traducir su abrumadora superioridad militar en una política duradera.

A pesar del apoyo diplomático, militar y financiero sin precedentes de Occidente a Israel, Washington se mostró incapaz de restablecer la legitimidad internacional de Israel, aislar a la resistencia palestina o frenar la oleada de solidaridad mundial.

En toda Asia, África y América Latina, así como entre la juventud y la clase trabajadora de Occidente, Palestina se ha convertido en un punto de convergencia para los movimientos que se resisten a las estructuras desiguales heredadas de la era colonial.

Una nueva visión

Gaza ha cambiado las preguntas que se plantea la gente. El debate ya no se limita a lo que ocurrió en Palestina, sino a cómo un orden internacional que dice defender los derechos humanos pudo permitir que tal destrucción se desarrollara a la vista de todos.

La cuestión estratégica ya no es cómo reactivar un proceso de negociación que hace tiempo que quedó agotado, sino cómo formular una nueva visión para la lucha de liberación capaz de responder a las transformaciones históricas provocadas por Gaza.

El conflicto nunca ha sido una disputa territorial. Es, en esencia, una lucha contra un proyecto colonialista y supremacista arraigado en el desplazamiento, la exclusión y la dominación permanente.

Por lo tanto, el objetivo estratégico no puede consistir en gestionar la ocupación ni en adaptarse a ella. Debe consistir en el desmantelamiento del propio proyecto sionista racista y de las estructuras políticas, jurídicas, militares e ideológicas en las que se sustenta su dominio.

Desmantelar el proyecto sionista no es una expresión de hostilidad hacia los judíos, ni supone la negación de sus derechos, ni se trata de un conflicto religioso.

El sionismo no es el judaísmo, y desmantelar el proyecto sionista no significa desmantelar la vida judía en Palestina ni en ningún otro lugar.

Significa desmantelar un orden político colonial construido sobre el privilegio racial, la exclusión y el despojo, del mismo modo que el desmantelamiento del apartheid sudafricano solo requirió la abolición de las estructuras que institucionalizaban la dominación racial.

Las últimas décadas demuestran que, aunque el pueblo palestino sigue estando en el centro de esta lucha, no puede llevarla a buen término por sí solo. Sin embargo, sigue siendo su punta de lanza esencial.

La firmeza de los palestinos en su patria, el compromiso inquebrantable de los refugiados con el derecho al retorno y la resistencia continua al desplazamiento han preservado la causa palestina a pesar de los repetidos intentos de borrarla de la historia.

Un movimiento global

La acción palestina en la escena mundial se ha vuelto indispensable. Hoy en día, aproximadamente la mitad de los 15,5 millones de palestinos vive fuera de la Palestina histórica.

Muchos de los centros políticos, económicos, financieros, académicos y mediáticos que configuran la opinión y la política internacionales se encuentran fuera de Palestina.

Nuestra tarea principal es reconstruir un movimiento de solidaridad eficaz en todo el mundo y transformarlo en una fuerza global organizada capaz de impulsar la lucha por la liberación.

Este papel va mucho más allá de la ayuda humanitaria o la solidaridad simbólica. Exige un movimiento global organizado capaz de actuar simultáneamente en los ámbitos político, jurídico, económico y cultural.

Los movimientos de liberación exitosos siempre han comprendido que las luchas contra el colonialismo no se ganan únicamente en el campo de batalla; se libran igualmente en las universidades, los tribunales, los parlamentos, los sindicatos y las organizaciones sindicales, las asociaciones profesionales, las instituciones culturales, los mercados financieros y el ámbito de la opinión pública.

El movimiento sionista logró históricamente construir una amplia red internacional que sustentó su proyecto política, financiera, diplomática, intelectual y culturalmente durante más de un siglo.

El reto para la liberación hoy en día consiste en ir más allá de la mera respuesta a estas estructuras y construir redes alternativas arraigadas en los valores universales de justicia, igualdad, libertad y autodeterminación. El objetivo es debilitar sistemáticamente las fuentes de la influencia global sionista, al tiempo que se ponen al descubierto los cimientos coloniales del propio proyecto.

Esto requiere una estrategia a largo plazo. Los movimientos de liberación rara vez triunfan solo mediante la movilización espontánea. Prevalecen gracias a la construcción paciente de instituciones, la educación de las nuevas generaciones, la formación de amplias coaliciones y el mantenimiento de la disciplina estratégica a lo largo del tiempo.

La organización política, más que la reacción emocional, ha distinguido históricamente a los movimientos de liberación nacional exitosos de aquellos que, en última instancia, se fracturaron o se disolvieron.

La organización en favor de la liberación palestina y la desionización debe desarrollarse en múltiples niveles para comprender y cuestionar las estructuras políticas, financieras, culturales y mediáticas a través de las cuales se reproduce la influencia sionista en numerosas sociedades.

Debe reforzar las campañas de boicot, desinversión y sanciones; exigir la rendición de cuentas por crímenes de guerra ante los tribunales nacionales e internacionales; ampliar la cooperación con movimientos de liberación, instituciones religiosas, universidades y organizaciones de derechos humanos; y profundizar la participación en los partidos políticos, los medios de comunicación, los centros de investigación, los campus universitarios, los sindicatos y las organizaciones sindicales, los foros culturales y las organizaciones de la sociedad civil.

El derecho internacional ocupa un lugar importante dentro de esta estrategia, pero no debe confundirse con la estrategia en sí misma.

Los procedimientos ante la Corte Internacional de Justicia, en particular en el caso de Sudáfrica, junto con las acciones ante la Corte Penal Internacional y otros foros judiciales, han debilitado las reivindicaciones de larga data de Israel en cuanto a su excepcionalismo y su impunidad.

Sin embargo, la historia demuestra que las victorias jurídicas solo adquieren un significado duradero cuando están respaldadas por una acción política organizada y una movilización popular sostenida. Los tribunales pueden reforzar la lucha política, pero no pueden sustituirla.

La presión económica es igualmente crucial: a lo largo de la historia, los sistemas coloniales se han basado tanto en la integración financiera internacional y los privilegios comerciales como en la superioridad militar.

Las campañas dirigidas contra las inversiones, las cadenas de suministro, las alianzas institucionales, la complicidad empresarial y la normalización económica constituyen un componente esencial de cualquier estrategia a largo plazo destinada a desmantelar las estructuras de dominación colonial.

Causa universal

El movimiento de liberación palestino también debe recuperar sus dimensiones árabes, islámicas y universales.

Palestina nunca ha sido meramente una preocupación de un pueblo aislado que busca la independencia nacional; ha estado íntimamente ligada al futuro de la región, a su identidad, a su independencia política y a su proyecto civilizatorio.

Gaza ha demostrado una vez más que el proyecto sionista no amenaza únicamente a los palestinos. Pretende institucionalizar un orden regional basado en la supremacía militar, la dependencia política, la subordinación económica y la fragmentación permanente.

Esto exige un replanteamiento fundamental del papel de la umma. Palestina no puede considerarse simplemente como una causa humanitaria que merece compasión.

Sigue siendo la cuestión civilizatoria central a la que se enfrenta el mundo musulmán, ya que el proyecto sionista ha funcionado como un instrumento estratégico para preservar la fragmentación regional e impedir un desarrollo político independiente.

La lucha por desmantelar las estructuras sionistas no puede, por lo tanto, separarse del proyecto más amplio de reconstruir la umma en los ámbitos político, intelectual, económico y espiritual. La liberación de Palestina y la renovación de la umma se han convertido en procesos históricos que se refuerzan mutuamente.

Palestina nunca debe reducirse a una causa sectaria, étnica o estrictamente ideológica. Una de sus mayores fortalezas siempre ha sido su atractivo moral universal. Llega a todos aquellos que rechazan el colonialismo, el racismo, el apartheid y la injusticia.

Por esa razón, Palestina debe seguir sirviendo como causa unificadora para las personas de conciencia, independientemente de su religión, origen étnico, nacionalidad o afiliación política.

Palestina ocupa ahora un lugar similar al que ocupó Sudáfrica durante las últimas décadas del siglo XX. Se ha convertido en una de las cuestiones morales y políticas definitorias de nuestro tiempo.

Al igual que Sudáfrica simbolizó en su día la lucha mundial contra el apartheid, Palestina simboliza cada vez más la lucha contemporánea contra el colonialismo de asentamientos, la dominación racial y la hegemonía imperial.

La responsabilidad histórica a la que se enfrentan los palestinos y sus aliados va más allá de resistir las consecuencias inmediatas de la ocupación: consiste en participar conscientemente en el largo proceso histórico de desmantelamiento de las estructuras políticas, intelectuales e institucionales que han mantenido el proyecto sionista durante generaciones.

Esta tarea tampoco recae únicamente sobre los palestinos. Palestina sigue siendo la causa central de la umma y se ha convertido también en una causa cada vez más importante para la humanidad en su conjunto.

Un grupo de activistas sostiene pancartas en las que se lee «UE: Dejad de comprar lo que Israel roba» durante una manifestación celebrada en Bruselas el 17 de junio de 2026 para pedir a los líderes de la UE que prohíban los productos procedentes de los ilegales asentamientos israelíes (Nicolas Tucat/AFP)

La lucha afecta al futuro de un orden internacional que afirma basarse en la justicia, la igualdad y los derechos humanos. Un mundo dispuesto a normalizar el genocidio, el apartheid y la ocupación permanente en Palestina pone, en última instancia, en peligro esos principios en todas partes.

Gaza ha redefinido el conflicto de formas que van mucho más allá de las fronteras de Palestina. Lo que hace solo unos años parecía políticamente inimaginable se debate ahora abiertamente en universidades, parlamentos, instituciones internacionales, organizaciones profesionales, sindicatos, medios de comunicación y centros comunitarios.

Las creencias aceptadas desde hace tiempo sobre el sionismo, la política occidental, el derecho internacional y el futuro de Palestina están siendo objeto de un replanteamiento cada vez mayor.

