¿Cómo recuperar una relación que saben que traicionaron?
Esto no es romántico.
Mi persona, desde muy joven sé que soy el tipo de persona que para nada se ve juzgando las decisiones de amor de otros, menos en el momento en que supe que mi hermana era lesbiana.
Yo fui la primera en enterarse, lo hice sin querer, en el tiempo en que lo supe mis padres no eran lo que llamaría homofobicos, al menos no mi madre, pero tenían la idea de que nosotras creceríamos siendo heterosexuales. Un día mi padre hablaba sobre sus opiniones respecto a los gays, notaba a mi hermana incómoda, empecé a estresarme y a alegar con mi papá, hasta que sin más, les dije que mi hermana era lesbiana. Evidentemente mal; porque aunque en su momento sentí “abogar por ella” le quité el derecho a decidir hablarlo sacándola deliberadamente del clóset. A mis padres les tomó un año entender a mi hermana, negociaron con la idea de que ella “estaba confundida” que quizá necesitaba crecer más o que eran influencias, aunque eventualmente entendieron que mi hermana nunca dejaría de ser ella sin importar a quien amara. De ahí la normalidad en nuestras vidas llegó eventualmente, la confianza de decirnos las cosas, de incluso conocerle una novia. Como hermanas nuestra relación era sana, ella me contaba de repente de sus crushes y yo le hablaba de mis temas de novios.
Hasta que a mis 26 conocí a un hombre.
Desde el inicio supe que este hombre que, en sus palabras, “era lo que la gente hoy llama homofóbico”. Mi estupidez e idealización pudo más que la razón, me comí la idea de que “podría hacerlo cambiar, abrir su mundo, entender que el amor es amor”, y aunque él supo de mi hermana, yo persistía.
En un inicio, antes de saberlo, mi hermana estaba contenta por mí, de mi nuevo amor, hasta que un día sin más y por una conversación al azar entendió que mi novio era “conservador”, entendiendo perfectamente que era homofóbico. Desde ahí nuestra relación cambió, comenzó a esconderme cosas, a ya no contarme nada de sus sentimientos o relaciones, a limitar su intimidad y yo eso lo sentí con tal dolor que no pude dar forma hasta una tarde en donde ella abiertamente me dijo “tolero eso en la calle, es gente de afuera, pero tenerlo en mi propio hogar, tú sabiendo eso, me siento traicionada”. Por casi dos años estuve haciéndome a la idea de que “podría abrir su mundo” pero no, no lo hizo, cada que venía a ver a mi familia ignoraba a mi hermana de alguna manera “sutil” pero obvia, y hasta el último día que estuvimos juntos fue muy claro respecto a “sus ideas”. Cuando terminamos, y empecé a atar cabos, me di cuenta de muchas cosas.
Pero a un mes de aquello y a un día del Pride, me siento como hipócrita. Acostumbraba ir con mi hermana por amor a ella y su vida, ella me ha perdonado aunque siento todo esto como una cicatriz, incluso me comentó “podrías ir a reflexionar sobre lo que pasó” aunque eso aún me cuesta perdonarlo conmigo misma. Y no sé qué hacer.