


Chantico o Xantico era la diosa asociada a la casa y al hogar
Chantico o Xantico era la diosa asociada a la casa y al hogar pero también a los objetos personales preciosos.
Su nombre significa “La que vive en la casa” según el monje franciscano Bernardino de Sahagún. Cuidaba especialmente sus objetos personales y desconfiaba de los dioses u hombres que intentaban apropiarse de ellos.
Era consorte de Xiuhtecutli, el dios del fuego, y madre de cuatro hijos:
• Xiuhtecuhtli-Xoxoauhqui, el dios del fuego azul;
• Xiuhtecuhtli-Cozauhqui, el dios del fuego amarillo;
• Xiuhtecuhtli-Iztac, el dios del fuego blanco;
• Xiuhtecuhtli-Tlatlauhqui, el dios del fuego rojo.
Un día, Chantico violó la prohibición de comer chile o pimiento rojo durante un período de ayuno. De hecho, un día, antes de participar en un sacrificio, comió pescado asado espolvoreado con ají.
Cuando se enteró de esto, Tonacatecuhtli, el dios del maíz, se enfureció violentamente y la transformó en un perro sarnoso y callejero, cubierto de pulgas.
Después de esta transformación aparece en forma de perro o con colmillos de perro saliendo de su boca como en el códice de Ríos (Codex Vaticanus A).
En el calendario, Chantico recibió el nombre de Chicunaui itzcuintli (Nueve Perros). Se creía que las personas nacidas el día nueve de la trecena decimoctava, que presidía Chantico, tenían desgracias porque ese día estaba asociado a brujos capaces de transformarse en cualquier animal.
Chantico era venerado en un templo conocido como tetlanman, en el que los sacerdotes preparaban para la fiesta de Chantico "pigmentos rojos y negros, sandalias, una túnica y pequeñas conchas de mar", según Sahagún.
Según documentos españoles, Moctezuma utilizó una efigie de Chantico, la cual tenía una pierna removible con la que golpeaba la tierra para maldecir el avance de Hernán Cortés.
Chantico es representada con una cara amarilla marcada con dos líneas rojas, que la designan como la diosa del fuego, y un cuerpo amarillo, por lo que la llamaban "mujer amarilla".
En el códice Borgia se la representa sentada en una silla cubierta con una piel de jaguar, debajo de la cual se encuentra una ampolla; lleva un adorno en la nariz conocido como yacapapalotl y alrededor de su cabeza y sobre sus hombros un collar de pequeños discos blancos.
Le Grenier de Clio