El período que se avecina exige mucho más que simples muestras de solidaridad. Requiere una nueva visión estratégica, organización política y la paciencia disciplinada necesaria para una lucha prolongada.

Todos los movimientos de liberación que han tenido éxito han combinado la resistencia inmediata con la construcción paciente de instituciones capaces de transformar los momentos de crisis en un cambio político duradero.

Redefinir el conflicto

Cualquier debate sobre el futuro seguirá siendo incompleto a menos que redefinamos primero el conflicto.

La causa palestina abarca la lucha de un pueblo oprimido y reviste un profundo significado civilizatorio y religioso por sus lugares sagrados. Sin embargo, en su esencia subyace la naturaleza y el carácter del proyecto sionista.

Hablar exclusivamente de la «cuestión palestina» ya no es suficiente.

El principal reto al que se enfrenta la región es el «problema israelí»: la existencia de un Estado colonialista soberano cuya estructura política se basa en la exclusión de la población indígena y cuya supervivencia depende de la expansión territorial, el dominio militar, la fragmentación regional y el respaldo permanente de Occidente.

La historia ofrece varios ejemplos de sistemas políticos que llegaron a ser reconocidos no solo como Estados, sino como problemas estructurales que amenazaban la estabilidad regional e internacional.

El «problema alemán» generado por el nazismo y el militarismo en la primera mitad del siglo XX, y más tarde el régimen del apartheid en Sudáfrica, ilustran cómo determinados órdenes políticos pueden convertirse en fuentes de inestabilidad crónica que se extienden mucho más allá de sus fronteras.

De hecho, el problema israelí pertenece a esa categoría histórica.

El objetivo estratégico no puede limitarse a resistir las consecuencias del sionismo. Debe consistir en el desmantelamiento sistemático de las estructuras de las que depende el proyecto sionista.

Para debilitar el proyecto sionista, primero debemos comprender con precisión cómo se sustenta. Todo sistema de dominación duradero se sustenta en fuentes identificables de poder político, militar, económico e ideológico.

Los movimientos de liberación solo alcanzan eficacia estratégica cuando van más allá de la mera resistencia ante la injusticia y llegan a comprender los mecanismos que la reproducen.

Los doce pilares

La «teoría de los doce pilares» que he desarrollado identifica las principales fuentes de la fuerza sionista. Su objetivo es permitir estrategias coherentes a largo plazo para debilitarlos, transformando la resistencia de una postura reactiva en un proyecto integral de cambio histórico.

Estos doce pilares se agrupan en tres áreas principales:

La primera aborda el control demográfico y territorial: la exclusividad judía como principio rector del Estado, la exclusión y el desplazamiento de los palestinos, la expansión continua de los asentamientos y la creación metódica de hechos irreversibles sobre el terreno. En conjunto, estos pilares pretenden borrar a Palestina física, política y demográficamente.

Gaza ha puesto de manifiesto la creciente fragilidad de esta estrategia.

Más de 125 años después del surgimiento del sionismo político, y casi ocho décadas después de la Nakba, los palestinos siguen arraigados en su patria y firmemente comprometidos con su identidad, sus derechos históricos y el derecho al retorno.

Menos de la mitad de los judíos del mundo se han reasentado en Palestina. Mientras tanto, las tendencias demográficas sugieren que los palestinos de la Palestina histórica igualan o superan ya a la población judía.

El objetivo demográfico fundacional del sionismo —sustituir a la población indígena— sencillamente ha fracasado.

La resistencia palestina, junto con la resistencia libanesa a lo largo de varias décadas, ha demostrado asimismo que la expansión de los asentamientos no es un proceso histórico irreversible.

Los proyectos coloniales suelen parecer invencibles durante los períodos de expansión. Sin embargo, la Argelia francesa, la Angola portuguesa, Rodesia y la Sudáfrica del apartheid parecían todas permanentes hasta que las realidades políticas, demográficas y morales socavaron gradualmente los supuestos en los que se sustentaban.

El proyecto sionista no debe considerarse una excepción a estos patrones históricos más amplios.

El segundo conjunto de pilares sustenta la supremacía militar, de inteligencia y tecnológica de Israel: la militarización de la sociedad, el mantenimiento de la superioridad militar y tecnológica, el monopolio de las armas nucleares y el dominio en materia de seguridad e inteligencia.

Durante décadas, estos pilares constituyeron la base tanto psicológica como militar del poder sionista. Sin embargo, los acontecimientos recientes han puesto de manifiesto importantes limitaciones.

La confrontación militar directa con la República Islámica de Irán demostró que la abrumadora superioridad tecnológica, incluso cuando se combina con el apoyo militar estadounidense, no puede por sí sola obligar a la capitulación política ni restablecer una disuasión estratégica incuestionable.

El siglo XX nos ofrece una clara advertencia: bajo un intenso escrutinio, la fuerza bruta puede convertirse en un lastre estratégico que acelere el aislamiento diplomático, las tensiones económicas, la deslegitimación moral y la polarización interna.

La verdadera disuasión depende mucho menos de la tecnología militar pura que de la legitimidad política y de la credibilidad de los resultados estratégicos a largo plazo.

Desde octubre de 2023, el Estado sionista ha demostrado en repetidas ocasiones su capacidad para infligir una destrucción devastadora. Le ha resultado considerablemente más difícil recuperar la imagen de invulnerabilidad que históricamente ha sustentado su doctrina de disuasión.

Apoyo en declive

Por último, el tercer conjunto de pilares se refiere al posicionamiento internacional y regional del régimen sionista: la dependencia del apoyo político occidental; la movilización de la comunidad judía mundial al servicio del proyecto sionista; el mantenimiento de la fragmentación regional; y el fomento de alianzas con minorías, movimientos separatistas y regímenes autoritarios en busca de la hegemonía regional.

Estos pilares han entrado en un periodo de creciente tensión.

El apoyo occidental sigue siendo, sin duda, uno de los mayores activos estratégicos de Israel. Sin embargo, Gaza ha alterado la opinión pública internacional, especialmente entre las generaciones más jóvenes, las universidades, los sindicatos, las asociaciones profesionales y los movimientos sociales.

Sectores importantes de las sociedades occidentales distinguen cada vez más entre el apoyo a las comunidades judías y el apoyo incondicional a las políticas del Estado sionista, una distinción que a menudo se marginó políticamente en décadas anteriores.

El creciente escrutinio jurídico ante la Corte Internacional de Justicia, la Corte Penal Internacional y los tribunales nacionales de varias jurisdicciones ha erosionado aún más ese apoyo.

Las instituciones jurídicas por sí solas no transformarán las realidades políticas, pero contribuyen cada vez más a la erosión generalizada de la legitimidad de la que dependen, en última instancia, los sistemas de dominación colonial.

Aún más significativa ha sido la transformación del entorno informativo global. Durante décadas, las instituciones sionistas ejercieron una influencia considerable sobre los relatos políticos y mediáticos dominantes en gran parte del mundo occidental.

Hoy en día, el periodismo independiente, los medios digitales, las plataformas de redes sociales y la documentación sin precedentes del genocidio de Gaza han debilitado ese monopolio informativo. El control sobre el relato se ha convertido en un ámbito mucho más disputado que en cualquier otro periodo anterior de la historia de Israel.

Cada paso hacia una mayor cooperación dentro de los mundos árabe y musulmán, cada esfuerzo por la integración regional y cada ampliación de los vínculos entre los movimientos anticoloniales de todo el Sur Global desafía directamente otra de las premisas estratégicas de larga data del sionismo: que la fragmentación regional permanente es a la vez deseable y sostenible.

Estos doce pilares no funcionan de forma aislada; se refuerzan mutuamente, y el debilitamiento de uno de ellos aumenta la presión sobre los demás. Los movimientos de liberación exitosos buscan logros estratégicos acumulativos en múltiples ámbitos, en lugar de victorias aisladas.

Cada pilar representa una vulnerabilidad. La cuestión es cómo ejercer presión sobre ellos de forma simultánea.

La lucha se centra en los cimientos políticos, militares, económicos, diplomáticos e ideológicos que sustentan el proyecto sionista.

El desmantelamiento del proyecto sionista no supone la destrucción de una sociedad, la negación de los derechos de ninguna comunidad ni una invitación al conflicto perpetuo. Significa la abolición de las estructuras legales del apartheid, la ocupación y el privilegio racial.

Más allá de las negociaciones

El futuro de la causa palestina —o, más exactamente, la resolución del problema israelí— no se determinará en la mesa de unas negociaciones infructuosas.

Se forjará a través de la firmeza, la resistencia organizada, la lucha sostenida, la movilización política global, la acción jurídica, la presión económica y el esfuerzo intelectual.

Nosotros, como palestinos, junto con la umma y las personas de conciencia de todo el mundo, ya no podemos permitirnos el lujo del activismo simbólico.

La historia rara vez cambia solo a través de momentos aislados de heroísmo. Cambia cuando la convicción moral se une a una organización disciplinada, a la paciencia estratégica y a instituciones capaces de transformar el sacrificio en logros políticos duraderos.

El siglo XX deja claro que los sistemas coloniales no caen porque pierdan batallas; más bien, se desmoronan cuando el mundo deja de creer en ellos: cuando su legitimidad se pudre, su economía se resiente, sus argumentos morales suenan huecos y las alianzas que los sostenían se derrumban.

La confrontación militar puede acelerar ese proceso, pero la organización política, la solidaridad internacional y la paciencia estratégica determinan, en última instancia, los resultados históricos.

El proyecto sionista no es inmutable ni está exento de las tendencias generales de la historia. Al igual que otras empresas coloniales de asentamientos que le precedieron, se sustenta en estructuras que son construcciones históricas y que, por lo tanto, pueden desmantelarse.

