u/revan_312

Donde publicar historias online

He tenido una idea muy loca y quiero hacer una historia online. Lo ideal seria un webcomic, pero no se dibujar y no tengo artistas. De momento haria una especie de webnovel semanal.

¿Qué plataformas son mejores? No se si wattpad seria lo mejor, porque lo veo plagado de fanficts.

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u/revan_312 — 13 days ago

Dracoastra: Capítulo 2

Capítulo 2

Aquella mañana, las campanadas encargadas de indicar la hora de despertarse sonaron por todo el Palacio Dragón.

Ólota, que llevaba despierta ya un buen rato, se levantó para comenzar otro día en el palacio. Esa mañana comenzaba el tercer mes que pasaba en el Palacio Dragón, que más que un palacio era una academia sobre la montaña Pico Dragón, situada en la cordillera de las leonas.

Ólota, que ya estaba aseada y vestida, reunió el material escolar sobre la mesa y lo metió ordenadamente en su cartera.

Se arregló el pelo frente al espejo antes de salir. Sus ojos eran azul oscuro y su cabello era de color rosa claro y le llegaba hasta los hombros. Lo llevaba suelto y con un flequillo cubriendo su frente. Sobre sus orejas se levantaban tres mechones en cada lado, como las branquias de una cría de salamandra.

El pasillo del edificio residencial era muy concurrido por las mañanas. Estudiantes, guerreros, aprendices, maestros, profesores; todos llenaban el pasillo con sus voces y con el sonido de sus pasos. Todos eran diferentes. Había safarianos como ella, maskarós e incluso un par liztacs cada uno conviviendo con los demás.

El edificio central del palacio contaba con aulas, además de salas de reuniones y despachos, para dar clases a los menores de dieciséis años que vivían en el palacio.

Las aulas no eran muy grandes, porque había pocos jóvenes viviendo en el palacio a los que aún les correspondía la enseñanza obligatoria. Dentro de las aulas había sillas y mesas de color verde para los alumnos y una pizarra de tiza. La mesa del profesor estaba sobre un suelo más alto, junto a la pizarra, desde donde se podía ver bien toda el aula.

El aula a la que iba Ólota tenía ventanas, no todas las tenían, por ellas se veía el patio interior del palacio. El patio interior era una plaza con porches de columnas blancas similares a un claustro con relieves de escamas. El suelo estaba pavimentado con adoquines amarillos y grises intercalados, y en el centro había una fuente con dos dragones alargados como serpientes entrelazadas. Un dragón era dorado y brillante y de su boca brotaba el agua de la fuente, mientras que el segundo dragón era negro y violeta y de su boca no salía nada.

Ólota se sentó en su lugar y sacó su libreta y estuche. Siempre había jaleo antes de que llegara un profesor a dar la clase. Todos en el aula se conocían o eran amigos, Ólota, en cambio, era “la nueva”, aunque ya había pasado dos meses en el Palacio Dragón, aún no consideraba a nadie su amigo, hablaba con sus compañeros de vez en cuando, pero sin entablar una amistad con ellos. Ni tan siquiera veía como amiga a Saria, otra safariana y también Proteus que siempre se acercaba a hablarle amistosamente y se preocupaba por ella.

Saria era cinco centímetros más alta que Ólota. Era de piel morena y cabello naranja como una hoja otoñal. Lo más peculiar en su aspecto eran sus ojos verdes, como el follaje de un bosque.

—¡Ólota! —dijo Saria —¿Por qué estás tan callada? ¿Has dormido bien? Tienes ojeras, deberías dormir más.

—Lo dice la que se pasa toda la noche escribiendo historias de amor —dijo Ólota en respuesta.

Después de todo, puede que si fueran amigas.

Al fin, el profesor Thull entró al aula. Thull era un maskarós de mediana edad, con algunas canas en su cabello negro y con entradas que auguraban un mal futuro para su peinado.

—No sé si recordáis la explicación del final de la clase de ayer sobre los árboles Maskarós —dijo Thull —pero seguiré desde allí.

