Como conciliáis el viajar con la preocupación por la gentrificación?
Este es un dilema que tengo desde hace tiempo.
Antes de nada, he de decir que me considero una persona a la que no le gusta viajar. Siempre que lo digo delante de alguien quedo como un raro, pero es que para mí el estrés de pasar por aeropuertos, tener que hacerme varios kilómetros conduciendo o en tren o autobús siempre ha sido mayor que la recompensa del viaje.
Por otro lado, reconozco que he viajado poco, y los pocos viajes que he hecho han sido con familiares o amigos en unas condiciones en las que nunca he estado cómodo. Creo que mi aversión a los viajes puede deberse también a no haber hecho un viaje adaptado a mis gustos.
Pero mi dilema trata principalmente por el asunto de la gentrificación. Vivo en una ciudad costera del sur de España, donde durante varios años he tenido que soportar el mudarme forzosamente por culpa de los alquileres vacacionales. Además, la afluencia constante de turistas me resulta incómoda. Son problemas menores que al fin y al cabo los puedo soportar al compararlos con la calidad de vida que tengo en otros aspectos al vivir aquí.
Cuando pienso en viajar, me siento como si yo mismo estuviera ocasionando esos mismos problemas en otras zonas, y la verdad es que es algo que me hace sentir disgusto a la idea de viajar; sin embargo, tengo una novia que sí quiere viajar, y muchas veces hemos hablado de ello. No quiero que mi desdén hacia los viajes la prive de su deseo de tener esa experiencia de pareja.
¿Cómo conciliáis esto? Estoy seguro de que muchos de vosotros/as también vivís en ciudades turísticas y conocéis lo mal que está el panorama. ¿Cuál creéis que puede ser la forma más etica de viajar en estos días?