Nuestra responsabilidad —ante quienes se han sacrificado, ante las futuras generaciones de palestinos y ante todos los que siguen creyendo en la justicia— es llevar adelante esta lucha, manteniendo nuestra disciplina estratégica y nuestro propósito claro, con la confianza de que los sistemas basados en la exclusión y la dominación acabarán cediendo ante aquellos fundados en la dignidad humana.

Palestina se ha convertido una vez más en la brújula moral de la lucha mundial contra el colonialismo, el racismo y la dominación. Que ese momento se convierta en una transformación histórica duradera depende de lo que construyamos a partir de él en los próximos años.

Sami Al-Arian es director del Centro para el Islam y Asuntos Globales (CIGA) de la Universidad Zaim de Estambul. Originario de Palestina, vivió en Estados Unidos durante cuatro décadas (1975-2015), donde fue académico titular, destacado orador y activista de derechos humanos antes de trasladarse a Turquía. Es autor de varios estudios y libros. Pueden ponerse en contacto con él en: nolandsman1948@gmail.com.

Texto en inglés: Middle East Eye, traducido por Sinfo Fernández.

Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/07/31/el-genocidio-de-gaza-ha-convertido-la-cuestion-palestina-en-el-problema-israeli/

u/Head_Interview8372 — 18 days ago

Qatar pidió al grupo terrorista Hamas que el acuerdo de desarme ponga fin al “sufrimiento” en la Franja de Gaza

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Qatar pidió al grupo terrorista Hamas que el acuerdo de desarme ponga fin al “sufrimiento” en la Franja de Gaza

La llamada del primer ministro qatarí Mohamed bin Abdulrahman al líder de la milicia, Khalil Al-Hayya, refleja la apuesta de Doha por convertir el avance negociador en un alivio humanitario para la población en el enclave.

El primer ministro y titular de Exteriores de Qatar, Mohamed bin Abdulrahman, expresó el viernes en una conversación telefónica al líder del grupo terrorista Hamas, Khalil Al-Hayya, su esperanza de que el acuerdo sobre el desarme del movimiento ponga fin al sufrimiento en la Franja de Gaza.

Bin Abdulrahman celebró la decisión de Hamas de “aceptar la hoja de ruta para completar la implementación de la segunda fase del acuerdo de alto el fuego en la Franja de Gaza”, según informó la cartera de Exteriores en un comunicado. El jefe de la diplomacia qatarí manifestó su deseo de que este paso contribuya “a poner fin al sufrimiento del pueblo palestino y a lograr sus aspiraciones de seguridad y estabilidad".

El ministro subrayó la necesidad de que la comunidad internacional asuma sus responsabilidades y pida a Israel que cumpla con sus obligaciones en virtud del acuerdo, lo que llevaría a garantizar la culminación de la hoja de ruta y el logro de la paz y la estabilidad en Gaza.

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Qatar actúa como uno de los principales mediadores en el conflicto entre Israel y el grupo terrorista, especialmente en la guerra de Gaza, en coordinación con Egipto, Estados Unidos y Turquía.

Por su parte, el ministerio de Exteriores de Arabia Saudita expresó su satisfacción por el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre el “histórico acuerdo relativo a la desmilitarización de la Franja de Gaza”. Arabia Saudita agradeció a Egipto, Qatar, Turquía, Estados Unidos, a la Junta de Paz y a todos los socios involucrados en los esfuerzos que permitieron avanzar hacia este acuerdo.

La ONU celebró el acuerdo para el desarme de Hamas (Europa Press)

Riad recalcó “la importancia de la retirada completa de las fuerzas israelíes de la Franja de Gaza, el despliegue de una fuerza internacional de estabilización y la garantía del flujo continuo e ininterrumpido de ayuda humanitaria y apoyo a la reconstrucción para el pueblo palestino”.

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Además, secretario general de la ONU, António Guterres, calificó la confirmación del acuerdo como “la única buena noticia en días recientes” en una región marcada por la guerra. “El acuerdo anunciado por el presidente de Estados Unidos para que Hamas entregue sus armas y para que Israel retire sus fuerzas de Gaza es la única buena noticia en días recientes”, afirmó Guterres.

El titular de Naciones Unidas advirtió que “lo que había comenzado como un conflicto regional hace seis meses se convirtió en un motivo de inestabilidad global”. Guterres subrayó ante la prensa la necesidad de poner fin a los combates “en todos los frentes” de la región.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el viernes que la Junta de Paz creada para resolver conflictos, comenzando por el de Gaza, alcanzó un acuerdo para el “desarme total” de Hamás y otros grupos armados palestinos en el enclave, calificándolo como un paso “histórico” hacia la creación de un nuevo gobierno en la Franja.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hace un gesto mientras participa en una reunión del gabinete en Camp David, en Thurmont, Maryland (EE. UU.), el 31 de julio de 2026 (REUTERS/Daniel Heuer)

A su vez, declaró que Israel está “muy contento” con el acuerdo. “Tenemos un entendimiento con Israel. Israel está muy contento con esto. Israel nos ayudó y se ha portado muy bien”, afirmó Trump a periodistas en la residencia presidencial de Camp David.

Sin embargo, más temprano, el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, calificó como “inaceptable” el acuerdo, que prevé una retirada progresiva de Israel del territorio palestino. “Detener los combates contra el movimiento islamista palestino equivale a aceptar que Hamas prepare la próxima masacre”, escribió Ben Gvir en Telegram, aludiendo a los ataques del 7 de octubre de 2023, en los que murieron 1.221 personas. “Israel debe ganar”, añadió.

Por su parte, Hamas confirmó el acuerdo para su desarme y aseguró que incluye “la obligación de Israel de retirarse de la Franja de Gaza”, luego del anuncio realizado por Trump. El negociador de Hamas, Ghazi Hamad, explicó a medios árabes que el pacto contempla “la obligación de la ocupación de retirarse de la Franja de Gaza, abrir los cruces fronterizos y cesar los asesinatos”. Hamad advirtió: “Si Israel no cumple el acuerdo, nosotros tampoco lo cumpliremos”.

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u/Head_Interview8372 — 18 days ago

La 'solidaridad europea' se quemó en una España que arde: Bruselas le saliva la cara a Madrid

La 'solidaridad europea' se quemó en una España que arde: Bruselas le saliva la cara a Madrid

Al contado, Sputnik Mundo

Humor, creatividad y sencillez. Tres ingredientes, que sustentados en el rigor del análisis de destacados expertos internacionales, son la clave para acercarte al complejo mundo de la economía y las finanzas. Javier Benítez presenta el programa.

La 'solidaridad europea' se quemó en una España que arde: Bruselas le saliva la cara a Madrid

Desesperada por los incendios que consumen su territorio, España intentó que la Unión Europea suavizara las sanciones contra Rusia para permitirle hacer el mantenimiento de los helicópteros rusos Ka-32, utilizados para combatir incendios forestales. Pero para Bruselas es mejor aplicar la solidaridad europea en Ucrania, que en España que se quema.

La 'solidaridad europea' murió

La Cláusula de la Solidaridad europea, a que se puede acceder a través de la web del bloque comunitario, e introducida por el artículo 222 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, establece la posibilidad de que la Unión y los países de la Unión Europea. En su tercer punto detalla que se utiliza "para prestar ayuda a otro país de la UE que sea víctima de una catástrofe natural o de origen humano".

En este contexto, los actuales incendios en España se consideran oficialmente una catástrofe. Así, el Gobierno aprobó declarar 211 zonas catastróficas en 14 comunidades autónomas, de las cuales 187 corresponden específicamente a graves incendios forestales. Ergo, si el principio de solidaridad europea incluye "prestar ayuda a otro país de la UE que sea víctima de una catástrofe natural", y el Gobierno de España ha declarado a estos incendios forestales como una "catástrofe", no hay muchas vueltas a la interpretación.

En este escenario, las sanciones antirrusas impuestas en febrero de 2024 por la Unión Europea impiden la compra de piezas de repuesto y las labores de mantenimiento necesarias para mantener operativos los helicópteros rusos Ka-32, que no tienen parangón a nivel mundial en el combate a incendios forestales. Entonces, España solicitó a Bruselas una excepción para poder seguir utilizando esos helicópteros, que pueden captar y transportar agua de extinción rápidamente hacia zonas remotas, pero Bruselas rechazó la petición.

La respuesta de Bruselas fue todo un ejemplo de lo que no es la famosa solidaridad europea que tanto pregonan y que está establecida por sus propias normativas. La autocracia europea le respondió con un cachetazo: arguyó que el Gobierno español tuvo tiempo suficiente para buscar alternativas dentro de la Unión Europea, como los equipos fabricados por Airbus, que no tienen ni punto de comparación con las naves rusas.

A todo esto, medios españoles sostienen que el principal obstáculo para esas adquisiciones recomendadas por la solidaria Bruselas fue la falta de presupuesto. Resultado: los helicópteros Ka-32 que operaban en España quedaron fuera de servicio justo cuando más se los necesita. Parece que Bruselas prefiere que España se arda en llamas y seguir llenando los bolsillos al cabecilla del régimen terrorista de Kiev, que asistir a tantas familias que se están quedando sin nada en un país que sí es miembro del bloque, a diferencia de Ucrania.