“No habló de eso ayer” pensó Ólota “se debe estar confundiendo con otro grupo”.

—Los árboles Maskarós tienen magia dragón, la cual el pueblo Maskarós usa para hacer sus máscaras, que les ayudan a aumentar su fuerza…

Después de más clases, la escuela terminó. Ólota recogió sus cosas y salió del aula, seguida por Saria.

—¡Qué suerte tienes! —exclamó Saria —Tu maestro es uno de los tres Paladines.

—Ya —dijo Ólota —pero muchos días no está. Es el líder de los Obsidiana y está ocupado.

—¿Entonces por qué es tu maestro?

—Porque… —Ólota se detuvo —Es complicado de explicar.

—No pasa nada, ve a entrenar con él, aprovecha.

Ólota caminó hasta donde solía encontrarse con su maestro, un prado alrededor del Palacio, donde pocos entrenaban, pues preferían entrenar en el patio de armas o en el bosque.

Hacía dos días que Xander no aparecía, pero aquel día sí se encontraba ahí. Llevaba el traje Obsidiana y estaba limpio, en otras ocasiones aparecía con el traje lleno de sangre, pero tenía algunas partes quemadas.

Xander era un joven alto, con la piel muy clara y con el pelo completamente blanco como la nieve y con el largo de una media melena. Sus ojos eran azules y su mirada fría. El traje Obsidiana que llevaba era una especie de kimono negro reforzado con muchas protecciones de un metal oscuro, no de obsidiana como muchos piensan. También tenía unos guantes de cuero negros con brazaletes y botas del mismo color. Por último tenía una espada negra sujeta a un lado de su cinturón y un par de dagas sujetas a la espalda, también tenía una máscara negra con apariencia de gato colgando en el lado contrario al de la espada.

—¿Lista? —dijo Xander.

—Llevas dos días desaparecido y ni me saludas —dijo Ólota.

—Lo siento. Había una emergencia y además llegué tarde. Si no hubiera ocurrido habría vuelto ayer —explicó Xander —. Ven, vamos a la cueva.

La cueva en cuestión era un lugar donde solían practicar, pues contaba con un gran estanque. Estaba situada tras unos árboles que rodeaban el terreno del Palacio Dragón.

—¿Has entrenado estos días? —preguntó Xander.

—Sí, con la espada —respondió.

—¿Y la magia?

—No mucho.

Xander cogió la mochila que tenía apoyada en el suelo.

—Pues a trabajar.

Aquella cueva estaba llena de cristales de colores que reflejaban la luz e iluminaban, pero cuanto más adentro ibas más oscura estaba.

—Levanta toda el agua del estanque —dijo Xander.

—¿Toda? —dijo Ólota sorprendida.

—Necesitas mejorar tu aguante.

—No estoy segura de poder…

—En Linkadia vaciaste las alcantarillas de toda una calle, puedes con esto.

Ólota cerró los ojos y se concentró. Extendió los brazos y con suaves movimientos el agua comenzaba a moverse. El agua la rodeaba a la vez que se alzaba. El volumen del agua que Ólota movía ascendía poco a poco.

—Vas bien —dijo Xander.

Después de ese pequeño comentario, el agua y Ólota comenzaron a temblar. Toda la corriente se tambaleaba hasta que cayó. Cayó sobre Ólota, dejándola empapada.

—Suficiente agua por hoy —dijo Xander después de presenciar ese desastre.

—Espera —dijo Ólota.

Volvió a cerrar los ojos y cerró los puños. El agua que su pelo y su ropa habían absorbido se juntó en una sola esfera que después dejó caer sobre el estanque.

—Eso sí que es una mejora —dijo Xander —. Pronto podrías ser el Paladín de agua.

—Soy la única Proteus de agua y solo puedo hacer esto —dijo Ólota —. ¿Qué pensaría mi familia?

—No importa —dijo Xander —mejorarás.

