Air doll
Muñeca inflable, muñeca hinchable, que el vientre le golpetean cada que la penetran, porque su voz no es escuchada, es como si fuera aereada.
No contestan las preguntas que ella les hace, porque su voz se deshace con el aire, mismo que lleva y trae su cuerpo, sus caderas y su pecho; mientras sus piernas se aferran a la espalda baja del sujeto, ella se pierde en su mente, porque aunque esté llena de gases, tiene un cerebro, y lo más problemático, un corazón despierto, donde se originan sus cuestionamientos y pensamientos, como por ejemplo: "¿por qué estoy haciendo esto?, ¿de verdad tengo que seguir gimiendo?"
Mientras está en su mundo interno, mantiene su libro abierto, para que pasen páginas con el dedo ensalivado y ocupen un separador cuando les aburra el texto.
Ambos terminan sin aliento, envueltos en una aura de no consentimiento porque ¿de verdad será capaz de consentir la muñeca sin hogar?
¡Pobre mujer! Fue su culpa por tener grandes ojos y ver, ver en serio hacia dentro, en dónde viven los conceptos, lo abstracto, lo raro y no concreto.
Ella solo quería ser vista, ser reconocida y acogida por un par de brazos que la hicieran sentir viva. Sin embargo, no pudo encontrar más que ultrajos en este mundo tan enmarañado.