"Este concepto de solidaridad que la Unión Europea incluye en sus propios documentos, deja su aplicación abierta a la imaginación. Es decir, es un concepto absolutamente interpretable y voluble, sobre todo, ateniéndonos a lo que está ocurriendo. Por lo tanto, sería imprescindible delimitar verdaderamente qué significa la solidaridad europea. ¿Significa aportar a Ucrania? ¿Significa acatar las sanciones sin rechistar?", se pregunta el profesor, historiador y analista internacional Daniel Trujillo Sanz

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u/Head_Interview8372 — 18 days ago

Un Estado depredador: La violencia sexual como arma del genocidio

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Un Estado depredador

La violencia sexual como arma del genocidio

Por | 31/07/2026 | Palestina y Oriente Próximo

Fuentes: CTXT [Foto: Prisioneros palestinos detenidos en la prisión israelí de Ofer, cerca de Jerusalén, en la Cisjordania ocupada, el 28 de agosto de 2024. / Chaim Goldberg/Flash90]

Un exhaustivo informe concluye que las violaciones y agresiones sexuales son clave en la estrategia de Israel para destruir Palestina. El abuso, que sufren personas de todas las edades, es fruto de protocolos específicos

Israel está intentando aniquilar al pueblo palestino. Desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, la ofensiva es de una brutalidad sin parangón, y las tácticas del genocidio abarcan desde los bombardeos a discreción hasta la hambruna provocada, pasando por el borrado cultural, la desinformación, etc., siempre con la crueldad como bandera. Palestinian Feminist Collective y Progressive International han querido desvelar una de las armas más perversas del Estado de Israel: la violencia sexual y de género.

Para ello se ha llevado a cabo una investigación, realizada entre diciembre de 2025 y abril de 2026, que ha recopilado información procedente de archivos israelíes desclasificados, testimonios de primera mano, reportes de organizaciones humanitarias y otras fuentes. El resultado es el informe A Predatory State (‘Un Estado depredador’), que evidencia la utilización de la violencia sexual como una herramienta sistémica del sionismo colonialista, organizada desde las instituciones del Estado de Israel e integrada en el marco de la violencia de género que forma parte estructural de la ocupación de Palestina. CTXT ha decidido reproducir las conclusiones de dicho informe por su enorme relevancia dentro de nuestra amplia cobertura del genocidio.

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Cuando Israel utiliza acusaciones falsificadas de violencia sexual supuestamente perpetrada por palestinos para establecer una justificación moral del genocidio, está invirtiendo las realidades del poder, situando a los colonos israelíes como víctimas y a los palestinos como agresores. Y aunque esta distorsión de la realidad es una forma de violencia epistémica, aún peor es la forma en que genera consentimiento para el exterminio masivo a través del genocidio. Aunque actualmente la atención se centra en las acusaciones –ya ampliamente desmentidas– de que Hamás agredió sexualmente de forma sistemática a mujeres colonas el 7 de octubre, es importante analizar por qué dichas acusaciones se difundieron tan ampliamente y se mantuvieron incluso a pesar de que se admitió que eran inventadas.

Comprender que los regímenes coloniales e imperiales retratan a los hombres autóctonos y de razas colonizadas como hiperviolentos, culturalmente atrasados y políticamente antitéticos a la modernidad y al progreso es fundamental para poner al descubierto las formas en que Israel ha utilizado como arma las acusaciones de violencia sexual para justificar el genocidio en Gaza y las nuevas guerras en toda la región. Estos estereotipos de género sitúan a la cultura colonial, blanca u occidental –tanto a las mujeres como a los hombres– como la contraparte progresista y moralmente superior, dando luz verde a cualquier acción emprendida por el grupo dominante como algo alineado con el progreso y la modernidad en aras del bien común.

Sin embargo, más allá de esta “otredad”, estas representaciones sirven para activar y justificar la violencia colonial. Como hemos visto con las invasiones estadounidenses de Irak y Afganistán, y su llamada “guerra contra el terrorismo” sin fin, las construcciones racistas de los hombres árabes y musulmanes como terroristas y salvajes incivilizados se fabrican intencionadamente para legitimar la guerra imperialista. Estas evocaciones raciales y coloniales son fundamentales para comprender las acusaciones contemporáneas de violencia sexual dirigidas contra los hombres palestinos a raíz del 7 de octubre de 2023.

Los israelíes han aprovechado los estereotipos orientalistas, raciales y de género

A través de múltiples vías de difusión de la información, los israelíes han aprovechado los estereotipos orientalistas, raciales y de género que el público occidental mantiene desde hace tiempo. Aún el 8 de julio de 2025, fuentes informativas como la BBC seguían perpetuando esta narrativa de la “violencia sexual generalizada de Hamás”, a pesar no solo de la falta de pruebas que respalden las afirmaciones, sino también de las pruebas contundentes que reflejan que la narrativa fue orquestada por las más altas esferas del Estado israelí para justificar y encubrir el genocidio en Gaza.

Si bien las acusaciones, como las que surgieron tras el 7 de octubre, siguen una larga historia de demonización racial de los hombres palestinos, árabes y musulmanes, también cumplieron otra función. Se utilizaron de manera instrumental para ocultar y poner en duda los informes muy reales de violencia sexual denunciada por detenidos y presos palestinos.

La violencia sexual y de género ha sido históricamente una característica intrínseca del proyecto sionista, y sigue impulsando la guerra contra los cuerpos, la intimidad, la vida familiar y los espacios palestinos. Desde el 7 de octubre de 2023, se ha producido un aumento drástico de las denuncias de violencia sexual contra hombres, mujeres y niños palestinos cometida por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Los palestinos han denunciado amenazas de violación, registros al desnudo y desnudez forzada, agresiones verbales de carácter sexual y burlas, tocamientos y manoseos no consentidos, fotografías y grabaciones mientras se encontraban parcial o totalmente desnudos o durante las agresiones, aplicación de presión física en partes íntimas del cuerpo y otras interacciones físicas de carácter sexual no consentidas que resultan sexualmente humillantes. También hay decenas de denuncias de soldados israelíes y guardias de prisiones que torturan sexualmente a detenidos y presos palestinos, lo que incluye, entre otros, mutilaciones sexuales, reproductivas y genitales; la inserción de objetos afilados y, en ocasiones, al rojo vivo en el ano; violaciones, simulacros de violación y violaciones perpetradas por perros adiestrados.

Como se ha señalado anteriormente, el informe de septiembre de 2024 del Instituto Lemkin señala las múltiples formas en que los líderes israelíes y los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel sistematizan la violencia sexual contra los palestinos, lo que es indicativo de una intención genocida. Además de esto, señalan que el deseo de impedir que los palestinos se reproduzcan “biológica y culturalmente” se convierte en un indicio de la extensa violencia de género de Israel dirigida contra la vida, la socialidad y los mártires palestinos, al atacar la continuidad generacional, los hogares, la salud reproductiva y la unidad familiar de los palestinos. Al analizar la violencia de género israelí contra hombres, mujeres y niños palestinos identificamos cómo la lógica de la violencia de género y sexual de Israel contra los palestinos es intrínseca a su estructura estatal. Los ataques contra los palestinos como pueblo pretenden causar daños físicos y mentales masivos, con el fin último de despojarlos de su tierra, lo que respalda o refuerza la estructura estatal colonial. Las conclusiones de este informe confirman, más allá de toda duda, que la violencia de género y sexual forma parte constitutiva del proyecto más amplio de dominación colonial y genocidio de Israel, y es empleada de forma sistemática por este. Estas conclusiones se basan en los siguientes patrones institucionales clave:

  1. La magnitud y la coherencia de las pruebas –casos que documentan actos distintivos y graves llevados a cabo siguiendo un patrón constante– descartan cualquier afirmación de que los abusos constituyan incidentes aislados. Las pruebas y los detalles de la violencia de género y sexual que se exponen en este informe ilustran la deshumanización institucionalizada orquestada para infligir daño y castigo colectivos a la población palestina, así como un intento de frustrar la resistencia frente a una situación de subyugación colectiva. El alcance y la magnitud de la brutalidad sexual abarcan todas las edades, géneros y lugares, y están relacionados con las fuerzas israelíes de diversos puestos y unidades. Las pruebas que hemos recopilado sugieren que todos los espacios en los que se gesta, se nutre, se confina y se entierra la vida palestina son objeto sistemático de violencia sexual israelí.

Los métodos de violencia sexual constituyen un patrón derivado de una política coordinada

  1. Los métodos de violencia sexual constituyen un patrón derivado de una política coordinada, y no de actos delictivos aleatorios ni “aislados”. El informe destaca el abuso sexual sistemático llevado a cabo con tal coherencia que solo puede ser el resultado de protocolos específicos. Demuestra también la aplicación estandarizada de prácticas –desde la humillación sexual y el hecho de obligar a presenciar actos hasta el uso de la fuerza física–, así como la uniformidad de estas violencias en múltiples lugares, desde el ámbito íntimo hasta el carcelario. Si bien a lo largo de este informe se recogen numerosas prácticas de tortura sexual y violencia de género, llamamos la atención sobre el adiestramiento de perros para violar a palestinos como indicador esencial del uso metódico que hace Israel de la violencia sexual para dominar y destruir la vida palestina y la voluntad de resistencia. Sostenemos que la única forma en que un perro puede agredir y violar a un ser humano es si ha sido adiestrado para ello. Los métodos coordinados de violencia sexual, estandarizados de forma coherente en múltiples lugares, demuestran su aplicación en todos los niveles de la entidad israelí, desde sus sistemas de gobierno hasta sus estructuras socioculturales.

  2. La violencia sexual sistemática y pautada que se describe en este informe, tal y como demuestran su contexto y sus repercusiones, revela que su propósito es infligir terror colectivo a la población palestina. La consideramos un indicio de la intención genocida de Israel de llevar a cabo una limpieza étnica mediante torturas, traumas y lesiones devastadoras. La absoluta depravación, combinada con la amplitud y el alcance, de la violencia sexual detallada en este informe revela una intención no solo de deshumanizar y aterrorizar a los palestinos, sino también de eliminarlos mediante la limpieza étnica y el asesinato en masa. No se puede pasar por alto ni subestimar el hecho de que tantos de los testimonios que presentamos contengan informes sobre declaraciones explícitas de las fuerzas israelíes en las que expresan su intención de matar. Los testimonios que hemos esbozado documentan la puesta en práctica de las declaraciones explícitas de los funcionarios israelíes de llevar a cabo una limpieza étnica contra el pueblo palestino. Varios de los casos que presentamos aquí no sobrevivieron a la tortura sexual sistemática, y eso es a propósito. Quienes han logrado vivir para dar su testimonio ofrecen una visión de los devastadores efectos de la violencia de género y sexual sobre ellos mismos como víctimas, sus familias y sus comunidades. Lo mínimo que se les debe es que las personas con conciencia de todo el mundo escuchen y actúen.