—¿Podemos entrenar con las espadas? —dijo ella.

Xander agarró dos espadas de madera que tenía en su mochila. Eran muy rústicas, pero hacían su función como herramienta de práctica.

—Vamos a ello —dijo Xander.

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u/revan_312 — 2 months ago

¿Es necesario el Test de Bechdel?

El Test de Bechdel se supera si la obra tiene al menos 2 personajes femeninos, si hablan entre ellas y si hablan de algo que no sea hombres.

¿Creéis necesario superarlo? Me refiero a escribir con eso en mente, no digo que quiera suspenderlo a posta ni nada parecido. Mi novela tiene una protagonista mujer y creo que pasa el test.

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u/revan_312 — 2 months ago

Dracoastra Capítulo 1

*Esta es la reescritura del primer capítulo de mi novela.

Capítulo 1

La misión había fracasado. La muerte estaba cerca. Lo único que veían a través de sus oscuras máscaras era el inevitable final. Valeria temblaba. Su arma estaba en el suelo, junto a los cadáveres de otros enmascarados asesinados.

Los cuatro miembros de Obsidiana estaban rodeados por diez liztacs armados con lanzas manchadas con la sangre de sus compañeros. Esos reptiles acorazados de las tierras de Áscator, eran de los guerreros más formidables y terroríficos de Dracoastra.

Era imposible huir de tales enemigos. La desesperación tenía consumidos a los cuatro Obsidiana, que deseaban cesar su sufrimiento, de la forma que sea. No había salida. Ningún camino por el que escapar.

Los reptiles avanzaban apuntando con las lanzas ensangrentadas, luciendo sus rosadas escamas, como las flores del cerezo. Un Obsidiana, totalmente enloquecido por la situación, alzó su sable negro.

—¡Por los Obsidiana! —gritó.

Arremetió contra los liztac. Sus movimientos eran torpes y erráticos. Apenas era consciente de lo que estaba haciendo, sus ataques ni siquiera llegaban a tocar al enemigo. Su único deseo era salir de ahí, con vida o sin ella.

Una lanza le atravesó el pecho. Las costillas crujieron al partirse en pedacitos. El reptil chilló, triunfal. Su máscara de ciervo cayó al suelo y, sobre esta, el cuerpo ensangrentado y sin vida del Obsidiana. El sufrimiento cesó. Al fin pudo ser libre.

Los tres Obsidiana que quedaban vivos perdieron toda esperanza. Valeria quedó completamente paralizada, sin voluntad para seguir. Era como si sus almas hubieran abandonado los cuerpos.

Un liztac alargó su brazo y agarró el cuello de un Obsidiana. Su máscara tenía forma de liebre, con expresión de seguridad, que no reflejaba las emociones reales de su portador. Su garganta se cerró. El aire no llegaba a sus pulmones. El reptil devoró la cabeza del Obsidiana de un solo bocado y escupió la máscara. Sus colmillos estaban teñidos de rojo y la sangre le goteaba por las comisuras. El cuerpo sin cabeza chorreaba sangre, tirado en el suelo.

Al mismo tiempo, otro reptil ensartaba a un Obsidiana con su lanza. Atravesó el cuerpo de un costado al otro. A pesar de que la máscara cubría su rostro, se podía ver como sus ojos perdían la luz

Estaba sola. Valeria era la última Obsidiana que quedaba en pie. Miró a sus compañeros caídos, todos muertos de formas violentas. Resignada, se arrodilló y se quitó la máscara. La dejó en el suelo y cerró los ojos, esperando su inevitable destino.

“Has ganado, Alquimista. Se acabó.”

Su rostro relucía por las lágrimas que lo habían atravesado. La sangre de sus compañeros tiñeron su uniforme oscuro de un bello rojo carmesí, que horrorizaría a aquellos que conociesen su origen. Los liztac se detuvieron a observar. Quedaron ciertamente impresionados por la imagen.

