Carta sin entregar
Te voy a confesar una cosa, pero después de leerlo rompe la carta y no hables de ello.
No sé exactamente lo que siento. No sé si es amor, una obsesión o simplemente es imposible sacarte de mi cabeza. Solo sé que cada noche apareces en mis sueños con una facilidad que me asusta.
En todos estos años he conocido muchas personas, pero contigo ocurrió algo que no esperaba, has conseguido sin quererlo quedarte en un lugar donde soy incapaz de sacarte. No entiendo como mis detalles más sinceros esos que me salen sin forzarlos y que me cuesta tanto entregar a alguien, siempre acaban teniendo tu nombre.
Sería capaz de hacer algo que me juré a misma no volver hacer por nadie más. Luchar y esperar el tiempo que haga falta. Por ti soportaría el silencio, desafiaría al tiempo, cruzaría desiertos, me tragaría el veneno más horrible que son mis propios celos. Si me lo pidieras haría arder el cielo y la tierra por llegar donde tú crees que eres feliz.
Te has convertido en mi debilidad, hay días que me enfado conmigo misma, intento convencerme de no sentir lo que siento, estoy en guerra con mi orgullo, pero basta con volver a cruzarme con tus ojos verdes para que todas mis razones pierdan la batalla.
Ya me puedes rechazar mil veces, dejar de vernos meses tengo la ligera sospecha que te volvería a ver como la primera vez en el parque.
Aunque me gustaría ignorarlo y no sentir esto, no lo puedo negar esto es real y nada fácil de llevar, encima yo nunca me rindo cuando me nace solo.
Ojalá no pase más de 10 años, tan cabezota soy.
Solo necesitaba sacarlo, ser sincera conmigo misma.
Y quién mejor que tú.