  3. La intensificación de la violencia sexual contra presos y detenidos tras el nombramiento de Ben Gvir como ministro de Seguridad Nacional en 2022, y el aumento de las denuncias tras el inicio de la fase final del genocidio en Gaza en 2023, indican más allá de toda duda razonable que la violencia sexual forma parte de un arsenal más amplio de estrategias utilizadas para destruir al pueblo palestino y debe considerarse un elemento central del delito de genocidio.

Dado que estas violaciones constituyen infracciones graves del Derecho Penal Internacional (el Estatuto de Roma, incluidos los crímenes contra la humanidad, los crímenes de guerra y el crimen de genocidio); del Derecho Internacional Humanitario (los Convenios de Ginebra III y IV y sus Protocolos Adicionales); y del Derecho Internacional de los Derechos Humanos (la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura), y teniendo en cuenta las obligaciones imperativas de Israel en virtud del Derecho Internacional, la impunidad no es una opción.

Este artículo es un extracto del informe A Predatory State. Israeli systemic sexualized and gendered violence against palestinians, publicado por Palestinian Feminist Collective y Progressive International.

Palestinian Feminist Collective / Progressive International 

El texto ha sido traducido con DeepL y editado por la redacción de CTXT.

Fuente: https://ctxt.es/es/20260701/Politica/54466/Estado-depredador-Israel-genocidio-violencia-sexual-violaciones-limpieza-etnica.htm

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u/Head_Interview8372 — 20 days ago

En respuesta al crimen": Irán afirma haber atacado una base de EEUU en Jordania, destruyendo 3 cazas F-35

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"En respuesta al crimen": Irán afirma haber atacado una base de EEUU en Jordania, destruyendo 3 cazas F-35

© AP Photo / ASSOCIATED PRESS

En respuesta a los últimos ataques de EEUU contra Irán, Teherán asestó golpes con misiles balísticos contra la base aérea estadounidense de Al-Azraq en Jordania, destruyendo tres aviones F-35 y eliminando a varios soldados estadounidenses, indica un comunicado del servicio de prensa del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).

"Al amanecer de hoy, el enemigo estadounidense, impotente ante un enfrentamiento militar directo, utilizó sus bases ocupadas en su país [Jordania] para lanzar un ataque aéreo con bombas antibúnker contra dos viviendas de residentes locales en la isla de Qeshm, causando la muerte de un padre, una madre y un niño de la familia, e hiriendo a otros dos niños", señala.

Agrega que, "en respuesta a este crimen y para ayudar a liberar la tierra islámica de Jordania de la miseria de los ocupantes estadounidenses", la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria Islámica, utilizando varios misiles balísticos, atacó un hangar de mantenimiento de los cazas F-35 de Estados Unidos en la base aérea de Al-Azraq, destruyendo por completo tres aviones e infligiendo graves daños a otros tres.

Según el CGRI, como consecuencia del ataque, también fallecieron varios militares, técnicos y personal de servicio estadounidense.

"Nuestra región no tiene cabida para un ejército asesino de niños que derrama tan cruelmente la sangre de familias inocentes mientras duermen, en plena noche. Nuestra lucha conjunta continuará hasta que el último ocupante estadounidense sea expulsado de tierras islámicas", destaca el comunicado.

El 18 de junio, Teherán y Washington firmaron el memorando de entendimiento que preveía el fin del conflicto iniciado el 28 de febrero. Sin embargo, desde el 8 de julio, las Fuerzas Armadas estadounidenses han llevado a cabo varias series de ataques contra Irán en respuesta a las presuntas acciones del Estado persa contra buques mercantes que atravesaban el estrecho de Ormuz.

Irán, por su parte, respondió con ataques contra bases estadounidenses ubicadas en Oriente Medio. Asimismo, Teherán acusó a Washington de incumplir el memorando, cuyos términos implicaban el cese de las hostilidades.

A su vez, el presidente de EEUU, Donald Trump, declaró que el alto el fuego entre las dos partes ya no está en vigor.

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u/Head_Interview8372 — 21 days ago

Cisjordania: el impacto del colonialismo de asentamiento en el genocidio de Gaza

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Cisjordania: el impacto del colonialismo de asentamiento en el genocidio de Gaza

Por VVAA | 30/07/2026 | Palestina y Oriente Próximo

Fuentes: Voces del Mundo

Desde que comenzó la ofensiva contra Gaza en octubre de 2023 decenas de miles de palestinos han perdido la vida, han resultado heridos o están desaparecidos, probablemente sepultados bajo los escombros de sus hogares o refugios. Casi dos millones de palestinos de Gaza han sido desplazados, y el frío, la sed y el hambre están asolando a toda la población. Mientras el mundo delibera sobre los aspectos técnicos del genocidio, la colonización israelí de Cisjordania y la perturbación de la vida de los palestinos en esa zona no han hecho más que acelerarse.

Fathi Nimer, Abdaljawad Omar, Basil Farraj y Samia Botmeh analizan en esta mesa redonda la situación en Cisjordania desde el 7 de octubre de 2023. Paralelamente a la campaña de genocidio del régimen israelí en Gaza, los autores profundizan en la falsa dicotomía entre colonos y Estado, la pasividad de la Autoridad Palestina (AP), el encarcelamiento individual y colectivo de los palestinos y la grave situación de la economía de Cisjordania.

Los colonos y el Estado: las piezas del mismo rompecabezas

Fathi Nimer:

Al mismo tiempo que el ejército israelí lleva a cabo su genocidio en Gaza, los colonos israelíes han intensificado sus ataques en toda Cisjordania. Los llamamientos generalizados a la venganza y al castigo colectivo han avivado campañas de terror contra las comunidades palestinas, lo que ha provocado el desplazamiento forzoso de casi 1.000 residentes de 13 pueblos solo en las primeras cuatro semanas tras el 7 de octubre de 2023. Entre el 7 de octubre y el 14 de diciembre de 2023, los colonos de Cisjordania también asesinaron a 11 palestinos, entre ellos 3 niños, e hirieron a otros 83.

Cada vez que los colonos israelíes siembran el terror en Cisjordania, los medios de comunicación dominantes insisten en establecer una falsa distinción entre los grupos violentos y el ejército israelí, dando a entender que este último simplemente ha perdido el control o es incapaz de detener los ataques. Esta narrativa se difundió tras el pogromo de Huwara de febrero de 2023 y se está utilizando de forma similar en la actualidad. Este enfoque niega una verdad fundamental sobre la dinámica que se da en Cisjordania, y se deriva de la suposición errónea de que la misión del ejército israelí está en contradicción con la de los colonos israelíes. En realidad, desde 1967 se ha encomendado explícitamente al ejército israelí la tarea de llevar a cabo los objetivos del Estado de apoyar el proyecto de colonización y facilitar el traslado de la población palestina. En este sentido, los colonos israelíes de Cisjordania son soldados de a pie ideológicos: sus objetivos son los del régimen israelí, y viceversa.

No podemos hablar del movimiento de colonos como algo separado de los proyectos de colonización más amplios respaldados por el Estado, como el plan Allon, cuyas directrices siguen impulsando gran parte de la actividad de colonización del régimen israelí hasta el día de hoy. Por lo tanto, los asentamientos y las colonias no surgen espontáneamente del suelo, sino que son el resultado de decisiones políticas deliberadas. La mayoría de los asentamientos están designados como zonas de prioridad nacional, lo que da derecho a sus residentes a viviendas subvencionadas, educación y otras prestaciones para fomentar la apropiación de tierras. Además, cuando los colonos merodean por las barriadas palestinas y queman sus cosechas, están protegidos y escoltados por las Fuerzas de Ocupación israelíes. Si los palestinos se atreven a defenderse, el ejército entra en acción para golpearlos, detenerlos e incluso matarlos.

En un contexto así resulta ridículo sugerir que existe una distinción entre la violencia de los colonos y la del Estado: ambas forman parte de la misma estructura colonialista y no solo se complementan, sino que dependen la una de la otra. En las contadas ocasiones en que se producen fricciones entre colonos y soldados, dicha dinámica surge de desacuerdos sobre las tácticas de colonización de Cisjordania, no sobre el objetivo en sí mismo. Los colonos suelen abogar por una toma rápida y directa del territorio, mientras que el ejército sigue la política estatal de adoptar un enfoque más metódico para mantener una negación plausible ante su audiencia internacional. Esto puede generar tensiones, ya que los colonos consideran que el Estado es indeciso, mientras que el Estado considera que las acciones de los colonos son imprudentes.

Aunque algunos afirman erróneamente que los colonos de Cisjordania representan un grupo radical «marginal», estos cuentan con el apoyo popular de amplios sectores de la población israelí. Pruebas de esto se han observado en múltiples elecciones, ya que los líderes de los colonos han alcanzado las más altas esferas de la clase política y ocupan cargos de generales y ministros. Los partidos que declaran que su razón de ser es servir y ampliar el movimiento de colonización de Cisjordania forman ahora parte integrante de la coalición de gobierno. Estos avances han otorgado a los colonos mayor impunidad y privilegios; de hecho, se les ha armado con más de 150.000 fusiles de asalto desde el inicio de la incursión genocida en Gaza el 7 de octubre.