Las escamas rosadas de los asesinos liztac se erizaron. Los reptiles emitieron un chillido agudo. Valeria estaba confundida. Abrió los ojos y vio a los liztac mirando al cielo. Parecían alterados. Una aeronave volaba sobre sus cabezas. Era un dirigible grande, con una barca similar a la de un buque, construida en madera.

Un remolino de llamas bajó del cielo, aproximándose con una velocidad irreal. Impactó en uno de los reptiles, rebanando su cabeza y dejando los restos de su armadura al rojo vivo. Dos de las criaturas aullaban de dolor mientras sus entrañas se cocían por las abrasadoras llamas. Parte de sus rosadas escamas se desprendían de la piel. El fuego se encendió en los alrededores del campo de batalla y dentro de las llamas se veía la silueta de una persona sosteniendo un sable.

El filo del sable atravesó el fuego para acribillar a los reptiles con profundos cortes que solo una arma de obsidiana podría lograr de forma tan efectiva y violenta. Tres se desplomaron, desangrándose por las heridas y se retorcieron de dolor en charcos de su sangre azul oscuro.

Otro trío de liztacs se lanzó al ataque contra el guerrero. Aquellos tres desaparecieron dentro de un estallido de llamas. Sus chillidos de dolor atacaron los tímpanos de Valeria. Cuando las llamas desaparecieron, solo quedaban tres cuerpos calcinados y sin cabeza.

El último de los reptiles bloqueó cada uno de los tajos del sable torpemente, evitando que la hoja negra tocara su cuerpo. Levantó su lanza, amenazador. Chilló, queriendo provocar al guerrero ardiente.

Las llamas se disiparon y al fin se reveló que era la silueta. Era un Obsidiana. Portaba una máscara oscura de un felino, su traje era negro como la obsidiana de la que estaban hechas sus armas y seguía prendido fuego por los hombros y parte de los antebrazos. Valeria supo al instante de quién se trataba.

Apareció entre el fuego como un demonio, preparado para la lucha, apuntando al reptil con su sable. Levantó la mano haciendo brotar llamas de ella que iban directas a la criatura que, a pesar de las quemaduras que le provocaba, avanzaba hacia el Obsidiana con odio en sus ojos violetas enrojecidos. La lanza se dirigía directamente al tórax del Obsidiana, que detuvo con la guarda de su espada para seguidamente partir la lanza en dos y hacerlo retroceder con una patada en el estómago.

El Obsidiana caminaba con seguridad hacia el confuso reptil. Él miraba perplejo su lanza rota. Alzó su sable y, de un suave movimiento de increíble potencia, le rebanó la cabeza al reptil.

La guerrera Obsidiana aún no lo creía. El terror y la desesperación habían acabado. Todos los liztacs yacían muertos, en peor estado que sus compañeros.

El Obsidiana miraba hacia arriba, a la aeronave, que se acercaba a ellos. Una escalera de cuerda descendió desde el vehículo.

Por la escalera, bajaron varios guerreros de La Guardia y médicos, horrorizados por la escena que estaban presenciando. El guerrero que parecía ser el líder se dirigió al Obsidiana que acababa de eliminar a los enemigos.

—Solo un superviviente —dijo el guerrero —. Hemos llegado demasiado tarde.

El Obsidiana permaneció callado.

—Atended a la chica —ordenó.

Los médicos corrieron hacia la Obsidiana.

El guerrero del fuego les dio la espalda. Aparecieron algunas llamas a su alrededor. Miraba hacia arriba.

Valeria extendió su brazo, con urgencia.

—¡Xander! —dijo ella.

Él no respondió.

—Xander Jotun-Hel…

Espirales de llamas comenzaron a rodear al Obsidiana, ocultándose por completo entre el fuego abrasador. Impulsándose envuelto en un huracán, salió disparado y en un instante ya había desaparecido.

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u/revan_312 — 2 months ago

No se escribir poesía

En mi novela, la protagonista escribe poesía. Es importante, pues es una característica que diferencia al personaje, pero yo no se escribir poemas. Hice dos bastante simples para una parte donde ella escribía en el tren, pero puede que necesite un par más y la verdad no sé vono hacerlos. Solo conozco lo que he aprendido en el instituto.

