Hábitos y peculiaridades de la gente obscenamente rica que no parece?
Existe una fauna fascinante en El Salvador: la gente obscenamente rica que no lo parece, el verdadero "millonario de perfil bajo". Los identificás porque andan en una Hilux, Prado, Corolla, o Ford del 2012 llena de lodo, pero con llantas de $300 cada una, vistiendo una camisa polo desteñida del colegio de sus hijos, calzonetas de lona y chanclas de metedera como si fueran a la tienda de la esquina;
La única pista de que manejan un patrimonio de mas de seis dígitos es un reloj que cuesta al menos la cuarta parte del carro que manejan y a veces ni eso. Sus hábitos son toda una paradoja: te regatean $0.50 a las señoras del mercado y van a almorzar sopa de gallina a un comedor popular en la carretera a Santa Ana, pero no pestañean para gastarse $3,000 en un viaje relámpago a Miami solo para ir a comprar un repuesto raro para su lancha.
Nunca los vas a ver en los lugares "de moda" presumiendo en Instagram; su hábitat natural son reuniones en las casas de sus amistades o en un bar que se está cayendo con un portón viejo.
Hablan del dólar como si no valiera nada, te ofrecen "un negocio rápido" que requiere un cuarto de millón en efectivo como si fueran fichas de Monopoly, y cuando les preguntás a qué se dedican, te responden con total naturalidad: "Ah, no mucho... ahí tenemos un par de manzanitas de tierra y vendemos plástico". Si ves a alguien comiéndose un par de pupusas de queso con loroco en una mesa de plástico, pero la señora de la pupusería lo saluda por su nombre de pila o apodo y él le dice "me le suma el desayuno a la cuenta de la familia".