Ante la falta de voluntad de la Administración Biden para ejercer presión sobre Israel con el fin de que cesara su sangriento asalto sobre Gaza —y la consiguiente caída en los índices de popularidad de Biden—, la Casa Blanca se apresuró a anunciar una prohibición de visados para los «colonos extremistas» de Cisjordania como forma de apaciguar a su base de cara a las elecciones presidenciales de 2024. Estas medidas se dirigen contra «docenas» de colonos y están diseñadas principalmente para dar la impresión de que EE. UU. está tomando medidas tangibles para proteger a los palestinos. El carácter meramente simbólico de esta acción queda especialmente claro si se tiene en cuenta que más de 160.000 colonos de Cisjordania son ciudadanos estadounidenses y no se verían afectados por dicha prohibición. Estos ocupantes ilegales estadounidenses y sus partidarios han sido ampliamente documentados como algunos de los grupos más beligerantes responsables de la apropiación de viviendas palestinas.

Por supuesto, la distinción que hace la comunidad internacional entre los asentamientos de Cisjordania y los del resto de la Palestina colonizada es, para empezar, inexacta. Todas las comunidades israelíes, desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo, están construidas sobre tierras palestinas robadas, y los intentos de legitimar las situadas dentro del territorio de 1948 niegan la naturaleza fundamentalmente colonialista del proyecto estatal israelí. Así pues, cuando recordamos que los israelíes son colonos por definición, la fachada de distinción entre colonos y Estado se desmorona y solo nos queda la cruda realidad de que ambos son lo mismo.

La apuesta por la inacción de la Autoridad Palestina

Abdaljawad Omar:

La Autoridad Palestina, gobernada por Fatah, ha mantenido una estrategia constante de indiferencia hacia el destino de los palestinos de Gaza, así como hacia el de aquellos a quienes gobierna en Cisjordania. En lugar de plantar cara con firmeza al genocidio en curso, los representantes de la Autoridad Palestina se han limitado a ofrecer una retórica vacía que les exime de su responsabilidad de responder con acciones concretas. Al hacerlo, queda clara la intención de la Autoridad Palestina de mantener su enfoque actual hacia el régimen israelí, es decir, que seguirá centrándose en la colaboración en materia de seguridad y en la contención de la acción política colectiva en Cisjordania como medio para garantizar que los intereses de la élite política no se vean afectados por el genocidio que se está produciendo a pocos kilómetros de distancia.

Para comprender plenamente las complejas dinámicas que determinan la respuesta —o la falta de ella— de la Autoridad Palestina ante la masacre en curso de palestinos en Gaza, hay que profundizar en la multitud de presiones a las que se enfrenta. La más destacada de ellas es el movimiento de colonos de Cisjordania, que ahora ejerce una influencia significativa sobre la formulación de políticas en el gobierno de coalición del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. El enfoque de este movimiento busca convertir en un ente obsoleto a la Autoridad Palestina, acabando con cualquier idea de que esta pueda proteger a los palestinos bajo su jurisdicción. De hecho, como se menciona en la sección anterior, los colonos siguen apropiándose de propiedades palestinas y matando a palestinos con total impunidad. Para asegurarse de poder movilizar a esta amplia base de colonos en apoyo de su continuidad al frente del Gobierno, Netanyahu sigue reteniendo los fondos destinados a la Autoridad Palestina e insiste en que esta quedará al margen de cualquier plan para el «día después» en Gaza tras la actual limpieza étnica.

Otra fuente de presión proviene del resurgimiento de la resistencia popular palestina al proyecto colonial israelí en Cisjordania. Las recientes insurrecciones armadas en las regiones del norte son indicativas de un cambio radical en la base social de Fatah. Esta política de desvinculación de la Autoridad Palestina ha demostrado poco a poco su eficacia a la hora de crear zonas de autodefensa y desafiar tanto a las fuerzas de ocupación israelíes como a la pasividad de la Autoridad Palestina. Una nueva generación de combatientes cuenta con el respaldo de organizaciones políticas consolidadas —el FPLP, Hamás y la Yihad Islámica— en el esfuerzo por crear un movimiento de resistencia armada más organizado y sostenible. Esta rebelión no habría sido posible sin la pérdida del control ideológico y social de la Autoridad Palestina sobre el pueblo palestino, especialmente entre las comunidades de clase trabajadora de los campos de refugiados y las zonas urbanas densamente pobladas del norte. La popularidad de estos grupos y el alcance de sus actividades de resistencia ponen de manifiesto el debilitamiento del dominio de la Autoridad Palestina, una tendencia que no ha pasado desapercibida para las fuerzas israelíes, que han respondido con repetidas incursiones militares en lugares como Yenín, Tulkarem y Nablus, así como con asesinatos selectivos de personas con supuesta afiliación a estos grupos.

Además de las presiones internas, en los últimos años, la Autoridad Palestina se ha visto cada vez más aislada tanto en el ámbito regional como en el mundial. Incluso Estados Unidos —un importante valedor de la Autoridad Palestina por su papel como garante local— la ha excluido de diversas maniobras diplomáticas. Un ejemplo de ello fueron los Acuerdos de Abraham, negociados por Estados Unidos, que dejaron completamente al margen a la Autoridad Palestina e ignoraron de hecho la existencia de Palestina. Se puede observar una prueba más de ello a medida que se desarrolla el genocidio en Gaza, cuando los responsables políticos estadounidenses manifiestan su deseo de una Autoridad Palestina «revitalizada», incluyendo su liderazgo, su composición y las alianzas que conforman la clase política de la Autoridad Palestina. Sin embargo, a pesar de su deseo de «sangre nueva» en la Autoridad Palestina, Estados Unidos y sus aliados en la región siguen sin duda tranquilos ante la inacción de la actual Autoridad Palestina y su firmeza en su política de coordinación en materia de seguridad con el régimen israelí.

No obstante, la operación «Inundación de Al-Aqsa» ha hecho añicos el statu quo, no solo en Gaza, sino también en Cisjordania. La Autoridad Palestina se ha amparado durante mucho tiempo en el pragmatismo, que promulga la idea de que las vías para el cambio son limitadas. Líderes como Abbas y sus asesores más cercanos se apoyan en gran medida en este discurso y a menudo critican la resistencia armada palestina por considerarla inútil. Este enfoque, sin embargo, es cada vez más impopular. En encuestas recientes realizadas en Cisjordania, un asombroso 60% de los encuestados se mostró a favor de la desintegración de la Autoridad Palestina y más del 90% exigió la dimisión de Abbas.

En medio de estas presiones, la Autoridad Palestina está esperando el momento oportuno; una victoria relativa de la resistencia palestina en Gaza o una solución regional más amplia podrían sacarla de su marginación. Hasta entonces, la Autoridad Palestina espera que su inmovilidad le permita cosechar los beneficios de la guerra sin verse envuelta en el conflicto.

El endurecimiento del sistema carcelario en Cisjordania

Basil Farraj:

Las cárceles siempre han sido un elemento central en las geografías de la violencia y la tortura del régimen israelí. En toda Cisjordania y Gaza, el encarcelamiento se ha convertido también en un estado más amplio bajo el cual se encuentra sometida toda la población palestina. Esto ha sido especialmente así desde el inicio del genocidio en Gaza, a medida que el ejército israelí intensifica sus campañas de detenciones contra los palestinos y mantiene a comunidades enteras bajo asedio, imponiendo severas restricciones a su libertad de movimiento y a su vida cotidiana.

El número de presos palestinos se ha más que duplicado en los últimos cuatro meses. Según cifras recientes, el número de palestinos de Cisjordania, incluida Jerusalén Este, detenidos por las fuerzas israelíes desde el 7 de octubre ha alcanzado los 6.500 detenidos. A esto hay que sumar las docenas de personas detenidas en los territorios de 1948. Los informes y testimonios indican que los palestinos de Gaza también se encuentran recluidos en condiciones extremadamente duras y sometidos a nuevos niveles de tortura. De hecho, los presos han descrito las condiciones en las cárceles israelíes como similares a las de los primeros años de la ocupación de Cisjordania y Gaza. Esto incluye numerosas medidas destinadas a aislar por completo a los reclusos, entre ellas la prohibición de las visitas familiares y la restricción de las visitas de los abogados. Otras medidas empleadas por el Servicio Penitenciario de Israel incluyen cortar el acceso al agua y la electricidad, proporcionar comida inadecuada e insuficiente, cerrar los comedores de las prisiones, confiscar las pertenencias de los presos y denegar la atención médica, lo que agrava aún más su política de negligencia médica sistemática. Esta brutal campaña de tortura y violencia contra los presos palestinos ha provocado hasta ahora la muerte de siete presos, además de un número desconocido —revelado recientemente— de palestinos asesinados en una base militar israelí en el sur de Palestina.

Los abusos contra los presos políticos palestinos no pueden separarse del trato general que recibe la población palestina a manos del régimen israelí. De hecho, los palestinos llevan mucho tiempo estableciendo paralelismos entre lo que comúnmente se denomina la «pequeña prisión» —es decir, las prisiones y centros de detención israelíes— y la «gran prisión», que es Palestina, bajo el colonialismo de asentamientos israelí. La violencia y la tortura practicadas en el interior de las prisiones israelíes son un reflejo de las medidas aplicadas para confinar y controlar a la población palestina en toda la Palestina colonizada.

Esta dinámica se ha dejado sentir con especial intensidad en Cisjordania, donde el ejército israelí ha restringido aún más la libertad de movimiento de los palestinos —ya de por sí controlada— desde el inicio de su genocidio en Gaza. Esto incluye el bloqueo de las entradas a la mayoría de los pueblos, localidades y ciudades palestinas mediante bloques de hormigón, puestos de control militares y verjas de hierro. Los palestinos de toda Cisjordania han denunciado que pasan horas en los puestos de control para llegar a sus lugares de trabajo y a los colegios, y que sufren agresiones y palizas por parte del ejército israelí en las entradas de las aldeas y pueblos palestinos. A esto se suma la prohibición impuesta por Israel de acceder a Jerusalén y a los territorios de 1948. Como resultado, Cisjordania ha quedado, en la práctica, aislada del resto de la Palestina colonizada.