Los poemas que escribí:

"Son los valles y montañas

los que roban mis miradas.

Es la verde llanura

la que atrapa mi alma.

Son solamente las vías

las que marcan mi camino."

"Tu corazón atravesado

el mío, asesinado

al alejarte de mí

una parte de mi ser

se fue junto a ti."

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u/revan_312 — 2 months ago

Vieja novela sin terminar

Estuve mirando mi google docs y encontré una novela que empecé. Dolo había un prólogo y dos capítulos, pero le veo potencial. Siento que ahora si podría escribirlo bien. Estoy escribiendo mi novela y ys esta avanzada pero también quiero desarrollar esta otra historia.

¿Podría afectar a mi proyecto actual? No quiero entorpecer el que está en curso, pero tampoco perder el otro.

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u/revan_312 — 2 months ago

Capitulo 1 de Dracoastra

*Esto lo escribí hace 3 años. Me gustaría reescribirlo ahora que mi novela ya está más avanzada.

La misión había fracasado. La muerte estaba cerca. Todo lo que veían a través de sus oscuras máscaras era el final. Siete liztacs, unos reptiles armados con lanzas manchadas con la sangre de sus compañeros caídos, se acercaban rodeándolos sin dejar una sola abertura por la que escapar. Su misión como Obsidiana estaba acabada. Era imposible huir de tales enemigos. La desesperación comenzó a consumirlos.

Un Obsidiana llegó enloquecido por la presión y arremetió contra los reptiles con golpes erráticos que mostraban lo desesperado que estaba y lo único que deseaba era salir de ahí, con vida o sin ella. Uno de los reptiles acorazados le atravesó el pecho súbitamente, dejando caer su máscara de ciervo y el cuerpo ensangrentado sin vida en el suelo, que a pesar de su violenta muerte al fin pudo ser libre de aquella lucha perdida que solo le provocaba sufrimiento. Los tres Obsidiana que quedaban con vida perdieron toda esperanza al presenciar el brutal asesinato y quedaron completamente paralizados, como si su alma hubiera abandonado sus cuerpos para huir de tales bestias. Un liztac alargó una de sus extremidades para agarrar a otro Obsidiana. Su máscara tenía la forma de una liebre con expresión de seguridad, que no reflejaba los sentimientos de su portador en ese momento. Al mismo tiempo, otro reptil perforó el hombro de otro Obsidiana, que a pesar del dolor, ni un solo grito salió de su boca mientras sus ojos perdían su luz. El reptil devoró de un bocado el cráneo con la máscara de liebre, que a pesar de cubrir su rostro, se podían ver sus ojos brillando por las lágrimas.

El último Obsidiana colocó su máscara de obsidiana en el suelo, sabía que era su final, nada importaba ya, nada podía hacer para evitar ese trágico desenlace. Cerró sus ojos para no presenciar su inevitable destino. Tres reptiles se detuvieron para observar.

“Se acabó. Has ganado, Alquimista”.

Su rostro relucía a causa de las innumerables lágrimas que lo habían atravesado. La sangre de sus compañeros convirtió sus oscuros ropajes en una traje de un bello rojo carmesí que horrorizaría a cualquiera al conocer su origen. Las escamas del color de las flores de cerezo de las criaturas que habían acabado con tantas vidas se erizaron y aquellas bestias emitieron un agudo chillido. La Obsidiana abrió los ojos al escuchar a los liztacs que parecían atemorizados. Las bestias temblaban de miedo. La confusión hizo que recuperara la expresión de su cara.

Un remolino de llamas emergía del horizonte aproximándose con una velocidad irreal. Impactó en uno de los reptiles rebanando su cabeza y dejando los restos de su armadura al rojo vivo. Dos de las criaturas aullaban de dolor mientras sus entrañas se cocían por las abrasadoras llamas desprendiendo parte de sus rosadas escamas. El fuego se encendió en los alrededores del campo de batalla y dentro de las llamas se veía la silueta de una persona sosteniendo un sable.

