La invocación. Envío un cuento
La invocación
La pick up Ford de Aron dejó marcas en el asfalto, cuando aceleró a fondo. Tenían que probar el motor, Stefan y él realizaron arreglos en el carburador para que la camioneta volara en la ruta.
En Colorado Spring tenías que estar preparado para todo, porque nadie te ayudaría si estabas en apuros, solo tus familiares y amigos.
Por ello, cuando ambos emprendieron el viaje hacia el paraje desolado, sabían que podían contar con su gente.
La travesía fue larga hasta que encontraron la choza, allí los esperaban el antiguo sanador y sus ayudantes. Todo fue muy rápido, el cuerpo de la hermana de Aron estaba atrás de la pick up. Los dos amigos la llevaron al fondo de la carpa. En ese lugar, el sanador empezó con el ritual para sacar los espíritus que se apoderaron de ella.
Hojas de muérdago, atadas con lienzo de árboles empezaron a arder y el humo cubrió toda la choza. El sanador agarró su talismán y empezó a pronunciar palabras en su idioma nativo. La mujer empezó a estremecerse y movió su cuerpo de un lado a otro.
Hasta que al fin pudo hablar; «estamos listos, hacía años que estaba dormida y ahora desperté, juntos vamos a vengarnos por todo lo que nos hicieron. Primero, empezaremos con el hijo del poblador antiguo, Newt, luego seguirán los otros. Tengo a la chica ideal para el trabajo, ella está enamorada, pero cuando el hechizo surta efecto en Carol, cambiará».
Narcisa abrazó a su hermano Aron, mientras Stefan se escabullía, atravesado la lona de la choza y metiéndose en la arboleda. Robó el talismán del sanador, por ello los sortilegios no surtirían efectos en él.
Llegó a la senda que dividía el bien del mal, y la cruzó. Los antiguos pobladores lo estaban esperando, sabían de la treta que Aron estaba preparando. Sabían que la paz no duraría mucho. Lo que no sabían, era que Newt estaba en la preparatoria con su mejor amiga.