Además, el ejército israelí sigue invadiendo a diario pueblos y aldeas palestinas, deteniendo, torturando y acosando a los palestinos y aplicando una política de «disparar a matar» en toda Cisjordania. Estas prácticas violentas, incluidas las perpetradas por colonos armados, han provocado la muerte de más de 350 palestinos desde el 7 de octubre. Del mismo modo, los palestinos han sido asesinados, torturados y maltratados durante y tras sus detenciones por parte del ejército israelí. Así pues, se están empleando métodos de violencia similares en toda Cisjordania, tanto dentro como fuera de los recintos penitenciarios israelíes.

Estas prácticas no son nuevas, sino que constituyen un elemento central del proyecto colonialista de Israel. Sin embargo, su intensificación en los últimos meses, sumada al aumento de la violencia de los colonos y a los robos de tierras, está transformando Cisjordania en un conjunto fragmentado de prisiones, donde los mecanismos israelíes de control y violencia campan a sus anchas. Las medidas adoptadas para modificar las condiciones de cautiverio en las prisiones israelíes tienen su reflejo en las prácticas violentas destinadas a convertir los territorios colonizados de Palestina en espacios localizados de confinamiento. Es importante destacar que la noción palestina de la «prisión pequeña» y la «prisión grande» no es meramente metafórica, sino una realidad que, a menos que se le oponga resistencia, se consolidará en una condición carcelaria permanente.

El genocidio de Gaza y la economía de Cisjordania

Samia Botmeh:

La economía palestina no es ajena a la devastación económica. La ocupación de Cisjordania y Gaza por parte del régimen israelí en 1967 puso en marcha una serie de políticas destinadas a garantizar una economía palestina dependiente. Los Acuerdos de Oslo de 1993 institucionalizaron aún más las estructuras coloniales de dependencia y desmantelaron la economía palestina para garantizar su continua opresión y su dependencia de fuentes no endógenas para su supervivencia económica. La devastación de la economía palestina por parte del régimen israelí durante la segunda Intifada y las repetidas guerras contra Gaza desde 2008 han erosionado aún más la base productiva de la economía y han confiscado los recursos necesarios para su desarrollo potencial.

Aunque Cisjordania se ha librado de los bombardeos en esta última ofensiva, el régimen israelí ha impuesto, no obstante, una serie de medidas opresivas con graves repercusiones económicas en el territorio. Entre dichas medidas se incluyen restricciones a la libre circulación, retrasos en la tramitación del comercio de bienes y servicios, redadas e incursiones que impiden a los palestinos de los territorios de 1948 acceder a los mercados de bienes de Cisjordania, así como la apropiación indebida de los ingresos palestinos procedentes de los derechos de aduana.

Además, el régimen israelí ha impedido a miles de trabajadores palestinos acceder a sus puestos de trabajo en el mercado laboral israelí, lo que ha provocado un aumento del desempleo y una mayor competencia por los puestos de trabajo en Cisjordania. Según la Oficina Central de Estadística Palestina (PCBS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el desempleo en Cisjordania y Gaza se duplicó con creces en el cuarto trimestre de 2023, alcanzando un 29% estimado en Cisjordania desde que comenzó el ataque genocida contra Gaza. Al mismo tiempo, los salarios diarios en Cisjordania han disminuido debido a la abrumadora oferta de mano de obra, lo que ha creado un mercado plagado de explotación salarial. Las pérdidas diarias de ingresos ascienden a la asombrosa cifra de 12,8 millones de dólares para los trabajadores de Cisjordania. Unas pérdidas de ingresos de esta magnitud han provocado un aumento de las tasas de pobreza y de la desigualdad en toda Cisjordania y es probable que tengan consecuencias devastadoras más allá del corto plazo.

La pérdida de puestos de trabajo en el mercado laboral israelí no es la única causa del fuerte aumento de las tasas de desempleo. Las restricciones a la movilidad laboral derivadas de las barreras a la circulación en Cisjordania, tal y como se ha mencionado en el apartado anterior, también han afectado a los mercados laborales. El fuerte aumento de las barreras y los puestos de control en toda Cisjordania desde el 7 de octubre ha provocado un incremento significativo del tiempo y el coste de los desplazamientos. Como consecuencia de verse confinados en sus localidades y de no poder llegar a sus lugares de trabajo en otras comunidades, muchos trabajadores han perdido su empleo. El Palestinian Central Bureau of Statistics (PCBS) y la OIT estiman que, en los dos primeros meses tras el inicio de la ofensiva contra Gaza, se perdieron un cuarto de millón de puestos de trabajo en Cisjordania. 

Dichas restricciones a la circulación y el cierre del mercado israelí también han afectado a las empresas del sector privado de Cisjordania, en parte al aumentar los costes de adquisición de materiales y equipos de producción, que proceden en su gran mayoría de fuera de las principales ciudades y, a menudo, de fuera de Cisjordania. Los costes de entrega y envío, tanto a nivel nacional como internacional, también han aumentado, lo que ha reducido aún más los márgenes de beneficio. Como resultado, las estimaciones preliminares del PCBS indican que, durante octubre y noviembre de 2023, la producción en Cisjordania se ha reducido en aproximadamente un 37%, con una pérdida estimada de 500 millones de dólares al mes.

No obstante, aunque la situación actual de la economía palestina pueda ser excepcionalmente grave, no debe confundirse con el resultado de circunstancias inevitables. Por el contrario, es consecuencia de vivir bajo una de las formas más crueles de colonización de asentamientos de la era moderna. Además, resulta evidente que los «modelos de recuperación» —impulsados por el Banco Mundial y otras instituciones internacionales— han fracasado sistemáticamente a la hora de abordar este contexto y, en su lugar, se han centrado en políticas neoliberales ineficaces, lo que ha agravado aún más la subyugación económica palestina.

Este terrible momento en la historia palestina exige replantearse la naturaleza política de la recuperación económica. Para ello, deben adoptarse medidas que pongan fin a la dependencia colonial y refuercen la base productiva de la economía palestina. Entre esas medidas se incluyen poner fin a lo que queda de la unión aduanera forzada con Israel, acabar con las políticas destinadas a empujar a la población a recurrir al crédito bancario para financiar su consumo cotidiano, invertir en la agricultura y la industria manufacturera locales y restablecer los principios de solidaridad económica entre los palestinos. Estas iniciativas podrían sentar las bases para una resistencia colectiva más firme contra el asedio colonial sionista de la economía palestina.

Samia Al-Botmeh es profesora adjunta de Economía en la Facultad de Ciencias Empresariales y Económicas de la Universidad de Birzeit. Fue directora del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad de Birzeit hasta 2014 y anteriormente trabajó como investigadora en el Instituto Palestino de Investigación sobre Política Económica (MAS) en Ramala. Se doctoró en economía laboral en la Escuela de Estudios Africanos y Orientales de la Universidad de Londres. Sus áreas de interés y publicaciones incluyen la economía de género, la economía laboral y la economía política del desarrollo. Samia ha investigado alternativas al desarrollo neoliberal en Cisjordania y Gaza, así como las diferencias de género en los resultados del mercado laboral.

Basil Farraj es el director del Instituto Ibrahim Abu Lughod de Estudios Internacionales y profesor adjunto del Departamento de Filosofía y Estudios Culturales de la Universidad de Birzeit. Es doctor en Antropología y Sociología por el Instituto de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo de Ginebra, y su investigación aborda las intersecciones entre memoria, resistencia y arte en la obra de personas privadas de libertad y otras víctimas de la violencia. Basil ha realizado investigaciones en varios países, entre ellos Chile, Colombia y Palestina.

Fathi Nimer es becario de políticas sobre Palestina en Al-Shabaka. Anteriormente trabajó como investigador asociado en la organización Mundo Árabe para la Investigación y el Desarrollo, profesor adjunto en la Universidad de Birzeit y responsable de programas en el Centro de Estudios de Derechos Humanos de Ramala. Fathi posee un máster en Ciencias Políticas por la Universidad de Heidelberg y es cofundador de DecolonizePalestine.com, un depósito de conocimiento sobre la cuestión palestina. Su investigación se centra en la economía política y la política contenciosa. Actualmente, trabaja en temas como la soberanía alimentaria, la agroecología y la economía de la resistencia en Palestina.

Abdaljawad Omar es un escritor palestino residente en Ramala. Es profesor adjunto en el Departamento de Filosofía y Estudios Culturales de la Universidad de Birzeit, donde su docencia e investigación se centran en la teoría política, el pensamiento decolonial y la historia intelectual de Palestina. Omar es doctor en ciencias sociales interdisciplinarias y su trabajo académico se centra en la resistencia palestina, el colonialismo de asentamiento y la política revolucionaria.

Texto en inglés: Al-Shabaka, traducido por Sinfo Fernández.

Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/07/28/cisjordania-el-impacto-del-colonialismo-de-asentamiento-en-el-genocidio-de-gaza/

u/Head_Interview8372 — 21 days ago

El ministro de Asuntos Exteriores israelí lideró los esfuerzos para destituir al fiscal de la CPI, Karim Khan

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Informe

El ministro de Asuntos Exteriores israelí lideró los esfuerzos para destituir al fiscal de la CPI, Karim Khan

Por | 27/07/2026 | Mentiras y medios

Fuentes: The Cradle: Foto: Gideon Sa'ar, ministro de Asuntos Exteriores de Israel, el 5 de junio de 2025 en Berlín, Alemania. [ [Florian Gaertner/Photothek para el Ministerio Federal de Asuntos Exteriores de Alemania vía Getty Images]]

Israel ha llevado a cabo una campaña encubierta durante una década contra la CPI para bloquear el enjuiciamiento de funcionarios y oficiales militares israelíes.

El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, desempeñó un papel activo en los esfuerzos por destituir a Karim Khan, el exfiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), según informó i24 News el 25 de julio.

Guy Azriel, corresponsal diplomático del medio de comunicación israelí, citó a un funcionario del gobierno que dijo: «Saar supervisó un grupo de trabajo especializado y empleó intensos esfuerzos diplomáticos destinados a lograr la destitución de Khan».