El filo de del sable atravesó el fuego para acribillar a los reptiles con profundos cortes que solo una arma de obsidiana podría lograr de forma tan efectiva y violenta. Tres se desplomaron, desangrándose por las heridas y se retorcieron de dolor en charcos de su sangre azul oscuro. El último de los reptiles bloqueó cada uno de los tajos del sable torpemente, evitando que la hoja negra tocara su cuerpo y alzó su lanza amenazantemente.

Las llamas se disiparon y al fin se reveló que era la silueta. Era un Obsidiana. Portaba una máscara oscura de un felino, su traje era negro como la obsidiana de la que estaban hechas sus armas y seguía prendido fuego por los hombros y parte de los antebrazos. Apareció entre el fuego como un demonio, preparado para la lucha, apuntando al reptil con su sable. Levantó la mano haciendo brotar llamas de ella que iban directas a la criatura que, a pesar de las quemaduras que le provocaba, avanzaba hacia el Obsidiana con odio en sus ojos violetas enrojecidos. La lanza se dirigía directamente al tórax del Obsidiana, que detuvo con la guarda de su espada para seguidamente partir la lanza en dos y hacerlo retroceder con una patada en el estómago. El Obsidiana caminaba con seguridad hacia el confuso reptil, que miraba, perplejo su lanza rota, alzó su sable y de un suave movimiento de increíble potencia le rebanó la cabeza al reptil.

La guerrera dejó de llorar al ver que ya no había peligro. Al fin el terror y la desesperación que había pasado acabaron, pero el Obsidiana ni se inmutó porque le estaba prestando atención a un vehículo de vapor que se acercaba a ellos.

Del vehículo salieron varios guerreros y médicos, horrorizados por la escena que estaban presenciando. El guerrero que parecía ser el líder se dirigió al Obsidiana.

—¿Usted es Xander Jotun-Hel? —preguntó.

El Obsidiana permaneció callado.

—¿Es usted el Paladín Jotun-Hel? —repitió.

Él no respondió. Espirales de llamas comenzaron a rodear al Obsidiana, ocultándose por completo entre el fuego abrasador. Impulsándose envuelto en un huracán, salió disparado y en un instante ya se dirigía hacia el horizonte desde el que había llegado.

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u/revan_312 — 2 months ago

Me queda un montón aún

He estado motivado este mes, escribiendo mi movela de fantasía. Acabo de llegar al final de la parte 3 de 4 que tengo planeadas y me he dado cuenta de que tengo muchos planes para la parte 4. Hay muchas cosas, tantas que acabo de ver que me falta mínimo un 40% de la novela. Puede que tenga que hacer 5 partes en vez de 4.

¿Cómo puedo hacer para no bloquearme? Llevo una mala racha de bloqueos creativos y tengo miedo de taradar demasiado en terminar y que no me guste lo que he hecho antes.

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u/revan_312 — 2 months ago

Me queda un montón aún

He estado motivado este mes, escribiendo mi movela de fantasía. Acabo de llegar al final de la parte 3 de 4 que tengo planeadas y me he dado cuenta de que tengo muchos planes para la parte 4. Hay muchas cosas, tantas que acabo de ver que me falta mínimo un 40% de la novela. Puede que tenga que hacer 5 partes en vez de 4.

¿Cómo puedo hacer para no bloquearme? Llevo una mala racha de bloqueos creativos y tengo miedo de taradar demasiado en terminar y que no me guste lo que he hecho antes.

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u/revan_312 — 2 months ago

Estoy escribiendo una novela de fantasía

Estoy escribiendo una novela de fantasía

Está bastante avanzada y por primera vez siento que podré acabarla, aunque tendré que hacer muchas correcciones.

No sé que hacer cuando la termine, la verdad.

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u/revan_312 — 2 months ago