Esta revelación se produce después de que los Estados miembros de la CPI destituyeran a Khan tras un proceso disciplinario relacionado con acusaciones de conducta sexual inapropiada. 

La votación tuvo lugar el viernes en una sesión de emergencia en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

“La tan postergada destitución de Karim Khan de la CPI por mala conducta grave ha puesto al descubierto la bancarrota moral de un fiscal corrupto que se apresuró a presentar órdenes de arresto escandalosas contra el primer ministro de Israel y el exministro de Defensa, en un intento por desviar la atención de la grave mala conducta que temía que saldría a la luz”, afirmó Saar a través de las redes sociales.

La decisión fue tomada por mayoría simple en una votación a puerta cerrada de la Asamblea de los Estados Partes, compuesta por 125 miembros.

Las acusaciones de conducta sexual inapropiada contra Khan, a quien los Estados miembros habían elegido en 2021 para un mandato de nueve años como fiscal del tribunal, salieron a la luz poco después de que anunciara en mayo de 2024 que estaba solicitando órdenes de arresto contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el exministro de Defensa Yoav Gallant.

Ambos están acusados ​​de cometer crímenes de guerra contra los palestinos en Gaza, incluido el uso del hambre como arma de guerra.

El genocidio israelí en Gaza ha causado la muerte de al menos 73.000 palestinos, la mayoría mujeres y niños, desde octubre de 2023, según el recuento oficial de cadáveres recuperados del Ministerio de Salud de Gaza.

No obstante, estimaciones independientes sugieren que el número de palestinos muertos por la intensa campaña de bombardeos israelíes de dos años y el asedio medieval de la Franja asciende a cientos de miles.

Antes de la votación, los abogados de Khan, Tayab Ali y Sareta Ashraph, afirmaron que el presidente de la Asamblea de los Estados Partes no les permitió dar ninguna oportunidad de abordar las acusaciones.

“No conocemos ningún tribunal, en ningún sistema legal justo y equitativo, que impida que una persona que se enfrenta a la sanción profesional más grave sea escuchada”, afirmaron .

Más de 140 organizaciones de derechos humanos  denunciaron el caso contra Khan, afirmando que «viola las garantías básicas de los derechos humanos» y «abre peligrosamente la puerta a la extralimitación política del Tribunal».

Esta no es la primera vez que Israel ataca a los fiscales de la CPI.

En mayo de 2024, The Guardian informó de que el director del Mossad, Yossi Cohen, había estado personalmente implicado en un complot secreto para presionar a la predecesora de Khan, la fiscal jefe Fatou Bensouda, para que abandonara una investigación sobre crímenes de guerra israelíes en la Cisjordania y Gaza, territorios palestinos ocupados.

Una fuente israelí afirmó que «el objetivo del Mossad era comprometer a la fiscal o reclutarla para que cooperara con las exigencias de Israel».

Según los informes, los esfuerzos de Cohen incluyeron amenazas a su familia. «Deberías ayudarnos y dejar que nos encarguemos de ti. No querrás meterte en asuntos que puedan comprometer tu seguridad o la de tu familia», le habría dicho el jefe del Mossad.

Según The Guardian , Israel había librado una «guerra secreta de casi una década» contra la CPI, «desplegando sus agencias de inteligencia para vigilar, piratear, presionar, difamar y supuestamente amenazar a altos funcionarios de la CPI en un esfuerzo por descarrilar las investigaciones del tribunal».

La «guerra» contra la CPI comenzó en enero de 2015, cuando Palestina fue aprobada como miembro del tribunal, tras su reconocimiento como Estado por la Asamblea General de la ONU.

Fuente: https://thecradle.co/articles/israeli-fm-led-efforts-to-oust-icc-prosecutor-karim-khan-report

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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u/Head_Interview8372 — 24 days ago

Israel levanta un gran muro de arena en Gaza: imágenes de satélite muestran la nueva barrera que divide la Franja de Gaza

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Israel levanta un gran muro de arena en Gaza: imágenes de satélite muestran la nueva barrera que divide la Franja de Gaza

Por Francesca Cicardi | 23/07/2026 | Palestina y Oriente Próximo

Fuentes: El Diario \\\[Foto: La barrera de arena que Israel está levantando en Gaza, cerca del campo de Al Maghazi, en el centro de la Franja. Planet Labs PBC\\\]

La gran barrera de kilómetros de longitud ha sido levantada en distintos puntos del territorio palestino, en la línea que divide las áreas que las tropas israelíes siguen ocupando y el resto del territorio en el que viven hacinados unos 2 millones de palestinos

El ejército israelí lleva meses construyendo una barrera de arena de varios metros de altura en la parte de Gaza que controla, siguiendo el recorrido de la denominada Línea Amarilla, que fue trazada cuando las tropas se retiraron tras el alto el fuego con Hamás de octubre de 2025, pero que Israel ha ido expandiendo desde entonces hasta ocupar más del 60% de la Franja palestina.

Imágenes por satélite de la compañía Planet Labs muestran un muro de arena de varios kilómetros de largo, en distintos puntos de la Franja, que separan las áreas orientales, ocupadas por las tropas israelíes, de las áreas occidentales, aún controladas por el grupo palestino Hamás, donde se hacinan unos 2 millones de palestinos.

Según la agencia de noticias Associated Press, en los pasados meses han sido construidos 23 kilómetros de barrera, que pasan por aquellas zonas que fueron tomadas por las fuerzas israelíes y completamente destruidas, antes con los bombardeos masivos sobre Gaza y después con maquinaria pesada. En algunas imágenes se puede apreciar que la barrera se levanta en zonas deshabitadas, donde sólo hay escombros o infraestructuras inutilizadas.

La barrera que construye Israel, todavía inacabada, cerca de la localidad de Jan Yunis, en el sur de Gaza. Planet Labs PBC

El Ejército israelí ha confirmado a Associated Press que ha construido la barrera en el área de la Línea Amarilla, que las propias tropas han ido ampliando desde octubre de 2025. Fue la línea de repliegue cuando entró en vigor el alto el fuego en Gaza y fue trazada por el plan de 20 puntos impuesto por Donald Trump para poner fin a la guerra. Ese plan preveía la retirada israelí en una segunda fase, que nunca se ha llegado a aplicar, y la Administración estadounidense no ha presionado a Tel Aviv para que retire sus tropas o para que no siga ampliando sus dominios.

La Línea Amarilla trazada en el acuerdo de alto el fuego

de octubre de 2025. GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: HAARETZ

Junto a la barrera de arena, el Ejército también ha creado una “zona de seguridad”, equipada con recursos tecnológicos y de espionaje, según ha dicho a Associated Press. Asimismo, ha señalado que la barrera busca evitar “infiltraciones” de milicianos de Hamás y “proteger las tropas israelíes y las comunidades” cercanas a la valla fronteriza de Gaza –que fueron asaltadas por la milicia palestina el 7 de octubre de 2023, en un ataque que dejó unos 1.200 muertos y desencadenó la brutal ofensiva israelí contra la Franja que duraría dos años–.

La barrera vista al este de la localidad destruida de Beit Lahia, en el extremo norte de la Franja. Planet Labs PBC

Por su parte, la Agencia EFE también ha confirmado la construcción de la barrera de arena en el sur de Gaza. De acuerdo con varios testigos consultados por EFE, tiene entre 10 y 15 metros de alto y va desde la costa, en la zona de Mawasi, hacia el este, paralela a la Línea Amarilla que en esa parte corta la Franja horizontalmente. “Por motivos de seguridad operativa, no proporcionaremos más detalles sobre los componentes del despliegue, el trazado de la barrera ni su extensión”, ha declarado el Ejército israelí a EFE.

Los habitantes de los campamentos de desplazados de Mawasi han relatado a EFE que las tropas israelíes les han disparado durante la construcción de la barrera, que se prolonga desde hace unas semanas en esa zona sureña. Los disparos acabaron con la vida de un niño de 9 años, Moataz, mientras estaba con su madre en su carpa. El tío de Moataz, Mahmud al Maghari, enseñó a la agencia de noticias los agujeros de los disparos que atravesaron el techo de plástico de la tienda y alcanzaron al niño en el corazón.

La barrera que construye Israel en la zona de Mawasi, en el sur de Gaza, desde el mar Mediterráneo hacia el este. Planet Labs PBC

Según Al Maghari, los disparos se repetían diariamente durante la construcción de la barrera y causaban heridos a diario entre las familias que residen en uno de los muchos campamentos levantados para acoger a los muchos gazatíes que han perdido sus casas en la intensa campaña de bombardeos israelí que concluyó en octubre de 2025 y causó más de 70.000 muertos, incluidos más de 20.000 menores de edad.

Desde entonces, la violencia ha continuado con menor intensidad y más de 1.100 palestinos han sido asesinados por ataques israelíes, muchos de ellos en las cercanías de la Línea Amarilla. Los ataques aéreos contra supuestos milicianos de Hamás se han intensificado en las pasadas semanas y, en muchas ocasiones, las víctimas han sido civiles, incluidos niños.

Mientras el ejército hebreo expande su ocupación de la Franja y recrudece su campaña militar, los colonos israelíes buscan volver a establecer asentamientos ilegales en Gaza, que Tel Aviv decidió desmantelar en 2005. Cientos de activistas ultranacionalistas y del movimiento colono marcharon el domingo hasta la valla fronteriza del territorio palestino, con el apoyo de ministros del Gobierno de Benjamín Netanyahu, incluido el ultrarradical Itamar Ben Gvir, y sin que las fuerzas de seguridad intervinieran.

Fuente: https://www.eldiario.es/desalambre/israel-construye-enorme-muro-arena-gaza-imagenes-satelite-muestran-nueva-barrera-divide-franja\\\\\\\_1\\\\\\\_13396702.html

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u/Head_Interview8372 — 25 days ago